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jueves, 23 de diciembre de 2010

In memoriam

LUIS GARRITANI 
“ALCUINO DI FERRO”
                
             
Se cumplen en estas horas cuatro años del fallecimiento de nuestro querido y ejemplar amigo Luis Garritani, quien solía firmar sus escritos con el nombre de Alcuino di Ferro. Como recordación del camarada que esperamos esté ya a la diestra del Padre, repasamos uno de sus artículos publicados en “Cabildo”.
                            
                  
            
A propósito de la tragedia de Carmen de Patagones  

           

VIOLENCIA ESCOLAR
       
Hace años las secciones periodísticas que informaban sobre educación y sobre policiales, en la prensa escrita, se hallaban bien diferenciadas y distantes. Hoy en cambio, se interrelacionan y superponen con alarmante frecuencia en el contexto de una creciente y grave escalada de “violencia escolar”, la que es apenas una muestra de la descomunal violencia física y moral que todo lo abarca en el mundo presente. La educación argentina, como la sociedad toda, acentuó desde hace dos décadas un camino de decadencia para sumergirse, sin prisa pero sin pausa, en un abismo que parece no tener fin. Congreso Pedagógico y Ley Federal de Educación mediante, se aceleró un proceso de aniquilamiento de la educación en todos sus niveles. La llamada capacitación permanente, a juzgar por sus resultados, más se asemejó a la divisa trotskista de la revolución permanente. Los partícipes necesarios de tal proceso (educadores, educandos, directivos y hasta padres) fueron ganados, conscientes o no y salvo muy contadas excepciones, por una culposa indiferencia para discernir entre lo que está bien y lo que está mal, por una paralizante mediocridad y por una crapulosa impostura. Y al montarse tan patético escenario comenzaron, muy pronto, a representarse en él los infinitos actos de un drama con final previsible.
      
En un primer acto, se fueron esparciendo en las aulas los mismos venenos letales que desde los medios de comunicación y desde los sucesivos gobernantes se diseminaban a toda la población: desorden, desjerarquización, vulgaridad, abandono de la sabiduría, mofa de los principios morales y religiosos, igualitarismo perverso, tergiversación de la historia, superabundancia de derechos, inexistencia de deberes, exaltación de las impiedades, complacencia con la marginalidad, la masificación, la idolatría de los malos ejemplos, las perversiones surtidas, la estupidez y la ignorancia asumidas como virtudes, etc., etc., etc. Luego, en un segundo acto, como en una inevitable secuencia, se fueron alterando y extinguiendo los roles básicos e insustituibles. La familia fue abandonando la educación y la ejemplaridad. La escuela ya no formaba, ni transmitía conocimientos. La primera y fundamental institución desertó de sus obligaciones, la segunda, por medio a ser sospechada de autoritarismo, omitió sus deberes. En este descalabro se fue desdibujando en las aulas el recto principio de la auctoritas, se extinguieron por fascistas las amonestaciones, se permitió el escarnecimiento público de los docentes con anuencia de directivos (sobre todo en las escuelas donde el alumno paga una cuota y se lo considera un cliente), se toleró el muchachismo de tribuna futbolera, se multiplicaron las agresiones y las reyertas de educandos (en oportunidades secundados por sus padres) contra educadores, se cometieron actos reñidos contra la moral, aparecieron en escena los docentes pederastas o los de indefinidos sexos, hubo contusos, heridos, maestros y alumnos asesinados, y para qué seguir.
            
Así llegamos, el fatídico 28 de septiembre, al tercer acto, cuando en el establecimiento Malvinas Argentinas de Carmen de Patagones un alumno de quince años vació el cargador de una pistola de 9 mm. sobre la humanidad de sus indefensos compañeros de clase, quitándole la vida a tres e hiriendo gravemente a otros tantos.
             
Entre las posibles causales, los medios han apuntado sobre la psiquis enferma del imputado, la situación familiar del mismo, la omisión de las autoridades, la influencia del ominoso rock satánico, la violencia instalada en el medio social, y otras más, dignas de atención.
        
Es seguro que hayan interactuado todas estas causas, para tronchar tantas vidas jóvenes. Pero no deben soslayarse los actos previos que antes comentábamos. Es sobre este terreno que cabrían algunas preguntas: ¿Qué significado e influencia tenían las lúgubres figuras estampadas en las paredes del establecimiento educativo? ¿Qué se enseña en esa pseudo materia Derechos Humanos? ¿Qué responsabilidad le cabe al docente y a las autoridades que permiten que al alumnado, inmaduro y falto de posibilidades para discernir con tino, se les proyecte en horas de clase el documental Bowling for Columbine, sobre la matanza de doce alumnos en una escuela de Colorado, Estados Unidos, en 1999, del polémico cineasta Michael Moore, y se le pida que elaboren, acerca del mismo, un trabajo práctico?
              
Un viejo refrán decía: “La cara torva enmienda al loco” o si se quiere: en un medio apto mucho más difícil será que aparezca un Junior. Si no se vira rápido el timón la familia y la escuela estarán prontas a generar un nuevo Junior o, en su defecto, a algún Senior. Entonces, con mayor frecuencia, las secciones de policiales y educativas de los periódicos tendrán cada vez menos diferencias y no habrá psicólogos y contenedores posibles para evitar una catástrofe.
             
Alcuino di Ferro
(nota publicada en octubre de 2004)
           

sábado, 3 de enero de 2009

Indigenismo siglo XXI


MALONES
POSMODERNOS


Mientras la masa es aletargada por los cantos de sirena de un indigenismo hipócrita y por las ficciones pseudo-historiográficas esparcidas, sin ruborizarse, por mercaderes como Felipe Pigna, la integridad de la nación real corre gravísimos riesgos.

Entre ellos, la amputación de grandes extensiones de nuestro territorio. Pueden comprobarlo quienes deseen, ingresando al sitio del Enlace Mapuche Internacional: http://www.mapuche-nation.org.

Quien se detenga brevemente en la lectura de este sitio web, comprenderá cuáles son los móviles de estos malones posmodernos, quiénes los financian y qué buscan. Préstese particular atención a los sponsors, los principales responsables de la publicación y a sus british ancestors. Muy ilustrativo resulta además el artículo sobre el Reino de Araucanía y Patagonia, creado en 1860 por el abogado francés naturalizado “mapuche” Orelie Antoine, hoy reivindicado como antecedente histórico de las pretensiones secesionistas que se abatirán en breve sobre nuestra Patria.

Cuidado. Esta vez Calfucurá viene de la mano de Benetton.

Alcuino di Ferro

lunes, 22 de diciembre de 2008

In memoriam


LUIS GARRITANI

Pocos días faltaban para la celebración de la Nochebuena del 2006, cuando nos llegó la angustiosa noticia de la muerte de Luis Garritani.

Luis estaba mal enfermo y lo sabía. Con la misma certidumbre con que captaba que, mientras Dios le sostuviese el aliento, era obligación batallar sin fatigas ni quejas; y eso hacía.

Veterano de tantas aulas, preparaba sus clases como si fuesen las primeras, volcando hacia sus alumnos un amor apasionado por la Verdad, que fue su primer sello distintivo. El segundo —si cabe el enunciado— fue su alegría. Juvenil, desbordante, ingenua y fresca. El gozo del bautizado fiel que sabe reír, no porque no conozca de dolores y de penurias, sino porque mejor conoce la promisoria esperanza.

Expansivo, notablemente memorioso, vehemente; y a la par con la benevolencia y la sencillez de un niño. Así era este hombre a quien la virtud de la piedad lo adornaba.

Muchas cosas esenciales nos permitió compartir la Divina Providencia: la vida parroquial, en tiempos del Padre Carlos Lojoya; los estudios de postgrado, el dictado de una cátedra, la militancia política, la predilección por la música lírica y los libros eternos, la mesa hogareña, junto a Alicia, su ejemplar esposa y abnegado sostén. Los mismos enemigos y los grandes amores.

Luis Garritani era Alcuino di Ferro, cálido sobrenombre con el cual, en no pocas ocasiones, escribió para “Cabildo”. Todo un signo de su personalidad. Alcuino sintetizaba el esplendor de la Cristiandad, di Ferro era la lúdica señal del club de sus favoritismos futbolísticos. Porque este grandote de voz potente podía explicar con detalles la vida de Bacon, la teoría de Newton, la Retórica de Aristóteles o el campeonato local de 1940.

Alguna vez, jugando al ajedrez, cruzamos bromas sobre las comunes preferencias monárquicas. Y Luis era imbatible en este clásico juego. Ahora ya estará viendo cara a cara al Único Rey, y a su vera a la virginal Dama, María Santísima, nuestra Reina del Cielo. En el postrer tablero, el Señor sabrá hallarle un condigno puesto.

Amigo y camarada: no vamos a olvidarte. En cada empeño nuestro, en cada compromiso patrio, en cada rezo por la Iglesia, estarás presente.

Presente en nuestro afán, como cantábamos juntos, brazo en alto, los sones del Cara al sol.

Antonio Caponnetto

miércoles, 16 de abril de 2008

Contracultura


GROTESCOS EN SERIE


Transcurrido más de un cuarto de siglo del advenimiento de la democracia, como repiten machaconamente los medios, a pocos argentinos de bien les podría pasar inadvertido que los distintos gobiernos que se sucedieron en el trágico lapso, han apelado constantemente a todos los recursos que están a su alcance para halagar a la plebe, término usado en su acepción latina, derivado de plebs, como plebeyos, populacho, vulgo, o enjambre. Tales halagos constituyen, junto a las prebendas, algunos de los recursos de los que se valen estos modernos tribunos del vulgo para obtener los votos necesarios o sustento numérico que les permita perpetuarse por generaciones en el poder y seguir viviendo a costa del erario público, como riquísimos oligarcas que llenarían de envidia al propio Creso. De esta forma, y como si el desenfreno de las masas no tuviera ya demasiados cauces expresivos, el propio poder político se ocupa de promoverlos, como sucedió con la inolvidable y ominosa ponderación presidencial de la cumbia villera. El tan mentado, pero siempre efectivo, panis et circenses, sigue su demoledor curso.

Es dentro de este contexto que se entiende que el mismísimo Poder Ejecutivo —y en su sede natural— venga auspiciando una serie de aquelarres, a los que eufemísticamente llama Ciclo de Recitales. Los mismos no son nuevos ya que también Menem lo hizo. Pero, su frecuencia y su propensión al ridículo van en aumento proporcionalmente con el plebeyismo creciente de los funcionarios actualmente en el poder, o sea con esta nueva clase de zurdos opulentos. Fue así que hasta llegó al Salón Blanco de la Casa Rosada el esperpéntico y descerebrado Charly García, con el respaldo oficial y expreso del propio presidente Kirchner, fan del artista y copartícipe de tal bufonada. El cual —según trascendidos que no se desmintieron— le entregó como “camarín” al “artista” la mismísima capilla de la Rosada.

Al margen del daño material que tamañas estridencias pueden ocasionarle al lugar (supuestamente patrimonio histórico), como bien lo señaló el Instituto de Tecnología Industrial), se supone que el susodicho recinto es un lugar destinado para llevar a cabo los actos gubernamentales de mayor trascendencia y solemnidad. En efecto, el Salón Blanco, en el frente, en forma de chimenea, de su testero tiene emplazada una escultura que representa el Busto de la Patria y por encima de dicho frente se encuentra el Escudo Nacional en bronce sobre placa de mármol, coronado con dos ángeles de madera patinada en cuyas manos se sostienen las trompetas de la Gloria. A estos símbolos respetables se agregan, en el ángulo derecho un busto del general Don José de San Martín y en el izquierdo otro del General Don Manuel Belgrano. A lo que debemos agregarle la presencia en el techo del recinto de una pintura hecha en 1910 por el artista italiano Luiggi de Servi, como homenaje al Centenario de la Revolución de Mayo y de la Independencia Nacional, una araña de bronce sobredorado, las puertas del salón con espejos de cristal, las molduras de las paredes doradas a la hoja y el piso de parquet de roble de Eslavonia. Por eso, si no es dable pedirle al grotesco Kirchner que entienda las razones morales y espirituales para impedir estas bacanales, podría al menos entender las razones protocolares o arquitectónicas. Mas no nos hagamos ilusiones al respecto. Al contrario, no nos extrañemos si para solaz o recreación del vulgo, en cualquier momento se aparten las sillas del Salón Blanco y se lo vea transformado en “canchita” para un “picadito” en el que participen, entre otros, impresentables personajes y hasta el propio Maradona, quien ya es un viejo parroquiano de la Casa desde los tiempos de Raúl Alfonsín.
Alcuino di Ferro

martes, 29 de enero de 2008

La falsa educación


APLAZADOS


H
a tomado estado público en los últimos tiempos el número creciente de aplazos entre los candidatos a ingresar en los estudios universitarios. Es que la malnacida y desquiciante educación pública argentina se desploma en un abismo sin fondo. Desde 1984, en lugar de prestar especial atención a la formación de las fuuras generaciones, la izquierda gramsciana y relativista no ha hecho otra cosa que dedicarse a ideologizarlas y destruirlas en pro de sus fines revolucionarios.

De esta forma y desde aquella fecha implementaron planes a largo plazo que a la postre les darían sus frutos. Primero fue en el Congreso Pedagógico Nacional, en el que no obtuvieron los resultados previstos. Pero después siguieron adelante con su cometido y así, en la década del 90, con la Ley Federal de Educación la situación les fue mucho más propicia. Los ministros de educación en todos estos años fueron, paradójicamente, fieles ejecutores de este plan destructivo de nuestra educación. Hoy, el sistema educativo argentino, en especial los niveles primario y secundario o en sus altisonantes sucedáneos está irreversiblemente muerto y su cadáver insepulto. Los docentes, salvo contadas rarezas, con sus interminables e insustanciales cursillos a cuestas, ya no enseñan ni predican. Algunos pueden saber cómo enseñar, pero no qué enseñar. El vaciamiento del nivel académico está a la vista y no se ejemplifica únicamente con el caso de la ciudad de La Plata. La situación es, en todo el país, patética y bochornosa.

El maestro o el profesor es uno más dentro del aula. Se ha transformado en un animador escarnecido, no existe el principio de autoridad ni el de jerarquía. Al educador se lo ha desprestigiado imprudentemente, y si está capacitado el sistema vigente le impide demostrarlo. Es un preso de la intimidación a la que contribuyen sus propios dirigentes. ¡Cuidado con reprobar, aplazar, amonestar el mal comportamiento, etc.! Estas acciones de parte del docente pueden llegar a considerarse (madres mediante) actitudes propias de “guardianes de un campo de concentración” y no lo que realmente son. Para lo cual deberíamos usar el prohibido verbo discriminar; es decir, separar lo correcto de lo incorrecto, la verdad del error, la sinceridad de la impostura, la responsabilidad de la negligencia, el valor de la cobardía, la honradez de la bribonería.

De esta forma las escuelas, sin cumplir con su auténtico rol, se han visto transformadas en lugares de contención de los “chicos”: ¿Contenedores sociales? ¿aguantaderos acaso? Para colmo de males, todo esto se da en un tiempo en el que, desgraciadamente, se advierte un decaimiento en las responsabilidades de la institución primaria: la familia. Por ende, la “modernización educativa”, propiciada por estos gobiernos democráticos dejó estos frutos: legiones de aplazados. La imbecilización de las masas ha ganado a las mayorías y la demagogia ha derrotado a la República.
Alcuino di Ferro