2011. El año que te reconocí. Cuando aprendí, en Enero, que no hay mejor solución para la bronca perfecta que el polvo imperfecto, y Pequeños Ponys tomaron mi casa en la farsa orquestada de enamorarse del Señor X sin enamorarse, con lo cual dolió lo justo, pero dolió.
("Qué le vamoh a hazé")
En Febrero, el marido de Betty pasó a residir con su concubina, por lo que Betty y yo nos fuimos a Atenas. Allí comprobé, sorprendida, que la calzada de la calle Adriano no quedó cubierta de jazmines después de ser pisada por el Amor de Mi Vida, así que subí a la Acrópolis a dar las gracias. En Eleusis toqué piedras que quizás no debería haber tocado nunca un humano profano en los Misterios, y en Delfos una niña rubia natural de abrigo rosa me recordó el enormísimo poder.
(Ay)
Nahuel ganó 'Operación Triunfo' y un hueco en nuestros corazones. El Señor X empezó a acostumbrarse a venir a casa a que le hiciera la comida y luego le preparara algo de comer, hasta que en Marzo se le ocurrió morirse y me obligó a vestir luto durante tres días con sus noches.
Desgrané Abril sabiendo que no sabría dónde acabas tú y empieza el Cielo, y fue tanta la purpurina y tan alarmante la pólvora que recuperé hasta el sentido del olfato corriendo detrás de tu nube. Aplaudimos a las llamas en modo oración on, porque estábamos rezando. Y fue tan asombrosamente tuyo que ya si eso vomito colorines directamente y cierro el pico.
Cambié de centena sin ganas. El Amor de Mi Vida me hizo llorar con un correo tan breve como culpable, pero tuve poco tiempo para auto-mutilarme porque llegó el hospital. El ingreso de mi padre nos hizo recuperar afectos y coleguismos, y descubrimos que hay señoras que, además de a la Virgen, piden cosas a los retratos de Antonio Tejado.
("¡No jodas!")
En Julio asistí a una misa católica y se convocaron Elecciones (¿casualidad? Sí, supongo que sí). Alertada ante la opción de que podría llegar a vivir bajo un régimen facha que cerrase fronteras, robé pedí prestado el oro de mi familia y lo cambié por un billete a Atenas, desde donde, tras las seis horas de autobús más fructíferas de mi vida, desembarqué en un Litóchoro perfecto, y su circunstancia.
Digo Septiembre y digo BASTA. Digo Septiembre y digo cosas cursis. Tiraré de la frase que tiempo después me apuntó mi Aurora, Esteban, Carlota, en una libreta de papel (aún existen, adictos de la Red) para rememorarlo:
Todos los miedos del mundo huían, muertos de miedo, cuando me abrazaba a ti
Y entonces empezaron las secuelas del quererse mucho y quererse bien. Voy a quemarlo todo. Empezando por las cosas de Jose, el ex Amor de Mi Vida, que se quedaron en aquel hogar alquilado que fermentamos durante un lustro. Lo último que saqué de esa casa fue el microondas. Cerré la puerta y abrí las lágrimas. Y arribé al piso paterno con tres cajas de plástico, un libro de Tristan Tzara y 11 años en el alma (¿se puede decir 'alma'?).
(Podría ser peor)
Entonces pasó Dadá, pasó París, pasó Eva y me arrodillé delante de la tumba de Tristan por primera que no última vez. Entonces pasó Madrid, y volvieron a huir los miedos.
El Señor X resucitó y confirmé que la necrofilia es sucia y aburrida. Florinda Chico se murió. Alberto de Mónaco se casó con una mujer.
Dejé el tabaco, cogí el tabaco, dejé el tabaco, cogí el tabaco, dejé el tabaco, cogí el tabaco. Amy Winehouse se murió. Gracias a 'La noria', España supo lo que es la pena.
(Pena)
Y también comenzó la Revolución, y pegaron a Willy Toledo, y un retrasado señor dejó el Gobierno en manos del retrasado maricón caballero que ya había perdido dos veces contra él. Viví de las rentas. Imputaron a mi amigo Camps y a Iñaki Urdangarín, pero Gerry McCann siguió escapándose vivo.
(Hay que decirlo más)
Nieve siguió siendo mi mejor amiga, la madre de mis hijos. Y Mary, mi cotilla favorita. Y Gisele, y Rose, y Betty, y esa gustosa certeza que me llena de orgullo y satisfacción de que sigan saliendo los mismos nombres en la lista de amigas. Claudia aceleró su facherío hasta tal punto que dejé de quererla un poco. Pero llevo bien su cuasi pérdida y, tal vez para paliarla, me dio por desvirtualizar a seres virtuales que, oh, danger, resultaron ser adorables, y a quienes ahora quiero un poco.
Y entonces pasó Barcelona, y volvieron a huir los monstruos.
(Foto hecha por Tecla en las Ramblas de mi alma, oh, he dicho 'alma')
Y en estas fechas tan entrañables, la Reina y yo, parientes, gambones, amistades antiguas, cervezas nuevas. Si te digo la verdad, ahora sólo me apetece mirarte a la estrella, brindarte en la cara, tocarte la Noche, engañar a todas estas escorias que piensan que estoy hablándole a un ser humano.
FELIZ 1996