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viernes, 14 de marzo de 2014

“Yo, vampiro: Oleada de Mutilación”, de Joshua Kale Fialkov, Andrea Sorrentino, Dennis Calero, Fernando Blanco, Scott Clark y Szymon Kudranski




Pues con este tercer tomo por parte de ECC Ediciones, que recoge los números 13 a 19 de la serie original, concluye la edición española de “Yo, Vampiro” una interesante serie de vampiros obra de Joshua Kale Fialkov y Andrea Sorrentino lastrada a pesar de su calidad por las bajas ventas. Una pena vistas las propuestas de Kale Fialkov en este volumen no haber podido ver desarrolladas todas estas tramas en toda su extensión.

Andrew Bennett ha acabado con todos los vampiros sobre la faz de la Tierra aunque para ello ha tenido que absorber su maldad y volverse malvado. Tras reunir un grupo de nuevos adeptos, el malvado Bennett se propone destruir el mundo si la antigua Reina de la Sangre y antiguo amor de Bennett, Mary, ahora humana, no es capaz de reunir su propio equipo para parar sus planes y devolver la humanidad a Andrew Bennett.

Las bajas ventas condenaron a “Yo, Vampiro” en EEUU y eso es inapelable pero no deja de ser una lástima viendo como va concluyendo precipitadamente las tramas Joshua Kale Fialkov que los lectores no hayan respaldado su buenhacer pues Kale Fialkov en apenas seis números presenta en bruto sus ideas que tenía planificadas para desarrollar a lo largo de los siguientes años. El gran acierto y lo más interesante que ofrece Kale Fialkov en este tomo es esa vuelta de las tornas convirtiendo al protagonista Andrew en el villano de la historia y a Mary en la heroína abriendo una multitud de nuevas posibilidades que por desgracia no se acaban de concretar aunque es patente las buenas ideas que el guionista tenía. A falta de poder refinar el resultado y sobre todo profundizar en la caracterización de los personajes Kale Fialkov opta por imprimir un ritmo trepidante a la historia haciendo que los personajes transiten sin pausa de una situación a otra y la acción no decaiga para que esa endeblez argumental – que el propio Hale Fialkov por boca de algunos de sus personajes o en cuadros de texto a lo largo de la obra reconoce- no se note en la medida de lo posible y al menos la serie no se cierre del todo en falso.

En el aspecto gráfico, conocida con antelación la cancelación de la serie, el cocreador gráfico Andrea Sorrentino fue derivado a “Green Arrow a partir del número quince privándonos en los últimos números de continuar asistiendo a su interesante evolución dejando la serie con algunos de los mejores números que ha dibujado en la misma. Para finalizar la serie, es sustituido para cada uno de los restantes números por un dibujante notable que ajusta su estilo para adaptarse al de Sorrentino con bastante efectividad.


En conclusión y quedándonos con lo positivo creo que “Yo, Vampiro” ha servido para demostrar la solvencia y versatilidad de un guionista como Hale Fialkov que se encuentra entre lo más interesante de las nuevas hornadas que ha fichado el mainstream. Hale Fialkov en mi opinión superó las expectativas de sus editores que sólo pretendían una serie de vampiros adolescentes tipo “Crepúsculo” y les ha proporcionado una serie de vampiros más que correcta con un protagonista y un elenco de personajes que en DC debería seguir aprovechando en el futuro. Ojala que sea así.

martes, 10 de diciembre de 2013

“Green Arrow: La máquina de matar”, de Andrea Sorrentino, Jeff Lemire, Ann Nocenti, Judd Winnick y Freddy Williams II.





No suele ser un buen réclamo para una serie  de cómics el constante cambio de equipos creativos. Más, si como en el caso del “Green Arrow” del NUDC, la serie y el personaje protagonista cuentan con la ventaja añadida de poder beneficiarse del tirón mediático que la exitosa versión televisiva “Arrow”  le proporcionan y aún así los autores de los cómics no son capaces de sacar provecho del mismo. 
Y es que hasta que han desembarcado en la serie el actual apagafuegos de DC Jeff Lemire y el dibujante italiano Andrea Sorrentino para enderezar una serie que deambulaba sin rumbo la cosa no ha empezado a funcionar y resultar interesante. En este segundo tomo de la serie publicado por ECC EdicionesGreen Arrow: La máquina de matar” se recogen el número cero (en el que se incide en el origen del personaje, guionizado por Judd Winnick, en su versión NUDC), y los números 15 a 21 de la serie regular con el traspaso de poderes de los discretísimos Ann Nocenti y Freddy Williams II al nuevo equipo creativo.

Oliver Queen es un joven multimillonario que ha heredado un inmenso emporio económico pero además es Green Arrow un superheroico arquero dispuesto a desfacer entuertos gracias a su excelente puntería entrenada durante sus años de naufrago solitario en una isla repleta de peligros. Green Arrow ya es una figura popular en Seattle, sin embargo su encauzada doble vida se va a romper en pedazos cuando entra en escena Komodo, un arquero incluso más habilidoso que él y parece conocer todos sus secretos y el de su padre. Komodo parece dispuesto a acabar  con todo lo que le importa a Green Arrow, desde sus negocios hasta sus ayudantes, y para frenarle GA solo cuenta con la crítpica ayuda del misterioso Magus.
Mira que me sabe mal que una guionista del talento de Ann Nocenti se haya se haya despedido con unos números tan olvidables como los que ha publicado en la actual etapa de  “Green Arrow”, pero no puedo dejar de alegrarme del cambio de equipo creativo porque en este primer arco argumental Lemire ha sabido reconducir la situación con acierto para ofrecer algo ilusionante, que no habíamos atisbado en todos los números precedentes: una historia interesante y un proyecto aparentemente a largo plazo para seguir desarrollando la nueva versión de Green Arrow. 

No se puede decir que  Jeff Lemire  haya  sido muy original en su planteamientol pero ha desarrollado con oficio una versión del personaje que recuerda por momentos al “Daredevil” milleriano para convertir al protagonista en la diana de una serie de fuerzas que no comprende y de Komodo, un archienemigo a medio camino entre Kingpin y Bullseye, dispuesto a exigirle en todo momento el máximo. Por otro lado, se agradece además que Lemire se haya alejado en lo posible del tono de la serie televisiva implantando con éxito un nuevo enfoque que de momento resulta esperanzador.

En el aspecto gráfico, también hemos salido ganando con el cambio ya que el discretísimo Freddy Williams II ha sido sustituido por el interesante Andrea Sorrentino del que ya veníamos disfrutando en las páginas de “Yo, vampiro".

En “Green Arrow”, Sorrentino amplía sus registros y se quita un poco de encima el rígido corsé fotorrealista inspirado en Jae Lee que tanto se ha asociado a su estilo hasta ahora, para ofrecer un dibujo más fluido y rico en lo en lo compositivo, interpretando hábilmente algunos de los espectaculares recursos que Aja ha presentado en la serie del arquero de la competencia, Hawkeye”. Sorrentino realiza un estupendo trabajo en este arco argumental y  parece entenderse de maravilla con Lemire por lo que espero que el equipo  se consolide.

En fin, “Green Arrow: La máquina de matar” es un TPB que ofrece en perspectiva lo mejor y lo peor de lo que ha sido la trayectoria del arquero esmeralda en el NUDC y supone un punto de inflexión en la serie, proponiendo el nuevo equipo creativo un un proyecto a largo plazo esperanzador, siempre y cuando desde la editorial les dejen desarrollarlo. Esperemos que así sea.

miércoles, 2 de octubre de 2013

“Yo, Vampiro: La orden de los Van Helsing”, de Joshua Hale Fialkov y Andrea Sorrentino.




ECC Ediciones retomó la serie del NUDCYo, Vampiro” con este segundo tomo, que recoge los números 9 a 12 de la serie norteamericana, con un salto de tres números respecto a la edición original que han sido publicados en la cabecera de “La Liga de la Justicia Oscura” para publicar unitariamente el crossover de “La ascensión de los vampiros”, que afectó a las dos series y del que escribí aquí y aquí. El resultado de esta decisión es que si algún despistado no se ha leído esos números va a encontrarse bastante perdido al inicio de esta entrega.

Tras “El Alzamiento de los Vampiros”, Andrew Bennett se ha convertido en una de las criaturas mágicas más poderosas del Universo y en el Rey de los Vampiros, reuniendo a buena parte de sus súbditos chupasangre en el desierto de Utah y ordenándoles que dejen de beber sangre humana, lo que despierta sus resquemores. Mientras un discutido Andrew Bennett mantiene a raya en los EEUU a los cada vez más sedientos y díscolos vampiros encabezados por su amada Mary, envía a sus aliados humanos como embajada ante la Orden de los Van Helsing, una antigua orden de cazadores de vampiros, para intentar firmar la paz. Sin embargo, los Van Helsing tienen sus propios planes que en su obsesión por acabar con los vampiros pueden provocar la destrucción de todo el planeta.
Es una pena que por decisiones editoriales Fialkov haya tenido que hacer hueco en su historia a diversos personajes y eventos –en estos mismos números aparecen los Stormwatch - que realmente no han aportado gran cosa a la historia que viene desarrollando. Y es que más allá de esa irritante presencia de personajes que pasaban por allí, Hale Fialkov demuestra que es un autor que tiene clara la historia que quiere contar y la desarrolla con habilidad construyendo un relato de vampiros poco convencional y dotando a Andrew Bennett, el mesias vampírico al que a pesar de sus buenas intenciones todo le sale mal, de un carisma del que había carecido en sus anteriores apariciones en el universo DC.

El competente Hale Fialkov desarrolla una historia de vampiros moderna, más cercana a las películas de  Blade o los libros de Anne Rice que a las últimas novelas de adolescentes que han desvirtuado la esencia del vampiro. Los vampiros de Hale Fialkov son monstruos y muerden y eso ya de por sí es un excelente punto de partida sobre el que construye una buena historia de perdición y amores imposibles, con rocambolescas y delirantes aportaciones como la Liga de los Van Helsing, que de momento se lee con gusto a pesar de las injerencias y que promete un buen final en la próxima entrega que coincidirá con el final de la serie en EEUU.
Hale Fialkov también ha sabido ensalzar en el aspecto gráfico los puntos fuertes de Andrea Sorrentino, un dibujante competente tributario del perfeccionismo hierático de Jae Lee y cuyas figuras y composiciones fotográficas, frías y distantes,  casan con la caracterización inhumana que los vampiros siempre deberían tener. Mención destacada merece además el color desvaído y  fantasmal logrado por Marcelo Maiolo que ayuda a aumentar la atmósfera sobrenatural de la serie.

En fin, “Yo, vampiro” es una serie interesante, repleta de buenos personajes y correctamente desarrollada que a la espera de su conclusión deparará buenos momentos al lector aficionado al género de terror más allá de las excesivas apariciones superheroicas que por momentos la deslucen. Ojalá la conclusión merezca la pena.

martes, 9 de abril de 2013

“Liga de la Justicia Oscura 3: La Sala Negra”, de Peter Milligan, Jeff Lemire, Joshua Hale Fialkov, Daniel Sempere, Mikel Janin y Andrea Sorrentino.




ECC Ediciones ha publicado la tercera entrega del recopilatorio de la “Liga de la Justicia Oscura”, una de las más curiosas y controvertidas propuestas de esto que se ha venido a llamar NUDC, con una serie de números realmente interesantes que marcan el relevo al guión en la serie de Peter Milligan por Jeff Lemire así como la conclusión del primer cruce con la serie “Yo, Vampiro”, guionizada –por entonces- por Joshua Hale Fialkov y dibujada por Andrea Sorrentino de la que ya comenté algo por aquí.

En estos números, mientras un grupo intenta resucitar a Andrew Bennett, el único que parece que puede parar a Caín, el vampiro primigenio, el resto de la LJO intenta resistir junto a Batman y sus ayudantes a la invasión de Gotham por las huestes vampiricas. Una vez superada esa crisis, Constantine ha de reunir una nueva formación de la LJO para encargarse de parar, a instancias de la organización gubernamental Argos que a cambio les permitirá el acceso a la legendaria Sala Negra,  al Doctor Faust, un nigromante dispuesto a hacerse con los legendarios y todopoderosos Libros de la Magia.

Tras la abrupta finalización de “El Alzamiento de los Vampiros”, una saga que prometía bastante más de lo quefinalmente ha sido y que se ha ido desarrollando entre esta cabecera y “Yo, Vampiro”, aunque en España se ha publicado íntegramente en los recopilatorios de la “LJO”, Milligan abandona la serie para dejar paso a un Jeff Lemire que se ha convertido poco a poco en el chico para todo del NUDC pudiendo pensarse que Lemire no iba a saber dar con la tecla de una serie tan particular como esta.

 Y, sin embargo, Lemire desde los primeros números del arco titulado “La Sala Negra” demuestra su capacidad poniendo algo de orden en el caótico batiburrillo ideado por Milligan reformulando en parte el concepto original hacia un grupo más al uso y cohesionado dentro del Universo DC  relacionando el grupo con Argos, incorporando nuevos miembros y dando la baja a otros, e incluso explicando el origen del nombre y otorgándoles una sede.

Tras esas premisas, Lemire monta una atractiva historia de marcado carácter superheroico en la que introduce elementos clásicos del repleto baúl de la magia de la editorial como la Casa del Misterio, los Libros de la Magia o reformulando un villano clásico como el Dr. Faust. Lemire lleva el pulso de la historia con rigor y el único pero que se le puede poner a la edición es que ECC no haya concluido el arco argumental dejándolo a medias.

En el aspecto gráfico, tras la conclusión de “El alzamiento de los vampiros” dibujado en este tercer tomo por Andrea Sorrentino y el catalán Daniel Sampere quien realiza un estupendo trabajo de sustitución, el plato fuerte es el reencuentro con el dibujante titular de la colección, el navarro Mikel Janin, que si ya nos había dejado buenas muestras de su talento en las primerasentregas de la serie vuelve a deslumbrar en los números de “La Sala Negra” , una historia menos oscura y terrorífica pero con una gran variedad de localizaciones, personajes y situaciones. Janin demuestra, con un estilo detallista y elegante basado en personajes estilizados y hermosas heroínas que es un dibujante  lo suficientemente versátil y espectacular para acometer todo el potencial que un concepto como LJO permite y Lemire parece dispuesto a explotar.

Liga de la Justicia Oscura” es una serie compleja y ecléctica formulada a partir de la  unión forzada de diversos personajes con una fuerte personalidad y largo bagaje en DC a los que resulta bastante difícil por sus características intrínsecas dar una voz común y que funcionen a estas alturas como un supergrupo al uso. Curiosamente, parece que Lemire ha puesto las bases para conseguirlo y eso de por sí ya es un mérito. Ya iremos informando sobre cómo sigue desarrollándose la cosa.

lunes, 12 de noviembre de 2012

“Liga de la Justicia Oscura 2: El alzamiento de los vampiros”, de Peter Milligan, Mikel Janin, Joshua Hale Pialkov, Andrea Sorrentino y Daniel Sempere.




La elección de ECC de editar distintas colecciones del Nuevo Universo DC en tomillos cuatrimestrales de cuatro grapas en lugar de optar por una edición más flexible, que recoja arcos argumentales completos, les va a traer disgustos en las ventas, más allá de la calidad del material publicado, y lo que ocurre en esta serie es un claro ejemplo.

  La Liga de la Justicia Oscura” parte de una idea atractiva -englobar a los superhéroes místicos más grillados de DC en un grupo- pero tras su correcto inicio en este nuevo tomo resulta completamente incomprensible para quiénes  quieran echarle un vistazo sin haberse leído la primera entrega. Y es que, si tenemos en cuenta que en estos cuatro números se incluye la conclusión del arco de laprimera entrega y se inicia el nuevo titulado “El Alzamiento de los Vampiros” en el que se incorpora solo una parte del crossover con otra de las nuevas series ,“Yo, Vampiro”, más de un aficionado va a necesitar de la magia para no volverse tan loco como los protagonistas intentando poner orden a este galimatías (y, para más inri, la portada elegida para este recopilatorio es la del número siete de “Yo, Vampiro” y no alguna de las de la serie que le da título).

 Lo único claro en todo este desbarajuste es que esta segunda entrega de “La Liga de la Justicia Oscura” incluye los números cinco a siete  de esta serie  y el siete de “Yo Vampiro” de la numeración de sus respectivas ediciones yanquis y  que enlazaría con lo publicado en la primeraentrega del “Yo Vampiro” de ECC (a estas alturas, y antes que me preguntéis en los comentarios ya adelanto que la editorial ha aclarado en su apartado de Consultas que los números 7 y 8 de “Yo, vampiro” relacionados con esta saga se van a publicar únicamente en esta cabecera y no en la propia y además debido al rígido formato de cuatro grapas por número español el siete en esta entrega y el ocho en la siguiente con lo que al lector que solo le interese esa serie le “obligarán” a beberse dos tazas de esta).

Tras desactivar la amenaza mística de La Encantadora, los distintos miembros de la Liga de la Justicia Oscura pretenden seguir con sus vidas por separado a pesar de las advertencias de Madame Xanadú sobre el destino fatal que les aguarda y los sueños premonitorios que sufren. Sin embargo, tendrán que volver a reunirse a su pesar para hacer frente en Gotham a Caín, el vampiro primigenio liberado tras la muerte de Andrew Bennett y su ejército de No Muertos.

Una de las premisas que tenían clara los planificadores del NUDC (o sea, Dan Didio y Jim Lee) al pretender simplificar el universo DC original es que las series y los personajes que las protagonizan interactuarán más con la justificación de intentar dotar de una mayor solidez al Nuevo Universo (y otra – real- de  aumentar las ventas globales) interrelacionando las series entre sí y presentando de ese modo a los nuevos personajes a los aficionados. Siguiendo esas premisas, nos encontramos con historias como las incluidas en este segundo tomo de la “La Liga de la Justicia Oscura” en la que no solo aparecen los personajes de ambas cabeceras entrecruzadas sino que además atisbamos a otros, como Frankenstein y los Agentes de Shade, Batgirl o el mismísimo Batman.

El resultado es un despiporre memorable para una serie que Milligan  ya planteaba de por sí caótica y que tiene como uno de sus principales atractivos el que los miembros del grupo anden siempre a la gresca. En ese sentido, Milligan cumple, y más allá de lo delirante y anecdótico que resulta todo el tinglado alucinógeno de la Encantadora y los Vampiros, lo más divertido es comprobar lo mal que se llevan estos personajes entre sí e intuir hasta donde podría haber llegado un tipo tan sádico con sus personajes como Milligan con esta materia prima si no le hubieran cortado las alas tan pronto (tras la conclusión de “El Alzamiento de los Vampiros” , Milligan pasó a guionizar “Stormwatch” siendo sustituido en esta serie, primero, por Jeff Lemire y, después, por  John Michael Straczinsky).

Lo mejor de esta desconcertante entrega, es disfrutar del dibujo de  Mikel Janin y Daniel Sempere (en el número que le sustituye), quiénes despliegan su buen hacer para reflejar todo tipo de espantajos místicos y planos oníricos psicodélicos junto a despampanantes y bellas heroínas poniendo de paso algo de orden en el cuidadoso caos ideado por Milligan, y Andrea Sorrentino, el dibujante de “Yo Vampiro”, que sorprenderá por su elegancia fotorrealista que tanto recuerda para bien y para mal a Jae Lee a los que no le conozcan todavía.

En fin, lo lógico es que este tomo hubiera incluido todo el arco de “El alzamiento de los vampiros” completo pero al no ser así espero que ECC se replantee la edición de esta serie y en la próxima entrega publique el final de “El Alzamiento de los Vampiros” y el arco completo guionizado por Lemire porque de otro modo van a perder muchos potenciales seguidores.

martes, 2 de octubre de 2012

“Yo, vampiro: Amor impuro”, de Joshua Hale Fialkov y Andrea Sorrentino.


Ni lo más viejos del lugar se acordaban ya del serial que J.M. De Matteis y Tom Sutton publicaron a principios de los ochenta en “House of Mystery” y que sirve de justificación para que los mandamases de DC incorporasen al NUDC una serie de temática vampírica. Los vampiros siempre venden y por eso resultaba extraño que en DC nunca se les hubiera dado mucha importancia salvo esporádicas y, en ocasiones, brillantes apariciones marginales a diferencia de Marvel donde siempre contaron con un mayor protagonismo. Parece que los tiempos están cambiando y de ahí viene modernizar el concepto de la serie ochentera –que no estaría mal que ECC editase para comparar - para reintroducir por la puerta grande a los vampiros al Universo superheroico DC de la mano de un equipo con escasa experiencia, el guionista Joshua Hale Fialkov, y el dibujante italiano, Andrea Sorrentino. En este primer tomo, ECC ha reunido los seis primeros números de la serie norteamericana.



La historia gira en torno al enfrentamiento entre dos vampiros enamorados: Andrew Bennett, un vampiro bueno alzado como Nomuerto hace 600 años, y Mary, la Reina de Sangre, una vampira mala a la que Andrew convirtió y que quiere llevar a los vampiros a convertirse en la raza dominante en la Tierra declarando la guerra sin cuarte a una Humanidad que considera mero ganado. El bueno de Andrew y la mala de Mary se atraen tanto como se repelen por lo que cuando se encuentran sus enfrentamientos echan chispas.
Joshua Hale  Fialkov tenía un encargo más difícil de lo que pueda parecer ya que escribir sobre vampiros a estas alturas que nos encontramos puede convertirse en un regalo envenenado. Sin embargo, si algo han demostrado a lo largo de su no existencia los más icónicos monstruos que nos dejó el siglo pasado es que aguantan lo que les echen y el concepto resiste más allá de todas las evoluciones, involuciones y perversiones que le echen. Fialkov no lo hace nada mal y aprueba con nota inspirándose para su “Yo, vampiro” más en el “Blade” cinematográfico que en el marvelita para hacer creíble a su vampiro cazavampiros esforzándose en estos primeros episodios por ubicar a los personajes y su historia en el Universo DC con abundantes cameos de lo más granado de la casa –lo que además siempre ayuda con las ventas- y así vemos por aquí en estos números a Constantine y Batman y en los próximos hay preparado un prometedor crossover con otro nuevo invento del NUDC, la Liga de la Justicia Oscura. Fialkov toma todo ese mejunje de referencias inconexas y hace un refrito bastante apañado que seguramente no atraerá a los más puristas talibanes de los superhéroes pero que puede agradar a nuevos lectores –que en el fondo es lo que le interesa a la compañía- atraidos por una temática vampira que no suele fallar. Es cierto también que la caracterización y motivación de los personajes, más allá de los socorridos estereotipos, está llena de medidas lagunas planteadas sabiamente por un hábil Fialkov cuya resolución en el futuro ayudará a hacernos entender como han llegado al punto de inflexión en que se inicia la serie.



En el aspecto gráfico, el italiano Andrea Sorrentino resulta una agradable sorpresa. Le da a la serie un acabado realista, oscuro y adulto más cercano a lo que estábamos acostumbrados habitualmente a ver en series Vertigo como “Hellblazer”, curiosamente cuando el equipo gráfico actual de la serie de Constantine se aleja bastante de esta línea. Sorrentino construye unos vampiros modernos muy atractivos que aúnan sensualidad, salvajismo y elegancia alejados de los cánones románticos.
Andrea Sorrentino como bien se señala en uno de los artículos tiene el mismo gusto que Jae Lee por la sobria elegancia y como él tiene la misma tendencia a primar el impacto visual que la narración aunque lo compense luego con una moderna y efectiva composición de página de la que Jae Lee adolece, a pesar que a Sorrentino se le note su inexperiencia en el género superheroico, especialmente en las siempre difíciles escenas de lucha para las que un dibujo tan estático no es el más indicado.

 Más allá de la larga sombra de Jae Lee –algunas de las poses son clavadas- a Sorrentino también le veo semejanzas con Leonardo Manco y el mejor Marco Zelzelj, autores con los que comparte un mismo gusto por las atmósferas densas y opresivas que se ve reforzada por un estupendo tratamiento del color que le da a la serie una nota muy característica. Un dibujante a seguir.
En fin, esta primera entrega de “Yo, vampiro” es una buena carta de presentación de una serie a la que presumo un enorme potencial a desarrollar en el futuro siempre y cuando a sus talentosos autores cuenten con el tiempo suficiente para ello. Si es así, seguramente nos seguirán divirtiendo.