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lunes, 26 de noviembre de 2018

El tejado es denso y yo soy un árbol

Pia Juul
(Dinamarca, 1962)

El dulce miedo cuando
Copenhague huele a París
cuando veo su
cuerpo en otro
cuando quiero ser
un escándalo y una desgracia
y no quiero
no quiero ser elevada muy alto
y a la vez quiero
sólo eso
***
 Excarcelados en septiembre

el presidiario estaba sin aliento
en mi puerta
                                           esa transparencia
                                           oh piel tensa oh
                                           mejillas huecas
una comida un baño
y allí la noche cuando
la lluvia nos confundió
                              oh brazo
oh labios
tu lengua habla de
plástico corre
por espaldas hambrientas
en canteras    la canción    las voces
mi cuerpo crece por
ese extraño lugar
detrás de la cabeza
                  casi olvidado ahora
se tumba y coge el sueño en
mi esquina    la corriente
entra desde la ventana cuenta
nueva estación    sombra ondeando
bajo mi barbilla la calma
desde el pulso por allí

                              estoy despierta
mañana:
   alisar la arena
   del patio
tenemos una herida
que no se va a cerrar

Versión de Daniel Sancosmed
De Copenhague huele a París (poesía danesa contemporánea) de Nórdica Libros.
***

Me vuelvo
un instante, pero
un instante después
todo ha desaparecido
Me vuelvo otra vez
pero solo lo creo
No se puede volver a ver
lo que sea
lo que un hombre sabio
ha constatado hace
mucho, sobre un río,
pero esto,
la vida floreciente con
Niños ruborosos
perforados por un hilo entre los labios
La canción que se inclinan a cantar
Un instante, regreso
volveré pronto
Las piedras arrojan
las sombras más singularmente largas
sobre la costa
El agua sobre las piedras
brilla al sol

y el sol se pone
***

Miro al cielo mientras ellos
duermen, sé que duermen, noto
que duermen en la oscuridad, pero
el cielo empalidece, apenas miro
hacia arriba, y el sol quiere salir
y las nubes dispersarse
Entonces ellos despertarán, y yo quiero
yacer de espaldas y mirar
al techo que es tan denso y
el tejado es denso y yo soy un árbol
Una cuña está encajada
en el tronco, misteriosamente, frío
y gastado metal que penetra en la corteza
y la corta
Pero aunque yo quisiese
no me agrieto
Me cierro de golpe
y me abriré tal vez
seguramente solo
otra vez
a un hacha.

De Dije, Digo
Traductor: Roberto Mascaró



sábado, 24 de noviembre de 2018

¿Cómo podré abrir la puerta cerrada de mi corazón?

Fehmida Riaz 
(Uttar Pradesh, India, 1945- Pakistán, 2018) In Memoriam

Escribió en urdu, pero sus poemas llevan consigo notas del hindi, el persa y el sindhi.

¡Oh, Dios y Señor del Universo!

Se hundió en el silencio la llamada a la oración de la tarde.
¡Qué quietud, Dios y Señor del Universo!

¡Loado sea Dios, Señor de los Mundos!
Todas las alabanzas sean para Dios, grande y excelso.
El cielo, límpido y prístino tras la lluvia,
se extiende, rotundamente azul, hasta donde la vista alcanza.
Y la suave tierra está cubierta de un verdor aterciopelado.
¡Loado sea Dios, Señor de los Mundos!
Todas las alabanzas sean para Dios, grande y excelso.
¿Qué idea aguijonea mi corazón?
¿Qué pensamiento ha inundado mis ojos de lágrimas?
¿Por qué ha invadido este silencio mi pecho?
¿Por qué esta zozobra en mi adoración?
¿Por qué las plegarias al llegar a mis labios pierden el sentido?
Una terrible desolación parece habitar en mi interior.
Que venga alguien, que venga alguien y llame a la puerta.
¿Cómo podré abrir la puerta cerrada de mi corazón?

Versión de Rocío Moriones Alonso
**
Iqleema

Iqleema,
nacida de la madre de Caín
y Abel. Su hermana.
Pero diferente.
Diferente por sus muslos
y sus pechos, diferente
por dentro, por el útero.
¿Y el valor de esas diferencias?
Un carnero sacrificial más gordo:
arde Iqleema en la montaña.
Es prisionera de su propio cuerpo.
El sol la quema hasta el tuétano.
Mira,
sobre sus muslos alargados y turgentes tetas,
sobre el laberinto del útero,
Iqleema también tiene una cabeza.
Allah le habla a Iqleema
y por primera vez

algo le pregunta.

Versión de Alí Calderón
***
¡Ven, creemos un nuevo léxico!
.
¡Ven, creemos un nuevo léxico!
Uno donde el sentido de cada palabra
(que no nos gusta)
está insertado antes.
Y traguemos, como un veneno amargo,
la verdad de una realidad que no es nuestra.
El agua de vida que estalla de esta piedra
conduce un rumbo que nosotros solos no determinamos.
Nosotros –que son la luz muriendo de un jardín decrépito;
nosotros –llenos del orgullo herido de nuestras ilusiones;
nosotros –que han superado los límites del autobombo;
nosotros –que lamen cada herida nuestra sin cesar;
nosotros –que hacen circular el cáliz envenenado,
nosotros –que llevan del uno al otro solo el odio,
y, sobre nuestros labios secos, nada más que palabras del desdén.
No llenamos el abismo en el interior;
no vemos con nuestros propios ojos lo que es auténtico enfrente de nosotros;
no nos hemos redimido ayer o hoy;
porque nuestra enfermedad es tan preciada que no buscamos un tratamiento.
¿Pero por qué el horizonte de muchos tonos debe permanecernos como
remoto y inalcanzable?

Entonces, ¿por qué no creamos un nuevo léxico?
Si resurgimos de este abismo austero,
solamente las primeras pisadas serán duras.
Las extensiones ilimitadas nos atraen al amanecer de un nuevo día.
Inhalaremos el aire fresco
del valle abundante que nos rodea.
Purificaremos de nuestras caras la mugre de aversión de uno mismo.
El vaivén, el auge y caída –son estos el juego que juega el Tiempo.
Pero la imagen que vemos en el espejo del Tiempo
incluye nuestra gloria también nuestros logros
–pues alcemos la mirada hasta la amistad,
por lo tanto entrever la belleza en cada rostro
de cada visitante en este jardín de muchas flores.
Nos encontraremos con ‘potenciales’,
una palabra en que tú y yo son equitativos;
una palabra en que nosotros y ellos son iguales.
Entonces,
¡Ven, creemos un nuevo léxico!


Traducción del inglés:  Alexander Best
**
Imagen:Picture
Deep in the recesses of my heart hangs a picture of myself
God knows who painted it and when
There it remains hidden from me and my friends
But if ever I glimpse at it, even by accident,
My heart shudder at the comparison with myself.
F. Riaz

viernes, 23 de noviembre de 2018

Tristes bajo sus fantásticos disfraces

Paul Verlaine

(Metz, 1844 - París, Francia, 1896)

Claro de luna

Vuestra alma es un exquisito paisaje,
Que encantan máscaras y bergamascos,
Tocando el laúd y danzando y casi
Tristes bajo sus fantásticos disfraces.

Siempre cantando en el tono menor,
El amor triunfal y la vida oportuna
Parecen no creer en su felicidad
Y sus canciones se unen al claro de la luna.

Al tranquilo claro de luna, triste y bello,
Que hacen sonar los pájaros en los árboles,
Y sollozar extáticos a los surtidores,
Surtidores esbeltos entre los blancos mármoles.
**
Clair de Lune 

Votre ame est un paysage choisi
Que vont charmant masques et bergamasques
Jouant du luth et dansant et quasi
Tristes sous leurs déguisements fantasques

Tout en chantant sur le mode Mineur.
L’amour vainqueur et la vie opportune
Ils n’ont pas l’air de croire a leur bonheur
Et leur chanson se mele au clair de la lune,

Au calme clair de lune triste et beau,
Qui fait rever les oiseaux dans les arbres
Et sangloter d’extase les jets d’eau,
Les grands jets d’eau sveltes parmi les marbres.

Versión de Manuel Machado

martes, 20 de noviembre de 2018

El centro no es un punto

ROBERTO JUARROZ

Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1925-Temperley, id., 1995

El centro no es un punto.
Si lo fuera, resultaría fácil acertarlo.
No es ni siquiera la reducción de un punto a su infinito.

El centro es una ausencia,
de punto, de infinito y aun de ausencia
y sólo se acierta con ausencia.

Mírame después que te hayas ido,
aunque yo esté recién cuando me vaya.
Ahora el centro me ha enseñado a no estar,
pero más tarde el centro estará aquí.


De Segunda Poesía Vertical, Carlos Lohlé, 1963.
Cortesía de Gustavo Gottfried
**
El centro del amor...

El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.

Ambos centros
se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.

Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.


De Poesía Vertical VIII, Carlos Lohlé, 1984.

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Qué estudiaba yo? Valores al uso

Marianne Moore

(Missouri, EE.UU., 1887-New York, id., 1972)

Puedo, podría, debo

Si me dices por qué el pantano
parece infranqueable, entonces te
diré por qué pienso que
puedo atravesarlo si lo intento.
**
Valores al uso

Iba a la escuela y me gustaba el lugar,
hierba y sombras de hojita de acacia como encaje.
Se discutía sobre la escritura. Decían: “Creamos
valores en el proceso de vivir, es inútil esperar
su progreso histórico”. Sé abstracto
y desearás haber sido concreto; es un hecho.
¿Qué estudiaba yo? Valores al uso,
“juzgados en su propio terreno”. ¿Soy aún oscura?
De improviso, un estudiante dijo al pasar a mi lado:
“‘Relevante’ y ‘plausible’ eran palabras que yo entiendo”.
Una afirmación grata, anónimo amigo.
Ciertamente, los medios no deben frustrar el fin.

Poesía completa, traducida por Olivia de Miguel. Lumen (Random House Mondadori, España, 2010).

miércoles, 7 de noviembre de 2018

E d’esta linda arte se dizen maestros

Juan Alfonso de Baena
(Córdoba, España, 1406-1454)


El Cancionero de Juan Alfonso de Baena
Composiciones de los poetas que vivieron y escribieron durante los reinados de Enrique II (1369-1379), Juan I(1379-1390), Enrique III (1390-1406) y las primeras décadas de Juan II (1406-1454)

Prologus Baenensis
“Según que disponen y determinantemente afirman los filósofos y sabios antiguos, natural cosa es amar y desear y codiciar  saber los hombres todos los hechos que acaecen en todos los tiempos, tan bien en el tiempo que es ya pasado, como en el tiempo que es presente, como en el otro tiempo que es por venir”.

“tuvieron los sabios y entendidos el saber por gran tesoro y apreciáronlo mucho sobre todas las otras cosas, y tuvieron por luz para alumbrar a sus entendimientos y de todos los otros que lo supiesen, dejándolo todo en memoria y por escritura”, si [los hombres] desean e quieren saber del tiempo que es por venir, non pueden los omnes saber el comienço nin la fin de las cosas que ende avernán, e, por tanto, non saben çiertamente ninguna cosa de aquel tiempo. E si del tiempo que es presente quieren saber algo, maguera que saben los comienços de los fechos que en aquel tiempo se fazen, pero, con todo esso, porque non pueden saber el medio nin la fin quál será, es de tener que non saben los omnes complidamente ninguna cosa de aquel tiempo presente.

Quien troba parlando, non seyendo letrado,
de costelaçiones e de astronomía,
pues yerra en los puntos de su notomía [anatomía, i. e. del cielo]
e finca en sus dichos muy avergonçado,
ca d’esto fablar non yaze en deitado [poema];
por ende, castigo devía ser puesto
al que trobando declama denuesto
de quienquier, de más si tien’ grant estado.
**
Senhor genta,
mi tormenta
voss'amor em guisa tal,
que tormenta
que eu senta
outra non m'é ben nen mal,
mays la vossa m'é mortal!
Leonoreta,
fin roseta,
bela sobre toda fror,
fin roseta,
non me meta
en tal coi[ta] voss'amor!
Das que vejo
non desejo
outra senhor se vós non,
e desejo
tan sobejo
mataria hu leom,
senhor do meu coraçon!
Leonoreta
**
Suelto es tu filo, segunt que paresçe,
ruégote, amigo, que tomes mi seso:
Dios es Fortuna el Él tiene el peso,
Él da a cada uno lo que le meresçe;
ruégal’ que te dé lo que a Él pluguiere,
obra bien segunt la graçia que te diere:
aquesto es cordura e lo ál peresçe 
**
Digo en primero a los que trobaron
e d’esta linda arte se dizen maestros,
si discor, deslay en dezir compuestos
con masobre llano en uno fablaron,
e macho e fembra desí acordaron
todos en uno con el dexaprende,
aquesta tal arte ¿qué nombre comprende
e de qué natura ellos la nombraron?

jueves, 1 de noviembre de 2018

El tiempo arrastra todo

JORGE SPÍNDOLA
(Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina, 1961)

BAILONGO

el viento está silbando una canción
abracémonos querida mía
el tiempo arrastra todo
hay una llanura de cuerpos extendidos
hay un barco de esta piel incendiado a la deriva
hay un gallo tuerto cantando en el baldío
una bolsa de nylon se levanta por el aire
un barrilete remonta a un niño hacia la tarde
todo gira su huracán entre las manos
la vida es un bumerang lanzado hacia la vida
la muerte baila y se desnuda en los pasillos
hay cadáveres bailando en el ama de la tierra
y hay cachorros que navegan en el vientre
todo gira y baila sobre el mar de los tambores
toda suda y se hace polvo que se expande
nos metieron a vivir querida mía
y ahora estamos en el baile
una música extraña está sonando
no importa dejémonos llevar por el deseo
dejemos a nuestros pies bailar sobre las aguas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

El frío hacía insensible los dedos y los corazones

José Luis García Herrera

(Esplugues de Llobregat (Barcelona), España, 1964)

LOS HOMBRES DE BRYGGEN

El frío hacía insensibles las yemas de los dedos
y la nieve quemaba más que el fuego. Las manos,
rojas de dolor y de sangre lenta, sostenían el cuchillo
que abría el vientre de los peces, que abría
la línea roja donde extraía sus vísceras la muerte.
Los hombres de Bryggen luchaban cada día
contra las inclemencias del hielo y las espinas
que se clavaban debajo de las uñas. Ni un grito
salió de sus gargantas rudas, de sus bocas hechas
para escupir vapor de alcohol con el aliento.
El frío hacía insensible los dedos y los corazones.
Y aunque la nieve quemaba más que el fuego
ellos sonreían con el cuchillo en alto
—desnudo el torso, heladas las puntas de las barbas—
contemplando en los salmones sus ojos inmóviles.

martes, 30 de octubre de 2018

Recién salidas de la salada imprenta, historias

Janet Frame

(Dunedin, Nueva Zelanda, 1924-2004)


SOY INVISIBLE

Soy invisible.
Siempre he sido invisible
como la pobreza en un país rico,
como los ricos en sus cuartos velados de sus casas con muchos cuartos,
como las pulgas, los piojos, como lo que crece bajo la tierra,
los mundos más allá del cielo, el viento, el tiempo, las ideas –
el catálogo de invisibilidad es inagotable,
y, eso dicen, no es buena poesía.

Como las decisiones.
Como cualquier otra parte.
Como las instituciones alejadas del camino llamado Scenic Drive.

No más símiles. Soy invisible.
En un mundo poblado por gente de visión binocular después de todo soy parte de la mayoría
mientras que tú y yo caminamos con nuestra lunita creciente de visión en nuestra oscuridad personal
a través de un mundo en el que las decisiones de ser y no ser
se encuentran controladas por la luz
asistidas por las lágrimas y el sueño de la desatención o la muerte.

Soy invisible.
Los amantes atraviesan mi vida para tocarse entre sí,
la lluvia que cae en mí me traspasa como sangre sobre la tierra.
Ninguna cabeza me incluye como conocimiento.
Otorgo libertad a quienes bailan,
a decir la verdad.
Así es. No hay nadie aquí para observar ni escuchar disimuladamente,

y entonces aprendo más de lo que tengo derecho a saber.
***
LOS CUERVOS

Temprano en la mañana el pasto es una espiral de azul humeante.
Las sombras jorobadas se derriten. La cera oscura
escurre del cielo y yace al pie de los árboles
absorbiendo la cálida impresión del sol.
La cosecha es luz. El invierno, rata que invade
el silo, roerá la semilla dorada.

Imagino que el fervor de las hojas por vivir
ha transformado a muchas mariposas y palomillas color paja
firmando aún su condena con su pasión por la luz,
aleteando como quienes enterrados en vida buscan salir de la tumba.

Los cuervos se ahogan con su propio graznido salvaje.
***
SI LO TUYO NO ES ESCRIBIR SOBRE LAS PERSONAS

Si lo tuyo no es escribir sobre las personas, decía él,
quédate con los lugares, despídete de las novelas,
prueba escribir poemas. En los poemas, ¿sabes?
caben mejor los paisajes y las marinas; unas cuentas flores,
tal vez un jardín, una casa —muchas casas de dónde escoger.
Lee las páginas de bienes raíces en tu periódico –vista inmejorable–
de ensueño –en ¿sueño?– chimenea portátil, entrada exclusiva,
vista al mar, ideal para casa principal; bellos jardines, alta
plusvalía; cercana a colegios, comercios, iglesias…
olvídate de las personas; nadie tiene que vivir en la casa o la calle o el
campo o la ciudad, crea un país vacío.
¿Ves lo que trato de explicarte? Los poemas se ven bien sin las personas.
Dedica tu odio al cielo, al mar, al clima, a los árboles:
con eso será suficiente.

Quiero decir, ¿Cómo puedes escribir una novela sin personas?
Todos los él y ella, los ires y venires, los haceres
y pesares y asombros, “lágrimas y risas, amor y deseo y odio”
a través del “acceso posterior” –una “puerta trasera, una puerta privada, cualquier puerta
o reja distinta a la entrada principal”– Diccionario Oxford. Una forma de escape, un refugio. 

De Huesos de Jilguero (Universidad Veracruzana, 2015)
Traducciones de Irene Artigas, Lorena Saucedo y Paula Busseniers. Tomado del blog Pájaros Lanzallamas
***
Lo dirán las tormentas

Lo dirán las tormentas; son confiables.
Sobre la arena, viento y marea alta escriben
boletines de pérdidas, conchas defectuosas,
cual monumento liso a los árboles de tierras altas,
alga, pájaro desgarrado, navaja filosa, caracol cuerno de carnero, almeja.
Dennos las noticias dicen los altos ascetas que leen
seis kilómetros de playa una y otra vez; entre conchas vacías, miren,
recién salidas de la salada imprenta, historias
de diluvios: Cómo abandoné mi casa y hogar.
Navaja: Cómo le corté el cuello a la luz del sol.
Caracol: Cómo embestí y bailé contra la luz ovejuna del sol.
Almeja: Cómo mi vida zarpó en una marea negra.

Traducción L. Saucedo
***
La nieve bien urdida
(Para un amigo cuya esposa murió después de una larga enfermedad)

La muerte de la nieve
requiere de un día completo a muchos meses.
La muerte es solo
un cambio de forma
pero ¿cómo saberlo
y por qué no se rebela?
Espectáculo de desperdicio
promesa no cumplida
sin enojo, sólo claudicación
pero no, ni siquiera claudicación
ningún forcejeo
entre querer ser líquida o sólida
nada para nada extraordinario
o real, salvo el tiempo registrado:
un día completo o muchos meses para que muera la nevada.
Queremos que sea, pero no es.
Nos quedamos helados del susto, y solos.
La nieve no es humana. Creamos una escena
para nuestro asombro no correspondido, pero
se ha ido sin agonía y no volverá.
Esperamos con ansiedad el estado del tiempo para mañana
para compartir la responsabilidad de nuestro morir.
Debemos -para seguir con nuestras vidas- darle dolor y esplendor a la tormenta,
sencillez a la lluvia,
y -lo mas difícil de todo- la persistencia del tiempo de morir
a la nieve bien urdida.

Traducción N. Anaya

lunes, 29 de octubre de 2018

Algunos dicen que/ no existe

OLAV H HAUGE

(Ulvik, Noruega, 1908 - 1994)

Una palabra

Una piedra 
En un río frío. 
Otra piedra más 
Tengo que poner más piedras 
Para poder cruzarlo.
***
Corté el manzano grande 

Corté el manzano grande que tenía delante de la ventana. 
Me tapaba la vista, esa era una razón, hasta en verano 
estaba oscura la habitación, además 
en el mercado de frutas ya 
no querían sus reinetas. 
Pensé en lo que hubiera dicho 
mi padre, a él le gustaba 
aquel manzano. 
Pero lo talé. 

Todo se hizo más luminoso, puedo 
ver todo el fiordo 
y seguir mejor lo que pasa 
en todas las direcciones, 
la casa está ahora 
más a la vista, 
se exhibe mejor. 

No quiero admitirlo, pero echo en falta al manzano. 
***
La verdad

La verdad es un ave tímida,
como el Roc que
llega cuando no lo esperas,
a veces antes,
a veces después.
Algunos dicen que
no existe;
quienes la han visto
se quedan callados.
Nunca he pensado en la verdad
como en un ave doméstica,
pero si lo fuera
ciertamente se le podrían acariciar las plumas
sin encerrarla en algún rincón
hasta que levantara los ojos y las garras en contra nuestra.
Otros consideran que la verdad es
el filo frío de un cuchillo;
es a la vez
ying y yang,
la serpiente entre la hierba
y el carrizo que escapa de entre las garras del águila
cuándo ésta piensa que su vuelo es ya demasiado alto.
También he visto
a la verdad cuando muerta:
tenía los ojos como los de un conejo paralizado. 


Traducción de Francisco J. Uriz

lunes, 22 de octubre de 2018

Puede que lo salven o no sus poemas

MARK STRAND

(Prince Edward Island, Canadá, 1934) 

El nuevo manual de poesía
1. Si un hombre entiende un poema, tendrá problemas.
2. Si un hombre vive con un poema, morirá solitario.
3. Si un hombre vive con dos poemas,le será infiel a uno.

4. Si un hombre concibe un poema,
tendrá un hijo menos.

5. Si un hombre concibe dos poemas
tendrá dos hijos menos.

6. Si un hombre lleva una corona mientras escribe,
lo van a descubrir.

7. Si un hombre no lleva corona mientras escribe,
sólo se engañará a sí mismo.

8. Si un hombre se enfada con un poema,
será despreciado por otros hombres.

9 Si un hombre continúa enfadado con un poema,
será despreciado por las mujeres.

10 Si un hombre denuncia públicamente a la poesía,
sus zapatos se llenarán de orines.

11 Si un hombre deja la poesía por el poder,
tendrá muchísimo poder.

12 Si un hombre alardea de su poesía,
será amado por los tontos.

13. Si un hombre alardea de su poesía y ama a los tontos,
no escribirá más.

14. Si un hombre reclama atención por sus poemas,
será como un burro en un claro de luna

15. Si un hombre escribe un poema y elogia el poema,
de un amigo
tendrá una amante hermosa.

16. Si un hombre escribe un poema y elogia demasiado el poema de
un amigo,
va a espantar a su amante.

17. Si un hombre reclama el poema de otro,
su corazón será dos veces más grande.

18. Si un hombre deja que sus poemas vayan desnudos,
le tendrá miedo a la muerte.

19 Si un hombre le teme a la muerte,
será salvado por sus poemas.

20 Si un hombre no le teme a la muerte,
puede que lo salven o no sus poemas.

21. Si un hombre termina un poema,
se bañará en la estela hueca de su pasión
y será besado por el papel blanco.
*** 
Las cosas completas

En el campo
soy la ausencia
del campo.
Siempre
es así.
En donde esté
soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
el aire viene
a llenar los espacios
en donde estuve.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para mantener las cosas completas.

Versiones de Juan Carlos Galeano

lunes, 8 de octubre de 2018

Un dios exacto

JORGE AULICINO
(Buenos Aires, Argentina, 1949)



[De Imitatione Christi]

Bienaventurado aquel a quien la verdad por sí misma enseña,
no por figuras y voces trasmitida, sino así como es.



Lo público: un desgastado lustre marcial y recoleto,
largos pasillos vidriados con vidrio opaco,
las firmes vetas de capas de pintura superpuestas,
olor a cloro, ruda limpieza.
Es el antiguo edificio del parque Chacabuco bajo una neblina
casi lechosa alta,
en cuyos vestuarios suenan voces, gallos, pitos, carrasperas,
un acento bronco de vez en cuando
de las voces adolescentes.
Después, la pelota bien lanzada, el golpe
certero del bate: un dios exacto.

La enumeración era el discurso de los rapsodas,
nos dijo el buen profesor Mattarollo.
Pruébalo.
Enhebra tus cuentas.
Sólo unos días volverán del mar.

De Mar de Chukotka (Ediciones del DocK, 2018)

jueves, 4 de octubre de 2018

Templo de nuestra unión al par que tálamo

JOHN DONNE

(Londres, Inglaterra, c.1572-1631)

LA PULGA
(Fragmento)

La pulga
Fíjate en esta pulga, y con su ejemplo advierte
que te haces del rogar por casi nada.
En mí chupó primero, y ahora chupa en ti,
y en ella nuestras sangres se combinan.
Admite que no puede eso llamarse falta,
ni deshonra ni pérdida de virgo.
Ella, no obstante, goza antes del galanteo
y se hincha, alimentada con la sangre de dos.
¡Y eso excede, ay, cuanto nosotros haríamos!.
¡Oh, detente! Tres vidas salvas en una pulga,
en la que somos casi… sí: más que cónyuges;
esta pulga es tú y yo,
templo de nuestra unión al par que tálamo.
Mal que pese a tus padres y a ti misma, esos
( muros
de azabache tan vivo nos enlazan y
( enclaustran.
Y aunque te predisponga el uso a que la
( mates,
evita que el suicidio, a más del sacrilegio,
se añada a ese delito: tres muertes, tres
( pecados.

Poesía erótica, de John Donne. Versión de José Luis Rivas. Madrid, Vaso Roto, 2015.

miércoles, 3 de octubre de 2018

¿Acaso no somos cayendo varias veces las mismas hojas?

MARCELO DANIEL DÍAZ
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1981)


Oscura llamarada de otra luz* 
                                                                                              A Irene 

¿Qué fue lo más real que te ocurrió alguna vez? 
¿El brillo de las estrellas 
percibido como un ramo de pensamientos 
arrojado al vacío? ¿Y en el vacío 
no había un frasquito? 
¿Y en el frasquito no había 
un papel que decía si te lastimas 
me duele a mí o decía 
en otro mundo cuando se trata 
de los sentimientos el corazón es una fuerza 
inversa que fracasa 
y fracasa 
y fracasa? 
¿Y la habilidad para desaparecer? 
¿Y el aprendizaje de la soledad? 
¿Y el peso de la luz? 
¿Existen? 
Sabías qué podía escribir 
Sabías qué podías escribir 
¿Decís? Una campana, 
la música del arrepentimiento. 
Si pudieras regresar a un punto dorado de referencia 
en cámara lenta 
qué cambiarías. 
¿Mañana te irás? 
Dónde tiembla el ramaje de los árboles. 
¿En los brotes? ¿Hacía afuera? ¿O dentro nuestro? 
¿En un único ardor 
acaso golpeando la claridad del día? 
Vos y yo 
maravillándonos en los hilos invisibles 
de las simetrías de las flores. 
¿Me vas a decir: “gracias”? 
¿O vas a pensar en un llamado telepático para reparar qué? 
¿Lo que podría haber sucedido? 
¿El mejor de los mundos posibles? 
¿O hablaremos alrededor de esta luz invernal? 
Qué esperamos de esta fosforescencia. 
Qué poemas del futuro estaremos escribiendo. 
Y qué del futuro es irrecuperable. 
¿Nos reuniremos en los timbales del sueño, 
en la melodía perfecta? 
¿Decís? Una golondrina 
en nuestro interior mientras el mundo se rehace. 
Presa de la felicidad. Huyendo. 
Qué tendría que volver a suceder. 
Quisieras acaso sujetarte a cualquier cosa. 
Y vivir y vivir y vivir. 
Un milagro alambrando tu voz 
abierto en su luz. 
¿Y qué hiciste con mi voz? 
¿Un hogar para lo inmediato? 
¿Decís rayo y qué aparece? 
¿La circunferencia de la sombra? 
¿El ojo del relámpago? 
¿Un pájaro sinfónico ardiendo en el frío? 
Hermoso. Impar. Calcinado. 
¿No es romántico? Querías hacer un puente 
pero hiciste un astro 
parecido a una estrella. 
¿Nos buscaremos en las constelaciones? 
Y qué de los huesos doblados por la pérdida. 
¿Cantaste junto al fuego 
frente a las flores a punto de desaparecer? 
Una canción sobre las hojas de los árboles. 
Hojas cayendo en mi mente. ¿O en tu mente? 
¿En este instante? ¿En el aire? 
¿Acaso no somos cayendo varias veces las mismas hojas? 
Una hebra de luz en el aire. 
¿Y el cielo? ¿Y el sol? ¿Ya no existen? 
¿Y si rogamos para que vuelvan? 
El resplandor del anillo en la bóveda celeste 
desplumándose como un pajarito. 
¿Escuchaste el trinar, 
el fin del otoño, las últimas nubes 
en retirada? 
¿Entonces? ¿Vamos a desplomarnos como un témpano? 
¿Te alcanzó la piedra que tiraste? 
¿Haremos la diferencia entre las flores? 
Animados por el crecimiento 
de las raíces de la culpa, 
de nuevo la rodaja de luz, dos, tres segundos 
y la piedra incendiada 
tendría que regresar ahora 
vibrando en el silencio. ¿Lo viste? 
La curva sentimental 
donde voy a guardar las posibilidades luminosas 
de aquello que parece sin retorno 
y sin embargo retorna 
en todas las formas posibles del presente 
que el fuego devora. 
¿Decías? ¿El gran abandono? 
¿Era así? ¿Dónde despertaremos mañana? 
¿No hay nada para hacer ya? 
¿Decías? 
¿Qué fue lo más real que te ocurrió alguna vez?


*El título refiere a un verso de Teresa Arijón en el libro Ostraca. Curandera Ediciones. Año 2011. Buenos Aires. Argentina. 

Inédito

lunes, 1 de octubre de 2018

es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/

JUAN GELMAN
Gelman por Rodríguez

(Buenos Aires, Argentina, 1930-México, D.F., 2014)

La dueña

Ella estalla como el verano,
no es posible evitarla o detener su rostro,
avanza en cualquier calle,
aun hace ruido al pie de mi silencio,
muchas veces me miran para ver su dulzura,
por ella se me han puesto
suaves las manos, suave el corazon,
la muchachita infinita me posee,
llena mis dias con su ausencia,
no me deja andar triste, me permite subir por su recuerdo,
todo lo mas habra que ver como vivir sin ella,
la señora sentada al fondo de mi sangre.

Velorio del solo (1961)
***


La caricia tiene la forma de tus brazos.
aguarda en ti encerrada.

Quieto mar, bajo el día
conduce su silencio.

Arde si la liberas.

Entonces
sobre el mundo
deja caer la noche.

El juego en que andábamos (1956-58) 
***
Lluvia

hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

De Eso ( 1983-1984). Interrupciones II (1986)
Incluido en Poesía reunida, Seix Barral, 2012.


Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char