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miércoles, 12 de enero de 2011

Brassed Off - Rodrigo's Concierto de Aranjuez


Una electrizante secuencia, en la que el grupo de músicos mineros interpreta el 'Concierto de Aranjuez' de Joaquín Rodrigo, de una película más apreciable de lo que se le reconoció, 'Tocando el viento' (1996), de Mark Herman. De quitarse el sombrero la expresión admirativa de Postlethwaite en los dos últimos planos. Y agudamente ingenioso el intercalar imágenes del desencuentro entre empresarios y sindicato de trabajadores.

Pete Postlethwaite, tocando la maestría

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El 2 de enero falleció a los 64 años un inmenso actor, Pete Postlethwaite, que merece el más reverencial de los homenajes. Aunque su salto a un reconocimento más amplio fue a raíz de su excelente interpretación, como el padre del personaje de Daniel Day lewis, en la un tanto efectista 'En el nombre del padre' (1993), de Jim Sheridan (quien pienso se superó ampliamente con 'The boxer'), ya me había quedado sobrecogido y admirado por la imponente presencia y el talento de este actor nacido en Warrington (en el condado del gato de Alicia, Cheshire), en la extraordinaria 'Voces distantes' (1988), de Terence Davies, dando cuerpo a ese violento padre que sojuzga a sus tres hijos y a su esposa. Quizá una de sus creaciones más memorables sea la del minero músico en la notable 'Tocando el viento' (1996), pero su versátil talento destellaba en cualquier personaje que interpretaba, fuera el cazador de 'Parque Jurásico II', el inquietante abogado de Keyzer Sozé en 'Sospechosos habituales' (1995),de Bryan Singer (1997) o el gangster de su última interpretación, en la notable 'The town' (2010), de Ben Affleck. Fuera protagonista, como en la interesante 'Entre gigantes' (1998), de Sam Miller, o figura secundaria como en 'El país del agua' (1992), la mejor obra de Stephen Gyllenhal, que adaptaba la gran obra de Graham Swift, 'El último mohicano' (1992), de Michael Mann, 'Origen' (2010), de Christopher Nolan, 'Atando cabos' (2001) de Lasse Hallstrom o 'El jardinero fiel' (2005), de Fernando Meirelles, y hasta en despropósitos como 'Romeo y Julieta' (1996), de Baz Luhrmann o insulsos remakes como 'Dark water' (2005) de Walter Salles. Su recuerdo se mantendrá como la figura invisible del gato de Cheshire.

viernes, 26 de marzo de 2010

Michael Caine, Harry Palmer, Len Deighton y la cocina


El escritor Len Deighton enseñando a Michael Caine a freír un huevo. Caine interpretó en cinco ocasiones a Harry Palmer, agente secreto creado por Deighton (aunque el nombre lo idearon, por lo que parece, entre Caine y el productor Harry Saltzman). Palmer era la versión, o respuesta, doméstica o corriente de James Bond, o más realista, siguiendo la línea de Graham Greene. Palmer vivía en un cuchitril, era aficionado a la música clásica y a la cocina ( Caine comentaba que aprendió mucho de cocina gracias a Deighton). No era un seductor, y más bien era capaz de saber cuando querían usar los encantos femeninos para manipularle. La mejor de la serie fue Funeral en Berlín (1966) de Guy Hamilton, superior a la anterior, Ipcress (Sidney J Furie), un tanto perdida entre juegos de lentes, y que supuso su lanzamiento como estrella, y, aún más, a la siguiente, Un cerebro de un billón de dolares (1967) del hacedor del engendros Ken Russell (aunque esta al menos no lo fuera). En los 90 Caine interpretó dos más, Bullet to Beijing (1995), de George Mihalka, y Midnight in St,Petersburg (1996), de Douglas Jackson, que ni se estrenaron en cine, con las que intentaba revalorizar su carrera comercial -lo mismo con otra en la misma línea, aunque no con el mismo personaje, Blue ice (1993), de Russell Mulcahy- en una década en la que hasta fue villano en una película protagonizada y dirigida por Steven Segal, En tierra peligrosa (1993), . Pero no fue hasta 1996 con Sangre y vino, de Bob Rafelson, y ya afianzado posteriormente, con sus premiadas interpretaciones en Little voice de Mark Herman y, sobre todo, Las normas de la casa de la sidra (1999), de Lasse Hallstrom, cuando volvió a recuperar su buena estrella.