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jueves, 26 de diciembre de 2013

“Vampir”, de Joann Sfar.

 


Fulgencio Pimentel se apunta un buen tanto apostando por el “Grand Vampir” del francés Joann Sfar publicando en un cuidado integral los cuatro primeros álbumes – los dos primeros que ya editara hace años Sins Entido junto a otros dos más inéditos en España- de la serie bajo el título de “Vampir” y prometiendo completar la serie con un futuro díptico que aparecerá en 2014 con los dos últimos álbumes.
En estas historias, Sfar nos cuenta las aventuras y desventuras de Fernand, un nosferatu romántico y melancólico que vive en un ruinoso castillo lituano, mostrándonos su incesante búsqueda del amor a través de sus devaneos con mortales y vampiras y sua fluctuantes relaciones con Lio, una mandrágora algo casquivana de la está perdidamente enamorado, y Aspirina, una eternamente adolescente nomuerta que le ama con locura pero por la que Fernand no se siente especialmente atraído.

Si algo ha demostrado a lo largo de su ya dilatada obra Joann Sfar es la capacidad para involucrar a los lectores en sus ricos universos personales, muchos de los cuáles de un modo u otro se intercomunican, y de los que el autor se vale para reinterpretar los géneros, subvirtiéndolos en su propio interés para la exploración de sus propias constantes temáticas y personales.

 Un buen ejemplo de esto, es esta deliciosa serie en la que la ambientación terrorífica es una mera caracterización para ofrecer un acercamiento costumbrista a los problemas sentimentales del protagonista - Fernand no deja de ser un trasunto del propio autor- y sus monstruosos amigos, personajes que deambulan de un lado para otro enamorados de la idea del  amor que solo disfrutan en contados momentos.
Sfar a lo largo de estos cuatro álbumes no decae en su capacidad para construir alrededor de Fernand, un amable nosferatu existencialista en la estética de la más siniestra creación de Murnauy del triángulo amoroso principal un rico elenco de personajes interrelacionados que dota a la serie de una coralidad deliciosa y que permite al autor explotar con éxito las formulas de las sitcom de enredo potenciada por su imaginación desbordante y su firme voluntad en  que no haya reglas prestablecidas más allá de sorprender al lector con su constante trasgresión de las convenciones de género.

Por otro lado, Sfar se permite incluso incorporar el cameo de otra de sus creaciones como es “Profesor Bell” ,mezclando en una loca aventura a los personajes de estas dos series en las que refleja su amor juvenil por el pastiche decimonónico y el Terror gótico, e introduce constantes guiños y homenajes a diversos autores y personajes en sus viñetas.

Sfar saca el máximo partido a su expresivo y nervioso estilo que potencia con un primoroso tratamiento del color que dota a la serie de un aire onírico e irreal y una composición clásica de seis viñetas por página que prácticamente mantiene inalterada a lo largo de toda la serie y con la que se asegura  mantener la atención del lector en la narración.

En fin, “Vampir” es una estupenda muestra de la habilidad creativa y alegórica de Sfar, quien a través de sus entrañables monstruos nos hará reflexionar de una manera inteligente, original y divertida sobre nuestras propias inseguridades y miedos a la hora de acometer las relaciones sentimentales. Excelente.

lunes, 30 de enero de 2012

“Chagall en Rusia”, de Joann Sfar.



Uno de los tebeos más fascinantes publicados el año pasado fue “Chagall en Rusia” que 451 Ediciones publicó en un ajustado volumen que reúne los dos álbumes que componen la obra original con una ligera reducción que no afecta demasiado a la reproducción. Se trata de un pintoresco acercamiento realizado por Joann Sfar a la figura de uno de los pintores más influyentes del siglo pasado, el ruso francés Marc Chagall, de la que Joann Sfar se ha valido para volver sobre sus obsesiones de siempre al tiempo que narra, como si de un cuento a lo "Big Fish" se tratase, la primera etapa de la vida del pintor en su Rusia natal antes de su marcha definitiva a Francia.


El joven Chagall es un joven pintor que vive en una pequeña aldea judía en la Rusia revolucionaria. Ajeno a la guerra civil entre comunistas y zaristas, Chagall vive abstraído por su pintura y su amor hacia la hija del rabino con la que planea casarse. Sin embargo, el padre de esta solo permitirá el matrimonio cuando Chagall le demuestre que es capaz de desempeñar un oficio que asegure el futuro de su hija. El pintor, junto a una serie de pintorescos personajes que irá encontrando, se embarcará en la consecución de su objetivo montando una compañía de teatro mientras intenta resolver las tensiones internas entre su pasión por la pintura y el amor a la amada en el marco de una Rusia en guerra que desprecia a los judíos.



Sfar deja volar su portentosa imaginación para construir en torno a la figura de Chagall un cuento simbolista rico en lecturas y humor partiendo de la obra y biografía del pintor ruso, un personaje cuyo origen e inquietudes reflejan importantes puntos en común con los del dibujante francés. Y es que Chagall como Sfar reflejó y exploró en su obra su ascendencia hebraica y, al igual que el francés se ha dedicado además al cine, fue un artista polifacético e inquieto que no solo se dedicó a la pintura sino que probó fortuna en otras artes como el teatro. De este modo, en “Chagall en Rusia Sfar se siente identificado con el protagonista convirtiendo al pintor en vehículo para reflejar sus propias dilemas vitales. De este modo, los seguidores habituales del francés encontrarán ecos en esta obra de buena parte de su producción previa desde las contradicciones en torno al amor y el Judaísmo, que tan bien reflejara en “El gato del rabino” o “Klezmer”, como la fusión de estilo pictórico y vida para reflejar la biografía de un pintor que ya experimentara con éxito en “Pasquin”. En ese sentido, “Chagall en Rusia” es quizás una obra más lograda que esta última, reflejando mediante ese discurso entre lo onírico y la realidad mejor las complejidades de la personalidad de Chagall que si se hubiera ceñido a un tratamiento más realista de la historia.


Además, esa opción le permite a Sfar desarrollar su propia creatividad, integrando con éxito influencias cubistas y fauvistas junto a referencias directas a la obra de Chagall convertido en sujeto y objeto de su propia obra pictórica, haciendo que los distintos planos de realidad y ficción confluyan en un único discurso narrativo. De este modo, Chagall interactúa con personajes como El violista o el Cristo a los que Sfar caracteriza para acentuar diversos aspectos de la personalidad del pintor, o el personaje de Tam El Carnicero, un golem en el más amplio sentido de la palabra, que se convierte en el opuesto al pintor y que representaría la ortodoxia hebraica de su personalidad.



Sfar utiliza una composición de seis viñetas por página a las que saca el máximo partido, recargado cada viñeta para trasladar en lo posible el universo pictórico de Chagall jugando con la composición y las perspectivas, y aprovechando al máximo el admirable tratamiento del color de Brigitte Findalky quién caracteriza perfectamente con colores más oscuros o claros según requiera la historia los sentimientos del protagonista y su especial visión del mundo.


En definitiva, “Chagall en Rusia” devuelve al cómic a un Sfar en magnífica forma tras sus devaneos cinematográficos. Sin duda, uno de los tebeos más destacables del año pasado.

miércoles, 6 de abril de 2011

El trailer de “El Gato del Rabino”.

Pues sí. La verdad es que la adaptación cinematográfica que el polifacético Joann Sfar (no tengo muy claro si es auténtica vis creativa o mera dispersión) está preparando de la que quizás sea su mejor obra tiene muy buena pinta. ¿La veremos estrenada en España? Espero que sí.

viernes, 28 de enero de 2011

“Mazmorra Monstruos: El gigante que llora”, de Sfar, Trondheim y Menu.

Dentro del atractivo y desconcertante universo que es la Mazmorra de Sfar y Trondheim, una de las series que más me gusta es “Monstruos” ya que el formato de aventuras autoconclusivas dibujada cada una por un artista de relumbrón dentro de la BD -aunque algunos apenas publicados en España- siempre aporta un punto de frescura y originalidad que en ocasiones echo a faltar en otras líneas de la franquicia. El invitado en este último álbum que acaba de publicar Norma Editorial,El gigante que llora” –último aparecido en la críptica planificación de Norma de la serie pero en realidad segundo cronológicamente de “Monstruos” y publicado originalmente en 2001, saltado en su momento por misteriosas razones y recuperado afortunadamente diez añitos después- es nada menos que Jean Christophe Menu fundador de L’ Association y un teóricoclave de la BD de los noventa.

La Mazmorra se ha inundado debido a que el ojo del gigante Biscara que permite a Alcibíades vislumbrar lo que ocurre en cualquier rincón de la Terra Amata no para de llorar. El Guardián de la Mazmorra obligará al bueno de Alcibíades y al nigromante Horus a embarcarse en una misión fuera de la tranquilidad de la Mazmorra para encontrar a Biscara, el gigante tuerto.

Agradable reencuentro con los personajes secundarios creados por Sfar y Trondheim en esta aventura coral que en clave de comedia nos relata un auténtico dramón a través de una historia original, tierna y divertida con la que uno no puede dejar de sonreír ante las delirantes desdichas del romántico Biscara y sus “amigos” en la búsqueda del amor no correspondido. El estilo de Menu fresco y ágil casa perfectamente con una serie como “La Mazmorra” dotando a la historia de una agilidad narrativa que se adecua con el dinamismo de una trama ágil que no da respiro al lector. Visualmente muy dotado para la caricatura, Menu se asocia perfectamente con Walter para lograr algunos efectos muy chulos, especialmente en las páginas cuya composición es más libre.

En definitiva, Menu es un autor a seguir siempre y cuando alguna editorial se anime a publicar el resto de su producción ahora que Norma ha abierto la veda. Por calidad no será.

sábado, 16 de octubre de 2010

Joann Sfar, Dionysos y Besson.

El polifacético Joann Sfar capaz de cualquier cosa menos de estarse quieto también ha probado fortuna en colaboraciones con el ecléctico grupo francés Dionysos con el que comparte una misma fascinación por los universos monstruosos y mágicos de autores como Tim Burton. Así, Sfar ha realizado la portada de dos discos de esta original banda que gusta de ofrecer proyectos que escapan exclusivamente del ámbito musical para experimentar con otros medios como la literatura o el cómic.

De este modo, Sfar realizó la portada para “Monsters in Love”, el disco de la banda del 2005 que se vendió junto a un libro de cuentos del que es autor el solista Mathias Malzieu, Maintenant qu'il fait tout le temps nuit sur toi”, textos escritos como terapia para superar la muerte de su madre.

El segundo disco del grupo que cuenta con la colaboración de Sfar (junto a Karim Friha) en su portada es “La Mécanique du Coeur” del 2007 que se inspira en una novela de fantasía escrita por Malzieu (publicada en España) de la que Luc Besson ha comprado los derechos para realizar una película de animación en 3-D de la que se encargará el mismísimo Joann Sfar. Curiosamente, este disco cuenta además con colaboradores de lo más pintorescos entre los que se encuentra el genial jugador francés de fútbol Eric Cantona que también gusta de meterse en todo tipo de charcos ya que también ha hecho sus pinitos como actor.

Hay que ver cuánta gente inquieta y talentosa hay por las Galias...

Hay os dejo un video del grupo – “La metamorphe de Mr. Chat” de “Monster in Love”- para que escuchéis como suenan.

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viernes, 18 de diciembre de 2009

“Sócrates, el semi-perro 3: Edipo de Corinto”, de Joann Sfar y Christophe Blain.


Sins Entido se ha dado prisa en publicar en España la tercera entrega de “Sócrates, el semi- perro”, la serie en la que Sfar y Blain se dedican a desmitificar desde su personalísima visión a los héroes y semidioses griegos en una serie en la que el humor, la ironía y la ternura se entremezclan en sabias dosis. Una entrega esta que está todavía calentita en Francia (creo que el álbum salió a la venta en Octubre) por lo que hay que felicitar a la editorial por su celeridad. Les cuento.

Sócrates, el semi-perro filósofo, se ha liberado por fin del yugo de su amo, el caprichoso y veleidoso Heracles, pero cuando en su camino se cruza Edipo, un bebé colgado por los pies de un árbol para que muera y maldecido por los dioses con un destino que le condena a matar a su padre y acostarse con su madre, decide convertirse en el preceptor del niño para defender sus ideas, el libre albedrío frente al determinismo de los dioses. Junto al rey de Corinto, que ha adoptado al bebé, Sócrates urde un plan para salvar al pequeño Edipo, pero cuando por medio se cruza la mujer del rey los planes se tuercen….Y la cosa no puede más que empeorar cuando el pobre Sócrates se reencuentra con el brutal Héracles…¿Se librará Sócrates de Heracles?¿Se acostará Edipo con su madre?¿Pueden los hombres y los semi-perros desafiar la voluntad de los dioses?No les cuento más.
Sócrates, el semi-perro” es una serie que va a más y en la que Sfar está dando muestras de su habilidad para subvertir los cánones ortodoxos de la mitología griega aportando una visión humorística y más humana. De este modo, en este tercer álbum, que se me antoja encierra algunos de los mejores momentos de la serie, Sfar convierte la tragedia griega por antonomasia, el mito de Edipo, en una hilarante comedia de enredo en la que la intervención del antihéroe protagonista trata de poner cordura a la sinrazón de los dioses. Resulta curiosa la elección del protagonista un semi-perro con ínfulas de filósofo que curiosamente aporta cordura a las locura de hombres y dioses en un planteamiento calcado al de la que para mí es la mejor serie de Sfar, “El gato del rabino”.

Nos encontramos, en esta serie, a un Blain minimalista que se centra básicamente en la expresividad exagerada de los personajes con un acabado aparentemente “naif” y descuidado, caracterizando a los personajes con apenas unos pocos rasgos definidores, con lo que refuerza el componente cómico de la historia, prescindiendo de elementos superfluos y optando por fondos neutros en la mayoría de las viñetas, con lo que subraya el componente irreal e imaginario de la historia. No les voy a descubrir aquí mi debilidad por Blain que en este álbum explota muchos de las innovaciones estilísticas aparecidas en sus obras en solitario, especialmente “Gus”.

Sfar y Blain optan por una exigente composición de seis viñetas por página (clásica ya en las obras de Sfar) en la que se manejan con soltura y ofrecen un curso acelerado sobre narración gráfica y el uso de la elipsis, permitiéndose continuas acotaciones dentro del hilo narrativo principal para incorporar irónicos e inteligentes comentarios y gags visuales, sin que ello afecte al hilo de una historia mítica cuyo fin, en mayor o menor medida, conocemos todos,

Finalmente, creo que es una lástima el abrupto final del álbum, que no de la historia, quedando esta en suspenso hasta la próxima entrega de la serie que ojalá no se demore en demasía. Impaciente me dejan.

Más sobre "Sócrates el semi-perro" en El lector impaciente:

Héracles”.
Ulises

Otras obras de Sfar en El lector impaciente:

El gato del rabino”.
La Mazmorra: Amanecer
”, junto a Blain .
Las Olivas Negras”, aquí, aquí y aquí.

Otras obras de Blain en El lector impaciente:

Gus”, aquí, aquí y aquí.
El reductor de velocidad”.
Isaac, el pirata”.

¿Qué tienen en común Sfar, Blain y Jimi Hendrix?


...Pues el homenaje que dedican los autores franceses a la histórica portada del "Electric Ladyland" de Hendrix, el último de los tres que realizó con su banda y el único en su carrera que llegó a ser número 1 en las listas.


Como la portada original del disco no llegó a tiempo se improvisó la que ven arriba con un montón de damas en pelotilla sobre un fondo negro que ha convertido en una rareza de coleccionista, ya que a Hendrix no le gustó y en sucesivas ediciones no volvió a reeditarse, portada que es la que homenajean los autores del cómic (les adelanto que es una joyita pero dentro de un rato se lo cuento más detenidamente).

El disco de Hendrix es una maravilla en el que se incluían temas tan imprescindibles para la historia de la música como el de abajo.




(Gracias a Frog2000 por levantarme ayer la liebre y por la imprescindible entrevista a los Hernandez Brothers que tradujo ayer y pueden leer en su blog. No se la pierdan).

viernes, 25 de abril de 2008

Parecidos razonables

...Por si alguien duda de los parecidos en los personajes de "Las olivas negras" con Sfar, Trondheim y Blain, una comparación.



Los autores:


Los personajes:















Juzguen ustedes mismos.

“Las olivas negras: No comerás el cabrito en la leche de su madre” de Guibert y Sfar


Me gustaría poder decir que este tercer álbum de la serie “Las olivas negras” mantiene el excelente nivel de los dos anteriores y, aunque por un lado lo hace, por otro no.

Me explicó. Esta tercera y última entrega de la serie por el momento, me ha decepcionado, ya que aunque la obra mantiene el excelente nivel de calidad e interés de las anteriores entregas con un excelente dibujo de Guibert y agudas observaciones de Sfar acerca de la religión judía y la sexualidad ninguna de las tramas que se han ido planteando y desarrollando a lo largo de la serie se resuelve. Nos encontramos así con una historia en la que se nos birla cualquier tipo de resolución con un final tan abierto que hace presuponer que la idea de los autores es su continuación aunque el hecho de que en los últimos cinco años no haya aparecido ningún nuevo álbum me hace temer lo peor.

Esta tercera entrega retoma la historia en el punto en la que la dejamos en la anterior entrega, con el pequeño Gamaniel tratando de encontrar a su padre para liberarlo de los romanos “ayudado” por el manipulador Josué mientras que Eliaou, acompañado del profeta Yeshayahu, pretenden impedirlo temiendo por el chico. Cuando llegan a Jerusalén, Gamaniel confunde a un esclavo cocinero con un romano al que ataca instigado por Josué. El ama de la casa en la que sirve el esclavo invita a Gamaniel y sus compañeros al circo donde entrarán en contacto con los gladiadores y los enanos y conocerán sus costumbres, hasta que se vean involucrados con estos en los disturbios provocados en la ciudad como consecuencia de la detención del padre de Gamaniel. Mientras, en el campamento de los zelotes, la mujer de Eliaou engaña a este con uno de los romanos desertores.

Este tercer álbum de la serie mantiene el nivel de las anteriores entregas. Sfar nos ofrece una reflexión acerca de la religión judía –uno de sus temas preferidos, como dejó patente en “El gato del rabino”- a través del pequeño Gamaniel, que es su viva imagen, y sus encuentros con distintos personajes a lo largo de sus aventuras para salvar a su padre. Los distintos aspectos de la religión hebrea se encuentran marcados en este álbum por la personalidad de los acompañantes del niño: el fanático y malvado Josué, el astuto y práctico Yeshayahu (Este tipo se parece mucho a Trondheim, ¿no creen?) y el tontorrón y aguerrido Eliaou. A través de ellos y otros personajes, como el cocinero o los gladiadores Sfar, reflexiona sobre distintos aspectos del judaísmo en unas conversaciones ricas y en las que pone de relieve las contradicciones y matices de la religión. Ante la actitud cerril de estos personajes, Sfar contrapone la picardía de los desertores romanos, trasuntos de Blain y él mismo, que se mueven con el mundo en busca de aventuras y bellas mujeres a las que seducir. Frente a la actitud fantasiosa de unos y de otros, los autores ensalzan el punto de vista práctico y lleno de sentido común de las mujeres del campamento, quienes procuran disfrutar de la sexualidad como única vía de escape de la cerrada sociedad en la que viven.

Resulta muy curioso como se superponen y complementan el estilo de estos dos autores. Si Sfar gusta de incorporar enormes bocadillos de diálogo en la historia sin que por ello se resienta la composición de Guibert, este opta porque sean sus viñetas mudas las que hablen, comunicando, con un estilo más directo que mil palabras, ideas y sensaciones al lector utilizando una técnica de dibujo que va evolucionando a lo largo de los álbumes hacia posicionamiento de “línea clara” cada vez más acentuados, en un claro acierto por parte del dibujante. Dos técnicas que contribuyen a enriquecer la historia que nos están narrando y dejan al lector frustrado ante un final abierto que no resuelve nada.

La edición de Kraken correcta aunque dado el carácter de la historia hubiera preferido su edición en un integral. Y, por supuesto, hubiera mantenido la rotulación manual original en lugar de la simplona rotulación mecánica de los tres álbumes.

Esperemos que Sfar y Guibert encuentren pronto un hueco para continuar la historia donde la dejaron y dar un digno colofón a la historia del pequeño Gamaniel. Sus lectores se lo agradeceremos.

Si quieren leer sobre las anteriores entregas de "Las olivas negras" en El lector impaciente pinchen aquí o aquí.

jueves, 17 de abril de 2008

“El gato del rabino” de Joann Sfar


En la Argelia de principios del siglo pasado, el gato del rabino Sfar se come un loro y de este sorprendente modo logra el don de la palabra, cualidad que utiliza para interrogar a su amo y su familia sobre lo divino y lo humano. De este modo se inicia de una de las colecciones más originales e inclasificables que ha dado la BD en los últimos años y uno de los más personales e interesantes del prolífico Joann Sfar.

A lo largo de los cinco álbumes que componen hasta el momento la serie, Sfar hace un amplío recorrido por casi todos los temas que han obsesionado, obsesionan y obsesionarán a los seres humanos con un planteamiento lleno de inteligencia y humor. El gato, que gana y pierde el don del habla a lo largo de la serie, se mantiene fiel a su caprichosa e implacable naturaleza gatuna para poner en evidencia la intransigencia de los violentos, los nacionalistas y los fanáticos frente a la ingenuidad vital e inquieta de su amo, el rabino Sfar, su hija y sus familiares algunos tan fantásticos y legendarios como el Malka de los leones, otros tan terrenales como la dueña del gato, la hija del rabino Zlabya o el marido de esta, el rabino Jacques . Todos, seres humanos llenos de flaquezas y debilidades, presos entre la realidad férrea de las normas religiosas, convenciones sociales o problemas cotidianos con los que conviven frente a la libertad de los animales que van apareciendo a lo largo de los álbumes y con los que el gato entablará amistad, animales de compañía dotados de clarividencia para entender a sus amos, seres imperfectos hacia los que, por otro lado, sienten ciega lealtad.

Sfar desde una aparente sencillez plantea problemáticas universales y terrenales, entremezclando fantasía y realidad en una concepción de la historieta que entronca con autores como Fred (“Philemon”), Herriman (“Krazy Kat”) o Waterson, (“Calvin&Hobbes”) o de la literatura como Cervantes o Pennac ("La Felicidad de los ogros") pero encontrando un camino propio en el que fusiona un universo entre la realidad y la ficción a la medida de las fábulas protagonizadas por el rabino y su gato, en el que la judería sefardí en la que viven se convierte en una Bagdad de “Las Mil y Una Noches” desde la que viajar por el mundo y la fantasía sin desconectar por ello del contexto histórico donde movimientos como el sionismo y el antijudaismo aparecen como contrapeso de ese imaginario en el que sus personajes se mueven.
Asimismo, el viaje se convierten en un elemento más de la historia. El gato a través de los viajes que emprende en compañía del rabino o sus parientes irá acumulando experiencias y madurando, al tiempo que nos va descubriendo elementos del rico patrimonio cultural de la cultura sefardí y hebrea.
Sfar además coquetea con los distintos géneros sin que la serie pierda por ello originalidad. Ora con el costumbrismo a la hora de retratar la vida intramuros de las jóvenes argelinas ó los jóvenes estudiantes de la Torah , ora con la aventura en Jerusalén de África”.


En el aspecto gráfico, podemos observar la evolución constante de Sfar a lo largo de los años y como su estilo va puliéndose álbum a álbum. Sin abandonar su característico trazo nervioso y acelerado que, en ocasiones, da la sensación de falta de acabado, Sfar realiza una de sus mejores obras jugando con ese componente de su estilo para reforzar lo onírico de las historias que narra. Sfar cuenta la historia cómo quiere sin ajustarse a patrones fijos, pasando de viñetas de gran detallismo a otras de una enorme simplicidad formal en función de la idea que quiera plantear.

Da la sensación que el dibujo no es un fin en sí mismo para Sfar sino un medio siempre al servicio de la historia viñeta a viñeta. De este modo, Sfar juega con todo (formas, contornos, perspectivas y sombras) menos con un estricto diseño de página de seis viñetas por página pasando de viñetas recargadas y detalladas a otras de gran simplicidad formal manteniendo alerta en todo momento al lector respecto a lo que está leyendo.. Los elementos atmosféricos se vuelven así en otro elemento importante para crear esas sensaciones a lo largo de la historia.

A través de esta enorme fábula, El gato del rabino, o dicho de otro modo, Joann Sfar intenta entender a sus parientes para entender el mundo que le rodea y del que proviene aunque pocas son las moralejas validas a las que llega a través del enorme “totum revolotum” que es esta serie. Quizás la fuerza del amor en todas sus vertientes como único medio y remedio para enfrentarse y sobrevivir en el mundo sea el mensaje que se esconde a lo largo de todas las tramas que se desarrollan a lo largo de una serie que abre las mentes y nos hace comprender lo parecidos que somos todos más allá de diferencias religiosas y culturales, manteniendo su efecto mucho tiempo después de la lectura de los álbumes.

No sé durante cuanto tiempo, ese gran humanista que es Sfar será capaz de mantener el nivel e hipnotizarnos con las aventuras del gato y su amo sin caer en la repetición. De momento, su capacidad para fabular se mantiene intacta. Si no la han leído todavía, háganlo y decidan por ustedes mismos.


Títulos publicados

1. La bar-mitzva
2. El malka de los leones
3. El éxodo
4. El paraíso terrenal
5. Jerusalén de África
Otras obras de Sfar en El lector Impaciente aquí, aquí y aquí.

martes, 20 de noviembre de 2007

“Las Olivas Negras 2: Adán Harishon” de Guilbert y Sfar


Se hacía de rogar Ediciones Kraken a la hora de publicar la segunda entrega de “Las Olivas Negras” que tan buen sabor de boca me dejó tras su primera entrega, tal y como les comenté por aquí. Sin embargo, la espera ha valido la pena pues esta segunda entrega titulada “Adam Harishon” mantiene el nivel y llega incluso a superar a su antecesora.
En este segundo álbum, se retoma la acción en el punto en el que se dejó en el anterior album y se centra en la relación entre el pequeño Gamaliel y el zelote Josué, quienes parten del campamento zelote para rescatar al padre del niño prisionero en Jerusalén por los romanos. A través de la travesía del desierto Gamaniel y Josué llegan a un oasis en el que conocen a un nuevo grupo de judíos dedicados a la vida contemplativa liderados por el profeta Yeshayahu, mientras son buscados por Élie para evitar una desgracia. Previamente, Gamaliel en sus aventuras en el desierto ha conocido a un extraño ermitaño que vive con la única compañía de unas serpientes y dice ser Adam Harishon, el primer hombre creado por Dios según la tradición hebraica, el cuál salva a uno de los desertores galos de la picadura de una serpiente y establece una extraña relación con el niño.
En este segundo volumen de “Las olivas negras” se confirma el excelente trabajo que el dúo Sfar ("La Mazmorra", "El gato del rabino") - Guilbert ("La guerra de Alan","El Fotografo")es capaz de realizar en esta historia rica y compleja, llena de matices y significados desde una aparente simplicidad narrativa y compositiva. Partiendo del infantil e inocente punto de vista de Gamaniel, Sfar analiza los cimientos y características de la fe hebraica a través del carácter y personalidad de los distintos personajes con los que se va cruzando el joven Gamaniel en la búsqueda de su padre. Así, contraponiendo a la firmeza y ternura de la figura paterna en la enseñanza de su fe que conocimos en el anterior volumen, se nos presenta en este al zelote Josué, un hombre acomplejado y cobarde que encuentra en su religión la justificación para enfrentarse a los invasores de su país, y al cínico e hipócrita profeta Yeshayahu, dispuesto a tergiversar las enseñanzas de la Torá en su propio beneficio y a prestar su ayuda a Eliá a cambio de oro. Ambos personajes están pensados para provocar la antipatía del lector por un Sfar que ofrece a lo largo del vagabundeo de su protagonista tantas preguntas como respuestas en una historia de corte histórico pero cuyas conclusiones podrían ser perfectamente extrapolables a nuestra época. Es sorprendente la capacidad que desarrolla este autor para incorporar ideas tan complejas en un relato aparentemente muy sencillo sin resultar en ningún momento farragoso ni aburrido para cualquier lector, que sin entrar en simbologías ni complejidades puede disfrutar simplemente de las aventuras del niño que busca a su padre. Toda esta riqueza argumental Sfar no la hubiera podido desarrollar sin la gran labor que desarrolla en esta historia un Enmanuel Guilbert capaz de dar forma a toda la estructura ideada por Sfar a través de una clasica composición de seis viñetas por página aparentemente muy sencilla pero tremendamente eficaz. Guilbert juega permanentemente a lo largo de las viñetas con diferentes planos para narrar una secuencia continuada con lo que ayuda a caracterizar y posicionar a cada uno de los personajes jugando con primeros planos y planos intermedios para establecer el marco adecuado en el que incorporar con naturalidad los ajustados y pensados diálogos de Sfar. Al mismo tiempo, muestra un total dominio del medio para romper la linealidad del relato y mostrarnos otras situaciones sin que ello resulte violento ni merme la calidad de la lectura. También hay que destacar el uso del color que realiza Walter en esta obra dotándola a través de unos colores planos de toda la sobriedad que necesita y sabiendo mostrar las diferentes ambientaciones que el paisaje, importante elemento de la historia, requiere. Los amarillos de Walter queman como el desierto de día y sus violetas reflejan el frío de las noches del desierto. Un excelente trabajo.
Sin más, os recomiendo esta serie cuyos albumes hasta ahora son una pequeña maravilla y uno de los mejores cómics europeos publicados en lo que llevamos de año y de la que todavía nos faltan por disfrutar dos volúmenes más. Quizás el único pero que se pueda poner es la edición de Kraken usa de un papel excesivamente fino, que hace que las páginas se transparenten al trasluz. Esperemos que en próximos álbunes la editorial sea capaz de solucionarlo.

viernes, 5 de octubre de 2007

“Sócrates, el semi-perro 2:Ulises” de Sfar y Blain



Si hay un autor en estos momentos en el panorama europeo capaz de sorprender en cada nuevo álbum que publica con algo fresco y original ese no es otro que Joann Sfar ("Las olivas negras", "Mazmorra")y si, además el álbum lo edita en colaboración con uno de los dibujantes preferidos de servidor, Christophe Blain ("Isaac, el pirata") pues la compra se hace casi obligatoria. Este es el caso de “Ulises”, el segundo álbum de la serie de “Sócrates el semi-perro” editado por Sin Sentido y cuya primera entrega “Heracles” me resultó, como ya les comenté por aquí, pelín decepcionante a pesar de su claro carácter introductorio. Sin embargo, en “Ulises” nos encontramos con un Sfar en plena forma, capaz de filosofar, ironizar y encadenar situaciones y acontecimientos en 48 páginas y con la limitación formal añadida de dividir la página en dos columnas de dos viñetas (6 por página, habitualmente), como muy pocos son capaces actualmente.
Si en la anterior entrega dejamos a Sócrates y su amo, Heracles, camino de Itaca para buscar a Ulises y aprender lo que es el amor verdadero, pronto deben escapar de allí tras un flirteo entre Heracles y Penélope que termina con la muerte de Telémaco, el hijo de Ulises. En el barco en que escapan, se encuentran con Ulises que harto de sus obligaciones y desconocedor de la muerte de su hijo, ha decidido iniciar una nueva odisea aventurera sin compromisos y obligaciones. El viaje da para que los dos héroes se líen (sí, Ulises y Hércules son un poco gays) y Sócrates se ¡¡¡case!!!. De todos modos, la boda dura poco y para evitar que Sócrates haga publica la homosexualidad de los héroes le abandonan en una isla desierta donde se encuentra con Hómero, un cíclope ciego y poeta. Junto a su nuevo amo Homero, Sócrates parte en busca de Heracles y Ulises para vengarse pero estos se han peleado y se encuentran en guerra.
El nuevo álbum de Sfar y Blain está lleno de acontecimientos y aventuras abandonando el tono más reflexivo de "Heracles" sin dejar por ello de aportar su personalísima visión de los mitos griegos, personajes que pasados por la turmix creativa de Sfar pierden su carácter legendario para ganar en humanidad mostrándolos el guionista llenos de limitaciones, defectos y miedos. Así, en este álbum centrado en la figura de Ulises, este deja de ser el sagaz y enamorado rey de Itaca para mostrarlo como un homosexual deseoso de escapar de sus obligaciones conyugales y del armario, enamorado del bruto y arisco Heracles. Sin embargo, el marcado tono humorístico de Sfar, no exento de ironía, no le impide al mismo tiempo reflexionar sobre los sentimientos, la sexualidad y el drama de una manera divertida y exenta de mal gusto a través del personaje protagonista, Sócrates, el perro filósofo. Una de las causas más notables de la mejoría de este álbum es la aportación de Blain que demuestra haberse adaptado a la limitación de las dos viñetas abandonando los fondos neutros predominantes en “Heracles” por situaciones y paisajes más variados. El estilo de dibujo de Blain parece encontrarse en esta serie a medio camino del que muestra en su serie más reconocida “Isaac, el pirata” y las figuras “blandas” del nuevo “Gus” (del que la semanita que viene les cuento, dénme tiempo) logrando unas formas más oníricas en determinados personajes, como Sócrates, de una manera que casa bien en esta historia mitad sueño, mitad leyenda. En definitiva, un álbum divertido y refrescante que se puede leer de manera independiente y que no defraudará a los incondicionales de estos dos autores.

lunes, 9 de julio de 2007

“La Mazmorra: Después de la lluvia” de Sfar, Trondheim y Blain



Aprovechando la publicación de un nuevo álbum por Norma Editorial vamos a acercarnos a “La Mazmorra”, una de las colecciones europeas que mayor éxito de ventas y críticas está teniendo en los últimos años. ¿En qué radica el éxito de la serie? Por un lado, en la mezcla de fantasía y humor que derrocha en cada uno de sus números y que recuerda bastante a lo que ya comentaba el otro día sobre Pratchett (para mí la influencia más directa de Sfar y Trondheim en la serie) y su Mundodisco; y, por otro, el que se trate de una serie coral, desarrollada a través de varios arcos argumentales distintos que, si bien, permiten disfrutar de la lectura individual de cada álbum y arco con distintos protagonistas y situaciones, se enriquece con la lectura conjunta al entrecruzarse referencias constantes en los argumentos de las distintas series que componen la colección.
“Después de la lluvia” se enmarca dentro de “Amanecer”, el arco argumental en el que se narra el origen de la Mazmorra y protagoniza Jacinto de Cavállere, un atribulado estudiante de día y el terrible justiciero “El Camisón” por las noches. Han pasado varios años de los acontecimientos narrados en el anterior episodio y Jacinto ha heredado la fortuna de su tío convirtiéndose en el hombre más rico de Antipolis, la ciudad más poblada y sucia de la Tierra Amata, pero ha perdido a su esposa, asesinada por su amante Alexandra, lo que le hace caer en una depresión. Victima de un accidente, Jacinto pierde la movilidad de las piernas y mientras es cuidado por Alexandra y el profesor Cormor, las obras del Metro que está socavando los cimientos de la ciudad avanzan a buen ritmo. ¿Podrán impedir Jacinto y sus amigos que el Metro destruya Antipolis? ¿Perdonará a Alexandra? ¿Recuperará el uso de sus piernas? Ya no les cuento más, cómprense el tebeo, hombre.
“Después de la lluvia” ofrece una rica, variada y entretenida lectura en el que para mí es el mejor arco argumental de los que componen “La Mazmorra”. En “Amanecer” Sfar, Trondheim y Blain realizan su personal homenaje a las historias clásicas de justicieros de capa y espada, convirtiendo a Jacinto de Cavállere en uno de los personajes más interesantes de toda la serie. Si en los primeros albumes Jacinto era un joven e ingenuo estudiante perdido en la gran ciudad en este último se ofrece una visión más oscura y adulta del personaje tras los años transcurridos. Es difícil pedirle más a un álbum de 48 páginas. A partir de un comienzo bajo la lluvia – de ahí el título – los hechos se van precipitando y el ritmo se incrementa con lo que el álbum se lee en un suspiro administrando los guionistas las pausas y la acción admirablemente a lo largo de todo el argumento. Mención aparte merece la aportación de Christophe Blain (“Isaac el pirata”), dibujante fijo de “Amanecer”, que realiza una labor gráfica espectacular dejando su impronta y sello de calidad en cada una de las páginas. A través de unos escenarios esbozados y difusos siguiendo la senda que iniciara Blutch en “Mi hijo el asesino” (álbum de la serie “La Mazmorra: Monstruos”), los personajes se mueven con soltura, dejando patente que para este autor, a nivel narrativo, no existe ningún limite y que resulta posible unir experimentación y entretenimiento si se cuenta con el talento para ello. En este álbum Blain usa una paleta de colores más oscura para resaltar el cambio producido en la personalidad de los personajes principales y la decadencia de Antipolis sin necesidad de recurrir a un exceso de textos explicativos y enriqueciendo el guión de Sfar y Trondheim.


sábado, 23 de junio de 2007

“Las Olivas Negras 1” de Guilbert y Sfar.



Parece que desde hace dos semanas en casa somos incapaces de tener un sábado tranquilo como cualquier hijo de vecino trabajador para dedicarlo al goce del rencuentro ininterrumpido con la almohada sin la condena del despertador y el consabido madrugón.
Este sábado nos hemos metido en la aventura de la instalación del aire acondicionado en previsión de los calores con los que nos amenazan a diario los meteorólogos y que este año parece que no llegan. A medio día ya estaba terminada la instalación sin embargo la casa la teníamos completamente patas arriba e invadida por un polvo rojizo y pesado que calaba en los bronquios y congestionaba nuestra respiración. Armados de escoba, fregona y aspiradora nos enfrentamos a nuestro enemigo y tras más de cinco horas de desigual lucha al fin nuestro esfuerzo ha tenido su recompensa y hemos dejado la casa como los mismísimos chorros del oro (¿de dónde vendrán estas frases hechas?). Sin embargo, el esfuerzo ha sido tremendo, nuestros cuerpos extenuados exigían su ración de descanso y su encuentro aplazado con la cama. Sin embargo, yo no puedo acostarme sin dejar de comentarles mi último gran descubrimiento: “Las olivas negras” de Guilbert y Sfar.
Emmanuel Guilbert (“La guerra de Alan”, “El fotógrafo”) y Joann Sfar (“La Mazmorra”, “El gato del rabino”,etc) nos ofrecen un verdadero soplo de aire fresco (no acondicionado) en el mundo de la Bandée Desinée a través de una hermosa parábola sobre el antimilitarismo y la religión hebrea, dos temas recurrentes en la obra de estos autores. La historia se ambienta en la Judea de hace dos mil años dominada por los romanos en la que el movimiento de los zelotes parece la única alternativa de resistencia. Un padre y su hijo pequeño acuden al Templo en Jerusalén para realizar el tradicional sacrificio de la Pascua. Sin embargo, se ven envueltos en un altercado y son separados por los romanos que consideran al padre un alborotador peligroso al que buscan mientras retienen al niño. El padre logra rescatar a su hijo y acompañado por la joven Tsiporah y los desertores romanos Camulos y Cotus intentan escapar juntos de la ciudad pero al ser descubiertos los hechos se precipitan (¿no pensarían que les iba a contar toda la historia, verdad?).
Sfar en este primer tomo de “Las olivas negras” realiza probablemente uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. A través de una historia cargada de sensibilidad, humor e imaginación se pregunta acerca de las paradojas de su religión con momentos impagables como el diálogo entre el padre y el hijo acerca del sacrificio de Abrahám o la circuncisión de Camulos y Cotus en el campamento zelote. En ocasiones a través desde los ojos ingenuos del niño o a través de la sorpresa de los extranjeros Camulos y Cotus, Sfar deja preguntas abiertas sobre las paradojas del judaísmo, unas paradojas que hoy como hace dos mil años continúan vigentes. Son preguntas sin respuesta en la que el autor no se decanta por ningún posicionamiento dejando las respuestas a la reflexión del lector.
Mención aparte merece el trabajo gráfico de Guilbert, un autor en el que a través de un aparente clasicismo demuestra un conocimiento del medio y un dominio de la narración gráfica sobresaliente. Guilbert es capaz de encauzar a través de una narración contenida el aluvión de ideas de Sfar administrando los tempos de la historia con maestría única. Guilbert nos hace observadores a través de estudiados planos intermedios de las peripecias de los personajes con una construcción de página a seis viñetas soberbiamente aprovechada. Guilbert es capaz de desarrollar a partir de estas premisas escenas llenas de dramatismo, como las de el altercado en el Templo, humor, como las conversaciones de mujeres en el campamento zelote, y ternura, en la relación padre e hijo
Pocos autores son capaces de contar tantas cosas y tan bien contadas en tan sólo cuarenta y ocho páginas y pocas veces he leído un cómic tan medido e inteligente para aunar reflexión y diversión dejando pendiente en el entrañable “continuará…”, tan perdido hoy en día en el Cómic, las ganas de seguir disfrutando de la peripecia de unos personajes tan sabiamente construidos.
Esperemos que Kraken Ediciones no se demore mucho en la publicación de los dos tomos que completan la serie y siga demostrando tan buen criterio como hasta ahora a la hora de recuperar grandes obras del cómic europeo.
Me voy a la cama que estoy roto. Eso sí, con aire acondicionado.

lunes, 2 de abril de 2007

“Sócrates, el semi-perro: Héracles”, de Sfar y Blain.



Si os dijera que Héracles, el fiero semidiós griego de la clava de olivo y la piel de león, tenía un perro parlante filósofo que meditaba acerca de la naturaleza del amor y la seducción, me miraríais con incredulidad e iríais buscándome un buen psiquiatra. Pero si os digo además que este es el punto de partida del álbum que Ediciones Sinsentido acaba de publicar y que sus autores no son otros que Blain y Sfar la cosa empieza a cobrar sentido y me daríais, una vez más, el beneficio de la duda.
En este nuevo álbum Sfar (“La Mazmorra”, “El gato del rabino”, “Grand Vampir”) vuelve hacer una vez más muestra de una imaginación desbordante para filosofar acerca de algunos de los temas más recurrentes en el ser humano, el Amor, la Seducción y el Sexo. Para ello, Sfar vuelve a recurrir, como ya hiciera en “El gato del rabino”, a un animal con la capacidad de hablar para analizar desde una posición alejada el comportamiento y las acciones de su amo. Si en “El gato del rabino”, el tema de las reflexiones de Sfar era el de la Religión, en esta nueva obra su atención se fija en el Amor, la Seducción y la lucha de sexos. Sfar, como podría esperarse, no nos plantea una historia épica centrada en los trabajos del semidiós, sino un relato intimista en el que su perro Sócrates se convierte en testigo de las debilidades humanas de su amo, la Soledad o la búsqueda del Amor. Sfar estructura el álbum de manera que en la primera parte realiza la presentación de los personajes y nos hacemos una idea de lo que nos vamos a encontrar, mientras que en la segunda se plantea un diálogo entre perro y amo centrado en las sutilezas del Amor, ya que Heracles, a pesar de su fuerza y hazañas, no es más que un hombre solitario. Finalmente, Sfar deja abierta la puerta a nuevas entregas dejando a amo y perro partiendo en busca de Ítaca, Ulises y el amor verdadero, aventuras que se desarrollarán en próximos libros.
En la parte gráfica, Blain (“Isaac, el pirata”, “La Mazmorra: Amanecer”) hace una labor correcta siendo en este álbum su dibujo más esquemático que en otros de sus trabajos más ambiciosos. Las páginas se estructuran en seis viñetas en las que nos muestra las conclusiones de Sócrates.
“Sócrates, el semi-perro” es un álbum entretenido e inteligente que plantea un buen punto de partida para reflexionar acerca de las preguntas que sus autores nos plantean y las bases sobre las que desarrollar la serie. Habrá que estar atentos a próximas entregas...
Amantes de la acción pura y dura, absténganse…