.
Abro el grifo. Poco a poco, el agua cristalina va saliendo y llenando la bañera...
Coloco la espuma y, mientas hace su efecto, yo, sentada en el borde, poco a poco también, me voy desvistiendo…
Mi mano, con una sola caricia al agua decide que ya está perfecta para entrar.
Antes, subo el volumen y acerco la toalla. Me relajo… me recuesto, y solo mis pechos sobresalen del agua, bañados de espuma.
Pienso en él. No puedo evitarlo… pienso en cuanto le deseo. Pienso en su cuerpo, y en su forma de ser, que tanto me gusta. Pienso en tenerle, pienso y siento tanto que es ya pura necesidad.
Pero no puedo. No puedo. Y mi puño sin poder controlarlo, con rabia, se estrella en el líquido.
Saltan mil gotas que me mojan el rostro, y alejan así -solo un poquito y por breves instantes- mi impaciencia.
Mi cuerpo le llama a gritos. Creo que me dejará sorda. Parece que cada célula se ha dado a la tarea de recordarle.
Todas, ellas y yo, juntas, a la vez, en un solo suplicio: El de su ausencia…
Más imágenes y más deseo. Más música y más anhelo.
¿Hay alguna forma de que esté aquí, ya, conmigo?
Si.
Yo seré su instrumento. Mi cuerpo, será el suyo: Mis brazos, serán sus brazos. Mis manos, solo estarán para tocarme, como lo haría él. Mis dedos serán su lengua…
Y en ese Universo de piel, de burbujas y de placer, me dejo llevar y estamos juntos. Está aquí. Ha venido, como siempre. Justo a tiempo, para sentirme llegar: a ese estado de liberación, de paz, de luz, de respiración entrecortada y de plenitud...
Porque así como siempre hay forma de evadir las ausencias, así también es como…
El Mar No Cesa.
PD: ¡Feliz Año Nuevo para todos!. Comienzo el año innovando con un tipo de post que nunca antes había publicado. Espero les guste y les haya regalado un ratico de sensualidad musicalizada.
Cariños...