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sabato 10 novembre 2012

La increíble historia de Miguel Kocina

"La monstruosidad nos fascina porque hace salir al republicano conservador vestido con el traje de tres piezas que todos llevamos dentro. Necesitamos y nos encanta ese concepto, porque es una reafirmación del orden que todos ansiamos como seres humanos".
Stephen King 


'La voz' ha servido para recordarle a España que la verdadera voz, la mejor, ya la conocíamos. Ya había pasado por otros programas de televisión, ya había tocado psiques y hasta generado sonrisas. Ya había ganado en el corazón de mucha gente y, por tanto, también en el alma. 



Gane quien gane 'La voz', no será la Voz. Y ahora pasemos a otro tema. Amiguitos y amiguitas, hoy queremos hablaros de un muchacho que no tiene igual, de un caso único bueno, no en este país que se llama España, del ídolo de mi amiga Palabricas. Nos estamos refiriendo a... 


¡¡¡MIGUEL KOCINA!!! 

Miguel Kocina llegó a nuestras vidas cuando 'Operación Triunfo' agonizaba, esto es, en la hasta el momento última entrega del formato que lanzó al cajero estrellato a figuras de la talla de sus tocayos Miguel Ángel Silva, Miguel Nández y Miguel Cadenas. Ergo, Miguel Kocina estaba predestinado a triunfar en este programa, pero, cachis, tuvo la mala pata de participar en una edición que no sólo estaba marcada por la presencia de Pilar Rubio como presentadora, sino que en su contra tenía la no-presencia en el jurado del hombre más atractivo del orbe. Ay.


(Ay)


Además, entre los concursantes de aquel año Miguel Kocina se las veía con una durísima competencia: tendría que lidiar nada menos que con el arte, el saber estar y el ruiseñor alado de la garganta de Nahuel



Mira si estaría estropeada la edición de antemano que no sólo volvió a entrar Geno a la Academia, sino que Miguel Kocina se quedó fuera. ¿En beneficio de quién? Nada menos que de Coraluna, una discapacitada visual con nombre de Pokemon que, además, cantaba así de bien. Se recomienda darle al play y escuchar con los ojos cerrados, al más puro estilo 'coach': 




'Operación Triunfo', como era de esperar, echo el cierre pronto y mal, con una gala final en la que apareció Bustamante como estrella invitada. Fueron pasando los meses y parecía que los programas musicales estaban de capa caída. Así, estrellas rutilantes de la pequeña pantalla tenían que buscarse las habichuelas en otros lares no menos dignos, como la isla de 'Supervivientes: perdidos en Honduras' o la calle Montera. En su caso, Miguel Kocina, como grande que es, pudo seguir viviendo de su voz, la cual brilló en pequeños-grandes acto, como este mitin del Partido Popular: 




Hasta que llegó 'La voz'. El formato importado que Telecinco empezó a anunciar con una canción de Whitney Houston -quien falleció por pasarse de la raya en plena promoción de este spot, el cual fue retirado por razones obvias-. Miguel Kocina, como tantos otros jóvenes ilusionados de este país, vio el anuncio y algo se encendió en su interior. Pero Miguel, nuestro Miguel, tenía algo que lo diferenciaba del resto de aspirantes a entrar en esta renovada academia: Miguel Kocina tenía CARISMA. Pues sólo el carisma, claro que sí, había conseguido convertir al asturiano en un superviviente en nuestra memoria. Cuando lo vimos subir esas escaleras, todos lo reconocimos, saltamos del sofá, colapsamos los SMS, el whatsapp y los tweets: “¡ES MIGUEL KOCINA!” “MIGUEL KOCINA IS BACK!” “COME ON TO THE VOICE!”



(Quedada espontánea en Cibeles para celebrar la vuelta de Miguel Kocina a la televisión)

A estas harturas de la película, todos conocemos lo acontecido y no ahondaremos más en la herida. Miguel Kocina impresionó a 'coaches' y público, deleitó a las masas, puso al respetable en pie y fue fichado por un Melendi que hasta osó a soltarle que quería “ganar con él el concurso”. Pocas semanas después, el concursante asturiano fue eliminado, por decisión del propio Melendi, en una batalla contra Ruimán, un obeso que no sólo tiene la tara de ser canario, sino que, además, es ciego.


("Podría ser peor")

¡Otro ciego! ¡Otra discriminación positiva, claro que sí, viva la demagogia! Melendi escogió a Ruimán -quien agradeció el detalle al grito de “¡SABROSITO!”, como buen discapacitado mental- y Miguel Kocina se vio obligado a abandonar el concurso. 


(Quedada espontánea en Cibeles para protestar por la marcha de Miguel Kocina de 'La voz')

¿Y qué hizo nuestro protagonista tras esta nueva afrenta, tras esta flagrante injusticia? ¿Liarse a quemar garitas de la ONCE, como habría hecho cualquiera de nosotros en su lugar? Pues no. Nuestro héroe resistió y no tenemos constancia de que protagonizase ningún acto vandálico. Es más, jamás le hemos oído pronunciar insulto alguno dirigido a otros ciegos de fama mundial, como Stevie Wonder, Serafín Zubiri o el sastre de José Corbacho.


Desde entonces, todo ha cambiado. A pesar de que ya no le vemos por televisión -cosa horrible, pues le echamos de menos-, gracias al poder de las redes sociales y a su innegable bondad y empatía, Miguel Kocina mantiene un trato fluido con sus múltiples fans a través de, por ejemplo, Twitter, donde el joven comparte sus emociones...


... Amenazas Sugerencias...



... y nos obsequia con imágenes impagables:

 
Como impagables son las conversaciones que, también vía Twitter, mantiene nuestro Miguel Kocina con su ex compañero y aún integrante del equipo de Melendi, Ruimán:


 

Lo que nos escama, a la par que nos preocupa, es que, teniendo como tiene Miguel Kocina más de 7.000 seguidores en Twitter, la cuenta de su club de fans oficial sólo cuente con apenas 300, entre ellos mi amiga Palabricas, como no podía ser de otra manera, tal y como revela esta captura de pantalla:



A este respecto, dicen las malas lenguas que, de los 7.000 que siguen a Miguel Kocina, 6.500 lo hacen para reírse de él, pero eso es una idea tan cruel e insidiosa que no le daremos pábulo en este blog. Aquí respetamos a los artistas y no consentimos ni una sola falta de respeto.

   
El Comonunca quiere pedir por favor, de rodillas si es menester, a Miguel Kocina que nunca cese en su empeño de triunfar. Que jamás abandone su sueño. Queremos aplaudirle en el próximo reality musical que se invente cualquier cadena de televisión, queremos verle sobre las tablas de un plató, queremos el ritual, su presentación de nuevo, su sonrisa, sus tablas, su dominio de la escena, todo él. Miguel Kocina logró por méritos propios y desde el primer día un hueco en nuestros corazones. En nuestras almas...



Y, ahora, ya no sabríamos vivir sin él. Eres un monstruo, Miguel Kocina. Y eso lo ve hasta un ciego.



(A 'La voz' le debo la voz. El haber devuelto a mi humilde vida de humana una voz que aún no sé cómo olvidé, pero que en realidad no olvidé nunca. Porque no pensar en algo o en alguien no es olvidar. Pero basta, que estamos entrando en metafísicas).



Me apetecía insertar esta imagen porque sé que a algunos os excita, aunque no venga al caso. Sigo. Cuando una voz cambia el mundo, aunque sea el mundo de una sola persona, esa es La Voz. Que no se te olvide, Melendi.





Normal.


lunedì 1 ottobre 2012

Míster Pelocho, arreste-nos

De un tiempo a esta parte se me pasa a diario por la cabeza robar carteras en el metro. Quizás debería avergonzarme de ello, pero en realidad de lo que me avergüenzo es de no haber tenido aún el valor de sustraer ninguna. Quién sabe si entonces, con el parné hurtado a simpáticos turistas y/o ejecutivos medios con residencia en el extrarradio, podría pagarme el viaje a Delfos sin necesidad de recurrir al dinero de mis hijos, esto es, sin necesidad de donar óvulos.


La semana pasada robaron el bolso de una amiga de una manera sencilla y temeraria. Tan sencillo y temerario como es dejar tu macuto encima de la mesa de un local de Lavapiés –barrio cuyos moradores no hacen honor a su nombre– mientras sales a la puerta a echar un cigarro. Todo ocurrió antes del recital de un señor que tiene ego para abastecer a todos los emos de Europa, que gritaba muy fuerte que ¡¡SIN VIVIENDA NO HAY VIVIENDO!! y que fue el impulsor de aquel maravilloso blog de poetas feroces que tantas alegrías nos reportó una madrugada. No obstante, Neorrabioso se merece mis respetos, porque también es responsable de pintadas como esta:


Volviendo al robo en sí –yo no he venido aquí a hablar de poesía, dado que no sé leer–, la damnificada, nerviosa, me pidió que fuera yo quien telefonease al 091 para proceder de los trámites habituales en estos casos (denunciar los hechos, que se han llevado el DNI, deme usted el número para anular las tarjetas, etcétera). Llamé, se puso un señor, di los datos pertinentes, blablá, sí, sí, y el poli me facilitó el presunto teléfono de Caja Madrid al que acudir en estas urgencias. Vale, llamando, oh:

El número marcado no existe

Valga por delante el beneficio de la duda, quizás he pillado el número mal, vuelvo a llamar al 091, sí o qué, se pone otro poli, me pasa un teléfono diferente, vale, llamo a este, pero…

El número marcado no existe

("Qué le vamoh a hazé")

Menos mal que el 091 es gratis. Tercer intento. Se pone un poli diferente. Tercer teléfono. Esto es más difícil que entrar en directo con René Philippe Vilmont. Oh, al menos este da línea. Al tercer tono descuelga este señor.


- Buenas noches, le atiende Néstor de María, ¿en qué le puedo ayudar?
- Hola, buenas noches… Mire, es que me han robado el bolso esta noche, he llamado a la Policía y me han dado este número para anular la tarjeta.
- Sí, cómo no. ¿Cómo se llama usted?
- Larisa.
- Bien, doña Larisa, lo primero, ¿cómo se encuentra?
- ¿Perdón?


- Sí, cómo no. ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se encuentra usted tras el robo? ¿Está tranquila? Esté tranquila, nomás. Lo importante es que esté usted bien.
- Eh… Sí, sí, estoy bien. Pero quiero anular la tarjeta. Es lo que me urge.
- Bien, dígame el titular de su American Express.
- Ehmm… No, no tengo American Express. Mi tarjeta es de Caja Madrid. Creo que la Polic…
- Este es el teléfono para anular su tarjeta American Express, doña Larisa. Pero lo importante es que usted esté bien.
- … se ha confundido. Vale, vale, muchas gracias, buenas noches, chao…


Cuarto intento. A ver si por fin entro en directo y puedo hablar con René, que lo veo todas las noches. Ay.

(Ay)

- Policía, buenas noches.
- Eh… hola. Mire, he llamado cuatro veces, no sé si he hablado contigo o con un compañero tuyo, la cuestión… que me han robado el bolso, estoy intentando conseguir el teléfono de Caja Madrid para anular la tarjeta y me habéis dado ya dos que no existen y otro que corresponde a American Exprés. A ver si tú…
- Pues llama a los Pelochos.
- ¿Perdón?


- Llama a los Pelochos -insiste el agente-. Llama al 11888. Ellos lo saben todo, seguro que tienen el teléfono que necesitas.
- Va… vale…


Que la Policía de Madrid nos remitiese a los Pelochos es una anécdota al lado de lo que presenciamos un rato después en la Comisaría, con agentes ociosos en la puerta y un jefe literalmente durmiendo en la oficina a quien despertó nuestra presencia y la intención de formalizar la denuncia del robo, sí o qué.


Dado que, al sustraer el bolso, también se habían llevado las llaves, tuvimos que emplear nuestro ingenio, encanto y belleza natural para convencer a los policías de que era importante, cuando no imprescindible, que una patrulla nos acompañase al hogar, no fuera a haber en el salón una comuna de rumanos o, peor aún, extremeños.


Al final, uno de los muchachos que terminaba su turno se ofreció amablemente a acercarnos, haciendo uso de su coche particular, y hasta subió al piso e inspeccionó cada una de las habitaciones –ducha incluida– para cerciorarse de que no había extremeño ratero alguno en el habitáculo. El diligente agente completó la misión y se retiró, aunque personalmente no me habría importado que se quedase en el sofá haciendo guardia toda la vida, o al menos toda la noche, porque su sola contemplación inspiraba a entonar esto:


Por cierto, los Pelochos nos facilitaron a la primera el teléfono de Caja Madrid para anular tarjetas que, por cierto, también podríamos haber hallado en cualquier cajero de la ciudad, pero es retraso mental tiene estas cosas.


Luego, a gran escala, ves hostias en las calles y a portavoces de la Policía diciendo en Twitter esto…

... y esto...


… y al simpatiquísimo director de La Razón denunciando que el Sábado en Neptuno lo que aconteció fue un gran botellón, pues se consumieron 5.000 cervezas, el mismo número que Ortega Cano guarda en el que fuera vestidor de Rocío Jurado, que consumirían Massiel, Leandro de Borbón y Mila Ximénez si quedasen a tomar el aperitivo o que Esteso y Pajares demandaron durante el rodaje de ‘Los bingueros’.

(Peligroso colono mahometano incitando al alcoholismo el Sábado en Neptuno)

No me salen las cuentas. Si, según datos manipulados oficiales y tirando por lo bajo, allí éramos 6.000, mil de nosotros nos quedamos sin birra –mis acompañantes y yo, por ejemplo, pasamos la tarde a fuerza de Cola-Cao– y los otros 5.000 sólo tomaron una. Si, calculando la capacidad de la plaza basándonos en convocatorias como la misa del Santo Padre en verano de 2011 o cualquiera de las victorias del Atlético de Madrid, allí había decenas –cuando no cientos– de miles de personas, 5.000 cervezas me parecen pocas, Paco, sí o qué.


De lo que piensan los responsables de este blog sobre los movimientos sociales, la Revolución y el cómo gestionar estas cosas hablaremos otro día, aunque detallaremos que nos preocupa bastante que el señor Enrique de Diego, autor de estas perlas a los catalanes…


Se una ahora al pueblo al que tanto escupió desde las filas de Intereconomía, escriba esto…


… y se haga fotos como esta. Pero otro día, que esto está tomando tintes muy solemnes y yo hoy tengo que rellenar unos papeles sobre la PAC.


Con lo de Madeleine, mi caso favorito Ever, aprendí que, cuando quisiera asesinar a alguien, lo mejor era llevármelo a Portugal. De un tiempo a esta parte, y viendo casos como el de José Bretón o hace unos años el de Dolores Vázquez, cada vez se difumina más la idea de que la Policía española pueda ser así…


... cuando en realidad es así:


De momento, seguiré viendo si me atrevo a robar carteras en el metro. Lo cierto es que, si no estuviese en el Ministerio, me resultaría bastante más fácil. Soy una bellísima persona. Y, si me tienen que atrapar, que sean los Pelochos. 


sabato 12 maggio 2012

René Philippe Vilmont. El amor brujo

Todo lo que he dicho ha sido sin ánimo de ofender. 
Mi propósito sólo era infligir dolor y amargura. ¿Ofender? NUNCA
@queridoantonio


Podría escribir los versos más tristes esta noche contaros muchas cosas, oh, amiguitos y amiguitas, fans del Comonunca, devotos de cariños y besitos en el alma y la nariz. Podría hablaros de lo fácil que resulta introducir armas entrar en el Congreso de los Diputados, siempre que lleves una camisa cara y una bonita sonrisa. Podría hablaros del aire limpísimo de Madrid, ese que todos conocéis por foto...




... o de los problemas mentales que acarrean actores que antaño cotizaban, como Marta Fernández-Muro y uno que salía en 'Agitación + IVA' y que ahora da pena y da gritos en los bares de Malasaña. Pero tengo una prioridad porque, señoras y caballeros, me he enamorado.


("¡No jodas!")

Sobran las palabras. Sin más preámbulos, les presento a...


¡¡René Philippe Vilmont!!

René Philippe Vilmont es maricón, tal y como él se define en su web, "vidente y kabalista", y uno de los fenómenos de la televisión más adictivos desde que terminó 'Supervivientes'. Con su forzado acento francés, su lunar en la mejilla y sus maneras de artista, me lleva loca, coladita perdida, me deja pegada a la pantalla hasta las cuatro de la mañana, para escuchar sus veredictos. Paso a reproducir la predicción más favorita de las muchas que hasta el momento le he escuchado. Véase:


Señora que llama.- René, llamo para preguntar por la economía.
Vidente.- Señora, ¿tiene usted coche?
Señora.- Sí, tengo...
Vidente.- ¿Y si le dijera que le van a fallar los frenos del coche y va a tener un accidente?
Señora.- ... Pero... yo llamaba por la econo...
Vidente.- ¡¡¡¿Le estoy diciendo que va a morir y usted se preocupa del dinero?!!! Otra llamada, siguiente.




Supongo que, con esto, ya os habrá robado el corazón. Pero, por si acaso, hay más:


Señora.- René, llamo para preguntar por el amor.
Vidente.- Señora, ¿quién tiene cáncer?
Señora.- Pues... que yo sepa... nadie...
Vidente.- Pues o usted tiene cáncer o alguien muy allegado lo tiene y no lo sabe. Veo bultos por todo el cuerpo. Que se lo trate. Siguiente llamada.




Con estas respuestas -y muchas otras del estilo-, René ha robado mi corazón. Es por eso que cada madrugada paso hora y media al teléfono, con la ilusión de entrar en directo y lograr mi sueño. Mi sueño en realidad es entrar en la casa de 'Gran Hermano', donde todo se magnifica, pero interactuar con este iluminado, grande, elegido, no tiene precio. Bueno, sí tiene, unos 300 euros que me vengo dejando por noche, pero, ¿qué es el parné, comparado con la gracia infinita de escuchar la palabra de René Philippe Vilmont? 


("Money, money, money")

Es tal mi deseo que, evidentemente, he querido saber más de él. Y nuestro amigo tiene web. Véase un extracto de su apariencia:




No nos mosquea nada que en el lateral derecho de la página luzcan claramente los logos de Visa y MasterCard. Insistimos en que no hay dinero que pague el gozar de la clarividencia de un ser indudablemente conectado con el mundo espiritual. Todos los que se atreven a afirmar que lo que está haciendo René es una vulgar estafa son personas infelices, que faltan al respeto y cuyas vidas están cegadas por esa lacra inmunda que es la racionalidad. Pena.


(Pena)

Pero el equipo del Comonunca puede ayudaros, incrédulos, a ver la luz. Primero y principal, fijaos en una sentencia que René Philippe ha optado por resaltar en su web, de profunda y asombrosa que es:


"A los 3 años de edad cuando estaba cenando le dijo a su madre que porque no le ponia un plato a la abuela, pero la abuela hacia tiempo que habia fallecido entonces la madre supo que René habia heredado el mismo don que sus ancestros."


("Qué bonito")

Y veamos, además, qué maravillas nos propone en su Twitter:




Donde, asimismo, hace gala de las buenas compañías de las que se rodea:




Doy por hecho que, a estas harturas, no os cabe duda alguna de que estamos ante el dignísimo sustituto de Rappel. ¿Qué digo Rappel? Nuestro René Philippe Vilmont es incomparable y jamás usaría túnicas. Él tiene otro estilo. Más definido, más elegante, mejor. Ahora mismo todos le queréis y estáis llamando a LaSexta para hablar con él. Pero, por si quedase algún incrédulo -alguien de Extremadura, fijo, que hay que repetir las cosas cien veces-, os dejo un pequeño documento audiovisual, de sólo unos segundos, tras el cual amaréis a René Philippe Vilmont como yo ya lo amo:





Hermoso cariños, ¿verdad? Sabía que os gustaría. Pues estáis tardando en preguntarle vuestras dudas. Dejad de lado a Esperanza Gracia, es una aficionada. Y, dado que el volumen de trabajo de René es tal que no podrá atender-os en masa, ahora que os disponéis a ir todos, no os preocupéis. Tengo la solución. Vosotros me mandáis el dinero a mí -la voluntad, lo que valga la consulta, de 50 a 100 euros por cabeza, no pido más-, yo me encargo de mandarle a René un correo con vuestros datos y él orará por vuestras almas y vuestras primas muertas. ¿Qué os parece? Y que conste que esto no me lo acabo de inventar y que mucho menos usaré vuestro dinero para marcharme cuatro días con una amiga a Atenas y Zurich, qué va, yo jamás haría eso, por quién me habéis tomado, ni que fuera yo el marido de una Infanta.


("No vamos bien")

Y ahora me retiro a peinar a mis elefantes imaginarios y a aprender cómo se pronuncia Spiegelgasse. Bendiciones y buenas noches.