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miércoles, 30 de octubre de 2013

“Superman: Hacia el infinito”, de Geoff Johns, Kurt Busiek, Pete Woods y Renato Guedes.



Se critica cruelmente el género superheroico a veces con razón y otras sin ella, pero muchas de las críticas a su calidad actualmente proceden precisamente de su éxito al haber trascendido el guetto de los cómics e invadido el entretenimiento masivo de las salas de cine y las ventas cruzadas. Un gran éxito y mucho dinero a repartir que ha provocado que las injerencias de los ejecutivos de los grandes estudios posicionados en las editoriales para controlar la creatividad de los artistas sea cada vez mayor y redunde en el trabajo de los creativos en búsqueda de la mayor uniformidad del producto. Una libertad creativa en entredicho que provoca la marcha o la apatía de los mayores talentos del medio y la caída en un círculo vicioso de mediocridad al que pocos son capaces de escapar. 

De los pocos que han mostrado esa habilidad para mantener el nivel de calidad de sus trabajos sin renunciar a la imprescindible comercialidad son guionistas de la talla de Geoff Johns y Kurt Busiek, que en trabajos como esta saga de “Superman: Hacia el infinito”, editada en un cuidado tomo por ECC Ediciones y que recoge los “Action Comics” núms. 837 a 840 USA y “Superman” núms. 650 a 653 USA, ofrecen cómics mainstream inteligente y entretenido sin renunciar a la acción.

Tras los acontecimientos narrados en megaeventos como “52” y “Crisis Infinita”, Superman lleva un año sin poderes y su alter ego Clark Kent es feliz en Metropolis retomando su carrera como periodista y dedicándole tiempo a su esposa Lois Lane. Sin embargo, su investigación de Intergang y la venganza de un resentido Luthor dispuesto a acabar con la ciudad que le ha vuelto la espalda provocará que Kent deba volver a retomar su vida superheroica. ¿Será capaz de recuperar sus poderes a tiempo de acabar con Luthor? Tendréis que leeros el tebeo para enteraros.

Geoff Johns y Kurt Busiek en la saga que supuso el traspaso de los guiones de la serie de uno a otro – Busiek seguiría al frente en la interesante etapa de “La Caída de Camelot”- demuestran cómo el conocimiento profundo de los personajes y la documentación para guionizar cómics de superhéroes son un grado. Haciendo gala de su dominio de los personajes y la construcción de situaciones, construyen una atractiva saga repleta de acción en la que actualizan los elementos clásicos del superhéroe enfrentado a sus archienemigos – un variado elenco de supervillanos aparecen a lo largo de la historia-  al tiempo que le otorgan inteligentemente una mayor importancia al alter ego de Superman, un Clark Kent que retoma su vida “liberado” de su condición superheroica hasta que debe volver a asumirla para hacer frente a la amenaza de Luthor.

Johns y Busiek sugiriendo esos elementos, los enuncian con inteligencia para enfatizar que la verdadera naturaleza superheroica de Superman/Clark Kent radica en renunciar a la vida “normal” de su alter ego para vestirse las mallas y salvar el mundo de sus diversas amenazas superheroicas. Todo ello sin renunciar a las necesarias dosis de acción que el género precisa.

En el aspecto gráfico, ni Pete Woods ni el brasileño Renato Guedes son dibujantes que me entusiasmen demasiado. Ambos cumplen sobradamente al imprimir la imprescindible espectacularidad que la historia requiere y poseen un más que correcto sentido de la narración, pero sus figuras son bastante estáticas y en ocasiones resultan desproporcionadas (a Woods se le notan las maneras de la peor Image) y la expresividad de los rostros de los personajes escasa.

En fin “Superman: Hacia el infinito” es una correcta e inteligente saga de “Superman” ideada por dos de los guionistas que mejor conocen al personaje.  Muy entretenida. Esperemos que ECC continúe recuperando el resto de la etapa de Geoff Johns al frente del personaje en este formato.

miércoles, 10 de octubre de 2012

“Kirby Genesis: Pioneros”, de Kurt Busiek, Alex Ross y Jackson Herbert.


Jack The King Kirby hizo muchas cosas en su larga y fructífera carrera en la industria del cómic. Pero, seguramente, uno de sus proyectos más desconocidos sea el universo superheroico – el Kirbyverso- que fraguó para Pacific Comics, tras su paso por Marvel y DC, a principios de los ochenta. A Kirby apenas le dio tiempo a sacar un par de números protagonizados por algunos de esos personajes y dejar diseñados muchos más antes de la desaparición de Pacific y su fallecimiento, sin embargo, sus herederos cedieron hace unos años los derechos del Kirbyverso a Dynamite para desarrollar aquellas ideas aprovechando el indudable tirón comercial de la marca Kirby.

El resultado es “Genesis” una serie limitada de la que Panini publicó hace unos meses los primeros números realizada por un equipo tan reputado como Alex Ross y Kurt Busiek a los guiones (Ross también realiza las portadas) y el brasileño Jackson Herbert en el apartado gráfico.

El lanzamiento de una sonda espacial conlleva el despertar de una misteriosa presencia en los confines del Universo y la aparición en la Tierra de múltiples seres extraordinarios de todo pelaje y condición. Kirby, un joven y brillante estudiante, su amiga Josie y el padre de esta un policía jubilado se verán inmersos en esta extraordinaria revolución que puede llevar a la humanidad un paso más allá en su evolución o significar su destrucción.


El que el nombre de Kurt Busiek vuelva a asociarse al de Alex Ross en un proyecto tras esa maravilla que es “Marvels” no deja de ser una garantía vistos los trabajos posteriores de uno y otro (en lo que a guiones se refiere, claro). A partir de la escasa reminiscencia de unos personajes plenamente evocadores de las grandes creaciones de The King para las grandes, Ross y Busiek construyen una vertiginosa y referencial historia de presentación que se convierte en una montaña rusa de cultura de derribo paseando al lector sin pausas desde los confines del espacio a universos mitológicos alternativos y pasando por continentes y ciudades perdidas... Todo en un revuelto al que –creo- Busiek le pone algo de oficio, cordura y orden para que resulte entretenido, aunque los conceptos y enfoques que maneja no resulten especialmente originales ni sorprendentes.


En el aspecto gráfico, el brasileño Jackson Herbert realiza un trabajo solvente dando el tono épico adecuado que los grandiosos diseños de Kirby precisan, logrando que luzcan espléndidamente sin que resulten ridículos ni desfasados, algo que tampoco está al alcance de todos los dibujantes, aunque sus personajes más terrenales resulten algo más acartonados e inexpresivos algo que irá puliendo con el tempo ya que Herbert es un autor bastante joven. Por otro lado, Herbert realiza más de un homenaje al descomunal trabajo gráfico de The King con situaciones y poses que evocan irremisiblemente al trabajo gráfico del maestro.
Kirby Génesis: Pioneros” es una propuesta evocadora y que destila un entusiasmo propio de los fans realizado por solventes profesionales de la industria que no por ello dejan de ser fans, evocador de la obra de uno de los dibujantes con los que seríamos incapaces de entender el género superheroico aunque más allá del cariño y respeto que destila hacia Kirby le falte un punto de genialidad para ser una obra redonda, ese punto que le daba el propio Kirby a sus obras y que separa a los mortales de los genios. En unos meses, veremos como acaba la historia.

lunes, 27 de agosto de 2012

“Siempre Vengadores: La guerra del destino”, de Kurt Busiek, Carlos Pacheco y Jesús Merino.


Otro de los tebeos noventeros marvelitas repasados estas vacaciones gracias a su reedición en la Colección Extra Superheroes de Panini, ha sido “Siempre Vengadores: La Guerra del destino”, obra de Kurt Busiek y Carlos Pacheco. Si “Tierra X” ya dije que se me hizo durito, “Siempre Vengadores” me lo ventilé en un suspiro y me dejó con una sonrisa en la cara que me duró una semana. ¿Por qué dos tebeos publicados más o menos en la misma época y que comparten algunas premisas argumentales parecidas pueden causar dos reacciones tan antagónicas? Fácil, el matiz principal para mí está en el tratamiento. Donde “Tierra X” es un tebeo pesimista, hueco y pretencioso que pretende señalar el ocaso de los superhéroes remarcando sus inseguridades y cuyo éxito estriba, en mi opinión, en que su publicación está próxima a uno de los momentos más precarios en la historia del género, “Siempre Vengadores: La guerra del destino” es una reivindicación optimista y sin complejos de los tebeos de superhéroes de la Silver Age que mantiene la esencia de lo que siempre fueron “Los Vengadores” y nunca deberían dejar de ser.

 
Cuando el villano Inmortus intenta asesinar a Rick Jones, poseedor de una misteriosa energía que le está matando pero podría convertirle en el ser más poderoso del Universo, este convoca a través del tiempo y el espacio un variopinto grupo de Vengadores tomados de distintos momentos de la historia del grupo para que luchen a su lado. En la Odisea vengadora que se desarrolla a lo largo de todo el torrente temporal, los Vengadores irán descubriendo que de los complejos planes de Inmortus pende el destino de la especie humana y en su enfrentamiento encontrarán aliados tan poco fiables como la Inteligencia Suprema kree, Libra o Kang, el Conquistador, una versión joven y salvaje del propio Inmortus.
Como casi todos los tebeos de superhéroes, “Siempre Vengadores” es una historia que constantemente oscila por irse por el sumidero del absurdo y, sin embargo, una y otra vez se salva con una nueva y más arriesgada huida hacia delante, gracias al profundo conocimiento que Kurt Busiek demuestra de los personajes que maneja, de sus historias individuales o como miembros de “Los Vengadores” y de la evolución de sus respectivas personalidades, pero sobre todo, de los recursos, los ritmos y los modos aprendidos en la construcción de las historias de los guionistas que a lo largo de las décadas anteriores hicieron grande al grupo de los héroes más poderosos de la Tierra que reinterpreta con un dominio y maestría propios del que quizás sea el último gran maestro de este modo de entender el cómic de superheroes.
En ese sentido se puede considerar la historia el summum de su aprendizaje a lo largo de años y años de lecturas continuadas durante la Edad Dorada de los cómics Mavel, pero Busiek –y Pacheco que también parece tuvo su aquél en la elaboración de la historia- no se limita a gestionar con oficio una mera trama melancólica y evocadora a base de flashbacks de los viejos buenos tiempos sino que optó por crear algo nuevo y original a partir de los elementos que estaban plantados esperando que alguien los reinterpretara, regalando a los resabiados, desengañados y hastiados marvelitas de los finales de los noventa una nueva porción viva y vibrante de esos buenos y viejos tiempos añorados mediante una historia que a la que no podían ponerle ninguna objeción y que directamente conectaba con el espíritu de las que los Lee y Kirby, los Buscema y Thomas, ofrecieron mes a mes durante años y sobre las que se forjó todo lo que habría por llegar posteriormente.
A pesar de sus innegables cualidades, “Siempre Vengadores” no es un tebeo a recomendar al chaval que quiere probar con eso de los cómics tras ver la película de Whedom. Es una historia compleja y referencial que se aprecia en su justa medida cuanto mayor es el bagaje de lecturas previas sobre los personajes que la protagonizan y las historias a las que incluye guiños y referencias se tienen, por lo que a un lector novel quizás puede llegar a apabullar con sus paradojas y piruetas, dotada de una lógica interna –o una ausencia de la misma- solo entendible por aquellos que han mamado muchos tebeos previos. “Siempre Vengadores”, como los buenos vinos, ha de catarse tras haber educado el gusto con otros muchos cómics previos.
En el aspecto gráfico, Carlos Pachecho, bellamente entintado por Jesús Merino, realiza uno de sus mejores trabajos dotando a la enorme historia de Busiek de toda la espectacularidad y grandeza que precisaba y, no contento con ello, potenciándola al máximo gracias a sus documentadas versiones de los personajes clásicos sino a los coherentes rediseños que introduce y que resultan lógicos y asumibles para los lectores veteranos. Pero, además, Pacheco hace suya la trama para narrar con lógica, claridad y pulcritud la compleja historia repleta de saltos temporales y multitud de personajes ideada junto a Busiek con el que forma uno de los mejores equipos que ha dado la industría.

En definitiva, “Siempre Vengadores” es por derecho propio una de las mejores historias de “Los Vengadores” de todos los tiempos aun cuando originalmente se publicase fuera de la serie regular como maxiserie de doce números. Un tebeo que para mí supone el canto del cisne de un modo épico, grandioso y espectacular de entender el género de superhéroes que no ha encontrado dentro de Marvel continuidad. Y es que, aunque sea un tópico,  ya no se hacen tebeos así y así nos va.

lunes, 4 de junio de 2012

“Superman: La Caída de Camelot”, de Kurt Busiek, Carlos Pacheco y Jesús Merino.



  ECC Ediciones ha recopilado en un único tomo la corta etapa de mi admirado Kurt Busiek junto a los españoles Carlos Pacheco y Jesús Merino en la colección de “Superman”. Se trata de una etapa bastante entretenida en la que se introducen algunos elementos de los que tomó buena nota Morrison para su actual "Superman".

Esta  etapa se vertebró en torno a dos tramas distintas. Por un lado, el enfrentamiento de Superman con un nuevo villano, el Proyecto 17, que es un alienígena sometido desde su infancia a experimentos en una base militar soviética. Cuando se libera, el extraterrestre desarrolla superpoderes parecidos a los de Superman con los que pretende vengarse de la humanidad a la que culpa de sus desgracias buscando en Superman a un aliado en su cruzada. Por otro, la trama más ambiciosa gira en torno a la aparición del hechicero Arion de Atlantis en Metrópolis, quién a partir de una visión de un oscuro futuro prevé que la acción de Superman y el resto de superhéroes alienígenas que protegen la Tierra conllevará a la larga la destrucción de la Humanidad a manos del malvado Khyber. Arion pide a Superman que abandone su labor protectora poniendo al Hombre de Acero ante un problemático dilema.

Sin llegar al nivel de la magistral “Identidad Secreta”, Busiek vuelve a demostrar que Superman es un personaje que se le da especialmente bien en esta entretenida etapa con mucha más chicha de la que pueda esperarse en un principio ya que cualquier otro se hubiera limitado a hacerse un lado y dejar que un dibujante estrella como Carlos Pacheco campara por sus respetos reinterpretando la historia.

 Entendiendo a la perfección que Superman al ser invencible en el combate físico se vuelve especialmente interesante cuando se ahonda  en sus conflictos psicológicos, Busiek se mueve perfectamente entre los pliegues del personaje incorporando situaciones que le hacen cuestionarse constantemente su autoproclamada tarea de campeón de la humanidad. Por un lado, con la presencia de Proyecto 17, una especie de Frankenstein alienígena, reflejo deforme y trágico del kriptoniano, y, por otro, con la tesitura planteada por Arion, personaje mágico del rico panteon DC que Busiek, gracias a su conocimiento de los personajes de la Casa, revitalizó para plantear a Superman un interesante conflicto respecto a su rol como héroe.
A todo esto, Busiek plantea todas esas cuestiones de trasfondo dejando espacio para el lucimiento del tándem gráfico Pacheco/Merino quiénes realizan un trabajo espectacular no solo en su retrato del Hombre de Acero sino también de toda la galería de personajes secundarios que le acompañan. Inteligentemente, los gaditanos se alían con un guionista de la talla de Busiek, con el que ya habían colaborado anteriormente en “Arrowsmith”, logrando un estupendo equilibrio y complementariedad del que sale beneficiada la trama y da una mayor enjundia a su trabajo. Busiek es consciente de las capacidades del duo  Pacheco y Merino y les permite lucirse cambiando constantemente las localizaciones e introduciendo multitud de personajes invitados y enemigos exigiendo lo mejor del dibujante y el entintador.

En fin “La Caída de Camelot” fue una etapa intensa, divertida y lamentablemente demasiado corta en la reciente historia reciente de “Superman” vistas las ganas que le pusieron unos autores que introdujeron conceptos que podrían haber dado todavía más de sí y toda una lección de como revitalizar un personaje contentando a todo el mundo. Lástima que no haya cundido el ejemplo.

lunes, 17 de octubre de 2011

“Superman: Identidad Secreta”, de Kurt Busiek y Stuart Immonen.



Estos días que a más de uno se le nota con la depre subida y ya aventura el principio del fin del género superheroico como consecuencia del Reboot de DC (si cada vez que DC monta un mal megaevento que vende un montón y no gusta ni a los aficionados y ni a los críticos se acabase el género este habría sido consumido por la antimateria hace muchos años) se me ha ocurrido rescatar”Superman: Identidad Secreta” miniserie para la línea Elseworld realizada por Kurt Busiek y Stuart Inmonen hace algunos años ya y publicada en tomo por Planeta en España, como ejemplo de un buen tebeo superheroico, comercial e inteligente que demuestra –igual que muchos otros, aunque sean propuestas situadas más en los límites del género- que este no solo no está muerto sino que ha evolucionado para incorporar aparte de una enorme oferta mainstream de tebeos olvidables obras interesantes y que merecen ser destacadas y revindicadas.

Partiendo de una idea aparecida en “DC Comics Presents 87”, Busiek hace una reformulación del concepto clásico de Superman –y por extensión del superhéroe- explicando, a lo largo de los cuatro episodios que forman la miniserie, las distintas problemáticas y evolución que un Superman/Clark Kent de una Tierra sin superhéroes y en la que estos son solo héroes de los cómis afrontaría a lo largo de su vida (adolescencia, juventud, madurez y senectud).

Busiek medita acerca de un viejo concepto del cómic de superhéroes que parece se ha ido perdiendo en los últimos tiempos – o bien los guionistas no han sabido sacarle suficiente partido si exceptuamos quizás a Robert Kirkman en “Invencible”- que es el de la identidad secreta, mostrando como su Clark Kent lucha por mantener el anonimato e intentar llevar una vida normal y protegerse a sí mismo y a su familia (respecto a la que también se plantea mantener el secreto) del villano de la historia que en este caso sería el gobierno.

Busiek, como ya hiciera en otras de sus obras más reconocidas como “Marvels” o “Astro City”, hace participe al lector de su fascinación por la figura del superhéroe clásico aunque en esta ocasión – a diferencia de “Marvels” donde incorporaba un personaje intermedio que era el vehículo de sus meditaciones y fascinaciones- deja que sea el propio protagonista a través de las anotaciones de su diario el que transmita al lector sus pensamientos, preocupaciones, miedos y anhelos en un diálogo directo con el lector. Es curioso como Busiek aprovecha su profundo conocimiento del género superheroico para mostrar unos conflictos a los que se enfrenta su Superman adolescente calcados a los que cuarenta años antes desarrollara Stan Lee y Steve Ditko en “Spiderman” mientras que otras situaciones –como el ocaso del héroe- el propio Busiek se ha encargado de desarrollarlo en “Astro City”. Busiek se preocupa por hacer un superhéroe accesible y humano en el que, al margen de sus hazañas heroicas (que generalmente no tienen trascendencia para el público porque son precisamente secretas) desarrolla una fructífera y exitosa vida personal y laboral de lo más convencional.

En el aspecto gráfico, el canadiense Stuart Immonen realiza un excelente trabajo creando una atmósfera oscura y realista que recuerda a otros autores como Michael Lark, John Paul Leon o Steve Epting que se contrapone con la espectacularidad y luminosidad hueca que suele imperar entre los dibujantes de “Superman” aplicando el color grafico directamente a un minucioso acabado a lápiz. Immonen mima los detalles y las texturas para dar verosimilitud a la historia y que resulte creíble para el lector el que, durante el rato que está leyendo el tebeo,pueda existir en nuestro mundo de no ficción un Superman que secretamente vele por nosotros en algún lugar.

No nos decepcionemos por lo más grueso de la producción superheroica y no creamos que dentro del bosque de una producción industrial que busca la rentabilidad económica casi a cualquier precio no hay árboles capaces de ofrecer muebles de primera calidad que satisfagan al lector más exigente dentro de un género que, como todos, pasará por momentos mejores o peores pero forma parte por derecho propio de nuestras fantasías como especie. A estas alturas, se puede criticar a la industría pero no se puede dudar del potencial del género. Y obras como "Superman: Identidad Secreta" son buena prueba de ello.

viernes, 2 de septiembre de 2011

“Conan la leyenda: La Torre del Elefante y otras historias”, de Kurt Busiek y Cary Nord.



Imagino que para sacar el máximo partido a la cobertura de la nueva versión cinematográfica de Conan, Planeta le ha dado vidilla a la publicación de los recopilatorios en que se recoge la primera colección de Dark Horse realizada por Kurt Busiek y Cary Nord sobre el personaje de Robert E. Howard publicada ya hace unos años ya en grapa por la misma editorial y que llega al tercer tomo. Para hacer este repaso yo sigo la edición de grapa con lo que a lo mejor hay algún error en la correspondencia.




De este modo, entiendo que los números 15 y 18 de la edición en grapa se incluirán en un futuro tomo en que se incluyen los pasos del Conan niño que Busiek realizó junto a Greg Ruth (tampoco sé si las historias del número 18 de la colección en grapa dibujadas respectivamente por dos monstruos como John Severin o Bruce Timm se incluye en alguno de estos volúmenes o se perderán entre las brumas de Nemedia…). Lo que sí parece claro es que el grueso del volumen ha de recoger la versión de la etapa de la juventud de Conan en que este fue un ladrón en la ciudad de Zamora y alrededores –números 16, 17 y del 19 a 22 de la edición en grapa- y esto, amigos, son palabras mayores porque adapta no solo una de las mejores historias de Conan creadas por Howard sino también una de las mejores historias del género de Espada y Brujería, “La Torre del Elefante” (que ya fuese notablemente adaptada al cómic igualmente por Roy Thomas y Barry Windsor Smith en los primeros números de “Conan El Bárbaro” y por el mismo Thomas, John Buscema y Alfredo Alcalá para "La Espada Salvaje de Conan").

En este arco argumental, vuelve a ponerse de manifiesto la capacidad y oficio de Busiek para dotar de una continuidad al personaje del cimmerio rellenando las lagunas en la biografía oficial del personaje con historias inteligentes, divertidas y entretenidas que respetan la idiosincrasia del cimmerio. Así, Busiek caracteriza perfectamente al joven e impulsivo Conan en la historia que sitúa al personaje camino de Zamora enfrentándose sin necesidad a los sirvientes demoníacos de un brujo de edades pretéritas o labrándose una reputación como ladrón en la Ciudad de los Ladrones, preocupándose por mostrar y ambientar el escenario en el que se sitúan las aventuras de Conan ladrón.



El plato fuerte sin duda es la adaptación de la Torre del Elefante en el que Conan aliado con Taurus de Nemedia asalta la Torre que da título a la historia y en la que vive el mago más poderoso de la ciudad y se guarda un misterioso tesoro. No daré más información por si todavía hay algún despistado que conoce la historia solo comentar que Busiek realiza una magnífica adaptación aprovechando el mayor número de páginas de las que dispone en comparación con la de Thomas/BWS, mostrando con mayor detalle que en la más sincrética adaptación de Thomas la caracterización de Taurus, los peligros de la Torre y sus misterios.





Otra cosa sería la comparación en el aspecto gráfico ya que los trabajos de Barry Windsor Smith y el duo Buscema/Alcala son, cada uno en su estilo, sencillamente espectaculares. Sin embargo, Cary Nord en equipo con un grande que últimamente se prodiga más bien poco – y curiosamente amigo y coetáneo de BWS- como es Mike Kaluta realiza un gran trabajo que si bien a los talluditos no nos hará olvidar las primeras versiones por esas cosas de la nostalgia poco tiene que envidiarles logrando una interesante amalgama de la fuerza del dibujo de Buscema con la elegancia del de BWS.

Esperemos que pasado el eco de la nueva película, Planeta continúe con buen ritmo con esta reedición de las aventuras de Conan que merece ser conocida por todos sus seguidores.

jueves, 9 de junio de 2011

“Thunderbolts: La justicia como el rayo”, de Kurt Busiek y Mark Bagley.

Me alegra un montón que Panini haya decidido incluir en su colección “Extra Superhéroes” (vaya recuerdos que trae el nombre de la colección…) los “Thunderbolts” de Busiek y Bagley. Me alegra, por un lado, porque es un entretenidísimo tebeo de superhéroes a partir del cuál Busiek empezó a obrar el nunca suficientemente reconocido milagro de recuperar las arrasadas franquicias Marvel tras el horror del “Onslaugth” y el “Heroes Reborn” pero, además, porque todos los que han alucinado –es un decir- con ese timo llamado “Los Vengadores oscuros” del amigo Bendis van a descubrir la sonrojante inspiración del amo del decompressive storytelling.

Busiek supo crear el suficientemente grado de expectación entre el desilusionado fandom como para que volviese a resultar atractivo leer tebeos de superhéroes durante un tiempo en estas historias en las que presentaba el que era un nuevo grupo aparecido de la nada para suplir a los desparecidos superhéroes que en realidad escondían a un grupo de curtidos supervillanos que pretendían aprovecharse del vacío de poder para ocupar su lugar en su propio beneficio.

La verdad es que el concepto de convertir a los supervillanos en los protagonistas de una serie regular tampoco era excesivamente novedoso ya que en DC ya había surgido una década antes “El Escuadrón Suicida” (curioso que Planeta todavía no haya probado con la reedición de este entretenido material...) o para Eclipse el mismo Busiek con “Liberty Project” pero en los doce primeros números de los “Thunderbolts” que incluye el volumen de Panini (hay algún material adicional más, como un número -1, el primer Anual de la serie y el “Tales of The Marvel Universe”) Busiek destaca por presentar a unos personajes absolutamente carismáticos al tiempo que dosificaba como nadie las inteligentes tramas para presentar todo tipo de conspiraciones y perrerías entre los miembros del grupo con la tensión con el enfrentamiento con las distintas amenazas reales y ficticias con que se enfrentaban.

En el aspecto gráfico, el peso lo lleva un más que resultón Mark Bagley que cumple sobradamente, aunque la obligada reducción de tamaño de la jibarizada colección “Extra Superhéroes” (el gran punto negativo de una propuesta que de otro modo sería sumamente atractiva) de Panini no le haga precisamente un favor. A pesar de ello, un tebeo muy entretenido precursor de todo lo que vendría después y bastante por encima de lo que se viene publicando actualmente dentro del género. Para los aficionados a los superhéroes Marvel, sencillamente imprescindible.

lunes, 6 de junio de 2011

“Conan, La leyenda: El Dios del Cuenco y otras historias”, de Cary Nord y Kurt Busiek.

Segunda entrega del recopilatorio de Planeta de “Conan, la leyenda”, la primera serie regular con la que Dark Horse está relanzando al cimmerio más famoso merced a los buenos oficios de Kurt Busiek y Cary Nord. Lo primero de todo, compruebo a través de la página web de Planeta que se han saltado un número respecto a la edición norteamericana –el ocho, según la numeración yanqui y la de la edición en grapa-, un spin off de los que fueron apareciendo a lo largo de la serie sin continuidad con la trama principal en los que Busiek narraba el nacimiento e infancia de Conan merced al expresionista dibujo de Greg Ruth (imagino que si las ventas los respaldan recuperarán estas historias en un tomo aparte y, si no, pues ya sabéis tendréis que haceros con las grapas, pero si no fuese así, la edición en tomo ya sería menos completa de lo que cabría desear). Aparte de este pequeño gran detalle, este tomo no es tampoco moco de pavo ya que recoge un par de aventuras que merece la pena destacar por distintos motivos, originariamente publicadas por Planeta en los números 9 a 14 de la edición en grapa.

Tras un número de relleno que sirve para situar a Conan en el camino de Nemedia y para explicar acontecimientos posteriores a la aventura más importante del tomo, Busiek y Nord se meten de lleno en la adaptación de un relato clásico de Robert E. Howard, "El dios del cuenco", que ya tuviera un primer acercamiento al cómic bastante más libre en el lejano “Conan, The Barbarian 7”, de Barry Windsor Smith y Roy Thomas. En esta aventura, a Conan debe introducirse en un palacio para robar una joya por encargo para descubrir que el señor del lugar ha sido asesinado. Apresado por la guardia y sometido en la misma escena del crimen a interrogatorio por un magistrado, todos los presentes descubrirán que se enfrentan a una amenaza mucho más terrible que la presencia de otro ladrón. Estamos ante una brillantísima adaptación por parte de Busiek del relato original, mucho más fiel que la anterior de Thomas en la que pone de relieve todos los elementos “prestados” de la novela de detectives que el texano explotó en el original y que Thomas marginó en su guión, fijándose más bien en los elementos terroríficos de la historia. En el aspecto gráfico, Nord vuelve a brillar pero me temo que es incomparable para mí con la brillante representación que BWS realizara del temible “Dios del Cuenco” con lo que, en este caso, me quedo con BWS por una cuestión puramente sentimental. Un dato destacado de la historia además es que es la primera vez que se cruzan los caminos de Conan y Toth-Amon. De todos modos, invitaría a comparar una historia con la otra y comprobar como de una misma fuente pueden darse dos interpretaciones tan brillantemente distintas.

El segundo gran arco del tomo es otra historia de cosecha propia del dueto Busiek-Nord en la que retoman y profundizan en el personaje de Kalanthes al que se hace referencia indirectamente en “El Dios del Cuenco”. Conan se ve impelido por fuerzas que no controla a escoltar a este hasta su ciudad de origen junto a Janissa, La Enviudadora, donde ha de destruir una malefica reliquia que anhela Toth Amon. Quizás lo más interesante de esta entretenida historia es la minuciosida que Busiek pone de nuevo en rellenar y dar continuidad a los huecos entre relato y relato de Howard. En cuanto al guión, Busiek desarrolla una historia entretenida que naufraga conforme va alejándose del canon howardiano, cayendo en la tentación de incluir y dar demasiada importancia a un personaje propio, Janissa, bastante alejado de los arquetipos howardianos y con demasiadas similitudes a la Elektra milleriana. Con todo, la aventura se desarrolla a buen ritmo y, aunque la resolución esté tomada por los pelos, merece la pena por la labor gráfica de un Cary Nord que disfruta como un enano.

En definitiva, un tomo muy recomendable, especialmente por la excelente adaptación del relato de Howard, que sirve de prólogo para las nuevas y viejas aventuras de nuestro cimmerio favorito.

jueves, 28 de abril de 2011

“Conan La leyenda: La Hija del Gigante Helado y otras Historias”, de Kurt Busiek y Cary Nord.

Aprovechando la recopilación en tomos que está realizando Planeta de la serie que ya publicara hace pocos años “Conan, La Leyenda”, estoy aprovechando para releerla con calma y disfrutar de buen trabajo de ese extraordinario guionista que es Kurt Busiek.

A mí Busiek, como Archie Goodwin en su momento, me parece un hombre capaz de hacer milagros. Un guionista que sabe dar siempre con la tecla justa de qué tebeos le interesan a sus potenciales lectores. Si Goodwin salvó a Marvel haciéndose con los derechos de los cómics de “Star Wars”, Busiek hizo lo mismo arreglando buena parte de los desaguisados de la Marvel de los “Heroes Reborn” con estupendas etapas en “Los Vengadores” y “Thunderbolts”. Sin embargo, no contento con esto, Busiek dio el triple salto mortal sin red para “resucitar” a un muerto como Conan, exprimido hasta el tuétano durante décadas por la mencionada Marvel, en la colección que nos ocupa para Dark Horse a base de entretenidísimas historias que respetaban la esencia del personaje y nos mostraban sus primeros años y, de paso, realizaba nuevas adaptaciones de buena parte de los relatos originales de Howard.

En este primer volumen, que recoge los siete primeros números de la serie más el prólogo que fue el número 0, Busiek nos muestra a un Conan, joven y soñador, que, tras abandonar su Cimmeria natal, se dirige a la legendaria Hyperbórea, tierra de maravillas situada en la zona más septentrional del mundo hibóreo. Tras ayudar a un grupo de aesires a acabar con las escaramuzas de los vanires en sus tierras y sobrevivir a los encantos de Atali, la hija del gigante helado, Conan y sus aliados aesires son traicionados y enviados como esclavos a una Hyperborea, bastante diferente de lo imaginado por el cimmerio.

Busiek consigue desde este primer arco argumental dar una coherencia a la historia del bárbaro Conan no vista antes en un cómic de este tipo. Mediante la elipsis iniciada en el prólogo bajo la apariencia del relato de una crónica de leyenda que evoca a las mil y una noches, Busiek legitima su versión sin desmerecer a las de las otras fuentes que ya conocíamos –la del mismo Howard, la de Thomas y Marvel…- , otorgándole además a la biografía de Conan una cohesión nunca alcanzada con anterioridad, cuidando cada detalle de la descripción de las localizaciones como a la caracterización de los distintos personajes que van apareciendo para sin contradecir a sus predecesores otorgarle una patina novedosa que engancha tanto a los lectores que desconocen todo de Conan como a aquellos que siguen sus aventuras de antiguo. En este tomo, Busiek presenta una primera aventura de juventud de Conan en la que de algún modo el cimmerio pierde la inocencia tras su encuentro con los terribles y poderosos hiperbóreos al tiempo que no le importa alejarse de la cronología mayoritariamente aceptada de las aventuras howardianas para introducir su versión del maravilloso relato “La hija del gigante helado”.

En el aspecto gráfico, la serie cuenta con el dibujante canadiense Cary Nord que le da un aire moderno y personal sin renunciar por ello a referencias clásicas de la Fantasía Heroica en general, como Frank Frazetta, y Conan en particular, como John Buscema. En estos números, el colorista Dave Stewart aplica directamente el color sobre los lápices de Nord sin entintar, logrando sorprendentes y espectaculares resultados.

Conan, La Leyenda” es una excelente puerta de entrada al universo howardiano y este primer arco argumental una buena muestra de lo que está por venir. Ya seguiremos contandolo.