Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Retrato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retrato. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de noviembre de 2013

Christopher Lee - Andy Gotts



 Christopher Lee, fotografiado por Andy Gotts

David Cronenberg - Rudy Waks



 David Cronenberg, fotografiado por Rudy Waks

Luchino, su hermana Uberta y el retrato de su madre

 
Luchino Visconti, su hermana Uberta, y a su espalda, un retrato de su madre, Carla.

Luchino Visconti, infancia ilustrada

 

 Luchino Visconti junto a su madre, Carla, y cuatro de sus seis hermanos, en 1911. Formalmente, Conde Luchino Visconti di Modrone, ya que su padre era el Gran Duque de Modrone. Un profundo y amplio estudio de la música, la pintura y el teatro definió la educación en su infancia, durante la que conoció a Paganini, Toscanini o D'Annuncio.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Mads Mikkelsen - Dennis Rouvré



 Mads Mikkelsen, fotografiado por Dennis Rouvré, en el 2013.

Isabelle Huppert - Dennis Rouvré


Isabelle Huppert, fotografiada por Dennis Rouvré, en el 2012

Anita Berber, transgresión en la República de Weimar

   

 Anita Berber, fotografiada por Ernest Schneider en 1921, bailarina, actriz y escritora alemana, también célebre por su retrato realizado por Otto Dix en 1925 (La bailarina Anita Berber). Falleció a los 29, en 1928, por las secuelas de su adicción a las drogas (cocaína, opio, morfina y una mezcla de éter y cloroformo, su favorita) y su alcoholismo. A los 16 se había trasladado de Leipzig a Berlin, donde empezó a actuar en los cabarets, con 18 en el cine, y a bailar desnuda un año después. Adquirió pronto notoriedad, por su androginia (que a algunos resultaba escandalosa) y por los notorios y elaborados maquillajes que usaba en sus actuaciones, o en las fotografías y películas (en concreto en el centro de sus finos labios, o alrededor de sus ojos), o por su cabello corto, rojo brillante. Sus apariciones públicas supusieron todo un desafío a los tabúes de la sociedad. En 1987 Anita Von Praunheim rodó Anita - Tänze des Lasters, alrededor de su figura

F Scott Fitzgerald, Drag juvenil


 F Scott Fitzgerald, en una imagen publicada en el New York times, el 2 de enero 1916, en cuyo texto la calificaban como la mujer más hermosa del espectáculo. Era su caracterización para una de las representaciones teatrales de Burlesque en el grupo teatral del Triangle Club, de Princeton, donde estudió entre 1913 y 1917. Escribió, fueran libretos o letras de canciones, para tres representaciones, entre ellas The evil eye (1915-16), que escribió junto a Edmund Wilson, y de la que sería excluido tras suspender varios exámenes. Lo que no fue cortapisas para que encontrara el modo de conseguir cierta notoriedad, como refleja esta fotografía.

jueves, 14 de marzo de 2013

Jeffrey Hunter, vehemente e íntegro


 Jeffrey Hunter pudo no haber sido quien interpretara a su memorable personaje, Martin, en Centauros del desierto (1956), el vehemente e íntegro contrapunto a la sombría obsesión del Ethan de John Wayne, si la Disney no hubiera impedido que fuera contratado Fess Parker (popular entonces como Daniel Boone), quien ese mismo año interpretó con Hunter Héroes de hierro (1956), de Francis D Lyons. El azar fue generoso, porque Hunter era notoriamente superior como interprete a Parker. Hunter repetiría con Ford en El último hurra (1958) y El sargento negro (1960), de nuevo en personajes íntegros, aunque no carente de sombras (sobre todo, en la segunda). Ford fue quien recomendó a Nicholas Ray que lo considerara como protagonista de Rey de reyes (1963), en la que estuvo excelente, aunque algunos les pareciera una versión trivializada (I was a teenage Christ). Con Ray ya había trabajado previamente en la irregular La verdadera historia de Jesse James (1957), interpretando a Frank James. Había debutado con un pequeño papel en la excelente Catorce horas (1951), de Henry Hathaway, Con Phil Karlson estuvo estupendo en dos interesantes obras, Del infierno a la eternidad (1960) y Cuando el hampa dicta su ley (1960). También trabajó con Jean Negulesco en Un grito en el pantano (1952) o Martin Ritt en Más fuerte que la vida (1957). Durante el rodaje de ¡Viva América! (1969), de Javier Seto, sufrió laceraciones por una explosión en un set, pero ya en el avión, de vuelta, sintió que se le paralizaba el brazo derecho y que perdía el habla. Se le diagnosticó que había sufrido una hemorragia cerebral. Se recuperó, pero durante las siguientes semanas siguió sufriendo fuertes jaquecas. Durante el rodaje de A band of brothers (1969), sufrió otra hemorragia cerebral, lo que provocó que cayera y se fracturara el cráneo. Falleció en el quirófano sin recuperar el conocimiento.

viernes, 1 de octubre de 2010

Michel Piccoli, la sabiduría de los contrastes


Una de las grandes presencias del cine francés desde hace más de 50 años, en el que se da esa alquimia de un singular carisma con una admirable capacidad de encarnar personajes de muy variada índole y registros. Ha protagonizado grandes obras como Mala Sangre (1986), de Leos Carax, con quien acaba de trabajar en Holy motors (2012), La duquesa de Langeais (2006), y La bella mentirosa (1991), ambas de Jacques Rivette, Topaz (1969), de Alfred Hithcock, Pasión (1982), de Jean Luc Godard, Genealogías de un crimen (1997), de Raúl Ruiz, El confidente (1963), de Jean Pierre Melville, Las cosas de la vida (1970) o Max y los chatarreros (1971), de Claude Sautet, Habemus papa (2011), de Nanni Moretti, o La guerra ha terminado (1966), de Alain Resnais. Ha trabajado con tan diferentes cineastas como Michel Deville, Marco Bellochio, Luis Buñuel, Jacques Demy, Agnes Varda, Marco Ferreri, Luis García Berlanga, Costa Gavras, Mario Bava, Jerzy Skolimovski, Ettore Scola, Manoel De Oliveira o Rene Clement. Entre sus últimas obras I Skoni Tou Chronou (2008), de Theo Angelopoulos.

martes, 28 de septiembre de 2010

Emmanuelle Beart, exuberancia y desgarro


Entre 1991 y 1992 Emmanuelle Beart (en la imagen fotografiada por Marcel Hartmann) despuntó con tres interpretaciones muy contrastadas, que daban prueba de su talento, en tres títulos estupendos como La bella mentirosa (1991), de Jacques Rivette, En la boca, no (1991) de André Techiné y Un corazón en invierno (1992), de Claude Sautet, ésta junto a su entonces pareja, el extraordinario Daniel Auteuil. La exuberante sensualidad se conjugaba con la capacidad de expresar las más desgarradas emociones ( a remarcar, en la última, la secuencia en la que reprende, en el bar, con rabia doliente al personaje de Auteuil su incapacidad de amar y su irresponsable modo de jugar con sentimientos ajenos).Admirable también estuvo en la extraordinaria El infierno (1994), de Claude Chabrol, y en su muy sugerente segunda colaboración con Claude Sautet, Nelly y el señor Arnaud (1995). Tras cruzar el atlántico y dar un toque de distinción en la efectista y mediocre Misión imposible (1996), de Brian De Palma, ha proseguido su carrera en Francia, en títulos como Le temps retrouvé (1999), de Raul Ruiz, Los destinos sentimentales (2000), de Olivier Assayas, 8 mujeres (2002), de Francois Ozon o Los fugitivos (2003) y Los testigos (2007), de André Techiné