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jueves, 20 de junio de 2013

“Panorama: La novela gráfica hoy”, de VVAA.



Detrás de una estupenda portada de Javier Olivares, se esconden los treinta autores elegidos por Santiago García para mostrar su personal panorama de la novela gráfica española hoy. Una obra indispensable para hacerse una idea del buen momento a nivel autoral que está viviendo el cómic en España, más allá de su escasa trascendencia fuera del cerrado mundillo de los pocos aficionados que lo siguen, en la que seguramente son todos los que están aunque no estén todos los que son, ofreciendo la selección un batiburrillo heterogéneo  de inquietudes y personalidades como el concepto indeterminado, más allá de la propia voluntad de identificarse como tales, de los autores que agrupa.

Vaya por delante que considero que Santiago García – el coordinador y prologuista de esta antología publicada por Astiberri- es uno de los mayores conocedores, estudiosos y divulgadores de Cómic españoles. Por ello, no entiendo como en el prólogo de la obra para ensalzar los valores positivos de los “novelistas gráficos” y describir la paupérrima industria del cómic nacional ante el potencial público lector con escasos conocimientos del tema al que imagina dirigirse cae en el error  de despreciar al aficionado y coleccionista de siempre que sigue siendo el consumidor principal de esa raquítica industria, al que viene a calificar como un "nostálgico de la infancia" o un "coleccionista patológico". Es una lástima que a estas alturas, García -y otros sean  presas de un mal español muy extendido que para ensalzar y diferenciar sus obras y opiniones respecto a los cómics de género vienen a despreciar a sus aficionados, con parecidos argumentos a los que se venían esgrimiendo hace décadas por gentes que al menos no se tenían por expertas  en tebeos (o quizas, sí)..

Dicho esto, la treintena de historias incluidas en esta obra no dejan de reivindicar a los autores de aquí, más allá de su condición o no de novelistas gráficos, autores en su mayor parte que todavía no han tenido la fortuna de ser profetas fuera de su tierra, y en algunos casos ni siquiera en ella, esperando encontrar en esta obra una aspiración legítima en cualquier artista, un vehículo para llegar a ese público potencial ajeno al mundillo, nacional e internacional, al que convencer de su talento. De forma asumida, García no cuenta con los autores españoles que están triunfando internacionalmente ya sea en el mercado mainstream norteamericano -como pueden ser los Aja, Martin, Janin- , los autores consolidados al otro lado de los Pirineos -como pueden ser los Prado, Pellejero, Guarnido, ...-  para centrarse en una montonera diversa formada por Paco Alcázar, Antonio Altarriba y Kim, Clara-Tanit Arqué, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí, Juan Berrio, Ramón Boldú, Gabriel Corbera, Carlos de Diego, José Domingo, Miguel Gallardo, Miguel Ángel Martín, Max, Micharmut, Álvaro Ortiz, Pere Joan, Mireia Pérez, Marcos Prior, Rayco Pulido, Sergi Puyol, Paco Roca, David Rubín, Juanjo Sáez, David Sánchez, Fermín Solís, Santiago Valenzuela, Juaco Vizuete, Alfonso Zapico, Irkus M. Zeberio.

 Se trata por tanto, conociendo en algo los nombres y trayectorias de estos autores, de una mezcolanza heterogénea de autores de diversas edades e inquietudes que encuentran bajo la etiqueta propuesta por García una ventana más para mostrar su producción –en mi Twitter de aquí al lado, ya sabéis @PAbloUatu, iré haciendo minireseñas de cada una de estas historias- publicitando en algunos casos directamente sus obras propias con historietas complementarias de su producción o historias dispersas de mayor o menor interés. El conjunto es necesariamente desigual, con historias excelentes junto a otras que no lo son tanto dependiendo del gusto de cada cuál, como no puede ser de otro modo en autores que se encuentran en diversos momentos de su carrera profesional y muestran diversos posicionamientos en torno al cómic como medio de expresión.

En fin, “Panorama” es un libro bonito y voluntarioso más allá de sus limitaciones, hecho con cariño y esmero en el que difícilmente el lector que se acerque al mismo -¿de verdad creen que van a acercarse a la obra lectores sin conocimiento previo de cómics?- no encontrará al menos una historia que le guste, un anzuelo para picar posteriormente con otras obras  publicadas de unos autores que más allá del éxito personal de cada uno no han perdido la ilusión por hacer cómics. Si ese segundo paso se logra, “Panorama” habrá servido ya para mucho.

miércoles, 16 de enero de 2013

Cartel del XXXI Salón de Barcelona.



Ya se ha anunciado la nueva edición del Salón de Barcelona  que se celebrará del 11 al 14 de Abril y se conoce el cartel obra del flamante premio nacional del cómic 2012, Alfonso Zapico. Un cartel inspirado –imagino- en su obra “Dublinés” y que se asocia al espíritu modernista de la ciudad  pero para mí gusto resulta excesivamente burgués y anacrónico si se pretende asociar el cómic con el público joven y el futuro. Da la sensación que el cómic es una cosa antigua cuando no es así. Pero, bueno, doctores tiene la iglesia…

Toda la información del Salón, aquí.

lunes, 22 de octubre de 2012

Premios, premios.


Leo en El País que al asturiano  Alfonso Zapico le han otorgado el Premio Nacional del Cómic 2012 por su “Dublinés” del que escribí por aquí. Felicidades.


Y, por otro lado, me hago eco del merecidísimo Premio Nacional de Ilustración 2012 a Andrés Rábago GarcíaEl Roto, por reflexiones tan oportunas y certeras como la de arriba. Nuevas felicitaciones.

viernes, 3 de junio de 2011

“Dublinés” de Alfonso Zapico.



Antes que nada, una afirmación: considero a Alfonso Zapico el autor más independiente y ambicioso de toda su generación. Podrá haberlos más talentosos e imaginativos en la elaboración formal de sus tebeos–que los hay-, podrá haberlos mejores dibujantes – que también los hay- o mejores guionistas – que supongo también los habrá-, pero pocos hay tan honrados, libres e independientes como Zapico para trasladar al lector aquellas historias que le interesan, ajeno a modas y gusto pasajeros, lo que le convierten en mi opinión en un auténtico contador de historias. Y es que además Zapico, como ya demostrara en “Café Budapest” o “La guerra del profesor Bertenev”, no se conforma con obritas sencillas para ir aprendiendo y desarrollándose como historietista o mostrar lo bien que dibuja sino que le gustan los retos, las grandes historias, y en su última obra, editada por Astiberri, se atreve con la biografía de uno de los escritores clave de la Literatura del siglo pasado, James Joyce.

¿James Joyce? Escritor del que la mayoría solo conoce como el escritor de “Ulises” pero que realmente pocos han leído (muchos lo intentan y desisten a las pocas páginas…) y nada saben de su vida, fue todo un personaje bohemio y vividor que se relacionó con lo más selectos artistas y literatos de su época. En “Dublinés”, Zapico evita caer en la imitación del maestro irlandés y evita con buen tino intentar trasladar al cómic la densidad y experimentalidad que caracteriza su obra para centrarse en una ordenada biografía del autor sin caer tampoco en el engolamiento academicista para ofrecer un repaso completo y documentado de su vida desde una óptica cercana, que humaniza al literato y muestra tanto sus virtudes como sus defectos, con lo que “Dublinés” se convierte en una entretenida guía para acceder con más conocimientos a la obra del escritor.

Centrándonos en el cómic, Zapico sigue evolucionando como historietista y nos encontramos con un tebeo curioso en el que alterna páginas y páginas en que abusa de las cartelas y los textos para complementar pequeñas viñetas que se apelotonan en las páginas e incluso parecen repetirse en ocasiones (¿cuántas veces vemos a James Joyce transitando de un lado para otro?) con otras en que experimenta con un estilo más libre y fluido en que los sobreabundantes textos desaparecen en pos de un dibujo más expresivo y menos encorsetado propios de un autor capaz de ofrecer exquisitas soluciones gráficas a la altura de las tendencias más modernas del cómic contemporáneo. Quizás por no haberse decidido por optar por esta segunda vía exclusivamente no pueda considerarse todavía “Dublinés” la obra que certifique la madurez como autor de Zapico y sí una gran obra de transición –otra más- de un autor que tiene suficiente talento como narrador gráfico como para no abusar tanto de los textos y buscar una mayor libertad narrativa.



No hay prisa. Hasta que ese momento llegue –que será cuando Zapico quiera- podemos seguir disfrutando de un autor que vuelve a confirmar que tiene buenas e interesantes historias que contar y “Dublinés” no deja de ser una de ellas. Y eso, no nos engañemos, no es moco de pavo tal y como están las cosas.

martes, 18 de mayo de 2010

Alfonso Zapico y los Premios.



P: Además de la dotación económica del premio, de 3.000 euros, ¿en qué consiste el galardón «Josep Toutain»?

R:
Sin duda lo más interesante es que tendré la oportunidad de realizar una exposición monográfica en la próxima edición del salón del cómic de Barcelona, que se celebrará entre los meses de mayo y junio de 2011. Todavía no he hablado con los organizadores, pero estoy deseando ponerme con ello.


P: No es la primera vez que recibe un premio, ya obtuvo el «Prix BD Romanesque», en 2007, y el «Haxtur». en 2008, entre otros, ¿es necesario tener premios para obtener el reconocimiento profesional?


R: Creo que no. De hecho, hay muchos autores españoles que trabajan en Francia, nunca han tenido reconocimientos en España, y no por eso han tenido menos méritos en su trabajo. El premio se valora porque da notoriedad al álbum publicado e, incluso, ayuda a las ventas, pero insisto en que hay autores muy buenos que nunca han sido premiados. No lo necesitan.

P: ¿Cómo nació su interés por el cómic y la ilustración?

R: He dibujado desde muy pequeño y, más tarde, estudié Ilustración y Diseño en la Escuela de Arte de Oviedo. Cuando acabé esta formación, lo que menos pensaba es que iba a hacer cómics, sino que me iba a dedicar únicamente a la ilustración editorial. Afortunadamente, puedo vivir de la ilustración, pero el cómic me da la capacidad de contar y transmitir mis historias.

(El reciente ganador del premio revelación del Salón de Barcelona deja su opinión sobre la importancia de los premios y otras apreciaciones sobre su obra o el mercado español en esta breve pero completa entrevista que podéis leer completa aquí. A mí las propuestas de Alfonso Zapico me gustan, como ya les comenté por aquí y por aquí en su momento, pero lo que no tengo muy claro es si es un autor revelación o no. Con todo, como a mí no me corresponde aclararlo, mis felicitaciones y a esperar sus nuevas obras que prometen).


(Vía: Entre Cómics).

viernes, 18 de septiembre de 2009

“La guerra del profesor Bertenev” de Alfonso Zapico.

Dolmen Editorial ha recuperado estos días la primera obra de Alfonso Zapico, “La guerra del profesor Bertenev”, quien ya se diera a conocer en nuestro país de la mano de Astiberri con la recomendable “Café Budapest”, y que por esas cosas de la industria comiquera nacional permanecía inédita desde su publicación en 2006 en Francia y a pesar de haber recibido premios como Prix BD Romanesque en el FestiBD Ville de Moulins en el 2007 o la “Recommandé par iddbd le blog BD 2008". Y lo cierto es que esta primera obra nos confirma a Zapico como uno de los jóvenes autores españoles a los que hay seguir de cerca.

La guerra del profesor Bertenev” es una historia costumbrista ambientada en la Guerra de Crimea inspirada en la lectura por parte del autor de la fantástica “Ana Karenina” de Leon Tolstoi y en ella encontramos algunas inquietudes del autor que ya aparecían reflejadas en “Café Budapest como la manifestación de la cultura y la amistad como refugio y salvación del individuo en situaciones límite. Si en esta, el protagonista encontraba en la música un refugio ante los enfrentamientos entre palestinos y judíos, en esta nueva obra el apocado y pacífico protagonista, Leon Bertenev, encuentra en el teatro y la enseñanza un medio para abstraerse de la difícil situación en la que vive. Bertenev, un antiguo profesor obligado a enrolarse en el ejército ruso contra su voluntad para luchar en la Guerra de Crimea contra franceses e ingleses, deserta para salvar la vida y es hecho prisionero por el ejército inglés. Gracias a su conocimiento de distintos idiomas, recibirá en el campo de los prisioneros un trato privilegiado por parte de sus supuestos enemigos lo que le convertirá en blanco de las iras del resto de los prisioneros rusos que no le perdonan su cobardía en el campo de batalla.

La guerra del profesor Bertenev” es una obra realmente original en la que el autor ya deja muestras de su buen hacer como narrador y sus ganas de contar historias propias, sacando buen partido de la estructura clásica del álbum europeo y siguiendo la estela de autores como Blain a la hora de subvertir las convenciones del género para contar historias centradas en los personajes. Con un dibujo caricaturesco y naif, que recuerda bastante el de Larcenet pero cuidando el detalle y la documentación en la caracterización de los personajes (algo indispensable en una obra de corte histórico), Zapico muestra su habilidad para reflejar el paso del tiempo a través de los cambios físicos en los personajes (especialmente los prisioneros rusos y el protagonista Bertenev que a lo mejor son cosas mías parece inspirado en Robin Williams) deja evidencias de su facilidad para el gag visual y aprovecha los recursos dramáticos propios del cómic. Quizás se trate de una obra en la que al autor se le note más remiso que en “Café Budapest” a la hora de experimentar con la distribución de viñetas mostrando una organización de la página más clásica en la que en ocasiones pueda parecer que abusa de las cartelas y los cuadros de texto aunque generalmente estas cumplen su función y no resultan redundantes respecto a la información ofrecida en su dibujo. Como novedad, Zapico se muestra como un gran colorista, cuidando con mimo el color de la obra a base de colores suaves y logrando estructurar perfectamente los distintos lapsos temporales en los que se desarrolla la historia, mostrando, además, especial habilidad en retratar el distinto estado psicológico de los personajes a lo largo de la historia con cuidadas transiciones.

La guerra del profesor Bertenev” anuncia las buenas maneras de un Alfonso Zapico que ya se confirmaron en “Café Budapest”. Esperemos que no se demoren demasiado las nuevas obras del autor. Finalmente, destacar la cuidada edición por parte de Dolmen a la que nada se la puede objetar y que incluye un prólogo realizado por el autor.

Otras obras de Alfonso Zapico en El lector impaciente:

Café Budapest”.

viernes, 28 de agosto de 2009

“Café Budapest” de Alfonso Zapico.



Tuve durante demasiado tiempo en la pila de pendientes este tebeo y una vez leído, he ido demorando tanto comentarlo que casi me pilla el toro y coincide con la publicación por Dolmen en España de la primera obra del asturiano Alfonso Zapico, publicada originalmente en Francia, “La Guerra del Profesor Bertenev”. Así que no lo demoro más porque tampoco hay razón para ello ya que se trata de un tebeo interesante y destacable que nos da a conocer a un autor completo con suficientes recursos como para mantener el interés del lector durante las 168 páginas del cómic correctamente editado por Astiberri.

Zapico nos cuenta el peregrinar de Yechezkel Damjanich, un joven violinista judío que tras la II Guerra Mundial, decide emigrar, junto a su deprimida madre, de la pobreza de su Hungría natal a Palestina, donde la oveja negra de la familia, el tío Yoséef Nagy y su esposa regentan un Café, el Café Budapest. Una vez en Jerusalem, Yechezkek y su madre son bien recibidos por su tío, un judío poco ortodoxo que tuvo que exiliarse debido a su participación en disturbios políticos en Hungria y pronto el joven violinista se dejará seducir por su personalidad y por los encantos de un país donde conviven pacíficamente las tres grandes religiones. Asistimo a como Yechezkel va madurando como persona, descubriendo el amor y los oscuros secretos de su familia, al tiempo que se convierte en testigo de primera mano de los hechos históricos que llevaron a la paulatina descomposición de la coexistencia pacífica entre árabes y judíos y la creación del estado de Israel. Pero si se quieren enterar de todo esto tendrán que leer el tebeo.

Café Budapest” es la carta de presentación de Zapico en España, una obra en la que se muestra como un hábil narrador que va entremezclando con habilidad distintos registros con los que captar el interés del lector. Por un lado, asistimos a la historia y evolución del personaje principal, del joven Yechezkel Damjanich, personaje que a mí me ha recordado poderosamente al Adrien Brodhy de “El pianista”; por otro, al relato costumbrista centrado en el Café Budapest, regentado en Jerusalem, por la familia de Yechezkek donde Zapico va desgranando los secretos familiares y la historia de los parroquianos habituales del Café, captando la atmósfera de esos pequeños cafés “con encanto” donde todo el mundo es bienvenido más allá de su procedencia. Zapico contextualiza con habilidad la intrahistoria de unos personajes bien construidos y con los que resulta fácil empatizar con la historia del nacimiento de Israel, sincretizando hábilmente en busca de una habilidad–a pesar de algún gazapillo-, unos hechos históricos realmente complejos y, convirtiendo la obra, en un auténtico testimonio de cómo los acontecimientos sobrepasan a las personas y sus aspiraciones.


Es curioso que Zapico me recuerde en su dibujo a autores norteamericanos como Alex Robinson, o Joe Matt, con los que comparte el gusto por el way of life, o con mi admirado Jason Lutes y su “Berlin” en su cuidada documentación a la hora de reflejar el entorno y las localizaciones en las que se mueven los personajes y que dotan de verosimilitud a la historia. No es posible evitar tampoco mencionar como inevitable referente de esta obra el “Maus” de Spiegelman con la que también comparte ciertas preocupaciones de contenido. Resultan curiosas estas referencias de autores norteamericanos con claras infuencias de la historieta europea en cuanto que Zapico se confiesa admirador del cómic francobelga aunque ya saben que la vida da muchas vueltas. Zapico se muestra en la obra como un autor con recursos usando muy sabiamente la composición de la página para mostrar las barbaries cometidas por uno y otro bando y recrear la creciente tensión en Palestina.




En fin, “Café Budapest” es una obra muy recomendable de un autor a seguir y del que hay que esperar grandes cosas en el futuro. Prometo no demorarme tanto en la lectura de sus próximos proyectos. Si acaso, entonces se lo cuento.


Aquí, aquí, aquí y aquí tienen otras opiniones de gente que sabe sobre esta obra y desde aquí pueden acceder al blog del autor.