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jueves, 21 de junio de 2012

Ese refrán siempre desconocido


Poemas de BORIS VIAN
(Ville-d’Abray, Francia, 1920-París, 1959)

“En la vida, lo esencial es tener sobre todas las cosas juicios a priori. Parece que, en efecto, las masas se equivocan, y los individuos tienen siempre razón. Pero hay que abstenerse de deducir de ello reglas de conducta: las mismas no necesitan ser formuladas para que uno las siga. Hay solamente dos cosas: el amor, de todas las maneras, con chicas guapas, y la música de New Orleans o de Duke Ellington. El resto debería desaparecer, porque es feo.”  B.V.
***
Hace sol en la calle

Hace sol en la calle
Me gusta el sol pero no me gusta la calle
O sea que me quedo en casa
Esperando que venga el mundo
Con sus torres doradas
Y sus cascadas blancas
Con sus voces de lágrimas
Y las canciones de la gente que está alegre
O a la que pagan por cantar
Y en la tarde hay un momento
En que la calle se transforma en otra cosa
Y desaparece bajo el plumaje
De la noche llena de "puede ser"
Y de las canciones de quienes han muerto
Entonces bajo a la calle
Que se extiende allá hasta el alba
Una humareda se estira cerca
Y yo camino a través del agua seca
Del agua que refresca en la noche fresca.
El sol volverá pronto.

Traducción: Fernando Savater
***
El umbral de la inmortalidad

El umbral de la inmortalidad
Es bastante elevado, de piedra, con plantas,
Uno no advierte que lo está cruzando
Pero del otro lado
bandadas de pájaros sin alas y sin agua
Lanzaban gritos desgarradores.
***
Precisiones sobre la vida 

La vida se compone de diversas cosas
En un sentido, eso no se discute
Pero uno puede siempre cambiar de sentido
Porque nada es más interesante que una conversación.

La vida es bella y es grande.
Se compone de fases alternas
Con una regularidad prodigiosa
Porque a una fase sigue siempre otra
La vida está llena de interés
Eso va, eso viene… como las cebras.

Puede ocurrir que uno muera
-incluso, eso quizá suceda,
Pero sin embargo, eso no cambia nada:
La vida tiene diversas cosas

Y por otro lado, además,
Se asemeja a otros fenómenos
Todavía mal estudiados, mal conocidos,
Sobre los cuales no vamos a tratar.
***
Consejos a un amigo 

Amigo, tú quieres
ser poeta
no hagas sobre todo
el imbécil.
No escribas
canciones demasiado tontas
Incluso si los zoquetes
desean eso.

No pongas
el accesorio idiota
o el sombrero
de México.
No pongas
el perfume ardiente
o el cormorán
exótico.

Pon flores
y algunos besos
tiernamente dados
sobre sus labios.
Pon notas
en bellos ramos
y después cántalas
en tu corazón.

Amigo, tú quieres
ser poeta
no trates sobre todo
de ser rico.
Tú harás
pequeñas joyas
que te pagarán
veinticinco monedas.

El editor
va a proponerte
que te prostituyas
sin vergüenza,
el intérprete
va a hablarte
y te va a sugerir
que hagas
recortes.

Te reirás
de lo que te digan
y guardarás
en tu cabeza
ese refrán
siempre desconocido
que tú silbarás
en la calle…

Traducciones de Carlos Báez Evertsz

jueves, 3 de mayo de 2012


BORIS VIAN
(Francia, 1920-1959)

De La hierba roja
(Fragmentos)


"En lo esencial, los cuerpos físicos son todos más o menos parecidos, con reflejos y necesidades idénticos; a ello hay que añadir una suma de concepciones resultantes del ambiente, y que concuerdan más o menos con las necesidades y reflejos en cuestión. Claro que se puede intentar cambiar estas concepciones adquiridas, y a veces se consigue; pero a partir de cierta edad, también el esqueleto moral deja de ser maleable."
***
"¿Dónde están los recuerdos puros? En casi todos se funden impresiones de otras épocas que se les superponen y les confieren una realidad distinta. Los recuerdos no existen: es otra vida revivida con otra personalidad y que en parte es consecuencia de esos mismos recuerdos. No se puede invertir el sentido del tiempo, a menos que se viva con los ojos cerrados y a oídos sordos."
***
"A un lado estaban los jugadores, sentados en butacas de cuero; al otro lado, gente de pie, hombres o mujeres según los gustos, desnudos y atados. Sandre y Berzingue llevaban ya sus cerbatanas de sangrita con sus iniciales grabadas, y Lazuli cogió dos de una bandeja, una para Wolf y otra para él, y una caja de agujas. Sandre se sentó, se llevó la cerbatana a la boca y sopló. Al otro extremo, frente a él, había una niña de quince o dieciséis años. La aguja se clavó en la carne de su pecho izquierdo, y se formó una gran gota de sangre que fue descendiendo a lo largo del cuerpo." 
***
“(…) Dieciséis años… dieciséis largos años con el culo pegado a un banco duro... dieciséis años de chanchullos y honestidad alternados. Dieciséis años de aburrimiento: ¿qué queda de ellos? Imágenes aisladas, ínfimas… el olor de los libros nuevos el primero de octubre, las hojas que dibujábamos, el vientre asqueroso de la rana disecada en clase de prácticas, con su peste a formol, y los últimos días de curso, cuando nos dábamos cuenta de que los profesores son personas porque también ellos se van de vacaciones, y había menos alumnos en clase. Y ese miedo atroz, del que ya no recuerdo la causa, las vísperas de exámenes… Costumbres regulares… todo se reducía a eso… pero ¿sabe usted, Monsieur Brul, que es un crimen imponer a los niños un horario que dura dieciséis años? El tiempo es un engaño, Monsieur Brul. El tiempo real no es mecánico, no está dividido en horas iguales… el tiempo de verdad es subjetivo… se lleva dentro… Levántese a las siete todas las mañanas… Almuerce a mediodía, acuéstese a las nueve… y no tendrá nunca una noche suya… no sabrá nunca que hay un momento en que, al igual que la marea deja de bajar y se queda un instante inmóvil antes de volver a subir, el día y la noche se mezclan y se funden, y forman una barra de fiebre semejante a la que forman los ríos cuando desaguan en el océano. Me robaron dieciséis años de noche, Monsieur Brul. Me hicieron creer, en primero de bachillerato, que mi único progreso debía consistir en pasar a segundo… en sexto, tuve que hacer la reválida… y luego, un título… Sí, pensé que tenía un objetivo en la vida, Monsieur Brul… y no tenía nada… Avanzaba por un pasillo sin principio ni fin, a remolque de unos imbéciles, precediendo a otros imbéciles. Envolvemos la vida con diplomas. Del mismo modo en que te envuelven los polvos amargos con cápsulas, para que te los tragues sin darte cuenta… pero ya ve usted, Monsieur Brul, ahora ya sé que me habría gustado el verdadero sabor de la vida. (…) Por eso hice trampas –concluyó Wolf-. Hice trampas… para ser sólo el que piensa en la jaula, ya que de todos modos seguía encerrado allí con los que se quedaban inertes… y no salí ni un segundo antes que ellos. Es cierto, pudieron pensar que me sometía, que hacía lo que ellos, y eso satisfacía mi preocupación por la opinión ajena. Y, sin embargo, durante todo ese tiempo viví en otra parte… era perezoso y pensaba en otras cosas.”
**
Foto: tomada de http://anacrespodeluna.blogspot.com.ar
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char