ALEJANDRO SCHMIDT
(Córdoba, Argentina, 1955)
Si tuviera nombre el pensamiento
Si tuviera nombre el pensamiento
Nombre las lágrimas
Los rayos centrales de la vida humana
Algunas piedras que mueren sin raíz!
Caminos el aire!
El mar!
Y en cada juicio fuera casa el corazón
La divina quietud
O rota la opinión diera plegarias
Cómo llamaríamos entonces
De dos en dos
De diez en diez
A cada enigma ausente de su devoción
Si tuviera el infinito largas cintas
No habría esta luz
De persignar las sombras
Tras cada condición opuesto resultado…
Con lluvia comenzó el año y cierto desagrado en los zapatos
La soledad es eso que todos escribimos alguna vez
Si tuviera un nombre cada pensamiento
Podría llevar un millón de pesos o un millón de dólares en un bolso verde
O armas o cocaína o el ajuar de una niña delicada
O un matrimonio desvanecido tras la búsqueda internacional del...
O la representación gremial del silencio
O la reina de las hadas o el desorden
El tenor que se acabe la hoja
O la cabeza de Alfredo García
O las piezas de una mudanza
O un Buddha
Si tuviera nombre
Y cada nombre una callle
Que diera a los bares
O a la mesa del mate
O a las calculadoras de los centros de investigación
Y un sentimiento lo cubriera todo como una manta raya
O peor o mejor
Que sencilla serían estas bibliotecas
Estos herbarios
Donde algún yo
Algún vos
Caminara para atrás y se encontraría con sus padres
Tomados de la mano
Como quien pasaba por ahí exactamente
A la hora
De los crímenes o en todo caso
De los accidentes
De los deslizamientos
Porque pensar y pensar y pensar
Y que no quede nada o peor
Quede
Algún refrito
Alguna carta al futuro ante posterior
Pero casi nada de nada
es triste es muy triste
porque no puede uno
muy sentado
o haciendo pie en cualquier montaña famosa
o contrayendo una enfermedad infecciosa
o en el fondo de la pieza del fondo
decir un nombre
y que acudan todos los pensamientos
de la insolación
el detergente
el reino
o algo
no tienen nombre
uno quiere pensar
y todo se va se va
como siendo de este o aquella
de un perro o un gato
o una estatua
o pensamientos que salen no se sabe
de cementerio
o fuentes
o de una cocinera que se distrajo
pensamiento descuidados
porque es como un no querer
que tengan bautismo
y llamarlos por ejemplo
cacho
o chiquita
y llegara
adentro de cacho
o de deodoro
todo el río de heráclito
y todo el pensar del río de heráclito
y nada mas
y nada menos
**
Tomado de su blog romanticismo y verdad.
Imagen: tomada de letras libres
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martes, 16 de enero de 2018
viernes, 22 de septiembre de 2017
Con eficiencia y pudor
ALEJANDRO SCHMIDT
(Córdoba, Argentina, 1955)
Envío a Irene Gruss
esa mujer que me ayudó en el Correo
a guardar en un pack
los poemas de Irene Gruss
hizo más por mí que mi madre, los reyes
y algunos poetas de la patria
con eficiencia y pudor
la caja fue cerrada
los poemas de Irene
confío
llegarán a su casa
esos versos describen
la soga
preguntan
acerca de lo que uno tuvo y amó
al igual que esta peregrina del Correo
Irene
es una desconocida
para mí
mujer
casi no miré tu rostro
sólo estuve atento
a esas manos gastadas
y felices.
De Nombrar, Caleta Olivia Ed., 2017.
(Córdoba, Argentina, 1955)
Envío a Irene Gruss
esa mujer que me ayudó en el Correo
a guardar en un pack
los poemas de Irene Gruss
hizo más por mí que mi madre, los reyes
y algunos poetas de la patria
con eficiencia y pudor
la caja fue cerrada
los poemas de Irene
confío
llegarán a su casa
esos versos describen
la soga
preguntan
acerca de lo que uno tuvo y amó
al igual que esta peregrina del Correo
Irene
es una desconocida
para mí
mujer
casi no miré tu rostro
sólo estuve atento
a esas manos gastadas
y felices.
De Nombrar, Caleta Olivia Ed., 2017.
lunes, 23 de enero de 2017
Ciego es el ángel porque nace en piedra
ALEJANDRO SCHMIDT
(Córdoba, Argentina, 1955)
Hay un orden y está en el cielo
algunos necesitan un trabajo para sentir que controlan la vida
algunos escuchan voces y obedecen
voces y se intimidan
algunos crecen silenciosos como plantas nocturnas al lado de las vías
algunos odian quedarse porque mantienen la ilusión del espacio
hay un orden y está en el cielo
algunos se retractan
algunos se destacan
todo es luz
no importa
es luz
en los cementerios
en los consistorios
en lo desdentado
en lo consultado
es la luz
Señora de impiedad
Señora de impropiedad
en algún momento lo azul, el jazmín, lo dulce, la música, los dibujos,
el afecto llegado
el ahora
los trabajos
fueron la sensación de algo mirando para aquí
ciego es el ángel porque nace en piedra
porque nace en la pena
porque nace
después de grandes noches
con el perro de Dios
algunos necesitan perder
algunos necesitan confusión
muchos recurren al cuenta pasos
convencen su memoria y actúan de implacables
algunos creen en el consuelo
algunos traen lo que se llevan
abandonan su cuervo al calendario
algunos son la nieve
algunos prefieren
otro piano
la contraseña
los contratos
está bien
las playas llegan al espíritu
muestran
la debilidad del fuego
está muy bien
y cuando descansamos
y cuando interpretamos
mantengamos la expectativa del infierno
algunos necesitan el descanso para cobrar la usura de lo extinto
algunos se confiesan con un juez ausente
muy pocos
muy pocos
todos los días
todos
arrojan el anillo o la corona
a esa eternidad que conocemos
más tarde que temprano
hay un orden y está en el cielo
(Córdoba, Argentina, 1955)
Hay un orden y está en el cielo
algunos necesitan un trabajo para sentir que controlan la vida
algunos escuchan voces y obedecen
voces y se intimidan
algunos crecen silenciosos como plantas nocturnas al lado de las vías
algunos odian quedarse porque mantienen la ilusión del espacio
hay un orden y está en el cielo
algunos se retractan
algunos se destacan
todo es luz
no importa
es luz
en los cementerios
en los consistorios
en lo desdentado
en lo consultado
es la luz
Señora de impiedad
Señora de impropiedad
en algún momento lo azul, el jazmín, lo dulce, la música, los dibujos,
el afecto llegado
el ahora
los trabajos
fueron la sensación de algo mirando para aquí
ciego es el ángel porque nace en piedra
porque nace en la pena
porque nace
después de grandes noches
con el perro de Dios
algunos necesitan perder
algunos necesitan confusión
muchos recurren al cuenta pasos
convencen su memoria y actúan de implacables
algunos creen en el consuelo
algunos traen lo que se llevan
abandonan su cuervo al calendario
algunos son la nieve
algunos prefieren
otro piano
la contraseña
los contratos
está bien
las playas llegan al espíritu
muestran
la debilidad del fuego
está muy bien
y cuando descansamos
y cuando interpretamos
mantengamos la expectativa del infierno
algunos necesitan el descanso para cobrar la usura de lo extinto
algunos se confiesan con un juez ausente
muy pocos
muy pocos
todos los días
todos
arrojan el anillo o la corona
a esa eternidad que conocemos
más tarde que temprano
hay un orden y está en el cielo
jueves, 29 de octubre de 2015
Sin pelos en la lengua
ALEJANDRO SCHMIDT
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955)
Consulto en lo sagrado
A poco de leer a Eugenia Almeida
(su historia del pan en el periódico
Su resto de luz en unos libros)
Hablamos de pintura con mi hijo y a poco discutimos
(yo quisiera escribir
Y siempre quiero
Como si fuera a hallar
Mi mano
El paraíso)
Digo
Ya está bien
contento de lo ciego que palpa su lenguaje
aprecio el artificio
apetencias de otro orden
Consulto en lo sagrado el ardid del diablo
En Job y Zacarías
En los moluscos
(lo virtuoso de toda enumeración
Deviene en la digitalización del caos)
me digo
A mucho de vivir
No ir lentamente
Supuesto de un dios hampón de tumbas.
Qué hacés con la basura
Al lado abren puertas
Quién enseñó
Éste es Vallejo
Aquello la penumbra modernista
A poco de escribir
muy mal sentado
Por grandes noticias que boquean
Conocido del fracaso
Y recompensado con maldad
Pienso en fumar
En otras bendiciones
Y atroces pasatiempos
A poco de escribir toda una vida
El arte de caer es lo frecuente
Menos
Supongo
El arte de triunfar con una espina
A poco de casi siempre
A poquísimo
(para desdén de augustos empleados)
Y menos vacilante
más resignado
Qué justo
Que rezado en un juego de dados:
Mallarmé o la estupidez de la literaturitis
Contabas qué hacés con la basura
Esas cáscaras o pensares de otra grafomanía encadenada
De a poco cada uno
explicará
Donde comía el ser
Lo que sobró
A poco de fregar entre mil monstruos
Al bien de sonreír y producir
Eruditos de infamia
Extraños anhelados
Asuntos de un recurso que medra con lo eterno
Por la noche
Mueven grandes maquinarias las demoliciones
A poco de estar atentos expectantes
Cuál fue el premio
Y si Eugenia Almeida no hubiera nacido en la Oportunidad?
Y Selva Almada en la predicación?
Uno de los inconvenientes de mi lectura es la costumbre de picar
Un poco de comida vietnamita acá
Un tanto de Charles Manson por allá
Y además
Los pistolones de Burroughs
Y además Sarmiento o Elmore Leonard
(comentarías el capitalismo de tu lectura
Su orilla populista?)
qué hacés con esa soledad?
Vamos
Considerando que el Otro existe
Y el tiempo no
A poco de animarse en lo feriado
Pobre!!!
La risa de un idiota o dos contando los peldaños
Todo está vacío y sin embargo
VIAJAN
A poco de la analgesia y la paremia
(como paresia lingual
O escudo griego)
A mucho del mar
Y
Velozmente
Para los cirujanos que arrancan un pedazo de carne y le llaman vida
Para los que suman signos
Es muy importante la
Precisión
Es imperante la deglución
A poco de escuchar algún infinitivo
Recuerdo
Se me hace un recuerdo
Lo presente
A tanto de vivir
Muy maldiciente.
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955)
Consulto en lo sagrado
A poco de leer a Eugenia Almeida
(su historia del pan en el periódico
Su resto de luz en unos libros)
Hablamos de pintura con mi hijo y a poco discutimos
(yo quisiera escribir
Y siempre quiero
Como si fuera a hallar
Mi mano
El paraíso)
Digo
Ya está bien
contento de lo ciego que palpa su lenguaje
aprecio el artificio
apetencias de otro orden
Consulto en lo sagrado el ardid del diablo
En Job y Zacarías
En los moluscos
(lo virtuoso de toda enumeración
Deviene en la digitalización del caos)
me digo
A mucho de vivir
No ir lentamente
Supuesto de un dios hampón de tumbas.
Qué hacés con la basura
Al lado abren puertas
Quién enseñó
Éste es Vallejo
Aquello la penumbra modernista
A poco de escribir
muy mal sentado
Por grandes noticias que boquean
Conocido del fracaso
Y recompensado con maldad
Pienso en fumar
En otras bendiciones
Y atroces pasatiempos
A poco de escribir toda una vida
El arte de caer es lo frecuente
Menos
Supongo
El arte de triunfar con una espina
A poco de casi siempre
A poquísimo
(para desdén de augustos empleados)
Y menos vacilante
más resignado
Qué justo
Que rezado en un juego de dados:
Mallarmé o la estupidez de la literaturitis
Contabas qué hacés con la basura
Esas cáscaras o pensares de otra grafomanía encadenada
De a poco cada uno
explicará
Donde comía el ser
Lo que sobró
A poco de fregar entre mil monstruos
Al bien de sonreír y producir
Eruditos de infamia
Extraños anhelados
Asuntos de un recurso que medra con lo eterno
Por la noche
Mueven grandes maquinarias las demoliciones
A poco de estar atentos expectantes
Cuál fue el premio
Y si Eugenia Almeida no hubiera nacido en la Oportunidad?
Y Selva Almada en la predicación?
Uno de los inconvenientes de mi lectura es la costumbre de picar
Un poco de comida vietnamita acá
Un tanto de Charles Manson por allá
Y además
Los pistolones de Burroughs
Y además Sarmiento o Elmore Leonard
(comentarías el capitalismo de tu lectura
Su orilla populista?)
qué hacés con esa soledad?
Vamos
Considerando que el Otro existe
Y el tiempo no
A poco de animarse en lo feriado
Pobre!!!
La risa de un idiota o dos contando los peldaños
Todo está vacío y sin embargo
VIAJAN
A poco de la analgesia y la paremia
(como paresia lingual
O escudo griego)
A mucho del mar
Y
Velozmente
Para los cirujanos que arrancan un pedazo de carne y le llaman vida
Para los que suman signos
Es muy importante la
Precisión
Es imperante la deglución
A poco de escuchar algún infinitivo
Recuerdo
Se me hace un recuerdo
Lo presente
A tanto de vivir
Muy maldiciente.
martes, 26 de marzo de 2013
Hace tres años que pintas esa puesta de sol annie
ALEJANDRO SCHMIDT
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955)
Del diario de la pintora anglo-norteamericana Ann Porter (1950-1976)
mirando entre los visillos el sudario marrón de la ciudad
las ciudades de la ciudad
en su lienzo óxido aclimatado
por respiraciones de oprobio y dolor
piensas en tu candor
rota
enteramente rota como el grano en la piedra
referencias a tu candor
apostillas
dialectos
los ciruelos son tan rojos
y las puestas de sol
los mares bíblicos, tu vientre era rojo madre
por dentro
pero, entonces,
no miraba yo entre los visillos
¿te perdonaré jamás estos peces de color flotando secos en la mente?
cuando aprendía a dibujar
es decir
tras la disciplina
el espionaje de la realidad
algo desfalleció en mi
algo que era leve y sincero como un ojo desnudo
los ruidos del ascensor conmueven la atmósfera del cuarto
ella borra escorzos cerca de la lámpara floreada
-hace tres años que pintas esa puesta de sol annie
-no lograrás esos ciruelos albany
-su sabor se
-veía
al menos tú salivabas ante el rojo como ese perrito pavlov
-tres años esperando la luz de junio-
el hotel sube y baja carnaza
con números en la espalda pasan frente a tu puerta
el conserje, los botones,
los pasajeros piensan que duermes
y que tu vida es fácil
ellos no saben lo que desnuda el rojo en la visión vestida
¿qué se puede extraer el arte abstracto? sería lo mismo que comer
triángulos y acostarse con una máquina de coser
de La boca del caballo. Joyce Cary
de lo que pensabas en torno al louvre
ornamentos
escolios
etopeyas
las hormigas intercambian signos sobre la columnata de perrault
grises dinámicos
puntos de blando acero
los arácnidos antes y después
mucho después louvre ¿labraste tu mesa escritorio pierre migeon II?
en vuestra cama effiat los reyezuelos punk arengan
al desprecio
pero el gris, único color que llueve,
seguirá allí
antes y después de mucho tiempo
algo tan digno el gris
no pretende
pretendes demasiado de mi vida, madre, demasiado amarillo
y centavos
era/s tan roja a través de ti
cualquier noche
dialogando con j. steinbeck
recuestas el tubo telefónico
en tu almohada -como un muñón pulcro y servicial-
y john te describe los tonos de su vajilla cherokee
abajo
las bocinas
son cuernos de caza
conociste el amor
mientras pintabas un mural
sobre el lienzo de la mortaja
anotaciones de tu relación con lazlo (1)
el hombre de la belleza alambrada
imposibilidades
epígrafes
oh amor
¿eres el dragón
soy yo la mujer vestida de sol?(2)
me calcé esta túnica
para que demores pintando
los camafeos rojos del deseo
¿sientes mi pubertad cercana a las pléyades?(3)
ámame lazlo
así como yo amo
la fuerza de tu brazo
(1) lazlo toth, sueco, en la década del ’70 atacó a martillazos La Piedad de Miguel Ángel, como acto de protesta por la discriminación a la que es sometida la fealdad
(2) acuarela de William Blake que ilustra el capítulo 12 y sus primeros versículos en el Apocalipsis
(3) la pubertad cercana o Las pléyades –Max Ernst-1921- collage de fotografías, aguada y óleo
el viento ondula toneladas de oro rojizo
en el lecho del gran cañón del colorado
una nube cae a hacia tu pelo
y comprendes
-porque cada color se ha erguido ante ti
y la furia tenebrosa de lo Real-
que los ciruelos no darán su jugo
ni una legión de galerías
donde cada mirada es filo
finales
epitafios
brumas
dear mamma
recibe pronto esta versión de la virgen de las rocas
allí la madonna tiene mi rostro y cada piedra el tuyo
posiblemente la fundación rockefeller
adquiera el acrílico (llamado) la rosa es un número saltarín
en el balance de la trilatteral comission
y puedas sentarte entonces
a padecer las rentas
…sólo la ceguera podría desnudar esta visión…
03/05/76
Washington Post: el cuerpo de la porter fue hallado en la madrugada de ayer
con una lezna clavada en su ojo izquierdo
Newsweeck: trágico fin de una gran expresionista
Times: su mural ritos fúnebres para ciudades importantes se reproduce en la portada
Fortune: espectacular cotización de los lienzos de porter
obscenidades
banalidad
… desde el ojo vaciado
una sustancia grisácea
trepana el sudario palpitante.
De Serie Americana (segunda edición corregida). Ediciones Recovecos, Córdoba, Argentina, 2008.
***
Una esquela a Carlos Schilling cuando se reeditaba Serie Americana
Serie Americana, entre la libertad y la nada
Viví en Córdoba entre el '85 y el '87 haciendo y vendiendo sándwiches de miga en los quioscos Nueva Córdoba y trabajando en la distribuidora de repuestos de electricidad automotor del Cacho Moro, ya estaba en su agonía la ilusión alfonsinista, los sueños de justicia, las etcéteras de la impertérrita ilusión argentina, un día llega Víctor Redondo y compartimos una semana en un depto prestado por la poeta Tessie Ricci (muerta de un tumor cerebral a los 28 años) cerca de los Tribunales, la lectura de Ray Wallace, su entusiasmo por el texto desató la idea de continuarlo en otro registro, de hacer un libro a propósito el tema, los nueve poemas restantes se escribieron en los tres meses siguientes y se publicaron prácticamente sin correcciones.
Un par de textos los escribí en la oficina-depósito de Cacho cerca del neuro en barrio General Paz y el resto en la Plaza Colón por donde derivaba en esa época, sabía ir a un bar con billares que había cerca a mirar tele, a tomar café. Durante ese año y medio me mudé media docena de veces en Córdoba, siempre en casa de amigos o a través de precarios alquileres, leí y releí incesantemente la Antología de Poesía Argentina de Raúl Gustavo Aguirre, a Wallace Stevens, Pound, Bayley, la Biblia y poco más y poco más. Durante unos meses que paré en barrio Iponá iba a la universidad, a la noche, a cursar Epistemología, me quedaba a pocas cuadras, me distraía… Estuve en el grupo que fundó y editó la docena de números de la revista de ciencia ficción y literatura, El plumín infrarrojo, me veía seguido con Adán Vicente Limia (que fue viceintendente de Kammerath y se murió de un infarto en el Senado, trabajamos de mozos en los corsos de San Vicente, comíamos dos panchos y un vaso de coca por tres pesos… Me iba a tomar la sopa al Mercado Norte, a cenar con Crist, a pasar un par de días a Carlos Paz con Parferniuk (el rusito se iba a laburar y me dejaba 5 pesos en la mesa de luz para que desayunara…), andares, las calles esas, las miserias esas que subían a un cielo hoy todavía íntimo, real.
"Porsche" se me ocurrió viajando en colectivo a lo de una novia en el barrio Crisol, mucho calor y mucha gente en el bondi y veo pasar a un tipo en un coche muy lindo, muy cómodo, muy fresco, al llegar escribí "Porsche" de un tirón en la cocina, ese poema fue el que más se reeditó y citó o el que permaneció, de a ratos, en esa especie de memoria que llevan los poemas (alguna idea, un tono, un par de versos…), se reprodujo en La Danza del Ratón (Bs. As.) y en la revista de arte y literatura Lápiz japonés (Bs. As., que fundó, y dirigió Sergio Langer), en otro lados que no recuerdo ahora… el resto de los poemas más bien quedaron en el libro y punto.
Cuando mandé Serie americana a algunos amigos en Córdoba me dijeron que era antipoesía, que estaba mal escrito, que por qué no le había puesto Serie norteamericana por ejemplo, en fin, banalidades, apreciaciones que no quitaron ni otorgaron nada, fue una edición de autor de quinientos ejemplares que sobre todo anduvo por mi pueblo y los amigos de entonces, les gustó a Giannuzzi, a Lamborghini, a pocos, poquísimos más… Con el paso del tiempo para mi estupor las –digamos- dos siguientes generaciones de poetas cordobeses encontraron allí, no sé, algo que les hablaba o que acaso anticipaba otras búsquedas, otros temas.
No fue un propósito, una profecía, ni nada por el estilo, escribí la Serie americana con un sentimiento y un impulso –que sólo volví a lograr en El Patronato- de absoluta libertad de, no importa, ya está, me di el gusto… Ahora, veinte años después, tal vez pueda encontrar, argumentar, justificar pero hoy, al menos a mí, no me importa sentir más que de la fidelidad a esos años perdidos, a lo que me habitó tan provisoriamente como todo… Hace 40 años que escribo poesía, escribí bastante, leí bastante, eso fue todo, no me interesaron ni me interesan ahora las reflexiones, la retórica, sino más bien saber qué ánimo hubo, qué viento pasó por esa vida, por ésta (Fue una tarea melancólica tipiar todo el libro, evocar pasajes de angustia, de exaltación y hasta esa cosa rara la esperanza, allá en eso años…).
la gratuidad, no sé, recuerdo esos versos tan hermosos de Juan Larrea en de una vez para siempre:
elige tu más hermosa claridad y tu corazón preferido
es hora de sentarse en medio de la vida//
tus cabellos son tan débiles que tu cabeza puede apenas sostener la noche
eso, Carlos, que ha sido una y otra vez la poesía para mí y para muchos de nosotros tan inexplicable y cierta
tan inútil y necesaria
tan feroz y mansa (como la eternidad, el viento y el río de mi pueblo
por qué iban a importarme otras cosas, por qué, por qué…)
eso
lo autobiográfico, el oscuro dios, el paisaje urbano provinciano, algún ritmo, unas pocas palabras, la caladura del corazón…
Quizás esa negligencia para con los aspectos formales o la hermenéutica de mi escritura le hayan otorgado, en algunos momentos, cierta frescura, cierta independencia, un rasgo genuino… no lo sé y ¿cómo saberlo?
A la hora de citar nombres, referencias, a la hora de aludir o elidir, escribí sencillamente lo que se me cruzó por la cabeza, en la conciencia de que serían –en el último de los casos- notas al pie de la cultura popular norteamericana desde la década del '50 hasta ese momento, en la corrección puse algo más contemporáneo como James Ellroy o Starbucks o el Submarino nuclear, pero muy poco más…
Fueron poemas escritos en voz alta, me interesó el ritmo, el sonido del fluir de conciencia, del salto al piletón. Eso. Más oscuramente el homenaje a los desechos de la cultura de masas, a los billones de horas de televisión y cine de pueblo…
Entre la libertad de escribir lo que se me cante (lo que se me cantó vaya a saber de adónde adentro/fuera) y la nada por horizonte en estos mundos o en esta civilización que ya hace mucho dejó de ser una cultura.
Bueno, querido Carlos, esto nomás, advertí media docena de erratas en el texto que te mandé (ya las he corregido, errores de tipeo, alguna cosita ortográfica y un par de cambios menores), verás que retiré las dedicatorias porque la gente que apareció en Serie americana hace mucho que no lo hace en mi vida… y… en fin.
Esta esquela se me hizo necesaria, acaso no lo sea para vos.
Va un fuerte abrazo, mi gratitud
Villa María, Córdoba, 15 de febrero de 2008.
**
Tomado de adriancuassolo.blogspot.com.ar
martes, 22 de enero de 2013
Sereno/tibio como piel saciada
| Tomada de anteriores.eldiariocba.com.ar |
ALEJANDRO SCHMIDT
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955)
porsche
voy en un porsche
despacio
a través de los suburbios de atlantic city
voy conduciendo solo en un porsche
tostado
opaco
silencioso
wallace stevens lee sus poemas
por f.m
es una vieja grabación
de
Anabas en el paraíso
así
despacio despacio
hasta el balneario
a menos que consideremos a los borrachines
como miembros de un sistema de productividad neocapitalista
allí
sobre la arena
no hay nadie
a veces me pregunto
cómo viven los otros
cual es su modo de sentarse
en la necesidad
durante mucho tiempo
descubro
un porsche
sereno/tibio como piel saciada
fue mi necesidad
recorro la playa
hasta las torres Ezra Pound I, II y III
en esa zona hay
gente común
perezosa
intranquila
si voy muy despacio pueden apreciar los caballos vigorosos en combustión celeste,
en la baulera llevo el cadáver de su propietario
un buen hombre
con apreciables tarjetas de crédito
un hombre de tiernos sentimientos
no debió recogerme por la 47 anoche
pestañeaba como una muñeca flou
y decía
plis-plis
al fin
sobre su porsche
bonito
dorado
infiel
uno es distinto en porsche
si elsie me viera
no lo podría creer
no
estallaría antes de creerlo
paro el motor
dejo las puertas abiertas
para que pueda admirase el tapizado y camino hasta una piedra
inmensa
sola
parece un recuerdo
recordar es malo
irrumpe la miseria
y su encanto rencoroso
queda
ahora el mar
es una canción boba
canturreada por jóvenes melosos
la insoportable libertad del mar
conduzco hacia el centro comercial
veloz
veloz
con las ventanillas cerradas
como un senador
impermeable
implacable
siento que podría rasgar
el espacio tiempo urbano
un porsche
es una máquina einsteneana
pronto todo terminará
y seré una estadística
-frase de novela policial best-seller-
muy pocos son capaces
de arrancarle la belleza a un símbolo
esas miradas en la playa
fueron la máxima caricia que algo puede despertar
ningún dios gozó tanto
voy hacia la vidriera del supermarket como hacia un coito con
gertrude stein
espero decapitarme
abriendo las pantallas de los videos
el porsche ascenderá en fuego
inflamado por el éxito.
De Romper la vida (Antología existencial), de próxima aparición en Editorial Nudista.
sábado, 16 de abril de 2011
Una casita blanca
| Créd.: Diana Barros |
ALEJANDRO SCHMIDT
(Villa María, provincia de Córdoba, Argentina, 1955)
Mi corazón era un hotel
mi corazón era un hotel
vestidos de fiesta
los huéspedes se iban sin pagar
a los portazos
es cierto
a veces
una mujer lloró en sus ventanas
hasta cansarse
es cierto
yo era el que lustraba los zapatos
es cierto
hubo temporadas malas
problemas de humedad
palmeras muertas
todo eso es cierto
también la luna
y el loco que cantaba
mi corazón era un hotel
ahora parece una casa
una casita blanca.
***
Por eso
Por algo te echaron de tu casa
del corazón de tu casa
por algo ganaste el cuarto premio
hasta en la lotería de Santiago en el '82
por algo comprendes naturalmente la metafísica
y sabés que lo metafísico era ese pino y su paloma
por algo escribís siempre lo mismo
por algo no aprendiste a jugar fútbol
por algo estás esperando desde hace veinte años
por algo que todos saben, comprenden,
menos vos
por algo no estudiaste, viajaste
ni fuiste músico, criminal, artista plástico
por algo cavas en tu corazón
los días de tu vida, las páginas de la Biblia, tu tabaco
por algo se abrieron las puertas de la lluvia
por algo aparece tu padre en sueños
qué bien cómo se arremangaba la camisa en el video
por algo sos mejor que unos candados rotos en la arena
por algo no te moriste a los 30
o sí, o sí
por algo que nunca aparece
que siempre está
que todos saben.
***
algo salva
tuve un sueño en donde
estaba toda mi vida
aparecía una piedra
y otra piedra, y otra piedra
también
volaba un pajarito.
lunes, 25 de octubre de 2010
¿Y por qué tus palabras y por qué las mías?
"La poesía, creo, es un resto del silencio de Dios"
Entrevista a Alejandro Schmidt
Por Viviana Abnur
(enero 2010)
Fuente: Periódico de Poesía de la UNAM
Nacido en Villa María, Córdoba, Argentina, en 1955, publicó a modo de folletos, plaquetas y libros, más de 30 textos de poesías, entre ellos: Clave Menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006), Mamá (2007), y Videla (2009). También dirigió entre 1987 y 1991 la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol, y entre 1990 y 2007, Radamanto, editorial de poesía. Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán, italiano y dos libros transcriptos al sistema Braile.
**
En esta entrevista, realizada en enero de 2010, va un poco de su vida, su mirada, su poesía.
¿Alejandro, cuántos años hace que escribís poesía? ¿Recordás cuáles fueron tus primeras lecturas, tus inicios como escritor?
Escribo poesía desde los 13 años, es decir desde hace 42 años; conservo los cuadernos iniciales, habrá cerca de 5000 poesías hasta el presente de las cuales publiqué cerca de un millar… Lo primero que leí con regularidad fue La Biblia, y después lo habitual para mi generación en el país, fábulas, cuentos, Quiroga, Las mil y una noches, Martín Fierro, Stevenson, Louise May Alcott, Mark Twain, historietas…
Comencé a escribir fraseando las primeras canciones del rock nacional, escuchando, recreando, eso me llevó a la poesía a Rimbaud, Vallejo, Neruda, a leer sobre las religiones de Oriente, a los autores del Boom latinoamericano, a Cortázar, en fin, hasta los 18 donde me incliné más por la poesía argentina, específicamente, Juanele, Molina, Molinari, Mastronardi, Girri, Bayley, Borges… Las lecturas fueron previsibles.
Es frecuente que los autores renieguen de sus comienzos. ¿Te pasa eso? ¿Te reconocés en esos primeros pasos?
Me reconozco en todo lo que escribí, en su torpezas y vacilaciones, en su ceguera y sus muros, todo fue nacido adentro, razón, instinto y extravío.
A la hora de podar un texto, de trabajarlo, ¿con qué criterio decidís qué se queda y qué se va?
La cuestión esencial es la síntesis, decir lo más posible con lo menos posible y cuando eso se alcanza, de algún modo, me preocupo por el ritmo, el fraseo, la respiración… Nunca trabajo en los temas ni los tonos, por la razón de que no los elijo, surgen, eso siempre permanece. Para mí la corrección puede ser prescindible y secundaria; confío en las palabras, en que ellas sabrán decir, al fin.
El concepto de taller, oficio, artesanía me parece bastante detestable… Todas esas cuestiones teóricas que encubren, por lo general, la impotencia o la pata coja de las academias…
Hay un componente religioso muy fuerte en tu escritura. ¿Cómo se conjuga la religión con tu poesía?
Creo en Dios pero sin iglesias ni intermediarios, creo por la tanto en la sacralidad de la vida, la palabra religión me parece que está demasiado ligada a lo institucional, a la antropología, a la historia de la cultura y sus ideas, la poesía toda, creo, es un resto del silencio de Dios, la poesía no está en las palabras, en los poemas y tampoco en los poetas, es una energía que sostiene al mundo y nos atraviesa en momentos excepcionales como autores o lectores.
Como editor no sólo publicaste tus libros, sino que también hiciste durante años un trabajo de difusión de poetas argentinos a través de la hermosa colección Alguien llama. ¿Cómo surgió ese proyecto? Contanos un poco en qué consiste.
Alguien llama, carpetas y cuadernillos de poesía argentina, se editó durante 15 años, se publicaron medio millar de poetas de 18 provincias argentinas y Buenos Aires; estuvieron dedicados exclusivamente a la poesía argentina. Se distribuyó postalmente de forma gratuita por el país y el mundo; jamás acepté suscripciones, ni lo distribuí por librerías, fue una aventura solitaria y maravillosa, como todas las aventuras, y agotadora también. Previamente impulsé, con distinta suerte, seis revistas de poesía, una de las cuales, El Gran Dragón rojo y la mujer vestida de sol, tuvo difusión nacional e internacional. Actualmente desarrollo 13 blogs dedicados en su mayor parte a la poesía argentina e internacional.
¿Cómo llegaste a Videla, tu último libro? ¿Qué repercusión está teniendo?
A Videla lo escribí desde el comienzo de la dictadura militar (1976) hasta la actualidad; cuando se presentó en la Municipalidad de la ciudad de Córdoba, generó polémicas, no tanto, acaso, por los poemas en sí, sino por declaraciones mías en entrevistas gráficas y respuestas vertidas en el acto de presentación; es y será, por un tiempo, un libro bastante incomprendido ya que evita el panfleto y las habituales groserías demagógicas frecuentes en poemarios dedicados a esa época, intenté matizar desde el costado, desde lo enmudecido por la canalla ideológica de todos los signos, en fin, se verá… Algunos de mi títulos como Serie Americana, El Patronato y Casa en la arena pasaron de largo, fueron poco comentados, negados y, curiosamente, pasado un tiempo, comenzaron a ser citados, leídos, releídos, reeditados.
Todos los malos entendidos me alegran y estimulan, me parecen, en definitiva, una señal de salud, de libertad, en los otros y en mí.
Por último, Alejandro, ¿por qué la poesía en este mundo?
¿Y por qué el mundo en la poesía? ¿Y por qué la rosa, los perros en la nieve y por qué el mar a tus pies y el abismo en tus ojos y por qué la luz corriendo en todos lados y este puño en el corazón y estos días manchados? ¿Y por qué tus palabras y por qué las mías?
***
Porsche
voy en un porsche
despacio
a través de los suburbios de atlantic city
voy conduciendo solo en un porsche
tostado
opaco
silencioso
wallace stevens lee sus poemas
por f.m.
es una vieja grabación
de
anabas en el paraíso
así
despacio despacio
hasta el balneario
a menos que consideremos a los borrachines
como miembros de un sistema de productividad neocapitalista
allí
sobre la arena
no hay nadie
a veces me pregunto
cómo viven los otros
cuál es su modo de sentarse
en la necesidad
durante mucho tiempo
descubro
un porsche
sereno/tibio como piel saciada
fue mi necesidad
recorro la playa
hasta las torres Ezra Pound I, II, III
en esa zona hay
gente común
perezosa
intranquila
si voy muy despacio pueden apreciar los caballos vigorosos en combustión
celeste
en la baulera llevo el cadáver de su propietario
un buen hombre
con apreciables tarjetas de crédito
un hombre de tiernos sentimientos
no debió recogerme por la 47 anoche
pestañeaba como una muñeca flou
y decía
plis-plis
al fin
sobre su porsche
bonito
dorado
infiel
uno es distinto en porsche
si elsie me viera
no lo podría creer
no
estallaría antes de creerlo
paro el motor
dejo las puertas abiertas
para que pueda admirarse el tapizado y camino hasta una piedra
inmensa
sola
parece un recuerdo
recordar es malo
irrumpe la miseria
y su encanto rencoroso
queda
ahora el mar
es una canción boba
canturreada por jóvenes melosos
la insoportable libertad del mar
conduzco hacia el centro comercial
veloz
veloz
con las ventanillas cerradas
como un senador
impermeable
implacable
siento que podría rasgar
el espacio tiempo urbano
un porsche
es una máquina einsteneana
pronto todo terminará
y seré una estadística
-frase de novela policial best-seller-
muy pocos son capaces
de arrancarle la belleza a un símbolo
esas miradas en la playa
fueron la máxima caricia que algo puede despertar
ningún dios gozó tanto
voy hacia la vidriera del supermarket como hacia un coito con
gertrude stein
espero decapitarme
abriendo las pantallas de los videos
el porsche ascenderá en fuego
inflamado por el éxito.
***
Por algo será
No están ni vivos ni muertos
están
allá
debajo del farol
en la casita de Dios
yo lo comprendo
(estábamos vivos y muertos)
una patria era el viento
y a vos
cómo te fue con el caudal
y el camalote
de la sangre derramada
aclamada
por algo será
que los llevaban a galpones musicales
y cantaba el jilguero ay! ay! ay!
tarde
tarde
***
Cuidar la rosa
llegan los grandes días del no
¿qué hacías con la rosa
dándola al tigre?
¿cómo volverá
ahora?
ahora es necesaria
no llega solo el no
trae encadenado
al emperador de china
a las dolidas señoras del amor
sus cadenas
despiertan la ansiedad
suda el oro
¿por qué no la guardaste en tu boca
con un gorro lupino
un arcabuz?
sí, claro
atendías la fábula
reías
por la llanura envuelta…
también tienen tus ojos
llaves
los días del no
nos serviría
nuestra rosa
su firme mano
bajo el agua de dios.
(del libro inédito Témpanos)
**
Tomado de http://www.periodicodepoesia.unam.mx/
**
Para leer más poemas de Schmidt, aquí
Entrevista a Alejandro Schmidt
Por Viviana Abnur
(enero 2010)
Fuente: Periódico de Poesía de la UNAM
Nacido en Villa María, Córdoba, Argentina, en 1955, publicó a modo de folletos, plaquetas y libros, más de 30 textos de poesías, entre ellos: Clave Menor (1983), Serie Americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), Oscuras ramas (2003), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006), Mamá (2007), y Videla (2009). También dirigió entre 1987 y 1991 la revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y La mujer vestida de sol, y entre 1990 y 2007, Radamanto, editorial de poesía. Fragmentos de su obra fueron traducidos al inglés, alemán, italiano y dos libros transcriptos al sistema Braile.
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En esta entrevista, realizada en enero de 2010, va un poco de su vida, su mirada, su poesía.
¿Alejandro, cuántos años hace que escribís poesía? ¿Recordás cuáles fueron tus primeras lecturas, tus inicios como escritor?
Escribo poesía desde los 13 años, es decir desde hace 42 años; conservo los cuadernos iniciales, habrá cerca de 5000 poesías hasta el presente de las cuales publiqué cerca de un millar… Lo primero que leí con regularidad fue La Biblia, y después lo habitual para mi generación en el país, fábulas, cuentos, Quiroga, Las mil y una noches, Martín Fierro, Stevenson, Louise May Alcott, Mark Twain, historietas…
Comencé a escribir fraseando las primeras canciones del rock nacional, escuchando, recreando, eso me llevó a la poesía a Rimbaud, Vallejo, Neruda, a leer sobre las religiones de Oriente, a los autores del Boom latinoamericano, a Cortázar, en fin, hasta los 18 donde me incliné más por la poesía argentina, específicamente, Juanele, Molina, Molinari, Mastronardi, Girri, Bayley, Borges… Las lecturas fueron previsibles.
Es frecuente que los autores renieguen de sus comienzos. ¿Te pasa eso? ¿Te reconocés en esos primeros pasos?
Me reconozco en todo lo que escribí, en su torpezas y vacilaciones, en su ceguera y sus muros, todo fue nacido adentro, razón, instinto y extravío.
A la hora de podar un texto, de trabajarlo, ¿con qué criterio decidís qué se queda y qué se va?
La cuestión esencial es la síntesis, decir lo más posible con lo menos posible y cuando eso se alcanza, de algún modo, me preocupo por el ritmo, el fraseo, la respiración… Nunca trabajo en los temas ni los tonos, por la razón de que no los elijo, surgen, eso siempre permanece. Para mí la corrección puede ser prescindible y secundaria; confío en las palabras, en que ellas sabrán decir, al fin.
El concepto de taller, oficio, artesanía me parece bastante detestable… Todas esas cuestiones teóricas que encubren, por lo general, la impotencia o la pata coja de las academias…
Hay un componente religioso muy fuerte en tu escritura. ¿Cómo se conjuga la religión con tu poesía?
Creo en Dios pero sin iglesias ni intermediarios, creo por la tanto en la sacralidad de la vida, la palabra religión me parece que está demasiado ligada a lo institucional, a la antropología, a la historia de la cultura y sus ideas, la poesía toda, creo, es un resto del silencio de Dios, la poesía no está en las palabras, en los poemas y tampoco en los poetas, es una energía que sostiene al mundo y nos atraviesa en momentos excepcionales como autores o lectores.
Como editor no sólo publicaste tus libros, sino que también hiciste durante años un trabajo de difusión de poetas argentinos a través de la hermosa colección Alguien llama. ¿Cómo surgió ese proyecto? Contanos un poco en qué consiste.
Alguien llama, carpetas y cuadernillos de poesía argentina, se editó durante 15 años, se publicaron medio millar de poetas de 18 provincias argentinas y Buenos Aires; estuvieron dedicados exclusivamente a la poesía argentina. Se distribuyó postalmente de forma gratuita por el país y el mundo; jamás acepté suscripciones, ni lo distribuí por librerías, fue una aventura solitaria y maravillosa, como todas las aventuras, y agotadora también. Previamente impulsé, con distinta suerte, seis revistas de poesía, una de las cuales, El Gran Dragón rojo y la mujer vestida de sol, tuvo difusión nacional e internacional. Actualmente desarrollo 13 blogs dedicados en su mayor parte a la poesía argentina e internacional.
¿Cómo llegaste a Videla, tu último libro? ¿Qué repercusión está teniendo?
A Videla lo escribí desde el comienzo de la dictadura militar (1976) hasta la actualidad; cuando se presentó en la Municipalidad de la ciudad de Córdoba, generó polémicas, no tanto, acaso, por los poemas en sí, sino por declaraciones mías en entrevistas gráficas y respuestas vertidas en el acto de presentación; es y será, por un tiempo, un libro bastante incomprendido ya que evita el panfleto y las habituales groserías demagógicas frecuentes en poemarios dedicados a esa época, intenté matizar desde el costado, desde lo enmudecido por la canalla ideológica de todos los signos, en fin, se verá… Algunos de mi títulos como Serie Americana, El Patronato y Casa en la arena pasaron de largo, fueron poco comentados, negados y, curiosamente, pasado un tiempo, comenzaron a ser citados, leídos, releídos, reeditados.
Todos los malos entendidos me alegran y estimulan, me parecen, en definitiva, una señal de salud, de libertad, en los otros y en mí.
Por último, Alejandro, ¿por qué la poesía en este mundo?
¿Y por qué el mundo en la poesía? ¿Y por qué la rosa, los perros en la nieve y por qué el mar a tus pies y el abismo en tus ojos y por qué la luz corriendo en todos lados y este puño en el corazón y estos días manchados? ¿Y por qué tus palabras y por qué las mías?
***
Porsche
voy en un porsche
despacio
a través de los suburbios de atlantic city
voy conduciendo solo en un porsche
tostado
opaco
silencioso
wallace stevens lee sus poemas
por f.m.
es una vieja grabación
de
anabas en el paraíso
así
despacio despacio
hasta el balneario
a menos que consideremos a los borrachines
como miembros de un sistema de productividad neocapitalista
allí
sobre la arena
no hay nadie
a veces me pregunto
cómo viven los otros
cuál es su modo de sentarse
en la necesidad
durante mucho tiempo
descubro
un porsche
sereno/tibio como piel saciada
fue mi necesidad
recorro la playa
hasta las torres Ezra Pound I, II, III
en esa zona hay
gente común
perezosa
intranquila
si voy muy despacio pueden apreciar los caballos vigorosos en combustión
celeste
en la baulera llevo el cadáver de su propietario
un buen hombre
con apreciables tarjetas de crédito
un hombre de tiernos sentimientos
no debió recogerme por la 47 anoche
pestañeaba como una muñeca flou
y decía
plis-plis
al fin
sobre su porsche
bonito
dorado
infiel
uno es distinto en porsche
si elsie me viera
no lo podría creer
no
estallaría antes de creerlo
paro el motor
dejo las puertas abiertas
para que pueda admirarse el tapizado y camino hasta una piedra
inmensa
sola
parece un recuerdo
recordar es malo
irrumpe la miseria
y su encanto rencoroso
queda
ahora el mar
es una canción boba
canturreada por jóvenes melosos
la insoportable libertad del mar
conduzco hacia el centro comercial
veloz
veloz
con las ventanillas cerradas
como un senador
impermeable
implacable
siento que podría rasgar
el espacio tiempo urbano
un porsche
es una máquina einsteneana
pronto todo terminará
y seré una estadística
-frase de novela policial best-seller-
muy pocos son capaces
de arrancarle la belleza a un símbolo
esas miradas en la playa
fueron la máxima caricia que algo puede despertar
ningún dios gozó tanto
voy hacia la vidriera del supermarket como hacia un coito con
gertrude stein
espero decapitarme
abriendo las pantallas de los videos
el porsche ascenderá en fuego
inflamado por el éxito.
***
Por algo será
No están ni vivos ni muertos
están
allá
debajo del farol
en la casita de Dios
yo lo comprendo
(estábamos vivos y muertos)
una patria era el viento
y a vos
cómo te fue con el caudal
y el camalote
de la sangre derramada
aclamada
por algo será
que los llevaban a galpones musicales
y cantaba el jilguero ay! ay! ay!
tarde
tarde
***
Cuidar la rosa
llegan los grandes días del no
¿qué hacías con la rosa
dándola al tigre?
¿cómo volverá
ahora?
ahora es necesaria
no llega solo el no
trae encadenado
al emperador de china
a las dolidas señoras del amor
sus cadenas
despiertan la ansiedad
suda el oro
¿por qué no la guardaste en tu boca
con un gorro lupino
un arcabuz?
sí, claro
atendías la fábula
reías
por la llanura envuelta…
también tienen tus ojos
llaves
los días del no
nos serviría
nuestra rosa
su firme mano
bajo el agua de dios.
(del libro inédito Témpanos)
**
Tomado de http://www.periodicodepoesia.unam.mx/
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Para leer más poemas de Schmidt, aquí
domingo, 30 de mayo de 2010
Silencio al fondo
ALEJANDRO SCHMIDT
(Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina, 1955)
Pero por qué no estudiaste
No fuiste a trabajar
A robarles cada pequeña-grande cosa
A los demás?
Estaba distraído
Había tanto para ver
Personas interesantes
Cielos, cielos
Ahora he armado
Estos huesos de aire
Ando con ellos
Por el mundo
Atento y preocupado.
***
silencio al fondo
con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra
lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
-como una mano que
saluda al ausente-
hundimos la lengua.
***
Los que se van temprano
a María Teresa Andruetto
Como quien deja la silla por un rato
abre la puerta que ya nadie cierra
y contemplamos allí
de su alma el apodo
así
los que se van temprano
nos ofenden en
no sabemos qué
como quien trajera
el olvido de nosotros
y regresara
de a ratos
para siempre.
***
Esquina del universo
para plantar un fresno
hicieron un pozo
en la esquina donde está mi casa
pasaron las nubes del verano
los rastros de mayo
y el pozo fue cubriéndose
de sustancias innobles
plástico, grandes huesos
un poco de cemento, latas
estas noches
en que no duermo
oigo
murmullos terribles
silencio, insectos
salir del pozo hacia otra negritud
quizás
ésta sea la esquina del universo
y el hueco llegue
hasta el ojo de fuego
de la Tierra
acaso
los muchachos regresando del baile
la vecina y sus bolsas
los obreros en su veloz agobio
arrojen también allí
un azar de reconcentrada materia espiritual
y permanezca yo
insomne todavía
entre una calle y otra del universo
oyendo secretos ruidos
y
los rápidos pasos del amanecer.
***
El resto es literatura
Tuve tres bibliotecas
vendí una para casarme de apuro
otra para comer
a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras
a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.
***
Si cantaremos en lo oscuro
siempre preguntamos si la rosa es así
o está cumplida la Tierra de su sombra
el alba en su cabeza
la memoria de unos ojos
tras la disciplina del muro
y si cantaremos en lo oscuro
los pasos del verdugo
o encontraremos
aquella lámpara
una boca del cielo
otras palabras...
pero rosa y amor son así
presencia
fuego del amparo
lluvia y demora
en la quietud del rayo
hay respuestas en la Tierra
y al fin
cuando todo se cumple
una raíz
que justifica
la flor
su abismo
esta miseria.
***
Luz mejor
Hay luz en esa casa donde vivió mi madre
sin nosotros
una luz mejor
que se derrama casi
hasta la calle
paso otra vez
un puente es la noche
los árboles
paso a ver
si algo ha quedado
de mamá.
***
Lengua materna
Lo que dice mi madre
¿puedo decir?
¿la digo a ella en mí?
O debo
para decir
algo mío
de mí
arrancar todo el silencio
de la boca
de mamá.
***
24 de marzo de 1976
Yo estaba en una pensión en Tablada al 40
yo dormía
yo me levanté a las 4 de la mañana
y encendí la radio
yo escuché: comunicado número tanto
y una música maravillosa
me quedé quieto
atento al orden de los comunicados
a esa voz de la patria.
A las 6 se fueron levantando los compañeros
yo me asomé al balcón
un colimba me miró desde la esquina
se veían tanques en el puente
yo miré para otro lado
al Mercado, a los camiones
yo no tuve miedo
yo no hice nada
ni entonces, ni después
yo no era nadie
yo vivía colado ahí
los muchachos trabajaban en el Mercado
yo leía a Gurdjieff
yo vendía la guía de Córdoba
en la Cañada
yo andaba pelado y descalzo
yo tenía un suegro militar
yo tenía 21 años
yo tenía un bolso y un cepillo
yo tenía todo el fracaso que llegó
yo tenía que ir hacia la nada
y allí fui.
**
Foto: tomada de romanticismo alemán, uno de sus blogs.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char