Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Belgrano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Belgrano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de septiembre de 2008

24 de septiembre de 1812


VÍSPERAS
Y VICTORIA

DE LA
BATALLA

DE TUCUMÁN

Los enemigos vienen siguiéndonos. Si me retiro y siguen a cargarme, todo se pierde, y con ello nuestro total crédito… Animados están los soldados y deseosos de distinguirse en una nueva acción. Es de necesidad aprovechar tan nobles sentimientos que son obra del Cielo. Nada dejaré por hacer. Nuestra situación es terrible y veo que la Patria exige de nosotros el último sacrificio para contener los desastres que la amenazan…

Mis compañeros de armas están llenos del fuego sagrado del patriotismo y dispuestos a vencer o morir con su General. La Santísima Virgen de las Mercedes, a quien he encomendado la suerte del Ejército es la que ha de arrancar a los enemigos la Victoria…

La Patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos. Dios protege la santa causa. Nuestro triunfo no tiene igual.


Manuel Belgrano
(Oficios al Triunvirato y parte de guerra)

viernes, 20 de junio de 2008

En el día de la Bandera


EL EJEMPLO DE
MANUEL BELGRANO


Sabido es la entrada en Buenos Aires del general Beresford […] Se tocó la alarma general y conducido del honor volé a la fortaleza, punto de reunión […] Todavía fue mayor mi incomodidad cuando vi entrar las tropas enemigas y su despreciable número para una población como la de Buenos Aires: esta idea no se apartó de mi imaginación y poco faltó para que me hubiese hecho perder la cabeza: me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominación y sobre todo en tal estado de degradación, que hubiese sido subyugada por una empresa aventurera […] Aquí recuerdo lo que me pasó con mi corporación consular […] y de mi relación inferirá el lector la proposición tantas veces asentada, de que el comerciante no conoce más patria, ni más rey, ni más religión que su interés propio [pues sus miembros] se reunieron y no pararon hasta desbaratar mis justas ideas y prestar el juramento de reconocimiento a la dominación británica, sin otra consideración que la de sus intereses […] En este estado y por si llegaba el caso de otro suceso igual al de Beresford, u otro cualquiera, de tener una parte activa en defensa de mi patria, tomé un maestro que me diese alguna noción de las evoluciones más precisas y me enseñase por principios el manejo del arma.

Manuel Belgrano

Nota: La cita ha sido tomada de su “Autobiografía”, Carlos Pérez Editor, Buenos Aires, 1968, págs. 15-20.