Lao Tse
(Norte de China, h.ss. VI - IV a.C.)
Treinta rayos convergen en el buje:
es este vacío lo que permite al carro cumplir su función.
Las vasijas están hechas de barro hueco:
gracias a esta nada cumplen su función.
Puertas y ventanas se horadan para crear una alcoba,
pero el valor de la alcoba estriba en su vacuidad.
Así, lo que es, sirve para ser poseído,
y lo que no es, para cumplir una función.
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viernes, 10 de marzo de 2017
viernes, 21 de octubre de 2016
Avergonzados resplandores perpetuas las noches
Bei Dao
(Seudónimo de Zhao Zhenkai, 1949, Beijing, República Popular China. Actualmente reside en EE.UU.)
Este día
el viento sabe lo que el amor es
el verano del día destella majestuosos colores
un solitario pescador examina
la herida del mundo
una campana oscila violenta y se inflama
gente corretea en la tarde
asumiendo las consecuencias del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
alguien carga la escalera del pasado
el adormecimiento se pospone unos minutos
sólo unos minutos
el sol indaga la sombra
y bebiendo agua de un espejo lustroso
veo al enemigo
en medio de un viejo buque petrolero
la canción del tenor enfurece al mar
a las tres de la madrugada abro una lata
y pongo al fuego algunos peces.
Fuente: festivalinternacionaldemedellin.org
***
Poética
De la enorme morada a la que pertenezco
sólo queda un escritorio, rodeado
por un pantano inmenso
la luna diáfana me ilumina desde diferentes ángulos
a lo lejos sigue de pie el sueño de esqueleto frágil
como un andamio sin desmontar
y hay huellas fangosas sobre el papel en blanco
el zorro que durante largos años ha sido alimentado
con un latigazo de su cola feroz
me alaba y me hiere
claro, también estás tú sentada frente a mí
el relámpago en un cielo despejado que brilla en tu palma
se convierte en leña seca y se reduce a cenizas
Traducción del chino al francés de Ding Zixiong
Versiones en español de Mariela Álvarez
***
LLEGADA
éramos muy jóvenes entonces
y ya estábamos cansados como una botella
esperando que aumentara la ira
¡oh, la ira de los tiempos!
avergonzados resplandores perpetuas las noches
cruzando a través de la vida y de la muerte
entre los libros
rebelan los sabios el sentido del invierno
¡oh, el sentido de la partida!
sollozando los reunidos elevan su cabeza
y voceando se lamentan
olvidados en su amnesia de Dios.
Traducción de Luisa Chang.
Imagen tomada de circulodetraductores.com
(Seudónimo de Zhao Zhenkai, 1949, Beijing, República Popular China. Actualmente reside en EE.UU.)
Este día
el viento sabe lo que el amor es
el verano del día destella majestuosos colores
un solitario pescador examina
la herida del mundo
una campana oscila violenta y se inflama
gente corretea en la tarde
asumiendo las consecuencias del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
alguien carga la escalera del pasado
el adormecimiento se pospone unos minutos
sólo unos minutos
el sol indaga la sombra
y bebiendo agua de un espejo lustroso
veo al enemigo
en medio de un viejo buque petrolero
la canción del tenor enfurece al mar
a las tres de la madrugada abro una lata
y pongo al fuego algunos peces.
Fuente: festivalinternacionaldemedellin.org
***
Poética
De la enorme morada a la que pertenezco
sólo queda un escritorio, rodeado
por un pantano inmenso
la luna diáfana me ilumina desde diferentes ángulos
a lo lejos sigue de pie el sueño de esqueleto frágil
como un andamio sin desmontar
y hay huellas fangosas sobre el papel en blanco
el zorro que durante largos años ha sido alimentado
con un latigazo de su cola feroz
me alaba y me hiere
claro, también estás tú sentada frente a mí
el relámpago en un cielo despejado que brilla en tu palma
se convierte en leña seca y se reduce a cenizas
Traducción del chino al francés de Ding Zixiong
Versiones en español de Mariela Álvarez
***
LLEGADA
éramos muy jóvenes entonces
y ya estábamos cansados como una botella
esperando que aumentara la ira
¡oh, la ira de los tiempos!
avergonzados resplandores perpetuas las noches
cruzando a través de la vida y de la muerte
entre los libros
rebelan los sabios el sentido del invierno
¡oh, el sentido de la partida!
sollozando los reunidos elevan su cabeza
y voceando se lamentan
olvidados en su amnesia de Dios.
Traducción de Luisa Chang.
Imagen tomada de circulodetraductores.com
jueves, 23 de julio de 2015
Como si estuviera sentado sobre el corazón de un amigo
Bei Dao
(Beijing, China, 1949)
Festival de la luna
Los amantes sostienen el abismo en sus bocas
Hacen votos y se deleitan entre sí
hasta que un niño amniótico
periscopio sus padres
nace
Un invitado inoportuno toca
a mi puerta se propone ir más allá
al interior de las cosas
los árboles aplauden
espera un minuto la luna llena
y este plan ya me están poniendo nervioso
tiembla mi mano
sobre las oscuras implicaciones de la letra
déjame estar bajo la noche
un rato más como si estuviera sentado
sobre el corazón de un amigo
la ciudad está en llamas
en medio de un océano gélido
puede salvarse? Debe salvarse
gota a gota el grifo
se lamenta y vacía el depósito.
Versión de Diana Sofía Calderón y Alí Calderón.
| Tomada de internet |
(Beijing, China, 1949)
Festival de la luna
Los amantes sostienen el abismo en sus bocas
Hacen votos y se deleitan entre sí
hasta que un niño amniótico
periscopio sus padres
nace
Un invitado inoportuno toca
a mi puerta se propone ir más allá
al interior de las cosas
los árboles aplauden
espera un minuto la luna llena
y este plan ya me están poniendo nervioso
tiembla mi mano
sobre las oscuras implicaciones de la letra
déjame estar bajo la noche
un rato más como si estuviera sentado
sobre el corazón de un amigo
la ciudad está en llamas
en medio de un océano gélido
puede salvarse? Debe salvarse
gota a gota el grifo
se lamenta y vacía el depósito.
Versión de Diana Sofía Calderón y Alí Calderón.
lunes, 18 de junio de 2012
Envejecido, roto
SU TONG -PO
(SU CHE o Su Tung-P´o -Su shih)
(China, 1036-1101)
Aunque fueran perlas
Aunque fueran perlas las que cayeran del cielo,
los que tienen frío no podrían hacerse un traje.
Aunque fuese jade lo que cayera del cielo,
los que tienen hambre no podrían hacerse una comida.
***
Poema
Estoy viejo, enfermo y solo,
hago mi hogar en la Ladera Este (Tung-po).
Blanca, escasa e hirsuta,
mi barba se mezcla con el viento.
Frecuentemente mi hijito se sorprende deleitado
de encontrar rosas en mis mejillas.
¿Cómo podría saber él, sonrío,
que están rojas por el vino?
***
En la tormenta
Viejos fantasmas, nuevos.
Zozobra, llanto, nadie.
Envejecido, roto,
Para mí solo canto.
Andrajos de neblina
Cubren la noche, a trechos.
Contra la nieve, el viento.
Mi copa derramada;
Mi botella, vacía;
Ceniza, el fuego. El hombre
Ya no habla: susurra:
¿A quién decir mi canto?
De Las mejores poesías chinas, Li Po y otros
Compilación, traducción, introducción, y notas de Roberto Curto
lunes, 26 de diciembre de 2011
El sol sudamericano me hace arder la piel
TRES POETAS CHINOS CONTEMPORÁNEOS
Yang Jian
(Maanshan, China, 1967)
Templo de Zhen Shan
¡Qué distendido parece el banano!
Un perro ladra, mordiendo sus propias pulgas,
y cansado de ladrar más tarde se tira a dormir.
Una chica da vuelta las hojas de loto,
mientras su hermano va con un balde hacia la huerta;
todo alrededor, montañas montañas
como el hábito abierto de un monje.
Unos campesinos cavan en el campo de ajo,
y la luz penetra en la tierra:
así es cómo los muertos obtienen la felicidad.
El barro extraído del fondo del estanque
se apila junto al borde:
vivimos en una época llena de revelaciones.
***
Xiao Kaiyu
(Sichuan, China, 1960)
Cuervo
Un día, en una clase de primaria,
aprendí este ideograma.
Ese misma tarde vi sus alas negras
recortarse contra el cielo
como un paraguas cayendo en círculos
sobre mi cuerpo y el de mi hermana.
Ah, mi hermana: desde el nogal del patio
se dirigió vacilando hacia su cuarto,
entró en la boca negra de un cuervo.
Más tarde en otro país, entre edificios abandonados
en la pared de mi corazón sentí otra vez al cuervo
volar como un presentimiento de muerte,
como nubes negras, y pensé en mi hermana.
Ella se había casado con un hombre común
y en la breve y única calle del pueblo
atendía un pequeño almacén.
***
Song Lin
(Xiamen, China, 1958. Vivió tres años en Buenos Aires, en 2001; actualmente reside en Beijing)
Barrio chino
Una vez al mes me dirijo en tren hacia Belgrano,
a donde está mi patria sola entre dos calles.
Sentado sobre un banco en el andén
miro los peatones a ambos lados de los rieles,
tras las rejas,
mientras espero que llegue el tren que viene del Tigre.
El sol sudamericano me hace arder la piel.
La virgen dentro del altar se ve pálida,
ojos caídos, expresión neutra: ni buena ni mala.
El reloj averiado marca como siempre las 8.45,
advirtiéndome una vez más
que el futuro es la terminal de algo:
una mala noticia que ya está en camino;
una nieve que tapa todo, que cubre todo;
un error del que no dejamos nunca de arrepentirnos...
La puerta del vagón se abre y siento una satisfacción indecible,
porque una vez por mes
Belgrano ocupa de nuevo el lugar de mi patria
trayéndome su pereza, su bondad y su embrujo;
y una vez más vuelvo con mi bolsa pesada,
llena de arroz, salsa de poroto, cebolla y zanahoria.
De Un país mental, 100 poemas chinos contemporáneos (Ediciones Gog y Magog). Traducción y selección de Miguel Angel Petrecca, Buenos Aires, 2011
***
Muy recomendables: la entrevista de Osvaldo Aguirre a Miguel Ängel Petrecca en La Capital de Rosario, Santa Fe, aquí y la de Mercedes Halfon en Radar, Página /12, aquí
Yang Jian
(Maanshan, China, 1967)
Templo de Zhen Shan
¡Qué distendido parece el banano!
Un perro ladra, mordiendo sus propias pulgas,
y cansado de ladrar más tarde se tira a dormir.
Una chica da vuelta las hojas de loto,
mientras su hermano va con un balde hacia la huerta;
todo alrededor, montañas montañas
como el hábito abierto de un monje.
Unos campesinos cavan en el campo de ajo,
y la luz penetra en la tierra:
así es cómo los muertos obtienen la felicidad.
El barro extraído del fondo del estanque
se apila junto al borde:
vivimos en una época llena de revelaciones.
***
Xiao Kaiyu
(Sichuan, China, 1960)
Cuervo
Un día, en una clase de primaria,
aprendí este ideograma.
Ese misma tarde vi sus alas negras
recortarse contra el cielo
como un paraguas cayendo en círculos
sobre mi cuerpo y el de mi hermana.
Ah, mi hermana: desde el nogal del patio
se dirigió vacilando hacia su cuarto,
entró en la boca negra de un cuervo.
Más tarde en otro país, entre edificios abandonados
en la pared de mi corazón sentí otra vez al cuervo
volar como un presentimiento de muerte,
como nubes negras, y pensé en mi hermana.
Ella se había casado con un hombre común
y en la breve y única calle del pueblo
atendía un pequeño almacén.
***
Song Lin
(Xiamen, China, 1958. Vivió tres años en Buenos Aires, en 2001; actualmente reside en Beijing)
Barrio chino
Una vez al mes me dirijo en tren hacia Belgrano,
a donde está mi patria sola entre dos calles.
Sentado sobre un banco en el andén
miro los peatones a ambos lados de los rieles,
tras las rejas,
mientras espero que llegue el tren que viene del Tigre.
El sol sudamericano me hace arder la piel.
La virgen dentro del altar se ve pálida,
ojos caídos, expresión neutra: ni buena ni mala.
El reloj averiado marca como siempre las 8.45,
advirtiéndome una vez más
que el futuro es la terminal de algo:
una mala noticia que ya está en camino;
una nieve que tapa todo, que cubre todo;
un error del que no dejamos nunca de arrepentirnos...
La puerta del vagón se abre y siento una satisfacción indecible,
porque una vez por mes
Belgrano ocupa de nuevo el lugar de mi patria
trayéndome su pereza, su bondad y su embrujo;
y una vez más vuelvo con mi bolsa pesada,
llena de arroz, salsa de poroto, cebolla y zanahoria.
De Un país mental, 100 poemas chinos contemporáneos (Ediciones Gog y Magog). Traducción y selección de Miguel Angel Petrecca, Buenos Aires, 2011
***
Muy recomendables: la entrevista de Osvaldo Aguirre a Miguel Ängel Petrecca en La Capital de Rosario, Santa Fe, aquí y la de Mercedes Halfon en Radar, Página /12, aquí
sábado, 23 de abril de 2011
Vivir con la cola en el lodo
CHUANG -TZU
(Antigua China, aprox. 360 a.C.-275 a.C)
Volver al punto de partida
Cansados de buscar en vano, ¿no deberíamos moler nuestras sutilezas en el Mortero Celeste, olvidar nuestras disquisiciones sobre la eternidad y vivir en paz los días que nos quedan? ¿Y qué quiere decir moler nuestras sutilezas en el Mortero divino? Aniquilar las diferencias entre ser y no ser, entre esto y aquello. Olvido, olvido... ser y no ser, esto y aquello, son partículas desprendidas del infinito y volverán a fundirse en el infinito.
La tortuga sagrada
Chuang-Tzu paseaba por las orillas del río Pu. El rey de Chou envió a dos altos funcionarios con la misión de proponerle el cargo de Primer Ministro. La caña entre las manos y los ojos fijos en el sedal, Chuang-Tzu respondió: "Me han dicho que en Chou veneran una tortuga sagrada, que murió hace tres mil años. Los reyes conservan sus restos en el altar familiar, en una caja cubierta con un paño. Si el día que pescaron a la tortuga le hubiesen dado la posibilidad de elegir entre morir y ver sus huesos adorados por siglos o seguir viviendo con la cola enterrada en el lodo, ¿qué habría escogido?". Los funcionarios repusieron: "Vivir con la cola en el lodo". "Pues ésa es mi respuesta: prefiero que me dejen aquí, con la cola en el lodo, pero vivo."
Los cerrojos y los ladrones
Para protegernos de los malhechores que abren las arcas, escudriñan los cajones y hacen saltar las cerraduras de los cofres, la gente acostumbra reforzar con toda clase de nudos y cerrojos los muebles que guardan sus bienes. El mundo aprueba estas precauciones, que le parecen muestra de cordura. Pero de pronto se presentan unos ladrones. Si lo son realmente, en un abrir y cerrar de ojos desatarán los nudos, abrirán los cerrojos y, si es necesario, cargarán con las cajas sirviéndose para ello de las cuerdas y nudos de que están provistas. En verdad, los propietarios ahorran a los ladrones el trabajo de empacar los objetos.
No es exagerado afirmar que todo lo que llamamos "cordura" no es sino empacar para los ladrones. Y lo que llamamos "virtud", acumular botines para los malhechores. ¿Por qué digo esto? A lo largo y a lo ancho del país de Chi (un territorio tan poblado que el mero cacareo de los gallos y el ladrido de los perros en un pueblo se oye en el de junto), entre pescadores, campesinos, cazadores y artesanos, en santuarios y cementerios, prefecturas y palacios, en ciudades, poblados, distritos, barrios, calles y casas particulares... en fin, en todo el reino, veneradas por todos sus habitantes, imperaban las leyes de los Reyes Antiguos. Sin embargo, en menos de veinticuatro horas Tien-Ch'eng Tzu asesinó al príncipe de Chi y se apoderó de su reino. Y no sólo de su reino, sino también de las leyes y artes de gobierno de los sabios de antaño, que habían inspirado a los soberanos legítimos de Chi. Es verdad que la historia llama a Tien-Ch'eng Tzu usurpador y asesino; pero mientras vivió fue respetado como el virtuoso Tsen y el benévolo Shun. Los pequeños reinos no se atrevieron a criticarlo, ni los grandes a castigarlo. Durante doce generaciones sus descendientes conservaron entre sus manos la tierra de Chi...
Causalidad
La Penumbra le dijo a la Sombra: "A ratos te mueves, otros te quedas quieta. Una vez te acuestas, otra te levantas. ¿Por qué eres tan cambiante?". "Dependo", dijo la sombra, "de algo que me lleva de aquí para allá. Y ese algo a su vez depende de otro algo que lo obliga a moverse o a quedarse inmóvil. Como los anillos de la serpiente, o las alas del pájaro, que no se arrastran ni vuelan por voluntad propia, así yo. ¿Cómo quieres que responda a tu pregunta?"
Traducción de Octavio Paz
© Copyright 1998
La Nación On Line
(Antigua China, aprox. 360 a.C.-275 a.C)
Volver al punto de partida
Cansados de buscar en vano, ¿no deberíamos moler nuestras sutilezas en el Mortero Celeste, olvidar nuestras disquisiciones sobre la eternidad y vivir en paz los días que nos quedan? ¿Y qué quiere decir moler nuestras sutilezas en el Mortero divino? Aniquilar las diferencias entre ser y no ser, entre esto y aquello. Olvido, olvido... ser y no ser, esto y aquello, son partículas desprendidas del infinito y volverán a fundirse en el infinito.
La tortuga sagrada
Chuang-Tzu paseaba por las orillas del río Pu. El rey de Chou envió a dos altos funcionarios con la misión de proponerle el cargo de Primer Ministro. La caña entre las manos y los ojos fijos en el sedal, Chuang-Tzu respondió: "Me han dicho que en Chou veneran una tortuga sagrada, que murió hace tres mil años. Los reyes conservan sus restos en el altar familiar, en una caja cubierta con un paño. Si el día que pescaron a la tortuga le hubiesen dado la posibilidad de elegir entre morir y ver sus huesos adorados por siglos o seguir viviendo con la cola enterrada en el lodo, ¿qué habría escogido?". Los funcionarios repusieron: "Vivir con la cola en el lodo". "Pues ésa es mi respuesta: prefiero que me dejen aquí, con la cola en el lodo, pero vivo."
Los cerrojos y los ladrones
Para protegernos de los malhechores que abren las arcas, escudriñan los cajones y hacen saltar las cerraduras de los cofres, la gente acostumbra reforzar con toda clase de nudos y cerrojos los muebles que guardan sus bienes. El mundo aprueba estas precauciones, que le parecen muestra de cordura. Pero de pronto se presentan unos ladrones. Si lo son realmente, en un abrir y cerrar de ojos desatarán los nudos, abrirán los cerrojos y, si es necesario, cargarán con las cajas sirviéndose para ello de las cuerdas y nudos de que están provistas. En verdad, los propietarios ahorran a los ladrones el trabajo de empacar los objetos.
No es exagerado afirmar que todo lo que llamamos "cordura" no es sino empacar para los ladrones. Y lo que llamamos "virtud", acumular botines para los malhechores. ¿Por qué digo esto? A lo largo y a lo ancho del país de Chi (un territorio tan poblado que el mero cacareo de los gallos y el ladrido de los perros en un pueblo se oye en el de junto), entre pescadores, campesinos, cazadores y artesanos, en santuarios y cementerios, prefecturas y palacios, en ciudades, poblados, distritos, barrios, calles y casas particulares... en fin, en todo el reino, veneradas por todos sus habitantes, imperaban las leyes de los Reyes Antiguos. Sin embargo, en menos de veinticuatro horas Tien-Ch'eng Tzu asesinó al príncipe de Chi y se apoderó de su reino. Y no sólo de su reino, sino también de las leyes y artes de gobierno de los sabios de antaño, que habían inspirado a los soberanos legítimos de Chi. Es verdad que la historia llama a Tien-Ch'eng Tzu usurpador y asesino; pero mientras vivió fue respetado como el virtuoso Tsen y el benévolo Shun. Los pequeños reinos no se atrevieron a criticarlo, ni los grandes a castigarlo. Durante doce generaciones sus descendientes conservaron entre sus manos la tierra de Chi...
Causalidad
La Penumbra le dijo a la Sombra: "A ratos te mueves, otros te quedas quieta. Una vez te acuestas, otra te levantas. ¿Por qué eres tan cambiante?". "Dependo", dijo la sombra, "de algo que me lleva de aquí para allá. Y ese algo a su vez depende de otro algo que lo obliga a moverse o a quedarse inmóvil. Como los anillos de la serpiente, o las alas del pájaro, que no se arrastran ni vuelan por voluntad propia, así yo. ¿Cómo quieres que responda a tu pregunta?"
Traducción de Octavio Paz
© Copyright 1998
La Nación On Line
jueves, 20 de mayo de 2010
Nos sentamos juntos, la montaña y yo
LI PO
(LI BAI, LI PO, LI BO, LI TAI-PEI, LI TAI PO)
(China, 701-762?)
Bebiendo solo a la luz de la luna
(Una versión)
Si el Cielo no tuviera amor por el vino,
no habría una Estrella del Vino en el cielo.
Si la Tierra no tuviera amor por el vino,
no habría una ciudad llamada Fuentes de Vino.
Como el Cielo y la Tierra aman el vino,
puedo amar el vino sin avergonzar al Cielo.
Dicen que el vino claro es un santo,
el vino espeso sigue el camino (Tao) del sabio.
He bebido profundamente de santo y de sabio,
¿qué necesidad entonces de estudiar los espíritus y los inmortales?
Con tres copas penetro el Gran Tao,
tomo todo un jarro, y el mundo y yo somos uno.
Tales cosas como las que he soñado en vino,
nunca les serán contadas a los sobrios.
***
Bebiendo solo a la luz de la luna
(Otra versión)
Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi Copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la Luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, Luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la Luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.
Versión de Luis Enrique Délano
Tomados de a media voz
***
Pregunta y respuesta
¿Por qué vivo en la colina verde-jade?
Río y no respondo. Mi corazón sereno:
Flor de durazno que arrastra la corriente.
No el mundo de los hombres,
Bajo otro cielo vivo, en otra tierra.
***
El santuario de la cumbre
La cumbre, el monasterio.
Ya es noche. Alzo la mano
y toco las estrellas.
Hablo en voz baja: temo
que se despierte el cielo.
***
Enviando a mi esposa en mi viaje al sur, camino de Yelang
Yelang está más allá del cielo, maldita distancia.
Del pabellón al claro de luna casi no hay noticias.
Pronto los gansos de la primavera habrán vuelto al norte.
Desde mi viaje con rumbo hacia el sur no ha habido misiva.
De Cien poemas, trad. Anne Hélène Suárez, Pretextos.
***
Un día de verano, en la montaña
Agito suavemente un abanico de plumas blancas,
sentado, la camisa abierta, entre las hojas verdes.
Me quito el sombrero y lo cuelgo de un saliente en la roca;
Desde los pinos la brisa se desliza
sobre mi cabeza desnuda.
***
Los pájaros se han desvanecido en el cielo,
Y ahora la última nube escapa.
Nos sentamos juntos, la montaña y yo,
Hasta que sólo queda la montaña.
***
Imagen tomada de lagranepoca.com: “Al ver un insecto, una flor o una brizna de hierba, les deseo que se llenen de vida. ¿Cómo podría soportar, observar la destrucción de tanta bondad y tal belleza?”. Cita del pintor Qi Bai Shi, el creador de esta obra de arte. (De la colección de Tony y Mailing Dai)
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char