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lunedì 3 giugno 2013

Cinco años y un día. La condena

Y mi propósito de esta semana será ser feliz 
diez minutos seguidos
@miriammillan 

Cinco años y un día. En verdad parece una condena. Cinco años y un día desde que los efluvios de Baco (qué cursi te ha quedado eso, hija mía, "los efluvios de Baco", no puedes decir simplemente "la borrachera", "la melopea", "el pedo", que es lo que básicamente llevabas encima, en fin, sigue, criatura) me empujaron sin mesura a tus brazos y tú no sólo no te apartaste, sino que te dejaste hacer. Yo era Niña y tú eras Vida. No importaba nada más. Ni la vida verdadera, en barbecho y con la tregua, ni la sangre a borbotones, ni las cinco de la tarde, ni la metástasis. No importaba nada, porque tú en unas horas cogerías un avión y dejaríamos de existir, y lo sabíamos.



Y todo volvió a su estado natural, tú bien, yo mal, tú risas, yo dolor, como dice la canción. Al día siguiente le lloré tanto al Amor de Mi Vida que tuvo que intuir que te quería, aunque mi boca te negase más veces que dientes me quedan en ella. Cinco años y un día. Cinco años y un día desde que crucé la pasarela, y no hicieron falta aplausos ni vítores ni instantáneas. Me aferré al tacto de tu cintura y tú al de mi culo, porque los seres humanos sí tenemos tacto. Ni tú ni yo habíamos pasado todavía por el quirófano y, a día de hoy, te sigo queriendo por encima de mis posibilidades. Y los dos hemos escrito ya varios libros que hablan de eso.

Si una vez fui capaz de permanecer quieta en esa terraza de Atocha sabiendo que en minutos bajarías del AVE, si fui cabal y controlé mi psicopatía, creo que seguiré siendo capaz de no acosarte quizás durante cinco años y un día más. Debo de ser demasiado subnormal, o amarte demasiado, porque, con la que está cayendo, me basta con tu sonrisa. Sonríes, todo va bien. En qué pedazo de cursi de mierda me estás convirtiendo...



Te mentí cuando te dije que no te vería más en lo que me quedaba de Vida y, cuando te volví a ver, sudé tanto y tan fuerte que se derritieron los árboles del Retiro, aunque hubiera pingüinos de atrezzo. En cinco días tenemos una cita y podría contártelo todo. Relaciones fallidas, relaciones estúpidas, las veces que me morí, el ángel que me tocó, las preguntas que me aseguraste que cambiaban siempre, y que por eso eran eternas. Evidentemente, no te diré nada. Te quiero tanto que se me quedan pequeñas todas las hipérboles, todas las metáforas. Te quiero tanto que jamás has dolido. Aunque sigas perdido entre aviones, entre canciones y carreteras, como dice la canción. Cinco años y un día, y nadie podrá negarme que, al ganar en lo tuyo, he ganado en todo.

Soy consciente de que un día me moriré, no creas que me asusta. Pero me moriré repitiendo en bucle que yo te besé en la boca. A ver cuántos de vosotros, pedazos de humanos, a ver cuántos podéis moriros presumiendo de semejante epopeya. Rabiad de envidia. 


domenica 8 luglio 2012

Primeras impresiones

La máquina del café no tiene memoria. Tampoco la tienen las mesas, las sillas, el ascensor. Ninguno se ha quedado impregnado de tu olor, ni de tu recuerdo. Como las aceras de Atenas, que se olvidaron de ti seguramente antes que yo. Los ordenadores no se acuerdan de tu nombre. Los papeles cuadriculados, las fotografías de muertos, las papeleras, no exhiben tu sello ni tu legado. Siguen adelante sin tus dientes. No están marcados ni se han vuelto intocables después de que tú los tocaras. El fax no sabe que lo esperabas. Los cables de los teléfonos no se enredaron en tu apellido.Si algo cambió, no fue por tu causa. Si algo brilló, no te lo debe.


Ni siquiera yo. Yo ya no te quiero. O sí que te quiero. Pero te quiero menos.


venerdì 30 dicembre 2011

Paz y flores (Forever) o DosmilOnce Upon a Time

2011. El año que te reconocí. Cuando aprendí, en Enero, que no hay mejor solución para la bronca perfecta que el polvo imperfecto, y Pequeños Ponys tomaron mi casa en la farsa orquestada de enamorarse del Señor X sin enamorarse, con lo cual dolió lo justo, pero dolió. 


("Qué le vamoh a hazé")

En Febrero, el marido de Betty pasó a residir con su concubina, por lo que Betty y yo nos fuimos a Atenas. Allí comprobé, sorprendida, que la calzada de la calle Adriano no quedó cubierta de jazmines después de ser pisada por el Amor de Mi Vida, así que subí a la Acrópolis a dar las gracias. En Eleusis toqué piedras que quizás no debería haber tocado nunca un humano profano en los Misterios, y en Delfos una niña rubia natural de abrigo rosa me recordó el enormísimo poder. 


(Ay)

Nahuel ganó 'Operación Triunfo' y un hueco en nuestros corazones. El Señor X empezó a acostumbrarse a venir a casa a que le hiciera la comida y luego le preparara algo de comer, hasta que en Marzo se le ocurrió morirse y me obligó a vestir luto durante tres días con sus noches.




Desgrané Abril sabiendo que no sabría dónde acabas tú y empieza el Cielo, y fue tanta la purpurina y tan alarmante la pólvora que recuperé hasta el sentido del olfato corriendo detrás de tu nube. Aplaudimos a las llamas en modo oración on, porque estábamos rezando. Y fue tan asombrosamente tuyo que ya si eso vomito colorines directamente y cierro el pico.




Cambié de centena sin ganas. El Amor de Mi Vida me hizo llorar con un correo tan breve como culpable, pero tuve poco tiempo para auto-mutilarme porque llegó el hospital. El ingreso de mi padre nos hizo recuperar afectos y coleguismos, y descubrimos que hay señoras que, además de a la Virgen, piden cosas a los retratos de Antonio Tejado. 


("¡No jodas!")

En Julio asistí a una misa católica y se convocaron Elecciones (¿casualidad? Sí, supongo que sí). Alertada ante la opción de que podría llegar a vivir bajo un régimen facha que cerrase fronteras, robé pedí prestado el oro de mi familia y lo cambié  por un billete a Atenas, desde donde, tras las seis horas de autobús más fructíferas de mi vida, desembarqué en un Litóchoro perfecto, y su circunstancia.




Digo Septiembre y digo BASTA. Digo Septiembre y digo cosas cursis. Tiraré de la frase que tiempo después me apuntó mi Aurora, Esteban, Carlota, en una libreta de papel (aún existen, adictos de la Red) para rememorarlo:

 Todos los miedos del mundo huían, muertos de miedo, cuando me abrazaba a ti


Y entonces empezaron las secuelas del quererse mucho y quererse bien. Voy a quemarlo todo. Empezando por las cosas de Jose, el ex Amor de Mi Vida, que se quedaron en aquel hogar alquilado que fermentamos durante un lustro. Lo último que saqué de esa casa fue el microondas. Cerré la puerta y abrí las lágrimas. Y arribé al piso paterno con tres cajas de plástico, un libro de Tristan Tzara y 11 años en el alma (¿se puede decir 'alma'?).


(Podría ser peor)

Entonces pasó Dadá, pasó París, pasó Eva y me arrodillé delante de la tumba de Tristan por primera que no última vez. Entonces pasó Madrid, y volvieron a huir los miedos.




El Señor X resucitó y confirmé que la necrofilia es sucia y aburrida. Florinda Chico se murió. Alberto de Mónaco se casó con una mujer. 




Dejé el tabaco, cogí el tabaco, dejé el tabaco, cogí el tabaco, dejé el tabaco, cogí el tabaco. Amy Winehouse se murió. Gracias a 'La noria', España supo lo que es la pena. 


(Pena)

Y también comenzó la Revolución, y pegaron a Willy Toledo, y un retrasado señor dejó el Gobierno en manos del retrasado maricón caballero que ya había perdido dos veces contra él. Viví de las rentas. Imputaron a mi amigo Camps y a Iñaki Urdangarín, pero Gerry McCann siguió escapándose vivo. 


(Hay que decirlo más)

Nieve siguió siendo mi mejor amiga, la madre de mis hijos. Y Mary, mi cotilla favorita. Y Gisele, y Rose, y Betty, y esa gustosa certeza que me llena de orgullo y satisfacción de que sigan saliendo los mismos nombres en la lista de amigas. Claudia aceleró su facherío hasta tal punto que dejé de quererla un poco. Pero llevo bien su cuasi pérdida y, tal vez para paliarla, me dio por desvirtualizar a seres virtuales que, oh, danger, resultaron ser adorables, y a quienes ahora quiero un poco.




Y entonces pasó Barcelona, y volvieron a huir los monstruos.


(Foto hecha por Tecla en las Ramblas de mi alma, oh, he dicho 'alma')


Y en estas fechas tan entrañables, la Reina y yo, parientes, gambones, amistades antiguas, cervezas nuevas. Si te digo la verdad, ahora sólo me apetece mirarte a la estrella, brindarte en la cara, tocarte la Noche, engañar a todas estas escorias que piensan que estoy hablándole a un ser humano.




FELIZ 1996

venerdì 28 ottobre 2011

Necrofilia (o la paradoja del círculo hermenéutico)

ALERTA CURSI


ATENCIÓN, LECTOR. Lo que sigue es un texto que incluye las palabras ‘caricias’, ‘corazones’, ‘colores’, ‘ecléctico’ y 'regalo'. Este blog recuperará su actividad habitual el Sábado, 29 de Octubre, al finiquitarse el periodo de luto oficial establecido por sus administradores. Rogamos disculpen las molestias.



¿Sabes ese regusto raro de tener la certeza de que estás ante el final de algo, pero no te hace ni puta gracia, a pesar de lo cual lo aceptas, pues quizás en el fondo quieres que sí sea el final de algo? … ¿No?


Isabel –una amiga que tuve en otra vida, y que me gustaría seguir teniendo en ésta– me explicó una vez el concepto de círculo hermenéutico. Hasta tal punto molaba que lo empleábamos en nuestras conversaciones por el Messenger. Ahora hago memoria –Octubre tendrá su revancha– y, si me pongo en plan cursi-simbolista, casi podría decir que nuestra historia (¿se puede decir ‘historia’?) tiene forma de círculo hermenéutico. Aunque tú no entiendas las palabras esdrújulas.

Escribir ahora un texto cursi me apetece lo mismito que introducirme la bombona de butano vía anal. No me agrada detallar que he estado llorando hasta decir basta, mirándote hasta decir basta, queriéndote hasta decir basta, como quieren los locos que respiran mal, metidos de lleno en los estertores del querer absurdo. Nuestro cuento –periodo de entreguerras, según mi diario 1.0. Saluda, diario 1.0–…

(Potatitos y un gusano custodian a diario 1.0 para la foto)

… Digo que nuestro cuento es eso, un cuento. Y que es estúpido e irrisorio condensar en un post de miedda una relación (¿se puede decir ‘relación’?) de siete meses y medio. Relación que terminó en Marzo. Cuando te moriste.

Fue una putada que te murieses. Dolió mucho, mucho, mucho, mucho. Y costó asumir el deceso. Y pasaron a consolarme mujeres vestidas de negro. Y sí te guardé el luto. Fue una putada que te murieses. Te eché de menos muchos días, muchas noches, en esas fechas tan señaladas, en el tiempo ordinario, hasta decir basta.


Suerte que, antes de morirte, me guardaste las espaldas. Yo, que capaz soy de ponerme de un bucólico-parnasiano que da asco, contigo aprendí a quererte sin idealizarte. Aprendí que eras un humano, simple y llanamente un humano, y que, oh, sorpresa, el Amor de Mi Vida también lo era. Quizás no lo aprendí, quizás ya lo sabía. Tú me recordaste que lo sabía. Aún te debo una. O tal vez no. Humano.

Podría coger cualquier autobús con tal de un beso más, dice la canción. Es justo lo que he hecho. El vídeo. Salir corriendo. Aquí la lista, la que no tuvo pegas en perderse en Roma, en Lisboa, en Atenas, así, al lío, aquí la imbécil se pone reparos a la hora de ir al pueblo del al lado. Déjate de hostias. Dejo-me de hostias. Ya voy a verte, ya voy a verte…

El abrazo no sé contarlo. Tal vez me salga mañana. Sé que no fue como aquel, pero fue. El mero hecho de que fuera me convierte, nos convierte, en privilegiados. Y sonríes igual. A primera vista, nadie diría que llevas siete meses muerto. Te han crecido las pestañas. Y uno de los lunares. Se me está poniendo cara de tonta, pero Lot y Orfeo están rabiando de envidia.

(Orfeo inconsciente)

Y luego vinieron la juventud, la confianza, la hostia –lo siento, mi memoria histérica lo reclamaba, te guardaba esta hostia–, las cosquillas, las caricias, tu cuerpo, el mío, esa remembranza de costumbres antiguas que, conforme escenificas, te vas percatando de que empiezas a parodiarlas; los corazones de colores en la muñeca, esos que llamarían la atención de mi gato y de tu psique; la comida en la facultad, mucha sustancia, precio barato, café para mí, chocolate para ti; tu nueva coraza de borde, restos de maquillaje en el cuello de la camiseta, y mi dios favorito, tu jefe.

Me quedo con tu ‘bueno, xiqueta’ como colofón. Crecer es aprender a despedirse, Risto dixit.

(Ay)

Aunque nos hemos emplazado a compartir cosas –conciertos, paseos en coche, tontadas que hacen las personas–, tú y yo sabemos que son entelequias. Que los muertos no saltan, los muertos no conducen, los muertos no eyaculan. Yo, al menos yo, tengo claro que, cuando nos despidamos a pie de tranvía, tú regresarás al reino en el que ahora habitas y yo volveré a centrarme en el Dadaísmo y sus circunstancias, esas que no has entendido, con lo cual sí has entendido.

("Esa es la actitud")

Me voy con el regusto de haber cerrado nuestro círculo hermenéutico. Con el privilegio, pero también con la nostalgia. Saudade, me temo. Tal vez hasta se me antoje la torpeza de volver a echarte de menos. No me fío un pelo de mí. Me fío casi menos que de ti.

Ojala que te vaya bonito, como dice la canción. No sé si te dejarán venir, no sé si podré contar contigo –o podrás contar conmigo– alguna vez en este mundo que de vez en cuando nos duele tanto, pero sí se una cosa: nos la bufa. Hemos protagonizado una novela breve que gustaría a Paulo Coelho, a Antonio Gala y a Tristan Tzara por igual. Estoy contenta con el trabajo realizado. Con las líneas esbozadas por ti en el ecléctico (¿se puede decir ‘ecléctico’?) mapa amorfo de la vida verdadera.


Eso sí: está aquí el bajón y dice que se queda al menos 24 horas en mi casa. Que le dé cama y cobijo. Shit.

- Él se murió en Marzo –trato de explicarle a mi tía y madrina, con la cabeza en su regazo, con Jorge Javier Vázquez en la tele–. Lo de hoy ha sido un regalo. Un poder despedirse, un regalo, eso. Quien diga que no le gustan las despedidas, es mentira. ¿Quién no querría volver a ver a sus muertos, aunque fuese un momento, y poder despedirse como Dior manda? Un regalo –me auto-convenzo, llorosa–, lo de hoy ha sido un regalo.
- ¿Qué regalo ni qué regalo? –mi tía y madrina es más pragmática que yo, y nunca ha leído a Tristan Tzara– ¡Ni regalo ni leches! Si está muerto desde Marzo, ¡¡lo de hoy ha sido necrofilia!!



lunedì 10 ottobre 2011

Dieci. Diecinieve. Dior

Me reconforta que existas y no tengas sentido. Sí, sentimiento, te estoy hablando a ti, no te hagas el Víctor Sandoval loco ahora. De hecho, ni se te ocurra vacilarme, que, como me ponga cursi, no te escapas ni dando brincos. Espacico-conmigo, chaval. Que en un momento me pongo, como diría Rafi Camino, y les cuento a estos seres virtuales que eres magno, perfecto, maravilloso, el Ave Fénix en todo su esplendor; que eres grande, sublime, regenerador, extraño, que salvas y das la vida, que ennobleces el alma de los humanos. Así que no me provoques. Avisado quedas.


Ahora voy a mostrar una imagen en la que confluyen varias cosas que no tienen sentido y hacen cero bien a la humanidad. Es esta:


En Hefesto, a mano izquierda podemos observar que está el ‘Ulises’ de Joyce, novela que nadie ha leído; arriba, una caja de tiritas del Barça regalada por el mismísimo Guardiola; abajo, un libro para colorear de ‘My little Pony’ afanado a la hija de la Infanta Elena; a la derecha, un hipopótamo morado porta-móviles que sostiene un pequeño Gusiluz. Véase el detalle:

(Gusiluz sobre hipopótamo a la vera de pera-amorfa recuerdo del safari de Elche)

No sé si os vais dando cuenta de que poco a poco os voy enseñando a los objetos que viven conmigo. Lo hago porque en breve me gustaría enseñar mi bigote, y prefiero poneros en antecedentes. Gracias.

Eso. Que, a parte del mundo Dadá –que, ser, es–, hoy es diez. Diez del diez. El día 10. DD. D, de día. D, de doscientas entradas que lleva este blog. D, de Dadaísmo. D, de diecinueve años. D, de detalle:


Va a ser que no ahondaré en cuestiones reservadas para mi cuaderno tangible 1.0 cursis de miedda. Prefiero aprovechar la tarde lanzando enanos contra las paredes, gran forma de invertir mis ahorros. Lo que pasa ej que, cuando no bebo, soy muy de símbolos, muy de fechas y muy de gilipolleces. Shit.


Bueno, va, ya basta. Estamos llegando a unos límites que no. ¡Que esta gente se va a dar cuenta de que tengo vagina corazón, coño! 

("¡OH!")

giovedì 2 giugno 2011

Qué se celebra. Snif

Hoy es 2 de Junio. Hoy se celebra algo, pero no me acuerdo.

Toda la jornada con este run-run en la cabeza. A ver, pensemos. Situaros, como solíamos decir cuando éramos jóvenes. Enga, va.

¿Es hoy acaso mi cumpleaños? No es, pues de ello me acordaría. De hecho, se acordaría incluso mi hermano, y demostraría su fraternal cariño con el único SMS que nos enviamos –recíproco– al año: “Felicidades, hermanita”. “Felicidades, hermanito”. Pues eso, que hoy no es mi cumpleaños.

¿Es hoy alguna de las fechas-fetiche que manejábamos en otra vida el Amor de Mi Vida y yo? No es, pues de ello me acordaría. Me acordaría hasta sangrar, y bastante tengo con sangrar por el coño durante cinco días al mes. A lo mejor se acordaría hasta él, y hasta mandaría algún mail absurdo desalentador en plan: “Eh, me acuerdo del día que es hoy, y es por ello que te envío un jeroglífico de palabras seudo-tiennas que en el fondo son mentira, pues no quiero verte de momento y mestoy fornicando a otra. Sé que este correo te hará llorar y te removerá el sentimiento que aún tienes hacia mí, y eso me gusta, pues recuerda que nunca me cierro puertas. Hala, sé muy feliz”. Pues eso, que hoy no es alguna de las fechas-fetiche que manejábamos en otra vida el Amor de Mi Vida y yo.

¿Es hoy acaso el aniversario de este momento televisivo?


No sabemos si es, pero valga el vídeo como sentido homenaje. Maestro.

Pero hoy se celebra algo. Y le he estado dando vueltas mientras perfilaba mi plan de desmembrar a un inspector de Hacienda. Luego mi cabeza se ha centrado en qué puedo hacer para vivir del cuento y robar a los españoles a lo grande entrar en política y me he olvidado de que hoy se celebra algo. Horas después ha pasado como pasa siempre con las cosas importantes de la vida.

Que me he acordado de la forma más tonta, oyes.

Hoy hace tres años que te acaricié el pelo. Hoy hace tres años que me apoyé en tu cintura. Hoy hace tres años que me enamoré de ti por segunda vez.

Y, como eso da para escribir algo muy cursi y que dará mucho asco, hasta aquí hemos llegao.



Aunque podría ser peor: podría ser el Tuiter de Alejandro Sanz.

AlejandroSanz Alejandro Sanz 

Ujujujuyyyyyyyy

Eso, que textraño. Snif. 

lunedì 28 febbraio 2011

Ella, gente que va y que viene

Cada vez que hablo de ti, nadie entiende una mierda. Por eso, y porque eres una certeza y porque, inexplicable-mente, todavía no te he nombrado en éste, mi actual diario virtual, te merecerías una entrada. Y no una entrada cualquiera: una entrada cursi y neurótica, como la canción que no te hizo Alejandro Sanz...


(Insisto)

... que no te hizo Alejandro Sanz, pero que te hizo desde que te dio la gana de escenificarte. Guapa.



Todos recordamos acontecimientos que han marcado el rumbo de la humanidad: la caída de las Torres Gemelas, el auge de Feisbuc, la victoria de Nahuel en 'Operación Triunfo'. En lo que viene siendo mi pequeña experiencia vital, conocerte también fue un acontecimiento. Contigo me pasó lo mismo que allá por 1988 con mi dios favorito: sólo con leer tu nombre sentí (sentí, el comodín de los cursis) que significarías y ya significabas demasiado en la historia o serie de televisión que teníamos por delante. Que eras eso, una certeza. Bueno, eso lo entendí más tarde. 

Después vinieron los sonetos y los chupitos, primero de mora sin alcohol, luego de vodka con lima, de vez en cuando de Jack Daniels. Vinieron las rifas de besos, las soledades, los buenos entendidos, canciones en inglés, Studio 54, una novela que parece broma comparada con tu realidad. Vinieron los brochazos de pintura, los dilemas, los sonetos. Y tú, como la reina que eres, salpicada por todos y cada uno de nuestros errores, te pegabas unas risas de padre y muy señor mío. Yo, por aquel entonces, había enterrado en la memoria (enterrado en la memoria, vas bien, muchacha, vas bien) esto y ni se me pasaba por la cabeza acordarme. Yo era demasiado solemne. Y en el diario de 2000 escribía cosas raras si hablaba de ti:


 Exageré las hipérboles para describirla, la hice paraíso de mis penas y de mis mejores alegrías, recurrí a su amparo cuando lloré o me hundí, y me apoyé en su regazo buscando un consuelo que siempre llegaba. Me enseñó a bailar y a seducir, a emborracharme, a morir por una idea.


Y, cuando me enfadaba contigo, seguí empeñada en decirte cosas solemnes...


 Adiós, divino tesoro, ojalá seas sólo vacío, para asegurarme de que nadie te disfruta. Me llevo mis atributos y mis caricias, me llevo mis horas blancas esperando una palabra (...) Permíteme ahora que te ignoro, que me aleje de tanta felicidad condensada, que te recite poemas que no fueron escritos para ti. No me pidas explicación alguna, porque una vez te las dí todas.


¿Sabes qué? Llegué a pensar que el mundo giraba por tu causa. Mestoy dando cuenta de que siempre te tomé demasiado en serio, como hace María Teresa Campos con la palabra 'cáncer'. Nos hemos fallado, con A, más veces que tintes llevo echados en la cabeza. Me dio el brote de la pertenencia (mi tesoooooroooo) y no cedí a soltarte. Me apetecía convertirme en tu heroína. Fantaseé cientos de veces con que alguien osaba a hacerte daño y yo tenía que matarle. Defenderte a costa de mi integridad. Salvarte. ¿Ves cómo era demasiado solemne? Por Dior.


Y ahora, que somos las dos un poco más viejas, que ya no están los ánimos como en la adolescencia y hacemos el esfuerzo de poner buena cara un Sábado noche; ahora, que a veces, y sólo a veces, salen arruguitas en el rabillo del ojo por una risa excesiva; ahora, que sé que perder el respeto a alguien no significa dejar de quererle con toda la fuerza que da de sí un corazón humano, limitadito de fábrica, pero en esencia bueno, quiero pensar que bueno. Ahora me basta con mirarte durante medio segundo, estás bien, cómo llevas la noche, en verde, tú siempre tendrás los ojos igual de verdes, te pongas como te pongan.


(De este verde. Venga, coged envidia)

Y sigo sin saber evitarlo: pienso en ti y empieza a sonar música épica en mi cabesha. Seguramente las siervas de Palas Atenea son las únicas que comprenderían cómo hincha esta devoción. Y ahora sé cosas.

Sé que te resolví y se me olvidó la solución. Sé que no quiero volver a resolverte. Sé que el hombre y el pescado pueden convivir pacíficamente (George W. Bush. Michigan, 29 de Septiembre de 2000). Sé que las certezas de verdá-verdadera pueden hibernar durante meses, incluso años, y mantenerse, en Hefesto, intactas. Sé, hermosa, lo bello, inalcanzable, que eres mi hogar y soy tu hogar, tu reducto de memoria bucólica, mi evidencia de realismo mágico. 

Y basta por hoy. Que lo próximo es rimar 'sacerdotisa' con 'sonrisa'.


mercoledì 2 febbraio 2011

Yuar De Güorl (o el trabajo que nunca pondré en mi currículum)

Ayer, con el visto bueno de la Noche, una súper choni boicoteó este, mi virtual diario, y escribió una serie de sandeces. Qué barbaridad. Ni que hubiera follado y tuviese ganas de compartirlo con el mundo. Seguro que hasta se tiñe de rubio y se pinta las uñas de colores. Acabáramos. Pena.


Hoy, que pretendo recuperar el control ja, ¿acaso sabes qué es eso? de mi blog y de mi vida juas, podría hablar sobre Bisbal (y eso es algo que nació contigoooooooo) o sobre Marcelo, de 'Gran Hormona', pero ej que existe un asunto que hace tiempo quedó en mi subconsciente, del que jamás hablo, ni con familia ni con mi psiquiatra, pero que está ahí, como un tumor benigno pero incómodo. Me refiero, voy a decirlo, vamos allá, contarlo será terapia, a...


El trabajo que nunca pondré en mi currículum


El trabajo que nunca pondré en mi currículum (¿con o sin tilde? Lo que diga Bisbal) es algo que aconteció en un tiempo X, en una ciudad llamémosla Y y con unas circunstancias extremadamente penosas, al menos para mi persona, puesto que yo había dejado de ser persona para convertirme en organismo que respira y a veces parpadea, pero poco más. Vamos, que estaba lo que viene siendo hundida, pero, como había que pagar al loquero, las drogas, el crédito que pidieron mis padres para pagarme la Universidad comer, un penoso día me vi entrando en un lugar al que llamaremos De Güorl, para no dar pistas.


De Güorl es un sitio questá apuntando en el registro mercantil como un periódico, y cuyos impulsores tienen el suficiente dinero como para haber abierto delegaciones de la criatura en diversas ciudades españolas. En Ciudad Y, por ejemplo. Y allí me vi yo, tan pequeña, tan triste, sin conocer a nadie, sin amigos a quienes dar lástima y sin las mechas que luego vendrían en la cabeza. Ascopena. Pronto descubrí algo curioso: quien mandaba en el De Güorl que me había tocado era este ser:


(España y yo somos así, Antoñito)

Efectivamente, Don Pablo. Don Pablo, de 'Cuéntame cómo pasó'. Bueno, no era él, era su mellizo. O era un señor que admiraba mucho a Don Pablo, en especial en lo de franquista loco y esas nimiedades, y había decidido ir operándose progresivamente tanto cerebro como cara para convertirse en su clon. Ahí está.


También trabajaba en la redacción una muchacha a la que llamaremos Compi. Compi mexplicó enseguida en qué consistía el laboro:


- Aquí se imprimen todos los correos electrónicos. Todos. Es lo que hacemos por la mañana: imprimir correos electrónicos. A veces también se nos permite tomar un café. 
- Pero... ¿todos? Es que, por ejemplo, aquí veo uno cuyo remitente es Mr.Saeed Ahmed, y el asunto es 'Will You Be Trusted?'. Me suena a spam. 
- Todos los correos.
- ¿Y ese mail de viagra que si la...?
- Todos. Luego hacemos una criba y le exponemos a Don Pablo los temas. Él desechará todo y nos mandará que escribamos algo sobre el Partido Popular.
- ... Vale.


La rutina en De Güorl era la siguiente: entrada, diez de la mañana. Revisar e imprimir correos hasta la una y media de la tarde, hora a la que solía llegar Don Pablo y nos convocaba a su despacho para que le contásemos la misma miedda actualidad. Dado que éramos cinco los empleados por aquel entonces de la delegación, y que todos teníamos el cometido de imprimir correos, es decir, los mismos correos, que llegaban a las cinco cuentas de los cinco ordenadores, los citados correos al final estaban por quintuplicado. Pero no importaba: los cinco folios clónicos, impresos cada uno de ellos por un redactor distinto, pero clónicos, insisto, eran grapados y clasificados desta manera. Apasionantes documentos. Luego, tras la reunión, Don Pablo nos explicaba por qué no teníamos criterio y por qué nombrar ministra a una mujer es un error. A las dos nos permitía ir a comer a nuestros respectivos pisos de estudiantes, es decir, a la cafetería de abajo, y a las cuatro de la tarde regresábamos. Allí permanecíamos hasta las doce de la noche, más-menos, porque, aunque la edición de De Güorl en Ciudad Y llevase pocas páginas...


- Dependemos de Madrí. Siempre se depende de Madrí -mexplicaba Compi, echando la ceniza en un vaso de plástico. Porque entonces en De Güorl sí se podía fumar delante de un ordenador y nadie te denunciaba por ello.
- ¿Pero por qué? -intentaba comprender la ilusa de mí- Madrí lleva sus cosas, nosotros podemos organizar las nuestras. Componer la página, por ejemplo.
- No, ese programa de diseño sólo lo entiende Madrí.
- Este programa de diseño lo entiendo yo y creo que hasta podría entenderlo mi hámster. De hecho, mira, he maquetado una págin...
- ¡¡Craso error!!! ¡¡Tenemos prohibido maquetar!!!
- ¿Pero por qué, Compi?
- Porque lo hace Madrí.
- Pero, todo lo que sea descargar de trabajo a la delegación central y poder valernos por nosotros mismos, como que es... bueno, ¿no?
- No.


Con esta filosofía de trabajo no funcionaba De Güorl. Lo demás, más de lo mismo. Sueldos caca, especialmente los de los contratos de prácticas, mucho tedio y, en mi caso íntimo y personal, una desazón vital patética en la cual influía muy-mucho el hecho de despreciar hasta la médula mi trabajo. Además, de las pocas y cobardes noticias que hice, no firmé ni una. El motivo, éste:


Redactor: L.Otero.


Va a ser que no. Aunque peor lo habría tenido, por ejemplo, mi prima, de trabajar allí:


Redactor: M.Otero.


O el hijo menor de mi prima:


Redactor: G.Otero.


Esto es cachondeo, eo-eo-eooo...


Entre el horror, el horror, Don Pablo, sobre las ocho de la tarde, emergía de su despacho, cigarro en boca y folio en mano, y decía siempre lo mizmo:


- ¿Qué secretario me coge hoy la gacetilla?


En Hefesto: mi jefe, pese a contar con el único ordenador moderno de la redacción, escribía a mano sus consignas fachas artículos y luego los dictaba en voz alta para que uno de nosotros, o dos, los pasásemos a máquina. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido...


El décimo día (qué apocalíptico suena, 'el décimo día') de comenzar mi periplo de prácticas en De Güorl, sonó el despertador y no me levanté. No porque estuviera muetta, que también, sino porque no me dio la real gana. No me levanté y no fui a trabajar. Mandé un SMS a Compi para indicárselo. No llamé a Don Pablo. A los dos día aparecí por el periódico. Don Pablo (acompañado de Lola, su primera secretaria y amante, relación que Antonio Alcántara conocía y reprobaba) me llamó a su despacho y me comunicó que yo no daba el perfil que De Güorl necesitaba, por lo que mi periodo de prácticas finalizaba aquí y ahora. Agregó no sé qué de las hordas judeo-algo y remató con un viva España. 


Di la mano a mi ex jefe y le agradecí el haberme liberado del yugo de aquel seudo trabajo de miedda. Salí del despacho y me despedí de Compi, que, con otro cigarro en la boca, masculló:


- ¿Y quién va a maquetar las páginas ahora?


El resto del verano lo pasé de playa en playa, ociosa y adquiriendo bañadores y pintauñas en los bazares chinos. De Compi sé que a los muchos meses consiguió un trabajo cogiendo el teléfono en un bufete grande de abogados, así que también pudo salir del horror, el horror. Nos seguimos felicitando cada Navidá y esas cosas por SMS y poco más. De Don Pablo no sé nada, obviamente. Y de mí sé que intenté olvidar esos diez días de imprimir correos absurdos y poner en práctica eso de 'no deje que la realidad le estropee una buena noticia, versión facha'. De verdá que lo olvidé. De hecho, voy a olvidarlo otra vesh dentro de medio minuto, en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, no, esto no era, porque ni siquiera sé si De Güorl sigue teniendo delegación en Ciudad Y y porque los sitios que me han dado diez días seguidos de soledad no tienen una segunda oportunidad aquí en mi guerra.

giovedì 6 gennaio 2011

Mi Tuiter y yo. Historia de un amor intangible

Me hice un Tuiter por aburrimiento y me duró vivo 48 horas. Animalico. Ahora recuerdo por qué jamás tuve un Tamagotchi. Mientras espero la llegada de Mary (que va a haserme la manicura francesa, o-sea) y de mi ex esposo (que vamos a ver la gala de 'Gran Hormona' con el ordenador delante, para votar por Yago en la repesca), me entretendré contando, amiguitos y amiguitas, cómo de prolífica fue la corta pero intensa vida de mi Tuiter.


Después de registrarme y esas cosas que se hacen, nació mi pequeño Tuiter. Pero estaba vacío. Así que, antes de enunciar sentencia alguna, de lanzar al ciberespacio una cita/parida con ínfulas de grandeza y que alimentaría a mi eguitos, me dio por hacer una lista con personas, animales o cosas a las que seguir. Es decir, programar al chisme para me avisara cuando estos entes actualizasen sus respectivos Tuiters, esto es, cuando lanzasen al ciberespacio una cita/parida con ínfulas de grandeza y que alimentaría a sus eguitos. Al lío, pues.


Dado que nadie tangible que conozca tiene Tuiter (o lo tiene, pero nunca he preguntado a nadie que quiero si lo tiene, qué más da), primero agregué a mi lista a humanos que no conozco, pero que me caen majos y admiro los días impares. Como cap0, como el de Mi Mesa Cojea. Luego añadí a señores que me quiero fornicar, es decir, a Evaristo. Miré a ver si Marc Clotet tenía Tuiter, pero no, no tiene. Pena. Ya no me llegará la denuncia por acoso, tendré que fumar en un bar si aspiro a tener antecedentes.


Con esta lista breve pero potente, me alegré. Elucubré que en pocos segundos llegaría la revelación, esto es, la diversión en estado puro, el jolgorio, el ansia de felicidad que impregna a los que vendieron su alma a las redes sociales. Algo ha de ocurrir, deduzco, algo grande y hermoso como lo que tiene Éste entre las pienn, que justifique el que tantos miles de millones de bípedos, entre ellos Inma y Gisele, vivan enganchados a esta intangible historia. Y esperé. Esperé la revelación. Y la revelación no vino.


Para tentarla, y ya que mi pequeño Tuiter me miraba con ojitos desvalidos e invisibles, cambié de táctica. Y decidí agregar a mi lista de personas-a-las-que-sigo-con-amol a gente que directamente desprecio mucho, como César Cabo; a gilipollas, como Pérez-Reverte; a hologramas que no son ni seres vivos, como Telecirco; a colegas que no se acuerdan de mí, como Pepe Colubí; a señoras que no usan chándal, como Carmen Lomana, y a periódicos que no tienen mi currículum, como El Mundo Today. Estuve a punto de agregar a Álex de la Iglesia. Pero el Sentido Común se materializó durante tres segundos y me frenó la mano.


Tras montar el circo de los horrores mi cuadrilla particular, ahora yastá todo listo para que la revelación-revelación aparezca. ¡Vamos a disfrutar de las bondades del Tuiter! ¡¡Va a molar!! Empezaré, por ejemplo, dejándole un comentario a cap0 diciendo lo grande que es. Luego, le doraré la píldora a Carmen Lomana, questa tiene mano en Telecirco. Voy a poner una frase súper-ingeniosa, a ver si cuela y me comentan a mí. Yastá, ya sé lo que viaponer. Viaponer: "De mayor quiero ser tu trending topic". ¿A que mola? Y a César Cabo, ya lo insultaré mañana. Qué alegría, qué alboroto. Y esperé. Esperé la revelación. Y la revelación no vino.




El Domingo por la noche, con 'Gran Hormona. El debate' en todo lo suyo (el probe Rubén y la Shari, S.A., el opio del pueblo), mi pequeño Tuiter tiritó. Miro la pantalla del ordenador: "Un nuevo Tuids". Mola. Quizás sea la revelación pidiendo disculpas. Quizás la pillé fumando. Pero no. Paso a reproducir lo que era:

#DBT El móvil sobre la mesa. Os leo toda el programa, ok? No os corteis.

En Hefesto, se trataba de uno de los componentes de mi lista de personas-a-las-que-sigo-con-amol. En concreto, de este:




Un rato después, con el probe Rubén hasiendo honor a su nombre y la Shari haciendo de Shari, en los anuncios salta "un nuevo Tuids. El regreso". 


Voy a intentar LA RECONCILIACION!


Me incorporo hasta el ordenador. Mis falanges se aproximan al teclado. No, ni se te ocurra, so tonta, estás a tiempo, no lo hagas, no lo digas, no lo dig...

@jordiGlez ¡¡¡¡¡¡¡¡NO LO HAGAS, POR DIOR!!!!!!! El probe Rubén es tonto a más no poder. Ascopena.

A la mañana siguiente, como era de recibo, procedí al sacrificio. Y así concluyó mi periplo por las redes sociales de mentira (anoche, en los bares, vi unas redes sociales de verdá estupendas, de humanos que hablaban y olían, tan tangibles, tanto, como los montaditos de ternera o el Santa Teresa con Coca-Cola, pero eh un zecreto, que no zentere Mark Zuckerberg)




Conclusión. Una vez tuve un Tuiter. Lo empleé únicamente para decirle a Jordi González que no se le ocurriera mediar en la relación de Shari y el probe Rubén. Que alguien me mate.