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jueves, 20 de octubre de 2011

“Durango 4”, de Yves Swolfs.

Durango, con su mirada glacial y su mauser alemana, es uno de los pistoleros más duros que ha dado el Western en viñetas europeo como ha quedado reflejado en cada uno de los integrales en los que Planeta ha ido recopilando la serie de Yves Swolfs. Pero es probablemente en esta cuarta, y de momento última, entrega publicada hace ya algún tiempo y que recoge los álbumes “La presa de los Chacales”, “Colorado” y “La Heredera” en la que Swolfs nos ofrecealgunas de las que en mi opinión han sido sus mejores historias de este duro pistolero en unos tebeos tan primorosamente dibujados como siempre a los que incorpora unas brillantes historias de género que satisfarán las delicias de cualquier aficionado al Western.

En “La Presa de los Chacales”, Swolfs trata el tema del tráfico de sqwaks cuando Durango decide ayudar a un joven indio a buscar a su prometida raptada por una red de tráfico de indias (o de blancas…) que opera a ambos lados de la frontera.

Los otros dos álbumes que completan el volumen, “Colorado” y “La Heredera”, forman una aventura única que para mí es la más conseguida de las que componen la serie. Durango es contratado por un misterioso cliente para acudir a Nortonville para acabar con Maxwell, el taimado y corrupto sheriff que es la mano derecha del cacique local. Haciéndose pasar por uno de los matones de Maxwell, Durango tomará contacto con la explosiva situación que se vive en la ciudad donde los mineros intentan organizarse en un sindicato para plantarle cara a Norton, mientras un agente federal investiga de incógnito los crímenes de Maxwell.

Swolfs, con su primoroso y detallista trazo, plantea unas entretenidísimas aventuras que suelen concluir con una auténtica ensalada de tiros (paw paw paw) de la que Durango suele salir generalmente indemne. Respecto a las efectivas, sencillas y tópicas tramas habituales, en “Colorado” y “La HerederaSwolfs plantea con éxito un argumento algo más complejo y un elenco de personajes más variado y desarrollado que enriquecen la, sí, tópica y efectiva trama con excelentes resultados. Y es que Swolfs no prentende en ningún caso sorprender ni renovar el género sino atenerse a sus convenciones garantizando un rato entretenido con aventuras atemporales primorosamente dibujadas en las que el autor demuestra un cuidado detalle en la traslación de los entornos y localizaciones yuna más que correcta fluidez narrativa.

La edición de Planeta me produce sentimientos contradictorios. Por un lado, el tamaño reducido no me agrada –aunque también es cierto que el dibujo de Swolfs no sufre demasiado- pero, por otro, pienso que difícilmente habríamos visto esta serie publicada en España de nuevo si no hubiese sido con una edición de estas características a un precio, por otro lado, bastante competitivo... Que cada cuál decida si le interesa o no, yo solo espero que los de Planeta se decidan pronto a publicar el quinto integral que concluiría la estupenda serie y que no se les ocurra hacernos la jugarreta que realizase Glénat con “El Príncipe de la Noche”.

miércoles, 12 de mayo de 2010

“Durango 3”, de Yves Swolfs.




Parece que Planeta se está poniendo las pilas con la serie “Durango” de Yves Swolfs y si hace cosa de pocos meses comentábamos la publicación del segundo integra,l hoy toca el tercero que como los anteriores incluye tres álbumes de la edición original, “Loneville”, “Une raison pour mourir” y “L’or de Duncan”. Un nuevo ejemplar que no sé porque motivos presenta mínimas diferencias de edición respecto a los dos anteriores (no se traducen los títulos y las portadas aparecen al final y no separando cada uno de los álbumes) que no me acaban de convencer. ¿Respecto al contenido? Os cuento.

En la primera historia, “Loneville”, el amnistiado Durango llega a la ciudad que da nombre al álbum y debe enfrentarse a una banda de desalmados que está sembrando el terror en la misma aprovechando el aislamiento del lugar. Durango se enfrentará a los forajidos y de paso descubrirá los motivos de su misterioso jefe para intentar acabar con todos los habitantes de la ciudad.




Se trata de un álbum de transición entre el arco argumental que copó el anterior volumen que transcurría en tierras mexicanas y el nuevo que se desarrolla en los dos álbumes que completan este tercer volumen. Es una historia entretenida que a nivel gráfico permite a Swolfs cambiar de registro localizándola en un ambiente urbano y nevado frente a las extensiones desérticas en que se desarrollaban los álbumes precedentes y aunque la historia resulte un tanto tópica sorprende finalmente incorporando ciertas notas de crítica social en los motivos del jefe de los bandidos que dan un toque original a la historia.



Los dos álbumes que completan el volumen conforman un nuevo arco argumenta,l aunque se puedan leer de manera independiente, y en ellos Swolfs añadea la solitaria figura de Durango una ambigua acompañante, la misteriosa Lucy. Si en "Une raison pour morir", Durango es víctima de los encantos de la dama que, conchabada, con un forajido se dedica a robar bancos y acabar con la vida de molestos maridos, en "L'or de Duncan" la ayudará a rehabilitarse encontrando el oro que su padre la ha dejado en herencia para lo que tendrán que sortear la a unos temibles forajidos que también lo ambicionan.



Probablemente, en líneas generales este arco no está tan bien resuelto como el de “Amos” y Swolfs demuestra que antes que guionista es dibujante fallando en la justificación de las reacciones de los personajes, especialmente de la amoral Lucy, aun cuando como en el resto de la serie, el autor se mantiene fiel a los patrones del Western crepuscular de los años setenta con lo que logra que la historia resulte entretenida y recomendable para los amantes del género aun cuanto abuse demasiado de los deus ex machina. En el aspecto gráfico, son dos de los mejores álbumes de la serie con impresionantes localizaciones en Las Rocosas y una caracterización de los personajes cuidada y carismática que no oculta las referencias cinematográficas usadas por el autor.




En definitiva, este tercer volumen de “Durango” ofrece más de lo mismo: buenas historias de género, entretenidas y bien narradas aun cuando pequen de escasa originalidad y un desarrollo un tanto repetitivo. Con todo, se trata de una serie muy recomendable para los aficionados del Western que espero Planeta se dé prisa en completar con los dos tomos que presumo faltan.

Más obras de Yves Swolfs en El lector impaciente:


Durango 1


Durango 2


El príncipe de la noche

jueves, 25 de febrero de 2010

“Durango 2”, de Yves Swolfs.

Planeta ya ha publicado el segundo integral de la serie en la que el belga Yves Swolfs nos ofrece su particular visión del Oeste americano a través de las andanzas de Durango, un pistolero de pulso firme, puntería infalible y mirada gélida. En esta segunda entrega, que reúne los álbumes 4 a 6 de los quince que componen la serie –“Amos”, “Sierra Salvaje” y “El Destino de un Desperado”-, podemos disfrutar de un arco autonconclusivo que abarca estos tres álbumes.

En estos álbumes, Durango es apresado como consecuencia de lo ocurrido en la anterior entrega. Cuando la cosa se pone cruda y amenazan con regalarle una corbata de cáñamo, recibe una propuesta que puede salvarle la vida: si entrega a Amos, un forajido mexicano que asola la región, logrará la amnistía de sus delitos. Durango acepta el trato pero se unirá a Amos y, junto a la banda de este, huirá a México donde participará en diferentes aventuras perseguidos constantemente por los cazarrecompensas norteamericanos y el ejército mexicano.

Durante toda su carrera, Yves Swolfs ha hecho una apuesta declarada por el cómic de género (ya sean el terror con “El príncipe de la noche”, el Western con “Durango”, el histórico con "Lampierre" o la scifi con “Vlad”) con excelentes resultados. Sus cómics son, en todo caso, como mínimo entretenidos y siempre excelentemente dibujados y narrados. En esta ocasión, Swolfs demuestra que antes que guionista es dibujante por lo que pone especial cuidado en unos guiones que no sorprenden pero que se notan trabajados y bien desarrollados en los que, además, las referencias al cine de Sergio Leone y sobre todo a la maravillosa “Grupo Salvaje” de Sam Peckimpah son constantes pudiéndose considerar esta segunda entrega de la serie mejor que la anterior con un autor más asentado y maduro.

Por otro lado, Swolfs donde da lo mejor de sí en el apartado gráfico con una narrativa excelente en el que cuida al detalle la ambientación y el dibujo de personas y animales poniéndosele quizás como único defecto cierta repetición a la hora de dibujar las caras de algunos personajes. No estamos ante un Giraud ni ante un Hermann pero sí ante un autor honrado y con oficio que no busca más que entretener y que álbum a álbum lo consigue.

Respecto a los problemas de edición detectados en la primera entrega de “Durango” –una página escaneada y una rotulación surrealista en ocasiones- han desaparecido en esta segunda entrega y aunque hubiera sido mejor una edición a su tamaño original, con la reducción el dibujo de Swolfs tampoco sufre demasiado y, por otro lado, hay que reconocer que seguramente sería difícil encontrar este material en español a un precio más ajustado. Ustedes deciden.

Más trabajos de Yves Swolfs en El lector impaciente:

Durango 1”.
El príncipe de la noche

lunes, 25 de mayo de 2009

“El príncipe de la noche” de Yves Swolfs

Hay que reconocerlo los aficionados a los vampiros estamos de capa caída. .Frente a la cantidad (y calidad) de cómics, libros y películas que últimamente han convertido al zombi en el monstruo de moda, los adictos a los no muertos nos hemos tenido que contentar en los últimos años con obras empeñadas en la actualización macarra tipo “Blade” (traicionado de paso el espíritu de ese excelente cómic que es “The tomb of Drácula” de Gene Colan y Marv Wolfman”), o con películas con guiños estéticos a la ciencia ficción de moda ("Matrix") en el momento (“Underworld”) hasta tocar fondo con la tontería suprema que ha significado la obra de Stephenie Meyer, de la que ya escribí en su momento por aquí, y su traslado a la gran pantalla para consternación de los aficionados a lo vampírico de toda la vida y satisfacción de adolescentes en plena revolución hormonal.

Los seguidores de Stoker, King, Polidori, Le Fanu o Rice estábamos de colmillo caído esperando el estacazo final cuando, de la mano de Glénat, ha aparecido “El príncipe de la noche”, de Yves Swolfs, una obra que nos reconcilia con el género que nos hace disfrutar de nuevo de una historia de vampiros como debe ser.

Y es que el belga Yves Swolfs, a lo largo de los seis álbumes que componen el integral de Glénat no necesita de giros efectistas ni innovaciones gratuitas para mantener la atención del lector sino que, simplemente, utilizando las convenciones propias de la literatura vampírica que los grandes escritores, citados en el anterior párrafo, fijaron en nuestro imaginario colectivo y una imaginería romántica, junto a la recreación de la atmósfera propia de la de las películas de la Hammer, le bastan para construir una historia sólida que describe el enfrentamiento a lo largo de los siglos entre el malvado y seductor vampiro Vladimir Kergan y sus bellas y pérfidas pupilas contra la maldita estirpe de los Rougemont, cuyos miembros intentan destruirle por todos los medios aun a costa, generalmente, de sus vidas. Un enfrentamiento que Swolfs desarrolla hábilmente a través de flashbacks en forma de pesadillas o lecturas del otro protagonista de la historia, Vincent Rougemont, el último de su estirpe que en los albores del nazismo protagonizará el último enfrentamiento contra Kergan.

El príncipe de la noche” es una historia que se ajusta perfectamente a las características de ese gran dibujante que es Yves Swolfs, quien despliega una enorme cantidad de recursos para ambientar una historia de corte clásico, destinada a no convertirse en presa de las modas. Swolfs define perfectamente a los personajes y las distintas localizaciones en las que va transcurriendo la historia sin dejar demasiado espacio a la innovación ni a la originalidad pero quizás, por eso mismo, haciendo su lectura más agradable y atrayente. Swolfs sabe captar ese elemento gótico recargado que una historia de vampiros requiere, adoptando en muchos momentos incluso ese modo indirecto de narrar a través de una carta o un manuscrito que tan bien se explotó en la literatura gótica. Swolfs aparte de dominar el dibujo de cualquier tipo de localización apoyado en un trazo fino que deriva en un estilo elegante y perfeccionista propio de la escuela franco belga clásica, se muestra como un hábil dibujante de la figura humana, especialmente la femenina, dotando a sus vampiresas de todo el erotismo que una buena historia de vampiros requiere. Swolfs no oculta su utilización de modelos humanos como Vanessa Paradis o el popular actor francés Jean Gabin, para dotar de mayor realismo a sus personajes sin que ello suponga merma de su virtuosismo técnico.
Podemos decir sin temor a equivoco que los seis álbumes divididos en dos ciclos que componen el integral de “El príncipe de la noche” son quizás la mejor obra de ese polifacético –no en vano compagina sus cómics con su labor como guitarrista del grupo de hard rock Lazare- autor que es Yves Swolfs, con permiso de su western, “Durango”, y en la que da lo mejor de sí en su doble vertiente de dibujante y guionista.

En cuanto a la edición de Glénat, resulta bastante correcta y ajustada en cuanto a la relación calidad-precio, mejorando la de los últimos integrales que venía editando últimamente. Personalmente, creo que el papel –aun siendo mejor que el de obras anteriores como “El triángulo secreto”, insisto- no hace justicia a la estupenda labor de coloreado de Sophie Swolfs ni al dibujo de Yves que, aun así, resulta espectacular.

En definitiva, “El príncipe de la noche” es una excelente historia de vampiros que nos reconcilia con un subgénero que últimamente andaba de capa caída, y deja con ganas de más. Habrá que ver si Swolfs se atreve con un futurible tercer ciclo o prefiere dejar la obra tal y como está. El tiempo lo dirá.

Otras obras de Yves Swolfs en El lector impaciente:

Durango 1”.

miércoles, 29 de octubre de 2008

“Durango” de Yves Swolfs, el pistolero más escaneado del Oeste

De las novedades anunciadas por Planeta en los últimos tiempos esperaba con especial ilusión la publicación de “Durango”, una serie que en Francia va por los catorce álbumes y que en España la editorial ha empezado a recopilar en un formato que inicialmente puede considerarse adecuado en cuanto a relación calidad-precio en un integral que reúne los tres primeros álbumes de la colección a un tamaño algo reducido sin que por ello sufra en exceso al dibujo. Sin embargo, la edición presenta en su acabado una serie de defectos que demuestran una dejadez y un apresuramiento que estropean el placer de la lectura y me hacen plantearme continuar con la serie en el futuro. Para empezar el cutrísimo escaneado de la página 141, algo que no estamos acostumbrados en las ediciones del cómic europeo aunque sea demasiado habitual en las series que la editorial publica de DC y mucho me temo puede haber abierto la veda para el futuro, y por otro, y para mí más desquiciante, la pésima e ininteligible traducción gracias a la cuál nos hemos enterado que las pistolas se desenvainan y no se desenfundan (página 12) o equivocar nombres de personajes dejando bocadillos completamente carentes de sentido (página 140). No soy demasiado tiquismisquis ni exigente pero estos horrores son clamorosos y la editorial debería plantearse cuidar más los productos que pone a la venta.

Tras el desahogo, vamos con lo interesante que es el tebeo en sí. ¿Qué es “Durango”? Un tebeo del Oeste puro y duro que no engañará ni sorprenderá a nadie pero que encantará a los aficionados al Western y que no recomendaría a nadie más. A lo largo de los tres álbumes asistimos a la evolución de Swolfs, un autor belga de larga trayectoria y todoterreno que ha tocado prácticamente todos los géneros a lo largo de su carrera, desde el histórico con "Dampierre" hasta el terror con "El príncipe de la noche". En estos álbumes, nos encontramos a un Swolfs joven que como guionista no abandona en ningún momento un desarrollo tópico y poco dado a las sorpresas, claramente influido por las películas de Leone, aunque progresivamente conforme gana en seguridad y oficio tiende a enriquecer las tramas y la ambientación de las historias haciéndolas cada vez más complejas. Durango, el protagonista, responde al arquetípo de forastero justiciero de oscuro pasado, quien llevado por su particular y estricto sentido de la justicia, acaba con los malos malísimos que hostigan a los honestos y honrados ciudadanos.

Precisamente, los motivos que sitúan a “Durango” un escalón por debajo respecto a los grandes cómics del género western, es la falta de hondura psicológica del protagonista y la ausencia de un elenco de secundarios fijos que le dén réplica (al menos de momento), algo que sí existe claramente en series con las que la comparación es inevitable, como “Blueberry” o “Comanche”, agravado por el hecho que el cómic de Swolfs empezó a publicarse unos diez años después que estos cuando el gran momento del Western en el cómic, y en general en cualquier formato, ya había pasado.

En el aspecto gráfico, Swolfs realiza un gran trabajo, con un estilo muy clásico, cuidado y detallista sin desdeñar en cuanto a la narrativa los hallazgos realizados por Giraud y al que quizás sólo pueda achacársele cierta rigidez en ocasiones al retratar las facciones de los personajes aunque domina perfectamente la ambientación y caracterización de los lugares y regiones por los que su protagonista transita..

En definitiva, “Durango” es un cómic más que correcto y entretenido para todos aquellos que nos guste el Western aunque no pasará a la historia por la originalidad de sus historias y no merece la dejadez con que Planeta lo ha editado. Esperemos que Planeta rectifique y mejore la edición de las próximas entregas o tendremos que mandar un peacemaker a la editorial a que imponga el orden a base de gatillo.