-No, no lo es. Más bien es una historia en la que hay un fantasma.
"La cumbre escarlata" Guillermo del Toro
Tras la misteriosa muerte de su padre, una inteligente y adinerada joven se mudará de EEUU a Inglaterra para vivir en la enorme finca de su esposo, con quien acaba de casarse.
El colega desciende de una noble pero arruinada familia y para devolverle el brillo a su apellido está empeñado en construir una máquina que excave y extraiga la arcilla roja que abunda en sus tierras.
Para esto necesitará la pasta que ha heredado su mujer, pero la pobre chiquilla anda un poco perturbada porque en la casa hay más fantasmas que en un tebeo de Casper y su cuñada, que vive allí con ellos, no la ha acogido con mucha alegría.
Me gustan mucho los relatos de miedo, sobre todo (únicamente en realidad) los que van de fantasmas. Pero lo cierto es que, tal y como explica la protagonistas sobre la historia que ha escrito, "La cumbre escarlata" no es una peli de fantasmas, sino una peli en la que hay fantasmas.
Y es que los espectros son más bien un adorno, un elemento decorativo en la trama, que podría haberse desarrollado igualmente sin ellos, dejando la historia en una intriga, bastante sosa, eso sí.
Porque si bien no alteran el devenir del cuento, los fantasmas son sin duda el atractivo del filme, que tiene una gran ambientación y un reparto bien elegido, pero un argumento de lo más simple y previsible.
-Lo mejor:
·Además de gustarme el diseño de los fantasmas (con esos dedos larguísimos, clásico de Guillermo del Toro), me mola que en todas sus apariciones se les vea venir desde lejos, avanzando por los pasillos. Así, de todas las apariciones la que más me gustó (y acojonó) fue la primera, la de la madre.
·Todos los actores están muy bien. Y hubo suerte, porque el prota iba a ser Benedict Cumberbatch (que sabéis que no me entusiasma), pero no se entendió con Guillermo del Toro. Y Jessica Chastain iba a ser la chica, pero gracias a Dios prefirió hacer de la hermana. Emma Stone también estuvo a punto de protagonizar la peli, pero al final no pudo, mala suerte.
-Lo peor:
·El desenlace es demasiado largo y sangriento.
·El perrito se merecía un poster. Le echa más huevos que el médico.
·La escena de folleteo.
·Me da igual que ya existieran, siempre que sale gente con estas gafas en pelis de esta época me chirría un huevo.
·Estos carteles.
| Cuando digo que la peli no da miedo no me creáis del todo. En varias escenas casi me doy a la fuga como este pequeño elefante. |
-Preguntas:
·Sabiendo como sabía de la existencia de fantasmas y de su presencia en la casa, ¿cómo tiene la protagonista, una rubita sin mundo, semejante par de cojones? Vamos, yo no voy a oscuras con un candelabro ni por la Gran Vía. De hecho me puse la peli de día, con eso lo digo todo.
·¿Cuánto dinero gastaba la gente de esa época en velas?
·¿No se dan cuenta los fantasmas de que acojonar al personal no es la mejor forma de advertirles? Si yo fuera un fantasma también lo haría, por tocar los cojones, pero no si tengo algo que decir. Y menos a un ser querido, no jodas.
Nota: 6,5
A muchos les ha decepcionado cómo ha terminado el director su particular trilogía de miedo, iniciada hace años por "El espinazo del diablo", a la que siguió "El laberinto del fauno" y ahora, para acabar, "La cumbre escarlata". Pero Guillermo del Toro es así. Sus historias no tienen mucho de donde rascar, pero el tío es muy efectista, su estilo, como una especie de Tim Burton chungo, encaja en estas historias y siempre es disfrutable, mientras que no te pares a pensar mucho. Igual que los relatos de terror que me gustan.