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miércoles, 19 de junio de 2013

“Rocky”, de Jaime Hernández.




La editorial Fulgencio Pimentel sorprende con la publicación en formato álbum las historias de diversa extensión que Jaime Hernández crease a mediados de los ochenta en los primeros números de la histórica “Love & Rockets” protagonizadas por Rocky, uno de sus personajes menos conocidos. Un conjunto de pequeñas historias que nos muestran a un Jaime en bruto pero ya poseedor de su característico estilo.
Rocky es una joven de dieciséis años que sueña constantemente en escaparse de casa para vivir aventuras, acompañada por su inseparable compañero róbot Patoso. Rocky intentará vivir una y otra vez sus fantasías adolescentes lo que la llevará a viajar por el espacio, enfrentarse a monstruos gruñones o visitar nuevos planetas en los que habitan maltratadores de róbots.
En “Rocky”, nos encontramos al Jaime Hernández más evasivo y rebelde explorando situaciones y carácteres que puliría en su por entonces incipiente serie “Locas”, mezclando como en aquella el costumbrismo de una familia negra pobre con elementos de imaginería de ciencia ficción. De este modo, ”Rocky" se acaba convirtiendo en una especie de “Little Nemo in Slumberland” o “Archie” de barriada, reinterpretado a través de la particular visión de Jaime Hernández que incorpora a las historias progresivamente elementos de ciencia ficción y superheroicos así como de la cultura de barriada que mamó desde su infancia dando a las sencillas tramas un acabado surrealista y naif. Jaime hace uso de las diversas historias para pulir su exquisito trazo y mostrar diversas influencias gráficas, desde los monstruos monolíticos inspirados en Kirby a la caricaturización de las facciones de los personajes propia de Bob Montana o Dan de Carlo, los claroscuros, las anatomías y composiciones de Steve Ditko y, en esta obra especialmente, Alex Toth. .

A pesar del interés arqueológico y completista las historias incluidas en este volumen no dejan de ser un punto y aparte en la amplia producción de Jaime Hernández, un ejercicio de estilo en la que rastrear y conectar transversalmentecon la novela-río que es “Locas” y  sus continuaciones atisbando los orígenes del talento del Jaime Hernandez más primitivo antes de embarcarse en la lectura de su monumental obra posterior. Eso sí,  a ese precio indispensable solo para los muy fans de Jaime Hernández.

jueves, 20 de diciembre de 2012

“El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia”, de Jaime Hernandez.




La publicación de cada entrega de las “Locas” de Jaime Hernández es una buena noticia para los aficionados al cómic, por lo que la aparición de “El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia” editada por La Cúpula, en un nuevo formato que no me acaba de convencer del todo, no puede menos que ser celebrada.
En esta nueva entrega, Jaime apuesta por rendir un homenaje al género superheroico trasladando a sus heroínas a vivir una aventura de género en la que un grupo de inadaptadas, variopintas y heterogéneas superheroinas, las Ti-girls, han de reunirse de nuevo para hacer frente a la desencadenada y superpoderosa Penny y a sus hijas al tiempo que viven todo tipo de rocambolescas aventuras. Mientras tanto, Maggie, lee tebeos.

La capacidad para fabular y ofrecer nuevas versiones del rico universo femenino que ha ideado se renueva en esta nueva entrega en la que Jaime Hernandez reinterpreta las convenciones del género superheroico en una elaborada metaficción en la que las tramas y los personajes se superponen en un elegante y delicado artificio narrativo solo al alcance de los más grandes en esto de la narración en viñetas. 

Dentro del propio universo de ficción que Jaime ha creado a lo largo de los años ha parido sin aparente esfuerzo un nuevo universo superheroico, con su historia, tradiciones y reglas en el que sus superheroinas corren delirantes aventuras, logrando que uno y otro se intercomuniquen y superpongan de un modo único a través del elegante blanco y negro de Jaime, encontrando como medio de intercomunicación y nexo final entre ambos los cómics que tanto en la ficción como en la realidad los personajes y los lectores leemos con lo que el lector acaba involucrado en la historia como un elemento más en la sofisticada elaboración del autor.

Jaime Hernández –como casi todos los autores independientes, incluidos los novelistas gráficos, antes o después- asume su deuda con un género superheroico y un formato –el comic book, ojo a las fantásticas portadas- que conoce perfectamente pero que reinterpreta en clave femenina dejando que sus personajes resuelvan sus delirantes conflictos de maneras novedosas y originales al tiempo que el lector conocedor de la materia podrá rastrear las referencias ocultas, rizando el rizo al no traicionar en ningún momento su propia independencia y la esencia de su propio universo de ficción.

El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia” nos devuelve al Jaime Hernández más camp y bufo aprovechando todas las posibilidades del género superheroico para dar rienda suelta a su imaginación y a su admiración por las luchadoras mexicanas transmutadas en tiernas o maduras superheroinas que ríen, lloran y sueltan tortazos, al tiempo que juega con la estructura del cómic para sembrar en el lector la confusión en torno en qué plano se está desarrollando una historia en la que los personajes, como criaturas autoconscientes e independientes, están en constante diálogo no solo entre ellas sino también con el lector y el autor.

En definitiva, “El retorno de las Ti-girls: Dios y Ciencia”, es una nueva demostración del enorme talento y devoción por el cómic y la mujer (en el fondo toda mujer es una superheroina) de Jaime Hernández. La enésima vuelta de tuerca a un universo único capaz de salir reforzado de los más locos viajes a los que le somete su autor. Y nosotros que lo disfrutemos muchos años.

miércoles, 29 de agosto de 2012

“El Fantasma de Hoppers”, de Jaime Hernández.


La verdad es que cada vez me sorprende más lo del paso del tiempo. Y ya no es que necesite días de 28 horas para conciliar trabajo, vida personal y aficiones, sino que, además, para cuando quiero darme cuenta una lectura que creía pendiente desde hace solo un par de meses la tengo aparcada desde hace ocho. Esto me ha pasado con el último recopilatorio publicado por La Cúpula de las “Locas” de Jaime Hernández, “El Fantasma de Hoppers”, que pensaba que llevaba menos tiempo entre los pendientes y ya llevaba acumulando polvo desde finales del año pasado.
A Jaime Hernández y sus creaciones no le debe pasar lo mismo que a mí, ya que a pesar de los obstáculos que pone La Cúpula para leer con continuidad lo que se supone que es una novela-río – el material de este tomo publicado originalmente en el primer lustro del 2000 y se situaría entre “Penny Century” y “La Educación de Hopey Glass” ya publicados en España y que dejaría solo pendiente de publicación el material de el segundo volumen de “Love and Rockets”- construida por multitud de personajes interrelacionados vertebrados a través de tres principales- Hopey, Maggie y Penny- solo falta sumergirse en sus primeras páginas para reintegrarnos en ese hermoso universo paralelo que el tiempo no desgasta y la calidad de sus historias se mantiene inalterable año a año y década a década.
Esta ¿nueva? entrega se centra en uno de los personajes principales de la serie, la rellenita Maggie Chascarrillo, que intenta rehacer su vida como gerente de unos apartamentos habitados por particulares inquilinos, alejada de Hoppers, la barriada de emigrantes en la que se crió y de su añorada Hopey con la que sigue manteniendo una inclasificable relación sentimental. Maggie iniciará una amistad con Vivian, una voluptuosa azafata de televisión, que la traerá más de un problema y la enfrentará directamente con los fantasmas de su pasado.

 


Como digo, “El fantasma de Hoppers” quizás no sea el mejor tomo para iniciarse en el particular universo de ficción ideado por Jaime Hernández pero es un tomo tan bueno como cualquier otro para apreciar la calidad de uno de los mejores narradores gráficos en activo. Jaime, bajo la aparente sencillez de su trazo y sus planos medios, amalgama con maestría una compleja historia en la que coquetea con distintos géneros –del slice of life al thriller psicológico o el enredo- y que se mantiene gracias a la profundidad y coherencia de unos personajes soberbios que se convierten en tan cercanos y lúcidos para el lector que este olvida constantemente las contradicciones del fantasioso imaginario al que pertenecen, síntesis fluida entre el arrabal mexicano y la cultura pop norteamericana en una construcción tan genuina, inimitable y personal que rechinaría imitada por cualquier otro.


El Fantasma de Hoppers” es una pieza más del original rompecabezas que es la serie de Jaime Hernández en la que nos revela una pizca más de su inigualable talento para las viñetas y la ecléctica personalidad que se esconde tras las misteriosas miradas con las que nos retan sus mujeres. Que nos dure muchos años.

jueves, 23 de febrero de 2012

Jaime Hernández y Dr. Know.

Volvemos a explorar el filón casi inagotable de las portadas para discos realizadas por Jaime Hernández. Hoy toca comentar la que realizó para el disco de grades éxitos del grupo nardcore punk Dr. Know del que su hermano Ismael fue miembro fundador y bajista.

La banda surgió en Oxnard (California), la ciudad en la que crecieron los Hernández a principios de los ochenta, y se ha mantenido con diferentes alineaciones prácticamente hasta hace un par de años, apareciendo en 2003 coincidiendo con uno de sus relanzamientos el disco de grandes éxitos para el que Jaime realizó la portada, “The Best of Dr. Know”.

En 2010, Dr. Know anunciaban oficialmente su disolución, aunque en 2011 uno de sus miembros, Kily Toucher con una nueva formación fundó un grupo llamado The Real Dr. Know.

Os dejo con “Piece of Meat”, una de las canciones más conocidas del grupo original gracias entre otras cosas a haber aparecido en la serie “South Park”:

domingo, 5 de febrero de 2012

Jaime Hernández y los Coyote Men.


Seguimos repasando laprolífica labor de portadista de discos de Jaime Hernández con su relación con los Coyote Men, curioso grupo punk surgido en el frio Newcastle londinense que vivió su mejor época en los dorados noventa y que se caracterizan por sus reiterados homenajes a la cultura mexicana popular, caracterizándose por actuar embozados con las populares máscaras de la lucha libre mexicana.

En el año 1998, Jaime lo plasmó estupendamente en las ilustraciones, la portada y la contra del ábum “Call of Coyote Man!” con claras reminiscencias a su trabajo de “Love&Rockets”. En la portada, se ve como un miembro del grupo baila apretado con una hermosa muchacha y en las ilustraciones intereiores de arriba se cuenta, a modo de pequeña tira, como acabó la cita de una manera divertida .

Aquí os dejo una entrevistaa Los Coyote Men y debajo tenéis al grupo versionando la enérgica canción de The Stooges que popularizara Iggy Pop, “I wanna be your dog”.

sábado, 14 de enero de 2012

Throwing Muses y Gilbert Beto Hernández.

Ya hemos comentado en esta sección varios de los trabajos que Jaime realizó con distintas bandas a lo largo de su carrera (y alguno más aparecerá en breve) pero más puntual y desconocida es la relación de Gilbert Beto Hernández con el mundo de la música, siendo sus trabajos para Throwing Muses sin duda su aportación más destacable.

En 1996, Beto realizó para la banda liderada por Kristin Hersh, la portada, contraportada y libreto del que iba a ser su último disco antes de su separación en 1997.

El disco se tituló “Limbo” y reune algunas de las mejores canciones del grupo. Canciones como “Shark”, canción que precisamente dio título a un maxisingle con cuatro canciones cuya portada también corrió a cargo de Gilbert, o “Ruthie’s knocking”, que también daría título a otro maxisingle con portada del mismo Gilbert.

La influencia de “Palomar” es más que notable en todos estos trabajos, especialmente en la portada de “Ruthie’s knnocking” que a mí personalmente es la que más me gusta.

Os dejo precisamente esa canción interpretada por el grupo Throwing Muses:

domingo, 27 de noviembre de 2011

Jaime Hernández y Flaming Burnout!

En Enero de 1997, los almacenes de la discográfica independiente Estrus Records ardieron hasta los cimientos. Para contribuir a su reconstrucción treinta bandas de grunge, garage y punk entre las que se encontraban Satan’s Pilgrim, The Criminal, Mono Men, the Makers o Southern Culture of The Skinds, cedieron una de sus canciones para la recopilación “Flaming Burnout!: An Estrus Benefit”. Jaime Hernandez fue el encargado de diseñar la portada, una espectacular pin up que con una flamífera bandera daba la señal de salida hacia una nueva era. Una portada efectiva, simple y potente como solo Jaime es capaz de concebir.

Una de las canciones incluidas en el disco, “Behind Bars”, de Mono Men:

miércoles, 28 de septiembre de 2011

“Ciudadano Rex”, de Mario y Beto Hernández.

Con estoica paciencia y un punto de masoquismo, he logrado terminar la última obra inédita que ha publicado La Cúpula de los Hernández Bros., perpetrada en esta ocasión por Mario y Beto. Me la he acabado más que nada por respeto al pasado glorioso de Beto (ese “Palomar”…) pero nada más, porque este “Ciudadano Rex” es de lo más flojito que he leído en mucho tiempo y estoy seguro que si no lo firmasen quiénes lo firman y hubiera salido de cualquier autor novel no lo habríamos visto ni (auto)editado.

En una ciudad futurista más o menos cercana, más o menos lejana, los humanos conviven con robots autómatas que aspiran a conseguir la equiparación de derechos con los humanos mientras unos y otros son vigilados por extraños cuerpos parapolicales como los Cosechadores de Verdad. Cuando, tras una desaparición de muchos años, aparece de nuevo en escena el misterioso CDDN-RX-1, el primer róbot autómata que tomó apariencia humana, mafiosos, científicos locos y corporaciones empresariales pretenden capturarlo para descubrir sus secretos. Pero CDDN-RX-1 ha despertado con un objetivo y solo Sergio Bauntin, bloguero de profesión y niño de papa por vocación, será capaz de descubrirlo.

Malo, malo, malo es este esbozo de distopia futurista que se queda en el intento y no acaba de despegar por lo confuso del desarrollo, lo plano de los personajes y la escasa originalidad de la propuesta. Mario, que al parecer ha desarrollado el guión a partir de una idea que tenía en proyecto desde hacía años, toma unas cuantas ideas manidas de Orwell, Dyck, Welles, Huxley o Clarke para digerirlas mal y regurgitarlas peor en un tebeo de lo más simplón en el que se limita a hacer desfilar a una delirante y desconcertante galería de freaks sin que ninguno ayude a hacer más atractiva una trama en exceso confusa. Siendo benévolos y buscando una disculpa a los autores, podríamos suponer que no han existido tales trastornos digestivos en los Hermanos Hernández y todo se trata de un guiño, una broma para iniciados, en que los autores satirizan y se carcajean de un modo de entender la Ciencia Ficción... Que cada cuál piense lo que quiera, pero como yo no he leído en ningún lado que esa fuese su intención, me quedo con la primera de las explicaciones y prefiero pensar que hasta los mejores –y ojo, que Mario, a pesar de sus inicios en “Love&Rockets”, no parece que comparta el talento de sus hermanos pequeños- pueden errar.

En el aspecto gráfico, la obra es un despropósito. Si el dibujo habitualmente minimalista de Beto encandila y resulta adecuado para historias costumbristas como las de “Palomar”, en una historia futurista que se pretende oscura y crepuscular como esta queda reducido a su esqueleto con un esquematismo infantil basado en trazos gruesos y sencillos que parecen más propios de un principiante que de un artista contrastado de su categoría.

Ciudadano Rex” es un borrón muy gordo en la trayectoria de Beto y Mario Hernández. Espero que para próximos proyectos cuenten con Jaime o mucho tendrán que mejorar para que les dé una nueva oportunidad tras este despropósito.

lunes, 16 de mayo de 2011

“Penny Century”, de Jaime Hernández.

Los lectores habituales de cómics nos quejamos habitualmente, con resabio justificado, de la repetición de clichés y tópicos que inundan las librerías de obras de autores que una vez sí y otra también nos ofrecen “más de lo mismo” en una sucesión de convenciones que acaban por aburrir al más convencido. Precisamente por ese motivo, no deja de ser un grave error dejar de conocer la obra de Jaime Hernández, creador de un universo propio rico en referencias pero al mismo tiempo tremendamente original, y, más allá del interés que pueda suscitar sus temas y obsesiones, uno de los autores de cómics más completos y sólidos que ha dado el medio en los últimos cuarenta años del que cualquier proyecto de historietista puede y debe aprender.

A partir de las extraordinarias experiencias de sus fascinantes personajes femeninos, las historias de Jaime giran en torno a las relaciones de amor y desamor de sus protagonistas y la libertad, optimismo y alegría con la que viven sus vidas. A esa moraleja principal, Jaime le da un envoltorio sorprendente alejado de convencionalismos, ya que las protagonistas de sus historias son mecánicas y luchadoras de lucha libre, multimillonarias y chicanas punkies que juntas y revueltas protagonizan historias en las que el autor coquetea con habilidad y sin prejuicios con díspares y eclécticos elementos de culebrón, terror, ciencia ficción y humor, manteniéndose siempre uno o varios pasos por delante de un lector al que no deja de recordar que es un invitado y personaje curioso más en su fascinante universo de ficción. Un universo evocdaor de una estética retro realista inspirado en el cine y la televisión de las décadas de los cincuenta y sesenta y los sueños de sus más desbordantes fantasías, maceradas en los cómics y las sesiones de wrestling de su infancia o la rebeldía de los conciertos punk de su juventud, que este hijo de emigrantes dota de una personalidad sincrética, vigorosa y saludable que traslada a su original obra.

Jaime Hernández es un consumado maestro del blanco y negro. Un artista pulcro, elegante e inteligente que sabe dar siempre con el encuadre perfecto para contar sus historias en la siempre exigente composición de dos por tres viñetas por página que maneja como pocos el ritmo de la narración. Jaime se muestra como un maestro, lleno de recursos que sorprende con la profundidad de sus composiciones y ligereza de sus personajes, pasando con toda naturalidad del dibujo más realista a la caricatura evocadora de otros grandes como Charles Schultz y sin obviar guiños a otro gran autor de la escena del cómic independiente norteamericano, Charles Burns.

El último recopilatorio que acaba de publicar La Cúpula, con historias que a pesar de contar con más de diez años de antigüedad se mantienen frescas y divertidas, es una buena oportunidad para adentrarse en tan particular universo. En realidad, una oportunidad tan buena como otra cualquiera porque aunque todo se interrelaciona en el mundo de Penny, Maggie y Hopey, cada una de las historias tiene una entidad propia que permite leerlas sin conocer anteriores (la trilogía “Locas”) o posteriores (“La Educación de Hopey Glass”) entregas con lo que cada reencuentro con las protagonistas es único e inigualable.

En fin, la obra de Jaime Hernandez está llamada a ser una obra maestra del noveno arte si no lo es ya por derecho propio que como los buenos vinos gana solera y bouquet conforme pasan los años. No la dejéis de conocer.

miércoles, 13 de abril de 2011

Jaime Hernandez y The Shame Idols.

Dentro de su fructífera labor como portadista de distintos grupos musicales hay que destacar la intensa colaboración a mediados de los noventa de Jaime Hernandez con The Shame Idols, una destacable banda de punk comercial liderada por Tim Boykin.

Jaime se encargó de las portadas de los dos primeros álbumes de la banda, “I got time” (1995) y “Rocket Cat” (1997), antes de la disolución del grupo debido a la desaparición del sello Frontier. Pese a ello, Boykin y la mayor parte de los miembros del grupo formarían uno nuevo, Lolas. Finalmente, en 2004, The Shame Idols se volvieron a reunir en una nueva formación que ha grabado un nuevo disco, “The ligth is always on”.

Os dejo la única actuación que he encontrado del grupo con una canción perteneciente a este último disco.

viernes, 25 de febrero de 2011

The Ramones y el Cómic.


Ay The Ramones…Inocente energía punk desatada y una influencia soterrada que va más allá de la música y repta por buena parte de la cultura popular de las últimas décadas de la que se empapó buena parte de los autores de los mejores cómics alternativos norteamericanos que se formaron escuchando a la banda (o bandas, teniendo en cuenta sus distintas alineaciones a lo largo del tiempo).
De esa relación entre The Ramones y el Cómic surgió en 2005 la idea para la qque quizás sea la mejor recopilación que se ha hecho del grupo, por lo menos para un aficionado al cómic. “Weird Tales The Ramones”, una caja que incluía aparte de un magnífica recopilación de las canciones y vídeos del grupo, un cómic con su historia, ilustraciones y posters realizados por 25 autores de primer nivel entre los que destacan los Sergio Aragones, Jaime Hernández, Matt Groeming, John Holmstrom, John Pound, Johnny Ryan o Jim Woodring quién también firma la portada de la caja.
Y, claro, entre las más de ochenta canciones incluidas está su versión de la canción de la clásica serie de animación de “Spiderman”, superhéroe de Forest Hills, el mismo barrio de Nueva York que los miembros de la banda original. Hala, a subir todos el volumen a tope:

sábado, 5 de febrero de 2011

Jaime y Los Lobos.

En la ecléctica Roma acabaron tomando las culturas bárbaras como propias y en Estados Unidos la cultura latina está asumiendo mal que le pese a los adictos a la teína su protagonismo desde hace ya algunas décadas. Dos de sus más combativos defensores han sido en el cómic el gran Jaime Hernández (Beto también) y en la música el grupo Los Lobos (quienes alcanzaron cierta fama por su conocida versión de La Bamba).

Parecía lógico que dos sinergias con tantas puntos en común confluyeran y así lo hicieron en 2006 cuando Jaime realizó la portada para “The Town and The City”, uno de los mejores discos del grupo.

Os dejo con David Hidalgo cantando una gran canción de este disco, “The Valley”.

domingo, 30 de enero de 2011

Jaime y las Indigo Girls.


Jaime Hernández, autor consagrado por obras tan recomendables como Locas”, “Love&Rockets” o “La educación de Hopey Glass”, le encargaron dibujar la portada de “All that we let in” el noveno disco de las Indigo Girls y nos regaló esta pequeña joyita…Una jovencita en camisa de franela en precario equilibrio sobre un puente a la que observamos desde una perspectiva imposible. La chica no puede volver atrás pero no sabemos que la espera al otro lado… Hermosa y brillante metáfora visual,,,.

Indigo Girls es un dúo de Folk-rock que desde finales de los ochenta se dedica a hacer buenas canciones alejadas de propuestas excesivamente comerciales. Sus componentes, Amy Ray y Emily Saliers han desarrollado al mismo tiempo proyectos en solitario.

Creo que merece la pena escucharlas:

martes, 23 de noviembre de 2010

“Relatos Extraños”, de VVAA.


Ya desde hace unos años los editores de las grandes compañías dedicadas a los cómics de superhéroes dejan jugar con sus muñecos a lo mejorcito de los autores “alternativos” que vienen pisando fuerte desde la única limitación que les impone su mayor o menor talento en propuestas paralelas a sus apolillados universos, lastrados por sus impuestas convenciones comerciales que hacen del anual megaevento plomizo y la repetición cíclica de situaciones trilladas su única expresión. Fue DC la que abrió el fuego con el excelente “Bizarro Comics”, publicados hace unos años aquí por Planeta (a ver si lo releo y lo comentamos) y con un poco de retraso nos llega la respuesta por parte de Marvel en una serie limitada de tres números que recuperó la mítica cabecera “Strange Tales” (Relatos Extraños) de los tiempos dorados de la Casa de las Ideas. Con buen criterio, en la edición de Panini se incorpora, además, una historia que en Estados Unidos se publicó aparte, “El megalomaníaco Spiderman”, de Peter Bagge.

Partiendo de la calidad de todos y cada uno de los artistas que han colaborado en una antología que reúne nombres tan alejados del género superheroico como Peter Bagge, Jason, Nick Bertozzi, Tony Millionaire, Brian Maruca, Jim Rugge, Junko Mizuno, Matt Kindt, Jeffrey Brown, Paul Hornschemeier, Becky Cloonan, Kikuo Johnson, Jhonen Vasquez, James Kochalka, Dash Shaw, Johnny Ryan, Jonathan Hickman junto a otros que no han hecho ascos anteriormente en reconocer –o trabajar directamente sin complejos- su deuda hacia el género como Paul Pope o el mismo Stan Sakai, hay que aclarar que es difícil entre la variedad de historias centradas no sólo en los más señeros personajes de La Casa de las Ideas como Los 4 Fantásticos, Spiderman o Hulk sino también protagonizadas por personajes más marginales como El Hermano Vudú o el mismísimo Uatu no encontréis alguna que guste, salvo que se sea un taliban marvelita en cuyo caso es casi mejor que ni se ojee un ejemplar de la obra sino se quiere acabar arrancando los pelos de la barba.

Con todo, se pueden sacar varias reflexiones comunes a todas las historias más allá del gusto particular de cada uno. Por un lado, el alto nivel mostrado por todos los autores y el conocimiento de los personajes Marvel lo que habla bien de la profesionalidad con que se han tomado todos el proyecto y, por extensión, el género; y, por otro lado, el enfoque humorístico que los autores han proporcionado a la mayor parte de las historias que va de la sátira a la ironía incluyendo más o menos veladas alusiones a la falta de evolución del género y los personajes, con lo que al mismo tiempo estos autores marcan su distanciamiento crítico respecto a unas convenciones que, me atrevo a decir, consideran obsoletas en un claro aviso a navegantes sobre el futuro del género si no se afronta un cambio.

Relatos Extraños” es un tebeo abrementes, ya que mostrará a los más recalcitrantes marvelitas que hay vida más allá de sus héroes de siempre y autores interesantes con mucho que ofrecer, y un aviso dado su éxito comercial -de hecho ya se está publicando en EEUU una segunda miniserie- del que deberían tomar buena nota los editores marvel de la demanda del lector de superhéroes de nueva revisiones de un género en el que, por mucho que se empeñen, no está todo contado. Sólo tienen que prestar los muñecos.

lunes, 23 de agosto de 2010

La imagen del verano.

Supongo que ya la habréis visto, pero me parece destacable la refrescante genialidad que nos ha regalado Jaime Hernández para “Strange Tales”.

Wanda, mediante uno de sus hechizos, ha cambiado las probabilidades y se ha transportado desde el anquilosado universo marvel en que nunca ha sido demasiado feliz al refrescante e imaginativo universo playero de Jaime junto a sus amigas... una playa soleada en la que Sue no tiene ningún problema para mostrarse “visible” y Janet no tienen ningún interés en ser reducida a una avispa mientras los típicos ridículos machitos babean a su alrededor…

Mujeres al poder, Jaime dixit…Y yo también.

Una auténtica genialidad con mucha miga bajo la apariencia de un mero divertimento estival.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Los Hernandez Brothers opinan sobre “Watchmen”.


Groth: ¿Qué pensáis de Watchmen?
Gilbert: Bueno, ya lo he dicho antes. Creo que Alan es un talentoso escritor de prosa, un tío con talento. Se toma en serio las cosas que pasan en nuestro jodido loco mundo. Pero para mí es otro cómic de super-héroes. El cómic definitivo de super-héroes no debería ser sobre los héroes de la Charlton revampirizados.
Jaime: Cuando salió a la venta Watchmen y se convirtió en la gran sensación, oí que iba a ser sobre cómo se suponía que serían los super-héroes en la vida real...
Groth: Era lo que le hacía ir más allá.
Jaime: Si hiciera super-héroes en la vida real, los mostraría desde el punto de vista humano, gente normal mirando las noticias y diciendo: "Este super-héroe hizo eso". Entonces [la reacción] sería: "Dios, no sabía que existiese gente así". Porque cuando te metes en la mente de esos super-héroes, siguen siendo super-héroes. Aún se disfrazan con uniformes.
Gilbert: Si realmente existiesen super-héroes en el mundo real, no llevarían esos condenados y estúpidos disfraces.

(Los Hernández Brothers, mundialmente conocidos por su “Love&Rockets” opinan sobre “Watchmen” y muchos temas más en la serie de entrevistas del “Comic Journal” que Frog2000 ha tenido a bien traducirnos en los últimos días y que deberían leer en su excelente blog. Enhorabuena y gracias por el curro, Frog).

viernes, 11 de diciembre de 2009

“La educación de Hopey Glass”, de Jaime Hernández.

Si en los primeros tiempos de “Love&Rockets” parecía que el bueno de la familia iba a ser Beto, en los últimos años el que está demostrando una mayor evolución y convierte cada nueva entrega de sus obras en una delicia es Jaime quien, con la penúltima entrega, “La educación de Hopey Glass”, publicada hace algún tiempo por La Cúpula en una cuidada edición, firma las mejores historias de su alocado universo.

La educación de Hopey Glass” se puede dividir en dos historias largas protagonizadas por dos de los secundarios principales de la serie, Hopey y Ray, aunque se incluya alguna más, a modo de entremeses, en la que Jaime caracteriza a Ángel, la compañera de piso de Maggie siendo el tema que da coherencia al tomo la conciencia de la madurez, entendida como asunción de las consecuencias de nuestros actos, una reflexión aguda que Jaime realiza a través de las reacciones contrapuestas de sus protagonistas. Así, Hopey y Ray se nos presentan cambiados respecto a los personajes que conocimos en anteriores entregas de “Locas” afrontando la vida de una manera diferente y contrapuesta precisamente al inagotable entusiasmo juvenil de la nueva compañera de Maggie, Angel. En la primera de las historias, “Día a día con Hopey” asistimos a una semana en la vida de la protagonista, y comprobamos como afronta los cambios provocados por su nuevo empleo como ayudante de profesora de primaria. Mientras en las historias protagonizadas por Ray observamos su turbulenta relación con Viv mientras no puede quitarse de la cabeza a Maggie, su gran amor, buscando cualquier oportunidad para retomar su relación ya sea en una convención friqui o en una fiesta equivocada. ¿Lo conseguirá? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.

Antes que nada, una advertencia. Si no han leído nada anterior de Jaime Hernández es mejor que no empiecen por este tomo. La obra de JH es una “novela-río” en la que desarrolla las vidas de una serie de personajes de humanidad desbordante que evolucionan casi a la par que su autor, por lo que si se inicia la lectura de la obra sin un conocimiento previo de lo anterior se perderán buena parte de la historia. Dicho esto, “La educación de Hopey Glass” es, probablemente, la obra de madurez de Jaime Hernández, una obra de apariencia sencilla pero enormemente compleja, en la que el autor nos reencuentra con unos personajes vitales y llenos de flaquezas que escapan a cualquier estereotipo clásico, personajes que, en el universo construido por el autor se encuentran y desencuentran mutan, radical o sutilmente, para mantener atrapado al lector que se convierte en un voyeur de una intimidad que el autor y los protagonistas muestran sin ningún pudor.

Manteniendo en todo momento, una exigente composición de seis u ocho viñetas por página, JH opta por distintas vías a la hora de mostrar los cambios en sus personajes. Si en la historia protagonizada por Hopey no encontramos cuadros de apoyo y opta por un plano medio desde el que seguir las peripecias de la protagonista, en aquellas que Ray es el protagonista convierte a este en el narrador único de la historia construyendo el discurso introspectivo del personaje dentro de una trama más compleja argumentalmente en la que se incorporan subtramas de género negro. Dos vías distintas de las que se vale además el autor para reforzar la caracterización de la personalidad de los personajes, a la indómita Hopey frente al reflexivo Ray. En el aspecto gráfico, Jaime ha evolucionado enormemente dando un mayor contraste y peso a sus volúmenes y sombras sin que por ello la narración no pierda fluidez y sus personajes expresividad a pesar de mantenerse fiel a su característica economía de trazo que le permite dotar como pocos de significado los silencios de los personajes.

En definitiva, “La educación de Hopey Glass” es un magnífico tebeo que deja con ganas de seguir disfrutando de las peripecias futuras que la vida (JH) depara a los estupendos personajes pergeñados por un autor inspirado. Impaciente espero nuevas entregas.