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jueves, 14 de junio de 2018

Este momento en que sosegadamente no creemos en nada

Fernando Pessoa

(Portugal, 1888-1935)

Sigue tu destino

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el olor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los dioses.

Mas serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.

(Firmado con el heterónimo de Ricardo Reis)
De: “Odas de Ricardo Reis” – Odas de Publicación póstuma – 1935-1994
Traducción de Ángel Campos Pámpano
Ed. Pre-Textos – 1995© – Colección de la Cruz del Sur – Reeditado  en 1998 y 2002.
***
Ven a sentarte conmigo, Lidia
.
Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla  del río.
Sosegadamente miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
(Enlacemos las manos).

Después pensemos, niños adultos, que la vida
pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa.
Va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, porque no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale saber pasar silenciosamente
y sin  grandes desasosiegos.

Sin amores ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que den demasiado movimiento a los ojos,
ni cuidados, porque si los tuviera el río siempre correría,
y siempre se dirigiría al mar.

Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, intercambiar besos, abrazos y caricias,
pero que más nos vale estar sentados uno junto al otro,
escuchando correr el río y viéndolo.

Recojamos flores, cógelas tú y déjalas
en el regazo, y que su perfume suavice el momento.
Este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí después,
sin que mi recuerdo te duela o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos nuestras manos, ni nos besamos
ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevaras el óbolo al barquero sombrío,
nada tendré que sufrir al acordarme de ti.
Me serás suave a la memoria recordándote así, a la orilla del río,
pagana triste y con flores en el regazo.

Ricardo Reis
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

lunes, 9 de octubre de 2017

Y es bella la noche que queda

Fernando Pessoa

(Portugal, 1888-1935)

Si yo pudiera

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor
sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz
para poder ser natural…
No todo es días de sol y la lluvia
cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies
y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado
en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira
pensar como quien anda,
y, cuando se ha de morir,
recordar que el día muere
y que el poniente es bello
y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Versión de Teodoro Llorente
**
¡Ah! La angustia

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!

Versión de Rafael Díaz Borbón

domingo, 1 de noviembre de 2015

Nada se sabe, todo se imagina

FERNANDO PESSOA

<< El doctor Ricardo Reis nació dentro de mi alma el día 20 de enero de 1914 alrededor de las once de la noche... >>

Ricardo Reis

Pasan los dioses y los mesías que son
dioses, y los sueños vanos que son mesías.
La tierra muda dura.
Ni dioses, ni mesías, ni ideas
Me traen rosas. Mías son si las tengo.
Si las tengo, ¿qué más quiero?
* * *
Os deuses e os Messias que são deuses
Passam, e os sonhos vãos que são Messias.
A terra muda dura.
Nem deuses, nem Messias, nem ideias
Me trazem rosas. Minhas são se as tenho.
Se as tenho, que mais quero?
**
TAN PRONTO PASA TODO CUANTO PASA

¡Tan pronto pasa todo cuanto pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses cuanto
           Muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Circúndate de rosas, ama, bebe
           Y calla. Lo demás es nada.
**
Versiones sin datos

martes, 29 de septiembre de 2015

Señor, ¡líbrame de mí!

FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)

Oración
[texto manuscrito, tal vez 1912]


Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la
muerte! El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres
tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro
amor eres tú también. Donde nada está tú habitas y donde
todo está -(tu templo)- acá está tu cuerpo.

Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para
verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte
en el viento y en el mar, y medios para trabajar en tu
nombre.

Tórname puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya
barro en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en
las lagunas de mis propósitos. Haz que que yo sepa amar a
los otros como hermanos y servirte como a un padre.

Mi vida sea digna de tu presencia. Mi cuerpo sea digno de
la tierra, tu cama. Mi alma pueda aparecer delante de ti
como un hijo que vuelve al hogar.

Tórname grande como el Sol, para que yo te pueda adorar en
mí; y tórname puro como la luna, para que yo te pueda rezar
en mí; y tórname claro como el día para que yo te pueda ver
siempre en mí y rezarte y adorarte.

Señor, protégeme y ampárame. Dame que yo me sienta tuyo.
Señor, ¡líbrame de mí!

Versión s/d
**
Otra versión
(Fragmento)

¡Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la muerte! ¡El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro amor también eres tú. Donde nada está, tú habitas, y donde todo está –(tu templo)– he ahí tu cuerpo.
Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte en el viento y en el mar, y manos para trabajar en tu nombre.
Vuélveme puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya fango en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en las lagunas de mis propósitos. Haz que sepa amar a los otros como hermanos y servirte como a un padre.
[...]
Sea mi vida digna de tu presencia. Sea mi cuerpo digno de la tierra, tu cama. Pueda aparecer mi alma frente a ti como un hijo que vuelve al hogar.
Vuélveme grande como el Sol, para que te pueda adorar en mí; y vuélveme puro como la luna, para que te pueda rezar en mí; y vuélveme claro como el día para que te pueda ver siempre en mí y rezarte y adorarte.
Señor, protégeme y ampárame. Concédeme que me sienta tuyo. Señor, líbrame de mí.
Prece 

Senhor, que és o Céu e a Terra, que és a Vida e a Morte 
O Sol és Tu e a Lua és Tu e o Vento és Tu, também
Onde nada está, Tu habitas 
Onde tudo está -(o Teu templo)- eis o Teu corpo 
Dáme alma para Te servir e alma para Te amar. 
Dáme vista para Te ver sempre no Céu e na Terra
Ouvidos para Te ouvir no Vento e no Mar
E mãos para trabalhar em Teu nome. 
Torna-me puro como a Água e alto como o Céu 
Que não haja lama nas estradas dos meus pensamentos 
Nem folhas mortas nas lagoas dos meus propósitos 
Faze com que eu saiba amar os outros como irmãos 
E Te servir como a um pai.
Minha vida seja digna da Tua presença 
Meu corpo seja digno da Terra, Tua cama 
Minha alma possa aparecer diante de Ti 
como um filho que volta ao lar
Torname grande como o Sol 
para que eu Te possa adorar em mim 
Torname puro como a Lua 
para que eu Te possa rezar em mim
E torna-me claro como o Dia 
para que eu Te possa ver sempre em mim 
Senhor, protegeme e amparame
Dá-me que eu me sinta Teu 
Senhor, livrame de mim!

viernes, 31 de julio de 2015

Un error de sueño ido

FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)


Hay una música del pueblo

Hay una música del pueblo,
no sé decir si es un fado
que oyéndola es un ritmo nuevo
en el ser que tengo guardado.

Oyéndola soy quien sería
si desearía ya fuese ser.
es una simple melodía
de las que aprendes al vivir.

Y la oigo arrebatado y solo.
Es eso lo que yo quise.
Perdí la fe y el camino.
Es feliz quien yo no fui.

Pero es tan consoladora
la vaga y triste canción.
que mi alma ya no llora
ni yo tengo corazón.

Soy una emoción lejana,
un error de sueño ido.
canto de cualquier manera
¡y acabo con un sentido!

De: Poesías inéditas
Versión s/d
**
“Há uma música do povo”

Há uma música do povo,
Nem sei dizer se é um fado
Que ouvindo-a há um ritmo novo
No ser que tenho guardado…
Ouvindo-a sou quem seria
Se desejar fosse ser…
É uma simples melodia
Das que se aprendem a viver…

E ouço-a embalado e sozinho…
É isso mesmo que eu quis …
Perdi a fé e o caminho…
Quem não fui é que é feliz.

Mas é tão consoladora
A vaga e triste canção …
Que a minha alma já não chora
Nem eu tenho coração …

Sou uma emoção estrangeira,
Um erro de sonho ido…
Canto de qualquer maneira
E acabo com um sentido!

martes, 14 de enero de 2014

Erguido polvo, sólo símbolo

Siempre... FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)



"No podrá decirse que son anónimos o seudónimos, pues en realidad no lo son la obra seudónima, es la del autor en su personalidad, salvo en el nombre con que firma; la heterónima es del autor fuera de su personalidad, es de una individualidad completa fabricada por él, como si fueran los parlamentos de cualquier personaje de cualquier drama suyo (...) Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, investida de la música que le es propia, puse en Alvaro de Campos toda la emoción que no debo ni a mí ni a la vida (...)."
***
ESTO

DICEN que finjo o miento
Todo lo que escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación.
No uso el corazón.
Todo lo que sueño o vivo,
Lo que me falla o acaba,
Es como una terraza
Aún sobre otra cosa.
Esa cosa es la que es bella.
Por eso escribo en medio
De lo que no está al pie,
Libre de mi ensueño,
Serio de lo que no es.
¿Sentir? ¡Que sienta quien lee!
***

NO ES MÍO, no es mío cuanto escribo.
¿A quién lo debo?
¿De quién soy el heraldo nato?
¿Por qué, engañado,
Juzgué ser mío lo que era mío?
¿Quién más me lo dio?
Pero, sea como fuere, si la suerte
Fuera que yo sea la muerte
De otra vida que en mí vive,
Yo, el que estuve
Ilusionado toda esta vida
Aparecida,
Agradezco Al que del polvo que soy
Me levantó.
(Y me hizo nube un momento
Del pensamiento.)
(Al de quien soy, erguido polvo,
Sólo símbolo.)
***
APLAZAMIENTO

Después de mañana, sí, sólo después de mañana...
Llevaré el día de mañana pensando en después de mañana,
Y sí será posible; pero hoy no...
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
El sueño de mi vida real, intercalado,
El cansancio anticipado e infinito,
Un cansancio de mundos para tomar un tranvía...
Esta especie de alma...
Sólo después de mañana...
Hoy quiero prepararme,
Quiero prepararme para pensar mañana en el día siguiente...
Es él que es decisivo.
Tengo ya el plano trazado; pero no, hoy no dibujo planos...
Mañana es el día de los planos.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
Pero sólo conquistaré el mundo después de mañana...
Tengo ganas de llorar,
De repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro...
No, no quieran saber nada más, es secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana...
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía por toda la
semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo de toda la semana de mi
infancia...
Después de mañana seré otro,
Mi vida ha de triunfar,
Todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico
Serán convocadas por un bando...
Pero por un bando de mañana...
Hoy quiero dormir, redactaré mañana...
Por hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
Pues para pasado mañana estará bien el espectáculo...
Antes, no...
Pasado mañana tendré la pose pública que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo nunca ser.
Sólo después de mañana...
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana...
Sí, tal vez sólo después de pasado mañana...
El porvenir...
Sí, el porvenir...
***
APOSTILLA

¡APROVECHAR el tiempo!
Pero qué es el tiempo, ¿para que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ni un día sin línea...
El trabajo honesto y superior...
El trabajo para Virgilio, para Milton...
¡Pero es tan difícil ser honesto o ser superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!
¡Aprovechar el tiempo!
Arrancar del alma los pedazos precisos —ni más ni menos—
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen estampas ciertas en la historia
(Y están ciertas también del lado de abajo, que no se ve)...
Poner las sensaciones en castillo de naipes, pobre China de las
veladas,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil...
Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos—
Imágenes de vida, imágenes de las vidas, Imagen de la Vida.
Verbalismo...
Sí, verbalismo...
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que desconozca el examen de conciencia..
No tener un acto indefinido ni ficticio...
No tener un movimiento disconforme con propósitos...
Buenas maneras del alma...
Elegancia de persistir...
¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como un mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un bulto colocado en un rincón.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!
Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
Si no sé si los aproveché, ¡¿qué sabré de otros minutos?!
(Pasajera que viajas tantas veces en el mismo compartimento
conmigo
En el tren suburbano,
¿Llegaste a interesarte en mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el tren andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto para la vida?)
¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme que no aproveche nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!
Déjenme ser una hoja de árbol, sacudida por la brisa,
La polvareda de un camino, involuntario y solo,
El arroyo casual de las lluvias que se acaban,
El surco que hacen en los caminos las ruedas mientras no vienen
otras,
El trompo del muchacho que va a detenerse,
Y oscila, con el mismo movimiento que tiene la tierra,
Y se estremece, con el mismo movimiento que tiene el alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.


Traducción de Ángel Campos Pámpano. Galaxia Gutenberg 2001.

miércoles, 3 de julio de 2013

¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio!

Fernando Antonio Nogueira Pessoa

(Portugal, 1888-1935)
de  Alberto Caeiro

«EL GUARDADOR DE REBAÑOS» 
(1911-1912) 

V

Hay metafísica bastante en no pensar en nada.
¿Qué pienso yo del mundo?
¡Qué sé yo lo que pienso del mundo!
Si me enfermara pensaría en eso.

¿Qué idea tengo yo de las cosas?
¿Qué opinión tengo sobre las causas y los efectos?
¿Qué es lo que he meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del Mundo?
No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos
Y no pensar. Es correr las cortinas
De mi ventana (pero no tiene cortinas).

¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio!
El único misterio es que haya alguien que piense en el misterio.

Versión de Mario Bojórquez
***
Poema IX

Soy un cuidador de rebaños.
El rebaño son mis pensamientos
y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos

y con las manos y los pies
y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
y comer una fruta es conocerle el sentido.

Por eso cuando en un día de calor
me siento triste de gozarlo tanto,
y me echo de espaldas sobre el pasto,
y cierro los ojos calientes,
siento todo mi cuerpo echado en la realidad,
sé la verdad y soy feliz.

Versión de Santiago Kovadloff
***
Poema X

La asombrosa realidad de las cosas
es mi descubrimiento de todos los días.
Cada cosa es lo que es,
y me cuesta explicar lo mucho que eso me alegra
y lo mucho que me basta.

Sólo hace falta existir para ser completo.

Escribí muchos poemas
y voy a escribir muchos más, naturalmente.
Cada uno de mis poemas dice eso,
y todos mis poemas son diferentes,
porque cada cosa que hay es una manera de decir esto.

A veces me pongo a mirar una piedra.
No me pongo a pensar si siente.
No se me ocurre llamarla mi hermana.
Me gusta porque es una piedra,
me gusta porque no siente nada,
me gusta porque no tiene ningún parentesco conmigo.

Otras veces oigo pasar el viento
y creo que sólo para oír pasar el viento vale la pena haber nacido.

Yo no sé qué pensarán los demás leyendo esto;
pero creo que debe estar bien porque lo pienso sin esfuerzo
y sin pensar que otras personas me puedan estar oyendo;
porque lo pienso sin pensamientos,
porque lo digo como mis palabras lo dicen.

Una vez me llamaron poeta materialista,
y yo me sorprendí porque no creía
que me pudieran definir.
Yo ni siquiera soy poeta: veo.
Si lo que escribo tiene valor, no soy yo quien lo tiene:
el valor está allí, en mis versos.
No hay nada, en todo eso, que dependa de mi voluntad.

Versión de Santiago Kovadloff
***
Poema XXIV

Lo que vemos de las cosas son las cosas.
¿Por qué veríamos una cosa si en su lugar hubiera otra?
¿Por qué ver y oír serían eludirnos
Si ver y oír son ver y oír?

Lo esencial es saber ver,
Saber ver sin ponerse a pensar,
Saber ver cuando se ve,
Y no pensar cuando se ve,
Ni ver cuando se piensa.

Pero eso (¡ay de nosotros que traemos el alma vestida!)
Eso exige un estudio profundo,
Aprender a desaprender,
Terminar con la libertad de aquel convento
Que según los poetas tiene a las estrellas por monjas eternas
Y a las flores por penitentes fervorosas de un solo día,
Pero donde, al fin de cuentas, las estrellas no son sino estrellas
Y las flores no son más que flores,
Siendo por eso que las llamamos estrellas y flores.

Versión de Santiago Kovadloff
***
XXXII

Ayer por la tarde un hombre de ciudad
hablaba a la puerta de la posada.
Hablaba conmigo también.
Hablaba de la justicia y de la lucha para que
            haya justicia
y de los obreros que sufren,
y del trabajo constante, y de los que tienen
           hambre,
y de los ricos, que sólo tienen costillas para eso.

Y, mirándome, vio lágrimas en mis ojos
y sonrió con agrado, juzgando que yo sentía
el odio que él sentía, y la compasión
            que él decía sentir.

(Pero yo mal lo estaba oyendo.
¿Qué me importa a mí de los hombres
y lo que sufren o suponen que sufren?
Sean como yo: no sufrirán.
Todo el mal del mundo viene de importarnos
           los unos a los otros,
de querer hacer bien, de querer hacer mal.
Nuestra alma y el cielo y la tierra nos bastan,
           querer más es perder esto, y ser infeliz).

En lo que yo estaba pensando
cuando el amigo de la gente hablaba
(y eso me conmovió hasta las lágrimas),
era en cómo el murmullo lejano de los cencerros
          en aquel atardecer
no parecían las campanas de una capilla
          pequeñita,
donde fuesen a misa las flores y los arroyos
y las almas simples como la mía.

(Alabado sea Dios que no soy bueno,
y tengo el egoísmo natural de las flores
y de los ríos que siguen su camino
preocupados sin saberlo
sólo en florecer y en ir corriendo.
Esa es la única misión en el mundo,
esa: existir claramente,
y saber hacerlo sin pensar en ello.)

Y el hombre se calló, mirando el poniente.
¿Pero qué tiene que ver con el poniente quien
             odia y ama?

De Pessoa Poemas, Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, traducc. Rodolfo Alonso).

sábado, 31 de diciembre de 2011

Esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas

Pessoa, por Sabat
FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)


Álvaro de Campos

EL PASAR DE LAS HORAS [b]1

Traigo dentro de mi corazón,
como en un cofre que por lleno no puede cerrarse,
todos los lugares donde estuve,
todos los puertos a los que arribé,
todos los paisajes que vi a través de ventanas o vigilias,
o de alcázares, soñando,
y todo eso, que es tanto, es poco para cuanto quiero.

La entrada de Singapur, mañana naciente, color verde,
el coral de las Maldivas en cálido pasaje,
Macau a cierta hora de la noche... Despierto de repente...
Yat-lô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô... Ghi — ...2
Y aquello suena para mí desde el fondo de otra realidad...
La estatura norte-africana casi de Zanzíbar al sol...
Dar-es-Salaam3 (la salida es difícil)...
Mahajanga4, Nossi Be5, verdes paisajes de Madagascar...
Tempestades en torno al Guardafui6...
Y el Cabo de Buena Esperanza7 nítido al sol matinal...
Y la Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo...8

Viajé por más tierras de aquellas que toqué...
Vi más paisajes que aquellos en que puse los ojos...
Experimenté más sensaciones que todas las sensaciones que sentí,
Porque, por más que sintiese, siempre me faltó qué sentir
Y la vida siempre me dolió, siempre fue poco, y yo infeliz.

A ciertos momentos del día recuerdo todo esto y me aterro,
Pienso en qué será lo que me quedará de esta vida a bocados, de este auge,
de esta calle en las curvas, de este automóvil a la vera del camino, de este aviso,
de esta turbulencia tranquila de sensaciones desencontradas,
de esta transfusión, de esta insubsistencia, de esta convergencia irisada,
de este desasosiego en el fondo de todos los cálices,
de esta angustia en el fondo de todos los placeres,
de esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas,
del hastío del juego de cartas entre el Cabo de Buena Esperanza y las Canarias.

No sé si la vida es poco o mucho para mí.
No sé si siento de más o siento poco, no sé
si me falta escrúpulo espiritual, punto-de-apoyo en la inteligencia,
Consanguinidad con el misterio de las cosas, choque
al contacto, sangre a los golpes, estremecimiento a los ruidos,
o si existe otra significación para esto más cómoda y feliz.

Sea lo que fuere, era mejor no haber nacido,
Porque, de tan interesante que es en todo momento,
la vida llega a doler, a enojar, a cortar, a rozar, a rasgar,
a dar ganas de gritar, de golpear, de quedarse en el suelo, de salir
fuera de todas las casas, de todas las lógicas y de todas las salidas,
y devenir salvaje para la muerte entre árboles y olvidos,
entre tumbos y peligros y ausencia de mañanas,
y todo esto debería ser cualquier cosa más parecida a cuanto pienso,
con lo que yo pienso o siento, que ni siquiera sé cuál es, oh vida.

Cruzo los brazos sobre la mesa, pongo la cabeza sobre los brazos,
y necesito querer llorar, pero no sé ir a buscar lágrimas...
Por más que me esfuerce por tener una gran tristeza por mí, no lloro,
tengo el alma agrietada bajo el indicador curvo que le toca...
¿Qué ha de ser de mí? ¿Qué ha de ser de mí?

A latigazos sacaron al bobo del palacio, sin razón,
hicieron levantarse al mendigo de la escala en que cayera.
Golpearon al niño abandonado y le arrancaron el pan de las manos.
Oh tristeza inmensa del mundo, lo que falta es actuar...
Tan decadente, tan decadente, tan decadente...
Solo estoy bien cuando escucho música, y ni aún entonces.
Jardines del siglo XVIII antes de 899,
¿dónde estáis vosotros, que quiero llorar de cualquier manera?

Como un bálsamo que no consuela sino por la idea de ser un bálsamo,
la tarde de hoy y de todos los días, poco a poco, monótona, cae.

Encendieron las luces, cae la noche, se sustituye la vida.
Sea de la manera que fuere, es preciso seguir viviendo.
Me arde el alma como si fuese una mano, físicamente.
Estoy en el camino de todos y se tropiezan conmigo.
Mi quinta en la provincia,
que exista menos que un tren, una diligencia y la decisión de partir entre tú y yo.
Así me quedo, me quedo... Yo soy lo que siempre quiere partir,
y permanece siempre, permanece, permanece,
hasta en la muerte se queda, aunque parta,
permanece, permanece, permanece...

Tórname humano, oh noche, tórname fraterno y solícito.
Sólo humanitariamente es que se puede vivir.
Sólo amando a los hombres, las acciones, la banalidad de los trabajos,
Solo así —¡Ay de mí!—, solo así se puede vivir.
Solo así, oh noche, ¡y yo nunca podré ser así!

Vi todas las cosas y me maravillé de todo,
pero todo sobró o fue poco —no sé qué— y yo sufrí.
Viví todas las emociones, todos los pensamientos, todos los gestos,
y quedé tan triste como si hubiese querido vivirlos y no lo hubiera conseguido.
Amé y odié como toda la gente,
mas para toda la gente eso fue normal e instintivo,
y para mí fue siempre la excepción, el choque, la válvula, el espasmo.

Ven, oh noche, y apágame, ven y ahógame en ti.
Oh cariñosa del Más Allá, señora del luto infinito,
Tristeza10 externa de la Tierra, llanto silencioso del Mundo.
Madre suave y antigua de las emociones sin gesto,
Hermana más vieja, virgen y triste, de las ideas sin nexo,
Novia esperando siempre nuestros propósitos incompletos,
la dirección constantemente abandonada de nuestro destino,
nuestra incerteza pagana sin alegría,
nuestra franqueza cristiana sin fe,
nuestro budismo inerte, sin amor por las cosas ni éxtasis,
nuestra fiebre, nuestra palidez, nuestra impaciencia de pusilánimes11
nuestra vida, oh madre, nuestra perdida vida...

No sé sentir, no sé ser humano, convivir
desde adentro del alma triste con los hombres, hermanos míos en la tierra.
Ni aun sintiendo sé ser útil, ser práctico, ser cotidiano, nítido,
tener un lugar en la vida, tener un destino entre los hombres,
tener una obra, una fuerza, una voluntad, una huerta,
una razón para descansar, una necesidad de distraerme,
una cosa venida directamente de la naturaleza hacia mí.

Por eso, sé maternal conmigo, oh noche tranquila...
Tú, que arrancas el mundo del mundo, tú que eres la paz,
tú que no existes, que eres solo la ausencia de la luz,
tú que no eres una cosa, un lugar, una esencia, una vida,
Penélope del tejido, deshecho mañana, de tu oscuridad,
Circe irreal de los febriles, de los angustiados sin causa,
Ven hacia mí, oh noche, sobre mi frente...

Tú, cuya llegada es tan suave que parece un alejamiento,
cuyo flujo y reflujo de tinieblas, cuando la luna exhala,
tiene ondas de cariño muerto, frío de mares de sueño,
brisas de paisajes supuestos para nuestra angustia excesiva...
Tú, pálidamente, tú, flébil, tú, líquidamente,
aroma de muerte entre flores, hálito de fiebre sobre los márgenes,
tú, reina, tú castellana12, tú, dama pálida, ven...

Versión de Carlos Ciro y tomado del blog http://pessoasdepessoa.blogspot.com
*
PASSAGEM DAS HORAS


Trago dentro do meu coração,
Como num cofre que se não pode fechar de cheio,
Todos os lugares onde estive,
Todos os portos a que cheguei,
Todas as paisagens que vi através de janelas ou vigias,
Ou de tombadilhos, sonhando,
E tudo isso, que é tanto, é pouco para o que eu quero.

A entrada de Singapura, manhã subindo, cor verde,
O coral das Maldivas em passagem cálida,
Macau à uma hora da noite... Acordo de repente...
Yat-lô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô-ô... Ghi — ...
E aquilo soa-me do fundo de uma outra realidade...
A estatura norte-africana quase de Zanzibar ao sol...
Dar-es-Salaam (a saída é difícil)...
Majunga, Nossi-Bé, verduras de Madagáscar...
Tempestades em torno ao Guardafui...
E o Cabo da Boa Esperança nítido ao sol da madrugada...
E a Cidade do Cabo com a Montanha da Mesa ao fundo...

Viajei por mais terras do que aquelas em que toquei...
Vi mais paisagens do que aquelas em que pus os olhos...
Experimentei mais sensações do que todas as sensações que senti,
Porque, por mais que sentisse, sempre me faltou que sentir
E a vida sempre me doeu, sempre foi pouco, e eu infeliz.

A certos momentos do dia recordo tudo isto e apavoro-me,
Penso em que é que me ficará desta vida aos bocados, deste auge,
Desta estrada às curvas, deste automóvel à beira da estrada, deste aviso,
Desta turbulência tranquila de sensações desencontradas,
Desta transfusão, desta insubsistência, desta convergência iriada,
Deste desassossego no fundo de todos os cálices,
Desta angústia no fundo de todos os prazeres,
Desta saciedade antecipada na asa de todas as chávenas,
Deste jogo de cartas fastiento entre o Cabo da Boa Esperança e as Canárias.

Não sei se a vida é pouco ou de mais para mim.
Não sei se sinto de mais ou de menos, não sei
Se me falta escrúpulo espiritual, ponto-de-apoio na inteligência,
Consanguinidade com o mistério das coisas, choque
Aos contactos, sangue sob golpes, estremeção aos ruídos,
Ou se há outra significação para isto mais cómoda e feliz.

Seja o que for, era melhor não ter nascido,
Porque, de tão interessante que é a todos os momentos,
A vida chega a doer, a enjoar, a cortar, a roçar, a ranger,
A dar vontade de dar gritos, de dar pulos, de ficar no chão, de sair
Para fora de todas as casas, de todas as lógicas e de todas as sacadas,
E ir ser selvagem para a morte entre árvores e esquecimentos
Entre tombos, e perigos e ausência de amanhãs,
E tudo isto devia ser qualquer outra coisa mais parecida com o que eu penso,
Com o que eu penso ou sinto, que eu nem sei qual é, ó vida.

Cruzo os braços sobre a mesa, ponho a cabeça sobre os braços,
E preciso querer chorar, mas não sei ir buscar as lágrimas...
Por mais que me esforce por ter uma grande pena de mim, não choro,
Tenho a alma rachada sob o indicador curvo que lhe toca...
Que há-de ser de mim? Que há-de ser de mim?

Correram o bobo a chicote do palácio, sem razão,
Fizeram o mendigo levantar-se do degrau onde caíra.
Bateram na criança abandonada e tiraram-lhe o pão das mãos.
Oh mágoa imensa do mundo, o que falta é agir...
Tão decadente, tão decadente, tão decadente...
Só estou bem quando ouço música, e nem então.
Jardins do século dezoito antes de 89,
onde estais vós, que eu quero chorar de qualquer maneira?

Como um bálsamo que não consola senão pela ideia de que é um bálsamo,
A tarde de hoje e de todos os dias pouco a pouco, monótona, cai.

Acenderam as luzes, cai a noite, a vida substitui-se.
Seja de que maneira for, é preciso continuar a viver.
Arde-me a alma como se fosse uma mão, fisicamente.
Estou no caminho de todos e esbarram comigo.
Minha quinta na província,
Haver menos que um comboio, uma diligência e a decisão de partir entre mim e ti.
Assim fico, fico... Eu sou o que sempre quer partir,
E fica sempre, fica sempre, fica sempre,
Até à morte fica, mesmo que parta, fica, fica, fica...

Torna-me humano, ó noite, torna-me fraterno e solícito.
Só humanitariamente é que se pode viver.
Só amando os homens, as acções, a banalidade dos trabalhos,
Só assim — ai de mim! —, só assim se pode viver
Só assim, ó noite, e eu nunca poderei ser assim!

Vi todas as coisas, e maravilhei-me de tudo,
Mas tudo ou sobrou ou foi pouco — não sei qual — e eu sofri.
Vivi todas as emoções, todos os pensamentos, todos os gestos,
E fiquei tão triste como se tivesse querido vivê-los e não conseguisse
Amei e odiei como toda a gente,
Mas para toda a gente isso foi normal e instintivo,
E para mim foi sempre a excepção, o choque, a válvula, o espasmo.

Vem, ó noite, e apaga-me, vem e afoga-me em ti.
Ó carinhosa do Além, senhora do luto infinito,
Mágoa externa da Terra, choro silencioso do Mundo.
Mãe suave e antiga das emoções sem gesto,
Irmã mais velha, virgem e triste, das ideias sem nexo,
Noiva esperando sempre os nossos propósitos incompletos,
A direcção constantemente abandonada do nosso destino,
A nossa incerteza pagã sem alegria,
A nossa fraqueza cristã sem fé,
O nosso budismo inerte, sem amor pelas coisas nem êxtases,
A nossa febre, a nossa palidez, a nossa impaciência de fracos,
A nossa vida, ó mãe, a nossa perdida vida...

Não sei sentir, não sei ser humano, conviver
De dentro da alma triste com os homens meus irmãos na terra.
Não sei ser útil mesmo sentindo, ser prático, ser quotidiano, nítido,
Ter um lugar na vida, ter um destino entre os homens,
Ter uma obra, uma força, uma vontade, uma horta,
Uma razão para descansar, uma necessidade de me distrair,
Uma coisa vinda directamente da natureza para mim.

Por isso se para mim materna, ó noite tranquila...
Tu, que tiras o mundo ao mundo, tu que és a paz,
Tu que não existes, que és só a ausência da luz,
Tu que não és uma coisa, um lugar, uma essência, uma vida,
Penélope da teia, amanhã desfeita, da tua escuridão,
Circe irreal dos febris, dos angustiados sem causa,
Vem para mim, ó noite, estende para mim as mãos,
E sê frescor e alívio, ó noite, sobre a minha fronte...

Tu, cuja vinda é tão suave que parece um afastamento,
Cujo fluxo e refluxo de treva, quando a lua bafeja,
Tem ondas de carinho morto, frio de mares de sonho,
Brisas de paisagens supostas para a nossa angústia excessiva...
Tu, palidamente, tu, flébil, tu, liquidamente,
Aroma de morte entre flores, hálito de febre sobre margens,
Tu, rainha, tu castelã, tu, dona pálida, vem...
**
Notas

1. Varios fragmentos (largos y cortos) legó Pessoa con marcas que los identificaban como piezas o variaciones bajo el título de "Passagem das Horas", atribuidos a Álvaro de Campos en la mayoría de los casos y al Pessoa ortónimo en otros. La Edição Crítica de los Poemas de Álvaro de Campos, preparada por Cleonice Berardinelli para la Imprensa Nacional-Casa da Moeda, no considera este como uno de los poemas del conjunto "Passagem das Horas".

2. Serie de valor expresivo centrado en la fonética y de difícil elucidación y traducción casi imposible. Un intento de articulación portuguesa de los fonemas representados por los caracteres utilizados hace pensar en un lugar de nombre oriental que estaría en consonancia con el Macau mencionado en la línea anterior; pero esto, apenas si es una hipótesis.

3. Dar-es-Salaam, ciudad más poblada de Tanzania.

4. Mahajanga, Majunga en francés. Ciudad de Madagascar.

5. Nossi Be, isla situada al noroeste de Madagascar.

6. Cabo Guardafui en la Costa oriental de África.

7. Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.

8. Ciudad del Cabo y Montaña de la Mesa, en Sudáfrica.

9. En referencia a 1789, año de la autoproclamación del Tercer Estado, considerado el primer hito de la Revolución Francesa.

10. La "Mágoa" portuguesa es un complejo sentimiento que no queda expresado enteramente —y en particular en la poesía de Fernando Pessoa— en la traducción de su sentido figurado por "tristeza" (cognado español de idéntica palabra portuguesa). No debe dejar de pensarse, al leer esta palabra, en esas otras palabras pessoanas (y portuguesas, claro está) que resuenan y viven en ella, a saber: saudade, luar, mistério, tédio. El circunloquio "dolor de alma", que también es usado en portugués para definirla, es también una buena indicación del camino para pensarla.

11. La palabra portuguesa "fraco", tiene un campo semántico mucho más amplio que el de su traducción literal española por "flaco". He decidido traducirla por "pusilánime" por considerarla más adecuada al contexto del poema.

12. Castellana, señora de un castillo y no, necesariamente, el gentilicio de los naturales de Castilla.

22-5-1916
*
Álvaro de Campos - Livro de Versos. Fernando Pessoa. (Edição crítica. Introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes.)

lunes, 17 de octubre de 2011

Y mi sentir es un pensamiento vacío

FERNANDO PESSOA 
(Portugal, 1888-1935)
Álvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa 



INSOMNIO

No duermo, ni espero dormir.
Ni en la muerte espero dormir.
... Me aguarda un insomnio
de la amplitud de los astros
y un bostezo inútil,
extenso como el mundo.
No duermo;
no puedo leer cuando me despierto de noche.
No puedo escribir
cuando me despierto de noche,
no puedo pensar cuando me despierto de noche
¡Dios mío,
no puedo ni soñar cuando me despierto de noche!
¡Ah, el opio de ser cualquiera otra persona!
No duermo; yazgo, cadáver despierto, sintiendo,
y mi sentir es un pensamiento vacío.
Pasan por mí, trastornadas,
cosas que me sucedieron;
todas aquellas
de las que me arrepiento y me culpo;
pasan por mí, trastornadas,
cosas que no me sucedieron:
todas aquellas
de las que me arrepiento y me culpo;
pasan por mí, trastornadas,
cosas que no son nada,
y hasta de esas me arrepiento,
me culpo, y no duermo.
Carezco de fuerza para tener la energía
de encender un cigarrillo.
Contemplo la pared de enfrente de mi cuarto
como si fuera el universo.
Fuera hay el silencio de esa cosa total.
Gran silencio aterrador
en otra ocasión cualquiera,
en otra ocasión cualquiera
en la que pudiera sentir.
Estoy escribiendo unos versos
realmente simpáticos:
Unos versos
que dicen que nada tengo que decir,
unos versos que insisten en decirlo,
versos, versos, versos, versos, versos...
Tantos versos...
Y la verdad entera y la vida entera,
¡fuera de los versos y de mí!
Tengo sueño y no duermo,
siento y no sé qué sentir.
Soy una sensación
sin la correspondiente persona,
una abstracción de autoconciencia
sin de qué,
salvo de lo necesario para sentir conciencia,
salvo, yo qué sé salvo qué...
No duermo. No duermo. No duermo.
¡Qué sueño tan grande en toda la cabeza,
y sobre los ojos, y en el alma!
¡Qué sueño tan grande en todo,
salvo en poder dormir!
Oh amanecer, tardas tanto... ven...
Ven inútilmente
a traerme otro día igual a éste,
seguido de otra noche igual a ésta...
Ven a traerme la alegría de esta esperanza triste,
porque siempre eres alegre
y siempre traes la esperanza,
según la vieja literatura de las sensaciones.
Ven, trae la esperanza, ven, trae la esperanza.
Mi cansancio penetra hasta el fondo del colchón.
Me duele la espalda por no estar acostado de lado.
Si estuviera acostado de lado,
me dolería la espalda por estar acostado de lado.
Ven, amanecer, ¡llega!
¿Qué hora es? No lo sé.
No tengo energía para tender la mano hasta el reloj,
no tengo energía para nada, para nada de nada...
Sólo para estos versos, escritos el día siguiente.
Sí, escritos el día siguiente.
Todos los versos se escriben siempre el día siguiente.
Fuera, la noche absoluta, el sosiego absoluto.
Paz en toda la Naturaleza.
La Humanidad reposa y olvida sus amarguras.
Exactamente.
La Humanidad olvida sus alegrías y sus amarguras.
Es lo que suele decirse.
La Humanidad olvida, sí, la Humanidad olvida.
Y es que incluso despierta la Humanidad olvida.
Exactamente. Pero yo no duermo.

martes, 7 de junio de 2011

Mas yo no siempre quiero ser feliz

ALBERTO CAEIRO
(Heterónimo de Fernando Pessoa)

XXI

Si yo pudiera morder toda la tierra
Y sentirle un sabor,
Sería más feliz por un momento...
Mas yo no siempre quiero ser feliz
Hay que ser de vez en cuando infeliz
Para poder ser natural...

No todos los días son de sol,
Y la lluvia, cuando falta mucho, se ruega.
Por eso tomo la infelicidad no la felicidad
Naturalmente, como quien no se extraña
Que haya montañas y llanuras
Y que haya rocas y yerbas.

Lo que se necesita es ser tranquilo y natural
En la felicidad o la infelicidad,
Sentir como quien mira,
Pensar como quien anda,
Y cuando se va a morir, acordarse de que el día muere,
Y que el poniente es bello y es bella la noche que queda...
Así es y que así sea...

martes, 21 de diciembre de 2010

Lo irreparable de mi pasado: ¡ése es el cadáver!



(Portugal, 1888-1935)




En la noche terrible, sustancia natural de todas las noches,
En la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches,
Recuerdo, velando en modorra incómoda,
Recuerdo lo que hice y lo que podía haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia
Se derrama por mí como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado: ¡ése es el cadáver!
Todos los otros cadáveres quizá sean ilusiones.
Todos los muertos quizás estén vivos en otra parte.
Todos mis propios momentos pasados quizás existan por ahí,
En la ilusión del espacio y del tiempo, en la falsedad del devenir.

Pero lo que yo no fui, lo que yo no hice lo que ni siquiera soñé;
Lo que sólo ahora veo que debería haber hecho,
Lo que sólo ahora claramente veo que debería haber sido...
Es lo que está muerto más allá de todos los Dioses,
Eso –y fue al fin lo mejor de mí– es lo que ni los Dioses hacen vivir...

Si a cierta altura
Hubiese doblado hacia la izquierda en lugar de hacia la derecha;
Si a cierta altura
Hubiese dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí;
Si en cierta conversación
Hubiese tenido las frases que sólo ahora, en el entresueño, elaboro...
Si todo eso hubiese sido así,
Sería otro hoy, y tal vez el universo entero
Sería llevado insensiblemente a ser otro también.

Pero no doblé hacia el lado irreparablemente perdido,
No doblé ni pensé en doblar, y sólo ahora lo percibo;
Pero no dije no o no dije sí,
que no dije; y sólo ahora lo veo
Pero las frases que faltó decir en ese momento
me surgen todas,
Claras, inevitables, naturales,
La conversación cerrada concluyente,
La materia toda resuelta...
Pero sólo ahora lo que nunca fue, ni será hacia atrás, me duele.

Lo que de veras fallé no tiene ninguna esperanza
En ningún sistema metafísico.
Puede ser que para otro mundo pueda llevar lo que soñé,
¿Pero podré llevar para otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Esos sí, los sueños por tener, son el cadáver.
Los entierro en mi corazón para siempre, para
todo el tiempo, para todos los universos.
En esta noche donde no duermo, y el sosiego me cerca
Corno una verdad de la que no participo,
y allá fuera la luna, como la esperanza que no tengo, es invisible
para mí.

viernes, 15 de octubre de 2010

Todo vive porque se opone a algo

Un poco más de FERNANDO PESSOA
(Lisboa, Portugal, 1888-1935)

Alexander Search es uno de los heterónimos que muestran el talante inglés del escritor portugués. Su admirable manera de expresarse tan bien en la lengua extranjera como en la propia. Poco conocidos son, estos con un aire Sherlock Holmes, los cuentos de suspenso como El banquero anarquista y Una cena muy peculiar, ya traducido al español, del mismo modo que las novelas policiacas firmadas por el heterónimo Fernando Pessoa y escritas originalmente en inglés.
Pero Alexander Search es también el vínculo entre los poemas ingleses y las novelas que nos están poniendo al alcance los guardianes de la casa número 18 de la rua coelho da rocha: la temática, si es que de esto hay en la obra completa del poeta, que está siempre presente en los cuentos y las novelas es no el misterio, sino el diablo. Fue Alexander Search, un residente del infierno, quien firmó compromisos con Jacob Satanás, señor, aunque no rey, del mismo lugar en los siguientes términos, según la fecha y los firmantes de este documento:

1. Nunca desalentar ni renunciar al propósito de hacer el bien a la humanidad.
2. Nunca escribir cosas sensuales, o malas en cualquier sentido, que puedan ofender y perjudicar a quien las lea.
3. Nunca olvidar, al atacar a la religión en nombre de la verdad, que la religión difícilmente puede ser sustituida y que el pobre ser humano llora en las tinieblas.
4. Nunca olvidar el sufrimiento y el padecimiento de los hombres.

+ La huella de Satanás.

2 de octubre de 1907
Alexander Search
**
De este contrato parece haber resultado el poema Primeiro Fausto, compuesto de tres partes: “La hora del mundo”, “El horror de conocer” y “La falta de amor y placer”. Pero también, una novela que los especialistas dicen que escribió entre los catorce y los dieciséis años, proyectada por otra personalidad inglesa de Pessoa, un tal David Merrik: Devil’s hour, La hora del diablo.
**
La hora del Diablo
(fragmento)

Y, con un gesto de gran cansancio y olvidándose de un beso, fue a acostarse.
Su hijo, cuando nació, nació normal de figura, pero no demoró en mostrar que era un hombre de genio. Sus poemas tienen una calidad extraña y lunar. Planea en ellos un deseo de grandes cosas, como de alguien que un día hubiera planeado, en una vida antes de ésta, por sobre todas las ciudades de la Tierra. Recorre sus versos una visión de grandes puentes, inexplicable mediante cualquier experiencia que se le conozca. Y una vez, en un poema escrito casi en sueños, dijo que algo en él había sido tentado, como Cristo, en la gran altura desde donde se ve todo el mundo.
Abajo, a una distancia más que imposible, había, como astros diseminados, grandes manchas de luz: ciudades, sin duda, de la Tierra. El Diablo las señaló.
–Son las grandes ciudades del mundo: aquélla es Londres  —Y señaló una a la distancia, abajo—. Aquélla es Berlín  —Y señaló otra—. Y aquélla, allá, es París. Son manchas de luz en las tinieblas, y nosotros, en este puente, pasamos alto por sobre ellas, peregrinos del misterio y del conocimiento.
(...)
Aquello, querida señora, es el mundo. Fue ahí que, por encargo de Dios, tenté a su hijo, Jesús. Pero no dio resultado, tal como lo esperaba, porque el Hijo era más que el Padre, y estaba en contacto directo con los Superiores Incógnitos de la Orden. Fui una provocación, como se dice en el lenguaje iniciático, y el candidato se portó de una manera excepcional.

–No entiendo muy bien. ¿Fue desde aquí, realmente, que tentó a Jesucristo?
–Sí, sí. Claro que donde ahora hay un valle inmenso había entonces una montaña. En el abismo también hay geologías. Aquí, por donde estamos pasando, había un pináculo. ¡Lo recuerdo perfectamente! El hijo del Hombre me repudió más allá de Dios. Seguí, porque era mi deber, el consejo y la orden de Dios: lo provoqué con todo cuanto había. Si hubiera seguido mi propio consejo lo habría tentado con lo que no puede haber. Tal vez la historia del mundo en general, y la de la religión cristianan en particular, habría sido diferente. ¿Pero qué puede contra la fuerza del Destino, supremo arquitecto de todos los mundos, el Dios providencial que creó a este otro, y yo, un Diablo de distrito que, por negarlo lo sustenta?
—¿Pero cómo es que se puede sustentar una cosa por negarla?
—Es la ley de la vida, señora mía. El cuerpo vive porque se desintegra, sin desintegrarse demasiado. Si no se desintegrara segundo a segundo, sería un mineral. El alma vive porque es perpetuamente tentada, aunque resista. Todo vive porque se opone a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone. Pero, si yo no existiera, nada existiría, porque no habría nada a que oponerse, como la paloma de mi discípulo Kant, que, volando al aire libre, juzga que podría volar mejor en el vacío.
—La música, la luz de la luna y los sueños son mis armas mágicas. Mas por música no debe entenderse sólo aquella que se toca, sino también aquella que queda eternamente por tocar. Y por luz de luna no debe suponerse que se habla sólo de lo que viene de la luna y torna los árboles en grandes perfiles; hay otra luz de luna, que ni el propio sol excluye, y oscurece en pleno día lo que las cosas fingen ser. Sólo los sueños son siempre lo que son. Es el lado de nosotros en que nacemos y en que somos siempre naturales y nuestros.
—Pero, si el mundo es acción, ¿cómo es que el sueño forma parte del mundo?
—Es que el sueño, señora mía, es una acción que se tornó idea y que por eso conserva la fuerza del mundo y le repugna la materia, que es el estar en el espacio. ¿No es verdad que somos libres en el sueño?
—Sí, pero es triste despertar...
—El buen soñador no despierta. Yo nunca desperté.
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Traductora: Rosa Corgateli
Fuente e imagen: lahuesuda.com

martes, 5 de enero de 2010

Después de mañana seré otro





FERNANDO PESSOA
y sus heterónimos

(Lisboa, Portugal, 1888—Lisboa,1935)

Alberto Caeiro (poeta bucólico casi taoísta), Ricardo Reis (decadentista clásico y pagano), Álvaro do Campos (vanguardista nervioso, mórbido y melancólico), Bernardo Soares (autor del "Libro del desasosiego").
**

Ricardo Reis: Fernando Pessoa establece fechas distintas de su nacimiento. Primero afirma, de acuerdo con el texto de Páginas íntimas y de Auto-Interpretación (p.385), que éste nació el 29 de enero de 1914: “El Dr. Ricardo Reis nació dentro de mi alma el día 29 de enero de 1914 a las once de la noche. Yo había estado oyendo el día anterior una discusión extensa sobre los excesos, especialmente en la realización del arte moderno. Según mi proceso de sentir las cosas sin sentirlas, me fui dejando ir en la onda de esa reacción momentánea. Cuando me di cuenta en qué estaba pensando, vi que había levantado una teoría neoclásica, que se iba desenvolviendo...”. Más tarde, en una carta a Adolfo Casais Monteiro fechada el 13 de enero de 1935, altera la fecha de este nacimiento afirmando que Ricardo Reis nació en su espíritu en 1912. Fernando Pessoa considera que este heterónimo fue el primero en revelársele aunque no haya sido el primero en iniciar su actividad literaria. Si Ricardo Reis está latente desde 1912, a juzgar por la carta mencionada, es sólo en marzo de 1914 cuando el autor de las Odes inicia su producción, desde entonces continuada e intensa, y siempre coherente e inalterable, hasta el 13 de diciembre de 1933. También en lo que respecta a la biografía de Ricardo Reis, Fernando Pessoa presenta datos distintos. En el horóscopo que hizo de él, sitúa su nacimiento el 19 de setiembre de 1887 en Lisboa a las 4:05 de la tarde. En la carta a Adolfo Casais Monteiro, referida anteriormente, afirma que la ciudad natal de Ricardo Reis es Oporto.

Médico de profesión, monárquico —circunstancia que lo llevó a vivir emigrado algunos años en Brasil—, educado en un colegio de jesuitas, recibió una formación clásica y latinista y fue imbuido de principios conservadores. Domina la forma de los poetas latinos y proclama la disciplina en la construcción poética. Ricardo Reis es marcado por una profunda simplicidad de la concepción de la vida, por una inmensa serenidad en la aceptación de la relatividad de todas las cosas. Es el heterónimo que más se aproxima a su creador, tanto en el aspecto físico —es moreno, de estatura media, camina algo curvado, es magro y tiene apariencia de judío portugués (Fernando Pessoa tenía ascendencia judía)— tanto en la manera de ser como en el pensamiento. Es adepto del sensacionismo que hereda del maestro Caeiro, pero al aproximarlo al neoclasicismo lo manifiesta en un plano distinto. Fernando Pessoa lo refiere como sigue, en Páginas Intimas e Auto Interpretaçao (p. 350): Caeiro tiene una disciplina: las cosas tienen que ser sentidas tal como son. Ricardo Reis tiene otra disciplina diferente: las cosas deben ser sentidas, no sólo como son, también de modo que se integren en un cierto ideal de medida y reglas clásicas.

Se asocia el paganismo de Caeiro y sus concepciones del mundo al estoicismo y al epicureísmo (según Frederico Reis la filosofía en la obra de Ricardo Reis se resume en un epicureísmo triste —en Páginas Intimas e Auto Interpretaçao, p.386—). Su forma de expresión la busca en los poetas latinos y afirma, por ejemplo, que debe de haber, en el más pequeño poema de un poeta, cualquier cosa donde se note que existió Homero.

Alberto Caeiro, el maestro, en torno al cual se determinan los otros heterónimos, nació en Lisboa, en abril de 1889, aunque vivió la mayor parte de su vida en una quinta en el Ribatejo, donde conocería a Alvaro de Campos. Su educación se limitó a la instrucción primaria, lo cual concuerda con la simplicidad y naturalidad que reclama para sí mismo. Rubio, de ojos azules, estatura media, un poco más bajo que Ricardo Reis, está dotado de una apariencia muy diferente al de los otros heterónimo. También es frágil, aunque no lo aparenta mucho, y murió precozmente (tuberculoso), en 1915. El maestro es aquel de cuya biografía menos se ocupa Pessoa. Su vida eran sus poemas, como dice Ricardo Reis: La vida de Caeiro no puede narrarse pues no hay en ella más que contar. Sus poemas son lo que hubo en su vida. En todo lo demás no hubo incidentes, ni hay historia (en Páginas Intimas e Auto Interpretaçao, p. 330).
Se presenta en Fernando Pessoa el 8 de marzo de 1914, de manera aparentemente no planeada, cuando el poeta se debatía en la necesidad de ultrapasar el paulismo, el subjetivismo y el misticismo. Es en ese momento conflictivo que aparece, de repente, una voz que se ríe de esos misticismos, que rabia contra el ocultismo, niega lo trascendental defendiendo la sinceridad de la producción poética. Es un ser manifiestamente apologista de la simplicidad, serenidad y nitidez de las cosas, dotado de una naturaleza positivo-materialista y que rechaza doctrinas y filosofías. Es este ser que el 8 de marzo escribe de corrido más de 30 poemas de O Guardador de Rebanhos. Gran parte de la producción poética de Ricardo Reis parece haber sido siempre escrita de este modo impetuoso en momentos de súbita inspiración. A esa voz, Pessoa da el nombre de Alberto Caeiro.

Según Fernando Pessoa, la obra de Caeiro representa una reconstrucción integral del paganismo en su esencia absoluta, que ni griegos ni romanos pudieron hacer justamente porque, al vivir inmersos en esa creencia, les faltó distancia para pensarlo.
Se presenta como el poeta de las sensaciones; su poesía sensacionista se asienta en las sustitución del pensamiento por la sensación (soy un guardador de rebaños / el rebaño es mis pensamientos / y mis pensamientos son todos sensaciones). Alberto Caeiro es el poeta de la naturaleza y actitud antimística (si quisieran que yo tuviera misticismo, está bien, lo tengo / soy místico, pero sólo como cuento / mi alma simplemente no piensa / mi misticismo es no querer saber / y vivir es no pensar en eso).
Es el poeta del objetivismo absoluto. Ricardo Reis afirma que Caeiro, en su objetivismo total, o antes, en su tendencia constante hacia un objetivismo total, es frecuentemente más griego que los propios griegos. Es también el poeta que repudia las filosofías cuando escribe, por ejemplo, que los poetas místicos son filósofos enfermos (doentes) / y los filósofos son hombres dolidos y niega el misterio en lo que refiere a la búsqueda del sentido íntimo de las cosas: El único sentido íntimo de las cosas/ Es que ellas no tienen ningún sentido íntimo...

Fernando Pessoa dejó un texto en que explicita el valor de Caeiro y un mensaje que este poeta nos dejó y puede servir de base para la comprensión de su obra: A un mundo sumergido en diversos géneros de subjetivismo viene a surgir el Objetivismo Absoluto, más absoluto de lo que los objetivistas paganos tuvieron jamás. A un mundo ultracivilizado viene a sustituir una Naturaleza Absoluta. A un mundo hundido en humanitarismos, en problemas operarios, en sociedades éticas, en movimientos sociales, tras un desprecio absoluto por el destino y por la vida del hombre, lo que puede considerarse excesivo, es para él, al final, un correctivo natural magnífico. (Páginas Intimas e Autointerpretaçao, p.375)

Alvaro de Campos nació en Tavira, en 1890 y es ingeniero de profesión. Estudió en Escocia y se formó en Glasgow en ingeniería naval. Fue a Oriente y navegando por el Canal de Suez, escribió el poema "Opiário" dedicado a Mario de Sá-Carneiro. Desilusionado de esa visita regresa a Portugal, donde lo espera el encuentro con el maestro Caeiro y el inicio de un intenso viaje por las teorías del sensacionismo y del futurismo o del interseccionismo. Lo espera aún un cansancio y un sonambulismo poético como prevé en el poema "Opiário": Vuelvo a Europa descontento, y de paso / de llegar a ser un poeta sonambúlico. Conoció a Alberto Caeiro en una visita al Ribatejo y se convirtió en su discípulo: Lo que el maestro Caeiro me enseñó fue a tener claridad, equilibrio, organismo en el delirio y en el desvairamiento, y también me enseñó a procurar no tener filosofía ninguna, pero con alma (Páginas Intimas e Auto Interpretaçao, p.405)
Entretanto, se aleja del objetivismo del maestro al aproximarse a movimientos modernistas, tales como el futurismo y el sensacionismo. Percibe las sensaciones distanciándose del objeto y centrándose en el sujeto. Un subjetivismo que acabará por encaminarse en la conciencia del absurdo, la experiencia del tedio, la desilusión (grandes son los desiertos, y todo es desierto / grande es la vida, y no vale la pena haber vivido) y de la fatiga (lo que hay en mí es sobre todo cansancio / no de esto ni de aquello, / sin siquiera de todo o de nada: / cansancio así mismo, él mismo, /Cansancio).
Alvaro de Campos experimentará la civilización y admirará la energía y la fuerza, transportándolas al dominio de su creación poética (en los textos "Ultimatum" y "Ode Triunfal"). Es el poeta modernista que escribe las sensaciones de la energía y del movimiento, así como las sensaciones de sentir todo de todas las maneras. Es quien más expresa los postulados del sensacionismo, elevando hasta el exceso ese ansia de sentir, de percibir toda la complejidad de las sensaciones.
Su primera composición data de 1914 y aún el 12 de octubre de 1935 firmaba poesías, es decir, poco antes de la muerte de Fernando Pessoa, el cual dejará de escribir textos antes que Alvaro de Campos.
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Semiheterónimos

Además de los heterónimos Alvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis, Pessoa escribió una serie de textos atribuidos a unos semi-heterónimos, personajes no totalmente independientes de la figura del poeta. Entre ellos se encuentran:

Pedro Botelho: escribió una serie de cuentos como “El Prior de Burcos”, “Cuaresma”, “La Muerte del Dr. Cerdeira”, “La experiencia del Dr. Lacroix”, “El Eremita de la Sierra negra”, “El vencedor del tiempo”, de los cuales sólo se conservan algunos fragmentos.

Antonio Mora: Filósofo, escribió varios textos sobre el paganismo, y sobre los heterónimos como el libro “Alberto Caeiro y la renovación del paganismo”, en el que cuenta la relación maestro-discípulo que había entre los heterónimos y reflexiona sobre sus posturas paganas.

Fausto: A este semi-heterónimo se le atribuye un poema dramático incompleto en que se hace una reflexión sobre el conocimiento, el mundo, el placer y el amor, la muerte ...

Alexander Search: Es una de las primeras personalidades que aparecen en Pessoa, autor de sus primeras composiciones. Escribe en inglés.

Bernardo Soares: Contable al que se le atribuye el “Libro del Desasosiego”, publicado en 1982. También escribió algunos poemas.

Frederico Reis: Es el hermano del heterónimo Ricardo Reis.

Barón de Teive: Sólo se conocen notas sueltas para un libro que no llegó a terminar como “La educación del estoico”. Al igual que Soares, Pessoa afirma que nació a partir de rasgos particulares de su personalidad.

Vicente Guedes: Hay teorías que afirman que fue el primer autor del “Libro del Desasosiego” aunque algunos de los textos incluidos en este libro fueron publicados con anterioridad adjudicándose su autoría el propio Pessoa.

Por último, en otras ocasiones Pessoa escribía bajo su propia personalidad pero tras un seudónimo, algunos de ellos fueron:

Raphael Baldaya
A.A.Cross
Thomas Crosse
Pantaleao
Chevalier de Pas
Charles Robert Anon
Maria Jose
Adolf Moscow
Jean Seul de Méleuret

***
Heterónimo RICARDO REIS

No tengas nada en las manos...

No tengas nada en las manos
ni una memoria en el alma,

que cuando un día en tus manos
pongan el óbolo último,

cuando las manos te abran
nada se te caiga de ellas.

¿Qué trono te quieren dar
que Atropos no te lo quite?

¿Qué laurel que no se mustie
en lo arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te conviertan
en la estatura de sombra

que serás cuando de noche,
estés al fin del camino?

Coge las flores, mas déjalas
caer, apenas miradas.

Al sol siéntate. Y abdica
para ser rey de ti mismo.

Versión de Ángel Crespo
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Oda

Para ser grande, sé entero: nada
Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.
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Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río...

Ven a sentarte conmigo, Lidia
a la orilla del río.
Con sosiego miremos su curso
y aprendamos que la vida pasa,
y no estamos cogidos de la mano.
(Enlacemos las manos.)

Pensemos después, niños adultos,
que la vida pasa y no se queda,
nada deja y nunca regresa,
va hacia un mar muy lejano,
hacia el pie del Hado,
más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos,
que no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos,
pasamos como el río.
Más vale que sepamos pasar
silenciosamente y sin desasosiegos.

Sin amores, ni odios, ni pasiones
que levanten la voz,
ni envidias que hagan a los ojos
moverse demasiado,
ni cuidados, porque si los tuviese
el río también correría,
y siempre acabaría en el mar.

Amémonos tranquilamente,
pensando que podríamos,
si quisiéramos,
cambiar besos y abrazos y caricias,
mas que más vale estar sentados
el uno junto al otro
oyendo correr al río y viéndolo.
Cojamos flores, cógelas tú y déjalas
en tu regazo, y que su perfume suavice
este momento en que sosegadamente
no creemos en nada,
paganos inocentes de la decadencia.

Por lo menos, si yo fuera sombra antes,
te acordarás de mí
sin que mi recuerdo te queme
o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos las manos,
ni nos besamos
ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevases el óbolo
al barquero sombrío,
no sufriré cuando de ti me acuerde,
a mi memoria has de ser suave
recordándote así, a la orilla del río,
pagana triste y con flores en el regazo.

Versión de Rafael Díaz Borbón
***
Heterónimo ALBERTO CAEIRO

Si muero pronto

Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.

Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.

Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.

Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.

Me consolé en el sol y en la lluvia.

Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.

Versión de Octavio Paz
++
Poema XXIX

No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.
***
Heterónimo ÁLVARO DE CAMPOS

Todas las cartas de amor son ridículas...

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).

Versión de Miguel Ángel Flores
++
Aplazamiento
14-4-1928

Después de mañana, sí, sólo después de mañana…
Llevaré el día de mañana pensando en después de mañana,
Y sí será posible; pero hoy no…
No, hoy nada; hoy no puedo.
La persistencia confusa de mi subjetividad objetiva,
El sueño de mi vida real, intercalado,
El cansancio anticipado e infinito,
Un cansancio de mundos para tomar un tranvía…
Esta especie de alma…
Sólo después de mañana…
Hoy quiero prepararme,
Quiero prepararme para pensar mañana en el día siguiente…
Es él que es decisivo.
Tengo ya el plano trazado; pero no, hoy no dibujo planos…
Mañana es el día de los planos.
Mañana me sentaré en el escritorio para conquistar el mundo;
Pero sólo conquistaré el mundo después de mañana…
Tengo ganas de llorar,
De repente tengo ganas de llorar mucho, desde dentro…
No, no quieran saber nada más, es secreto, no lo digo.
Sólo después de mañana…
Cuando era niño, el circo del domingo me divertía por toda la
semana.
Hoy sólo me divierte el circo del domingo de toda la semana de mi
infancia…
Después de mañana seré otro,
Mi vida ha de triunfar,
Todas mis cualidades reales de inteligente, leído y práctico
Serán convocadas por un bando…
Pero por un bando de mañana…
Hoy quiero dormir, redactaré mañana…
Por hoy, ¿cuál es el espectáculo que me repetiría la infancia?
Para comprar incluso los boletos de mañana,
Pues para pasado mañana estará bien el espectáculo…
Antes, no…
Pasado mañana tendré la pose pública que mañana estudiaré.
Pasado mañana seré finalmente el que hoy no puedo nunca ser.
Sólo después de mañana…
Tengo sueño como el frío de un perro vagabundo.
Tengo mucho sueño.
Mañana te diré las palabras, o pasado mañana…
Sí, tal vez sólo después de pasado mañana…

El porvenir…
Sí, el porvenir…

Traducción de Miguel Ángel Flores
***

Heterónimo BERNARDO SOARES

Libro del desasosiego
(fragmento)


Una de mis preocupaciones constantes es el comprender cómo es que otra gente existe, cómo es que hay almas que no sean la mía, conciencias extrañas a mi conciencia, que, por ser conciencia, me parece ser la única. Comprendo bien que el hombre que está delante de mí, y me habla con palabras iguales a las mías, y me ha hecho gestos que son como los que yo hago o podría hacer, sea de algún modo mi semejante. Lo mismo, sin embargo, me sucede con los grabados que sueño de las ilustraciones, con los personajes que veo de las novelas, con los personajes dramáticos que en el escenario pasan a través de los actores que los representan.
Nadie, supongo, admite verdaderamente la existencia real de otra persona. Puede conceder que esa persona está viva, que siente y piense como él; pero habrá siempre un elemento anónimo de diferencia, una desventaja materializada. Hay figuras de tiempos idos, imágenes espíritus en libros, que son para nosotros realidades mayores que esas indiferencias encarnadas que hablan con nosotros por encima de los mostradores, o nos miran por casualidad en los tranvías, o nos rozan, transeúntes, en el acaso muerto de las calles. Los demás no son para nosotros más que paisaje y, casi siempre, paisaje invisible de calle conocida.
Tengo por más mías, con mayor parentesco e intimidad, ciertas figuras que están escritas en los libros, ciertas imágenes que he conocido en estampas, que muchas personas, a las que llaman reales, que son de esa inutilidad metafísica llamada carne y hueso. Y "carne y hueso", en efecto, las describe bien: parecen cosas recortadas puestas en el exterior marmóreo de una carnicería, muertes que sangran como vidas, piernas y chuletas del Destino.
No me avergüenzo de sentir así porque ya he visto que todos sienten así. Lo que parece haber de desprecio entre hombre y hombre, de indiferente que permite que se mate gente sin que se sienta que se mata, como entre los asesinos, o sin que se piense que se está matando, como entre los soldados, es que nadie presta la debida atención al hecho, parece que abstruso, de que los demás también son almas.
Ciertos días, a ciertas horas, traídas mí por no sé qué brisa, abiertas a mí por el abrirse de no sé qué puerta, siento de repente que el tendero de la esquina es un ente espiritual, que el hortera, que en este momento se inclina a la puerta sobre el saco de patatas, es, verdaderamente, un alma capaz de sufrir.
Cuando ayer me dijeron que el dependiente de la tabaquería se había suicidado, sentí una impresión de mentira. ¡Pobrecillo, también existía! Lo habíamos olvidado, todos nosotros, todos nosotros que le conocíamos del mismo modo que todos los que no le conocieron. Mañana le olvidaremos mejor. Pero que tenía alma, la tenía, para que se matase ¿Amores? ¿Angustias? Sin duda... Pero a mí, como a la humanidad entera, me queda sólo el recuerdo de una sonrisa tonta por encima de una chaqueta de mezclilla, sucia, y desigual en los hombros. Es cuanto me queda, a mí, de quien tanto sintió que se mató de sentir porque, en fin, de otra cosa no debe de matarse nadie... Pensé una vez, al comprarle cigarrillos, que se quedaría calvo pronto. Al final, no ha tenido tiempo de quedarse calvo. Es uno de los recuerdos que me quedan de él. ¿Qué otro me había de quedar si éste, después de todo, no es suyo, sino de un pensamiento mío? Tengo súbitamente la visión del cadáver, del ataúd en que le han metido, de la tumba, enteramente ajena, a la que tenían que haberle llevado. Y veo, de repente, que el dependiente de la tabaquería era, de cierta manera, chaqueta torcida y todo, la humanidad entera.
Ha sido tan sólo un momento. Hoy, ahora, claramente, como hombre que soy, él ha muerto. Nada más.
Sí, los demás no existen... Es para mí para quien este ocaso remansa, pesadamente alado, sus colores neblinosos y duros. Para mí, bajo el ocaso, tiembla, sin que yo le vea correr, el río grande. Ha sido hecha para mí esta plaza abierta sobre el río cuya marea se acerca. ¿Ha sido enterrado hoy en la fosa común el dependiente de la tabaquería? No es para él el ocaso de hoy. Pero, de pensarlo, y sin que yo quiera, también ha dejado de ser para mí...
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char