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miércoles, 31 de diciembre de 2014

20 Bandas sonoras 2014

Probablemente, no estén todas las que son, pero sí que esta selección de veinte bandas sonoras de obras estrenadas este 2014 me parece que congrega a buena parte de las más destacadas. En cabeza, la música compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross para 'Perdida'. Pocos cineastas como David Fincher conjugan de un modo tan elaborado como exquisito narración, montaje y música. Orquesta sus narraciones, como también hacen Christopher Nolan (Zimmer ha compuesto sus dos obras maestras con él, 'Origen' e 'Interstellar`), Dennis Villeneuve (en 'Enemy', tanto visual, en su uso de luz y color, como en la narrativa musical, aplica el planteamiento de Fincher, o integrándola con su particular personalidad) o Mike Cahill. Si ha habido numerosos casos de obras que se apoyan sobremanera en las bandas sonoras, de modo enfático además, estos cineastas vertebran sus narraciones sobre la música, como si fueran partituras, se deslizan sobre las mismas. Sus narraciones fluyen, por eso son algunos de los cineastas más destacados del cine sensorial que se ha desplegado en este siglo. No ha estado más cerca la narración cinematográfica de la música que en este siglo, es sin duda uno de los grandes avances en el desarrollo del lenguaje cinematográfico, lo que no ha dejado de suscitar los consiguientes descoloques, sobre todo porque sus estructuraciones narrativas no son remarcadamente heterodoxas, pongamos como el cine de Alain Resnais en los 60. Han logrado armonizar ambas tendencias (las que priorizan la trama o la atmósfera) abriendo nuevos puertos narrativos ( o de relación y conexión). Jarmusch, en su última obra, también despliega acordes narrativos, pero su personalidad es única, un caso aparte. La elección de la música ha sido crucial en su cine. Pero hay casos en los que la música adquiere una relevancia predominante (conductora, como una corriente de agua), caso de 'Dead man' (1995), y en sus dos últimas obras, 'Los límites del control' (2008), en la que incluso se desprende de los conectores más recurrentes (la trama y la caracterización psicológica) y 'Sólo los amantes sobreviven'. 1. Perdida (Trent Reznor y Atticus Ross 2. Sólo los amantes sobreviven (Jozef Van Wissem y Squrl) 3 Interstellar (Hans Zimmer) 4. Joven y bonita (Philippe Rombi) 5. The grandmaster (Shigeru Umebayashi) 6. Enemy (Danny Bensi y Saunder Jurriaans) 7. El pasado (Evgueni Galperine) 8. Her (Arcade fire) 9. Nunca es demasiado tarde (Rachel Portman) 10. Joe (Jeff McIlwain y David Wingo) 11. Orígenes (Nill Bates y Phil Mossman) 12. Locke (Dickon Hinchliffe) 13. Los canallas (Tindersticks) 14. El gran Hotel Budapest (Alexandre Desplat) 15. En algún lugar sin ley (Daniel Hart) 16. Nebraska (Mark Orton) 17. Byzantium (Javier Navarrete) 18. The boxtrolls (Dario Marianelli) 19. Al filo del mañana (Christoph Beck) 20. Snowpiercer (Marco Beltrami)

viernes, 14 de noviembre de 2014

Nunca es demasiado tarde

John May (Eddie Marsan) mira a un lado y otro antes de cruzar la calle, aunque el semáforo esté en verde. John May recoge las migas del bollo que come, y las introduce en el café que está tomando. John May es una persona cuidadosa, ordenada, metódica y atenta. En sus actos, parece que siempre tiene en consideración a los otros y al mundo. John May es un funcionario del ayuntamiento que consigna las pertenencias de los fallecidos que llevaban una vida tan solitaria que a veces sus cadáveres tardan en descubrirse. Alguien advierte que el gato de aquella vecina que no ve hace tiempo abandona la casa, otro percibe que la casa de su vecino emana cierto olor sospechoso. John May escribe sus semblanzas, y elige la música que acompaña sus funerales, en los que siempre es la única persona presente. También busca a sus familiares. En algunos casos, los encuentra, pero no parecen preocuparse demasiado, o prefieren no involucrarse con un pasado con el que ya no sienten lazo alguno. La traducción del título original de la delicadamente triste, aunque sonría como una galleta untada en el café, 'Nunca es demasiado tarde' (Still life, 2013), opera prima del hasta ahora productor, por ejemplo de 'Full monty' (1997), Uberto Pasolini, es 'Naturaleza muerta'. Así parece la vida de John May. Una vida solitaria, sin amigos, dedicada al trabajo, y a las acciones rituales. A veces, detenido en la calle, parece una estatua. Con alguna, de hecho, se cruza, y remeda, de modo involuntario, sus gestos, o la observa con curiosidad, como si se encontrara con un pariente, o una réplica. Las mismas calles parecen, en general, deshabitadas, como si no existiera circulación de vida, y todos permanecieran agazapados, recluidos. La realidad rezuma silencio, ausencia, un orden narcotizado.
John May parece el último representante de una especie que se preocupa por los demás. Y eso resulta un improductivo derroche para la comunidad. Por eso, le despiden. Se pueden recortar gastos uniendo dos oficinas, y él, es tan minucioso a la hora de realizar su labor, sus búsquedas, que es calificado de lento. Además, a quién se le ocurre realizar gastos innecesarios organizando atentos funerales a los que nadie asiste. Porque se supone que los funerales son para los vivos, no para los muertos. Pero hay más vida, aún hay más vida (si se juega con la expresión still life) en John May que en el resto, que parece preocuparse de los demás sólo cuando hay que despedirlos o cuando el perro del vecino orina en su puerta. John May parece más vivo que esos hombres huecos que parecen regir el mundo de naturaleza muerta. Pero John May, además de ser un hombre aparte, vive apartado, es un hombre solitario. Cuando fallece su vecino de enfrente es como si se investigara a sí mismo. Investiga su reflejo. Se involucra como nunca, aunque esté ya despedido y no cobre por los esfuerzos que dedica. Al fin y al cabo, es su trabajo de despedida, y alguien que ama su tarea aprecia realizar una buena rúbrica. John May sigue un rastro para conjugar a los que conformaron el pasado de su reflejo, antes de que se convirtiera en un despojo y residuo, alguien olvidado. John May realiza una gesta, una transgresión de lo que se considera necesario o útil, para lograr que el funeral de ese hombre, de su reflejo, disponga de más asistentes que su sola presencia. Porque en John May, como en pocos, aún hay entusiasmo por lo que realiza, consideración atenta por los vivos y por los muertos, sobre todo por los casi muertos en vida que todos parecen olvidar en los márgenes de la realidad. El homenajea su silencio. Ojalá algún día las calles sean multitudes de John Mays, para que vuelva a sentirse la naturaleza viva. Quizá no sea demasiado tarde. Esta exquisita y conmovedora miniatura se estrena el próximo 21 de noviembre Hermosa y desazonadoramente lírica la banda sonora compuesta por Rachel Portman, que puede evocar las extraordinarias composiciones que creó para la magnífica 'Nunca me abandones' (2010) de Mark Romanek