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Mostrando entradas con la etiqueta infancia estrellas. Mostrar todas las entradas
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martes, 20 de octubre de 2015
Marlon Brando, niño (y TS Elliot y The hollow man)
Y creció, y se hizo Hombre, y Padrino, y rostro impenetrable, y montó en un tranvia llamado deseo y bailó un último tango en París, y luchó contra la ley del silencio y la jauría humana, y exclamó, el horror, el horror
Brando y T S Elliot, The hollow men y Apocalipse now
lunes, 19 de octubre de 2015
James Stewart, niño
Y creció, y se hizo caballero sin espada y hombre que sabía demasiado (sobre todo, sabía quién es el hombre que mató a Liberty Valance), sintió vértigo pero también qué bello es vivir, vío por una ventana indiscreta tierras lejanas y horizontes lejanos una tormenta mortal y el vuelo del fénix e hizo una anatomía de un asesinato y colorín Colorado Jim vive como quieras
El hipo que no estaba en el guión, ni la réplica, ni la sonrisa contenida por esa réplica. Una de las más grandes escenas que ha dado la comedia
domingo, 18 de octubre de 2015
sábado, 17 de octubre de 2015
Marlene Dietrich, niña
Y creició, y se hizo ángel azul y venus rubia y voz que cantaba Lili Marlene como si así no dejará de recordarse
jueves, 15 de octubre de 2015
miércoles, 18 de marzo de 2015
'El chico' Charles Chaplin
La infancia de Charles Spencer 'Charlie' Chaplin se definió por la precariedad. Ausente un padre, la madre bregaba para conseguir unos mínimos de estabilidad económica, por lo que fue enviado en dos ocasiones, antes de cumplir los nueve, a un asilo de pobres. Cuando tenía catorce años, su madre fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico. Pronto comenzaría a actuar en music halls. A los 19, en 1908, firmaría contrato con la Compañía teatral de Fred Karno, con la que viajaría a Estados Unidos. En 1914 ya actuaba en producciones de la Keystone.
martes, 3 de febrero de 2015
Robert Blake, entre infancia de abusos y juicios por asesinato
Robert Blake sufrió abusos sexuales de su padre alcoholico. Ambos, padre y madre, le infligieron un constante maltrato. Fue frecuentemente encerrado en un armario, u obligado a comer en el suelo. En la escuela no le fue mejor. Sufrió el acoso de sus compañeros, y se enzarzó en numerosas peleas. Acabó siendo expulsado. A los 14 años decidió fugarse de casa. Su auténtico nombre era Michael Gubitosi. Cuando comenzó a trabajar en el cine, con 12 años, se hizo llamar Mickey Gubitosi. Entre 1939 y 1944 participó en la serie de cortometrajes de 'La pandilla' en la que alcanzó condición de protagonista. En 1942 cambiaría su nombre artístico, Robert Blake. Entre 1944 y 1947 fue el niño indigena 'Pequeño castor' (Little Beaver) en 23 de la serie de westerns de Red Ryder para la Republic. En 1946 encarnó en su infancia al personaje de John Garfield en 'De amor también se muerte' de Jean Negulesco, y en 1948, su papel más célebre como actor infantil, el niño que le vende el boleto de lotería al personaje de Humphrey Bogart en 'El tesoro de Sierra Madre' (1948). En 1950 se alistó en el ejercito, y al volver ingresaría en la Escuela de interpretación de Jeff Corey. Se acreditaría como Robert Blake en 1956. Entre sus interpretaciones más recordadas, 'A sangre fría' (1967), de Richard Brooks, 'El valle del fugitivo' (1969), de Abraham Polonsky, 'La piel del asfalto' (1973), de James William Guercio, 'Manos sucias sobre la ciudad' (1974), de Peter Hyams. Entre 1975 y 1978 alcanzó la celebridad como protagonista de la serie 'Baretta'. Posteriormente, intervendría en obras como 'Asalto al tren del dinero' (1995), de Joseph Ruben y, particularmente memorable, en 'Carretera perdida' (1997), de David Lynch. En 2002 fue arrestado y acusado del asesinato de su esposa, con dos cargos de encargo de asesinato y un cargo por conspiración de asesinato. En el 2005 sería declarado inocente de todo cargo. Después de ser absuelto, se declaró en bancarrota, y encontró trabajo como ayudante en un rancho. No ha vuelto a la interpretación, como esperaba. Actualmente, tiene 81 años.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Little Joan Fontaine
Cuando aún no sospechaba que cierta noche soñaría que volvía a Manderley y que sería una desconocida que escribiría una carta a un músico que hacía mucho tiempo que había dejado de soñar
lunes, 10 de febrero de 2014
La infancia de Carl Dreyer
Carl Dreyer no supo hasta poco antes de cumplir 19 años, cuando realizó un viaje a Suecia, cómo murió su madre, Josefina Nilsson, cuando él tenía dos años de edad. Su madre, sirvienta, falleció a causa del envenaniento por azufre al ingerir las puntas de caja y media de cerillas para conseguir abortar su segundo hijo ilegitimo. Carl había sido el primero. El padre, un granjero danes que vivía en Suecia, casado, de quien era empleada la madre, le dio en adopción (tras permanecer dos años en un orfanato) a Carl y Marie Dreyer (quien tenía otra hija ilegitima de otro hombre). Su padre adoptivo un tipógrafo de tendencia izquierdista librepensadora. La infancia no estuvo definido por la carencia de cariño. Resultó bastante árida en ese aspecto, definida por las distancias afectivas. Sus padres adoptivos aun luteranos no eran muy practicantes. Rara ver pusieron un pie en una iglesia, una de las razones de la escasa religiosidad del cineasta.
sábado, 18 de enero de 2014
Peter Cushing, niño con lazitos rosa, bombas y juegos bajo la mesa
Su madre deseaba tanto tener una niña, que durante sus tres primeros años de vida, Peter Cushing portaba vestidos de chica y una melena rizada con lazitos rosas. Cushing nació un año antes de que comenzara la primera guerra mundial. Los horrores provenían del cielo, pero su madre procuró que se mantuviera ajeno en una ilusión de refugio. Sus primeros años giraron alrededor de los juegos que realizaba bajo la mesa de la cocina, cuando existía la amenaza de un bombardeo. La muerte sí le rondó más amenazadoramente cuando padeció por segunda vez una neumonía. Su padre era muy poco comunicativo. Cushing reconoció que nunca acabó de conocerle. Además se opuso a sus deseos de ser actor, pese a que había precedentes en la familía. Cushing se vio determinado a trabajar durante tres años en el oficio de su padre, como asistente de aparejador, aunque no le motivara nada. Pero no desistió de intervenir en producciones escolares. Una beca escolar le propulsó hacia una academia de arte dramático.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Marilyn Monroe y su agitada niñez
Norma Jean Mortenson, prontamente cambiado el apellido por Baker, y luego conocida por su nombre artístico, Marilyn Monroe, con 3 años, con su madre, Gladys Baker, quien había estado casada con Martin Mortenson, desde 1924, pero de quien se había separado antes de quedarse embarazada. Se especula con que uso su apellido para evitar el estigma de la ilegitimidad. El padre biológico era Charles Stanley Gifford, quien, por su bigote, le recordaba a Clark Gable, por lo que se divertía a sí misma imaginando que Gable era su padre. Gladys no podía mantenerle, así que hasta los siete años Norma se crió con unos padres de acogida. Su madre intentó recuperarla, irrumpiendo en su hogar, introduciéndola en una maleta, y peleando con la madre de acogida. Sería internada, y Norma cuidada por una amiga de su madre. Cuando esta se casó sería enviada a un orfanato y a sucesivas casas de acogida. Retornaría con diez años a casa de la amiga de su madre, pero lso sucesivos asaltos sexuales del que era su marido impidieron que se asentara en ese hogar. Su siguiente destino fue en el hogar de la tia abuela de la amiga de su madre, donde también sufriría un asalto sexual por parte del hijo de la tía abuela. Con quince años empezaría una relación con el hijo de un vecino de la amiga de su madre, con quien conviviría, y a quien pidió, ciando marchó a la guerra, que la dejara antes embarazada, a lo que él se negó porque la consideraba demasiado joven, con 16 años, para ser madre. Norma comenzaría a trabajar en una fábrica de municiones donde una unidad cinematográfica del ejercito, enviada por Ronald Reagan, realizaría unas fotografías de jóvenes dedicadas al apoyo del ejercito, y entre las que destacó Norma, cuyas fotografías serían publicadas en la revista Yank
martes, 26 de noviembre de 2013
Robert Redford y los tapacubos de su infancia
Un jovencito Robert Redford, hijo de lechero recovertido en contable. Reconoce que fue un mal estudiante. Sus intereses estaban más bien fuera de clase, en el arte y el deporte, y en robar los tapacubos del instituto. Perdió su beca de beisbol en la Universidad de Colorado por haber sido sorprendido en notorio estado de embriaguez.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Satyajit Ray, con seis años, y Tagore
Satyajit Ray, con seis años. Perdió a su padre cuando tenía 3. Su padre, Sukumar Ray, fue uno de los pioneros de la literatura en bengalí, escritor de poesía de rima libre y literatura infantil. Su abuelo, Upendrakishore Ray fue escritor, filósofo, ilustrador, editor, astrónomo y lider de un movimiento social y religioso, Brahmo Samaj, además de montar una imprenta, U. Ray and sons.
Con Rabindranath Tagore
lunes, 11 de noviembre de 2013
Andrei y Arseni Tarkovski, entre poesias
Andrei Tarkovski, con su padre, Arseni, poeta. En El espejo (1976) y Stalker (1979), se escuchan sus poemas. Andrei fue un niño muy activo, popular, que se convertía en centro de atención. Cuando tenía 5 años, en 1937, su padre les abandonó. Andrei y su hermana Marina se trasladaron a Moscú con su madre, donde esta trabajó como correctora en una imprenta. En 1943 se trasladarían a la casa de la abuela materna, en Yuryevets. Con 15 años, durante medio año, estuvo hospitalizado mientras trataban su tuberculosis. Andrei murió en 1986, su padre tres años después.
Poemas de El espejo:
Primer poema
"Los primeros encuentros": Cada instante de nuestros encuentros
celebramos, como una presencia Divina,
solos en todo el mundo. Entrabas
más audaz y liviana que el ala de un ave;
por la escalera, como un delirio,
saltabas de a dos los escalones, y corrías
a través de las húmedas lilas, llevándome lejos,
a tus dominios, al otro lado del espejo.
Cuando llegó la noche, recibí la gracia,
las puertas del altar se abrieron,
y brilló en la oscuridad, en el espacio
la desnudez, y se inclinó lentamente,
y despertando, pronuncié: "'¡Benditas seas!",
y enseguida percibí la insolencia
de esta bendición. Dormías,
y para pintar tus párpados de aquel azul eterno
las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa.
Tus párpados azules ahora estaban
serenos, y tibias tus manos.
En el cristal se percibía el pulso de los ríos,
el humo de los cerros, el resplandor del mar,
y una esfera en la palma de la mano sostenías,
de cristal, y dormías en el trono,
y ¡oh Dios Santo! eras mía solamente.
Al despertarte, había transformado
el común lenguaje cotidiano
y con renovada fuerza se colmó la garganta
de vocablos sonoros, y la palabra "tú", tan liviana,
quería decir "rey" ahora, revelando su nuevo significado.
De pronto, en el mundo todo ha cambiado,
hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,
cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,
el agua, dura y laminada.
Fuimos llevados hacia el más allá,
y se abrían ante nosotros, como por encanto,
las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,
la menta se extendía bajo nuestro pies,
las aves seguían nuestro camino,
los peces remontaban nuevos ríos,
y el cielo se abrió ante nuestros ojos...
Mientras seguía nuestra huellas el destino,
como el loco, armado de una naranja. Segundo Poema: Te esperé ayer desde el alba,
se dieron cuenta de que ya no vendrás.
¿Te acuerdas qué tiempo tuvimos?
Fue una fiesta. Yo salí sin abrigo.
Llegaste hoy, y nos han preparado
un día singularmente sombrío,
la lluvia y una particular hora tardía.
Y corren las gotas por las ramas heladas
que ni las palabras podrían frenar,
ni secar siquiera un pañuelo.
Tercer poema: No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
ni a los diecisiete años, ni a los setenta.
Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
y soy de aquellos que recogen las redes,
cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.
Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.
Convocaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él, y construiré allí mi morada.
Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,
pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.
Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,
quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.
Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,
medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,
como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.
Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...
El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,
nos auguró el futuro con sus bigotes,
y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.
Até mi destino con las correas a la silla de montar,
aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;
me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..
Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,
si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.
Cuarto Poema: El hombre tiene un solo cuerpo,
como una celda incomunicada,
el alma ya está harta
de esa envoltura apretada,
con los ojos y los oídos
de tamaño tan escueto,
con la piel -pura cicatriz-
que viste el esqueleto.
A través de la retina vuela
hacia el manantial del cielo,
hacia el eje helado,
hacia la carroza de pájaro,
y oye desde las rejas
de su prisión viviente,
el parloteo de bosques y prados,
la trompeta de los siete mares.
Es un pecado tener el alma sin cuerpo,
es lo mismo que un cuerpo sin camisa,
como si no tuviera ni obra, ni proyecto,
ningún designio, ni una sola línea.
Puros enigmas sin ninguna clave.
Pues, quién volvería hacia atrás
después de haber bailado
donde nadie bailaría jamás.
Y sueño con un alma diferente,
vestida de otra manera,
que arde, recorriendo siempre
el camino entre la timidez y la espera,
como una llamada seca, sin reflejo,
que corre al ras del suelo
y como un recuerdo, nos deja
el ramo de lilas en la mesa.
Corre, niño; no te apiades
de Eurídice desdichada,
echa rodar por el mundo
tu aro de cobre con una vara,
mientras, apenas audible
pero respondiendo a cada paso,
la tierra suena en los oídos
tan alegre y austera.
Traducción de Irina Bogdaschevski.
ARSENY TARKOVSKY (RUSIA, 1907-1989)
domingo, 10 de noviembre de 2013
Luchino Visconti, infancia ilustrada
Luchino Visconti junto a su madre, Carla, y cuatro de sus seis hermanos, en 1911. Formalmente, Conde Luchino Visconti di Modrone, ya que su padre era el Gran Duque de Modrone. Un profundo y amplio estudio de la música, la pintura y el teatro definió la educación en su infancia, durante la que conoció a Paganini, Toscanini o D'Annuncio.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
La infancia de Lovecraft
Howard Philip Lovecraft recitaba poesía con dos años, y empezó a escribir a los 6. Apasionado de las novelas polícíacas, fundó con 13 años la 'Agencia de detectives de Providence' y a los quince culminó su primera obra, La bestia en la cueva, y a los dieciséis escribía la columna de astronomía del Providence Tribune. Hasta los ocho años no asistió a la escuela, a causa de su delicada salud. Y coincidió con el fallecimiento de su padre. A partir de entonces, su madre, que solía vestirle con vestuario femenino, se mostraría remarcadamente sobreprotectora. Permanecieron muy unidos hasta que la madre murió cuando él contaba 31 años.
martes, 22 de octubre de 2013
Rock Hudson, un niño timido
domingo, 20 de octubre de 2013
Jane Birkin, niña y madre
miércoles, 16 de octubre de 2013
Vincent Price, su infancia y la amistad de su padre con el de Orson Welles
domingo, 6 de octubre de 2013
Young Jude Law
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