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jueves, 16 de abril de 2026

Mis textos en Dirigido por nº Abril 2026

En el nº de Abril de Dirigido por se publican mis textos sobre Buena suerte, pásalo bien, no mueras, de Gore Verbinski y, para el Dossier 50 Joyas del cine europeo, Cold war (2018), de Pawel Pawlikowski.
 

martes, 27 de abril de 2021

Lucificción (Orciny press), de Lluís Rueda

                         

Quizá su situación está determinada por aquello que ha inventado (…) por todo lo que ha plasmado de su puño y letra, lo atrapado en sus libros, los conjeturados, los esbozos, aquellos relatos que nunca ha escrito pero que gestan acontecimientos e ideas en miles de notas, cientos de legajos: su literatura residual, inconclusa y descartada. Resulta tentador pensar en un relato sobre nuestra vida sustentado en lo desechado y truncado. Una narrativa alternativa de lo que no pudo ser o no quisimos que fuera, de lo que no fuimos capaces de materializar o ni siquiera nos atrevimos. Un relato, por tanto, hecho añicos que nada tiene que ver con cómo se percibe esta realidad, como si cada pieza encajara en su sitio, y cada conflicto puntual se debiera a meros desajustes transitorios, individuales o colectivos. En cambio, los añicos, los flecos y los huecos, exponen que vivimos en una ficción, un relato al que no solo nos ajustamos y adaptamos, sino que además pretendemos que sea del modo que queremos que sea, sin que haya disonancias, interferencias o contrariedades. ¿No fue un cataclismo para numerosos habitantes de las tierras intermedias de la nieve mental que la conclusión de una admirada y adorada serie, de nombre de Juego de tronos, frustrara sus expectativas con un curso del relato que no fue aceptado como válido, por lo que exigieron que se rehiciera para que el desarrollo o la evolución de un determinado personaje se ajustara a las necesidades, expectativas y deseos? El relato, como la vida, no puede ser como no se quiere que sea.

En Lucificción (Orciny press), del escritor barcelonés Lluís Rueda (1973), la protagonista, escritora, de nombre Muriel, la cual siente que la realidad ha contrariado sus deseos, expectativas y necesidades, decide optar por la salida de escena (perdón, realidad), y eso implica la inmersión en otro mundo con unas coordenadas distintas a las que nos resultan familiares. Cruza un espejo que implica atravesar un <<Costurero>> cerrado transitando un camino de alfileres durante unos diez minutos (…) por él transitan miles y miles de hombres y mujeres con dudas, miedos y estigmas (…) retales de un fantasma y espíritus truncados; el umbral, un templo invertido, incrustado en la tierra,  o en el infierno, le parece indeterminado; transita un territorio de nombre Matenadarán que es morada de proscritos, frontera de nadie, agujero sin interés y, por ello, lugar sin reglas ni gobierno: y entra en contacto con el Sindicato de la pervivencia, con figuras que surgen de pinturas, como un cuadro de Vilhelm Hammershoi en el que la mujer acaba su giro eterno y la escritora descubre un pozo insondable por rostro, o con siniestros seres como los Hébétuds (…) si cayera en sus sombras quedaría usted sin presente, sin pasado y sin futuro, vagando eternamente en la oscuridad. La escritora, como decía de nombre Muriel, una curiosa terminal, alguien que padece por no poder asomarse al abismo y volver, se sume en el desconcierto y en la interrogante en permanente estado suspenso por las circunstancias o peripecias anómalas que vive en ese extraño universo que quizá sea un sueño, un desorientador Otro lado, el espacio de la muerte, de su mente en estado inconsciente, o la alucinación de quien ha sufrido un cortocircuito con una realidad con cuyo relato se siente desajustada o no satisface sus aspiraciones demiúrgicas. No, la realidad no es el capítulo de una serie que reclamamos que se vuelva a rehacer para que la conclusión sea como preferimos que sea. ¿Quizás seamos Hébétuds que se niegan a reconocer la derrota de su espíritu, su descomposición y la ya definitiva disolución del yo? ¿No nos hemos suicidado lentamente, como si hubiéramos degradado la realidad, como material de celuloide que inconscientemente quemáramos, y nuestras mentes han perdido toda lúcida y consecuente perspectiva?

En ese extraño universo, o suerte de relato grimdark o de fantasía oscura en el que el elemento mágico se concentra en un libro que no sabe ni puede interpretar, en el que encargan a Muriel el propósito, o la misión, de transportar ese enigmático libro de luz del que no pueden apoderarse los turbios y siniestros seres que amenazan a la escritora, y a unos acompañantes que, precisamente, fueron desechos de novelas que no concluyó, Muriel entiende que la realidad está atrapada en un par de calcetines del revés y le toca caminar descalza por sueño ajeno pero, sobre todo, le frustra que el mundo que transita sea tan antiguo, tosco y poco evolucionado. ¿Acaso suicidarse significaba quedar atrapada en el atraso y la brutalidad? ¿En la magia medieval? ¿En el patetismo de evocar constantemente la ilustración ante una realidad enquistada y sin futuro? Habría que preguntarse por qué en este siglo XXI ha calado en el imaginario colectivo, de modo preponderante, una serie de como Juego de tronos, variación espacial de una obra, El señor de los anillos, escrita décadas atrás, pero cuya última adaptación cinematográfica se ha convertido en uno de los fenómenos más influyentes en este siglo, junto al mago Harry Potter, los superhéroes, o los piratas del Caribe (que también tienen su particular variación, con Sir Walter Raleigh, en la serie de peripecias que Muriel y sus compañeros de andanzas deben superar). No ha sido un siglo que será recordado por revolucionarias corrientes artísticas. Salvo en el coto de un pequeño número de cinéfilos de pro, habitantes de su marginal barriada, no se ha detectado ningún influjo en nuestra sociedad debido al cine rumano, portugués, coreano o tailandés, modas pasajeras en los festivales durante este siglo. Sin duda, la relevancia de esos fenómenos medievales, mágicos y superheroicos son reflejo de cómo se ha engrandecido nuestro ego como un gran ombligo y cómo se ha fundamentado (o mejor dicho, enquistado) la realidad en un pulso de egos o tronos y en un compulsivo deseo de controlar la realidad con nuestra batuta o poderes: El capcioso camuflaje del capitalismo caníbal o dictadura corporativista que sufrimos, al que se enfrenta un pequeño virus, quizá nuestro real héroe. Seguimos atascados en un medievo emocional y mental por mucha evolución de nuestras espadas tecnológicas. Sería oportuno, vuelvo al principio, repensar la narrativa de nuestra realidad desde el ángulo de lo desechado y lo truncado, de lo residual y larvado, de lo que no queremos enfocar o discernir en nosotros mismos tan empecinados en querer ver la realidad, y a nosotros mismos, como la ficción que queremos que sea. Es lo que, de un modo mordaz, expone esta conjetura de reverso de la tierra, en este limbo chico, en esta estúpida traslación de los sueños y las miserias del colectivo humano. Quizá, como se indica en la conclusión, sería conveniente invertir nuestro enfoque. Pero no como una imagen en Instagram.

viernes, 12 de enero de 2018

Diez directores fotografía 2017

1. Blade Runner 2049 (Roger Deakins). Similar en concepto al que utilicé para Un hombre serio donde recurrí a bombillas caseras para conseguir un amplio efecto de luz suave, mientras aquí utilicé lámparas Fresnel de 300 vatios para enfocar la luz en una area específica. La luz aún aparece suave a causa de la amplitud del numero de luces encendidas a un mismo tiempo. Para comenzar la escena teníamos, quizá, doce lámparas en funcionamiento en cualquier instante pero el centro de estas doce lámparas sería el único con completa intensidad. Las lámparas periféricas de las doce estarían casi apagadas. Este efecto 'perseguía' alrededor del círculo y el número de lámparas encendidas crecía a medida que la escena progresaba. Para los reflejos del agua en las paredes alrededor: El agua estaba iluminada con lámparas Fresnel 10k. Había dos por cada lado para un total de ocho. Era una complicada plataforma porque tenía que estar bastante elevada, para así no estar en plano, y las lámparas tenía que tener el adecuado ángulo para reflejar y desparramarse por las paredes. En principio esperaba que pudiera lograr ese efecto son iluminar el agua tanto. El fondo de la piscina había sido pintado de negro, así que, en mi ingenuidad, pensé que permanecería bastante oscuro. Por eso pedí a mi electricista jefe, Bill O'Leary, que construyera largos extensores de puerta de establo para que el patrón de luz en el agua fuera una agradable forma simétrica y la luz de las dos lámparas se combinaran juntas.
2. A ghost story (Andrew Droz Palermo). Uno de los principales desafíos fue crear un diferente estilo – la manera que la cámara se mueve, la iluminación, el aspecto de la casa – para cada una de las distintas fases de la película. La casa y la película es diferente con Rooney y Casey que cuando familía latina se asienta, o los presentes en la fiesta. Para la parte de la película en la que la familia latina se asienta cambié a lentes modernas. Estaba usando lentes de los sesenta y comencé a utilizar lentes de panavisión de los 90, las cuáles son más nítidas y contrastadas de un modo que retrata las cosas de un modo más fiel. Esa combinación de una nueva tecnología y este trabajo de cámara flotante marca el cambio en la película. Entonces hicimos casi lo opuesto para las escenas con los pioneros, donde usamos lentes de zoom y planos con focales largas que transmiten esa sensación de que estás mirando en el pasado. Cuando el fantasma llega a estar más aislado, comencé a hacer las cosas más suaves. añadiendo o quitando un poco de color en la luz a medida que la película evoluciona.
3. La cura del bienestar (Bojan Bazelli). La razón emocional provino de las localizaciones en los Alpes suizos. Hay verticales en los encuadres en esta película -las localizaciones son elevadas, gigantes, en términos de altura. No queríamos cortar nada de eso. En Beelitz, no mostrar el alto de ese edificio, un pico que es casi gótico, de peligroso y aterrador aspecto- arriesgando el encuadre, o ampliando para integrar eso en un encuadre, hubiéramos tenido que ganar tanto espacio negativo o espacio no deseado en el lado derecho o fondo del encuadre que no necesitáramos. Sentiamos que la localización perdería presencia si optaramos por el formato 2:40:1 y que quedaría muy extraño. Queríamos mostrar estos modernos, monolíticos edificios como símbolos de este mundo corporativo y cómo afecta a los arribistas que trabajan en esos edificios. En la mente de Gore y mía era básicamente la razón de esa enfermedad. Hicimos estos planos de rascacielos de Nueva York en el crepúsculo en las nítidas y definidas noches de mayo. (...) Este este uno de mis planos favoritos. Fue una complicada escena. Ensayamos mientras esperábamos para el ocaso y el cielo estuviera del modo adecuado. Son simples velas, pero colocamos cristal alrededor de los faroles porque no sabíamos cuán ventoso estaría y no queríamos tener velas apagadas en medio de una toma.
4. Dunkerque (Hoyte Van Hoytema). Siempre intentamos estar lo más posible en una parecida situación de punto de vista. Experimentar todos los momentos como si estuvieras ahí fue la primordial pauta. ¿Donde tiene qué estar la cámara y qué clase de lentes proporcionan la más inmersiva experiencia? Rodamos con sol, o lluvia, y nuestra principal preocupación no era la continuidad. Suponía despreocuparse de concepciones de las películas anticuadas de qué queda bien en cierta condiciones meteorológicas. Queríamos acoplarnos al ritmo de esas condiciones. Más que buscar el más espectácular plano, buscamos el plano más visceral o rl que reflejara mejor un punto de vista. No sólo lo realiazamos cámara en mano sino hasta media cintura en el agua así podíamos continuar rodando. La cuestión fundamental era dónde la cámara puede llegar a ser un factor limitador para rodar esa especial belleza que resplandecía para nosotros.
5. Jackie (Stephane Fontaine). Toda la película se trama sobre una historia muy íntima que acontece en un mundo más grande que la vida. Terminamos usando focales amplias que nos permitían estar muy próximos a ella pero aún sintiendo la presencia la gente alrededor de ella o del mismo entorno. De un extremo a otro había largos pasillos de 52 metros, con sólo dos ventanas. Durante la noche, los ajustes prácticos eran la fuente de luz, pero el desafío era durante el día. La única. La única solución era usar todo el techo como la principal luz. Así que en vez de un techo fijo teníamos una super extensa estructura que cubría todo el pasillo. La luz resplandecía a través de la estructura. Con el caos que Jackie estaba pasando, intenté crear una luz que se sintiera como refugio para ella incluso aunque JFK estuviera muerto. Necesitaba sentir que ella estaba protegida.
6. El gran showman (Seamus McGarvey)
7. Wonder wheel (Vittorio Storaro)
8. La ciudad de las estrellas (La la land)(Linus Sandgren)
9. Columbus (Elisha Christian)
10.Paraiso (Aleksander Simonov)