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martes, 23 de abril de 2013

En el Día del Libro, regala Tebeos 2013.





Cuando El lector impaciente era un blog pequeño y la Blogosfera Comiqueril hervía de entusiasmo juvenil,  surgió una bonita iniciativa para promover la lectura –y compra- de Cómics conocida como “En el Día del Libro, regala Tebeos” consistente en recomendar algún cómic para regalar en el Día del Libro.

Y aunque este blog si por algo se caracteriza es precisamente por opinar y comentar cómics casi a diario, me parece que “En el Día del Libro, regala Tebeos” es una tradición que no debería perderse  así que os hago una selección de algunos de los mejores tebeos que he leído en los últimos meses por si alguien quiere (auto)regalarlos aprovechando los descuentos ahora que todavía está a tiempo







Esas son mis recomendaciones pero además animo a que desde los blogs y páginas de cómics vecinas y amigas se sumen a la iniciativa y a los lectores que queráis dejéis en los comentarios vuestras propias recomendaciones que todas suman. 

Feliz Día del Libro y del Tebeo, lectores y lectoras. 

jueves, 3 de enero de 2013

“Intachable: 30 años de corrupción”, de Víctor Santos.




Desde hace años tengo la sensación que Víctor Santos es un autor que no ha tenido todo el reconocimiento que se merece por los medios especializados aunque sus obras siempre cuenten con el respaldo que realmente merece la pena, el del público. Quizás sea debido a su apuesta ultranza  por los despreciados géneros – desde el Negro a la Fantasía Heroica ha cosechado grandes éxitos locales-  quizás por no frecuentar los cenáculos adecuados o quizás porque el hombre no es muy sociable y no se ha sabido promocionar…Quién sabe. Y, sin embargo, de justicia sería que esa sensación mía –errada, seguramente- empiece a cambiar a partir de su última obra como autor completo publicada recientemente por Panini, “Intachable: 30 años de corrupción” en la que Santos sin abandonar sus propias posiciones haciendo los tebeos de género que le gustan  da un paso adelante como autor de cómics en un tebeo adictivo en el que aborda un tema tan actual y espinoso como los círculos de corrupción generados en torno a la burbuja urbanística en la España mediterránea desde finales de los ochenta hasta nuestros días desde una perspectiva amarga y desencantada que solo el género negro permite.




A partir de la historia de amistad de dos amigos de colegio, César y Gabriel, Santos toma como escenario para su historia la España mediterránea del pelotazo en la que el aparentemente íntegro César Gallardo construye su meteórica carrera política a partir de sus negocios urbanísticos y los menos lícitos negocios turbios que controla clandestinamente su mano derecha, Gabriel Solís. A pesar del acoso de la policía y la judicatura, César y Gabriel están dispuestos a no pararse ante nada porque su ambición es infinita y ellos son intachables.

Hacia tiempo que Víctor Santos era uno de los autores patrios que mejor venía trabajando el género negro en el cómic en España, pero “Intachable: 30 años de corrupción” es sin duda su obra más madura, ambiciosa y lograda hasta la fecha, en la que a partir de una trama clásica en torno a la amistad de dos jóvenes ambiciosos y sin escrúpulos desgrana, sin señalar directamente a nadie aunque tampoco oculte modos y maneras que a quién más y a quién menos resonarán de prensa y televisión, buena parte de los males de la España contemporánea consecuencia directa de las “culturas” del ladrillo y el pelotazo que nos ha dejado estos lodos en los que estamos empantanados, denunciando sin señalar abiertamente a nadie una corrupción que penetra en todas las esferas de la sociedad.

Junto a Sánchez Abulí, Víctor Santos es el autor español que mejor dialoga sus obras y en “Intachable: 30 años de corrupción” lo borda una vez más con textos secos, lacónicos y tajantes que caracterizan perfectamente el universo corrupto y sin medias tintas en el que sitúa a sus personajes. Pero, además, en esta obra evoluciona en su faceta de dibujante para adaptar a una temáticamente netamente española las últimas tendencias estéticas en el cómic negro norteamericano, construyendo una obra atractiva, visualmente muy potente y  netamente expresionista,  en la línea que autores como Sean Phillips, Michael Lark o Darwyn Cooke vienen haciendo desde hace años para  dar brillantez a una historia de por sí lo suficientemente interesante como para no tener nada que envidiar a las que esos autores nos importan (Brubaker toma nota). En especial, cabe destacar el tratamiento del color para marcar las transiciones y cambio de escenario o como en las secuencias de acción se renuncia a todo diálogo para volcar toda la narración en el apartado gráfico con espectaculares resultados.

Intachable: 30 años de corrupción” es un tebeo actual y moderno que se encuentra entre lo mejorcito que nos dejó el 2012  y marca la madurez creativa de un autor del que solo podemos esperar cosas positivas. Y es que si en Grecia tienen a Petros Márkaris, en España tenemos a Víctor Santos. Que nos dure muchos años.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

“Silhouette: Arcángeles oscuros”, de Victor Santos y Jesús Alonso Iglesias.




No deja de ser una buena noticia que en España –me niego a usar la manida frasecita peyorativa “de este país”- haya autores que todavía sigan apostando contracorriente  por el cómic de género sin dejarse llevar por los modismos que apuestan por la introspección y el ombliguismo. Autores como el guionista Victor Santos y el dibujante Jesús Alonso Iglesias que nos alegran el día demostrando que su “Silhouette” no fue flor de un día y ha encontrado continuidad dentro de Dolmen Editorial para llegar al menos a una segunda entrega “Arcángeles oscuros” más redonda incluso que la primera.

Llega el invierno al París tomado por los nazis y el resistente enmascarado Silhouette busca aliados en la Resistencia. Sin embargo, su desorganización no acaba de convencerle y encontrará unos sorprendentes colaboradores en los letales gemelos Frey y Freya, alemanes disidentes a los que se unirá para atentar contra los intereses nazis. Sin embargo, los gemelos tienen sus propios planes y liberarán una amenaza que hasta los nazis temen y que llevará a Silhouette a tener que colaborar con un viejo enemigo.

Arcángeles Oscuros” es una apuesta por el cómic de entretenimiento de siempre de toda la vida que tiene como única meta el hacer pasar un buen rato a los lectores. Y a fé mía que Víctor Santos lo consigue con un guión imaginativo, intenso y complejo plagado de acción y en el que los giros argumentales se suceden sin tregua. De este modo, Santos reimagina en esta entrega la siempre agradecida relación de los nazis con las fuerzas místicas y los variopintos y rocambolescos proyectos armamentísticos que idearon –aunque no siempre llevaran a cabo- en una historia en la que además se dota de mayor profundidad al personaje principal y su universo de ficción. Se nota que Santos y Alonso han mamado muchos cómics y películas de acción para construir un eficaz personaje pulp a medio camino entre el Soldado Desconocido y La Sombra con el suficiente potencial para tener una vida larga y duradera a poco que cuente con el respaldo de los lectores.

Si la primera aventura deSilhouette nos presentó a Jesús Alonso Iglesias como un dibujante a seguir “Arcángeles Oscuros” confirma su potencial y sorprende que su trabajo no tenga más repercusión. Partiendo de una base clásica de la escuela francobelga deudora de autores como Conrad y Franquin y de los elementos góticos y pulp y los fuertes contrastes de los que Mignola es un maestro, Iglesias saca el máximo partido de su potente concepción del claroscuro para atreverse con las composiciones más complejas y difíciles con lo que el tebeo es una búsqueda constante de sus propios caminos narrativos evitando en la medida de lo posible los recursos trillados para que el resultado resulte formalmente fresco, vertiginoso y dinámico.

Arcángeles oscuros” es una grata noticia para el cómic español que viene a demostrar que todavía hay hueco en nuestros estantes para el cómic de entretenimiento de calidad y que las propuestas de género no han de estar reñidas con el talento. Autores tan desacomplejados como Santos e Iglesias lo demuestran y ojalá tengamos más aventuras de “Silhouette” por muchos años.

miércoles, 26 de mayo de 2010

“Silhouette”, de Víctor Santos y Jesús Alonso Iglesias.


Hay cómics que entran por los ojos y sin más consideraciones sabes que no queda otra que acoquinar y llevártelo a casa para devorarlo en una reposada lectura para o hacerte mil cruces y olvidarlo en un montón tras jurar en arameo que no volverás a dejarte seducir por los cantos de sirena de una maravillosa portada o felicitarte por tu buen ojo y disfrutarlo durante años. Esto último, por suerte, es lo que me ha pasado a mí con “Silhouette”, desde que vi la portada anunciada quedé impactado y sabía que me iba a hacer con él ya que este tebeo del avezado Victor Santos y el novel Jesús Alonso Iglesias prometía ser una de esas lecturas de género con las que disfruto enormemente y esta vez no me he equivocado.

Silhouette es un resistente enmascarado que en las noches del París ocupado de la II Guerra Mundial se dedica a sembrar muerte y plomo entre los confiados nazis. Cuando a la ciudad de la luz llega un miembro de la cúpula nazi y su ayudante en una misión que puede acelerar la victoria final nazi, el valiente Silhouette no sospecha las oscuras fuerzas contra las que tendrá que enfrentarse.

Víctor Santos, tanto en su obra como autor completo como en sus colaboraciones con otros dibujantes, lleva reivindicando cuan soldado japonés olvidado en una isla desierta el digno oficio de contador de historias de género frente a la tendencia mayoritaria hoy día en el cómic patrio por otras propuestas más realistas. Santos es rico en influencias que en lugar de ocultar como hacen otros exhibe orgulloso a la espera de una gran obra que le dé el espaldarazo definitivo entre los críticos que sus fans ya le otorgaron hace tiempo si tenemos en cuenta las colas que se montan en los salones de cómics a los que asiste.

En ese sentido, “Silhouette” es una historia coherente con su trayectoria y cumple su primer objetivo es entretener antes que innovar por lo que desarrolla una atractiva historia pulp plagada de nazis locos, nazis cuerdos y héroes vengativos en medio de una trama esotérica que tiene el regusto nostálgico de personajes pulp como “La Sombra”, los cómics de “Martyn Mystere” y “Capitan América” o las primeras entregas de “Indiana Jones”. Santos no parece tener ganas ni tiempo para irse por las ramas en la caracterización de los personajes o lugares que resuelve en unas pinceladas y va directo al grano en el desarrollo de una historia frenética que no da respiro al lector apabullándolo quizás en exceso con vistas a ocultar ciertas debilidades de la tópica historia y sumergiéndolo en la ilusión de una continuidad inexistente dentro del particular universo de referencias cruzadas que el propio Santos parece ir construyendo en sus últimas obra (no me parece baladí la referencia en los extras a otra de sus creaciones, Black Kaiser) a la espera de poder seguir desarrollando sus propuestas.

Si la historia cumple su objetivo, donde el cómic se vuelve más destacable es en el apartado gráfico donde sorprende el nivel que muestra Jesús Alonso Iglesias del que espero sigamos viendo más cosas. Jesus Alonso Iglesias, novel en el mundo del cómic pero con amplia experiencia en el de la animación, muestra un estupendo nivel narrativo ajustándose como un guante a las directrices marcadas por Santos en el desarrollo de la historia y aunque él señale en la entrevista que aparece en los extras de la obra entre sus influencias a Mignola (la más evidente), Cannif y Falk creo percibir otras como la de Miller y otras no declaradas más propias de cómic francobelga en la construcción de los personajes en la estela de Franquin, que dan al estilo de Alonso un punto eclético y original refrescante. Alonso recrea un París fantasmal y alejado de la realidad, esquematizando al máximo los detalles (aun sin renunciar a ellos) para que todo el peso de la historia recaiga en la acción sorteando la alternancia de páginas cargadas de diálogo con otras –las mejores- en las que la narración se vuelve puramente visual y le permiten un mayor lucimiento. Un dibujante a seguir.

En definitiva, no me arrepiento de la compra de “Silhouette” cómic con el que disfrutarán si aceptan las reglas de Santos aunque quizás echen a faltar un poco más de calma para desarrollar determinadas situaciones y caracterizar los principales personajes. Con todo, la obra consigue sus objetivos, no traicionar la tradición pulp en el que se inscribe y, sobre todo, hacer pasar un rato agradable a quién la lea.

La edición de Dolmen está bastante ajustada de precio y cuenta con abundantes extras lo que es de agradecer en los tiempos que corren.

Ojalá veamos pronto nuevas entregas del enmascarado francés. Será buena señal.

Otras obras de Víctor Santos en El lector impaciente:

Black Kaiser”
La sangre de las valkirias

viernes, 12 de junio de 2009

“La sangre de las valkirias” de Víctor Santos, Peré Pérez y Joan Fuster.

Las sagas nórdicas y las historias de vikingos siempre han encontrado buen acomodo en el cómic desde que un tal Hal Foster iniciase la publicación de su “Príncipe Valiente” en los años treinta. Y es que desde la obra maestra de Foster, hemos podido disfrutar de estupendos cómics que tenían como protagonistas a los aguerridos hombres del norte de una u otra manera obras tan mestizas y recomendables como Thorgal” o “Thor”, por poner sólo un par de ejemplos. La penúltima obra de tan honorable lista nos lo ha dejado Planeta este mes de la mano de Víctor Santos, al guión, Peré Pérez, a los lápices y el colorista, Joan Fuster. Me refiero, claro a “La sangre de las valkirias”, un entretenido y muy recomendable cómic que no deberían dejar pasar.

En las remotas tierras escandinavas, un clan vikingo adorador de los antiguos dioses paganos ataca y aniquila un poblado vecino en el que se profesa la nociva y novedosa religión cristiana. Entre el sustancioso botín que el anciano y fiero Harek consigue en su razzia se encuentra la dulce y casta Dalla, la hija del jefe del clan aniquilado a la que tomará como esposa. Esta unión despertará los recelos de los tres hijos varones de Harek que conspirarán para hacerse con los favores de la mujer de su padre y la futura jefatura del clan. ¿Cuál de los hijos de Harek heredará su puesto? ¿Es Dalla tan buenecita como parece? ¿Verán los fieros vikingos la luz divina y se harán devotos cristianos? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.

Víctor Santos vuelve a mostrar su dominio de las historias con cierta ambientación medieval como ya hiciera en “Los Reyes Elfos” ofreciendo en “La sangre de las valkirias” una estupenda historia de acción, rica en detalles y muy entretenida que ofrece una imagen de los vikingos, si no fiel, sí probablemente muy verosímil. Ambientada en el período de transición que se produjo en los pueblos del norte antes de adoptar masivamente el Cristianismo, Santos construye una violenta historia de venganza e intrigas familiares en la mejor tradición de las sagas escandinavas. Consciente de que lo que diferencia un buen guión de uno malo son los detalles, ofrece una estudiada caracterización de los personajes y sus motivaciones, remarcando muy bien las diferencias de carácter entre los principales personajes e incorpora a la historia las dosis justas de acción y erotismo necesarias para hacer que la obra resulte atractiva a cualquier lector. Sin embargo, probablemente el estupendo guión de Santos no brillaría tanto sino fuese por la gran labor de Peré Pérez, un dibujante que no conocía pero que demuestra una gran capacidad para incorporar en las apenas 56 páginas del cómic todos los elementos que Víctor Santos maneja en esta historia sin que por ello se resienta la narración. Los vikingos de Pérez responden a estudiados estereotipos y a una cuidada ambientación en la que toda la fuerza del dibujo se pone al servicio de la narración ajustando al mínimo la utilización de bocadillos y prescindiendo de cuadros de texto, logrando en conjunto un cómic que se lee, a pesar de su detallismo, rápidamente, dejando con ganas de más, a pesar de tratarse de una historia cerrada que no permite ningún tipo de continuación. También es de destacar el adecuado uso del color que demuestra Joan Fuster que realza en todo momento los lápices de Pérez a partir de una paleta de colores en la que brillan los colores fríos y los contrastes.

La Sangre de las Valkirias” es un estupendo pasatiempo con el que pasar un buen rato disfrutando de una estupenda historia de vikingos que confirma si hacia falta la capacidad de Víctor Santos para manejarse en cualquier tipo de género con soltura y sirve de carta de presentación a lo grande de un más que prometedor Peré Pérez. Respecto a la edición, la edición de Planeta en esta ocasión es más que correcta y el precio para un álbum de 56 páginas en tapa dura ajustado.

Aquí les dejo un teaser que realizó Peré Pérez para promocionar el cómic y un “making of” de una de las páginas del mismo. Que los disfruten.





Otras obras de Victor Santos en El lector impaciente:

Black Kaiser


martes, 5 de mayo de 2009

“Black Kaiser” de Victor Santos.

Si hay un autor que consideró un soplo de “aire fresco” (me encantan las frases hechas) en el panorama tebeístico español, colapsado últimamente de obras de corte intimistas en la que pesa la introspección y la pose ombliguista, ese es Víctor Santos, un autor que sin avergonzarse de sus múltiples influencias –más bien, al contrario, presumiendo de ellas- hace una apuesta clara y rotunda por el cómic de género –cualquier género, se atreve con todos- y que ha encontrado el aplauso del público si hay que hacer caso a las colas que se forman frente a su mesa en los salones de cómic, una apuesta que le ha permitido desarrollar una narrativa nerviosa, atrevida y vertiginosa que no da respiro al lector desde la primera a la última página. Por todos esos motivos, esperaba con muchas ganas la publicación de “Black Kaiser”, su última obra que acaba de publicar Planeta, una entretenida incursión en el género de espías y asesinos a sueldo que se disfruta enormemente el ratillo que dura su lectura a pesar – o precisamente por ellos- de sus defectos.


Black Kaiser es una leyenda en el despiadado mundo de los asesinos a sueldo. Una máquina de matar entrenado en la Unión Soviética tras la Guerra Fría que vende sus servicios al mejor postor. Cuando el asesino tuerto aceptó un encargo para acabar con un congresista incómodo no podía imaginar que se iba a ver implicado en el atentado a las Torres Gemelas e iba a ser perseguido por varias agencias de espionaje. ¿Podrá una cansada leyenda viviente descubrir quién le ha tendido una trampa a él y a su joven ayudante antes de que le eliminen? Tendrán que leerlo para averiguarlo.

Victor Santos ofrece un cómic que se lee en un suspiro y cuya única pretensión es el entretenimiento. Brubaker, Azzarello, Risso, Timm, Grist y Miller son algunas de las referencias evidentes de las que se nutre Santos en una obra en la que homenajea a un grande de las novelas de espionaje injustamente olvidado como fue Trevanian, el autor de “Shibumi” o “La sanción del Eiger”, y al Nick Fury del nunca suficientemente reconocido genio del cómic Jim Steranko, personaje, junto al brubakeriano Soldado de Invierno, en el que se inspira Santos para caracterizar su Black Kaiser. Con todos esos mimbres, Santos escribe un pulp de espias clásico, frenético y desmesurado, confuso y potente en el que hace gala de un sólido blanco y negro que camufla algunas deficiencias narrativas evidentes que hubieran permitido trabar mejor la historia entre tanta acción y pelea.
En definitiva, Black Kaiser es un tebeo que no creo que pase a los anales del noveno arte pero con el que me lo he pasado pipa y que deja abierta la puerta abierta a nuevas entregas merced a su final abierto. La edición de Planeta bastante correcta y ajustada de precio incluye divertidos extras elaborados por el propio autor.