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lunes, 11 de abril de 2011

Alan Moore, Dave Sim, el Cómic, el Arte, la realidad, el infinito…

"Afirmar que los cómics son un medio que no se presta a producir obras de gran extensión parece un comentario que no tiene ningún sentido, incluso ignorando Our Cancer Year, Maus, Stuck Rubber Baby y el resto de obras del estilo.


Asumamos que los cómics son un medio que no está lo suficientemente maduro como para poder soportar trabajos de gran longitud. Incluso si esa fuese la verdad, la respuesta apropiada sería “¿y qué?”. Los aspectos prácticos de la industria del cine garantizan más o menos que las películas de más de dos horas sean algo relativamente extraño. Eso no parece demostrarnos que el cine sufra de alguna restricción. En la pintura, las sencillas leyes de la física y la arquitectura humanas determinan más o menos que un lienzo, aunque sea enorme, no será mayor que la pared de una casa normal. Realmente no se tendrá un espacio mayor por mucho que se quiera. Me lo llevo repitiendo desde la pubertad y ha terminado siendo una gran verdad.


La idea de que el Arte sólo debería ser el espejo de la realidad simpre me ha parecido una gilipollez, dado que el Arte, siempre y en cualquier sitio, se ha acicalado y disfrazado impecablemente, incluso aunque la Realidad llevase un par de Adidas de dos años de antigüedad y una camiseta de Toy Story. Por lo que a mí respecta, intentar reflejar el Arte es más bien un trabajo de la Realidad. El propósito del Arte no es ser espejo de la Realidad, sino darla forma estampando las ambiciones de la mente humana."


(Alan Moore en una carta a Dave Sim. Frog2000 en su intensa búsqueda de la superación personal con cada nueva e interesante traducción que nos ofrece en su blog esta vez acomete la correspondencia entre esos dos monstruos del cómic que son Alan Moore y Dave Sim publicada previamente en “The Extraordinary Works of Alan Moore”. Aquí la primera parte de siete).

jueves, 13 de enero de 2011

“Cerebus: Alta Sociedad”, de Dave Sim.



Probablemente el inicio de la publicación por parte de Ponent Mon de “Cerebus”, de Dave Sim fue la gran sorpresa del año pasado. Básicamente, porque nadie se esperaba a esas alturas tras las anteriores negativas de Sim a ver publicada su obra fuera de sus fronteras que su decisión fuese a cambiar pero, por esos misterios que tiene la vida, el señor Sim cedió y Ponent Mon aprovechó la oportunidad publicando en un cuidado tomo uno de los arcos más celebrados de “Cerebus”, “Alta Sociedad”.

Leída y releída “Alta Sociedad” tengo sensaciones contradictorias respecto a la obra, tan contradictorias como la figura de Dave Sim, un tipo que, en mi opinión, hace equilibrios entre la genialidad y la locura desde un exacerbado personalismo y afán de independencia que ha marcado toda su andadura profesional (y personal, por lo que sabemos) y con cuyas iniciativas en el campo de la autoedición marcó el camino a un buen número de autores que le tomaron - probablemente a su pesar - como ejemplo y adalid de la libertad creativa. Sim se ha creado de este modo una aureola en torno sí que se ve alimentada por sus extravagancias que lo han convertido casi en un personaje más de su propia obra y uno de sus reclamos más atractivos. Y aunque me alegro de la presencia de “Cerebus” y Sim en las librerías españolas creo que va a llegar tarde para que muchos de los lectores españoles se hagan una idea de su impacto aunque animo para que continúe su publicación para que quién quiera pueda opinar y valorar por sí mismo.

Centrándonos ya en “Alta Sociedad" , más allá del simbolismo y la riqueza de interpretaciones que permite, “este arco argumental es una sátira del mundo de las altas esferas y del poder en el que un pícaro mindundi como era Cerebus al inicio de la obra acaba convertido en jefe de estado de la ciudad de Iest en un complejo juego de poder en torno a su figura que le lleva a competir en unas elecciones con una cabra y a desarrollar posteriormente una complicada política belicista mientras que a su alrededor se fraguan todo tipo de conspiraciones.

Sim en “Alta Sociedad” va estableciendo un complejo escenario a medio camino entre el teatro del absurdo y la literatura kafkiano con guiños cinematográficos más o menos notorios tanto a las comedias de “Los Hermanos Marx” como al “Ciudadano Kane” wellesiano por el que se mueven un elenco de personajes, de corte realista o fantástico, algunos de los cuáles son rastreables a lo largo y ancho de la cultura popular de los que el autor se sirve a modo de símbolos, homenajes y parodias más o menos identificables rastreables a lo largo y ancho de la cultura popular del siglo XX.

Sim va moviendo sus personajes en torno a la figura del oso hormiguero protagonista, Cerebus, en un ejercicio de continuo reajuste que exige de la completa atención del lector para seguir el ritmo de una lectura enrevesada y frustrante en ocasiones que avanza, sin embargo, ajustándose a un patrón básico que permite al autor elucubrar sobre los más variopintos temas de un modo más o menos explicito, más o menos críptico. con lo que al final la obra acaba pareciendo uno de esos compendios medievales en los que cabía de todo, analizando desde las crisis económicas a los sistemas democráticos, la fantasía heroica, el cómic de superhéroes o los juegos de cartas.

Gráficamente, la obra no se ajusta a ninguna convención prestablecida y el autor experimenta constantemente aprovechando su amplitud de registros para hacer coexistir personajes más caricaturescos con otros más realistas, optando en ocasiones por fondos ausentes o completamente negros por otras con fondos muy detallados o cambiando el orden de lectura en alguna ocasión. Toda una gama de sorprendentes e innovadoras iniciativas que, por desgracia, no sorprenderán tanto al lector actual como lo hicieron en su momento a un enorme número de autores de distinto pelaje que no tardaron en aplicarlas de distintas formas a sus propias obras.

Alta Sociedad”·y por extensión “Cerebus” es uno de los cómics más valientes, arriesgados, irregulares e influyentes de la historia del medio al que se le puede aplicar con toda justicia el tópico de que se le quiere o se le odia .-de hecho se le quiere y se le odia- pero que en ningún caso deja indiferente. Ojalá Ponent Mon continúe ofreciendo nuevas entregas de la serie (en preparación aparece en su página el primer tomo de “Iglesia y Estado”), aunque la cosa se esté retrasando bastante respecto a las semestrales previsiones apuntadas.

Finalmente, un inciso sobre la edición, creo que asumiendo la decisión de no empezar la publicación de la serie desde el principio la excelente edición de Ponent Mon hubiera agradecido la presencia de un glosario de personajes en el que a modo de “quién es quién” se hubiera puesto en antecedentes a los lectores noveles sobre muchos de los sucesos a los que indirectamente se hace referencia en "Alta Sociedad" para ayudar a situar al lector en medio de la “novela río” que es “Cerebus”.