Mostrando entradas con la etiqueta José Domingo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Domingo. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2013

“Conspiraciones”, de José Domingo.


José Domingo me parece uno de los autores más interesantes que siguen publicando por estos lares. Un autor en continua evolución y que, obra a obra, no deja de sorprenderme no solo por sus originales propuestas sino además por su evolución gráfica que le lleva a experimentar con diversos estilos y formas. Por ese motivo, y aunque he tardado un poquillo, no podía dejar de echarle un ojo a su última obra “Conspiraciones”, publicada por Astiberri Ediciones dentro de su colección de minicómics, “Leyendas Urbanas”.

En “Conspiraciones”, Domingo presenta al Profesor Domenikus, un estudioso de las Conspiraciones y las Realidades Ocultas tras la Vida Cotidiana, que iluminará al lector sobre el Universo Oculto en el que vivimos los humanos ordinarios víctimas sin saberlo de grupos y sociedades secretas que pugnan por el control de nuestras vidas.
Domingo se marca un ensayo gráfico  en torno a las diversas sociedades secretas que haría las delicias de Iker Jiménez y demás investigadores de lo oculto por su documentación y detallismo. Sin embargo, es en el elemento formal más que en el contenido, donde Domingo insinúa la pregunta en torno a la verdad en torno a todos esos grupos de los que todos hemos al menos oído hablar – masones, templarios, Skull&Bones…- al presentar el detallado discurso  bajo la presencia de un hilarante narrador interpuesto, el apasionado Profesor Domenikus, un alter ego caricaturesco del propio autor cuya cordura poco a poco conforme avanza la narración iremos poniendo en duda.

Domingo vuelve a sorprender en esta obra necesariamente menor no solo en tamaño no solo por la originalidad del planteamiento que le permite diversos niveles de lectura mediante la implicación del lector sino además por la astucia de su desarrollo gráfico en la que mezcla influencias tan diversas como la Escuela Bruguera o la caricaturización ligera a lo Cels Piñol, enfatizada por un acertado bitono rojo, con la exposición gráfica atractiva y cuidada siguiendo el modelo de los ensayos de Scott McCloud.

En definitiva, “Conspiraciones” no es más que una pequeña muestra más de un talento sorprendente que no para de reinventarse con acierto en cada nuevo proyecto. Deseando estoy de leer el próximo.

jueves, 20 de junio de 2013

“Panorama: La novela gráfica hoy”, de VVAA.



Detrás de una estupenda portada de Javier Olivares, se esconden los treinta autores elegidos por Santiago García para mostrar su personal panorama de la novela gráfica española hoy. Una obra indispensable para hacerse una idea del buen momento a nivel autoral que está viviendo el cómic en España, más allá de su escasa trascendencia fuera del cerrado mundillo de los pocos aficionados que lo siguen, en la que seguramente son todos los que están aunque no estén todos los que son, ofreciendo la selección un batiburrillo heterogéneo  de inquietudes y personalidades como el concepto indeterminado, más allá de la propia voluntad de identificarse como tales, de los autores que agrupa.

Vaya por delante que considero que Santiago García – el coordinador y prologuista de esta antología publicada por Astiberri- es uno de los mayores conocedores, estudiosos y divulgadores de Cómic españoles. Por ello, no entiendo como en el prólogo de la obra para ensalzar los valores positivos de los “novelistas gráficos” y describir la paupérrima industria del cómic nacional ante el potencial público lector con escasos conocimientos del tema al que imagina dirigirse cae en el error  de despreciar al aficionado y coleccionista de siempre que sigue siendo el consumidor principal de esa raquítica industria, al que viene a calificar como un "nostálgico de la infancia" o un "coleccionista patológico". Es una lástima que a estas alturas, García -y otros sean  presas de un mal español muy extendido que para ensalzar y diferenciar sus obras y opiniones respecto a los cómics de género vienen a despreciar a sus aficionados, con parecidos argumentos a los que se venían esgrimiendo hace décadas por gentes que al menos no se tenían por expertas  en tebeos (o quizas, sí)..

Dicho esto, la treintena de historias incluidas en esta obra no dejan de reivindicar a los autores de aquí, más allá de su condición o no de novelistas gráficos, autores en su mayor parte que todavía no han tenido la fortuna de ser profetas fuera de su tierra, y en algunos casos ni siquiera en ella, esperando encontrar en esta obra una aspiración legítima en cualquier artista, un vehículo para llegar a ese público potencial ajeno al mundillo, nacional e internacional, al que convencer de su talento. De forma asumida, García no cuenta con los autores españoles que están triunfando internacionalmente ya sea en el mercado mainstream norteamericano -como pueden ser los Aja, Martin, Janin- , los autores consolidados al otro lado de los Pirineos -como pueden ser los Prado, Pellejero, Guarnido, ...-  para centrarse en una montonera diversa formada por Paco Alcázar, Antonio Altarriba y Kim, Clara-Tanit Arqué, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí, Juan Berrio, Ramón Boldú, Gabriel Corbera, Carlos de Diego, José Domingo, Miguel Gallardo, Miguel Ángel Martín, Max, Micharmut, Álvaro Ortiz, Pere Joan, Mireia Pérez, Marcos Prior, Rayco Pulido, Sergi Puyol, Paco Roca, David Rubín, Juanjo Sáez, David Sánchez, Fermín Solís, Santiago Valenzuela, Juaco Vizuete, Alfonso Zapico, Irkus M. Zeberio.

 Se trata por tanto, conociendo en algo los nombres y trayectorias de estos autores, de una mezcolanza heterogénea de autores de diversas edades e inquietudes que encuentran bajo la etiqueta propuesta por García una ventana más para mostrar su producción –en mi Twitter de aquí al lado, ya sabéis @PAbloUatu, iré haciendo minireseñas de cada una de estas historias- publicitando en algunos casos directamente sus obras propias con historietas complementarias de su producción o historias dispersas de mayor o menor interés. El conjunto es necesariamente desigual, con historias excelentes junto a otras que no lo son tanto dependiendo del gusto de cada cuál, como no puede ser de otro modo en autores que se encuentran en diversos momentos de su carrera profesional y muestran diversos posicionamientos en torno al cómic como medio de expresión.

En fin, “Panorama” es un libro bonito y voluntarioso más allá de sus limitaciones, hecho con cariño y esmero en el que difícilmente el lector que se acerque al mismo -¿de verdad creen que van a acercarse a la obra lectores sin conocimiento previo de cómics?- no encontrará al menos una historia que le guste, un anzuelo para picar posteriormente con otras obras  publicadas de unos autores que más allá del éxito personal de cada uno no han perdido la ilusión por hacer cómics. Si ese segundo paso se logra, “Panorama” habrá servido ya para mucho.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

“Las aventuras de un oficinista japonés”, de José Domingo.



 Cuando yo era más pequeño de lo que soy ahora, perdía alegremente mi, por entonces abundante, tiempo de ocio leyendo revistas como “Micromanía” con la que me ponía al día en lo último sobre juegos para mi flamante Spectrum y aprendía de una manera natural conceptos tan intrigantes como jugabilidad o adictividad. Ahora que los años  han pasado por encima de mí y de mi ocio, he perdido la pista del Sepctrum y apenas juego con el ordenador o la consola; sin embargo, la lectura del último cómic de José Domingo Las Aventuras de un oficinista japonés” me ha hecho recordar esos baremos de jugabilidad y adictividad, aparentemente ajenos al cómic y sencillos pero que realmente encierran una enorme complejidad, a la hora de valorarlo.



Y es que Domingo, hasta que alguien nos sorprenda pasado mañana, nos ofrece no solo uno de los  cómics más innovadores formalmente de los últimos tiempos sino que además lejos de enrocarse en una temática ombliguista y aburrida de autor iluminado lo hace mediante una historia referencial, sí, pero imaginativa, amena y divertida no exenta por ello de interpretaciones más profundas.

El título es el mejor resumen del cómic. Tras salir de su trabajo para ir a casa, un anónimo oficinista japonés vive las más surrealistas peripecias cruzándose por el camino con serial killers, alienígenas, sectas demoníacas, monstruos, yakuzas, yetis y todo tipo de  fauna de derribo que intentará  por todos los medios que no alcance su destino.

José Domingo formado en los fanzines, las revistas y el mundo de la animación, desarrolla en la que es su obra más ambiciosa hasta la fecha,  un cómic transversal que rememora la atmósfera de los videojuegos de plataformas y se nutre referencialmente de lo más granado de los géneros populares pasados por el personal punto de vista del autor en una novedosa revisitación posmoderna a clásicos como "La Odisea" , "Los Viajes de Gulliver" o "Alicia en el país de las Maravillas". En manos de cualquier otro menos dotado, “Las aventuras de un oficinista japonés” estaría llamado al fracaso más bochornoso pero mucho ha llovido de su primera y fallida (en mi opinión) primera obra larga, “Cuimhne”, y aquí Domingo se nos presenta como un autor evolucionado, más maduro y rico en recursos. 

Domingo  basa su obra en un cuidadoso estudio de la narración gráfica que le permite sacar partido a las limitaciones autoimpuestas a su propuesta, apostando por la casi completa ausencia de texto, una exigente composición de dos por dos viñetas por página y una única y parca perspectiva isométrica. A partir de esos límites objetivos que se convierten en toda una declaración de intenciones en favor del potencial del medio, se desata la imaginación del autor que nos sorprende viñeta a viñeta, página a página, con sus sorprendentes interpretaciones de los más variopintos elementos, usando como principal vehículo al minúsculo personaje protagonista alrededor del cuál se desarrollan las más curiosas situaciones, todo elaborado mediante un bonito dibujo naif y claro que da al tratamiento del color como recurso narrativo y secuencial una importancia capital y un ritmo narrativo que recuerda el scroll –desplazamiento- de los antiguos videojuegos pero que no impide demorarse en los mil y un detalles que se esconden en cada viñeta.

Quizás el principal referente de Domingo sea “Bardim El Superrealista” de Max, pero el autor no se reduce a  la imitación sino que saca partido de los hallazgos de aquel y otros muchos (Chris Ware, Dave Cooper, Jim Woodring, Jason y desandando el caminito hasta los clásicos) para ensamblar su propia obra, un experimento divertido que crece ante el lector hasta convertirse en un tebeo redondo, accesible para todos los públicos y que bajo su sencillez aparente esconde un minucioso estudio de los principios básicos de la narración gráfica que gustará a todo el mundo.

En definitiva, “Las aventuras de un oficinista japonés” – editado primorosamente por Bang Ediciones- es una buena noticia para el cómic patrio y nos devuelve a un autor que a lo largo de los años ha aprendido, evolucionado  y madurado en su oficio apostando por el riesgo y la originalidad frente al conservadurismo y los tópicos. Ojalá alguien haga un videojuego de este tebeo... Yo, por si acaso, ya me pongo a desempolvar el Spectrum.


martes, 3 de marzo de 2009

“Cuimhne: El fuego distante” de Kike Belloch y José Domingo



Resulta difícil ponerte escribir sobre un cómic que no te ha gustado, pero en el que se nota que sus autores han puesto ganas y entusiasmo, por eso espero que los autores entiendan que esta entrada, si alguna vez la leen, sólo la inspira el ánimo constructivo. Una vez apuntado esto, vamos al tema. “Cuinhne: El fuego distante” es un tebeo de fantasía, publicado por Dolmen Editorial en una curiosa edición, bastante tópico y prescindible pero que debe marcar un punto de inflexión en la evolución de los dos autores, Kike Belloch y José Domingo, porque talento no les falta aunque en esta ocasión no hayan dado con la tecla correcta ni en el planteamiento ni en la elaboración de la historia.

Cuimhne: El fuego distante” nos narra dos momentos en la vida de Cuimhne separados por diez años de diferencia. En el primer capítulo, nos encontramos con la protagonista viviendo en un pueblo, Na Muileann, donde actúa como una especie de protectora y sanadora, debiendo ponerse en acción cuando empiezan a producirse una serie de misteriosos asesinatos para averiguar el culpable antes que las divisiones internas acaben con la paz del pueblo. En la segunda parte, situada diez años más tarde, Cuimhne, es una especie de vagabunda perseguida por sus enemigos tras los hechos de Na Muileann, que se ve obligada a enfrentarse a los fantasmas de sus orígenes al enrolarse en una peligrosa misión.

El principal problema que encuentro en este tebeo es precisamente el entusiasmo y las ganas del equipo creativo y la falta de reflexión que se percibe en su elaboración y que redunda en que la narración sea confusa, sobre todo en el primer capítulo, "Na Muileann", al querer hilvanar la trama con una maraña de detalles ambientales que no aportan gran cosa ni dan la necesaria tregua para que el lector se vaya introduciendo paulatinamente en la historia y el universo fantástico que proponen los autores. Esto se deba quizás a la falta de experiencia de Belloch en el terreno de lo fantástico y la historia larga, a pesar de su dilatada carrera como miembro del colectivo Polaqia, que le lleva a contextualizar en exceso la historia sin apenas habernos presentado a la protagonista principal a la que le falta originalidad, carisma e interés. El mundo en el que se ambienta la historia es una ecléctica mezcolanza de Japón medieval y reino vikingo en el que pululan los samurays, los gigantes y los lobos parlantes pero al que le falta atractivo y originalidad para enganchar al lector. La trama de misterio tampoco está demasiado bien hilvanada y da la sensación que la historia se resuelve apresuradamente y de cualquier manera. La segunda historia,”La herida que no sangra”, está mucho mejor desarrollada y resulta algo más entretenida y mejor elaborada pero se encuentra lastrada por la lectura anterior.

En el aspecto gráfico, el novel José Domingo muestra múltiples influencias desde Victor Santos a Jeff Smith, pero todavía le queda mucho camino para encontrar un estilo propio aunque muestra algunos detalles interesantes pero se nota su inexperiencia poco arropado por el confuso guión de Belloch y la falta de experiencia de ambos a la hora de desarrollar una historia larga.

En definitiva, “Cuimhne, el fuego distante” es un tebeo bienintencionado pero fallido del que sus autores deben sacar serias conclusiones para sus futuras obras

Si quieren leer una interesante entrevista a los autores pinchen aquí y para visitar sus blogs, aquí y aquí.