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Mostrando entradas con la etiqueta Jeff Nichols. Mostrar todas las entradas
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lunes, 7 de agosto de 2023

Take shelter

 

Take shelter (2011), de Jeff Nichols, uno de los más interesantes cineastas del actual cine estadounidense, es una excelsa muestra de una serie de películas que, en aquel año, lograron hacer cuerpo del extravío, tramadas más sobre las interrogantes que sobre las certezas. Como Tenemos que hablar de Kevin (2011), de Lynne Ramsey, Shame (2011), de Steve McQueen, o Martha Marcy May Marlene (2011), de Sean Durkin. Obras que carecían de una clausura convencional. En algunos casos parecía una interrupción, como si la suspensión de sentido, de lo que es cierto o no, real o imaginario, no pudiera sobrepasar la incógnita. En otros, no se concretaba las causas, la red de apoyo de una interpretación que domestique al extravío, ni el horror de unos actos. O no explicitaban el sendero futuro, las decisiones que se tomarán, cuál sería el rumbo elegido de actitud y conducta. O, simplemente, se desestabilizaba cualquier presunción, dejando a personajes, y a espectadores, en una terra incognita, donde no había asideros, sino el extravío, lo incierto, el caos, las fisuras que quiebran cualquier orden, la especulación y la interrogante. Quedaban los gestos, los rostros que descifrar, como el de Michael Fassbender en el plano final de Shame, pero también en el plano final de Un método peligroso (2011), de David Cronenberg, el rostro de aquel, con una privilegiada mente aguda, Jung, que a su vez se enfrenta a una derrota difícilmente reparable, la de que los instintos tenderán a vencer a la razón, y que la mente es un espacio repleto de recovecos, de emociones, que nos dominan. Somos pasajeros, fugaces, de un viaje incierto. Son obras, además, de texturas, de trama sensorial (en Take shelter, obra de modulación pausada, y estilo visual sobrio, es capital la excelente banda sonora de David Wingo), de turbulencias y fisuras, incluso la que puede parecer menos agrietada (o su narración pautada sobre patrones más ortodoxos), la de Cronenberg, hilada con admirable sutileza sobre sus intersticios, sobre lo no dicho, sobre lo que se fuga entre las palabras, pensamientos y reflexiones que intentan dotar de orden y sentido.

En Take shelter, Curtis (Michael Shannon) no sabe qué está pasando. Sufre unas pesadillas terroríficas, con figuras sin rostro, fuerzas invisibles, que irrumpen en su espacio, queriéndole arrebatar lo propio (sus hijos, la vida), cuando no son las figuras familiares que le rodean, como su perro o su esposa, quienes, imprevistamente, le agreden. ¿Por qué? ¿Y por qué esos extraños cielos encapotados rebosantes de relampagos? ¿Y esa lluvia espesa, aceitosa? ¿Y ese enjambre de pájaros negros que pareciera intentar concretar un signo en el cielo pero hubiera quedado cautivo en su agitación? ¿Es inminente una catástrofe? ¿Esas visiones se originan en su enajenación o en su percepción excepcionalmente aguda? ¿Qué le pasa a su mente? Curtis, en su trabajo, perfora los suelos, pero comienza a sentir que los cimientos de su vida se tambalean, son inestables. Y no sabe por qué si, aparentemente, tampoco siente una particular insatisfacción con su escenario de vida. Incluso, un amigo y compañero de trabajo, Dewart (Shea Wigham), le dice que tiene una buena vida, la que cualquiera podría desear o envidiar, como su matrimonio con Samantha (Jessica Chastain), con una hija, sorda, Hannah. Entonces ¿por qué sus sueños se tornan terribles pesadillas? Su reacción indica que quizá todo no sea tan armónico como parece. No comparte con su esposa, en principio, sus pesadillas, en suma, su desorientación y padecimiento. Ella advierte su cambio de conducta, se desconcierta con sus intemperancias, como no entiende por qué decide poner al perro fuera, en su caseta, rodeado de un cerco.



El escenario de percepción sobre Curtis se modifica cuando los espectadores tomamos consciencia de una posibilidad que le llega a aterrorizar: su madre sufrió una enfermedad, esquizofrenia, y empezó a perder la noción de la realidad, esta comenzó a alterarse, ya no había certeza de cuándo percibía algo realmente o no. Intenta encontrar en sus síntomas el rastro de una explicación que perfile la radical alteración en su vida, en su forma de vivirla (soñarla). Pero no logra encontrar esa orientación, ya que ella recuerda poco, nada relacionado con pesadillas, solo que sentía que la vigilaban. Curtis busca también ayuda en consejeros psicológicos, porque siente que, de repente, su vida varía, ya no la puede habitar como hasta ahora, con certezas, y por añadidura se va a convertir en alguien que no puede ser capaz de proteger, cuidar a su familia. No puede darles refugio, protección, si su mente está extraviada en una incierta intemperie. Se empecina en crear un refugio de tormentas y tornados (como compra máscaras anti gas), y no duda en pedir un arriesgado prestamos para cubrir los desorbitados gastos, porque está convencido de que un desastre inminente amenaza sus vidas.

De dudar de lo que es real o no (como esos truenos que él escucha pero no su amigo Dewart), sin dejar de lado esta cuestión, entramos en el territorio de enfrentarnos a nuestra propia vulnerabilidad y fragilidad, de sentir cómo vamos perdiendo contacto con la realidad como si nos hundiéramos en unas arenas movedizas y no pudiéramos hacer nada por evitarlo. ¿Cuándo se apagará el proyector, cautivo de la enajenación, incapaz de saber qué esta percibiendo, si es real o proyección de su trastorno? La realidad, lo real, es un territorio incierto, como nuestra mente. La catástrofe puede aparecer en cualquier instante. Dentro, o fuera, las tormentas pueden aparecer en el horizonte en el momento más inesperado, e impredecible, y su causa ser, incluso, imprecisa cuando no inexplicable ¿Hay alguna certeza que pueda constituirse como refugio? ¿Hay modo de evitar la catástrofe, de encontrar al menos su origen, su causa, aun cuando sea inevitable? ¿Por qué ocurren unas cosas y no otras? ¿Por qué actuamos de un modo y no de otro? ¿De qué somos responsables? ¿Hay algún sentido, una trama, o sólo la incertidumbre, la esperanza de que no haya un huracán que asole con todo mañana, o no nos diagnostiquen una enfermedad irreversible, o de que alguien cercano a ti no realice un acto de inusitada crueldad, y, en cambio, todo fluya sin sobresaltos? Take shelter, como las otras obras citadas, nos exponen a la intemperie de las interrogantes, al quizás que se constituye, con difusos materiales, en los resquicios entre los alambres de las incógnitas. El arte no es consuelo, es una interrogante que hiere, como estas obras conmocionan. Pero su obra, como la conclusión de Origen (2010), de Christopher Nolan afirmaba la conciliación del protagonista con sus remordimientos, sí remarca un logro, la conjunción armónica de dos miradas, las de Curtis y Samantha, frente a la circunstancia que sea.

martes, 29 de diciembre de 2020

Kim Novak nunca se bañó en el lago de Genesaret (Providence), de Hakan Nesser

                           
Esto que voy a contar ahora trata sobre lo Aterrador, sin duda, pero también sobre otras cosas. Es la primera frase de la excelente Kim Novak nunca se bañó en el lago de Genesaret (Providence), del escritor sueco Hakan Nesser (1950). ¿Qué es lo Aterrador? De modo específico, un crimen que acontece transcurridos dos tercios de la novela. Pero de modo más amplio, está relacionado con esas otras cosas. Esa realidad compleja, difusa y escurridiza, repleta de pliegues y recovecos, en la que forcejean las frases hechas, que no dejan de ser recetas ante todo tipo de adversidades, caso de Las cosas son como son, Podría ser peor o En realidad no sabemos casi nada, con interrogantes como Qué significa realmente estar muerto. Particularmente escurridiza y difusa es para quien, con catorce años, como el protagonista, comienza a perfilar las coordenadas de lo que es la realidad y la vida. Es dibujante de historietas, que no deja de ser una manera de olvidarme de toda la mierda que había en el mundo. Los relatos interactúan con la realidad, como filtros, caso de las frases recurrentes que utilizaban en  la serie Perry Mason. Las palabras, las ficciones, también ejercen de cauterización, caso de Cáncer-Treblinka-Amor-muerte- Follar, que utiliza como un mantra sin sentido, o esa ilusión en forma de mujer, de nombre Ewa, su profesora sustituta durante dos meses, que se parece a la actriz Kim Novak. Su madre muere lentamente por causa de un cáncer, y se enamora de esa mujer que es sueño. Se inclinaba hacia delante y una de sus tetas se apoyaba contra tu hombro. Casi solamente los chicos pedían ayuda, y en la habitación se respiraba un aire pesado de perfume y celo joven, reprimido. Los extremos conviven, y forcejean. Con los sueños se intenta cauterizar y conjurar la consciencia de la finitud y la pérdida. En los sueños coinciden, en un acuario, la mujer que se ahoga, su madre, y la mujer que guía, la profesora. Lo que no quisiera que fuera, lo que quiere ocultar(se), y lo que siente que le libera pero le hace sentir de alguna manera culpable, como si negara la realidad con la ilusión.

Kim Novak nunca se bañó en el lago de Genesaret, publicada originariamente en 1998, es el relato de un verano de la década de los sesenta, un verano que es evocado desde un futuro que enfoca desde el conocimiento del paso del tiempo. Un verano particular, por eso fácilmente de recordar, porque aconteció lo Aterrador. Podría asociarse, como relato de iniciación, con una excelente película que transcurre en otro país, Mud (2012), de Jeff Nichols, en la que también son protagonistas dos chicos de catorce años. Una transcurre en el delta del Missisipi, y la otra junto a un lago,  en una zona en la que, cuando se recorría en un bote, había un parecido innegable entre estos viajes y adentrarse en la marisma del Amazonas. Es un relato de descubrimiento, donde las los relatos se desprenden de las películas que las cubren para dejar asomar la realidad, que puede ser descarnada. No es lo mismo la contemplación desde la distancia de lo que se desconoce que conocer de qué materia están hechas las sombras. Había empezado a oscurecer y había lugares muy sombríos, sobre todo donde la luz de los focos no llegaba, y Ewa Kaludis estaba justo en unos de esos sitios oscuros. Pero daba igual, tenía uno de esos halos alrededor, como si fuese un ángel o estuviese pintada con pintura fosforescente.

En ambas obras, como telón de fondo se agitan las diversas y extremas vivencias del sentimiento y del deseo, u opuestas formas de relacionarse. En Mud, había algún personaje masculino que señalaba que las mujeres impiden volar a los hombres y algún personaje femenino que señalaba al protagonista que no trate a las mujeres como material desechable e intercambiable, como si fueran uno de esos objetos que encuentra entre el limo. En Kim Novak nunca se bañó en el lago de Genesaret hay quien es una fuerza que arrolla a quien dice amar, y quien descubre que la persona que en principio amaba no era como pensaba que era, sino una distorsión del sueño, como hay quien descubre que en un momento eres querido pero, de repente, un tiempo después, ya no eres querido. Y esa modificación es difícil de asumir y encajar para algunos y algunas. En ciertos casos, puede hacer sentir que es mejor no exponerse nunca que sufrir otra decepción. Y en otros, abre brechas en la mente, que se pueden extender sobre los cuerpos de otros.  Como también resulta complicado para algunos asumir las contradicciones, cómo puedes dejarte superar por la intemperancia, por los impulsos, y realizar actos de los que después te arrepientes. Entre la furia y las lágrimas hay un abismo difícil de cauterizar con los nexos de la coherencia. La realidad fuera de la cama era otro cosa (…) los ojos morados, los labios hinchados y los puños despiadados, duros como piedras. Decisiones que debían tomarse y asuntos que atender, quieras o no. Padres que pegaban y Treblinkas y rumores de cáncer que no paraban de crecer. Si hay una certeza que el protagonista puede establecer tras vivir la experiencia de esas otras cosas que experimentó cuando aconteció lo Aterrador es que a lo mejor todos somos realmente jeroglíficos el uno para el otro, y que algunos lo son para sí mismos.

sábado, 6 de enero de 2018

Mis 30 películas predilectas estrenadas en el 2017

30. Los demonios, de Philippe Lesage
29. Demasiado cerca, de Kantemir Balagov
28. Barry Seal: el traficante, de Doug Liman
27. Rosalie Blum, de Jean Rappenau
26. La vida de Anna, de Nino Basilia
25. Múltiple, de M Night Shyalaman
24. La batalla de los sexos, de Valerie Faris y Jonathan Dayton
23. El tercer asesinato, de Hirokazu Kore Eda
22. La suerte de los Logan, de Steven Soderbergh
21. Norman, el hombre que lo conseguía todo, de Joseph Cedar
20. Lady Macbeth, de William Oldroyde
19. Dunkerque, de Christopher Nolan
18. En realidad, nunca estuviste aquí, de Lynne Ramsay
17. Wonder wheel, de Woody Allen
El gran showman, de Michael Darcey
15. El rey Arturo: La leyenda de Excalibur, de Guy Ritchie
14. Columbus, de Kogonoda
13. Ana, mon amour, de Calin Peter Netze
12. Bajo el sol, de Dalibor Matanic
11. La tortuga roja, de Michael Dudok De Wit
10. Logan, de James Mangold
9. Reparar a los vivos, de Katell Quillévére
8. El viajante, de Asghar Farhadi
7. Detroit, de Katrhyn Bigelow
6. Loving, de Jeff Nichols
5. Jackie, de Pablo Larrain
4. Billy Lynn, de Ang Lee
3. Personal shopper, de Olivier Assayas
2. Blade runner 2049, de Denis Villeneuve
1. A ghost story, de David Lowery

jueves, 4 de enero de 2018

14 bandas sonoras 2017

14. La batalla de los sexos (Nicholas Brittell) 13. Una historia de venganza (Mark D Todd). 12. Llega de noche (Brian McComber) 11. Reparar a los vivos (Alexandre Desplat) 10.La tortuga roja (Laurent Perez del mar) 9. Jackie (Mica Levi). 8. Miss Sloane (Max Richter). 7. Dunkerque (Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch) 6. El rey Arturo:la leyenda de Excalibur (Daniel Pemberton) 5. Múltiple (West Dylan Thordson) 4.Columbus (Hammock) 3. Blade runner 2049 (Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch) 2. Loving (David Wingo). 1. A ghost story (Daniel Hart)

miércoles, 5 de abril de 2017

Lo mejor del primer trimestre del 2017

10. Como perros salvajes, de Paul Schrader
9. Logan, de James Mangold
8. Manchester frente al mar, de Kenneth Lonergan
7.Felices sueños, de Marco Bellocchio
6.Múltiple, de M Night Shyamalan
5.Loving, de Jeff Nichols
4. Jackie, de Pablo Larrain
3. La tortuga roja, de Michael Dudok de Wit
2. El viajante, de Asghar Farhadi. 1.Billy Lynn, de Ang Lee (debajo)
En este primer trimestre se han estrenado dos obras, en las que interviene Matthieu Amalric, que remiten a un cine (alternativo) al que se le ha pasado la fecha de caducidad, la discreta BELLA DURMIENTE, de Ado Arrieta y la plomiza EL HIJO DE JOSE de Eugene Green. Como los personajes que se han quedado detenidos en el tiempo en la obra de Arrieta, los cineastas parecen haberse quedado estancados en enfoques y tratamientos que ya resultan un tanto apolillados, e incluso, en el segundo caso, impostados. En cambio, 'Nocturama' de Bertrand Bonello, en cambio, como propuesta de cine alternativo, que va por delante,en sus exploraciones del lenguaje cinematográfico, no parece que se vaya a estrenar por el momento (a no ser en proyecciones de filmoteca y similares). Aún más sangrante resulta que dispongan de más aristas en su planteamiento reflexivo o conceptual, ingenio expresivo, e inclusive, en algún caso, más complejidad (sin tener que revestirse de pretenciosidad) obras de género recientes que transitan en patrones narrativos más ortodoxos (motivo por el cual hay quienes ya presuponen que carecerán de sustancia alguna: incluso, los hay que alardean de su falta de interés en verlas), caso de MÚLTIPLE, LOGAN, GHOST IN SHELL (que puede aburrir o no, pero calificarla de simple, como he leido, indica que no se ha discernido lo que plantea) O LIFE (y particularmente, reconozco, que no iba con especiales expectativas con respecto a las tres últimas). Cada una de ellas pone en cuestión los prejuicios (como las mentes cerriles que se negaban de entrada a ver Logan) de quienes no esperan que una obra de gran presupuesto o muy publicitada no sea tan sustanciosa que otra de producción en pequeña escala y escasa difusión. La sustancia o la sugerencia estás más allá de los límites o de las etiquetas que restringen a algunos (en un extremo o en el otro). También los hay que reprocharon a Farhadi la occidentalización de su estilo, como si eso le sustrajera pedigrí con respecto a sus cineastas compatriotas, por no transitar de modo más directo el realismo y sostenerse sobre complejas y férreas estructuras dramáticas, como refleja de nuevo con EL VIAJANTE.
La excepcional BILLY LYNN no fue bien recibida en Estados Unidos, en especial por la elección de su forma de proyección, y aquí no ha merecido atención alguna, como también el caso de la muy singular LA CURA DEL BIENESTAR. Dos obras que plantean una mirada inclemente,la primera de modo más directo, la segunda a través de una concepción fantástica de fábula, un cuestionamiento del substrato que define a un país, pero también a un modelo de sociedad (global). JACKIE también se complementa con BILLY LYNN, uniendo cincuenta años de historia, con su incisión en la condición escénica de la realidad, de la imagen proyectada conveniente, de los sueños enajenados. Son dos demoledoras sacudidas para mirar la realidad de frente, despojadas, desnudas, y con moratones. Nichols vuelve a demostrar que es uno de los más sugerentes nuevos cineastas estadounidenses. Con LOVING también rasca en esa primera capa de pintura frágil de sociedad progresista (hace nada aún no se permitían en ciertos estados el matrimonio interracial). Además, con sutil y contenida fuerza expresiva, recupera las aristas del melodrama, como también logra MANCHESTER FRENTE AL MAR (que contiene, en la secuencia del reencuentro en la calle entre Michelle Williams y Casey Affleck, uno de los grandes momentos del cine reciente, y una lección magistral de interpretaciones a través de frases incompletas y miradas elusivas, doloridas). Dos veteranos como Schrader y Bellochio, demuestran con sus insurgentes COMO PERROS SALVAKES y FELICES SUEÑOS que no dejan de explorar en las formas y en escupir a cualquier complacencia y aveniencia. Y LA TORTUGA ROJA es, simplemente, exquisita poesía.
Mejor interpreción masculina. Shabab Hosseini, El viajante. Joe Alwyn, Billy Lynn. Joel Edgerton, Loving. Casey Afleck, Manchester frente al mar. Hugh Jackman, Logan.
Mejor interpretación femenina. Taraneh Alidoosti, El viajante. Ruth Negga, Loving. Emma Stone, La ciudad de las estrellas. Natalie Portman, Jackie. Adele Haenel, La chica desconocida.
Mejor dirección de fotografía. Jackie (Stephane Fontaine). La cura del bienestar (Bojan Bazelli). Como perros salvajes (Alexander Dynan). El día más feliz de Olli Maki (Jani Petteri Passi). Ghost in the shell (Jess Hall).
Mejor banda sonora. Múltiple (West Dylan Thordson). Loving (David Wingo). Jackie (Mica Levi). La tortuga roja (Laurent Perez del mar). Figuras ocultas (Hans Zimmer).
Mejor montaje. Billy Lynn. El viajante. Jackie. Logan. Felices sueños.