Alberto Cisnero
(La Matanza, Buenos Aires, Argentina, 1975)
6-
cada núbil madrugada, cada signo
y cada espacio, las luces y el núcleo de la llovizna; frágiles pétalos, tudescos. el núcleo de esa flor
es a veces negro. tenelos en la mano, cuidalos.
y si integran un sueño verdadero,
que se pulvericen encuadernados en un volumen o donde más quieras vos. en este lugar
de la pampa ha estado lloviendo
toda la noche. quería que lo supieses,
por si me muero mientras duermo.
31-
dejé las más simples para el final. aunque resulta
difícil saber qué decirle a alguien así. cómo
se rompe un hechizo y hacer que sea cierto.
tendrás su recuerdo. pero un recuerdo casi nunca
es lo suficientemente bueno para. tendrás
suficiente tiempo para hablar cuando
tus mejores días hayan pasado. o al pasar
la vista por estas líneas, en el reino
de este mundo y hacer que sea cierto.
17-
si dudás, que al salir, salga cortando. fue
mi alcázar de oro y gemas en todos los rincones
en los que uno está solo. ya dieron su fin
los laberintos y meandros de un viejo río.
mi alcázar de oro y gemas, estas palabras
cárdenas. a veces, lo que perdura es lo que no se
pronuncia. y siempre hablé con intención.
por tierra, por mar, adonde el viento me llevó.
no presentaré mis excusas por ello. a declivio
se redujo, como si oyera golpes en la puerta,
como un sueño repetido.
24-
otro mensaje concluso e ido. de un perturbado
mental. como en las entrañas de un ave.
como en un amor correspondido. como en un no
expresado litigio. no aluden a nada. se pierden
bajo el estruendo. negra lluvia, negra bordura.
podés atribuirles significado. o cualquier solaz.
distinguir categorías morales. no sé qué mierda
me hiciste. pero era de néctar. y me gusta
el tiempo en que falta la claridad del día.
De Oquei, gracias (Barnacle, 2017).
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lunes, 22 de mayo de 2017
lunes, 25 de abril de 2016
¿Desgraciada la perdiz que se enreda en el alambre?
Alberto Cisnero
(La Matanza, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1975)
27-
¿ya aceptaste lo que odiás, o todavía desconocés
lo peor acerca de cualquier cosa, es decir, escribís
para lograr la calma, el equilibrio, la libertad
personal en tu cubil? ¿captaste un tiempo
idílico en el cual los pájaros cesaron de repente
en sus trinos y una constelación se hundió hasta
extinguirse en la cera con que los empleados
de limpieza adecentan el jol de los salones?
¿tachás y mirás directamente detrás del folio
sin localizar un rayo de luz o de sonido, algún
impulso eléctrico que te oriente? ¿ya lo habías
encontrado una vez y luego lo habías perdido?
¿atestiguaste que era un camino más largo
que llevaba a la misma meta o que llevaba más
allá de donde se puede regresar? ¿desgraciada
la perdiz que se enreda en el alambre? ¿vas
a declararte responsable de algún otro extraño
y arcaico rito? ¿tomás notas de todo lo que se
ausenta en tu cuerpo, creyendo al mismo
tiempo dos cosas que se contradicen?
De Forma parte de mi guerra.
Tomado de elinfinitoviajar.com
(La Matanza, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1975)
27-
¿ya aceptaste lo que odiás, o todavía desconocés
lo peor acerca de cualquier cosa, es decir, escribís
para lograr la calma, el equilibrio, la libertad
personal en tu cubil? ¿captaste un tiempo
idílico en el cual los pájaros cesaron de repente
en sus trinos y una constelación se hundió hasta
extinguirse en la cera con que los empleados
de limpieza adecentan el jol de los salones?
¿tachás y mirás directamente detrás del folio
sin localizar un rayo de luz o de sonido, algún
impulso eléctrico que te oriente? ¿ya lo habías
encontrado una vez y luego lo habías perdido?
¿atestiguaste que era un camino más largo
que llevaba a la misma meta o que llevaba más
allá de donde se puede regresar? ¿desgraciada
la perdiz que se enreda en el alambre? ¿vas
a declararte responsable de algún otro extraño
y arcaico rito? ¿tomás notas de todo lo que se
ausenta en tu cuerpo, creyendo al mismo
tiempo dos cosas que se contradicen?
De Forma parte de mi guerra.
Tomado de elinfinitoviajar.com
viernes, 5 de febrero de 2016
A merced de velocidades tristes
Alberto Cisnero
(La Matanza, Buenos Aires, Argentina, 1975)
2-
es la noche que profiero y titila
sobre mi cabeza simétricamente
la constelación y en un mismo tono
de estupidez y regocijo encrepo
al mar, oyendo su música intacta,
cosas finidas y compuetas por huesos
y sueños y que no han de volver
con el trémulo albor o la espuma
sucia de la marea.
***
5-
nada tenía ni lo iba a tener jamás.
en su historia él incitaba las negras cuentas
de un gregario, tan poca caridad y amor
tan poco, empeñado en ver extinguirse
las estrellas, circuirlas sin protestas hasta
dejar inactivo el pasado. y lo mismo
si hubiera ocurrido todo de nuevo
o de otra manera, sonreiría al contemplarte.
***
27-
no sabemos dónde está. ya muchos dijeron
muchas cosas. nadie les pidió detalles.
practicaron el comercio del énfasis tras
una recompensa. engañosa esperanza, égloga
alelada de albatros. éste es el lugar del silencio
que acecha. una manera infinitamente leve.
guardalo junto a todas las otras cosas que viste.
tu escasa lectura, un árbol, un grano de tierra,
el vuelo de los pájaros. no interpeles los libros
ni a tu prójimo, porque una letra va antes
que otra ocultando su nombre y condición.
alguien descubrirá la sangre. alguien exclamará
que está vivo. fustiga la brisa. la decimocuarta
noche del lunario. fumo en la cubierta
a merced de velocidades tristes.
De Ajab, Barnacle, Buenos Aires, 2016.
| Tomada del blog otraiglesiaesimposible |
(La Matanza, Buenos Aires, Argentina, 1975)
2-
es la noche que profiero y titila
sobre mi cabeza simétricamente
la constelación y en un mismo tono
de estupidez y regocijo encrepo
al mar, oyendo su música intacta,
cosas finidas y compuetas por huesos
y sueños y que no han de volver
con el trémulo albor o la espuma
sucia de la marea.
***
5-
nada tenía ni lo iba a tener jamás.
en su historia él incitaba las negras cuentas
de un gregario, tan poca caridad y amor
tan poco, empeñado en ver extinguirse
las estrellas, circuirlas sin protestas hasta
dejar inactivo el pasado. y lo mismo
si hubiera ocurrido todo de nuevo
o de otra manera, sonreiría al contemplarte.
***
27-
no sabemos dónde está. ya muchos dijeron
muchas cosas. nadie les pidió detalles.
practicaron el comercio del énfasis tras
una recompensa. engañosa esperanza, égloga
alelada de albatros. éste es el lugar del silencio
que acecha. una manera infinitamente leve.
guardalo junto a todas las otras cosas que viste.
tu escasa lectura, un árbol, un grano de tierra,
el vuelo de los pájaros. no interpeles los libros
ni a tu prójimo, porque una letra va antes
que otra ocultando su nombre y condición.
alguien descubrirá la sangre. alguien exclamará
que está vivo. fustiga la brisa. la decimocuarta
noche del lunario. fumo en la cubierta
a merced de velocidades tristes.
De Ajab, Barnacle, Buenos Aires, 2016.
jueves, 26 de junio de 2014
La cursiva es mía
ALBERTO CISNERO
(Buenos Aires, Argentina, 1975)
El cordón
(22 de junio de 1934.J.D.
comprendeque una vereda de
Chicago alcanza ya su rostro).
Estimulado por qué equívoca sed,
yo, mi sobredosis, mi guardián, hermano
mío semivivo, rubrico: supe el terror
de la huida y la lobreguez del sepulcro
engreír, odre y expropio, Juan Dillinger,
quien (y no dios) es tu prójimo latente,
hospedaje común de los gusanos.
***
Flecha
La tierra de mi adopción o el limitado
amor o la causa que lo suscitó,
todo es el reverso exacto de un espejo
desde el cual la flecha ha sido disparada
y esto no es el final, mas morir habemos
y pasa como la inconstante luna
cada signito, su tesoro abominable,
la metódica descomposición de uno
mismo; eso ya le pertenece ahora.
***
De El movimiento obrero granizado
(Fragmento)
20-
tengo treinta y seis años, un chumbo y acuatros. la remington a carretel
en el escritorio. segundo principio de la termodinámica. qué se podría hacer
en una comarca donde todos son genios. aprender francés y batir palmas
a los rusos y el amor. antes ebrio que moderno. que se curtan. nací entre
ezeiza y el golpe. soy ateo, me agrada el sol. ningún delito desconocido.
la cursiva es mía. y no socializo. hay demasiados socialistas. quiero
y soy querido. comparto el mismo pedazo de pan. veintidós es mi número
de la suerte. un epíteto y el negro. no me disparé en la boca porque
los muertos hablan. sabiduría pop.
(Buenos Aires, Argentina, 1975)
El cordón
(22 de junio de 1934.J.D.
comprendeque una vereda de
Chicago alcanza ya su rostro).
Estimulado por qué equívoca sed,
yo, mi sobredosis, mi guardián, hermano
mío semivivo, rubrico: supe el terror
de la huida y la lobreguez del sepulcro
engreír, odre y expropio, Juan Dillinger,
quien (y no dios) es tu prójimo latente,
hospedaje común de los gusanos.
***
Flecha
La tierra de mi adopción o el limitado
amor o la causa que lo suscitó,
todo es el reverso exacto de un espejo
desde el cual la flecha ha sido disparada
y esto no es el final, mas morir habemos
y pasa como la inconstante luna
cada signito, su tesoro abominable,
la metódica descomposición de uno
mismo; eso ya le pertenece ahora.
***
De El movimiento obrero granizado
(Fragmento)
20-
tengo treinta y seis años, un chumbo y acuatros. la remington a carretel
en el escritorio. segundo principio de la termodinámica. qué se podría hacer
en una comarca donde todos son genios. aprender francés y batir palmas
a los rusos y el amor. antes ebrio que moderno. que se curtan. nací entre
ezeiza y el golpe. soy ateo, me agrada el sol. ningún delito desconocido.
la cursiva es mía. y no socializo. hay demasiados socialistas. quiero
y soy querido. comparto el mismo pedazo de pan. veintidós es mi número
de la suerte. un epíteto y el negro. no me disparé en la boca porque
los muertos hablan. sabiduría pop.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
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No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char