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venerdì 20 marzo 2015

Lo del eclipse

Hoy, 20 de Marzo de 2015, un eclipse de Sol se pudo ver parcialmente desde España. Sobre las 08.58 horas, la Luna empezó a ocultar el disco solar en la provincia de Cádiz. El eclipse ha sido total en las islas Feroe (Atlántico norte) y en las Svalbard (océano glacial Ártico).


Eso dicen los científicos. 

Unos cuantos, los que estamos locos, sabemos que es mucho más que eso.

Que de vez en cuando, no todos los días, ni todos los meses, ni siquiera todos los años, a la pequeña Luna le nacen ínfulas de grandeza y se reconoce capaz de todo. Entonces el satélite consagrado a Artemisa, o Artemisa misma, comprende que puede subirse en la chepa de quien haga falta. Incluso del anormal, egocéntrico, megalómano y chulo de mierda de su hermano gemelo.

Y entonces va y se le sienta encima. 



Y aunque el Sol al final acabe volviendo, emergiendo del Tártaro, comenzando la fiesta otra vez, doliendo, quemando, destrozando, jodiendo, la Luna sabe que ella le puso el culo en la cara. 

Una vez cada mucho tiempo, hay un momento de victoria.
Y es efímero. Y quizás no sirve para nada. Y sólo lo vemos los dementes. Y es la puta hostia.

sabato 7 febbraio 2015

Momo contra Venus



En realidad llevaba mucho tiempo queriendo escribir algo con este título, sin saber exactamente qué quería escribir con este título. La excusa me la ha dado el inminente 14 de Febrero, sábado, día grande de los Carnavales en muchas poblaciones, y onomástica también de aquel religioso que casaba personas hace mucho tiempo. Eso, Momo contra Venus. En la misma jornada, y todo por un módico precio a ingresar en su charanga o su Corte Inglés correspondiente. 

En nombre de Venus se regalan orquídeas las parejas estables (el año que mi entonces novio me regaló una orquídea, confirmé que, en Hefesto, la relación estaba muerta), y las parejas estúpidas se mandan emoticonos de whatsapp que forman un gran corazón de whatsapp. En nombre de Momo, personas que no saben quién es Momo bailan en las calles, se emborrachan al mediodía, a veces se desnudan en carrozas o gritan consignas inconexas con mucha purpurina en los carrillos y en los ojos.

Y yo que creo que es al revés. Que la tradicionalmente invocada como diosa del Amor en realidad es una ramera barata que se congratula de los placeres hedonistas de las juergas que preceden al Miércoles de Ceniza. Y el tradicionalmente evocado como dios del Cachondeo tiene más corazón que deidad alguna ha pisado el Monte Olimpo por los siglos de los siglos. Que las danzas carnavaleras en supuesto honor a Momo, en realidad son tributo a Venus, quien aplaude el intercambio carnal y callejero entre jóvenes y no tan jóvenes desconocidos casquivanos. Y el intercambio de exhibición de seudo amor en una fecha tan señalada en supuesto honor a Venus, en realidad es tributo a Momo, aunque me da en la nariz que él no apostaría un duro por un sentimiento promocionado por Facebook.

No me piden sesudos análisis ni referencias bibliográficas que remitan a textos de Hesiodo, Homero, Robert Graves, Pierre Grimal y compañía. Sé que es así, porque no está escrito. Y sé que es verdad, porque me lo he inventado yo.

domenica 19 ottobre 2014

Pase VIP




Alicante, junio de 1996. Hogueras. La noche de los zapatos en la mano, del Hércules recién ascendido y de las lágrimas de rímel en la almohada. La noche en la que el fuego me lo metí en la glotis de la rabia, de las fotos borrosas de lejos que valían mucho más que los reportajes de iPad. Y de la conversación imaginaria y realísima sin necesidad.

- Para entrar al backstage, necesitas un pase VIP, xiqueta.
- Un pase VIP. Cuando seas mayor, podrás tener uno.

No digo que se me generara un trauma, pero sí se me quedó dentro. Como un tumor benigno que no molesta, como un ovario con endometriosis. Y, seguramente de modo inconsciente, desde aquel instante, desde la noche de los zapatos en la mano, ando buscando pases VIP. No al recinto donde tú estabas en sí, sino (supongo) a la vida. La vida verdadera, vetada cuando tienes 11, 12 y 15 años, cuando tienes un cuerpo que te valga para nada, cuando a veces te sientes como la conciencia cuasi inerte de 'Johnny cogió su fusil'.



Y así me convertí en coleccionista de pases VIP. Pases VIP para departir con los Príncipes de Asturias, con el presidente del Gobierno, con Risto Mejide, con Ana María Matute, con Joan Manuel Serrat. Pase VIP en ARCO, en la Líber, en la recepción de la Infanta Elena, en primera línea de fuego cuando explota un tren o cuando una madre asesina a sus hijos. Pase VIP al Prado, pase VIP a la Borghese, pase VIP a la Acrópolis de Atenas y a la bragueta del Amor de Mi Vida. Porque, desde la noche de los zapatos en la mano, conocí a más hombres. Descubrí que había hombres que me gustaban más que tú, hombres por los que luchar y escribir, sino un diario en verso, sí un diario en griego antiguo, para salvaguardarlo de los cotillas. Me enamoré, me reventé, tuve una primera cita también el 17 de Octubre, 17 de Octubre de 1997, perdí la virginidad en 2004 y años después me quise exiliar a Zurich, a lo que queda del París antiguo en el que se murió Tristan Tzara, incluso a la isla del enemigo. Ya mucho antes me había olvidado de que te quería. Sin olvidarme jamás.

Y este preludio del Día del Amor, por fin me las vi a punto de sacar un pase VIP para tocarte. Y pensé que quizás, y sólo quizás, te expendería a ti un pase VIP para que me comieras el coño.

"Mójate", dije, cuando en realidad tenía que haber dicho "las historias de verdad bonitas no pueden acabar mal". O "me gusta que me roces el antebrazo y que arrimes tu cara a la mía cuando hables conmigo". O "una vez pensé que eras el adecuado para cambiar el mundo, pero me pasa lo mismo cada vez que me enamoro: creo que el amado es la persona perfecta, la media naranja de los tópicos, para cambiar el mundo, aunque seguramente siempre me equivoco, porque el secreto para cambiar el mundo lo aprendí con la Magia". O "cuántas veces soñé con besarte, cuando aún no sabía besar". O "habrá acaso zona más VIP que mi cuartel general, mi palacio en ruinas, donde me enamoré de otro y nunca me acordé de ti".

Y de golpe me veo paseando contigo, y nos cruzamos con un puñado de soldados nazis, con Napoleón, con el río de los venenos, nos cruzamos con todos los tunos del mundo, que habían tomado la ciudad para no cantarnos canciones, nos cruzamos con la vida hipócrita que explota los sábados en forma de croquetas y gambas rebozadas, que muy poco tiene que ver con la vida verdadera del 17 de Octubre, día del amor, a ver quién es el guapo que me dice que Octubre no se escribe con mayúsculas.
 

Eres un poco mi prehistoria y mi mentor, y me enseñaste tan a lo bestia a valorar lo intangible que estuve durante años sin preocuparme de tocar nada. Me enseñaste a vivir sin ojos y sin manos, pero con pase VIP. Pase VIP para brindar, para emborracharse y para ser la crónica sucia del baile del Metro de Madrid, del billete de autobús con el que no me perdí en Gran Vía, cuando Gran Vía era más alta y más hostil conmigo, porque con ella tampoco tenía pase VIP. Brindemos por lo que no te contaré nunca, brindemos por los subnormales que permitieron que sus sueños caducasen y no cogieron ningún tren, aunque luego cogieran un avión para hacerse un selfie en Punta Cana. Brindemos por los que no se saben de memoria el 'Bolero' que Google ignora, brindemos por todos los que me hicieron y todos los que te hicieron daño, brindemos por 7º de EGB y por la caja de rotuladores de la tómbola a beneficio del Cuzco. Brindemos por esa sonrisa, porque a veces también está muy bien mirar. Y, mirar, después de haber vivido sin ojos, está mejor. Brindemos porque Alicante se arrodille ante nosotros y nos presente sus respetos.

 

Mientras, la vida verdadera palpita, sufre, añora y manda correos electrónicos. Y tú preguntas si te lo regalo, y brindamos con Rioja, y recuerdo lo maravilloso que es manipular, engañar, robar, lo maravilloso que es el tráfico de influencias, lo maravilloso que es tener 33 años y no 13, lo maravilloso que es crecer y corromperse sin con eso he llegado a brindar contigo, aunque odies la cerveza y odies el tabaco, el mismo tabaco que te fumabas en Alicante, junio de 1996.

Al final has sido tú quien ha cogido el tren para venir a verme. Verte, que me sonrías encima, es tan alucinante que no le queda otro remedio que ser efímero.

Para perpetuarse.



giovedì 28 agosto 2014

Apología del adulterio

- La quieres más a ella... ¡Reconócelo!
- No, Lowenstein... sólo hace más tiempo.

'El príncipe de las mareas'

 

Paulo Coelho ha sacado un libro que se llama 'Adulterio' y, sin leerlo, ya me parece un sacrilegio. No sé de qué va la perorata de turno, es que el título en sí me ha hecho divagar. Adulterio. Una palabra preciosa, suena bien en la boca, golpea en el paladar desde luego mucho mejor que 'matrimonio'. Sin embargo, su melodía fonética es directamente proporciona a su mala fama. 




Relacionamos 'adulterio' con traición, con dolor, con alguien que se va con alevosía temporalmente a filtrar al enemigo amor blindado por un sacerdote o un juez. Adulterio es una mujer de vida alegre cuya máxima aspiración en la ídem es arrebatar el marido a su legítima santa. Como si rubricar el certificado fuera un contrato. Como si se pudiera augurar un monopolio al amor. Y como si esas mujeres crueles, frívolas, malísimas personas, de las 'otras' sólo respirasen por la única razón de hacer daño, ja, el placer de hacer daño, el enormísimo placer de desgarrar la rutina de una señora encantadora que firmó, ante dios y ante los hombres, que ese marido es su marido. Y he estado divagando (como mujer a la que han puesto los cuernos más de una vez, y que los ha puesto, más de una vez, y a la que han abandonado por otra más de una vez, y que ha abandonado por otro más de una vez) y me he dado cuenta de que, como dice el tópico, no todas las infidelidades son iguales. No todos los restregones tienen larga vida, y no todos los adúlteros (ni, mucho menos, las 'otras') buscan dejar de serlo. Y me he dado cuenta de que, de vez en cuando, creo en la gente.

Creo en la gente que se busca para quererse sin plasmarlo en redes sociales. En la gente que se busca cuando, seguramente, no debería buscarse, si a la opinión pública, el sentido común y los compañeros de trabajo les preguntas. Quererse no significa buscarse a diario, pero buscarse creo que sí significa quererse. Quererse porque sí, buscarse porque sí. Sin ataduras, sin explicaciones, sin tener que acordar ir a casa de suegros, cuñados, primos, amigos comunes, sin cumplir un contrato social artificioso y estúpido, sin más. Sin compartir una hipoteca, una serie de televisión favorita o una cena a cuatro en el japonés. Creo que Sabina escribió algo parecido en una canción. José Córdoba lo escribió en todas. Quererse porque sí, buscarse porque sí, aunque a veces hasta tú mismo dudes sobre si es correcto quererse o buscarse. Probablemente no lo sea, pero quién habló de corrección, quién pensará en corrección el día de mañana, cuando se esté pudriendo, cuando se esté matando o cuando lo maten, qué más da. Creo en la gente que, cuando toma café, no mira el móvil, porque prefiere mirar la clavícula del otro. Creo en la gente que no necesita el aplauso, el pulgar hacia arriba colectivo, la sonrisa, la empatía, la firma en el registro civil o el beso ante el cura. Creo en la gente que se quiere porque les vino dado quererse, aunque su amor no beneficie a nadie; ni perjudique a nadie, puesto que los secretos, cuando de verdad son secretos, no lastiman ni supuran. Creo en los que se besan no como animales, sino como humanos que comprenden que un sentimiento, lo que es un puto y puro sentimiento, no es un arma. Creo en quienes se quieren y se buscan sin pretensión de oficializar algo, porque oficializar sería escenificar, infringir daño quizás, marear, destrozar. Creo en los que se protegen y se esconden de la vida para verse diez minutos.

A ver quién tiene los santos huevos de decirme que eso no es amor.


mercoledì 22 gennaio 2014

Canción de humor propio

Me gusta que mi vida salga en el papel couché, pero más me gusta no salir yo. Yo, que le cogido la mano a Ana María Matute y la polla a tu persona. Yo, qué he escupido en la cabeza de Álvarez Cascos y compartido confidencias con las chicas de Lunae. Que me he fumado un porro con los Estopa, que he discutido con Rosa Díez sobre la manera de tratar a los idiotas en redes sociales. Yo, que he estado de cóctel con la Infanta Elena y de borrachera con Joaquín Reyes. Yo, chaval. Que tengo 57 años y tres hijos, yo soy una persona muy sincera, yo soy una señora, un poquito de respeto, usted no sabe con quién está hablando.
Yo, que he visto amanecer en Roma y atardecer en Eleusis. Yo, que he tenido un orgasmo en Atenas. Yo, que sé el secreto para cambiar el mundo, que tengo un Ángel de la Guarda analfabeto y media docena de amigos humanos. Yo, que practico a diario el cohecho y el tráfico de influencias. Despacico conmigo. Que tengo un despacho con vistas a Atocha y no vengo más nunca al AVE. 



Si el día que te abracé se alinearon los planetas, seguramente esta mañana han vuelto a hacerlo, porque se me ha salido el corazón por la boca corriendo, calle abajo por todo Albacete, después de que mi mejor amiga, la madre de mis hijos, me escribiese el mensaje que explica lo mismo que este post, pero mejor. Ya está. Ella alega que la culpa la tiene el Pato Donald. Yo alego que soy un idiota, soy un bromista, soy como todos ustedes. Idos todos a tomar por culo, Dadá no existe, Dadá no significa nada, ni puta idea de épica tenéis, pandilla de idiotas que vais al psicólogo y yo acabo de tener una revelación defecando, una inspiración, oh. Caca.


("Esa es la actitud")

Que me da igual en el idioma que me lo digas. Que sé cómo va esto, chaval. Que tengo antecedentes. Que guardo un plano de instrucciones desde 1992, desde antes de llegar si quiera a conocerte, mucho antes ya te quería, como dice la canción. Es la ventaja de tomar apuntes, y de estar loca, y de haber dormido con recortes de la Súper Tele, que se te quedaba la tinta pegada al pecho y sólo te preocupaba que se ensuciasen las partes color carne del papel. Pero vosotros seguid pagando terapeutas, que no sabéis lo que es la magia.


Porque, cuando el mundo brilla, es alucinante. Pero, cuando explota, oh, Dios mío, cuando explota, cuando revienta en diamantes, cuando me pierde el ego de que estoy más cerca de ti, yo, mi, me, contigo, más cerca de lo que sé, más cerca de lo que diría un imbécil, del qué sabe nadie, la vergüenza pasa pero la cita queda, dime qué es lo qué puedo hacer, cómo te puedo tener en mi vida, como dice la canción. Que no me importa, que sí me late.



Porque yo engañé al Amor de Mi Vida contigo. El que no lleva cuernos es porque no lo sabe.


(Atención, alerta cursi)

Tú eres todos los poemas de amor y todas las canciones desesperadas. Eres lo cursi con mayúsculas y la crueldad supina. Quizás no es casualidad que justo el otro día encontrase, en el diario de 2007, la fecha exacta en la que me enamoré de ti. No sé si la vida tenía un plan, pero nunca perdí el tiempo luchando contra lo inevitable. Quererte es lo inevitable. Quererte es lo infame, lo estúpido, lo parnasiano, lo idiota.


Todo lo que tengo que decirte te lo dije mejor, comonunca, como siempre. Y a tu lado todo el mundo es tonto, a tu lado sobran los demás mortales, y no me digan que exagero, no ose nadie que no te haya tocado la cintura a decirme que exagero si quiera un poco.
 


Todas las musas te guardan pleitesía, todos los poemas hermosos acaban hablando de tus cejas, todas las canciones bonitas del mundo se hicieron para ti. Y me da igual todo, y lo voy a consentir todo, consiento incluso que me digan que es mentira lo que estoy diciendo, que el Sistema Solar no tiene un pacto contigo, porque claro que lo tiene, y qué más da, si son palabras. Son palabras ignorantes, todo sonido que salga de la boca de un humano y no sea para alabarte se convierte en eso, en una palabra ignorante. Que es muy fácil caer en la herejía contigo, apuntarse a tu religión, tu religión, que otros se adelantaron en fundar, quizás sin saber que el árbol de la ciencia es tu cuerpo. Todos los humanos son feos si se comparan contigo.





No entiendo cómo alguien puede caminar a tu lado sin que las arrugas de las comisuras le rocen la nuca. No entiendo cómo alguien puede pasar un solo día de su vida triste cuando te ha oído decir que la quieres. Aunque un día ya no la quieras. Y sólo espero que no te haya hecho daño, porque tendría que matarla.

 ("Podría ser peor")

Me queda el resto de la vida para plagar de hipérboles las calles de Praga, para lanzarme a hacer pintadas en los cielos reventados de las ciudades grises, para extender los brazos y decir qué pasa, si yo conozco esta guerra, si sé lo que es correr en camisón por la calle de madrugada con los muslos llenos de sangre y la boca llena de vino, ¿a mí me vas a hablar de utopías? ¿A mí me vas a decir que no? Que no ya me lo dijeron hace más de dos décadas, ¿pero quién te has creído que soy, niña? Usted no sabe con quién está hablando. Que al final el método sí valía, ¿puse yo en duda que valía, puse yo en duda, puse yo? Tampoco eres el primero al que sólo amo en los años bisiestos. Porque no tenéis ni puta idea de épica, ni puta idea. Ya te llamo esta tarde. Y tengo el resto de la vida. El resto de la vida para volver a besarte en la boca.






mercoledì 31 luglio 2013

Amor de mi huida

Olvídate de tener el mundo a tus pies
con los pies en la tierra

Para ver si te quiero quise a ti más que a él, he hecho la prueba de los politonos. La he hecho de madrugada, para desazón de mis vecinos. Primero, poner a berrear al Nokia con la canción que sonaba cuando tú me llamabas, canción que lleva más de tres años sin sonar. A continuación, poner la que sonaba cuando me llamaba él, canción que no llevo contado el tiempo -y me da igual- que lleva sin sonar. El resultado ya lo sabes. Por algo te estoy escribiendo esta entrada a ti.


Cuando te conté que intentaba rehacer mi vida, me dijiste que el amor era ciego, tonto e inevitable. Nunca te gustó la palabra amor. No pasa nada. La cursilería ya la llevaba yo de serie. Qué coño, en realidad no me apetece escribir sobre aquel tiempo a tu lado.


Hubo un tiempo en el que no soportaba seguir viviendo en la misma ciudad que tú. Y me fui. Ya te lo conté. Lo de la huida y eso. Estuve dos años sin deshacer la maleta, y había días que me despertaba sin saber en qué país me encontraba. Amsterdam, París, Madrid, Lisboa, Oporto, Santiago, Vigo, Atenas, Agistri, Barcelona. Todas esas ciudades también te las debo a ti.


A ti te debo el Dadá e, indirectamente, el haber conocido el secreto para cambiar el mundo. Aunque lo andase buscando antes de encontrarte, nunca lo hubiera sabido de haber seguido contigo. Nunca habría visto amanecer en Granada sobre las rodillas del seguramente verdadero Amor de Mi Vida. Nunca habría tenido Malasaña, ni la Boquería, ni La Latina, ni Carlota, ni Sue, ni Nano, ni una escala en Zurich, ni mil fotos de China en un smartphone sin teclado. Nunca habría tenido una hija, ni habría leído 'Caso abierto' en la arena de El Postiguet. Nunca habría sabido que tenía un ángel, porque quizás no habría necesitado tener un ángel. Ni Daniel Higiénico, ni un cumpleaños en el Hydra, ni las alarmas del Cabaret Voltaire en su día libre.


Ahora me alegro de volver a tener una casa. De volver a vivir en la ciudad donde tú vives. Porque cualquier día puedo cruzarme contigo por la calle, eso que antes tanto me aterraba y ahora tanto me ilusiona me da igual. La vez que pasó, temblé demasiado. Ahora creo que ya no temblaría. Está bien que no duelas.


Antes de ser el Amor de Mi Vida, fuiste el colega de mi vida. El maestro de mi vida, el tío al que admirar, de quien aprender, a quien consultar. El puto pedante que veía cine iraní en versión original, que leía tostones de Saramago y escuchaba filarmónicas imposibles que a mí sólo me provocaban sueño. El que no soportaba que yo viera 'Gran Hermano' y 'I love Escassi'. El que estaba de vuelta de todo y no ocultaba que era incapaz de ser fiel a una mujer. Un puto desastre de amigo. El puto desastre de colega por el que cancelé una estúpida boda con un menos estúpido novio de toda la vida. Ni siquiera despegaste los labios cuando el imbécil de mi hermano te lo contó. Porque siempre has sido un gilipollas. Mi gilipollas favorito.


Pero contigo tuve un orgasmo en Atenas. A ver quién supera eso.


Nunca me has insultado, nunca me has puesto la mano encima, nunca me has estafado, nunca me has humillado, nunca me has ignorado y nunca me has destrozado a conciencia. Lo único que hiciste fue ser un adúltero de libro, un cabrón con pintas, y dejar de quererme. Pero querer no es cuestión de voluntad. Sé que lo intentaste. Pero no es cuestión de voluntad. Dejaste de quererme tú antes de que lo hiciera yo, pero no pasa nada. Hace nueve años y un mes que eres el Amor de Mi Vida, y estoy muy orgullosa de que seas tú.


Soy feliz por saberme afortunada de haber vivido contigo.


Cómo mola quererte cuando ya no te quiero.



domenica 30 dicembre 2012

Paz y flores o DosmilTú

2012. El año que vi a todos los hombres importantes de mi vida. El año que re-fundamos el Dadá, que desayunamos en Agistri, que comprendimos en un kebab de Granada el secreto para cambiar el mundo. 2012. El año que volví a abrir los brazos para gritarte 'te quiero' y me tiraste el premio gordo a las manos. 


En Enero Telecinco recuperó a Jaime Bores para presentar 'Vuélveme loca'. El fracaso fue estrepitoso y Jaime perdió su sitio en el cajero de Sol donde solía pernoctar. Como contrapartida, la cadena de Vasile emitió un 'Tú sí que vales' de magia, pero que no daba para paja.


En Febrero Carlota y yo nos fuimos a Amsterdam, donde abonamos las tasas de la ciudad, hicimos fotos prohibidas en el Museo Van Gogh y apenas tomamos un té de marihuana. Y pasamos frío, mucho. Paradójicamente, el corazón sólo se calentaba en el Ice Bar.


En Marzo, en la Plaza de España del Madrid del siglo XXI, refundamos formalmente el Dadá y a continuación pasamos toda la tarde ideando cómo repartiríamos poemas anónimos por la calle, acción que jamás llegamos a acometer. Antes, el seguramente verdadero Amor de Mi Vida y yo comprendimos lo de cambiar el mundo, descubrimos que acabábamos de hacerlo y lo celebramos viendo amanecer y con el orgasmo del siglo.


En Abril vimos un Via Crucis en Malasaña y te celebre de todas las maneras. Busqué la palabra precisa, la sonrisa perfecta, pero te dejé hacer, con la pólvora y la purpurina, porque lo más grande es inefable. 'Inefable' es una palabra que le gustaba al Amor de Mi Vida. O eso decía.


En Mayo Sue y yo celebramos el fin de mi subsidio de desempleo brindando con vino griego en el Hydra (Plaka, Atenas), y luego mirando muy fuerte a Atenea, y con playa privada en el Egeo, porque nosotras lo valemos. Luego paramos en Zürich, para hacer saltar la alarma del genuino Cabaret Voltaire, para pintarle 'gracias' en la fachada y también para comprobar que en Suiza un zumo de naranja vale 8 euros, claro que sí.



En Junio vi a Vida y no le dije que seguía queriéndolo por encima de mis posibilidades, pero el me dijo que una cosa que ha sucedido dos veces seguramente sucederá tres. Me enamoré muy fuerte, pero me duró unas 72 horas. También nos manifestamos contra Bankia y nos hicimos fotos sentadas en el suelo. También fuimos al Orgullo, a ver invertidos.


En Julio apareció un supuesto Códice Calixtino y conseguimos que todos creyeran que era el auténtico y la historia del electricista ladrón. Carlota me llevó de vacaciones a Punta Escarlata, donde vimos muchos penes, y accedí a sanear mi economía regresando al Ejército del que el Amor de Mi Vida me obligó a desertar. 


En Agosto nos fuimos a Oporto y nos hicimos fotos junto al Duero. Arrestaron a José Bretón y la gente le dijo cosas feas en Twitter. Carlota me tintó el pelo y el seguramente verdadero Amor de Mi Vida me dio de besos, se gastó 200 euros en la FNAC y pudimos pasear por Madrid sin el agobio de los paparazzis.


En Septiembre muchos seres virtuales se ofendieron conmigo por decir que Freddie Mercury era homosexual y murió de sida, un dato de su biografía lo suficientemente conocido como para llegar a escandalizar a las masas.



En Octubre apunté a Melendi en mi lista de gente a la que hacer pupa, y sólo conté a Carlota las verdaderas razones de nuestro viaje a Zaragoza cuando ya nos hallábamos en Zaragoza. Celebré el cumpleaños del Amor de Mi Vida sin fumar y brindando con una máscara en la cabeza, pero brindé con una humana preciosa. Antes, habíamos cumplido veinte años, y fue terriblemente hermoso que Alejandro Sanz nos dedicase una canción.


En Noviembre el mareo empezó a cortejarme por las noches y escribí que me había enamorado sin saber si me había enamorado en realidad. Anna me dijo "cree", y volví a fumar porque una voz me dejó en la estacada. Organicé una fiesta de cumpleaños para mi hermano y llamé por teléfono a la Guardia Civil. 


En Diciembre volví a marcar el número que me había llevado al tabaquismo y vomité la cena y el desayuno de 1998 en la borrachera que ya ha dado tema de mofa a mi pandilla para los próximos 39 años. Fui a Pompeya con Anna y ella me regaló unos pendientes con la foto de Artemisa. Sin avisar, me tocó mi turno en la lista de espera de los deseos de la Luna, y así vi la sonrisa del Amor de Mi Vida en vivo y en directo. Tocarlo fue temblar, y me incitó al vino. No me quedó otra, me esperaban el ministro Wert y un asesino hipster, y tenía que prestarles atención. Brindé mucho y muy fuerte con mi mejor amigo, todas las noches, y un día hasta me pareció encontrar atractivo al borracho que más asco me había dado en toda mi vida. Apurando los restos de cordura, se me pasó por la cabeza coger un taxi hasta Huesca. Pero a veces, y sólo a veces, creo que sé detectar qué locuras no son del todo locas.


Qué de premios. Qué decirte. Que eres muy grande, que te quiero con locura, que lo has bordado a saco, que tieneh to' el arte.

FELIZ 1996


mercoledì 12 dicembre 2012

La lista de espera de la Luna

Yo venía aquí a escribirle una carta al Amor de Mi Vida. Una carta unilateral de desgarro e hipérboles, de esas que no se mandan jamás pero se cuelgan en el blog, para que seres virtuales te digan: "Oh, hermoso, cariños, cuánta pasión reflejan tus letras, se nota que eres poeta y un alma sensible, oh, amiga". Yo venía aquí a llorar las penas y a secarme los mocos con la literatura, ese arma estupenda y estúpida de la que una no se puede deshacer en un descampado. Pero he decidido que no. Que no se la voy a escribir a él. Que él lleva demasiados meses sin ejercer como Amor de Mi Vida, y se va notando. Si no, de qué me iba yo ahora a encaprichar de ti. Esta carta, querido mío, y no por ello dejará de ser unilateral, esta carta te ha tocado.


("Qué le vamoh a hazé")

Hace dos años y seis meses, cuando no me acordaba de ti, le pedí un deseo a la Luna. La Luna de Agosto, ya sabes. La que concede los deseos más y mejor. Sé que la Luna de Agosto concede los deseos porque así me lo explicó en 1997 Carmen, una chica de Madrid que tenía el corazón roto y trataba de recomponer los pedazos en la playa. No he vuelto a ver a Carmen, y en realidad nunca me dolió demasiado cómo tuviera ella el corazón. Pero me explicó lo de la Luna de Agosto, y es cierto. Sin embargo, conocer ese misterio (¿se puede decir 'misterio'?) no era sólo patrimonio de nosotras, y la gente empezó a pedir cosas a la Luna. Cosas disparatas, como han de ser los deseos. Cosas contradictorias que, de cumplirse a la vez, destrozarían vidas e imperios intangibles. Cosas Dadá sin percatarse de que Dadá no existe.



Y la Luna empezó a acumular lista de espera.



Hace dos años y seis meses, cuando ni me imaginaba que un día iba a querer besarte, le pedí un deseo a la Luna. Hoy la Luna me ha concedido el deseo.


("¡No jodas!")

O quién sabe si ha sido la Destino. La Luna es muy suya. Selene es muy suya. Hace dos años por estas fechas, cuando dudaba de todo y no quería dudar de nada, un par de veces le pregunté qué coño estaba haciendo con mi vida, pero qué coño. Y Selene adoptaba forma de D. No sé si lo hacía porque el Plan D le gustaba tanto como a mí o porque nunca me perdonará haber tenido un hámster al que le puse de nombre Endimión. Quizás la Luna sea un poco solemne de vez en cuando. Porque quién no es un poco solemne de vez en cuando.



Esta tarde (atención alerta cursi), con la Nix ya encima y las luces de Navidad, oh, centelleando en los grandes angulares, sonó un correo en el móvil y paré de insultar a Wert para mirarlo. Remitente: Carlota. Asunto: "Hecho". Y tan hecho. Efectivamente, mi socia es más válida y más valiente que yo, y cambia el mundo en modo experto cuando le da la gana. Sonrisa. Calor sabrosito en el alma. Carlota lo ha conseguido, y yo quiero regodearme, brindar con ella y hacer un repaso mental y verbal de cómo nos lo hemos montado en estos meses para llegar a este punto. Porque somos un equipazo. Porque tú también cambias el mundo, aunque no lo sepas.


("¡Mola!")

En medio de la euforia, levanté la cabeza. Y ahí estaba. El cataclismo. El deseo pendiente. Me había tocado mi turno en la lista de espera de la Luna.



Cómo explicarte a ti, precisamente a ti, lo que no he logrado explicar del todo a mis báculos más importantes. A él tampoco creas que le expliqué mucho. Me temblaba demasiado la voz (que no 'La Voz', que también), pero creo que dije Amsterdam, creo que dije París, creo que dije Grecia y creo que dije Madrid, huida, seguramente dije huida, o lo pensé, qué cojones, si sé que dije su nombre y decir su nombre escocía, porque llevaba más de dos años sin decir su nombre mientras le miraba las cejas, el lunar en el cuello y esa sonrisa, qué puedo decirte de esa sonrisa, esa sonrisa que, mira si será bonita, que jamás le he hecho un poema.



Sé que dijo "sé feliz". No me vale. No es la primera vez que me dice "sé feliz", lo lleva repitiendo en bucle en esas fechas tan señaladas en las que el correo electrónico da una tregua y parece que aún nos importamos. Había muchos humanos alrededor. Humanos de colores, algunos cabreados, otros felices. En realidad creo que no nos dijimos nada. En realidad, una de las cosas que más rabia me dan es que el deseo me había interrumpido el chute de felicidad (¿se puede decir 'felicidad'?) que te tocaba. Que me tocaba. 



Hacía demasiado tiempo que no temblaba en la calle. Hacía demasiado tiempo que no temblaba abrazando a un ser humano. Mirar a los ojos al hombre que me mató -prefiero pensar que fue un homicidio involuntario- me hizo darme al vino y al tabaco, incluso al bochornoso acto de dejar de pensar en ti. Tú ahora te mereces más que él que piense en ti. Aunque de tus homicidios ya hablaremos. Tela.


("Mí no comprender")

Así que, cuando nos despedimos, cuando yo eché a andar rumbo a ese trozo de vida, a ese ejército diezmado que una vez abandoné por su culpa causa, enganché el teléfono, llamando, puta mierda que no me pueda echar a esta mujer en el bolso y llevármela encima cada vez que cambie de ciudad.

- Carlota.
- Ya estabas tardando en llamarme. ¿Has leído...?
- Sí. Y no te he llamado porque acabo de cruzarme con el Amor de Mi Vida. Muy fuerte. Estoy mal. Voy a comprar tabaco. Ahora voy a ir soltándote mi rollo a trompicones mientras ando por la calle a no sé bien dónde, pero luego tú me lo vas a contar todo. Sitio, hora, día. Quiero pensar en eso. 


("Esa es la actitud")

Y Carlota me lo contó todo. Y, minutos después, me mandó una foto del escenario elegido en el que seguramente fracasaremos perpetraremos algo, lo que sea, pero algo. Porque yo no sé si eres un capricho o un deleite. Ni siquiera sé si podría llegar a quererte o si te daría ahora mismo toda la sangre que llevo en el cuerpo. Creo que no. Creo que eres un sucedáneo. Pero un sucedáneo tan válido que estoy obligándome a pensar en ti mientras la herida supura en caliente. Quizás seas un fármaco experimental. Un sentimiento Dadá. Una gilipollez. Una puta mierda de la que no me acordaré el mes que viene y a quien jamás volveré a escribir una carta. Pero tampoco es la primera carta que te escribo. Lo cual me preocupa.


("Podría ser peor")

Yo no te quiero. Que no te conozca o que no existas no es inconveniente. Podría quererte de todas formas, quererte a lo bruto, hablamos de querer, no de racionalizar ni de emprender una sociedad anónima juntos que también. No te quiero, y probablemente de aquí a un mes, justamente un mes, no me quede ánimo para coger otro tren, ni me quede ánimo para retomar el Prozac, Orfidal, Dopubal, Esertia, cuidado con Esertia, incita al suicidio. No te quiero, pero eres futuro. Te cuento esto a ti porque a ti no te diría la serie de barbaridades que me ha quedado pendiente decirle a él. A ti quizás ni te diría hola. Por primera vez en dos meses, el mareo de esta noche no es cosa tuya. Hay que remediar eso. Me vas a gritar algo en bucle.



Ya. En realidad te escribo a ti porque a ti no tengo nada que decirte. Porque para qué contarte a ti que me arrepentiré toda la vida de no haberle dado un beso en la boca.


("No vamos bien")

Pero una cosa sí te digo. Atención al ego. Lleva cuidado conmigo, pedazo de humano. No subestimes los disparates de los que puedo llegar a ser capaz. Porque no sólo soy una superviviente: soy una zombie. Me morí una vez. Me morí y hoy he mirado a los ojos a mi asesino. Y no he sentido ganas de venganza, ni siquiera una chispa de rencor. Soy un ser atípico, enfermo, demente y extraordinario para mal. Soy una humana, sí, pero soy una humana que tuvo el santo coño de meterse a cambiar el mundo sólo por besar en la boca al seguramente verdadero Amor de Su Vida. Y, además, ahora tengo un equipazo. Así que cuidadito. Como se me meta en la cabeza quererte, no respondo. Anda, mira, igual que tú.