Relato, nueva era, el modelo, lo que fuese en cualquier caso, se hace mención a "eso", que estaría hablando de lo que conduce a las acciones políticas que algunos gobierno de la región (muchos gobiernos de la región) llevan adelante hoy.
El año pasado Marco Aurelio García, el principal asesor político de Lula, había expresado "Tenemos más votos que ideas", cierta prensa, como es costumbre, entendió que el tipo era un ignorante. La semana pasada en Montevideo Cristina dijo: "Hay un nuevo mundo pero no hay nuevas ideas, eso es lo que está pasando. No tenemos un marco teórico que explique cuales son las caminos a seguir".
La cuestión planteada es la misma. Aquí, en algún post anterior, con palabras mas torpes había dicho algo semejante: "los presidentes de la región van varios pasos adelantados a las reflexiones de los académicos". Con dos colegas escribimos algo sobre el tema en un capítulo de este libro.
Pero desde luego el problema es más complicado.
No hay en este momento en América Latina escuelas de pensamiento consolidados
respecto a cuales son las claves para un desarrollo en la región que logre
superar la pobreza y dar una perspectiva de futuro en lo político, lo económico
y lo social. El siglo XX estuvo atravesado por los grandes relatos que, muchas
veces a modo de programa e incluso de receta, auguraban un futuro de bienestar.
Además de la fuerza que la ideología imprimió a la política en varias décadas,
el crecimiento impresionante del industrialismo, daban la seguridad que el
desarrollo estaba a la vuelta de la esquina y que sólo se trataba de seguir las
políticas correctas. El neoloberalismo truncó el modelo, peor no la táctica:
ahora se trataba de delegar todo en el mercado y la libre competencia, para
lograr un crecimiento que alcanzara hasta para derramar. Todos nos convertimos
en excelentes críticos de esa escuela y muchos presentaron análisis precisos
sobre la cuestión. Pero como decían en España sobre le Franquismo, contra el
neoliberalismo estábamos mejor.
Los caminos del modelo se nutren hoy de algunas concepciones
básicas, (planteadas antes por los políticos que por los académicos):
protección al mercado interno, defensa de al moneda, entrega de ingresos a los
pobres, control de precios, políticas pro empleo, integración regional,
inversión pública en infraestructura, etc. En todo caso, la combinación
de varias pautas keynesianas, con elementos de la ortodoxia. A ello hay que
agregarle la atención a las demandas de las minorías, que se incorpora
como agenda de gobierno.
¿Eso alcanza, para en términos teóricos, hablar
de un modelo acabado? La propia presidenta lo negó. Estamos más cerca de un
proyecto en construcción, donde asoman puntas. Por lo pronto el Estado nacional
tiene cada vez mas poder e influencia en la sociedad en general y se ha
convertido en herramienta de solución de demandas, mucho más eficaz que las
provinciales y la quimera del desarrollo local salvador (se nacionalizó el registro
de conducir, el registro de tierras, la confección total del DNI, solo por
nombrar algunos temas); a su vez la crisis de la Unión Europea, desalienta a
cualquier grupo de países a embarcarse en un experimento semejante.
De modo que no sería malo que en el 2012, podamos
dar algunos pasitos para ese modelo. Sin dogmatismos, sin manuales de uso, pero
fijando los condimentos imprescindibles.
Ah, y Feliz 2012.