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sábado, 12 de abril de 2014

“Requiem, el Caballero Vampiro: Resurrección”, de Pat Mills y Olivier Ledroit.





Es una buena noticia que sigan surgiendo a pesar de la crisis y demás nuevas editoriales dispuestas a correr la aventura ampliar la oferta de titulos disponibles en un mercado que difícilmente puede absorberlos. La última en semana es West Wind quién ha realizado una apuesta importante por “Requiem, El Caballero Vampiro”, de Pat Millis y Oliver Ledroit, una premiada serie de fantasía gótica que se ha publicado con éxito en Francia y Estados Unidos y de la que ya han aparecido más de diez álbumes en el país galo.

En esta primera entrega, Heinrich, un soldado nazi destinado al frente ruso durante la IIGM recibe un tiro en la cabeza y muere para resucitar en un dantesco Infierno llamado Resurrección donde el tiempo corre hacia atrás y las almas más malvadas personificadas en diversos monstruos fantásticos agrupados según sus  pecados. En la cúspide de esa sociedad infernal los más malvados son los vampiros entre los que ha renacido Heinrich como Requiem. Réquiem empezará a entrenarse en su nuevo mundo para convertirse en un  despiadado Caballero Vampiro mientras descubre los secretos y peculiaridades del mundo de  Resurrección e intenta mantener su antigua humanidad aferrándose al recuerdo de Rebecca, la judía a la que amó en vida y que sin embargo traicionó.
Mills a lo largo de su dilatada carrera ha demostrado que es un guionista poco convencional y siempre busca ante todo sorprender y en “Requiem” lo vuelve a conseguir con una historia en la que mezcla el terror gótico con un humor retorcido sin que falten las imprescindibles dosis de intriga y gore. En este primer álbum, Mills prácticamente nos presenta exclusivamente a los principales personajes de su drama y las peculiaridades del mundo dantesco en el que este se va a desarrollar con la suficiente habilidad cómo para redefinir los estereótipos e iconos del género de terror en una historia original que despertará el interés por conocer más a los incondicionales del género de Terror.

En el apartado gráfico, Millis colabora de nuevo con Olivier Ledroit con el que ya realizara la inédita en España “Sha”, un artista de enorme impacto visual cuyo estilo a medio camino del de Bilal y el de Simon Bisley se ajusta a la perfección con el del guionista. La importancia de Ledroit en la serie es fundamental y sin duda uno de los principales alicientes del álbum es el detallado y espectacular acabado de sus macabras y terroríficas visiones infernales.

“Resurrección” es un más que correcto álbum de presentación de “Requiem Caballero Vampiro” y cumple su cometido de dejar con ganas por conocer más de ese extraño y desconcertante mundo habitado por todo tipo de espantajos. Ojalá que la apuesta de West Wind encuentre el apoyo de los aficionados y podamos seguir las peripecias que Mills y Ledroit han ideado para su extraño antihéroe vampírico.

lunes, 27 de enero de 2014

“Marshal Law: Miedo y Asco”, de Pat Mills y Kevin O’Neill.




ECC Ediciones ha tomado la sabia decisión de reeditar tras muchos años de su primera publicación por Forum "Marshal Law: Miedo y  Asco", uno de esos tebeos que en opinión de lo que esto suscribe de obligada lectura y que debería estar disponible en las estanterías regularmente por ser una auténtica obra maestra de su género llamada a socavar y remover los cimientos de los moderados estetas del buen gusto hasta puntos insospechados y ofrecer una visión de lo superheroico tan influyente que, a pesar del tiempo transcurrido de su publicación original en el sello Epic en 1987, sigue siendo una obra rabiosamente "moderna" y su huella puede encontrarse en buena parte de lo que se ha publicado en el género posteriormente y se ha considerado rupturista.

San Francisco ha sufrido un terrible cataclismo que ha convertido la mayor parte de la ciudad en una ruina en la que malviven los supervivientes acosados por la que las bandas de antiguos superhéroes licenciados de la guerra en La Zona que campan a sus anchas cometiendo desmanes y respetando solo  la ley del más fuerte.  Frente a la anarquía y el caos, la única figura de autoridad y orden en ese entorno es Marshal Law, un policía solitario antiguo héroe  veterano también de La Zona, quién embutido en su traje de cuero sadomaso intenta imponer su ley  con sus peculiares métodos. Cuando empieza a operar Bacteria, un asesino en serie obsesionado con acabar con strippers disfrazadas de Celeste, la superheroina con la que se va a casar Espíritu Publico, el mayor superhéroe de la Nación Marshal Law habrá encontrado un caso a la talla de sus capacidades.

Dicen los que saben de esto del género de superhéroes que “Watchmen” es la gran obra maestra del género, referencia obligada para entender la evolución del mismo posteriormente. Y no les falta razón, pero generalmente se tiende olvidar de manera apresurada la conmoción que “Miedo y Asco”,  la primera miniserie de seis números de Marshal Law de los británicos Mills y O’Neill, fue para todos aquellos que consideraban el género superheroico un mero entretenimiento infantil. Los autores construyeron a su manera, que bebía directamente de la irreverencia punk, de las distopias tremendistas de Dyck (vía Scott, por supuesto)  de la osadía del cómic underground y de las sucias tramas hard boiled de Ellroy, un meditado y reflexivo desafío a las asentadas esencias superheroicas poniendo en tela de juicio todas sus ponderadas cualidades en una intensísima historia cargada de sexo, mala baba y vísceras que iba mucho más allá de la sofisticada obra de Moore y Gibbons.

Mills y O’Neill forjados en la dinámica escena británica en torno a la revista “2000 A.D”,  supieron como ninguno importar al incipiente sello Epic promovido por Marvel las fórmulas propias de “Juez Dredd” dando una vuelta de tuerca a la creación de John Wagner y Carlos Ezquerra e ir incluso un paso más allá a través de un justiciero sadomaso dispuesto a cazar superhéroes aunque todavía no se hubiera encontrado ninguno. Mills construyó una trama brillante en la que mezcla la distopia catastrofista heredera de “Mad Max” y “Blade Runner”  con las fórmulas del género negro haciendo que la historia crezca a partir de sus brillantes y cortantes diálogos y textos al tiempo que intertextualiza mediante los sesudos cuadros de texto en los que recoge las anotaciones de la novia de Mills una fiera crítica a la carga ejemplarizante del género al que pertenece.

Sin duda, “Marshal Law” no sería tan brillante sin el brutal y expresivo acabado de un magistral Kevin O’Neill que logra dar con el punto exacto en la caracterización deprimente y sucia de sus demasiado (sobre)humanos personajes, pero al tiempo construye una historia clara y perfectamente hilvanada en la que a modo de pintadas y lemas se introducen como puñetazos las máximas ideadas por Mills y presenta a partir de su personalísimo estilo fantásticas splash carentes de cualquier autocensura y que se grabarán en las retinas de los lectores.

En fin, “Marshal Law: Miedo y Asco” es un tebeo brillante, subversivo, valiente e inteligente  en forma y fondo que a pesar de los años transcurridos desde su publicación mantiene intacto su mensaje y adentrándose en los territorios más sórdidos del género superheroico como nadie ha sabido continuar con posterioridad.  Una auténtica obra maestra que no es ni para pusilánimes ni prejuiciosos y que seguro que, tras su lectura ,no dejará a nadie indiferente.