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viernes, 14 de febrero de 2014

“El último día en Vietnam”, de Will Eisner.



Hoy toca cuadrarse, ponerse firmes y saludar  porque me apetece escribir sobre  un álbum de Will Eisner uno de los pocos genios (de verdad) que ha habido en esto del Cómic.  Dentro de la última etapa de su prolija producción, Eisner realizó algunas historias dentro de un escenario bélico en un álbum recopilatorio publicado por Norma hace décadas que no tuvo cabida en las posteriores reediciones de su obra de corte costumbrista y autobiográfico ni, por supuesto, en las obras completas de "The Spirit", pero que por su calidad no merece ser olvidado, "El último día en Vietnam".
 


En  este álbum se reúnen seis historias de corte costumbrista que se  localizan en los diversos conflictos bélicos norteamericanos en los que de un modo u otro se vio involucrado en la II GM, en su servicio de prensa, y en Corea y Vietnam, publicando cómics a través de sus empresas que explicaban el funcionamiento de armas y vehículos a la tropa, estando solo una de esas historias, “Una medalla para George” basada en su experiencia personal propia basándose las otras en anécdotas e historias de las que fue testigo o le relataron sus protagonistas. A partir de ese material, Eisner da rienda suelta a su talento para ampliar las reglas propias del género bélico en el cómic y ofrecer un puñado de excelentes historietas tanto en forma como en contenido.
En estas historias Eisner se aleja del ensalzamiento del conflicto bélico para ofrecer historias personales y costumbristas en las que se ponen en evidencia las tribulaciones y anhelos de los soldados de a pie, haciendo especial hincapié en su condición humana, lejos de la presentación de los soldados como superhombres o perdedores, y ofrecer a partir de ellas sutiles palitos a las diversas contiendas al tiempo que ofrece en cada historia una  narración fresca y ágil junto a  un acabado formal rompedor y "experimental" que sorprende y atrapa la atención del lector desde la primera a la última página.

Especialmente destacable es la historia que da nombre al álbum al ser la más ambiciosa e interesante gráficamente. Eisner traslada al lector a travésdel diálogo directo del soldado simplón  protagonista en su última misión  el conflicto de muchos soldados norteamericanos durante la Guerra de Vietnam imbuidos del deseo de volver a su país y la propaganda oficial que les llevó a alistarse voluntariamente en el conflicto. En esta historia, que se desarrolla principalmente en el interior de un helicóptero, Eisner juega, aparte de la hábil ruptura de la cuarta pared que implica totalmente al lector, con la orientación de las viñetas para reproducir la sensación de vuelo del helicóptero y ocasionalmente el traqueteo de un jeep..

Otra historia especialmente interesante es “Una medalla para George”, en la que Eisner relata una amarga anécdota personal. Partiendo de un tratamiento inicial aparentemente cómico con la presentación del borracho George obscecado en pedir el traslado a primera línea del frente que sus amigos intentan evitar una y otra vez,  la historia deriva en una elegante elipsis hacia la amargura de la página final en la que sus amigos rumian en un bar la pena por el destino final del amigo que no pudieron evitar.


Las otras cuatro son historias más sencillas pero formalmente complejas y elegantes destacando especialmente “La Baja”, una historia muda en la que denuncia a través de un soldado anhelante de sexo las acciones de muchas combatientes del Vietcong que haciéndose pasar por prostitutas atentaban contra sus clientes. A pesar de ser víctima de uno de esos atentados el protagonista se arriesga a seguir probando fortuna antes que optar por la abstinencia.
”En “La Periferia”, Eisner pone en la picota a los reporteros que en la retaguardia “informaban” sobre las ofensivas del frente mientras jugaban a las cartas en la que es la historia más dura y abiertamente dramática de todas con una triple narración en paralelo desarrolada en diferentes planos que se complementan entre sí. “Un día gris en Corea” y  Una dura tarea” dejan en evidencia el dominio de Eisner de la anatomía y la expresividad de personajes en historias que se basan exclusivamente en la gestualidad de sus protagonistas. La primera, denuncia lo peligroso de poner a un idiota a hacer guardia y la segunda muestra la humanidad que puede esconderse tras el soldado más agresivo al tiempo que denuncia la existencia de ignorados orfanatos en los que se criaban los hijos de los soldados norteamericanos y las prostitutas vietnamitas repudiados por ambas naciones.
En fin, “El último día en Vietnam” es un álbum sobresaliente y una demostración más del talento sin límites que Eisner imprimía a cualquier histtoria. Es una lástima que en las últimas reediciones realizadas de la obra del maestro Norma se olvidara de estas historias.

martes, 31 de mayo de 2011

“Vida en otro planeta”, de Will Eisner.

Uno no se explica muy bien el criterio seguido por Norma Editorial para reeditar la obra de Will Eisner. Y es que resulta llamativo que una obra que se me antoja tan importante en la producción del creador de “The Spirit” como "Vida en otro planeta" permaneciese olvidada durante décadas desde su primera publicación seriada en la revista “Creepy”. Aparecida en 1979 –solo un año después que la aplaudida “Contrato con Dios”-, “Vida en otro planeta” es una obra puente y transversal, el eslabón perdido y hallado que enlaza la producción más comercial y de ficción del Eisner de “The Spirit” con el tratamiento más intimista y realista de sus novelas gráficas posteriores.

En esta obra, Eisner imagina las consecuencias a nivel mundial de la recepción de una comunicación procedente del espacio exterior. El mensaje es una sucesión de números primos que evidencia la existencia de vida racional en otro planeta y se convierte en la mecha que pone en marcha una frenética carrera entre distintas facciones y países para ser los primeros en enviar una expedición tripulada al origen de la señal, el planeta Barnard, sucediéndose las intrigas, manipulaciones y asesinatos entre unos y otros.

Organizada en capítulos, Eisner se divierte experimentando y aplicando en su segunda novela gráfica todo lo aprendido a lo largo de los años dedicados en la realización de “The Spirit” en una obra larga en la que mezcla elementos de ciencia ficción con el thriller y la política ficción poniendo de manifiesto, con un tono agridulce e irónico, el papel del egoísmo y la avaricia como verdaderos motores y lastres de la naturaleza humana. Con aparente facilidad, Eisner va hilvanando las complejas tramas en un elaborado artificio de vidas cruzadas anterior al mismo concepto de vidas cruzadas en la que los personajes quedan perfectamente caracterizados en dos pinceladas dando un tono coral a la historia, aun cuando haya personajes cuyo peso en la trama vaya siendo progresivamente mayor respecto el de otros.

Quizás se pueda objetar que en ocasiones la historia resulte recargada de texto y el lector pueda perderse en el frenético ritmo impuesto por Eisner. Sin embargo, el autor siempre es capaz de dar con el giro preciso y la solución para rescatarnos y tentarnos con su virtuosismo gráfico con el que nos mantiene enganchados hasta el final a una historia que avanza en varias décadas a las intrigas políticas que los Scott, Spielberg y Stone nos han ido ofreciendo en el cine muchos años después.
En definitiva, “Vida en otro planeta” es un portento y un punto aparte. La única y última historia apócrifa de “The Spirit” y por ello completamente diferente a las demás. Una historia larga y compleja ambientada en nuestro amargo mundo real y alejada de la ingenuidad delirante de Central City, con un Danny Colt/ Blubb que consigue una pírrica victoria a los puntos respecto a unos villanos demasiado cercanos y reconocibles. "Vida en otro planeta" es el broche de oro con el que Eisner se despidió de esos universos de ficción que conocía tan bien para sumirse en sus nuevas novelas gráficas de temática más personal y costumbrista que en esa nueva época de su vida le apetecía realizar. Indispensables tanto unas como otras.

lunes, 24 de enero de 2011

Jack Kirby, Will Eisner y las toallas.


Jack era bajito. ¡Él pensaba que era John Garfield, el actor! (Risas) Muy duro, muy duro. Todo lo que ves aquí [señala la portada de The Jack Kirby Collector #13] estaba dentro de él. Pero era un tipo muy bajito, un hombre muy bueno, pero muy duro. Cuando nos mudamos a una nueva oficina en un edificio de oficinas agradable, teníamos un servicio de toallas para que los artistas se lavasen las manos, y comprábamos una toalla para cada uno de los artistas, para que pudieran asearse. ¡La gente que suministraba las toallas, sin embargo, eran de la Mafia! (Risas) Nos estaban cobrando más y más dinero, por lo que mi socio Iger dijo: "Mira, vamos a buscar otro servicio de toallas más barato", porque en ese momento teníamos de diez a quince artistas y estaba empezando a costar dinero. Así que los llamé y dije: "Mire, nos gustaría buscar otro servicio de toallas." Por lo tanto, recibí una visita de su vendedor. (Risas) Llevaba una corbata blanca, un sombrero negro, la nariz rota, ¿sabes? ¡Scarface! (Risas) Y él entró y dijo: "¿Realmente no está satisfecho con el servicio?" Le dije: "Bueno, queremos encontrar otro..." Él dijo: "No hay nadie más que pueda dar servicio a este edificio." (Risas)
Empezamos a hablar en voz alta, y desde la otra habitación entra Jack Kirby. Me dice: "Will, ¿es que te da problemas? Voy a darle una paliza." (Risas) ¡El pequeño Jack Kirby y este hombre alto! (Risas) Le dije: "¡Jack, ve dentro!" Jack dice: "No, no." Y le dice al tipo: "¡Mira, no estamos obligados a comprar tus toallas. Podemos comprar las de los demás!" El tipo me miró y dijo: "¿Quién es él?" Y le dije: "Él es mi artista principal. No le haga enfadar, porque ..." (Risas) Así que este hombre dijo: "Mire, queremos hacer esto amistosamente. No queremos tener ningún problema." Y Jack dijo, "Si viene a verte otra vez, me llamas y le doy una paliza!" (Risas)
(El amigo Bruce en su imprescindible 999 se ha tomado el trabajo de traducir dos imprescindibles entrevistas publicadas originalmente en el "Jack Kirby Collector". La primera se la realizó Glenn Danzig –del que ya comentamos sobre su afición a los cómics por aquí- a The King mientras que, en la segunda, el gran Will Eisner comenta algunas de sus experiencias junto a Kirby cuando este trabajó en su estudio. Las podéis leer aquí y aquí).

jueves, 3 de enero de 2008

Will Eisner, en el recuerdo

El día que se cumplen tres años de su muerte es de mención obligada la figura de Will Eisner, un hombre que redefinió el cómic dos veces (como mínimo) y quizás quién probablemente más ha influido en el noble arte de contar cualquier cosa juntando dibujitos y letras, arte secuencial, lo llamaba.
Eisner es el nexo de la modernidad con el clasicismo a través de su gran obra “The Spirit”, un compendio de recursos inabarcable que debería ser de obligado estudio por cualquiera que quiera dedicarse a la historieta. Una obra que casi setenta años después de su primera publicación mantiene todo su vigor y frescura. Sin embargo, Eisner fue capaz en 1978 una vez más de ayudar a la revitalización del Cómic de una de sus periódicas crisis con “Contrato con Dios”, la primera “novela gráfica” del mercado. Eisner creó así una etiqueta con la que logró que mucha gente que hasta ese momento había despreciado el cómic considerándolo un medio menor para niños empezara a vislumbrar su enorme potencialidad que como medio narrativo para contar historias, cualquier tipo de historias, ofrecía. El resto es historia.

Va por usted, maestro.