martes, 24 de enero de 2012
“Drácula” en el teatro Marquina.
martes, 26 de abril de 2011
María Isbert (1925-2011)
Ayer fallecía la prolífica Maria Isbert a una edad bastante avanzada. Hija y madre de actores no podría citar ningún gran papel de esta gran actriz aunque su producción fue extensa tanto en cine, teatro como en televisión. Sin embargo, el nombre de Maria Isbert que hizo del rol de secundario y la comedia su seña de identidad irá asociado a algunas de las más emblemáticas películas del cine español, como “Viridiana” o “El Verdugo”.
D.E.P.
lunes, 14 de marzo de 2011
“Tócala otra vez, Sam”, de Woody Allen.
Este sábado mi mujer y yo hemos podido salir juntos un sábado noche para cenar e ir al teatro merced al contubernio familiar de nuestras respectivas hermanas (nuevas gracias a M. por las entradas y a S. por la logística) para acudir al Maravillas a ver el montaje que Tamzin Towsend ha realizado de esta maravillosa comedia de Woody Allen que la mayoría de nosotros conocimos a partir de la adaptación cinematográfica de Herbert Ross protagonizada por el propio Allen, “Sueños de un seductor”.
Allan es un patético crítico de cine al que acaba de dejar su mujer y hundido en la autocompasión se dedica a ver “Casablanca” y establecer conversaciones imaginarias con su gran ídolo, Humphrey Bogart, hasta que sus dos únicos amigos, el ocupadísimo Frank y la soñadora Linda, acuden en su ayuda para intentar sacarle de la depresión.
A partir de un montaje sutil e inteligente de Tamzin Towsend que no encorseta y ensalza a los actores, se despliega una obra inteligente y divertida como pocas que cuenta con la dificultad añadida de hacer frente a lo conocido de la obra original siendo el principal atractivo comprobar si un actor con un físico tan alejado al de Allen es capaz de hacer suyo el personaje de Allan. Luis Merlo lo consigue tirando de oficio, con una acertada interpretación en la que sin lograr hacernos olvidar del todo a Woody, realiza una actuación más que digna aunque, en mi opinión, la que luce realmente en esta obra es una gran Maria Barranco –una de las actrices más desaprovecfhadas de su generación- quién demuestra sus grandes dotes interpretativas con una magnífica Linda que nada tiene que envidiar a Diane Keaton. El resto del reparto –Javier Martín, José Luis Alcobendas y Beatriz Santana- también realizan una estupenda labor complementaria de los dos actores que llevan el peso principal de la obra durante la hora y media de función.
En definitiva, “Tócala otra vez, Sam” es un excelente plan para pasar un sábado noche entretenido rememorando una de las más inspiradas obras de Allen.
viernes, 28 de enero de 2011
Paco Maestre (1958-2011).
A pesar del encasillamiento al que podría haberse visto sometido Maestre probo fortuna en todos los palos y en ninguno desentonó mostrando más talento desde la humildad del secundario que muchos protagonistas de cara de palo. Le dio un infarto rodando un capítulo de una serie, con lo que imagino que al menos murió haciendo lo que le gustaba. No todos podrán –podremos-decir lo mismo, imagino.
(A propósito, está a punto de estrenarse si no lo ha hecho ya la segunda parte de “La Herencia Valdemar”, película en las que participó Maestre con bastante buen hacer y parecen estar adquiriendo un tinte entre gafe y maldito –justo antes del estreno de la primera el año pasado murió Paul Naschy y ahora le tocado la negra a Maestre- que encantará a los seguidores de Warren Ellis y el señor Crowley tan dados a ver conexiones extrañas).
Currículum del talentoso Maestre, aquí.
D.E.P.
miércoles, 20 de enero de 2010
“A” de Nacho Cano.
No teníamos mucha idea de lo que íbamos a ver en “A”, pero acudimos llamados po el buen sabor de boca que nos dejó en su momento·”Hoy no me puedo levantar”, un musical que partía con la ventaja de apuntar directamente a la nostalgia generacional a la que tan expuestos estamos los treinteañeros de hoy en día, y esperabamos que Cano confirmara sus capacidades para el musical en este nuevo espectáculo. Una vez, visto les adelanto que si “Hoy no me puedo levantar” era Mecano, “A” es puro Nacho Cano con lo que ello implica en su carga de misticismo, espectacularidad, horterada y genialidad. Les cuento.
“A” se construye en torno a la historia del niño cantor, un niño gitano al que su familia toma por autista y que sólo muestra interés en hacer quinielas y mirar peces. Cuando en la consulta del médico descubren que el niño tiene una voz prodigiosa, la familia se dedica a explotarle hasta que enferma y pierde la voz. A partir de ese momento, se irán desvelando los misterios que rodean al protagonista y las razones que le han llevado a contactar con la humanidad.
Nacho Cano propone en este musical una historia original en la que mezcla temas dispares pasando sin solución de continuidad del tópico cómico que firmaría José Mota al mesianismo ecologista y místico en una historia peor hilvanada que en “Hoy no me puedo levantar” y que sirve como mera excusa para articular las nuevas canciones ideadas para un montaje multimedia espectacular que encuentra su punto más llamativo en la presencia de acróbatas que se descuelgan y bailan en el aire y su principal pero en la acústica del teatro que hacia que se perdiera en ocasiones la voz de los cantantes en medio de la música. Respecto a las nuevas canciones, a mí no me gustaron demasiado lastradas por su carácter narrativo aunque musicalmente Cano demuestra que no ha perdido su habilidad para las melodías pegadizas.
En definitiva, “A” es un espectáculo entretenido que satisfará sobre todo a los fans de toda la vida de Nacho Cano y Mecano, pudiendo resultar un tanto irritante para los demás, aun cuando tenga suficientes alicientes como para que merezca la pena pagar la entrada. Si andan por Madrid y les apetece hasta el 24 tienen tiempo.
jueves, 30 de octubre de 2008
“Un dios salvaje” de Yasmina Reza
Toda esta reflexión arranca de una situación de lo más civilizada. Dos parejas de padres se reúnen para dirimir muy cívicamente en torno a una tarta de manzanas y pera y unos cafés una disputa entre sus hijos que ha acabado con los colmillos rotos de uno de ellos. Lo que en principio empieza muy educada y cívicamente como una reunión de gente culta, sofisticada y sensata va endureciéndose, conforme los diferentes caracteres de los personajes van chocando, acabando la historia como el rosario de la aurora en un enfrentamiento primario entre unos y otros del que ninguno sale vencedor.
La obra cuya duración es de hora y media cuenta con un excelente elenco de actores que dan vida a los cuatro protagonistas en unos papeles complicados y llenos de matices obligándoles a un esfuerzo añadido pues la trama péndula de la comedia al drama constantemente. Si los dos actores masculinos Pere Ponce y Antonio Molero están muy bien resulta excelente la labor de las dos actrices, Aitana Sánchez-Gijón y Maribel Verdú, quienes, en unos papeles que se ajustan muy bien a sus características, ofrecen un téte a téte frenético y arriesgado, demostrando una gran solvencia y madurez interpretativa digna de tener en cuenta.
En definitiva, una propuesta muy entretenida para pasar un buen rato y reírnos de nosotros mismos con una sonrisa que se irá torciendo conforme vayamos reconociendo en las conductas y actitudes de los personajes las propias.
martes, 9 de septiembre de 2008
“39 escalones” de Eduardo Bazo
Llegamos el teatro y la primera en la frente, nos advierten que hay un problema con el aire acondicionado y se ofrecen a devolvernos el dinero de la reserva. ¿Qué hacemos?¿Entramos, no entramos?¿Es una advertencia divina? Madre mía, que picor…
Al final entramos, y por suerte, la ventilación funcionaba. Un buen augurio que se vio reforzado con la excelente interpretación de cuatro actores que brillan a gran altura y son capaces de sacar adelante apoyándose en su enorme vis comica una adaptación en la que el homenaje al mago de suspense es constante, manteniendo entretenido al espectador durante la hora y media de representación. En un escenario escasamente amueblado, los cuatro actores mantienen la atención del espectador activa en todo momento, cambiando sobre la marcha de personaje en un tour de force desenfrenado y resuelto con aparente facilidad aunque de fácil no debe tener nada. Sorprendente para mí, ha sido descubrir el talento interpretativo de Patricia Conde que no esperaba y que me ha parecido superior al de su compañero televisivo, del que ya les escribí por aquí. Pero, sin duda, los que se llevan la palma son unos excelentes Gabino Diego y Diego Molero, capaces de interpretar a la mayor parte de personajes secundarios de una manera muy divertida y fresca.
Eduardo Bazo realiza una gran adaptación al español de la versión teatral que Patrick Barlow realizase para el público anglosajón y que cuenta con varios premios. Aun sin conocer, la película de Hitchcock o la novela original de John Buchan se puede disfrutar plenamente del montaje, no basado tanto en la fuerza de la historia de falsos culpables, mujeres fatales y espías, ideada por Buchan y perfeccionada por Hitchcock, como en la comicidad de los estupendos actores que conforman el reparto y garantizan un buen rato de risas que hoy por hoy no es poco. Si les apetece, hasta enero están a tiempo.
Ah, al final, ni picores ni nada, oigan…
jueves, 8 de mayo de 2008
“Que viene Richi”
El argumento de la obra nos cuenta las peripecias de Guillermo, un atribulado arquitecto que en el día de su cumpleaños se encuentra en la tesitura de quedarse en Madrid para terminar un proyecto de hotel para el prepotente Valcárcel (Francisco Maestre) o marcharse a Tenerife para estar cerca de su novia Tania (Virginia Rodríguez), que va a empezar a trabajar como meteoróloga de un medio local. Para animarle, Tania y su vecino, el crítico y cínico Alex (Ángel Calvo) deciden montare una fiesta a la que acude además Valcarcel con su pacata mujer (Marta Fernández-Muro) y su repelente niño Zeus (Rafa Ramos). Inesperadamente, en la fiesta aparece Richi, un tipo muy particular con el que Guillermo se siente en deuda porque le salvó la vida en la guerra. Richi viene a instalarse junto a su amigo Guillermo, algo que teniendo en cuenta las “particularidades” de Richi puede ser un cocktail explosivo para cualquiera.
“Que viene Richi” es una comedia de enredo que cumple su cometido y con la que resulta fácil dejarse llevar durante la representación basada en unos gags y humor gordo y pelín escatológico que, por qué no decirlo, resulta muy accesible para un gran espectro de público, un poco al estilo de las películas de Paco Martínez Soria o las revistas de Lina Morgan. El peso principal de la obra recae en Secun de la Rosa que hace su personal versión de Richi, procurando no caer en la imitación de predecesores como el archiconocido Rowan Atkinson, algo que consigue plenamente metiéndose en el bolsillo a un público dispuesto en todo momento a pasarselo bien. En esta labor se encuentra bien secundado por estupendos y expertos cómicos como Ángel Calvo, Marta Fernández Muro y Francisco Maestre, gente de teatro que saben dar a la obra un empaque del que por sí misma carece. Probablemente, el punto más morboso y su mayor tirón publicitario es la presencia del caústico e irónico Ángel Martín en su primera incursión en el escenario. La verdad es que a Martín se le nota cierta aceleración al principio de la obra, un apresuramiento que le lleva en ocasiones a proyectar mal la voz y perder la cara al público, técnica elemental para cualquier actor de teatro que Ángel Martín, por momentos, parece desconocer o no dominar. Es cierto, que conforme avanza la obra, su actuación mejora aprovechando las posibilidades de un papel que se ajusta muy bien a su registro televisivo pero que no acaba de rematar.
En definitiva, “Que viene Richi” es una obra intrascendente para pasar el rato. Algo que es el mínimo exigible para cualquier montaje teatral aunque yo personalmente esperaba de la obra y de la actuación de algunos actores algo más. Quizás en la próxima…
miércoles, 30 de abril de 2008
“Por los pelos” de Paul Pörtner
La obra se centra en una peluquería en el barrio de Chueca donde los dos peluqueros, Tony (Roberto Correcher) y Berta (Norma Ruiz) inician la jornada atendiendo a una variopinta clientela formada por López (Mauro Muñiz), un tipo nervioso y huidizo, Azucena (Loles León), una dicharachera y aburrida señorona con mucho tiempo libre y dinero para gastar, y Romero (Alex O´Doguerty). Cuando se descubre el asesinato de una célebre concertista que vivía en el piso de arriba, Romero revela que es un policía y procede a realizar la investigación del caso junto a su ayudante Lara (Alfonso Montón), un caso en el que el resto de los actores se convierten en sospechosos y la participación del público como testigo de todo lo que ha ocurrido es requerida por el inspector para desentrañar el misterio.
Sin duda, lo más destacable de la obra es su ingeniosa y original trama en la que se busca la implicación de los espectadores a un nivel poco habitual en este tipo de representaciones. Para ello, el inspector Romero excelentemente interpretado por Alex O Doguerty (el chofer de “Camera Café”) recaba sus preguntas a lo largo de la obra y durante la pausa para interrogar sobre el escenario a los sospechosos al tiempo que dirige la situación con habilidad para que sean los espectadores quienes crean estar interrogando libremente a los actores mientras estos contestan directamente a las preguntas dirigiéndose al espectador en un curioso diálogo. Ese planteamiento abierto llega a su clímax final cuando se pide que el público vote cuál de los cuatro posibles sospechosos es el culpable, dependiendo del resultado de la votación la representación de un final u otro.
Entre el reparto, aparte del mencionado Alex O´Doguerty, destacan también Loles León en un papel hecho a la medida de su histriónica personalidad al que sabe sacar todo el partido y que la convierte en el verdadero motor de la obra, y un Roberto Correcher que sabe dar el punto justo de exageración a su interpretación de un dicharachero y desinhibido peluquero. Los actores se lo pasan bien en el escenario en una obra que les exige un esfuerzo de improvisación inusual en este tipo de funciones porque aunque existan probablemente unas pautas generales sobre las que construir los finales y responder la impredecible reacción del público y sus preguntas debe suponerles todo un reto. No se engañen, sortear esas situaciones y además hacerlo con gracia y naturalidad resulta muy difícil y resulta muy meritorio que estos actores sean capaces de lograrlo en todo momento.
Ya saben, si están por Madrid y les apetece, les propongo una excelente opción de entretenimiento. Vayan a ver la obra y cuéntenme quién fue el asesino en su función, que yo les contaré el mío.
jueves, 31 de enero de 2008
“Garrick” de Tricicle.
En este espectáculo, Tricicle homenajea a John Garrick, el popular cómico inglés del siglo XVIII cuyas obras los médicos recetaban como cura para la depresión. Partiendo de ese planteamiento, Tricicle han montado un espectáculo de una hora y media en la que la sucesión de “gags” tienen como única finalidad e interconexión entre sí la de provocar la son(risa) del espectador sin más. Nada tan sencillo y nada, por otro lado, tan complicado que, en mi opinión, los Tricicle sólo logran en parte porque si bien el espectáculo se deja ver con una sonrisa, aprovechando los actores la complicidad de un público bien predispuesto, dista mucho de lograr la carcajada (salvo contadas excepciones) que buscan. El espectáculo/conferencia de Tricicle se fundamenta en un humor sencillo y blanco, disfrutable por todos los públicos, y el grupo hace buen uso de lo aprendido a lo largo de sus 27 años de actuaciones por todo el mundo. Tricicle da buena muestra de su amplio repertorio gestual para concatenar gag tras gag en rápida sucesión, sin más apoyo en un escenario prácticamente desnudo que el uso de onomatopeyas, palabras sueltas o algún vídeo puntual.
El espectáculo se deja ver con agrado y los miembros de Tricicle se mueven con la soltura y habilidad que dan los años de experiencia aunque, en mi opinión, este espectáculo no se puede comparar en originalidad, ingenio y mala leche a los realizados por otros grupos como Imprebis e Yllana de los que ya les he comentado algo aquí y aquí. De los diferentes gags, destacaría sobre los demás los del faquir y su ayudante y el del museo, aunque estos tampoco sean excesivamente originales. El espectáculo deja con gana de más y, a pesar de su falta de frescura y a la ausencia de propuestas más arriesgadas y sorprendentes, logra su objetivo principal que no es otro que el de hacer pasar un buen rato al público, pero, eso sí, sin la brillantez de otras ocasiones.
Ya saben si se animan hasta el día 2 estarán en Madrid y el resto del calendario de la gira lo pueden consultar aquí.
martes, 13 de noviembre de 2007
“666” de Ylana
En “666”, nos encontramos ante cuatro terribles presos que llegan al corredor de la muerte, tipos duros que no tienen nada que perder y que deben adaptarse a convivir entre ellos y con sus guardianes, mientras esperan sus surrealistas y chapuceras ejecuciones mientras sueñan con la libertad, arrasar con todo bicho viviente o pasar un ratito con una mujer, para terminar donde terminan todos los malos de corazón: en el Infierno con los demonios.
Partiendo de este argumento, Fidel Fernández, Joseph O’Curneen, Juan Francisco Ramos y Raúl Cano que dan vida durante la hora y media que dura el montaje a todos los personajes, crean un espectáculo cómico gestual y mímico de primera en la que todo está perfectamente calculado para provocar la carcajada del espectador a través del humor más irreverente, chabacano y divertido que puedan imaginar con el que logran la implicación activa del espectador a través de las bromas y amenazas de los terribles reclusos usando únicamente sus cuerpos y la onomatopeya como canal de comunicación con el espectador. La comicidad de unos actores especialmente dotados para el esfuerzo que supone hacer reír al espectador durante todo el tiempo que dura la obra, sin un segundo de descanso, hace de esta un espectáculo tan entretenido como adictivo dejando al público con ganas de presenciar más gamberradas sobre el escenario.
martes, 6 de noviembre de 2007
“Olvida los tambores” de Ana Diosdado.
Vista la obra, hay más luces que sombras porque aunque haya partes que han envejecido mal con un personaje, Nacho, que por momentos resulta muy cargante con su comportamiento analítico y cargado de moralina aunque su presencia sea imprescindible al ser el que define y orienta el comportamiento del resto. Sin desvelar, demasiado del argumento adelantaré que Tony y Alicia son un joven matrimonio ajeno a convencionalismos que pretenden vivir según sus propios ideales. El día de su aniversario en el que, además, van a celebrar una cena de trabajo de la que depende el futuro laboral de Tony y Pepe, su mejor amigo, con Nacho, un maduro productor discográfico, llega Pili, la hermana de Alicia huyendo de un matrimonio aburrido y rutinario con Lorenzo, un joven arquitecto bobalicón y conservador que también acude al apartamento de Alicia para intentar convencer a su mujer que vuelva con él. Tras la cena, mediante el personaje de Nacho, Diosdado va desgranando las reacciones, sentimientos y secretos de cada uno de los personajes para precipitarlos en un final dramático que deja a los protagonistas en una dura encrucijada sobre cómo afrontar sus vidas en el futuro y asumir las cargas de la madurez.
La obra dividida en dos actos se vuelve más interesante conforme avanza la trama acelerándose a partir del segundo acto. La obra mantiene buena parte de su interés a pesar de los años transcurridos porque, en definitiva, trata sobre problemas humanos y las frustraciones de la juventud de hace treinta años y los roles de los personajes son muy similares a los que puedan encontrarse en la actualidad. Sin embargo, el montaje de Víctor Conde aunque bastante lúcido en cuanto a la ambientación de la época es quizás demasiado conservador sin aportar ningún punto de originalidad respecto al primer montaje de referencia. Respecto al trabajo de los actores, hay que romper una lanza a favor de estos jóvenes actores que provienen de un medio tan distinto como el televisivo y aquí demuestran, como poco, interés para ir más allá de la opción fácil de encasillarse en la serie ñoña de turno. La obra permite el lucimiento de todos los actores en una amplia variedad de registros, aunque al inicio a la pareja formada por la debutante en teatro Ana Polvorosa (es la hija de “Aida” pero denle una oportunidad que está bastante bien) y Antonio Hortelano (“Compañeros”)le falte complicidad para resultar creíble, carencia que se difumina conforme va apareciendo en escena el resto del reparto que con sus excelentes actuaciones arropan a la pareja de protagonistas, destacando si cabe a Leandro Rivera , que borda el papel de Pepe, el personaje sobre el que recae la compleja tarea de aliviar humorísticamente la tensión que acumula el resto y con el que Rivera se mete al público en el bolsillo. El resto del reparto lo completan la meidática Cármen Morales, bastante correcta en el papel de Pili aunque un poco limitada en cuanto a su “vis dramática”, un notable Guillermo Ortega en el papel de Lorenzo y un gran Antonio Albella como Nacho que ha pasado de hacer el loco con los abanicos de Locomia a convertirse en un excelente actor.
Ya saben, si les apetece pásense por el teatro La Latina y me cuentan que les ha parecido la obra que hasta Febrero que está en cartel tienen tiempo.
lunes, 8 de octubre de 2007
“Misterioso asesinato en Manhattan” de Allen a San Francisco.
martes, 21 de agosto de 2007
“Los mejores sketches de los Monty Python: Flying Circus”
Los Monty Python desde su aparición a finales de la década de los sesenta supieron subvertir y criticar a través de un humor surrealista, absurdo y tremendamente inteligente la mayoría de las instituciones sociales mostrando a través de sus parodias, genuinamente británicas, buena parte de sus paradojas y miserias, convirtiéndose en un grupo de fama mundial, tanto por sus series de televisión como por sus películas que cuenta con admiradores en todo el mundo y que llegaron a estar prohibidos en este país nuestro en tiempos menos felices. Y, precisamente, esos eran para mí los dos grandes retos a los que se enfrentaban los cinco miembros de Imprebis e Yllana al preparar este montaje: la inevitable comparación con el original y su capacidad para adaptar un humor tan corrosivamente genial como el de los Monty Python a todos los paladares. Sin embargo, los actores superan con nota estas dificultades en un montaje en el que logran una completa complicidad con el público al que hacen participe desde el primer momento del espectáculo, aprovechando las facilidades que da en ese sentido un pequeño teatro como el Alfil, ofreciendo un espectáculo frenético en el que durante una hora y media no paran de cantar, bailar y bromear partiendo de la base de los sketches originales y adaptándolos a la realidad contemporánea española y logrando llegar a hacer olvidar a los pythons originales. La elección de los sketches es de lo más adecuada incorporando algunas de las más famosas parodias para el cine y la televisión y haciendo un repaso cínicamente mordaz por la iglesia, la judicatura, el ejército, las agencias de viajes, las funerarias, etc… Los actores hacen un trabajo descomunal en un escenario sin decorado que sólo se llena a través de unas hilarantes actuaciones que lograrán arrancar una carcajada incluso a aquellos que no les guste este tipo de humor.
En el lado negativo, sólo apuntar la nula ventilación del teatro Alfil que convierte la sala en una caldera de la que más de uno(a) tuvo que salir antes de tiempo. Quizás fuera algo puntual o fuese un medio para incentivar el consumo en la pequeña barra del teatro pero en pleno mes de Agosto no resulta de recibo
Ya saben, si están por los madriles y quieren echarse unas risas pásense por la sala Alfil. Eso sí, procuren no sentarse en las primeras filas no vayan a llevarse un tartazo.
lunes, 30 de abril de 2007
“Amor y otros pecados” de Javier Veiga y Ana Rayo
El argumento de la obra se basa en la relación entre Adán y Eva, una pareja de mediana edad en crisis. Eva, cansada de Adán, pretende dejarle a lo que él se opone por todos los medios posibles. En su intento desesperado de recuperar a Eva, Adán pretende convencerla de que la culpa de sus problemas se debe al pecado original y para solventarlos deben averiguar cuál es este. Así se da un repaso por los seis pecados capitales (“todo el mundo sabe que la gula no es un pecado”) personificados en diversas parejas históricas: Sansón y Dálila, Jesucristo y la Magdalena, Napoleón y Josefina, Julio César y Cleopatra y Cármen Polo y Francisco Franco. Finalmente, Adán y Eva descubren cuál es el pecado original pero eso quizás no sea suficiente para salvar su relación.
Durante la hora y media que dura la representación Veiga y Rayo dan vida a estos doce personajes en un “tour de force” frenético a través de un montaje moderno y muy divertido que incluye tanto canciones interpretadas por los mismos actores –bastante mal, por cierto- como videos protagonizados por cómicos televisivos y ciudadanos anónimos. Los enfrentamientos entre Eva y Adán incorporan todos los tópicos (por desgracia, bastante ciertos) que rodean las crisis conyugales con acierto e inteligencia buscando la complicidad del espectador en la broma y sirviendo además de hilazón para la incorporación de los sketches en los que representan de la manera más surrealista y pitorrera a las diferentes parejas históricas y en los que se nota la mano de afamados cómicos como Álexis Valdes o Javier Cansado, destacando en este sentido la esperpéntica sesión masoquista protagonizada por el Generalísimo y señora escrita por Juan Cavestany. Respecto al trabajo de los actores hay que resaltar a Javier Veiga, verdadero motor de la obra, que en una comedia hecha a su medida, da salida a toda su capacidad histriónica y cómica encontrando un buen contrapunto en la interpretación de Ana Rayo, una actriz poco conocida pero que en esta obra aprovecha la oportunidad para demostrar su facilidad para la comedia.
En definitiva, si quieren pasar un rato divertido disfrutando de una comedia ligera y agradable y descubrir de paso cuál es el pecado original pásense por el Teatro Amaya. Eso sí, procuren conseguir las entradas lo más cercanas posibles del escenario porque la acústica del recinto deja bastante que desear.
Si quiere saber algo más de Javier Veiga pincha aquí.