miércoles, 6 de febrero de 2013
“Sueño del Fevre”, de George R.R. Martin.
jueves, 18 de octubre de 2012
“Canción de Hielo y Fuego 5: Danza de Dragones”, de George R.R. Martin.
miércoles, 4 de enero de 2012
“Juego de Tronos: Primera Temporada”, de David Benioff, D.B. Weiss y George R.R. Martin.
Debía un comentario desde hace tiempo a la adaptación televisiva de “Canción de Hielo y Fuego”, la famosa serie de novelas de fantasía de George R.R. Martin. La verdad es que al ser seguidor de la serie de antiguo no he tenido demasiada prisa en ver la serie, pero una vez visionados los diez capítulos que componen la primera temporada y que corresponderían con el primer volumen de la serie , “Juego de Tronos”, no puedo más que quitarme el sombrero ante el respeto con que David Benioff y D.B. Weiss han tratado la obra de Martin. Evidentemente, cada lector se habrá imaginado las cosas de un modo diferente pero ninguno negará la fidelidad al original de los adaptadores.
Y es que muchas veces las cosas son más sencillas de lo que parece si se evitan protagonismos gratuitos y, sobre todo, si se cuenta con un material de principio que por su propia estructura facilita la labor de adaptación al estar organizada la novela en capítulos protagonizados por distintos personajes que se pueden ajustar casi como un guante a la organización de los distintos capítulos televisivos a lo que hay que añadir, además, la propia experiencia del propio Martin perfecto conocedor de ambos medios al haber guionizado él mismo series de éxito como “La Bella y La Bestia” y se le dan galones en el proyecto (Martin de hecho es productor ejecutivo y ha supervisado los guiones).
La elección del reparto, la caracterización de los personajes y las distintas localizaciones de los Reinos de Poniente es excelente resolviendo con inteligencia las inevitables carencias y los elementos más peliagudos como la representación de El Muro o Nido de Águilas. Especialmente, han destacado la labor de actores como Mark Addy, Sean Bean, Emilia Clarke o Peter Dinklage quienes bordan sus personajes en un reparto que brilla a gran altura.
Entre novela y novela de Martin, la serie de la HBO se erige como un magnífico remedio para sobrellevar la lentitud del escritor a la hora de acometer la continuación de la saga. Confirmada ya una segunda temporada para 2012 espero que tengamos “Canción de Hielo y Fuego” para rato porque así sí se hacen las cosas.
jueves, 22 de septiembre de 2011
George R.R. Martin, Los Vengadores y el efecto Marvel.
Me gustaba Wonder Man. ¿Y sabes por qué? Ahora lo estoy recordando. Wonder Man muere en esa historia. Es un personaje nuevo, lo presentan, y muere. Fue muy desgarrador. Me gustaba el personaje, era un personaje trágico y condenado. Imagino que respondía ante esos personajes trágicos y condenados desde que era un niño.
- Especialmente ante aquellos que podían morir en cualquier momento.
En efecto. Por supuesto, siendo cómics, Wonder Man no estuvo muerto mucho tiempo. Volvió uno o dos años después y tuvo una larga etapa de varias décadas. Pero el hecho de que había sido presentado y se había unido a los Vengadores y había muerto, todo en un solo número, tuvo un gran impacto en mi cuando era un niño.
- Imagino que fue muy sorprendente, en un cómic de esa época, ver todo un arco argumental resuelto trágicamente de esa forma en un número.
Sí. Es difícil de comprender, creo, hoy en día la forma exacta en la que funcionaban los cómics de principios de los años 60. Los cómics de Marvel a los que yo escribía cartas fueron realmente revolucionarios en su época. Stan Lee hizo un trabajo increíble. Hasta entonces, los cómics dominantes habían sido los de DC, que en esa época eran muy circulares: Superman o Batman tenían una aventura, y al final de esa aventura estarían exactamente donde estaban antes de empezarla, y en el siguiente número se seguía el mismo patrón. Nada cambiaba nunca en los personajes de DC.
Los personajes de Marvel estaban cambiando constantemente. Pasaban cosas importantes. La alineación de los Vengadores estaba cambiando constantemente. La gente se iba y tenían peleas y todas esas cosas, no como en DC, donde todo el mundo estaba unido y todo era genial, y por supuesto todos los héroes se caían bien entre ellos. No pasaba nada de eso. Así que realmente, Stan Lee presentó un nuevo concepto de caracterización en los cómics, y conflictos, y quizás incluso las canas en algunos personajes. Y chico, echando ahora la vista atrás, puedo ver que probablemente la influencia en mi propio trabajo fue mayor de lo que habría soñado.
(En Espacio Marvelita han traducido estas interesantes declaraciones de George R.R.Martin en la que explica el impacto que le causaron los cómics marvel en su adolescencia, especialmente el nº 9 de “The Avengers”, de Lee y Kirby, reconociendo su influencia en su propia obra. No es baladí ni gratuito este reconocimiento ya que en su momento el joven Martin escribió a Marvel señalándolo.
Además, el autor de “Canción de Hielo y Fuego” y “Muerte de la Luz” desgrana con acierto las novedades que Lee introdujo en el tratamiento de los superhéroes respecto a lo que se venía haciendo hasta entonces en otras editoriales como DC.
Las declaraciones no tienen desperdicio y hacen que me pregunte si es posible que un cómic actual de “Los Vengadores” de Bendis lograría causar el mismo impacto en un chaval de 16 años… El decompressive storytelling hará que se vendan más tebeos pero, definitivamente, esa magia se ha perdido. ¿No creéis?).
viernes, 19 de agosto de 2011
“Los Viajes de Tuf”, de George R.R. Martin.
Casi sin quererlo, Haviland Tuf, un solitario, orondo y flemático comerciante galáctico, amante de los gatos y la cerveza, descubre El Arca, la última nave existente de su tipo ideada por el antiguo Cuerpo de Ingeniería Ecológica como el arma definitiva. Convertido en amo y señor de la nave, Tuf decidirá cambiar de profesión y convertirse en un nuevo ingeniero ecológico y viajar de por distintos planetas donde se han impuesto civilizaciones terrestres para ofrecer sus servicios profesionales. Claro que ni él ni nadie será capaz de imaginar los problemas que la posesión de El Arca y esa decisión le ocasionarán.
Inicialmente, “Los Viajes de Tuf” en realidad no era una novela unitaria sino que Martin aprovechó algunos relatos y una novela corta publicados previamente en revistas y compilaciones que contaban con el mismo protagonista, Haviland Tuf, añadiendo algún relato más para darle su forma definitiva y ofrecer finalmente la obra como un todo unitario. Martin juega con oficio con la estructura de la obra para ir alternar y ampliar la base original para dotar de cierta continuidad a la narración y al desarrollo del personaje protagonista y aunque no acabe de salvar del todo los zurcidos la cosa finalmente le queda bastante apañada, ofreciendo una más que correcta novela de género en la que rastreando a través de la cronología de sus distintas partes puede apreciarse como Martin fue ganando seguridad en su oficio de escritor. En esta obra, plagada de ideas interesantes y en la que Martin coquetea abiertamente en torno al concepto de divinidad no se pueden obviar ciertas influencias de grandes como Asimov, Dyck o Herbert, tamizando Martin buena parte del trasfondo y profundidad de esos autores para ofrecer similares planteamientos de un modo más ligero y accesible para cualquier lector.
En definitiva, “Los Viajes de Tuf” no es quizás la mejor obra de George R.R. Martin pero sí que resulta una novela correcta y entretenida que muestra el desarrollo de uno de los autores que más podrían haber aportado a la maltrecha Ciencia Ficción si no hubiera abandonado este género en búsqueda de otros pastos más verdes.
lunes, 25 de julio de 2011
“La Espada Leal”, de George R.R. Martin, Ben Avery y Mike S. Miller.
Veloces han estado los de Mondadori para publicar “La Espada Leal” la adaptación al cómic de la novela de mismo título que a modo de precuela realizase George R.R.Martin de su exitosa saga de fantasía heroica “Canción de Hielo y Fuego”, tras “El Caballero Errante”, que ya comenté aquí y aquí.
“La Espada Leal” se sitúa dos años después de los hechos narrados en “El Caballero Errante” y cuenta con los mismos protagonistas, Ser Duncan El Alto y su Escudero Egg que en esta ocasión sirven a Ser Eustace, un anciano noble de un empobrecido feudo que ha vivido tiempos mejores. Cuando las hostilidades con la poderosa vecina de su señor, Lady Rohanne, se desatan Dunk tendrá que apelar a toda su astucia, nobleza y fuerza para salir indemne de esta aventura.
Esta segunda adaptación de las novelas de R.R.Martin cuenta exactamente con las mismas virtudes y defectos que la anterior, tanto en la edición como en la adaptación. Se sigue obviando a los autores de la adaptación en la portada –aunque en el interior aparezcan debidamente acreditados- que son los mismos que se encargaron de adaptar “El Caballero Errante”, novela que conviene haber leído antes de probar con esta “La Espada Leal” al menos para conocer a los protagonistas de la historia. La adaptación al cómic por parte de Avery de la entretenida novela original es más que correcta y resulta a pesar de su sencillez más conseguida incluso que “El Caballero Errante”. Martin se maneja como nadie adaptando las claves medievales para la recreación de su mundo de ficción y, en esta ocasión, se centra en los conflictos entre los pequeños señores feudales en una trama que va ganando en interés conforme enfrenta a Ser Dunk a distintos conflictos para mantener la lealtad hacia su señor.
En el aspecto gráfico, no hay nada nuevo que contar. Miller es un más que correcto narrador que acierta en la ambientación de la historia y la caracterización de los personajes, pero cuenta como principal defecto su incapacidad para dotar de personalidad propia a los personajes, pareciendo que todos son primos y hermanos por tener la misma cara, un defecto que tienen muchos dibujantes pero que otros disimulan mejor que Miller al que se le nota en exceso.
En definitiva, “La Espada Errante” cumple sobradamente como adaptación de la novela original de George R.R. Martin y encantará a la creciente legión de seguidores de la saga principal mientras llegan las nuevas entregas de la serie.
jueves, 26 de mayo de 2011
“El Caballero Errante”, de Ben Avery, Mike S. Miller y George R.R. Martin.
En “El Caballero Errante”, se nos narran las aventuras de el joven e idealista Dunk, un joven escudero metido a caballero errante a la muerte de su anciano señor, quién para mejorar su fortuna acude a un gran torneo que se está organizando para medirse con lo más granado de la Caballería de los Reinos de Poniente. Junto a su misterioso escudero, el pelado Egg, Dunk verá como todas sus ilusiones se van al traste cuando acaba metido en un lío en el que pondrá en juego su vida y su recién adquirida caballerosidad al enfrentarse con uno de los príncipes más poderosos del reino.
Como desde la editorial no parecen querer darles el mérito que les corresponde lo haré yo desde aquí, destacando la labor de adaptación de la sencilla obra original de Martin por parte del equipo formado por el guionista Ben Avery y el dibujante Mike S. Miller quienes trasladan la narración precisa de Martin a un cómic fluido y entretenido en el que se sintetizan todos los tópicos del género de caballería. En el aspecto gráfico, Mike S. Miller, a pesar de su dificultad para dotar de expresividad a los rostros de los personajes –todas las caras son iguales- y algunos problemillas con las proporciones cumple con una narración muy influida por el manga logrando una lectura fluida y amena.
En definitiva, el cómic de “El Caballero Errante” que ya editara Devir como miniserie en formato prestigio hace unos años y que Mondadori ha recuperado en formato libro con la consiguiente reducción del dibujo (que tampoco sufre demasiado), cumple como lectura de género para pasar el rato y es una buena puerta de entrada al universo de “Canción de Hielo y Fuego” para quién quiera probar antes de atreverse con los megatochos de Martin.
martes, 24 de mayo de 2011
¿En qué se parece George R.R. Martin a Frank Frazetta? Haciendo las cosas mal.
Primero, podían haberse esmerado un poquito más con la portada de la edición de Debolsillo, inspirada con poca gracia la famosa ilustración de Frazetta de abajo. En el interior, como complemento, aparecen algunas portadas de la edición en comic book que están lo suficientemente bien como para no haber caído en este homenaje tan burdo.
Segundo, y más importante, creo que Mondadori, la editorial a la que pertenece la colección Debolsillo, lleva ya el suficiente tiempo en esto de los cómics como para darle el crédito que se merecen a sus profesionales. Está claro que el nombre de George R.R. Martin es el que tiene el tirón comercial y no me parece mal que aparezca bien grande en portada como autor del relato, pero lo suyo es que, junto al mismo, aparecieran también los nombres de los artistas que han realizado su adaptación al cómic, Mike S. Miller y Ben Avery, y no únicamente en los créditos anteriores.
Estaría bien que en la continuación de esta obra, “La Espada Leal”, cuya publicación se anuncia para Junio se subsanase esa omisión pero, sinceramente, lo dudo.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Trailer de “Juego de Tronos”.
No había comentado nada todavía del primer trailer aparecido hace unos días de la serie que se prepara el año que viene sobre “Canción de Hielo y Fuego”, la aclamada saga de fantasía medieval (o como la queráis llamar) del querido George R.R. Martin. Lo poquito que se ve, no da mala espina y el formato en serie de televisión me parece adecuado aunque teniendo en cuenta la lentitud con que Martin se está tomando la finalización del ciclo de novelas puede que las últimas temporadas las acaben disfrutando nuestros nietos.
(Ah, la influencia jacksoninana, parece también bastante patente).
jueves, 28 de octubre de 2010
“Muerte de la luz”, de George R.R. Martin.
A Worlom, un mundo abandonado donde la vida tiende a extinguirse y sólo sobreviven los proscritos y rezagados de variopintas razas y civilizaciones humanas que llegaron allí hace siglos para realizar un Festival Interestelar del que dejaron distintas ciudades sumidas en el abandono, acude Dirk t’Larien con la esperanza de recuperar a su amor de juventud perdido que le ha hecho llegar una antigua prenda de amor. Sin embargo, a su llegada Dirk descubrirá que la dulce Gwen que recordaba ha cambiado y ahora está unida por un vínculo que va más allá del amor con Jann Vikary y su teyn, Garse Janacek, kavalares regidos por rudas y estrictas convenciones basadas en la lealtad y el etnocentrismo que permite la caza de todos aquellos que no son kavalares y que bajo ningún concepto dejarían que Gwen los abandonase. A pesar de la fascinación que Dirk siente por los kavalares y su primitiva y enigmática cultura el amor por Gwen es más fuerte que la razón y Dirk pondrá en marcha una serie de acontecimientos que no sólo pone en peligro su propia existencia sino también la de su amada y los taciturnos kavalarers.
¿Es merecido el éxito de esta novela entre los aficionados a la ciencia ficción que la consideran una de las mejores de todos los tiempos en casi todas las listas habidas y por haber? Probablemente, sí, porque “Muerte de la luz” en sus casi trescientas páginas nos sorprende por su riqueza temática y la coherencia con la que el autor construye mundos y civilizaciones para desarrollar una trama de aventuras en la que explora conceptos imperecederos como el amor, la lealtad y la amistad, con una gran riqueza de matices a pesar de su característica sencillez narrativa que la convierte en una lectura idónea para cualquier lector más allá de su edad y nivel de exigencia. Y es precisamente en su capacidad para abarcar casi todas las corrientes y temas propios de la ciencia ficción que otros autores hollaron previamente por separado con éxito en una sola novela donde radica realmente el enorme mérito de este libro. No es la novela de ciencia ficción políticosocial y ecologista más notable (ninguna llega a la complejidad de “Dune” de Frank Herbert); ni es la que más nos conmoverá en su complejo desarrollo de las relaciones de amor y desamor (ninguna supera en mi opinión a “Los amantes” de Philip Jose Farmer); tampoco nos hipnotizará con el romanticismo de mundos decadentes donde se desarrollan y mueren civilizaciones como lo logró Bradbury en sus “Crónicas Marcianas”; pero, con un poco de cada una de estas novelas más una preocupación por explorar la confrontación cultura similar a la del mejor Heinlein de “Forastero en Tierra Extraña”, R.R.Martin desarrolla una novela de personajes complejos en la que nos sorprende a cada página con reacciones y actitudes que les hacen evolucionar –o involucionar ante nuestros ojos- y en cuyos caracteres es fácilmente de un modo u otro sentirse reconocido.
En definitiva, “Muerte de la luz” quizás no sea la mejor novela de ciencia ficción pero es una excelente novela sin necesidad de su adscripción a un género y la mejor respuesta que se puede ofrecer a todos aquellos que dudan sobre las capacidades novelísticas de R.R. Martin arguyendo la extensión de “Canción de Hielo y Fuego”. Si habéis perdido la fe (o la paciencia) con R.R.Martin en “Muerte de la luz” sin duda la reencontraréis.
miércoles, 21 de mayo de 2008
“Canción de Hielo y Fuego IV: Festín de Cuervos” de George R.R. Martin
Martin señala en su blog que la confección de la cuarta novela le resultó tan complicada que se vio obligado a dividirla en dos libros el segundo de los cuáles debe estar a punto de aparecer en los Estados Unidos el próximo mes bajo el título de “A Dance Of Dragons” y del que “Festín de Cuervos” sería la primera entrega. La estructura característica de la obra dividida en capítulos en los que se va narrando la evolución de distintos personajes que en conjunto van desarrollando el tema principal de la obra, la Guerra de los Cinco Reyes, permite al autor este tipo de soluciones. Sin embargo, está estructura tiene sus desventajas y Martin en este libro se encuentra con una de ellas. Es tal la complejidad, diversidad y número de los personajes creados por Martin, cada uno con su propia historia y tramas accesorias, que sus novelas se estiran y estiran siendo imposible incorporar a todos los personajes en un único libro y mantener el interés de la trama principal. Esto obliga a Martin en cada entrega a hilar muy fino a la hora de seleccionar los personajes que va a incorporar en cada libro y en esta última novela la elección probablemente no ha sido la más adecuada, sobre todo porque el otro punto fuerte que ha caracterizado la serie, las constantes sorpresas y giros que Martin incorpora en la historia en esta novela brillan por su ausencia convirtiéndola en la más aburrida de la serie. Y eso que, en principio, los elegidos son algunos de los más carismáticos: la atractiva y malvada Cersei Lannister, su tullido hermano Jaime, la rebelde Arya Stark (o sus distintas identidades) o la caballeresca Brienne de Tarth, que llevaron el peso de la serie en anteriores entregas, e introduce algunos nuevos para abrir nuevas tramas y localizaciones en los Reinos de Occidente. Sin embargo, la ausencia de los personajes más carismáticos y complejos como Tyrion Lannister, Jon Nieve o Daenerys Targaryen lastra la historia, así como la falta de verdaderos cliffhangers que mantengan el nivel de adicción e interés del lector.
Y, es que Martin más que una novela-río, como consideran muchos, ha creado un nuevo concepto la novela-charca, en la que los personajes se desarrolla, en ondas conforme a las piedras que va tirando el autor a la charca de la obra en forma de giros argumentales y sorpresas, manteniendo el interés mientras echa nuevas piedras que remuevan las aguas pero que, en cuanto deja de hacerlo, la historia resulta predecible y aburrida. No le ayuda precisamente al estilo directo y poco elaborado de Martin la constante repetición en la presentación de personajes secundarios para situar al lector y nombrar a todos y cada uno de los personajes que aparecen en la historia, acabando uno con la sensación de estar atrapado en un bucle del que no puede salir.
En definitiva, una novela bastante anodina que probablemente haga las delicias de los fanáticos que llevan años esperándola pero que ofrece mucho menos de lo que promete. Y es que es muy difícil mantener el nivel durante tantos libros y durante tantas hojas.
Quizás en la próxima entrega, si Martin se decide a cerrar alguna trama secundaria y va prescindiendo de personajes pueda recuperar la intensidad perdida y esta novela quede como un borrón en la serie pero, de momento, para mí es la que señala la cuesta abajo. Sería muy buena noticia que Martin, en la próxima entrega, me demuestre lo contrario para poder seguir disfrutando de su talento.
Más sobre “Canción de Hielo y Fuego” en El lector impaciente aquí, aquí y aquí.
miércoles, 27 de febrero de 2008
“Canción de Hielo y Fuego 3: Tormenta de Espadas” de George R.R. Martin
Una historia que se ha alargado y alargado a lo largo del tiempo con continuos retrasos en las fechas de publicación, para aparecer finalmente en dos volúmenes de más de quinientas páginas cada uno, y evitar el mosqueo de la gente que andaba ya dispuesta a tomar a sangre y fuego la editorial porque el tiempo pasa y quién más quién menos piensa que no vamos a llegar a ver el final de esta saga nunca. Sin embargo, en cuanto coges el libro e inicias el primer capítulo, la tensión desaparece y ya no puedes despegarte de una lectura que se vuelve adictiva por momentos, logrando el autor más allá del aplauso de la crítica el que todo escritor valora más, el de los lectores que, de boca a oreja, han hecho de esta saga de fantasía una obra “de culto” que si no perteneciese a un subgénero tan desprestigiado gozaría seguramente de mayor eco.
En este tercer volumen de la serie, volvemos a encontrar a los personajes con los que ya nos hemos familiarizado a lo largo de los dos anteriores volúmenes. Las Tierras de Poniente padecen las consecuencias de la guerra continuada y los ejércitos de los distintos reyes campan por doquier, convertidos en mesnadas, arrasando allá por donde pasan, sin lograr ninguno imponerse a los demás. Los reyes pretenden afianzar sus alianzas a través de matrimonios con aliados y vasallos, sin embargo, las venganzas e intrigas cortesanas por las antiguas afrentas se cobran cada vez un precio más alto.
George R.R. Martin arrasa con todo. Sin ningún tipo de miramiento por sus personajes, Martin los transforma o elimina en función de la historia que quiere contar manteniendo siempre al lector un paso por detrás de lo que su imaginación tiene planeado. Al contrario que lo que ocurre en buena parte de las obras de este género que plantean la historia a partir de unos pocos personajes arquetípicos e intocables que autolimitan la autonomía del autor con resultados predecibles y aburridos para el lector, Martin en todas sus novelas hace que la acción avance a través de varios personajes que comparten el protagonismo y aparecen o desaparecen en función de las necesidades de la historia principal. Personajes bien desarrollados y profundamente humanos en sus planteamientos y reacciones, cuyas conductas, en el mejor de los casos, son siempre de una moralidad discutible, pero con los que el lector no tiene dificultades en identificarse al resultarle creíbles y terrenales.
Tomando como modelo histórico inicial La Guerra de las Dos Rosas y coqueteando con una estructura rayana con la novela histórica en una indeterminada época medieval, Martin juega a Dios con sus personajes, sin olvidarse nunca de mantener el rigor “histórico” del escenario que ha creado y sirve de argamasa a toda la estructura de la novela. De este modo, no importa que tal o cuál personaje muera o desaparezca, ni que no hayamos sido testigos directos de todos lo acaecido y nos enteremos por otro personaje. Lo que Martin narra en cada momento es lo que realmente importa y, no se equivoquen, esta capacidad para mantener hechizado a los lectores como si de un encantador de serpientes se tratase no está al alcance de cualquiera.
He tenido guardado este tercer volumen de “Canción de Hielo y Fuego” esperando el anuncio de la cuarta entrega para empalmar uno con otro pero, al final, resulta que me ha pillado el toro y para cuando se ha publicado el cuarto volumen no había empezado con el tercero. No importa, ya me pongo con el cuarto título de la serie, “Festín de Cuervos”, que la cosa está que arde y yo no espero años para leer la continuación. Si no llegamos al final de la saga, al menos que nos quiten lo bailado.
Más sobre “Canción de Hielo y Fuego” en El lector impaciente aquí y aquí.
jueves, 14 de junio de 2007
“Choque de Reyes” de George R.R. Martin (“Canción de Hielo y Fuego 2”)
En “Choque de Reyes”, Martin no se aparta del guión prestablecido y sigue la pauta marcada en su anterior novela que tan buenos resultados le dio, sabedor que ha dado con una fórmula para hacer literatura de fantasía “adulta” con la que conectar con un amplio espectro de público que encuentra en sus novelas cargadas de hechos, referencias y acción un divertimento excelente.
En esta la segunda novela del ciclo, Martin se muestra como un autor con las ideas muy claras y un proyecto definido, en la que ningún personaje por importancia aparente que pueda tener en la trama, resulta imprescindible. Esta es la grandeza sin duda de una obra en la que el reparto coral de personajes hace que estos sean desarrollados por igual por el autor lo que le permite mantener abiertos varios arcos en los que cada uno de ellos es el protagonista, al tiempo que la trama principal avanza enriquecida dejando hechos paralelos en el tiempo apenas esbozados a la imaginación del lector. Al profundizar de este modo en los personajes y sus motivaciones el maniqueísmo lastrante del género se rompe logrando una saludable y “adulta” (ya salió otra vez la palabrita) ambigüedad moral en las reacciones y actitudes de los personajes que los hace cercanos al lector que sufre y padece prisionero en la diabólica trama dispuesta por Martin, incapaz al mismo tiempo de dejar de devorar las páginas para saber más de las penalidades que el destino depara a su personaje (o personajes) favorito. De este modo, en esta segunda novela personajes secundarios en la primera, como Theon Greyjoy, o novedosos, como Davos Seaworth, se unen al elenco de “Juego de Tronos” para convertirse en los narradores de los hechos desde los bandos Greyjoy y Baratheon., añadiendo más referencias, lugares y personajes a la ya complicada trama política en la que se encuentra imbuido el Reino de Poniente mientras que la magia regresa paulatinamente al mundo desde el Norte y el Este.
Probablemente, el quid de la cuestión será comprobar hasta que punto es capaz Martin de seguir con su huida hacia delante en el desarrollo de esta enorme bola de nieve que está creando y saber si podrá desenvolver la enorme madeja que está liando. Hasta ahora, el autor ha dado notables muestras de su capacidad y parece tenerlo todo bien atado sin embargo el parón en la publicación tanto en Estados Unidos como en España (¿Para cuándo Gigamesh publicará el cuarto tomo? Llevan más de un año traduciéndolo) me hace temer que Martin esté en un atolladero y quizás no sea capaz de seguir añadiendo madera a la locomotora de la serie. Habrá que seguirlo atentos.
miércoles, 11 de abril de 2007
“Juego de Tronos” de George R.R. Martin (“Canción de Hielo y Fuego 1”)
Bien…”Canción de Hielo y Fuego”, la nueva saga de George R. R. Martin nos plantea más de lo mismo…pero en una versión mejorada.
Martin, que dejó una prometedora carrera en el género fantástico (“Muerte de la luz”) para dedicarse a escribir guiones para series de éxito como “La Bella y la Bestia” ó “En los límites de la Realidad”, demuestra en esta novela que ha sabido asimilar los recursos del medio televisivo para adaptarlos y crear una narración absorbente e interesante.
El mundo que recrea Martin – Los Siete Reinos de Poniente – es un continente en el que las estaciones duran años y la magia hace siglos que desapareció. La acción se desarrolla en una especie de Edad Media británica donde podemos encontrar fáciles paralelismos con nuestra Historia (la Guerra De Las Dos Rosas es su referente más evidente) que sirven para que el lector se encuentre dentro de un marco familiar desde el principio, pero al que el Martin va dotando paulatinamente de una riqueza y particularidades sorprendentes. La narración no avanza de un modo lineal a través de un narrador único, sino que el autor utiliza a diversos personajes para mostrarnos diferentes puntos de vista y situaciones, al mismo tiempo que la trama principal se desarrolla. De este modo, la trama avanza con dinamismo, y somos participes de diferentes subtramas al tiempo que en el complejo mundo inventado por el autor ocurren acontecimientos de los que no somos espectadores directos. La trama de Martin abunda en diferentes géneros que van desde la intriga al folletín y ninguna cualidad o defecto humano queda fuera de la historia. En esta gigantesca “novela-río” nada es lo que parece y si por algo destaca es por su acertado tratamiento de los personajes. Los personajes de Martin están alejados de los arquetipos del género, y, su desarrollo es adulto. Pronto vamos descubriendo que los buenos no son tan buenos como podríamos esperar ni los malos tan malos. Las motivaciones y acciones de cada uno son claras y sus personalidades llenas de matices. El lector pronto descubre que Martin se ha erigido en una especie de cronista de su mundo de fantasía sin tomar partido por ninguno de los bandos en liza. Las sorpresas y novedades son constantes, llegando el descaro de Martin a matar a uno de los principales personajes a mitad de la novela sin que por ello la trama sufra (es más, mejora), de manera que el lector se mantiene expectante y ansioso mientras va devorando las casi ochocientas páginas de la novela y se queda con mono de saber más. Sin embargo, éste es para mí el principal escollo de la obra de Martin. La obra está pensada para desarrollarse en siete tomos de los cuáles en EEUU sólo se han publicado cuatro (se espera que salga el quinto este año) y en España, Ediciones Gigamesh, ha publicado los tres primeros. ¿Será Martin capaz de mantener la atención y el interés de sus lectores durante tanto tiempo? ¿Podrá sorprendernos volumen tras volumen?¿Sobreviviremos? Desde luego, si lo logra estaremos ante una de las novelas de fantasía referentes de la década y del género. Si buscas personajes interesantes y unas novelas que no acaban nunca, esta es tu serie.