Hay lecturas en las cuales ni
vale la pena detenerse: "Como el gobierno le quita el predio a la SRA, la
gente de a pie se roba plasmas de los súper". "El gobierno alienta el
revanchismo y el resentimiento y ahí tenemos los muertos en Rosario”. Esas
palabras ni siquiera alcanzan el nivel de una "lectura" de lo que
sucedió los días pasados. Del mismo modo, no conviene minimizar lo sucedido en los
distintos puntos del país donde personas ingresaron a algunos comercios y se
llevaron mercadería “variopinta”.
¿La discusión es si se llevaron plasmas
o arroz? No. Si. En parte. En los saques de 1989 o lo de 2001, podía verse un
altísimo componente de mujeres (de madres incluso con sus niños) retirando
alimentos de las góndolas, ingresando a los supermercados junto a otras decenas
de personas. Ingresar y tomar en primer lugar un plasma, no parece ser lo mismo;
marca, me parece, que el ingresante fue directamente bazucar eso, mientras que los
saqueos de aquellos años, tenían esa tensión, esa indecisión entre ingresar o
no al súper, esa violencia muda que se iba construyendo en la puerta de los establecimientos.
Que los saqueos duraran apenas dos días, marca al ruptura de continuidad con
los de años anteriores, en donde podía observarse un proceso, más rápido o más
lento, que derivaba en la acción. Los recuerdo además porque los vi, especialmente
en 1989: e menos común la marcha de los que vienen a saquear, que al situación tensionante
en al puerta del supermercado esperando a ver si van a entregar o no alimentos (e
incluso la entrega de comida no necesariamente frenará el saqueo “inevitable”,
porque lo que está en juego es otra cosa, ese proceso social, fruto de la desesperación
y la bronca). Por eso decir que hay pobreza en el Gran Bariloche, no alcanza
para explicar lo que sucedió (y la hay, sin duda), no son las situaciones de pobreza
la explican por si solas las tensiones sociales y económicas.
Y sobre eso, sirve una idea que
daba Pierre Rosanvallon hace ya 15 años: “La nueva cuestión social, no se resuelve
con la guerra la desempleo” (En su libro La Nueva Cuestión Social, 1995,
Manantial). Disminuir el desempleo es clave para poder recomponer la situación socioeconómica
de millones; ese ha sido, afortunadamente, el objetivo del gobierno desde 2003.
Pero la nueva cuestión social, ha traído aparejado otros elementos que no se
vinculan sólo a los ingresos, y que tiene que ver con los aspectos subjetivos
de la vida cotidiana, lo territorial, la organización de los barrios, el
aislamiento, las migraciones internas y externas forzadas por situaciones económicas,
etc. El alto componente de estos cambios, hace a la necesidad de trabajar en
territorio como lo propone el Programa Ahí. Que se mencione la posibilidad de
bandas de narcos, controlando algunos espacios, refuerza esta idea.
Deberá hacerse la investigación
policial del caso. Para comprender lo que sucedió (y pueda volver a ocurrir) se
necesita profundizar el trabajo en el territorio, del Estado rearticulando
espacio que a veces se montaron a las apuradas. Otra vez: más Estado, para una mejor
sociedad.