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miércoles, 3 de junio de 2015

Salí sola y me quedé encerrada afuera

DANIELA PASIK
Tomada de linkednl

(Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 1974)

T-800: cyborg 

Acá al lado hubo un terremoto de ocho
coma ocho grados en la escala de Richter
mientras yo dormía. Yo dormía con la tele
prendida y soñaba intrascendencias importantes
como algo muy de amor con alguien en particular
y no sé bien qué pasaba pero era bastante hermoso
y la tierra acá al lado se movía; se sacudía
a todos de encima mientras yo hacía cosas
que implican amor
y aunque no sé bien qué eran
nos sacudían.

Estamos ahora somos ese futuro
del mundo en ruinas con llantas quemadas
en calles vacías. A veces es difícil dormir
aunque sea de noche todo el tiempo.
A veces es difícil dormir. A veces es difícil.
Dormir de noche todo el tiempo.
Estamos en el futuro ese, el que se imaginó
James Cameron calculo que en 1983
cuando hizo Terminator,
la uno.

El terremoto destruyó medio millón de viviendas
y después hubo un tsunami. Veo las ruinas por la tele
y también leo el nombre del océano.
Los desastres naturales
son de suceder mientras duermo.
Me voy a la cama
y todavía hay réplicas.
**

Tengo que terminar de limpiar el patio
la cocina el comedor mi pieza el baño
el cuartito de arriba cada cosa
para no romperme en pedazos hago
una lista de tareas: pongo cera, quito cera
pulir, lustrar. Rasqueteo, paso el trapo, baldeo
acomodo las ideas mientras se seca el piso
clasifico rotulo doy vuelta las sillas barro el mundo
con la escoba, funciona
el método y entonces creo.
Soy como una pista de patinaje
sobre hielo mantengo la disciplina
la casa ordenada y la calma, todo brilla
enceguece y raspo la mugre del techo
que cae sobre mí.
Ojalá sienta
la pirueta en la superficie dura, oiga
el frío del acero que corta, vea
el tajo tan limpio perfecto prolijo y no pueda
cerrarlo me resquebrajo necesito
sostenerme en pie.
**
Extraño
Para M.S.

Cuándo fue que me fui
endureciendo hasta perder
la capacidad de hacer dibujos
de las cosas en cuadernos.

Nosotros dos fuimos una casualidad
constante dijiste que éramos postnucleares, creí
que ibas a resistir como las cucarachas
horrible indestructible aerodinámico
igual a mí que te hice ventana
cuando eras mi espejo.

Una vez inventamos un hijo
de papel celofán lo chamuscamos
le dimos forma con fuego
hasta amarlo ponerle nombre, creí
que eso nos hacía ser los padres
de algo estábamos atados.

Cuándo fue que me fui
adaptando hasta perder
la necesidad de buscar
la fiesta perfecta yo quería
ser nosotros dos en un rincón
y afuera el mundo.

Un día el hambre nos avisó
que hacía falta salir vos no escuchaste
el mensaje porque filtrabas
las llamadas del contestador no teníamos
celulares dispositivos electrónicos nada
igual siempre me encontrabas
en las esquinas entre la gente y resistíamos
como las cucarachas nosotros dos.

Salí sola y me quedé encerrada afuera.
Ahora veo la mancha de humedad en la pared
tiene forma de problema a resolver, creí
que iba a poder transformarla en un juego.
Cuándo fue que me fui no encuentro
a mi multitud me perdí en el mundo no resistieron
la guerra nuclear ninguno sobre todo vos
y entonces corro aterrada cuando se ilumina el cuarto
soy un bicho raro que persiste
como el insomnio. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Escapo de un rayo de luz que intenta tocarme hago equilibrio

DANIELA PASIK
(Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 1974)



Reina de la cantina

A las cosas las voy dejando de a poco y en general
miro el salón sin ver sólo para que sepan:
desatiendo a propósito a los que piden más
no hay sal, pan ni bendición esquivo demandas
enfoco la ventana y empieza a llover porque distingo
cómo se moja el pelo de la gente en la calle
nadie trajo paraguas, es que esta mañana
la idea original fue que salga el sol pero ahora
se nubló todo me acomodo en la banqueta incómoda
escapo de un rayo de luz que intenta tocarme hago equilibrio
apoyada en la barra noto cómo se hace lugar entre las varillas
mugrosas de la persiana que cierro no puedo con esto hoy.

Dejé la carne que es roja y la que cae de mis dedos
ya no la como no me muerdo los restos no me gusta
dejé eso afuera donde flotan fotos viejas
falsos retazos profetas pasan tachos cuadernos
ideas basura nada
un perro entre los autos.

Trabo la puerta me quedo un rato
con estos que viajan hacia ningún lugar pero cada tanto paran
en bares de carreteras perdidas y siempre
aceptan un poco más de café. Esta es mi cantina
sirvo la bola mazacote con tuco y agua turbia
trago con el resto no me interesa si vuelven
hace un rato regalé para el que sepa ver el momento
antes de la tormenta es mágico el mundo
parece estar en pausa aunque el viento
mueva los árboles y también les di el gusto de oír
la primera gota cuando toca una baldosa
puc
se rompe
después cae otra.

Si no les gusta salgan váyanse ahóguense también los dejo
tengo que volver a casa para que se haga de noche
y repasar la lista de cosas importantes que conseguí tener son
pros y contras sin casilleros no sé qué va en cada columna tazas grandes
de sopa o infusiones shots de whisky que dejé para retomar
dos gatos juego de copas rotas charlas pendientes
música en un servidor de internet la imagen reflejada

una decisión: dejo que salga o no el sol mañana.
**
Imagen: tomada de revista dinamo.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char