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martes, 27 de octubre de 2009

“The Fall”, de Ed Brubaker y Jason Lutes.


Es curioso releer obras antiguas de autores punteros de la actualidad y comprobar cómo a pesar de sus defectos y titubeos ya se encontraban presentes las constantes que definen su obra posterior. Un buen ejemplo de ello es “The Fall”, una novela gráfica publicada hace unos años por Planeta en la que queda patente que Brubaker y Lutes no nacieron siendo tan buenos como actualmente son, pero que ya tenían bastante claro qué tipo de historias contar y cómo hacerlo.

The Fall” es un tebeo de apenas cuarenta y ocho páginas en el que Brubaker construye un complejo guión negro, basado en el uso de elipsis temporales, en el que nos cuenta la historia de Rick, un chico al que todo le sale mal. Tras haber sido abandonado por su chica, vive con un compañero de piso fisgón al que no soporta y trabaja en el turno de noche de una gasolinera. Cuando una supuesta clienta le entrega una tarjeta de crédito extraviada, Rick decide darse un homenaje y se dedica a hacer todo tipo de compras con la tarjeta. Sin embargo, su negra suerte se tuerce un poco más cuando resulta que la clienta que le ha entregado la tarjeta no es otra que la mujer de su jefe, Jules, quién a cambio de no contar su estafa le chantajea obligándole a realizar todo tipo de tareas domésticas. Mientras limpia de hierbajos el jardín de Jules, Rick encuentra semienterrado un bolso viejo perteneciente a una mujer joven. Un poco por aburrimiento y un poco por intentar librarse del chantaje de Jules, Rick intentará descubrir a quién pertenecía el bolso sin sospechar que esa investigación le va a convertir en el blanco de un asesino impune desde hace más de nueve años. Para saber más, ya saben lo que toca.

The Fall” es un correcto cómic negro, inspirado en demasia en los clásicos de la literatura de género, que no llega a la altura de la obra posterior de su brillante equipo creativo en el que los personajes protagonistas y sus circunstancias resultan más interesantes que la sencilla trama negra ideada por Brubaker en la que se echa a faltar ese punto de compleja suciedad que desarrollaría en su obra posterior. En el aspecto gráfico, la historia está narrada con la soltura habitual por un Jason Lutes que demuestra su dominio de la elipsis pero cuyo trazo limpio no encaja demasiado bien con el realismo sucio que Brubaker precisa y encontraría en colaboradores posteriores como Sean Phillips o Michael Lark. Lutes se muestra como un autor sobrio, ordenado y detallista, que dispone con habilidad y frialdad la composición de la página para contraponer a los distintos personajes y logra que la historia fluya sin sobresaltos aunque la falta de un auténtico clímax en la misma y su incapacidad para otorgar un mayor dramatismo a la misma, impide que su labor brille como en sus trabajos en solitario.

En definitiva, “The Fall” no se puede considerar más que como un trabajo menor en la trayectoria de estos dos artistas, que permitirá a sus seguidores entender mejor su evolución posterior, demasiado correcto y frío como para apasionar a nadie aunque no deje de resultar una lectura entretenida. Sólo recomendable para completistas.

Otras obras de Ed Brubaker en El lector impaciente:

Prez
La escena del crimen”.
Sleeper
Gotham Central
Criminal

Otras obras de Jason Lutes en El lector impaciente:

Juego de manos”.
Berlín: Ciudad de Piedras”.
Houdini: el Rey de las esposas”.

martes, 19 de mayo de 2009

“Berlín: Ciudad de Piedras” de Jason Lutes.


Antes de iniciar la lectura del segundo volumen de “Berlín”, la trilogía que es hasta el momento la obra más ambiciosa de Jason Lutes, se me hacia necesaria la relectura, dado el tiempo transcurrido desde su publicación por parte de Astiberri, del primer volumen de la obra, “Berlín: Ciudad de Piedras”. Una relectura de la que he disfrutado casi más que cuando lo leí por primera vez y me ha animado a acometer con más ganas, si cabe, el segundo volumen “Berlín: Ciudad de Humos”.

En “Berlín”, Lutes acomete un acercamiento a uno de los momentos y lugares cruciales de la historia del siglo XX, la Alemania de Entreguerras y, concretamente, Berlín, que en el periodo conocido como “República de Weimar” era una ciudad en ebullición plagada de contrastes que trataba de sortear una terrible crisis económicas consecuencia del crack de 1929 y las duras condiciones impuestas en el tratado de Versalles a Alemania tras la I Guerra Mundial, una ciudad en la que la extrema pobreza convivía con la opulencia burguesa y los movimientos políticos más extremos se disputaban el control de la ciudad y las masas, al tiempo que pequeños grupos de intelectuales y científicos empezaban a explorar nuevas vías que sólo se desarrollarían plenamente en décadas posteriores.

Todo un fresco histórico apasionante que es explorado por Lutes con rigurosidad documental, intentando captar la esencia de la ciudad mediante una estructura de historias cruzadas en la que mediante distintos personajes imaginarios explicar los hechos históricos de manera amena a través de las pequeñas –o grandes intrahistorias- de sus protagonistas. En este primer volumen, que incluye los ocho primeros capítulos de la obra, Lutes lleva su narración hasta la sangrienta manifestación del 1º de Mayo de 1929, terminando sin demasiados miramientos con la vida de uno de los personajes más atractivos de la obra hasta el momento.

Jason Lutes se muestra como un narrador solvente logrando un perfecto equilibrio entre la realidad y la fantasía, incorporando a las historias de sus personajes elementos oníricos propios de su subconsciente y cuadros de pensamiento en los que recoge los pensamientos de los personajes anónimos, lo que ayuda a dar mayor profundidad a su caracterización de la ciudad y los personajes. Lutes, se puede definir como un autor de corte clásico muy influenciado por los grandes del cómic europeo que parte en esta obra de referentes claros como Hergé, Giardino o Hugo Pratt, preocupándose en todo momento por mantener un ferreo control de la narración para que la obra resulte legible a pesar de los constantes cambios de narrador y los estudiados flashbacks que ilustran momentos puntuales de una historia en la que va mostrando situaciones cruciales en las vidas de sus protagonistas generalmente relacionadas con momentos importantes de la República de Weimar.

La edición de Astiberri resulta bastante cuidada, siendo quizás su único defecto el uso de alguna fuente de texto que se hace difícil de leer y ell texto omitido en algún pequeño bocadillo (pag. 21). Errores que no empañan la calidad de una obra interesante y rara dentro del panorama del cómic norteamericano.

Lutes consigue hilvanar una obra apasionante, llena de personajes que atrapan al lector a pesar de la frialdad y distanciamiento con que engarza la historia, personajes reales que sufren y padecen y nos acercan a un momento histórico que siempre merece la pena ser revisitado.

Berlin” es una de las obras más interesantes de los últimos años, una obra que dignifica al medio y que tiene que poner a Jason Lutes entre los grandes nombres del cómic mundial. Y si no al tiempo…

Otras obras de Jason Lutes en El lector impaciente:

-“Juegos de Manos”.
- “Houdini: el Rey de las Esposas
” , junto a Nick Bertozzi.

viernes, 25 de enero de 2008

“Juegos de Manos” de Jason Lutes


Leer la primera novela gráfica de Jason Lutes, publicada en España por La Cúpula, es una buena manera de aproximarse a uno de los narradores gráficos más interesantes que hoy en día pululan por el cómic independiente americano y que, en el momento de su publicación, hace ya unos añitos, fue todo un descubrimiento para mí, no tanto por lo arriesgado de sus propuestas ni la espectacularidad de sus recursos, sino por la capacidad del autor de contar una historia original de un modo en que resulta imposible pensar tras su lectura que pudiera contarse de otra forma mejor.
Lutes planteó la historia como una encrucijada en la que convergen cinco personajes desesperanzados y abocados de manera directa a la depresión o el suicidio, cinco personajes en caída libre y con un futuro bastante negro que sólo en el mutuo apoyo parecen encontrar un resquicio para intentar salir adelante aunque tras su separación ninguno quede indemne ni sus heridas cicatrizadas. Los protagonistas son: Ernie, un joven mago deprimido por el recuerdo de la muerte de su hermano; Al un mago anciano escapado del hospicio con graves y progresivos problemas de memoria; Esther, la ex de Ernie, peleada con el mundo y consigo misma; Nathan, un timador sin suerte que espera dar un buen timo para dejar de vivir en el coche que comparte con su hija, Claire, quién perderá la inocencia infantil antes de tiempo. Lutes escribe un relato en la que la realidad les abofeteaeá cruelmente demostrando que ni la magia ni los finales felices existen y la ilusión sólo es un engaño.
Lutes, que, a pesar de su origen norteamericano reconoce como principales influencias a autores europeos como Hergé (ojo, al homenaje en el personaje del buhonero de la tienda de empeños) y Giardino ("Rapsodia Húngara"), hace un excelente ejercicio de planificación construyendo un cómic de corte existencialista, sobrio y contenido en la que todos sus elementos convergen para atrapar al lector desde las primeras páginas y no soltarle hasta el final, manteniéndole atrapado, tanto por el carácter coral de la obra, que permite elegir con que personaje identificarse como por la extraña fascinación que ejercen las desgracias de los protagonistas en el lector, al tiempo que se explora el lado más oscuro de la sociedad americana - tema explotado hasta la saciedad por el cine y la literatura-, dejando patente las posibilidades del Cómic como medio para hilvanar historias densas y complejas que puedan conectar con un lector adulto. Esta obsesión de Lutes por dignificar el medio y explorar al máximo sus capacidades narrativas contando historias interesantes, sin caer en el ombliguismo ni la excentricidad, sigue apreciándose en sus proyectos posteriores: la ambiciosa y excelente trilogía sobre la República de Weimar, “Berlín”, de la que Astiberri ha publicado la primera parte y anuncia la segunda para este año, y “Houdini, el Rey de las Esposas” junto al dibujante Nick Berttozzi ("El Salón"), de la que ya comenté algo por aquí.
Si todavía no han descubierto que la magia no existe y son sólo juego de manos, lean esta novela. Y si no conocen la obra de Jason Lutes no deberían dejar pasar más tiempo.

lunes, 6 de agosto de 2007

“Houdini, el rey de las esposas”, de Jason Lutes y Nick Bertozzi




El resumen de “Houdini: el rey de las esposas” resulta muy sencillo: Jason Lutes y Nick Bertozzi nos muestran una actuación cotidiana del mayor escapista de todos los tiempos, su salto esposado desde el puente Cambridge en Boston ante una multitud y el truco que empleó – ó se supone que empleó – para escaparse. Así de simple.
Sí, simple en apariencia, porque con la excusa de esta cotidiana historia en la nada cotidiana vida de Harry Houdini, Lutes y Bertozzi hacen una demostración práctica de las posibilidades del cómic para hacer un retrato completo tanto de la persona como del personaje y, por extensión, de una sociedad y una época necesariamente más ingenua que la actual. Jason Lutes (“Berlín”, “Juego de manos”) hace en este álbum gala de su pericia como guionista a través de una radiografía milimétrica del personaje en el que muestra tanto la admiración como el recelo que Houdini despertaba en la sociedad de su tiempo, incapaz de comprender las capacidades de ese pequeño hombre para escaparse de los retos más arriesgados y espectaculares pasando, sin solución de continuidad, a acercarnos al Houdini persona enamorado de su esposa Bess y un aunténtico adicto al trabajo. La historia se ambienta en un momento muy concreto de la vida de Houdini en el que su popularidad está en todo su apogeo y todavía no había comenzado su campaña contra el espiritismo. El cómic está soberbiamente ambientado y se nota la preocupación de Lutes y Bertozzi en documentarse para que el retrato del Boston de principios del siglo pasado resulte lo más fiel posible, por otro lado, una nota característica fundamental en la obra de Lutes es su preocupación por la rigurosidad histórica. Respecto a Nick Bertozzi, un autor hasta ahora desconocido en España del que parece que Astiberri publicará próximamente una novela gráfica (“El Salón”) hay que comentar que su estilo realista se adapta bien a la historia, resultando quizás un poco estático pero haciendo un buen uso del bitono a la manera que ya utilizasen otros autores independientes como Seth.
Por último, destacar la excelente edición de Astiberri, realmente cuidada y con un artículo muy interesante que ayudará al desconocedor de la figura de Houdini a conocerla un poco mejor antes de introducirse en el meollo de la historia y un análisis de viñetas que servirá para profundizar un poco más en la historia y el contexto histórico. No se asusten, la historia es muy entretenida y realmente los artículos son accesorios pudiendo disfrutarse la historia sin necesidad de leerlos.