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miércoles, 11 de diciembre de 2013

“Long John: Guyanacapac”, de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray.




Tras una larga espera de más de dos años –tanto en España con la edición de Norma Editorial como en su momento en Francia con la original de Dargaud-, Xavier Dorison y Mathieu Lauffray han puesto un broche de oro a las nuevas aventuras del pirata más icónico de la Literatura universal, Long John Silver, con “Guyanacapac”, el cuarto álbum de la serie con un resultado que justifica tan larga espera.
Tras todas las peripecias narradas en las anteriores entregas de la serie, Silver y sus compañeros a bordo del “Néptuno” por fin llegan a su destino, la perdida ciudad de Guyanacapac donde se desvelarán todos los misterios tras la desaparición del capitán Hastings. En la siniestra ciudad perdida, Silver y sus piratas tendrán que hacer frente a sus peligros y a un sanguinario culto comandado por el siniestro y traicionero Mot quién tiene siniestros planes para el hijo que espera Lady Vivien Hastings. Silver tendrá que elegir entre esta y el inmenso tesoro que se esconde entre las ruinas de la ciudad maldita.

Es cierto que Dorison cierra las tramas y le da un final adecuado a la serie con un planteamiento ágil, que quizás en ocasiones resulte un tanto precipitado acelerando en demasía las situaciones planteadas, pero realmente lo que hace que este último álbum, y por extensión la serie, entren por los ojos y se disfruten de la primera a la última página es el extraordinario trabajo gráfico de un implicadísimo  Mathieu Lauffray, que convierte cada página en nuevo motivo de embeleso y que ha cuidado hasta el último detalle para reflejar toda la grandeza terrorífica de la ruinosa ciudad maldita de Guyanacapac en este último álbum. Mérito añadido es además que Lauffray ha sabido mantener el ritmo impuesto por el frenético desenlace previsto por Dorison en el guión, con una cuidada composición de página que hace compatible las espectaculares páginas dobles que nos ofrece en todo momento con la claridad expositiva.

En fin, “Long John Silver: Guyanacapac” cumple perfectamente su objetivo y propone una obra de piratas moderna que homenajea al clásico que infielmente la inspira sin caer en lugares comunes, mostrando un paso más en la progresión de un talentoso dibujante como Mathieu Lauffray. No es poca cosa.

jueves, 19 de enero de 2012

“Long John Silver: El Laberinto Esmeralda”, de Lauffray y Dorison.



Tercera entrega de las nuevas aventuras del inmortal pirata de Stevenson Long John Silver de la mano de los competentes Xavier Dorison y Laurent Lauffray. Un álbum editado por Norma Editorial gráficamente impecable pero que argumentalmente deja bastante que desear al no pasar nada especialmente reseñable tras las dos entretenidas entregas anteriores y limitándose a preparar el terreno para la conclusión que tendrá lugar en un cuarto álbum que se está demorando demasiado (aquí y en Francia).

Tras hacerse con el Neptune, Silver y los amotinados se dirigen a la ciudad de donde esperan hacerse con el tesoro perdido de Guayanacapac. Sin embargo, el mapa se ha perdido y solo cuentan para llegar a su destino con la guía del poco fiable Moc. En un ambiente enrarecido por las disensiones internas, los piratas se adentran en los meandros del Amazonas a través de un paso secreto y descubren lo que queda del barco de Lord Hastings y los primeros indicios de la ciudad perdida cuando misteriosamente empiezan a desaparecer miembros de la tripulación.



Como decía, lo cierto es que a este correcto álbum le falta algún elemento impactante que llame la atención. Dorison se limita a desarrollar dignamente las incidencias del viaje de los amotinados hacia la Ciudad Perdida, reflejar la tensión que crece entre la tripulación y el ambiente que les rodea dejando todo preparadito para desvelar todos los misterios en el álbum que cerrará la serie, siendo lo más atractivo de este tercer álbum el tratamiento de los personajes, ahondando en las personalidades de dos de los principales protagonistas, los ambiguos Long John y Vivien Hastings.Mucho más destacable es el apartado gráfico en el que Lauffray sigue brillando a gran nivel y convirtiendo cada viñeta en un deleite para los sentidos. Si ya habíamos comprobado su virtuosismo no exento de modernidad para describir distintos ambientes de época urbanos en el primer álbum y eminentemente marinos en el segundo, en este tercero se recrea con los magníficos paisajes selváticos y los manglares por los que avanza el Neptune y las colosales figuras de la civilización perdida. Lauffray se encarga de documentarse hasta el último detalle y el poder evocador de sus dibujos enorme sin descuidar por ello la fluidez de la narración.


"El laberinto esmeralda” cumple su función sobradamente que es dejar al lector con ganas de saber qué va a pasar a continuación y comprobar como los autores concluirán esta más que correcta aventura de piratas en la que nos han embarcado. Esperemos que a lo largo de este año podamos descubrirlo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

“Los Centinelas: Septiembre 1914 La Marne”, de Xavier Dorison y Enrique Breccia.

Ha tardado Norma Editorial en publicar la segunda entrega de “Los Centinelas”, la revisión en clave cyberpunk que Dorison y Enrique Breccia están realizando de los principales episodios de la I Guerra Mundial, un episodio bélico que fascina a los autores del cómic franceses (que se lo digan a Tardi) que vuelven con distintos tratamientos a revisitarlo periódicamente.

En Septiembre de 1914, el ejército francés huye en desbandada ante el avance de los alemanes. La situación es desesperada pero un avión de reconocimiento ha descubierto una brecha por la que el ejército francés puede contraatacar y frenar la ofensiva alemana antes de ser derribado en un pueblo controlado por los prusianos. Para convencer al general Joffre que permita el contraataque francés, el general Gallinery envía a los Centinelas –unos protociborgs- al mando de una sección de extenuados soldados a recuperar las fotos.

Dorison da por sobreentendidos demasiados datos históricos de la I Guerra Mundial que quizás para el lector medio francés sean sobradamente conocidos, aunque lo dudo, pero que a lectores de otros países no especialmente versados en los episodios de la I Guerra Mundial le resultarían útiles conocer para seguir mejor una historia en la que el guionista pretende incorporar a la narración histórica la inetrvención de sus creaciones, Los Centinelas, para explicar el curso de la Guerra. Si se conoce un poco el tema, se comprobará que el principal aliciente de la serie es comprobar como Dorison hilvana perfectamente la realidad con la ficción en una serie que no deja de ser un divertimento curioso para el especialista, pero que puede desorientar al que no esté versado en los entresijos de La Gran Guerra.

Siendo pues la contextualización fiel el principal atractivo del álbum y la serie, el guión de este álbum se acaba vertebrando en una correcta sucesión de tópicos bélicos a lo “La Patrulla Perdida” o “Los desnudos y los muertos” descritos superficialmente por Dorison para acabar mostrando las habilidades sobrenaturales de los centinelas. Además, y de modo quizás excesivamente premioso para mi gusto, el guionista presenta dos subtramas interesantes que pueden dar bastante juego en futuras entregas siempre y cuando corrija el tratamiento de los personajes excesivamente plano mostrado en las dos entregas publicadas hasta ahora en España. Por un lado, el conflicto del protagonista, un antiguo pacifista que mutilado y reconvertido en el ciborg Cortahierro ha renunciado a su familia y se ve convertido en héroe de guerra a su pesar, y, por otro, el desarrollo de los planes de los espías alemanes que intentan hacerse con los secretos de la fabricación de Los Centinelas.

El gran reclamo de la serie para mí es sobre todo la presencia de Enrique Breccia que demuestra su magnífica técnica de dibujo y ofrece versiones verosímiles y detalladas de los cyborgs decimonónicos y los artefactos y uniformes de época junto a un cuidadoso retrato de los personajes históricos reales como el general Gallinery que atestiguan una minuciosa labor de documentación. Breccia hijo utiliza además fotos de época insertadas en el dibujo para realizar transiciones entre secuencias y reforzar el realismo de su descripción.

En definitiva, “Los Centinelas” es una entretenida y correcta serie de género que permite acercarse de una manera diferente los sucesos principales de la I Guerra Mundial que gustará tanto a los versados en el tema como a los que lo desconocen completamente. Esperemos que Norma no se demore demasiado en publicar la tercera entrega.


jueves, 17 de noviembre de 2011

“Long John Silver: Neptune”, de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray.

Me ha costado pero tras más de un año de búsqueda he logrado encontrar un álbum de “Neptune”, la segunda entrega del “Long John Silver” de Dorison y Lauffray, que no estuviera abarquillado, y la verdad es que la espera ha merecido la pena porque esta nueva entrega mantiene el buen nivel de “Lady Vivien Hastings”, el primer álbum de la serie.

Rumbo a la ciudad perdida de Guayanacapac y su perdido tesoro, el Neptune afronta el siempre incierto cruce del océano en un ambiente irrespirable para el rígido capitán Hastings y sus oficiales con una tripulación bajo sospecha, seducida por los cantos de sirena del maquiavélico Silver esperando llegar a su destino para tomar el barco. Sin embargo, los acontecimientos se precipitan cuando la doncella de la casquivana Lady Hastings aparece muerta y Jack, el grumete, es acusado de negligencia. Silver y Hastings iniciarán un duelo del que solo puede haber un vencedor.

Magnífica entrega la que nos ofrece el equipo creativo en esta historia clásica de piratas en la que se toman prestados a algunos de los personajes de la mítica “La isla del tesoro” con un planteamiento que me ha recordado al que ya llevara a cabo Loisel con su “Peter Pan”. Dorison muestra su capacidad como guionista al hacer una excelente caracterización del personaje que da título a la serie, Long John, sacando buen partido del inmenso talento de Mathieu Lauffray para reflejar los distintos matices de uno de los personajes más complejos y ambiguos que ha dado la literatura de ficción, sin por ello descuidar el desarrollo de la trama de intriga y acción que se desarrolla en el ambiente cerrado del barco.

Si la historia avanza y se lee con agrado gracias al buen manejo que hace Dorison de las convenciones y tópicos del género, realmente el punto fuerte del álbum –y la serie- es disfrutar del espectacular trabajo de un inmenso Mathieu Lauffray que convierte cada página en un espectáculo para la vista sin descuidar por ello la agilidad narrativa y dotando al álbum de la intensidad que este tipo de historias requiere.

En fin, que he disfrutado bastante de “Neptune” y, mientras encontraba un álbum en condiciones, a Norma Editorial, le ha dado tiempo a publicar la tercera entrega de la serie, “El laberinto esmeralda”, así que no tendré que esperar mucho para ver como continúan las nuevas aventuras de Silver y sus piratas. En unos días os lo cuento.

jueves, 11 de noviembre de 2010

“XIII Mystery: La Mangosta”, de Xavier Dorison y Ralph Meyer.

Que nadie piense que los del mainstream norteamericano son los únicos que estiran las series hasta el extremo y son capaces de cualquier cosa para mantener la fidelidad de los aficionados hacia una serie o un personaje… Los japoneses son quizás incluso peores y los europeos tampoco se quedan atrás aun cuando quizás estos últimos demuestren una mayor consideración a los autores y lectores ofreciendo contenidos de mayor calidad que no desvirtúen en exceso los motivos que les llevaron al éxito. Un buen ejemplo de esto último es "XIII Mystery", la nueva serie que ha empezado a publicar Norma Editorial ambientada en el universo conspiranoico de la entretenida “XIII” (a la que espero dedicar en algún momento una serie de entradas). “XIII Mystery” permite, por un lado, mantener atrapados a los seguidores de la serie original y, además, buscar nuevos adeptos con álbumes autonconclusivos protagonizados por personajes secundarios y marginales que aparecieron en aquella, con el atractivo añadido de contar con un equipo creativo diferente en cada álbum.

La Mangosta” es el primer álbum de la nueva serie y cuenta con el siempre eficaz Xavier Dorison a los guiones y con el autor de “Ian”, el talentoso Ralph Meyer a los lápices -alguien podría publicar en un bonito integral su “Berceusse Assassin”, ya puestos- y en él se nos narran los orígenes del implacable y misterioso asesino que se las hizo pasar canutas a XIII durante buena parte de la serie principal.
Dorison demuestra un gran conocimiento de la serie principal y cumple sobradamente con lo que se le pide en una historia que sin afectar a la trama de “XIII” aporta nuevos datos sobre el carismático villano y profundiza en su personalidad. Sin que el álbum suponga una visión renovadora del género ni resulte especialmente original, está narrado con oficio y pulcritud cumpliendo sobradamente su función de hacer pasar el rato al tiempo que no desvirtúa la serie madre. En el aspecto gráfico, Meyer se muestra como un hábil narrador y un eficaz dibujante de estilo realista que en esta ocasión se mantiene dentro de los esquemas marcados por Vance manteniendo una línea si acaso cabe dado su talento excesivamente respetuosa para mi gusto.

El único aspecto negativo que se puede poner al álbum se encuentra en la edición por parte de Norma Editorial ya que en la imprenta china debían andar escasos de papel satinado y reprodujeron la última hoja del álbum en la guarda final con la consiguiente disminución de calidad en la reproducción. Una cutrez que, por desgracia, emborrona la trayectoria de una editorial que generalmente cuidaba estos detalles y cada vez los obvía más (la segunda parte de “Long John Silver” se quedó en las estanterías porque no fui capaz de encontrar en todo Madrid un solo álbum que no estuviera abarquillado…). Puede que seamos cuatro gatos los que compramos todavía álbumes europeos pero que al menos se dignen a editarlos en condiciones…Esperemos que para próximos entregas de esta serie, de la que en Francia ya han aparecido dos álbumes más, se enmienden estos errores.

Más obras de Xavier Dorison en El lector impaciente:

- “W.E.S.T.”
- “Los Centinelas: Las cosechas del Acero”.
- “Long John Silver: Lady Vivien Hastings”.

jueves, 5 de noviembre de 2009

“W.E.S.T.” de Xavier Dorison, Fabien Nury y Christian Rossi.

Parece mentira que en los tiempos que corren en la que disponemos los aficionados al cómic de una gran cantidad de información a través de Internet haya todavía series de calidad que estén pasando prácticamente desapercibidas sin saber muy bien cuál es el motivo para ello. Quizás el caso más fragrante sea “W.E.S.T”, una serie de la que Norma Editorial ha publicado cuatro álbumes (recientemente ha aparecido el quinto en Francia) realizada por un equipo creativo de postín, con el prolífico Xavier Dorison en compañía de Fabien Nury, encargándose de los guiones, y el veterano y excelente Christian Rossi de la parte gráfica.

Quizás alguien se haya dejado llevar por la falsa idea derivada del título que estamos ante un nuevo western que insiste en fórmulas trilladas. Si es así, están profundamente equivocados, ya que esta serie se centra en explorar una ucronía sutil perfectamente documentada a principios del siglo pasado que gira en torno a las aventuras de un grupo de variopintos mercenarios al servicio del Gobierno de Estados Unidos conocido por sus siglas W.E.S.T. (Weird Enforcement Special Team), liderado por el misterioso Morton Chapel, encargado de hacer frente a aquellas misiones extraoficiales en las que pueden verse involucradas fuerzas sobrenaturales.

Cada aventura del grupo se desarrolla en dos álbumes. Así, en los dos primeros, tras haber sido dispersados los miembros del grupo son de nuevo reunidos para investigar al misterioso y poderoso Century Club, un selecto club que reúne a los hombres más poderosos del país y desde el que se prepara un atentado contra el presidente en el marco de la Exposición Universal de Nueva York. Lo que nadie se imagina es que la mente perversa que mueve los hilos del Club y manipula a sus miembros con la idea de hacerse con el control de todo el país no es otra que la del satanista supremo, Alistair Crowley. No les cuento más.

En la segunda historia, desarrollada en el tercer y cuarto álbum de la serie, se han producido cambios dentro de la formación del grupo como consecuencia de los acontecimientos anteriores y el grupo es enviado a Cuba para acabar con las resistencia que encabezada por el misterio Santero, un brujo que utiliza el Vudú para realizar asesinatos selectivos, amenaza con evitar los planes expansionistas norteamericanos de convertir el país en el Estado 46 de la Unión. Los miembros del grupo tendrán que decidir si cumplir con la misión o ponerse al lado de los rebeldes, un dilema que dividirá al grupo y puede acabar terminando con el grupo. Ya saben, si quieren saber más a leerse los tebeos.

Xavier Dorison es un estupendo guionista de aventuras de género y, probablemente, estemos ante uno de sus trabajos más logrados. A partir de unos guiones bastante elaborados, usando de marco los convulsos acontecimientos históricos –presidencia de Theodore Roosevelt, protectorado cubano y cesión de Guantanamo- que a principios del siglo pasado contribuyeron a convertir a EEUU en la potencia dominante añadiendo elementos fantásticos y sobrenaturales en lo que acaba convirtiéndose en una auténtia historia oculta y paralela a la oficial de los Estados Unidos. Dorison, formando equipo con Fabien Nury un guionista que ya ha demostrado en su carrera en solitario su habilidad para desarrollar historias de terror con elementos sobrenaturales, recrea unas tramas elaboradas en la que logra un perfecto equilibrio entre la dosificación de la tensión y la pura acción, al tiempo que va salpicando información que ayuda a caracterizar a los principales personajes y adivinar parte del pasado del grupo, no desvelado todavía.

En el apartado gráfico, el veterano dibujante Christian Rossi realiza una fenomenal labor merced a su estilo elaborado y elegante, capaz de ambientar las diferentes localizaciones donde se desarrolla la serie y contextualizar un principio de siglo XX plenamente creíble gracias a una excelente labor de documentación. Rossi (¿Para cuando una edición completa de “Jim Cuttas” en un bonito integral?), alumno aventajado de Jijé, a estas alturas sabe disimular perfectamente alguno de sus defectos –un excesivo hieratismo de sus personajes, en ocasiones- experimentando con la composición de página y logrando estupendos resultados en una narración entretenida y apasionante.

En definitiva, “W.E.S.T.” es una entretenido pastiche de géneros que puede interesar a un amplio espectro de lectores merced a los elaborados guiones de Dorison y Nury, y el espectacular dibujo de Rossi. Esperemos que Norma Editorial no demore demasiado la publicación del quinto álbum de la serie, “Megan”.

Títulos publicados en España hasta el momento:

La caída de Babilonia.
Century Club.
El Santero.
El Estado 46
Otras obras de Xavier Dorison en El lector impaciente:

Long John Silver
Los Centínelas: las cosechas de acero

lunes, 27 de abril de 2009

“Long John Silver: Lady Vivien Hastings” de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray.

Mucho valor han tenido Xavier Dorison y Mathieu Lauffray, para atreverse a seguir en una nueva serie de cómic, las aventuras de uno de los personajes más emblemáticos de la literatura universal, Long John Silver, uno de los secundarios más importantes de la novela de aventuras y el personaje que sin duda ha fijado en el imaginario colectivo el icono de lo que es un pirata. Valor porque, quién más quién menos haya o no leído “La isla del tesoro” de R.L. Stevenson (si no la han leído, ya están tardando, mozalbetes, que los mayores de treinta estoy seguro que la hemos leído casi todos), conoce el personaje por las incontables adaptaciones cinematográficas y si cometen el más mínimo desliz los críticos ortodoxos más recalcitrantes les pondrán con mucho gusto en sus manos la mota negra.

En 1785 , lord Hastings descubre en lo más recóndito de la selva amazónica, la ciudad perdida de Guayanacapac mientras que, en Inglaterra, su casquivana y bella esposa, Lady Vivien Hastings, quién creyendo a su marido fallecido, está a punto de casarse en segundas nupcias con el bobalicón Lord Prisham, en un matrimonio de conveniencia que le permitirá encubrir su embarazo y recuperar su fortuna perdida. Sin embargo, los planes de Vivien se tuercen cuando el hermano de lord Hastings, mediante un poder firmado por este, la priva de lo que queda de su patrimonio para fletar un barco con el que unirse a su hermano. La intrigante mylady decide entonces enrolarse en el barco para hacerse con el tesoro de Guayanacapac junto al doctor Livesey y a cierto cocinero cojo y su banda de patibularios colegas con los que ha llegado a un siniestro arreglo para hacerse con el barco y el tesoro.

Xavier Dorison, un guionista experimentado escribiendo todo tipo de cómic de aventuras, pone en este album los cimientos para construir una trepidante historia de piratas que sirve, como ya indica en el inicio de la obra, de homenaje a la obra de R.L. Stevenson. Dorison toma de la obra original de Stevenson un mismo punto de partida, el mapa de un tesoro que si en el caso de la novela se encontraba en la isla perdida de Flint, en este álbum se encuentra en el mítico El Dorado que Dorison sitúa en la perdida ciudad inca de Guayanacapac, incorporando un elenco de novedosos personajes de dudosa reputación y motivaciones que contrastan con el ingenuo Jim Hawkins, que protagonizó y narró la obra original, aunque, en esta ocasión, toma como narrador de la historia al doctor Livesey que también apareciera en “La isla del tesoro” y que sirve de nexo de unión entre los elementos reutilizados de la obra de Stevenson y los de cosecha propia. Con mucha habilidad, Dorison va dosificando la presentación de esos personajes que van a protagonizar su aventura, dejando hasta bien entrada la mitad del álbum el que más tirón e interés suscita, su revisión del mítico John El Largo, mostrándose al tiempo renovador y respetuoso con el personaje original en una historia situada varios años después de los hechos narrados en la novela por Stevenson. El Long John de Dorison, soberbiamente retratado por Lauffray, ha prescindido de su inseparable loro y de su esposa de color, pero se muestra tan astuto y hábil como el de la novela pero mucho más taimado y letal, como queda claro en el lance con el pirata Samir.

A lo largo de sesenta páginas, Dorison construye un más que correcto y entretenido álbum de inicio para una serie de aventuras, lleno de personajes interesantes y bien construidos que alterna con espectaculares secuencias de acción muy bien construidas. Sin embargo, como ya es habitual en otras obras de este autor, vuelve a mostrar ciertas omisiones en la secuencia lógica de la narración y la transición entre episodios, debido quizás a la libertad que el guionista da a su trabajo con los soberbios dibujantes con los que colabora, o a lo limitado del formato de 60 páginas que obligan al escritor a escatimar al máximo en la construcción de la historia dejando situaciones sin cerrar.

Como decía en el anterior párrafo, Dorison es uno de los actuales guionistas de la BD que mejor ojo tiene a la hora de seleccionar a sus dibujantes, colaborando actualmente en sus series abiertas con gentes de la talla de Breccia hijo, Rossi, o este Mathieu Lauffray, con quien ya colaboró en “Prophet”, y que aquí realiza una labor espectacular, enganchando al lector desde la primera página a una historia un tanto convencional y, de momento, predecible, pero que se agranda gracias a su labor. Lauffrey ofrece un dibujo espectacular, con una excelente planificación de página con unas espectaculares splash page y un uso del color muy logrado, en el que ha contado con la colaboración de Thim Montaigne, para lograr una magnífica ambientación para caracterizar los espacios húmedos y siniestros en los que se desarrolla la acción.

En definitiva, “Long John Slver” es un álbum de aventuras de corte clásico muy bien planteado y de lectura agradable que no defraudará a los aficionados al género y que, a pesar de su predecibilidad, deja con ganas de leer más y averiguar qué sorpresas se sacará Dorison de la manga, por lo que, es de desear que Norma no retrase demasiado la publicación de la segunda entrega, “Neptuno”.

La edición de Norma es muy lujosa y no se la puede poner ningún defecto aunque claramente un álbum de 60 páginas por 16 euros actualmente no esté al alcance de muchos bolsillos, aunque, en esta ocasión, en mi opinión, merezca la pena el esfuerzo. Ustedes deciden.

Otras obras de Xavier Dorison en El lector impaciente:

- “Los centinelas 1: Las cosechas de acero”, junto a Enrique Breccia.

miércoles, 2 de abril de 2008

“Los Centinelas 1. Las cosechas del acero” de Xavier Dorison y Enrique Breccia.


Norma Editorial acaba de publicar el último album de Enrique Breccia (“El Sueñero”, “Alvar Mayor”) y Xavier Dorison ("W.E.S.T."), primero de una serie ambientada en la Francia de la I Guerra Mundial.

Este primer álbum sirve de presentación a la nueva ucronía de Dorison en la que el autor nos sitúa en una Francia alternativa donde Taillefer, un coronel del ejército, desarrolla desde hace años el programa de Centinelas, consistente en la creación de soldados mejorados usando como cobayas a legionarios y mutilados. Sin embargo, la falta de una fuente de alimentación suficientemente potente para dotar de energía a los Cortahierros, una especie de “ciborgs” decimonónicos indestructibles, hace que el proyecto sea aparcado por el alto mando tras la campaña de Marruecos. Pasados los años, los avances que realiza un joven inventor, el antibelicista Feraud, en el desarrollo de una pila de radio y el inicio de la I Guerra Mundial provocan que el coronel ponga en marcha de nuevo su proyecto de Centinelas y, aprovechando las graves heridas que Feraud sufre tras su primer combate, le convierta en el primer prototipo del nuevo Cortahierro, quizás la última esperanza del ejército francés para detener el avance alemán hacia París.

De este primer álbum, lo más destacable es la presentación de la entretenida trama que nos propone Dorison y las expectativas que deja abiertas respecto a la continuidad de la historia. Dorison demuestra su habilidad para hilvanar su fantástica historia en los acontecimientos reales que provocaron “La Gran Guerra” y los personajes que construye resultan atractivos aunque muchos de ellos se muevan dentro de los canones arquetípicos que tenemos prestablecidos sobre esta época. Sin embargo, el punto fuerte del álbum es el apartado gráfico en el que Enrique Breccia deja patente una vez más su maestría en el desarrollo de la historia y su talento para la narración gráfica dotando de credibilidad al aparatoso ciborg Cortahierro y toda la imaginería retrotecnológica que le rodea. Breccia explícita los horrores de la guerra con total crudeza e intercala fotos de la época para situar al lector en el contexto que se desarrolla la acción en un perfecto equilibro entre invención y realidad, algo imprescindible en este tipo de obras. Sin llegar a los extremos de obras más personales como “El Sueñero” o “Alvar Mayor” Breccia juega con el tamaño de las viñetas y la composición de la página para hacer avanzar la acción y mantener atrapado al lector, mostrando una gran minuciosidad y detallismo en la caracterización de los personajes y lugares con lo que el juego de ucronía que Dorison propone gana en interés.

En definitiva, un primer álbum más que correcto que deja al lector con ganas de más, sin embargo, me temo que la espera se avecina larga pues el segundo álbum de la serie, “La Marne”, no ha aparecido todavía en Francia. La edición de Norma, excelente.