Mostrando entradas con la etiqueta ATAHUALPA YUPANQUI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ATAHUALPA YUPANQUI. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de mayo de 2014

Los hombres son dioses muertos

DE ARCHIVO

ATAHUALPA YUPANQUI 

(en quechua, el que viene de lejanas tierras para decir algo)
seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburu
(Juan A. de la Peña, partido de Pergamino, Argentina, 1908-Nîmes, Francia, 1992)

Piedra y camino

Del cerro vengo bajando
Camino y piedra
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza.

Me acusas de no quererte
No digas eso
Tal vez no comprendas nunca, viday
Por qué me alejo.

Es mi destino
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.

Por más que la dicha busco,
Vivo penando
Y cuando debo quedarme, viday
Me voy andando.

A veces soy como el río
Llego cantando
Y sin que nadie lo sepa, viday
Me voy llorando.

Es mi destino,
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.***
GUITARRA... DÍMELO TÚ

Si yo le pregunto al mundo,
El mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
Y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz.
Por qué la noche es tan larga,
Guitarra, dímelo tu.

Se vuelve cruda mentira,
Lo que fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda,
Se convierte en arenal.

Los hombres son dioses muertos,
De un templo ya derrumbao.
Ni sus sueños se salvaron,
Sólo una sombra ha quedao.
***
LA ZAMBA PERDIDA

Si encuentras por el camino
Una zambita perdida
Bríndale un poco de amor
Quien sabe no vaya herida

Quien sabe no vaya herida
Por esos campos penando
Ofrécele el corazón
Para que siga cantando

Para que siga cantando
Las linduras de este suelo
Que si la vida te golpia
La zamba a’í se tu consuelo

Nunca mires para atrás
Para ver lo que has andado
Míralo a tu corazón
Que lleva un mundo guardado

Que lleva un mundo guardado
De aurora y anochecidas
Y está esperando un remedio
Para curar sus heridas

Para curar sus heridas
Las mismas que tú le hiciste
Tal vez por eso anda triste
Como una zamba perdida.
***
LOS EJES DE MI CARRETA

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao
si a mí me gusta que suenen
pa' qué los quiero engrasar

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga

No necesito silencio,
yo no tengo en quien pensar
Tenía, pero hace tiempo,
ahora ya no tengo más

Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar.
***
La Llorona
(Zamba)

Yo quiero matar mi pena
pero mi pena no me abandona.
Por eso canto esta zamba
que han de llamar la llorona.

Sollozan junto a sus nidos
las palomitas con sentimiento.
Igual que esas avecitas
yo al aire doy mis lamentos.

Dónde te has ido,
Paloma mía.
¿Adónde están las promesas
que me juraste aquel día?

La zamba que voy cantando
va despertando las alegrías.
No saben que en ella canto
las propias desdichas mías.

Por más que ocultar yo quiero
los mil pesares que me atormentan,
llorando van las guitarras
y ellas por mí se lamentan.

Dónde te has ido.
Quién te ha llevado.
Mi corazón día y noche
Como el crespín te ha llamado.

domingo, 14 de julio de 2013

Los hombres son dioses muertos

ATAHUALPA YUPANQUI 

(en quechua, el que viene de lejanas tierras para decir algo)
seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburu
(Juan A. de la Peña, partido de Pergamino, Argentina, 1908-Nîmes, Francia, 1992)

Piedra y camino

Del cerro vengo bajando
Camino y piedra
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza.

Me acusas de no quererte
No digas eso
Tal vez no comprendas nunca, viday
Por qué me alejo.

Es mi destino
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.

Por más que la dicha busco,
Vivo penando
Y cuando debo quedarme, viday
Me voy andando.

A veces soy como el río
Llego cantando
Y sin que nadie lo sepa, viday
Me voy llorando.

Es mi destino,
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.***
GUITARRA... DÍMELO TÚ

Si yo le pregunto al mundo,
El mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
Y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz.
Por qué la noche es tan larga,
Guitarra, dímelo tu.

Se vuelve cruda mentira,
Lo que fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda,
Se convierte en arenal.

Los hombres son dioses muertos,
De un templo ya derrumbao.
Ni sus sueños se salvaron,
Sólo una sombra ha quedao.
***
LA ZAMBA PERDIDA

Si encuentras por el camino
Una zambita perdida
Bríndale un poco de amor
Quien sabe no vaya herida

Quien sabe no vaya herida
Por esos campos penando
Ofrécele el corazón
Para que siga cantando

Para que siga cantando
Las linduras de este suelo
Que si la vida te golpia
La zamba a’í se tu consuelo

Nunca mires para atrás
Para ver lo que has andado
Míralo a tu corazón
Que lleva un mundo guardado

Que lleva un mundo guardado
De aurora y anochecidas
Y está esperando un remedio
Para curar sus heridas

Para curar sus heridas
Las mismas que tú le hiciste
Tal vez por eso anda triste
Como una zamba perdida.
***
LOS EJES DE MI CARRETA

Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao
si a mí me gusta que suenen
pa' qué los quiero engrasar

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga

No necesito silencio,
yo no tengo en quien pensar
Tenía, pero hace tiempo,
ahora ya no tengo más

Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar.
***
La Llorona
(Zamba)

Yo quiero matar mi pena
pero mi pena no me abandona.
Por eso canto esta zamba
que han de llamar la llorona.

Sollozan junto a sus nidos
las palomitas con sentimiento.
Igual que esas avecitas
yo al aire doy mis lamentos.

Dónde te has ido,
Paloma mía.
¿Adónde están las promesas
que me juraste aquel día?

La zamba que voy cantando
va despertando las alegrías.
No saben que en ella canto
las propias desdichas mías.

Por más que ocultar yo quiero
los mil pesares que me atormentan,
llorando van las guitarras
y ellas por mí se lamentan.

Dónde te has ido.
Quién te ha llevado.
Mi corazón día y noche
Como el crespín te ha llamado.

sábado, 13 de junio de 2009

Los que sueñan caminando


Algunas letras de
ATAHUALPA YUPANQUI
(Héctor Roberto Chavero)
(Prov. Buenos Aires, Argentina, 1908-Francia, 1992)


DE TANTO DIR Y VENIR

De tanto dir y venir
abrí mi huella en el campo.
Para el que después anduvo
ya fue camino liviano.

En infinitos andares
fui la gramilla pisando.
Raspé mi poncho en los talas.
Me hirieron pinchos de cardo.

Las huellas no se hacen solas
ni con sólo el ir pisando.
Hay que rondar madrugadas
maduras en sueño y llanto.

Viento de injustas arenas
fueron mi huella tapando.
Lo que antes fue clara senda
se enllenó de espina y barro.

Parece que no hubo nada
si se mira sin mirarlo.
Todo es malezal confuso,
pero mi huella está abajo.

Desparejo es el camino.
Hoy ando senderos ásperos.
Piso la espina que hiere,
pero mi huella está abajo,

Tal vez un día la limpien
los que sueñan caminando.
Yo les daré, desde lejos,
mi corazón de regalo.

EL ALAZÁN

Era una cinta de fuego,
galopando, galopando.
Crin revuelta en llamaradas,
mi alazán, te estoy nombrando.

Trepó las sierras con luna,
cruzó los valles nevando.
Cien caminos anduvimos,
mi alazán, te estoy nombrando.

¿Qué oscuro lazo de nieve
te pialó junto al barranco?
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella andabas buscando?

En el fondo del abismo,
ni una voz para nombrarlo.
Solito se fue muriendo,
mi caballo, mi caballo.

En una horqueta de un tala
hay un morral solitario,
y hay un corral sin relinchos,
mi alazán, te estoy nombrando.

Si es como dicen algunos,
que hay cielos pal' buen caballo,
por ahí andará mi flete,
galopando, galopando.

Oscuro lazo de nieve
te pialó junto al barranco.
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella andabas buscando?
En el fondo del abismo,
ni una voz para nombrarlo.
Solito se fue muriendo,
mi caballo, mi caballo.

LA AÑERA

¿Dónde está mi corazón,
que se fue tras la esperanza?
Tengo miedo que la noche
me deje también sin alma.

Tengo miedo que la noche
me deje también sin alma.

¿Dónde está la palomita,
que al amanecer lloraba?
Se fue muy lejos dejando
sobre mi pecho sus lágrimas.

Se fue muy lejos dejando
sobre mi pecho sus lágrimas.

Cuando se abandona el pago
y se empieza a repechar,
tira el caballo adelante
y el alma tira pa' trás.

tira el caballo adelante
y el alma tira pa' trás.

Yo tengo una pena antigua;
inútil botarla fuera.
Y como es pena que dura,
yo la he llamado la añera.

Y como es pena que dura,
yo la he llamado la añera.
¿Dónde están las esperanzas?...
¿Dónde están las alegrías?...
La añera es la pena vieja,
y es mi sola compañía.

La añera es la pena vieja.
y es mi sola compañía.

Cuando se abandona el pago
y se empieza a repechar,
tira el caballo adelante,
y el alma tira pa' trás.

tira el caballo adelante.
y el alma tira pa' trás.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char