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miércoles, 6 de enero de 2021

Mis 10 películas del 2020 ( y un par de codas)

 

1917. Sam Mendes

Estoy pensando en dejarlo. Charlie Kaufman
Lucy in the sky. Noah Hawley
Richard Jewell. Clint Eastwood
Tesla. Michael Almereyda
Lo que arde con el fuego. Paul Dano
Sobre el infinito. Roy Andersson
Mank. David Fincher
La profesora de piano. Jan Ole Gerster
Verano del 85. Francois Ozon
1ª coda: Un (muy) tardío estreno: Under the skin
2ª coda: Otro (muy) tardío estreno: Knight of cups

lunes, 4 de enero de 2021

6 directores de fotografía del 2020


John Behrens. Tesla. 


Gergery Palos. Sobre el infinito
Lukasz Zal. Estoy pensando en dejarlo. Algunos recuerdos se difuminan, otros son coloridos. Cuando recuerdas algo agradable piensas en ti mismo con la mejor luz, y en los casos contrarios, los recuerdos más oscuros, la imagen estaría contaminada por la emoción. Charlie Kauffman quería que la película pareciera una pintura. (..) El papel pintado parece que desaparece en el fondo, casi como un recuerdo (…) hay que distinguir realidad, imaginación y recuerdo, porque los cambios en iluminación, filtros y diseños son muy sutiles.
Dan Landin. Under the skin. Uno de los principales puntales de la película era que tan solo con poner a Scarlett Johansson en esas localizaciones era como poner una extraterrestre en la Tierra. Jonathan quería proteger esa yuxtaposición por cuán irreal era y no quería contaminar el escenario de vida cotidiana y convertirlo en localización de espacio de ficción. Así que nos encomendó la tarea de que nuestra presencia no se detectara para que pudiéramos colocarla en esa situación sin influir ni modificar más de lo que debiéramos. En términos de luz utilizamos la que había y más la incrementamos que reconfigurarla (…) y dotar de una cualidad cinematográfica sin que se acercara al documental. Hay un punto crítico en el cual no llega a ser una película sino un documento. 
Erik Messerschmidt. Mank.  Consideramos el blanco y negro, el sensor monocromático. La mayor parte de las pruebas fueron pruebas de lentes Estábamos buscando las lentes que mejor funcionaran para cerrar diafragma con profundidad de campo. Se realizó una gran cantidad de esfuerzo para que pareciera de esa forma específica, pero fue una combinación de cosas, .no solo trabajo de post producción. No es solo selección de cámara. Es todo el enfoque holístico. Así que estábamos buscando grano. Estábamos buscando profundidad de campo (…) Tuvimos largas discusiones sobre cómo distinguiríamos las secuencias que transcurren en 1939-40 y las que transcurren entre 1934 y 1936, y uno de los recursos fue el estilo wellesiano y toque de iluminación de Toland en los retornos al presente, y el otro, en el que estaba más centrado, suponía intentar que se sintieran más en la época concreta, y las escenas en el bungalow que fueran con una iluminación más moderna.
Roger Deakins. 1917.¿Dónde iba a estar la cámara?¿Qué iba a hacer? La única ocasión en la que la cámara se separa de la acción es cuando Scofield (George McKay pierde el sentido. Después despierta y la cámara le deja y atraviesa la ventana y se ve el pueblo ardiendo con profusas llamaradas. Y sentimos que era el momento propicio para hacer algo así. Y ambos pensamos: “Sí, es una buena idea” (…) Hablamos de que fuera algo al estilo noir, pero la idea era… ¿es un sueño? ¿Entiendes lo que quiero decir? ¿Cuánto tiempo había estado sin sentido?¿Era su imaginación? Así que queríamos dotar al momento de una cualidad pesadillesca y obviamente piensas en los film noir y múltiples sombras. Y las llamaradas obviamente posibilitaban el patrón de iluminación de las sombras. Así que modelamos la localización de modo muy específico para que cuando las llamas se propagaran tuviéramos esas elevadas estructuras quepodrían proyectar un buen número de sombras y esas sombras se moverían a través de la composición del plano.





viernes, 1 de enero de 2021

12 Bandas sonoras del 2020


 Una vida oculta. James Newton Howard

Knight of cups. Hanan Townshend

Possesor. Jim Williams
Under the skin. Mica Levi

The invisible man. Benjamin Wallfisch
Lucy in the sky. Jeff Russo

Tesla. Jeff Paesano

Un momento en el tiempo (Waves). Trent Reznor& Atticus Ross.

Aguas oscuras. Marcelo Zarvos

Soul. Trent Reznor & Atticus Ross

Mank. Trent Reznor & Atticus Ross.
1917. Thomas Newman




domingo, 23 de agosto de 2020

Tesla

Un día, cuando acarició la espalda de un gato, vio un milagro, un haz de luz que chisporroteaba bajo su mano, los rayos en el cielo; como su padre le explicó, eran lo mismo que las chispas que provenían de la espalda del gato. Y Tesla se preguntó ¿sería la naturaleza un gato gigante? Y si es así, ¿quién acaricia su espalda? En esta primera secuencia de Tesla (2020), de Michael Almereyda, esas palabras se escuchan mientras vemos a Tesla, y otros personajes relevantes de su vida, deslizándose sobre patines en unas estancias. En la siguiente secuencia, ya ubicada en 1884, Thomas Alva Edison (Kyle McLachlan), para quien trabajó brevemente Tesla, y quien se convertiría en su antimateria, expresa que todo se reduce al pulso entre la mente y la materia. La mente se esfuerza en controlar la materia, mientras se desliza en un territorio inestable, como quien patina sobre una superficie y no sabe cuándo podrá precipitarse al suelo, quizá por la propia impericia, quizá porque se extralimite. ¿Por qué un visionario como Tesla, que preconizó tantas extensiones y conexiones eléctricas que componen ya nuestra vida corriente quedó difuminado en las sombras a diferencia de Edison o Westinghouse? En su perspectiva, que desafiaba los límites (y podía implicar extralimitarse o perder foco) carecía de la perspectiva económica. No era un hombre que supiera convertir en empresa su propósito. Era un visionario, un creador, que abría sendas que otros cimentaban, como cuando se queja de que Marconi se hubiera aprovechado de diecisiete patentes suyas para materializar un logro que nunca se había realizado. Tesla dotaba de luz a la oscuridad, pero otros enroscaban la bombilla.

                          

Tesla, como su previa Experimenter (2014), dispone de entrada de un rara cualidad en el cine de hoy, la singularidad. Experimenter se centraba en otro visionario que interrogaba los límites, el psicólogo experimental Stanley Milgram (Peter Saarsgard), quien, a principió de los sesenta, efectuó unos experimentos sobre la obediencia. Su interrogante ¿Cómo los civilizados seres humanos pueden participar en actos violentos e inhumanos? ofrecía conclusiones desasosegadoras por ser nada complacientes: la clase de carácter creado en la sociedad estadounidense no sirve para aislar de la brutalidad y el tratamiento inhumano en respuesta a una autoridad malevolente. Sus reflexiones resultaron tan incómodas y controvertidas que fueron desestimadas mediante la estigmatización (como en tiempos pretéritos se condenaba a alguien por bruja). Milgram y Tesla se salían de la/lo corriente. En concreto, su mirada, su actitud, su forma de interrogarse sobre la realidad, sobre nuestra relación con la realidad, los demás y nosotros mismos. Somos criaturas de una ficción, y dos mentes como las de Tesla y Milgram exponían, ya con su misma actitud, los límites de la ficción en la que nos restringimos. Almereyda evidencia, como en Experimenter, la naturaleza de la misma ficción. Los personajes, en ocasiones, se desplazan ante fondos de decorados que recrean un entorno natural o el interior de un restaurante.

La narradora es uno de los personajes, Anne Morgan (Eve Hewson), precisamente una mujer que estuvo enamorada de él, sin ser correspondida. Un desajuste para narrar otro desajuste. Utiliza herramientas de nuestro tiempo, un ordenador, mediante el que, por ejemplo, contrasta cómo la búsqueda de Edison en Google duplica en resultados la de Tesla. Diferentes posiciones, diferentes relevancias o influencias. No es una mera peculiaridad esa combinación de elementos que pertenecen a distintas épocas. Relacionan la inspiración de Tesla con los logros tecnológicos que materializaron sus intuiciones y experimentos. En cierta secuencia, Tesla canta Everybody wants to rule the world, de Tear for fears. No vincula solo tecnología con la mente creadora visionaria sino que expone una cuestión primordial que amplía la observación de Edison sobre el esfuerzo de la mente por controlar la materia. Unos logran controlar y dominar (el escenario de) la realidad mientras que quizá otros, con más talento, quedan difuminados en segundo plano, o en las sombras. Edison fue alguien capaz de dominar el escenario de la realidad que es lo mismo que decir la empresa de la realidad. Su hábil perspectiva económica posibilitó que sí determinara la realidad, es decir, influyera y dejara huella. Una mente visionaria como Tesla quedó abocada a la singularidad, o peculiaridad, en los márgenes, como un actor secundario que jugaba con sus interrogantes, pero no dotaba de cohesión a la agudeza de sus visiones, como si quedaran desperdigadas como chispas en el arqueado lomo de un gato que se estira mientras ronronea. En la maraña de la apariencia de realidad, una ausencia, como una silla vacía en un decorado.

Tesla vivía fundamentalmente en su mente, como si viviera retirado en sus disquisiciones y exploraciones de las brechas de una realidad que no es como parece su decorado. Patinaba con sus concepciones, y a veces perdía la dirección, o no la encauzaba, como quien se ensimisma en sus especulaciones. El mismo relato juega con las especulaciones: En un par de ocasiones, se plantea una secuencia, y la narradora expone que no ocurrió de ese modo.  En ambos casos, está relacionada con el dominio de la película o el relato de la realidad. Son dos secuencias en las que Tesla reprocha a Edison lo que le debe o en las que Edison reconoce sus injustos comportamientos pretéritos. Pero no acontecieron. Son dos secuencias que evidencian cómo Edison se apropió del relato de la realidad. Tesla quedó anulado, como una figura excéntrica, en los márgenes. Los márgenes de las visiones, o percepciones agudas, que sueñan lo que será. Siempre estaba mirando hacia adelante, proyectándose a sí mismo hacia el futuro. Tal vez prometió más de lo que podía cumplir. Quizá se extralimitó. Quizá el mundo que vivimos es un sueño que Tesla soñó primero.