Siempre que tienen lugar unas elecciones en nuestro país, sean nacionales, autonómicas o locales, me acuerdo de esta historieta de dos páginas firmada en 1977 por Carlos Giménez e Ivá para la revista "El Papus" y posteriormente recopilada en el álbum "España: Una, Grande y Libre":
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sábado, mayo 23, 2015
viernes, noviembre 07, 2014
Las inevitables consecuencias del tsundoku bloguero
La expresión japonesa tsundoku (no confundir con otra mucho más popular: sudoku), se refiere al acto de comprar libros para después no leerlos. Descubrí esta palabra en el muro de facebook de David B. Gil, blogger vecino y autor de la novela "El guerrero a la sombra del cerezo", que servidor tiene metafóricamente apilada en su Torre de Lecturas Pendientes (léase con voz de ultratumba) junto a muchas otras. Digo metafóricamente, por cierto, porque la novela de David aún no se puede conseguir en formato físico y sólo está disponible de forma digital... lo cual a mí me da cien patadas, porque para el "tema libros" soy un auténtico dinosaurio analógico.
Una aproximación parcial a mi Torre de Lecturas Pendientes: ni están todas los que son ni son todas las que están.
No sólo se me acumulan los libros, claro: tengo una lista de comics, películas, discos y videojuegos pendientes que da auténtico pavor. Títulos que cogen polvo en las estanterías y en el disco duro y que no consigo disfrutar porque a) no tengo tiempo para todo y b) algo se cuela por delante y le doy prioridad. Resulta casi vergonzoso reconocer que tengo la edición 50 aniversario que Norma publicó de "El Eternauta" de Oesterheld y Solano López pendiente de lectura desde las navidades de 2007, o que todavía no he encontrado el momento para leer la primera novela que mi pareja me recomendó cuando empezamos a salir. "Encontrar el momento" es una de esas expresiones eufemísticas que significan "algo se coló por delante y le di prioridad, Wendy, F., querida, luz de mi vida, pero no pienses que no me tomo en serio tus recomendaciones, es sólo que no puedo parar, ¡NO PUEDO PARAR!". Shame on me, lo sé.
Un hombre tan elegante como Karl no puede equivocarse.
En un alarde de estar a la última, después de meses de insistencia por parte de F. y de J. mayúscula, la semana pasada empecé por fin a jugar en la PS3 a "The Last of Us", juego del año para multitud de publicaciones del sector. Del año 2013, quiero decir.
Juegazo. O lo siguiente.
Esta acumulación de tareas pendientes se refleja, por supuesto, en el ritmo de actualización del Abismo, que tiene su propia Torre de Reseñas por Escribir que se amontonan y, a la larga, jamás encuentran su lugar en internet. Tal vez alguno de mis escasos (pero entusiastas... espero) lectores se haya dado cuenta de que en este blog ya no se habla de música. Lo cual no significa, claro, que un servidor haya dejado de escucharla. Como decía antes, "algo se coló por delante" de mis reseñas de "Turn Blue" de The Black Keys, "Lazaretto" de Jack White, "Get hurt" de The Gaslight Anthem, el debut homónimo de Antemasque, "48:13" de Kasabian, "New Crown" de Wolfmother, "Great Western Valkyrie" de Rival Sons, "Songs of Innocence" de U2, "The Hunting Party" de Linkin Park, "Forever for Now" de LP, "Once More 'Round the Sun" de Mastodon, "This is All Yours" de Alt-J, el muy decepcionante "Gonzo" de Foxy Shazam o el estupendo "Royal Blood" de Royal Blood. Por mentar algunos de los que recuerdo, vaya. La intención de escribir unas líneas sobre cada uno de estos álbumes estaba ahí, pero me temo que se quedó en el tintero digital porque, en realidad, la música me da menos alegrías ahora mismo que el cine, el comic o las series de televisión.
Uno de los discos que más he escuchado en 2014.
El formato "batería de reseñas" se va imponiendo en el blog a fuerza de acumulación de títulos, abarcando mucho y apretando poco, y haciendo que inevitablemente se queden por el camino algunos de los aspectos más interesantes de las obras reseñadas. Sin ir más lejos, la entrada inmediatamente anterior a ésta no hacía justicia a ninguna de las cuatro películas mencionadas, las cuales se merecían, cada una y por separado, una de aquellas kilométricas parrafadas que hace un par de años me permitía redactar sobre cualquier cosa que me hiciese mínimamente feliz.
Antes mi vida era así.
He estado pensando seriamente si no sería el momento adecuado para dar carpetazo al blog o, al menos, dejarlo reposar durante una buena temporada. No por falta de ganas, sino de tiempo. Y por una cuestión de prioridades. Cuando se te acumulan tantas cosas buenas (y malas) por descubrir, cuando compras más libros y comics de los que a la larga puedes permitirte leer, y descargas tantísimas series que te apetece ver (todavía no sé cuándo me pondré con las últimas temporadas de "Mad Men", "House of Cards", "Boardwalk Empire", "Utopia", "Girls", "Treme" o "Sherlock", además de nuevas producciones como "1864", "Sonic Highways", "The Passing Bells" o "Constantine"), dedicarle tiempo a escribir sobre las que ya has conseguido despachar en lugar de ponerte con el siguiente título de la lista no es sino otra manera de contribuir a la acumulación; de dejar que el blog "se cuele por delante" de lo que realmente te hace feliz, que es (en un cierto orden de cosas) el puro ocio.
El blasfemo Dr. Thackery, magníficamente interpretado por Clive Owen en "The Knick".
¿Escribo una entrada sobre "The Knick", apasionante recreación del ambiente médico en la Nueva York de principios del siglo XX, y posiblemente la mayor sorpresa catódica del año, o me tumbo en la cama y leo, de una maldita vez, "The League of Extraordinary Gentlemen: Dossier Negro" de Alan Moore y Kevin O'Neill? ¿Reseño la última entrega del "Parker" de Darwyn Cooke o avanzo 60 páginas en la lectura del adictivo "NOS4A2" de Joe Hill? ¿Blogueo mis impresiones sobre "Cómo entrenar a tu dragón 2" o me armo de valor y acometo la escucha del temido "The Endless River" de Pink-Floyd-sin-Roger-Waters? ¿Por qué me estoy planteando reseñar "Batman: el Tribunal de los Búhos" cuando aún no he encontrado tiempo para ver "Maps to the Stars", la última de Cronenberg, que tengo en el disco duro desde hace más de un mes?
Sí, hay un dibujante estadounidense de comics que se llama Capullo.
Ya he intentado cerrar el Abismo en el pasado y la cosa no funcionó. Porque realmente me gusta escribir aquí y compartir mis opiniones sobre lo que veo, leo y (en menor medida) escucho. Hoy se estrena en España "Interstellar" de Christopher Nolan: ¿de verdad creéis que podré resistir el impulso de publicar una entrada sobre la película después de haberla visto? Conociéndome como me conozco, resulta bastante difícil de imaginar. Y si no es "Interstellar" será otra. Lo sé del mismo modo en que estoy convencido de que, al dar las campanadas de medianoche del 31 de diciembre, mi cerebro se excitará con la sola idea de reflejar en el blog los ya habituales Top 10 con mis títulos favoritos del año concluido. Pero es evidente que hoy por hoy no puedo mantener el ritmo de publicación que el Abismo tenía hace dos ó tres años, y que lo más probable es que de ahora en adelante tenga que conformarme con publicar cada mes una o dos entradas perezosas. Y a veces ni eso. Mientras tanto, decenas de reseñas que jamás escribiré se perderán en el tiempo como bla bla bla.
¿Es presuntuoso escribir una entrada tan larga sólo para decir que "esto está un poco parado"? Supongo que sí. Éste siempre ha sido un blog bastante presuntuoso (el otro día utilicé la expresión Bildungsroman, maldita sea), así que tampoco debería extrañarle a nadie. Si todo esto ha sonado a disculpa, en parte es porque lo es: mis escasos (y entusiastas, habíamos quedado) lectores se la merecen, sin duda.
A partir de ahora, el Abismo se relaja un poco más. Pero no está muerto, sólo descansa.
Esta pasada de póster se vende aquí. En persona (bueno, en póster) es aún más molón.
¿Es presuntuoso escribir una entrada tan larga sólo para decir que "esto está un poco parado"? Supongo que sí. Éste siempre ha sido un blog bastante presuntuoso (el otro día utilicé la expresión Bildungsroman, maldita sea), así que tampoco debería extrañarle a nadie. Si todo esto ha sonado a disculpa, en parte es porque lo es: mis escasos (y entusiastas, habíamos quedado) lectores se la merecen, sin duda.
A partir de ahora, el Abismo se relaja un poco más. Pero no está muerto, sólo descansa.
jueves, mayo 17, 2012
Esta entrada no habla de política
Como ya sabrá quien acuda
regularmente a perder su tiempo entre las trapalladas que escribe un
servidor, en El Abismo no se habla de política. No demasiado, al
menos. Este blog trata sobre cosas tan tontas y maravillosas como la
música, los tebeos, el cine y la literatura, y dada su naturaleza
ociopática y ligera, prefiere rehuir cualquier pronunciamiento
excesivamente solemne sobre materias tan densas y polémicas como el
futuro de la euromoneda o las cuestionables medidas del actual saneamiento económico nacional. Qué rollo.
198. Río bravo (1959)
197. El maquinista de la general (1926)
196. Ladrón de bicicletas (1948)
195. La quimera del oro (1925)
194. La fiera de mi niña (1938)
193. El ángel exterminador (1962)
192. Sopa de ganso (1933)
191. Amanece que no es poco (1989)
190. 300 (2006)
189. El mago de Oz (1939)
188. Volver (2006)
187. Deseando amar (2000)
186. Los intocables (1987)
185. Amadeus (1984)
184. Hasta que llegó su hora (1968)
183. Bailar en la oscuridad (2000)
182. Mary Poppins (1964)
181. Barry Lyndon (1975)
180. El árbol de la vida (2011)
179. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)
178. Déjame entrar (2008)
177. El guateque (1968)
176. [REC] (2007)
175. Sin City (2005)
174. La princesa prometida (1987)
173. Zodiac (2007)
172. Los santos inocentes (1984)
171. Harry Potter y las reliquias de la muerte 2 (2011)
170. Jungla de cristal (1988)
169. Drácula de Bram Stoker (1992)
168. West Side Story (1961)
167. Lawrence de Arabia (1962)
166. La delgada línea roja (1998)
165. Viridiana (1961)
164. Orgullo y prejuicio (2005)
163. La semilla del diablo (1968)
162. Encadenados (1946)
161. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964)
160. Kramer contra Kramer (1979)
159. El show de Truman (1998)
158. El laberinto del Fauno (2006)
157. Atrapado en el tiempo (1993)
156. (500) días juntos (2009)
155. Watchmen (2009)
154. La noche del cazador (1955)
153. Donnie Darko (2001)
152. Scream (1996)
151. Midnight in Paris (2011)
150. Ser o no ser (1942)
149. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
148. Love Actually (2003)
147. Memorias de África (1985)
146. Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra (2003)
145. Historias de Filadelfia (1940)
144. En el nombre del padre (1993)
143. Perdición (1944)
142. Testigo de cargo (1957)
141. La palabra (1955)
140. Pequeña Miss Sunshine (2006)
139. Tesis (1996)
138. Los puentes de Madison (1995)
137. Senderos de gloria (1957)
136. Super 8 (2011)
135. Plácido (1961)
134. Todo sobre mi madre (1999)
133. Una noche en la ópera (1935)
132. Grupo salvaje (1969)
131. Rocky (1976)
130. Pesadilla antes de Navidad (1993)
129. La bella y la bestia (1991)
128. Amanecer (1927)
127. Metrópolis (1927)
126. La gran evasión (1963)
125. Sospechosos habituales (1995)
124. Los 400 golpes (1959)
123. Aliens (1986)
122. El exorcista (1973)
121. Fargo (1996)
120. El tercer hombre (1949)
119. El viaje de Chihiro (2001)
118. Los siete samuráis (1954)
117. Snatch, cerdos y diamantes (2000)
116. El retorno del Jedi (1983)
115. Magnolia (1999)
114. Luces en la ciudad (1931)
113. La red social (2010)
112. Las dos torres (2002)
111. El cazador (1978)
110. Indiana Jones y la última cruzada (1989)
109. La chaqueta metálica (1987)
108. El club de los poetas muertos (1989)
107. Réquiem por un sueño (1999)
106. Terminator 2 (1991)
105. Grease (1978)
104. Toro salvaje (1980)
103. Old Boy (2003)
102. Lost in Translation (2003)
101. Tiburón (1975)
100. Match Point (2005)
99. Rebeca (1940)
98. Brokeback Mountain (2005)
97. Los Goonies (1985)
96. El hombre que mató a Liberty Valance (1962)
95. Érase una vez en América (1984)
94. Ben-Hur (1959)
93. Manhattan (1979)
92. El verdugo (1963)
91. El hombre tranquilo (1952)
90. Gran Torino (2008)
89. V de Vendetta (2005)
88. Kill Bill Vol. 2 (2004)
87. Eva al desnudo (1950)
86. Mystic River (2003)
85. El gran Lebowski (1998)
84. The Artist (2011)
83. Ciudad de Dios (2002)
82. Casino (1995)
81. Con la muerte en los talones (1959)
80. ¡Olvídate de mí! (2004)
79. American History X (1998)
78. El pianista (2002)
77. ¡Qué bello es vivir! (1946)
76. Parque Jurásico (1993)
75. Cisne negro (2010)
74. La ventana indiscreta (1954)
73. El bueno, el feo y el malo (1966)
72. Centauros del desierto (1956)
71. Matar a un ruiseñor (1962)
70. Desayuno con diamantes (1961)
69. Eduardo Manostijeras (1990)
68. Infiltrados (2006)
67. American Beauty (1999)
66. Memento (2000)
65. Wall-E (2008)
64. Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)
63. Trainspotting (1996)
62. Braveheart (1995)
61. Malditos bastardos (2009)
60. La vida de Brian (1979)
59. El golpe (1973)
58. Avatar (2009)
57. Doce hombres sin piedad (1957)
56. En busca del arca perdida (1981)
55. El crepúsculo de los dioses (1950)
54. Moulin Rouge (2001)
53. Toy Story (1995)
52. Alien, el octavo pasajero (1979)
51. El silencio de los corderos (1991)
50. El precio del poder (1983)
49. Salvar al soldado Ryan (1998)
48. Toy Story 3 (2002)
47. E.T., el extraterrestre (1982)
46. Amélie (2001)
45. Scott Pilgrim contra el mundo (2010)
44. Reservoir Dogs (1992)
43. Cinema Paradiso (1988)
42. Sin perdón (1992)
41. Vértigo (1958)
40. El rey león (1994)
39. Up (2009)
38. 2001: Una odisea en el espacio (1968)
37. Matrix (1999)
36. Kill Bill, Vol. 1 (2003)
35. Cantando bajo la lluvia (1952)
34. Big fish (2003)
33. Million Dollar Baby (2004)
32. El gran dictador (1940)
31. Titanic (1997)
30. Taxi Driver (1976)
29. Regreso al futuro (1985)
28. Annie Hall (1977)
27. Apocalypse Now (1979)
26. Seven (1995)
25. El resplandor (1980)
24. Gladiator (2000)
23. Ciudadano Kane (1941)
22. Con faldas y a lo loco (1959)
21. Lo que el viento se llevó (1939)
20. Psicosis (1960)
19. Drive (2011)
18. El apartamento (1960)
17. Forrest Gump (1994)
16. Blade Runner (1982)
15. Origen (2010)
14. La comunidad del anillo (2001)
13. La naranja mecánica (1971)
12. Star Wars (1977)
11. Uno de los nuestros (1990)
10. Cadena perpetua (1994)
9. El club de la lucha (1999)
8. La lista de Schindler (1993)
7. Casablanca (1942)
6. El imperio contraataca (1980)
5. El Padrino II (1974)
4. El retorno del rey (2003)
3. Pulp Fiction (1994)
2. El caballero oscuro (2008)
1. El padrino (1972)
Una lista bien hermosa, desde luego. Digna de una votación democrática.
A mí lo que me gusta de
verdad es hablar de películas. Por eso estoy tan contento con el
hecho de que en el número de este mes de la revista Cinemanía se
hayan decidido a publicar (redoble de tambores) una lista con “las
200 mejores películas de todos los tiempos”. Porque ellos lo
valen. Y "porque sí, porque sí, porque sí, porque en esta vida no quiero pasarme ni un día entero sin ti". Así que los señores y
señoras de Cinemanía abren vías de comunicación con sus lectores
y les invitan a que voten, junto a los propios críticos en plantilla
de la publicación y una serie de celebridades de contrastado y
riguroso criterio cinematográfico (y de cualquier tipo, por
descontado) como Bebe o Mario Vaquerizo, y elaboran atendiendo a los
gustos de muestra tan dispar un listado que se presume (en palabras
de la propia revista) “definitivo”.
Como no soy tan cruel como
para obligaros a comprar la revista para conocer el resultado de las
votaciones, aquí os dejo las que son, según la gente de Cinemanía,
sus amiguetes famosos y los lectores de la publicación, las 200 mejores
películas de todos los tiempos:
200.
Sed de mal (1958)
199.
El hombre elefante (1980)198. Río bravo (1959)
197. El maquinista de la general (1926)
196. Ladrón de bicicletas (1948)
195. La quimera del oro (1925)
194. La fiera de mi niña (1938)
193. El ángel exterminador (1962)
192. Sopa de ganso (1933)
191. Amanece que no es poco (1989)
190. 300 (2006)
189. El mago de Oz (1939)
188. Volver (2006)
187. Deseando amar (2000)
186. Los intocables (1987)
185. Amadeus (1984)
184. Hasta que llegó su hora (1968)
183. Bailar en la oscuridad (2000)
182. Mary Poppins (1964)
181. Barry Lyndon (1975)
180. El árbol de la vida (2011)
179. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)
178. Déjame entrar (2008)
177. El guateque (1968)
176. [REC] (2007)
175. Sin City (2005)
174. La princesa prometida (1987)
173. Zodiac (2007)
172. Los santos inocentes (1984)
171. Harry Potter y las reliquias de la muerte 2 (2011)
170. Jungla de cristal (1988)
169. Drácula de Bram Stoker (1992)
168. West Side Story (1961)
167. Lawrence de Arabia (1962)
166. La delgada línea roja (1998)
165. Viridiana (1961)
164. Orgullo y prejuicio (2005)
163. La semilla del diablo (1968)
162. Encadenados (1946)
161. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964)
160. Kramer contra Kramer (1979)
159. El show de Truman (1998)
158. El laberinto del Fauno (2006)
157. Atrapado en el tiempo (1993)
156. (500) días juntos (2009)
155. Watchmen (2009)
154. La noche del cazador (1955)
153. Donnie Darko (2001)
152. Scream (1996)
151. Midnight in Paris (2011)
150. Ser o no ser (1942)
149. Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
148. Love Actually (2003)
147. Memorias de África (1985)
146. Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra (2003)
145. Historias de Filadelfia (1940)
144. En el nombre del padre (1993)
143. Perdición (1944)
142. Testigo de cargo (1957)
141. La palabra (1955)
140. Pequeña Miss Sunshine (2006)
139. Tesis (1996)
138. Los puentes de Madison (1995)
137. Senderos de gloria (1957)
136. Super 8 (2011)
135. Plácido (1961)
134. Todo sobre mi madre (1999)
133. Una noche en la ópera (1935)
132. Grupo salvaje (1969)
131. Rocky (1976)
130. Pesadilla antes de Navidad (1993)
129. La bella y la bestia (1991)
128. Amanecer (1927)
127. Metrópolis (1927)
126. La gran evasión (1963)
125. Sospechosos habituales (1995)
124. Los 400 golpes (1959)
123. Aliens (1986)
122. El exorcista (1973)
121. Fargo (1996)
120. El tercer hombre (1949)
119. El viaje de Chihiro (2001)
118. Los siete samuráis (1954)
117. Snatch, cerdos y diamantes (2000)
116. El retorno del Jedi (1983)
115. Magnolia (1999)
114. Luces en la ciudad (1931)
113. La red social (2010)
112. Las dos torres (2002)
111. El cazador (1978)
110. Indiana Jones y la última cruzada (1989)
109. La chaqueta metálica (1987)
108. El club de los poetas muertos (1989)
107. Réquiem por un sueño (1999)
106. Terminator 2 (1991)
105. Grease (1978)
104. Toro salvaje (1980)
103. Old Boy (2003)
102. Lost in Translation (2003)
101. Tiburón (1975)
100. Match Point (2005)
99. Rebeca (1940)
98. Brokeback Mountain (2005)
97. Los Goonies (1985)
96. El hombre que mató a Liberty Valance (1962)
95. Érase una vez en América (1984)
94. Ben-Hur (1959)
93. Manhattan (1979)
92. El verdugo (1963)
91. El hombre tranquilo (1952)
90. Gran Torino (2008)
89. V de Vendetta (2005)
88. Kill Bill Vol. 2 (2004)
87. Eva al desnudo (1950)
86. Mystic River (2003)
85. El gran Lebowski (1998)
84. The Artist (2011)
83. Ciudad de Dios (2002)
82. Casino (1995)
81. Con la muerte en los talones (1959)
80. ¡Olvídate de mí! (2004)
79. American History X (1998)
78. El pianista (2002)
77. ¡Qué bello es vivir! (1946)
76. Parque Jurásico (1993)
75. Cisne negro (2010)
74. La ventana indiscreta (1954)
73. El bueno, el feo y el malo (1966)
72. Centauros del desierto (1956)
71. Matar a un ruiseñor (1962)
70. Desayuno con diamantes (1961)
69. Eduardo Manostijeras (1990)
68. Infiltrados (2006)
67. American Beauty (1999)
66. Memento (2000)
65. Wall-E (2008)
64. Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)
63. Trainspotting (1996)
62. Braveheart (1995)
61. Malditos bastardos (2009)
60. La vida de Brian (1979)
59. El golpe (1973)
58. Avatar (2009)
57. Doce hombres sin piedad (1957)
56. En busca del arca perdida (1981)
55. El crepúsculo de los dioses (1950)
54. Moulin Rouge (2001)
53. Toy Story (1995)
52. Alien, el octavo pasajero (1979)
51. El silencio de los corderos (1991)
50. El precio del poder (1983)
49. Salvar al soldado Ryan (1998)
48. Toy Story 3 (2002)
47. E.T., el extraterrestre (1982)
46. Amélie (2001)
45. Scott Pilgrim contra el mundo (2010)
44. Reservoir Dogs (1992)
43. Cinema Paradiso (1988)
42. Sin perdón (1992)
41. Vértigo (1958)
40. El rey león (1994)
39. Up (2009)
38. 2001: Una odisea en el espacio (1968)
37. Matrix (1999)
36. Kill Bill, Vol. 1 (2003)
35. Cantando bajo la lluvia (1952)
34. Big fish (2003)
33. Million Dollar Baby (2004)
32. El gran dictador (1940)
31. Titanic (1997)
30. Taxi Driver (1976)
29. Regreso al futuro (1985)
28. Annie Hall (1977)
27. Apocalypse Now (1979)
26. Seven (1995)
25. El resplandor (1980)
24. Gladiator (2000)
23. Ciudadano Kane (1941)
22. Con faldas y a lo loco (1959)
21. Lo que el viento se llevó (1939)
20. Psicosis (1960)
19. Drive (2011)
18. El apartamento (1960)
17. Forrest Gump (1994)
16. Blade Runner (1982)
15. Origen (2010)
14. La comunidad del anillo (2001)
13. La naranja mecánica (1971)
12. Star Wars (1977)
11. Uno de los nuestros (1990)
10. Cadena perpetua (1994)
9. El club de la lucha (1999)
8. La lista de Schindler (1993)
7. Casablanca (1942)
6. El imperio contraataca (1980)
5. El Padrino II (1974)
4. El retorno del rey (2003)
3. Pulp Fiction (1994)
2. El caballero oscuro (2008)
1. El padrino (1972)
Una lista bien hermosa, desde luego. Digna de una votación democrática.
Sin embargo, si uno fuese un
poco malpensado, a la altura del puesto 190 (cuando descubre a “300”
de Zack Snyder por encima de títulos como “Sed de mal” de Orson
Welles o “Río Bravo” de Howard Hawks) podría preguntarse si no
habrá ocurrido algún tipo de extraña incidencia a la hora del
recuento de votos. No estaría de más comprobarlo, no sea que haya
sucedido algo parecido a lo del estado de Florida en el año 2000. Bien pensado, esas cosas no pasarían nunca en una revista tan seria y del Primer Mundo como Cinemanía, ¿verdad?
14 entradas más abajo (o arriba, dado que la lista va del 200 al 1) aparece “[REC]” de Jaume Balagueró y Paco Plaza, ubicada en mejor posición que “Barry Lyndon”, “Hasta que llegó” su hora y “Los Intocables” (Kubrick, Leone y De Palma, respectivamente), y mi ceja se arquea de un modo involuntario. “Es una lista hecha en España, me digo: normal que se barra para casa... Si es que lo lógico es votar a los tuyos, a los que llevas votando toda la vida, y aún tu padre antes que tú, que al fin y al cabo fue él quien te llevó al cine a ver esa película tiempo atrás”.
Sigo bajando peldaños y me encuentro títulos como “Watchmen” (Zack Snyder de nuevo) por encima de “Lawrence de Arabia” (David Lean) y “Los santos inocentes” (Mario Camus), “Scream” (Wes Craven) en mejor posición que “La noche del cazador” (Charles Laughton), “Snatch. Cerdos y diamantes” (Guy Ritchie) sobre “Los Siete Samurais” (Akira Kurosawa), “La gran evasión” (John Sturges) y “Grupo salvaje” (Sam Peckinpah). Me siento tentado a disculpar estos resultados alegando que los votantes son, obviamente, gente joven que no ha visto demasiado cine anterior a 1990. Es lo que tiene no haber vivido otras épocas, claro, que todo nos suena a batallitas de abuelo, a películas censuradas por Iglesia y Estado y argumentos alterados en la sala de doblaje para no incitar al espectador altamente influenciable a pensamientos indecorosos (o peor aún, anti-sistema). Por suerte todo eso es cosa del pasado y, gracias a las libertades ganadas en los últimos tiempos, los grandes estudios jamás pretenderán inculcarnos las apolilladas ideas de antaño. Qué bueno saber que jamás volveremos al blanco y negro, ¿verdad? Pero luego discurro que yo en 1990 tenía 7 años y que eso no es impedimento para que comprenda sin ningún género de dudas que una película como “Scott Pilgrim” (puesto 45) jamás debería quedar por delante de “La vida de Brian” (60), “Centauros del desierto” (72), “La ventana indiscreta” (74), “El gran Lebowski” (85), “Eva al desnudo” (87), “Manhattan” (93), “Érase una vez en América” (95), “Toro salvaje” (104) o “El cazador” (111). No hace falta haber vivido un momento histórico concreto para ser consciente de su importancia: a veces llega sólo con ver más películas que las estrenadas el verano pasado o hace dos, y comprender, por ejemplo, que el fotograma subliminal de un pene a toda pantalla que aparece al final de "El club de la lucha" de David Fincher (puesto 9) ya estaba presente al comienzo de "Persona" de Ingmar Bergman (no la busquéis, no está en la lista).
La primera cincuentena de puestos ya es una auténtica antología del disparate, con cintas como “Matrix” (37) sobre “2001” (38), “Titanic” (31) sobre “El gran dictador” (32), “Gladiator” (24) sobre “Apocalypse Now” (27), “Drive” (19) sobre “Con faldas y a lo loco” (22), “Origen” (19) sobre “Blade Runner” (20) o, la gran broma final (que diría Nacho Vegas), “El caballero oscuro” (2) (una película que me gusta muchísimo, pero... ¡venga ya!) por encima de tantas de las citadas o, peor aún, de tantas de las ausentes. Ni siquiera el hecho de que “El Padrino”, una de mis películas preferidas de todos los tiempos (observad cómo “preferidas” no implica necesariamente ese “mejores” del que se vanagloria la lista de “Cinemanía”), aparezca en la primera posición me reconcilia con este ejercicio de democracia pura y dura que pone de manifiesto que, si bien todos tenemos una opinión plenamente respetable en cuanto al gusto particular, ésta no tiene por qué ser necesariamente la más acertada en cuanto a una "utilidad universal".
14 entradas más abajo (o arriba, dado que la lista va del 200 al 1) aparece “[REC]” de Jaume Balagueró y Paco Plaza, ubicada en mejor posición que “Barry Lyndon”, “Hasta que llegó” su hora y “Los Intocables” (Kubrick, Leone y De Palma, respectivamente), y mi ceja se arquea de un modo involuntario. “Es una lista hecha en España, me digo: normal que se barra para casa... Si es que lo lógico es votar a los tuyos, a los que llevas votando toda la vida, y aún tu padre antes que tú, que al fin y al cabo fue él quien te llevó al cine a ver esa película tiempo atrás”.
Sigo bajando peldaños y me encuentro títulos como “Watchmen” (Zack Snyder de nuevo) por encima de “Lawrence de Arabia” (David Lean) y “Los santos inocentes” (Mario Camus), “Scream” (Wes Craven) en mejor posición que “La noche del cazador” (Charles Laughton), “Snatch. Cerdos y diamantes” (Guy Ritchie) sobre “Los Siete Samurais” (Akira Kurosawa), “La gran evasión” (John Sturges) y “Grupo salvaje” (Sam Peckinpah). Me siento tentado a disculpar estos resultados alegando que los votantes son, obviamente, gente joven que no ha visto demasiado cine anterior a 1990. Es lo que tiene no haber vivido otras épocas, claro, que todo nos suena a batallitas de abuelo, a películas censuradas por Iglesia y Estado y argumentos alterados en la sala de doblaje para no incitar al espectador altamente influenciable a pensamientos indecorosos (o peor aún, anti-sistema). Por suerte todo eso es cosa del pasado y, gracias a las libertades ganadas en los últimos tiempos, los grandes estudios jamás pretenderán inculcarnos las apolilladas ideas de antaño. Qué bueno saber que jamás volveremos al blanco y negro, ¿verdad? Pero luego discurro que yo en 1990 tenía 7 años y que eso no es impedimento para que comprenda sin ningún género de dudas que una película como “Scott Pilgrim” (puesto 45) jamás debería quedar por delante de “La vida de Brian” (60), “Centauros del desierto” (72), “La ventana indiscreta” (74), “El gran Lebowski” (85), “Eva al desnudo” (87), “Manhattan” (93), “Érase una vez en América” (95), “Toro salvaje” (104) o “El cazador” (111). No hace falta haber vivido un momento histórico concreto para ser consciente de su importancia: a veces llega sólo con ver más películas que las estrenadas el verano pasado o hace dos, y comprender, por ejemplo, que el fotograma subliminal de un pene a toda pantalla que aparece al final de "El club de la lucha" de David Fincher (puesto 9) ya estaba presente al comienzo de "Persona" de Ingmar Bergman (no la busquéis, no está en la lista).
La primera cincuentena de puestos ya es una auténtica antología del disparate, con cintas como “Matrix” (37) sobre “2001” (38), “Titanic” (31) sobre “El gran dictador” (32), “Gladiator” (24) sobre “Apocalypse Now” (27), “Drive” (19) sobre “Con faldas y a lo loco” (22), “Origen” (19) sobre “Blade Runner” (20) o, la gran broma final (que diría Nacho Vegas), “El caballero oscuro” (2) (una película que me gusta muchísimo, pero... ¡venga ya!) por encima de tantas de las citadas o, peor aún, de tantas de las ausentes. Ni siquiera el hecho de que “El Padrino”, una de mis películas preferidas de todos los tiempos (observad cómo “preferidas” no implica necesariamente ese “mejores” del que se vanagloria la lista de “Cinemanía”), aparezca en la primera posición me reconcilia con este ejercicio de democracia pura y dura que pone de manifiesto que, si bien todos tenemos una opinión plenamente respetable en cuanto al gusto particular, ésta no tiene por qué ser necesariamente la más acertada en cuanto a una "utilidad universal".
Me diréis ahora que estoy
pecando de lo mismo que denuncio, claro. Que es mi juicio prepotente
el que establece que “Sin City” (puesto 175) no puede ser mejor
que “La quimera del oro” (195). Pero seamos honestos: elegir a
Robert Rodríguez (cualquier Robert Rodríguez) antes que a Charles
Chaplin (cualquier Charles Chaplin) sería casi tan absurdo como
votar en las elecciones autonómicas o nacionales a...
miércoles, abril 04, 2012
Mi nombre es gladiador
En Semana Santa las parrillas televisivas se llenan de kilométricas
pelis de romanos que a veces poco o nada tienen que ver con el
significado religioso de estas fechas. Pese a ser una persona de convicciones cristianas, a mi abuela el peplum
que le llevaba la vida era “Gladiator”, la cinta de Ridley Scott
por la que Russell Crowe ganó un Oscar como mejor actor en marzo de
2001. Por un inesperado beneficio colateral del alzheimer, mi abuela
pudo ver “Gladiator” por primera vez en innumerables ocasiones.
Ella recordaba vagamente lo mucho que le había gustado el film, pero cada
vez que lo revisábamos juntos redescubría la venganza de Máximo
Décimo Meridio y se emocionaba con cada giro de guión y con cada
escena de batalla como si nunca antes la hubiera visto. No sé
cuántas veces disfruté de “Gladiator” con mi abuela; sé que a
ella se le humedecieron los ojos en todas las ocasiones.
De
algún modo, “Gladiator” se convirtió con el tiempo en una de
esas cosas que mi abuela y yo teníamos en común. Igual que hacer
todos los días, durante mis años de educación secundaria, el crucigrama de “La Voz de Galicia” (y reírnos
siempre con la fórmula “-Juguete de niño -Aro”,
que recitábamos casi como un gag de pareja cómica
al estilo Tip y Coll). Igual que debatir el domingo al mediodía
acerca del último artículo de Pérez-Reverte leído unas horas
antes en la revista dominical que venía con el periódico. Sí, mi abuela
era una jodida groupie
de Arturo Pérez-Reverte.
Esta
Semana Santa se cumplen 9 años de su muerte. La de mi abuela, digo,
no la de Pérez-Reverte (ése aún sigue dando guerra, para desgracia
de los ministros de exteriores españoles). Vivía, desde mucho antes
de que yo naciera, en el mismo edificio en que nos criamos mi hermano
y yo, justo en el piso superior a la vivienda de mis padres en
Pontedeume, pero se puso gravemente enferma durante un viaje a
Ponferrada, a casa de una de mis tías, y allí pasó sus últimos
días. Cuando recibí la noticia de su delicado estado
de salud yo estaba en Pontevedra compartiendo unos días de
relajación académica
con mis compañeros de la universidad. Fue entonces cuando se firmó
el contrato de amistad irrevocable que aún me une con dos de mis
mejores amigos. Recuerdo cómo él consiguió hacer mudar mis
lágrimas en una risotada catárquica formulando uno de los chistes
más tontos que he oído nunca sobre el Equipo A, y cómo ella no soltó mi mano durante el largo rato que tardé en recomponerme en el
umbral del restaurante donde nuestro grupo de colegas se había reunido para cenar antes de irnos a casa por vacaciones. Es curioso
cómo en el momento de darle a alguien el pésame solemos utilizar
fórmulas más o menos establecidas, como ésa que dice “aquí
me tienes para lo que haga falta”.
Aquella noche ellos estuvieron ahí para lo que hizo falta de verdad.
No sé qué habría sido de mí en ese momento si no los hubiera
tenido a mi lado, y sólo espero poder estar a la altura de las
circunstancias siempre que ellos me necesiten “para lo
que haga falta”.
Un
par de días después fui con mis padres y mi hermano a Ponferrada a
visitar a mi abuela, que estaba ingresada en el hospital. Como no había
ninguna esperanza de recuperación por su parte, parecía
natural asumir que aquello era una despedida en toda regla, un último
adiós antes de dejarla marchar. Cuando entré en la habitación
donde yacía tumbada en una cama, le cogí la mano y le di un beso y vi
cómo abría los ojos para posar su mirada en mi rostro. A veces me
pregunto si fue el efecto de todos los sedantes que recorrían su
cuerpo en aquellos instantes, o el delirio pre-comatoso que confundía sus pensamientos, lo que la llevó a decir las siguientes
palabras, que cualquiera podría haber interpretado como los
desvaríos de una anciana moribunda, pero en mi fuero interno
sospecho que eran en realidad un síntoma de la más asombrosa
lucidez.
“Mi gladiator”, dijo
sonriente.
El
espantoso vacío que su fallecimiento instaló en el ánimo de sus
familiares durante los meses posteriores fue convirtiéndose con el paso
de los años en una mina de buenos recuerdos. El auténtico vacío
habría sido olvidar los momentos que pasamos juntos. Por suerte sus
hijos, sus nietos y desde hace un tiempo también sus bisnietos
podemos recordarla contando anécdotas (“anécoras”,
las llamaba ella empleando el mismo sentido del humor y el mismo
gusto por el jugueteo con el lenguaje que la llevaban, octogenaria
ya, a afirmar que “no
todo el monte es orgasmo”)
como aquélla del desconocido que carraspeó rudamente a su lado cuando se la
cruzaba por la calle y ella, por no llevar el audífono puesto,
confundió el gutural sonido con un saludo y respondió: “disculpe,
no le había visto, muy buenos días”.
Hace 9
años que no resuelvo un crucigrama. Tampoco voy nunca a visitar su
tumba. Tal vez porque no creo en la vida ultraterrena. Tal vez porque
la lápida con su nombre inscrito no me recuerda los estupendos años
que compartimos (mis 19 primeros, sus 19 últimos), sino los tristes
días inmediatamente posteriores a su muerte. Sin duda me siento más
cerca de ella cada vez que reponen “Gladiator” en televisión.
domingo, marzo 25, 2012
Socializando
Ayer recibí un comentario
anónimo lamentando que El Abismo sea un blog al que sus lectores no
se pueden suscribir. Confieso que no tengo ni idea de cuál es el
proceso por el que una persona se suscribe a un blog. Básicamente,
porque yo no estoy suscrito a ninguno. Lo que leo a diario es lo que
me voy encontrando en el blogroll de la columna de la derecha
(en esa sección titulada “Is there anybody out there?”). Ni uso
Google Reader ni sé qué demonios significan las siglas RSS (aunque
tengo entendido que algo tienen que ver con el tema de marras). Lo
cierto es que, pese a llevar tanto tiempo alimentando diariamente
esta página con mis divagaciones, soy un auténtico ignorante acerca
de los pormenores técnicos del blogging. No obstante, y como creo
que es mi deber ponerle las cosas fáciles a quien desinteresadamente
decide pasar su rato de ocio leyendo mis trapalladas (que
diría alguna), he decidido hacer unos pequeños cambios destinados a
solucionar este inconveniente. Desde ahora podéis encontrar dos
nuevas herramientas en la misma columna de la derecha que antes
mentaba. Una, con el nombre de “Tell all the people”, ofrece los
botones que (asumo; ya digo que no sé muy bien de qué va la cosa)
permiten al usuario hacer un seguimiento del blog empleando diversos
proveedores de servicios web (Atom, Google, Yahoo) que le avisarán
de cuándo se cuelga una nueva entrada. Inmediatamente a
continuación aparece en la columna otro gadget, “Tangled up in blue”, que dirige al navegante a la nueva y flamante página de Facebook del Abismo. Allí, quienes estén dados de alta en la red
social patentada por Mark Zuckerberg podrán pulsar el botón de “me
gusta” y estar desde ese momento a la última sobre todo lo que
vaya ocurriendo en esta humilde bitácora. La iniciativa, inspirada
en la maniobra llevada a cabo por otros blogueros vecinos (como éste,
ésta y este otro), pretende además permitir al usuario de Facebook
opinar sobre lo que aquí se vaya aireando sin necesidad de hacerse
una cuenta de Blogger o introducir molestas palabras de verificación
(que son lo más parecido a un coitus interruptus que uno se
puede encontrar cuando navega por internet). Espero que los cambios sean
bien recibidos.
miércoles, febrero 15, 2012
Sobre "El Jueves", Rajoy y Ned Stark
"Cosas veredes", que se suele decir.
Leo en el Facebook que Kiko da Silva (hiperactivo dibujante gallego que publica en un millón de sitios, entre ellos "la revista que sale los miércoles") comenta en el muro de Sergio Bleda (autor de, entre otros títulos, "El baile del vampiro" y "La conjura de cada miércoles") acerca del supuesto plagio del ilustrador Malagón a un tal Sr. Plástiko a quien hasta ahora no conocía.
La imagen de la discordia es ésta:
El Sr. Plástiko aduce apropiación indebida de un chiste que él mismo remitió a la revista "El Jueves" con fecha de 11 de enero de 2012. Pueden leer su explicación en esta imagen que él mismo sube a su propio muro:
Curiosamente, un tal Juan García Rodenas (a quien tampoco tengo el gusto) entra en la misma conversación en la que dialogan da Silva y Bleda respondiendo lo que veis en la siguiente imagen (y pido disculpas en este momento por estar aireando conversaciones supuestamente privadas de facebooks supuestamente privados, pero esto me ha saltado al abrir yo mi cara-libro sin comerlo ni beberlo y sin tener a la gran mayoría de esta gente agregada como amigos; tan sólo a Kiko da Silva). Ahora sí, el comentario en cuestión:
El enlace que menciona Rodenas es, concretamente, éste.
Casualmente, yo publiqué en su día (el día después de las elecciones generales) una entrada en este blog que ahora mismo lees en la que aparecía esa misma imagen tal y como un servidor la montó y retocó con su bienamado Photoshop. El chiste, a todo esto, no es 100% de mi autoría. Proviene de una frase que otro conocido mío del Facebook (Brais Alaricano) publicó al saberse el resultado de las susodichas elecciones: "Imos de mal en peor, por diante catro anos de oscuridade, winter's coming", decía Brais en su Facebook parafraseando a la saga literaria de George R.R. Martin.
A mí, claro, se me encendió la lucecita y en unos minutos, mientras se cocían los macarrones de la cena, me salió la imagen de marras:
¿A dónde quiero llegar con todo esto?
Primero: a que la idea de asociar "Juego de tronos" con el actual gobierno de Rajoy ni es exclusiva de "El Jueves" ni del Sr. Plástiko ni mía. Ni siquiera de Brais, que fue el primero a quien yo se la leí. Es algo que está, de algún modo, en el inconsciente colectivo. Funciona como chiste, sí, pero no es el colmo de la originalidad.
Segundo: fuera quien fuese el encargado de subir la imagen a www.nosologeeks.es, ni siquiera tuvo la decencia de emplear el archivo original. No entiendo muy bien las razones, pero el "is" del rótulo aparece como "ish", siendo el resto de la imagen exactamente igual a como yo la concebí (en peor calidad, eso sí). En ningún momento esa entrada redirige a mi blog, como sí hace esta otra publicada por Patx en su web Sinsentido Obligatorio. De hecho, antes de subirla este blogger me había escrito muy educadamente un e-mail preguntándome si podía emplear la imagen en su bitácora, a lo que yo respondí (por supuesto) que sí. Así es, creo yo, como se deben hacer estas cosas.
Tercero: puestos a buscar un autor intelectual para el chiste, me temo que la responsabilidad nos la debemos adjudicar al 50/50 Brais Alaricano y un servidor. ¿Significa eso que me fastidia la publicación de una ilustración bastante parecida en "El Jueves", o el hecho de que el Sr. Plástiko intente apropiarse en exclusiva de la iniciativa, o que www.nosologeeks.es no me haya mencionado como "the one and only artist"? No, demonios. Bienvenidos al siglo XXI, donde más de dos y de tres personas pueden tener la misma idea al mismo tiempo y compartirla al segundo siguiente con millones de internautas. Donde legiones de ociópatas nos alimentamos de los mismos referentes frikis, haciendo altamente probable que nos influenciemos mutuamente de formas conscientes e inconscientes. Con internet, más que nunca, estas cosas están a la orden del día. Si acaso me siento orgulloso de mí mismo porque un dibujante de la revista de humor gráfico con más solera de nuestro país haya tenido la misma idea que yo (inspirada por aquel comentario de Brais, no me olvido) más de dos meses después; y también porque según puedo comprobar ahora, mi trabajo ha ido circulando por internet sin yo saberlo y finalmente ha cerrado el círculo regresando a su lugar de origen. De algún modo, mi Rajoy Stark ha dado la vuelta al mundo en 80 días.
Todo lo demás me parecen polémicas estériles.
Leo en el Facebook que Kiko da Silva (hiperactivo dibujante gallego que publica en un millón de sitios, entre ellos "la revista que sale los miércoles") comenta en el muro de Sergio Bleda (autor de, entre otros títulos, "El baile del vampiro" y "La conjura de cada miércoles") acerca del supuesto plagio del ilustrador Malagón a un tal Sr. Plástiko a quien hasta ahora no conocía.
La imagen de la discordia es ésta:
El Sr. Plástiko aduce apropiación indebida de un chiste que él mismo remitió a la revista "El Jueves" con fecha de 11 de enero de 2012. Pueden leer su explicación en esta imagen que él mismo sube a su propio muro:
Curiosamente, un tal Juan García Rodenas (a quien tampoco tengo el gusto) entra en la misma conversación en la que dialogan da Silva y Bleda respondiendo lo que veis en la siguiente imagen (y pido disculpas en este momento por estar aireando conversaciones supuestamente privadas de facebooks supuestamente privados, pero esto me ha saltado al abrir yo mi cara-libro sin comerlo ni beberlo y sin tener a la gran mayoría de esta gente agregada como amigos; tan sólo a Kiko da Silva). Ahora sí, el comentario en cuestión:
El enlace que menciona Rodenas es, concretamente, éste.
Casualmente, yo publiqué en su día (el día después de las elecciones generales) una entrada en este blog que ahora mismo lees en la que aparecía esa misma imagen tal y como un servidor la montó y retocó con su bienamado Photoshop. El chiste, a todo esto, no es 100% de mi autoría. Proviene de una frase que otro conocido mío del Facebook (Brais Alaricano) publicó al saberse el resultado de las susodichas elecciones: "Imos de mal en peor, por diante catro anos de oscuridade, winter's coming", decía Brais en su Facebook parafraseando a la saga literaria de George R.R. Martin.
A mí, claro, se me encendió la lucecita y en unos minutos, mientras se cocían los macarrones de la cena, me salió la imagen de marras:
¿A dónde quiero llegar con todo esto?
Primero: a que la idea de asociar "Juego de tronos" con el actual gobierno de Rajoy ni es exclusiva de "El Jueves" ni del Sr. Plástiko ni mía. Ni siquiera de Brais, que fue el primero a quien yo se la leí. Es algo que está, de algún modo, en el inconsciente colectivo. Funciona como chiste, sí, pero no es el colmo de la originalidad.
Segundo: fuera quien fuese el encargado de subir la imagen a www.nosologeeks.es, ni siquiera tuvo la decencia de emplear el archivo original. No entiendo muy bien las razones, pero el "is" del rótulo aparece como "ish", siendo el resto de la imagen exactamente igual a como yo la concebí (en peor calidad, eso sí). En ningún momento esa entrada redirige a mi blog, como sí hace esta otra publicada por Patx en su web Sinsentido Obligatorio. De hecho, antes de subirla este blogger me había escrito muy educadamente un e-mail preguntándome si podía emplear la imagen en su bitácora, a lo que yo respondí (por supuesto) que sí. Así es, creo yo, como se deben hacer estas cosas.
Tercero: puestos a buscar un autor intelectual para el chiste, me temo que la responsabilidad nos la debemos adjudicar al 50/50 Brais Alaricano y un servidor. ¿Significa eso que me fastidia la publicación de una ilustración bastante parecida en "El Jueves", o el hecho de que el Sr. Plástiko intente apropiarse en exclusiva de la iniciativa, o que www.nosologeeks.es no me haya mencionado como "the one and only artist"? No, demonios. Bienvenidos al siglo XXI, donde más de dos y de tres personas pueden tener la misma idea al mismo tiempo y compartirla al segundo siguiente con millones de internautas. Donde legiones de ociópatas nos alimentamos de los mismos referentes frikis, haciendo altamente probable que nos influenciemos mutuamente de formas conscientes e inconscientes. Con internet, más que nunca, estas cosas están a la orden del día. Si acaso me siento orgulloso de mí mismo porque un dibujante de la revista de humor gráfico con más solera de nuestro país haya tenido la misma idea que yo (inspirada por aquel comentario de Brais, no me olvido) más de dos meses después; y también porque según puedo comprobar ahora, mi trabajo ha ido circulando por internet sin yo saberlo y finalmente ha cerrado el círculo regresando a su lugar de origen. De algún modo, mi Rajoy Stark ha dado la vuelta al mundo en 80 días.
Todo lo demás me parecen polémicas estériles.
jueves, enero 26, 2012
Libros
Esta mañana se presentó en mi casa el cartero con un paquete bajo el brazo. Era un regalo procedente del otro lado del océano: un libro. Me lo envió alguien a quien no tengo el placer de conocer personalmente, pero que inevitablemente llamo amigo porque creo que todo aquél que te regala un libro es, de un modo u otro, lo sepa esa persona o no, un amigo. Este libro regalado por un amigo tiene, como debe ser, una dedicatoria escrita en su primera página. Y es una de las buenas.
Todavía hoy me arrepiento de los libros que he regalado sin dedicar.
Me gustan los libros. Como objeto. Supongo que los e-books, esas maquinitas tan compactas, transportables y seguramente ecológicas (por eso de no contribuir con su fabricación a la deforestación del Amazonas), ofrecen innumerables ventajas respecto a la palabra impresa sobre el papel, pero yo por ahora no consigo pasar por alto el presentimiento de que el día en que dé el salto a la literatura digital (y ese día, me temo, llegará más tarde o más temprano) algo se morirá en mi alma de lector.
Me gustan los libros como objeto porque tienen un formato y unas dimensiones específicas, porque son fruto de un trabajo de diseño y maquetación, porque presentan encuadernaciones pegadas o cosidas, ediciones en rústica o tapas duras. Porque lucen en la contraportada o en las solapas de la camisa esas fotos tan ridículamente solemnes (casi siempre) del autor, acompañadas de una biografía redactada ad hoc que pretende (casi siempre también) que todos parezcan genios de talento inagotable. Me gustan porque huelen. Porque velan por ti desde la mesilla de noche cuando apagas la luz antes de dormirte, derrotado por la última página leída o cabreado por no poder trasnochar para leer la siguiente (¡las 100 siguientes!). Porque los que todavía aguardan a ser leídos en la estantería de la casa de mi abuela me permitirán pasar el dedo sobre los mismos renglones amarilleados por el tiempo que ella subrayó con su índice hace 20, 40 ó 60 años. Porque no sé cómo demonios se dedica un pdf.
Pensaba, minutos después de desempaquetar mi regalo, en estas y otras cosas relacionadas con el placer de tener un libro entre las manos cuando otro amigo (una amiga en este caso, una a la que hace mucho que no tengo el placer de ver en persona) me descubría vía Facebook un cortometraje de animación que vino, de un modo casi providencial, a darme rotundamente la razón. Se titula “The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore” y es uno de los nominados al Oscar de Hollywood en su categoría. Podéis verlo pinchando en la siguiente imagen:
sábado, diciembre 31, 2011
Feliz 2012
A los que estáis ahora en el mismo edificio que yo. A los que vivís a un océano de distancia. A aquellos de vosotros que conozco personalmente y a aquellos que no. A los que llevais ahí desde el principio. A los que aterrizasteis por primera vez en este blog hace 30 segundos. A los que comentáis. A los que no lo hacéis. A los que me leéis, a todos vosotros, Joseph, Zooey y yo os queremos desear un feliz 2012:
lunes, diciembre 12, 2011
De abusones y abusados
Ahora se le llama "bullying", pero hace quince años yo lo llamaba “mamá, en el cole me pegan”.
No pongáis esa cara: nos ha pasado a muchos, le sigue pasando a miles y le pasará a nuestros tatara-tatara-tataranietos cuando vayan al cole en las colonias espaciales de Júpiter. Es otra de esas cosas sin sentido que los seres humanos llevamos eones haciendo. Por suerte, la mayoría de los que sufrimos acoso escolar nunca nos presentamos una mañana en el instituto con una escopeta recortada y dimos matarile a medio alumnado, copando las portadas de los periódicos de mayor tirada internacional. Qué va: acabamos el bachillerato y nos fuimos a la universidad, hicimos amigos nuevos, empezamos a hablar con las chicas (¡y ellas con nosotros!) y descubrimos que aquellos fulanos que nos aterrorizaban en las aulas de enseñanza secundaria sólo eran unos críos que no sabían contra quién dirigir sus frustraciones. Ahora somos conscientes de que no era algo personal: simplemente atacaban al débil, al que no se la iba a devolver. Lo cierto es que ya ni siquiera los recordamos, del mismo modo en que probablemente ellos no se acuerden de nosotros.
Pero eso no quita que historias como la del comic “Hollywood Jan” (o las de películas como “Déjame entrar” o “En un mundo mejor”) me toquen la fibra sensible. Más aún si el dibujante encargado de poner en imágenes el texto (seguramente) autobiográfico del guionista Michaël Sanlaville es mi idolatrado Bastien Vivès (si no sabéis de quién hablo, podéis pasaros por aquí, aquí, aquí o aquí y poneros rápidamente al día).
Otra vez Vivès en un ambiente estudiantil. Otra vez contándonos la historia de un muchacho introvertido que se ve superado por la dinámica social del microcosmos adolescente. Otra vez la soledad existencial del inadaptado. Pero en esta ocasión con Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Russel Crowe como aliados.
Y es que el pobre Jan, que sueña a largo plazo con ser director de cine y a corto plazo con que los abusones de su instituto lo dejen vivir en paz, recurre constantemente a su desbordante imaginación para recibir consejos de las tres superestrellas del celuloide de acción, cada una de las cuales encarna un aspecto del subconsciente de nuestro protagonista: Crowe representa el lúbrico desajuste hormonal del quinceañero, Sly su necesidad de socializar y El Roble su inclinación hacia la misantropía y el desprecio colectivo. Más motivos para la empatía: yo los he experimentado todos.
“Hollywood Jan” no es excesivamente original. Y el final es un poco desmadrado (aunque tiene sentido, a su manera). Pero me ha parecido divertido y cercano, me he sentido representado, me ha hecho mirar a mi aborrecible paso por el instituto desde la distancia que otorgan diez años de una vida infinitamente mejor y me ha recordado que quizás hoy soy la persona que soy porque entonces fui el pringado sin media leche que fui. Y además, como decía, maravillosamente ilustrado y narrado por Vivès, verdadero santo de mi devoción.
Un buen comic, en suma. Aunque si tú eres de los que le hacían la puñeta a sus compañeros de instituto cuando eras adolescente, igual "Hollywood Jan" no te dice nada de nada. Otra cosa más de la que puedes sentirte orgulloso.
lunes, diciembre 05, 2011
Vetusta Morla y la posibilidad de plagio
Cualquiera que lleve un tiempo leyendo este blog sabe que soy un seguidor muy fiel de la banda de rock madrileña Vetusta Morla. Llevo cuatro años hablando bastante a menudo sobre ellos, y siempre en términos muy elogiosos. Confío, entonces, en que no se confunda esta entrada con la acusación de uno de esos haters del grupo que tanto ruido arman en internet siempre que los de Tres Cantos dicen, hacen, publican o tocan cualquier cosa.
Mi buen amigo Álvaro, su hermana Laura y unos amigos suyos presentaron hace mes y medio un cortometraje de su autoría, "Llamada a la revolución", al Concurso Amal Express 2011, celebrado entre el 24 y el 29 de octubre en Santiago de Compostela. Dicho vídeo puede verse aquí.
Hace tan sólo unos días, Vetusta Morla hizo público el videoclip del segundo single extraído del disco "Mapas". La canción elegida fue "El hombre del saco", y la pieza audiovisual presentada, ésta que podéis ver aquí. En los créditos finales aparece el siguiente texto: "El hombre del saco es un viaje desde "Det perfekte meneske" de Jørgen Leth a "La charme discret de la burgeoisie" de Luis Buñuel, pasando por "Saló o le 120 giornate di Sodoma" de Pier Paolo Pasolini. Muchas gracias también a ellos por la inspiración". Sin embargo, no hay ni una sola mención al corto "Llamada a la revolución", con el que tiene tantos puntos (narrativos e ideológicos) en común.
Soy consciente de que algunos atribuirán los aspectos coincidentes en ambos vídeos a las tan traídas "serendipias" que Iker Giménez investiga (con asombroso rigor científico) en su programa "Cuarto milenio". Permitidme sin embargo ser un poco malpensado y apuntar la posibilidad, dadas las fechas de aparición de uno y otro vídeo y la misteriosa tardanza por parte de la banda en publicar un segundo single de "Mapas" tras aquel "Lo que te hace grande" que data de hace ya seis meses, que me pregunte si no estaremos ante un caso de plagio (esa palabra que según el Enrique Bunbury de Muchacha Nui significa "cuando le pillas manía a la gente que no es de tu país").
Homenajear a Leth, Buñuel y Pasolini está muy bien, más aún si se reconocen públicamente dichas fuentes de inspiración. Saquear el planteamiento de un cortometraje obra de unos jóvenes realizadores desconocidos sin cederles ningún tipo de crédito me parece un acto que no tiene justificación.
Comparad vosotros ambos vídeos y sacad vuestras propias conclusiones.
Mi buen amigo Álvaro, su hermana Laura y unos amigos suyos presentaron hace mes y medio un cortometraje de su autoría, "Llamada a la revolución", al Concurso Amal Express 2011, celebrado entre el 24 y el 29 de octubre en Santiago de Compostela. Dicho vídeo puede verse aquí.
Hace tan sólo unos días, Vetusta Morla hizo público el videoclip del segundo single extraído del disco "Mapas". La canción elegida fue "El hombre del saco", y la pieza audiovisual presentada, ésta que podéis ver aquí. En los créditos finales aparece el siguiente texto: "El hombre del saco es un viaje desde "Det perfekte meneske" de Jørgen Leth a "La charme discret de la burgeoisie" de Luis Buñuel, pasando por "Saló o le 120 giornate di Sodoma" de Pier Paolo Pasolini. Muchas gracias también a ellos por la inspiración". Sin embargo, no hay ni una sola mención al corto "Llamada a la revolución", con el que tiene tantos puntos (narrativos e ideológicos) en común.
Soy consciente de que algunos atribuirán los aspectos coincidentes en ambos vídeos a las tan traídas "serendipias" que Iker Giménez investiga (con asombroso rigor científico) en su programa "Cuarto milenio". Permitidme sin embargo ser un poco malpensado y apuntar la posibilidad, dadas las fechas de aparición de uno y otro vídeo y la misteriosa tardanza por parte de la banda en publicar un segundo single de "Mapas" tras aquel "Lo que te hace grande" que data de hace ya seis meses, que me pregunte si no estaremos ante un caso de plagio (esa palabra que según el Enrique Bunbury de Muchacha Nui significa "cuando le pillas manía a la gente que no es de tu país").
Homenajear a Leth, Buñuel y Pasolini está muy bien, más aún si se reconocen públicamente dichas fuentes de inspiración. Saquear el planteamiento de un cortometraje obra de unos jóvenes realizadores desconocidos sin cederles ningún tipo de crédito me parece un acto que no tiene justificación.
Comparad vosotros ambos vídeos y sacad vuestras propias conclusiones.
lunes, noviembre 21, 2011
viernes, septiembre 23, 2011
Efemérides
Un 23 de septiembre, en el año 1846, los astrónomos Urbain Le Verrier y John Couch Adams descubrían el octavo planeta de nuestro sistema solar, Neptuno.
Un 23 de septiembre, en el año 1926, venía al mundo en Carolina del Norte el saxofonista de jazz John Coltrane. Cuatro años después hacía lo propio the Genius, Ray Charles, en Georgia. Diecinueve años más tarde, Bruce Springsteen nacía para correr en Nueva Jersey.
Un 23 de septiembre, en el año 1926, venía al mundo en Carolina del Norte el saxofonista de jazz John Coltrane. Cuatro años después hacía lo propio the Genius, Ray Charles, en Georgia. Diecinueve años más tarde, Bruce Springsteen nacía para correr en Nueva Jersey.
Un 23 de septiembre, en el año 1939, moría en Londres el padre del psicoanálisis Sigmund Freud. El mismo día, pero en 1974 y en Santiago de Chile, fallecía el célebre poeta Pablo Neruda.
Un 23 de septiembre, en el año 1943, Benito Mussolini fundaba en Saló la República Social Italiana. Esto sucedía exactamente treinta años antes de que Juan Domingo Perón, derrocado por un alzamiento militar en 1955, resultase reelegido presidente de Argentina con un 62% de los votos.
Un 23 de septiembre, en el año 1980, el músico Bob Marley ofrecía en Pittsburgh el último concierto de su vida.
Un 23 de septiembre, en el año 2006, servidor escribía esto y daba así por inaugurado el blog que ahora mismo lees. Desde entonces han pasado cinco años; cinco años que a veces parecen toda una vida y a veces un fugaz parpadeo...
“...and it was cold and it rained so I felt like an actor
And I thought of Ma and I wanted to get back there
Your face, your race, the way that you walk
I kiss you, you're beautiful, I want you to walk
We've got five years, stuck on my eyes
We've got five years, what a surprise
We've got five years, my brain hurts a lot
miércoles, mayo 25, 2011
Adiós, Benito. Y gracias
Encuentro en las dedicatorias finales del primer volumen de “El héroe” de David Rubín (otro día colgaré su correspondiente entrada, pero no hoy) un párrafo que me hiela la sangre. Escribe el dibujante y guionista ourensano:
“Benito Losada, por apoyarme siempre, a mí y a muchos otros autores, por su inmenso trabajo por el cómic y la cultura. Porque era una persona excelente y necesaria a la que se la echa de menos, muchísimo.”
Derechazo a la mandíbula. Me descompongo. Busco en internet y encuentro: Benito falleció el pasado 6 de febrero.
Conocí a Benito Losada en 2006. Fue cuando conseguí mi primer reconocimiento en el mundillo del comic gallego, en forma de mención honorífica en el Concurso GZ Crea. Benito era el director de la Casa de la Cultura de Ourense, donde se exponían los originales de las obras galardonadas en el marco de las Xornadas de Banda Deseñada de la ciudad de las Burgas. También era, por descontado, uno de los principales impulsores del festival, además de responsable de la editorial Difusora de Letras, Artes e Ideas, que publicaba los tebeos ganadores y las menciones de honor en un álbum recopilatorio.
Tras conseguir el segundo premio en la siguiente edición del Concurso GZ Crea, Benito se puso en contacto conmigo para proponerme la colaboración en una serie de publicaciones, “Historias de Galiza”, que narrasen en comic episodios ficticios integrados en la realidad histórica de la Comunidad Autónoma. Carlos Rafael fue el guionista de los tres tomos que llegaron a publicarse, dibujados por Idoia de Luxán Vázquez, Juan Luis Pérez, Carlos Alfonzo Fernández, Jaime Eizaguirre Santillán y un servidor. La serie, subvencionada por el gobierno autonómico, se canceló en ese tercer volumen (pese a estar proyectados dos más) porque como me explicó Benito en su momento: “co cambio de goberno xa se sabe: se o Bloque dicía banda deseñada, o PP dirá ganchillo”.
En el poco trato que llegamos a tener (sobre todo por vía telefónica), Benito fue siempre sorprendentemente amable y comprensivo conmigo. Incluso cuando yo le daba largas porque me había pasado de la fecha de entrega y aún me quedaban páginas por colorear. Durante el proceso creativo de “Historias de Galiza” me apoyó al 100%, me lo puso facilísimo en todo momento y siempre escuchó atentamente mis sugerencias. No puedo decir que lo conociese más allá de esa breve colaboración profesional, pero la impresión que siempre tuve de él era que se trataba de un hombre bueno y afable que amaba el arte y la cultura.
Lamento haberme enterado tan tarde de su muerte. Vivir en Madrid me ha desconectado un poco del ambiente cultural de mi Galicia natal, cosa que me apena. Sirva esta entrada, aunque tardía, para manifestar mi agradecimiento a la persona que me ofreció mi primer trabajo como dibujante de tebeos. Gracias a él, a día de hoy puedo decir que ya he cumplido uno de los sueños que siempre me han acompañado desde niño: publicar un comic firmado por mí.
Descansa en paz, Benito. Y gracias.
“Benito Losada, por apoyarme siempre, a mí y a muchos otros autores, por su inmenso trabajo por el cómic y la cultura. Porque era una persona excelente y necesaria a la que se la echa de menos, muchísimo.”
Derechazo a la mandíbula. Me descompongo. Busco en internet y encuentro: Benito falleció el pasado 6 de febrero.
Conocí a Benito Losada en 2006. Fue cuando conseguí mi primer reconocimiento en el mundillo del comic gallego, en forma de mención honorífica en el Concurso GZ Crea. Benito era el director de la Casa de la Cultura de Ourense, donde se exponían los originales de las obras galardonadas en el marco de las Xornadas de Banda Deseñada de la ciudad de las Burgas. También era, por descontado, uno de los principales impulsores del festival, además de responsable de la editorial Difusora de Letras, Artes e Ideas, que publicaba los tebeos ganadores y las menciones de honor en un álbum recopilatorio.
Tras conseguir el segundo premio en la siguiente edición del Concurso GZ Crea, Benito se puso en contacto conmigo para proponerme la colaboración en una serie de publicaciones, “Historias de Galiza”, que narrasen en comic episodios ficticios integrados en la realidad histórica de la Comunidad Autónoma. Carlos Rafael fue el guionista de los tres tomos que llegaron a publicarse, dibujados por Idoia de Luxán Vázquez, Juan Luis Pérez, Carlos Alfonzo Fernández, Jaime Eizaguirre Santillán y un servidor. La serie, subvencionada por el gobierno autonómico, se canceló en ese tercer volumen (pese a estar proyectados dos más) porque como me explicó Benito en su momento: “co cambio de goberno xa se sabe: se o Bloque dicía banda deseñada, o PP dirá ganchillo”.
Benito, segundo por la izquierda, durante la presentación del primer tomo de "Historias de Galiza"
En el poco trato que llegamos a tener (sobre todo por vía telefónica), Benito fue siempre sorprendentemente amable y comprensivo conmigo. Incluso cuando yo le daba largas porque me había pasado de la fecha de entrega y aún me quedaban páginas por colorear. Durante el proceso creativo de “Historias de Galiza” me apoyó al 100%, me lo puso facilísimo en todo momento y siempre escuchó atentamente mis sugerencias. No puedo decir que lo conociese más allá de esa breve colaboración profesional, pero la impresión que siempre tuve de él era que se trataba de un hombre bueno y afable que amaba el arte y la cultura.
Lamento haberme enterado tan tarde de su muerte. Vivir en Madrid me ha desconectado un poco del ambiente cultural de mi Galicia natal, cosa que me apena. Sirva esta entrada, aunque tardía, para manifestar mi agradecimiento a la persona que me ofreció mi primer trabajo como dibujante de tebeos. Gracias a él, a día de hoy puedo decir que ya he cumplido uno de los sueños que siempre me han acompañado desde niño: publicar un comic firmado por mí.
Descansa en paz, Benito. Y gracias.
viernes, mayo 20, 2011
Actualidad
Lo habréis leído, visto y oído en muchos periódicos, radios, cadenas de tv, portales de internet y, sobre todo, en la calle. Cosas como ésta, ésta o esta otra. Y también otras como ésta y ésta. No seré yo quien os diga qué debéis hacer y pensar. Pero sí me parece inevitable (y muy recomendable) analizar esta información (y toda la que podáis leer al respecto en los diversos medios) y formarse una opinión propia. Y actuar en consecuencia.
domingo, mayo 08, 2011
800 entradas (mirándome directamente al ombligo)
Ya sabéis cuánto me gusta celebrar los números redondos en El Abismo. Cada vez que sumo otro centenar de entradas publicadas, me dedico un pequeño homenaje. Como éste, que coincide con la número 800.
Sé que 800 entradas no parecen demasiadas para cuatro años y medio de andadura (la primera miradita al Abismo data de septiembre de 2006). Existen otras bitácoras que en la mitad de tiempo ya llevan publicados el doble o el triple de posts. Aunque suene a excusa barata, debo señalar que nunca he creído en los beneficios de la cantidad por encima de la calidad. Cada entrada del Abismo ha sido, en su momento, lo mejor que servidor creía poder ofrecer sobre ese tema en concreto. De hecho, confieso haber descartado algunas reseñas ya escritas por no considerarlas óptimas para su publicación, y no haber aludido a ciertos discos, películas o tebeos por ser consciente de que su correspondiente entrada sería mero trámite, más obligación que inspiración. No quiero que El Abismo se convierta en una imposición. Es una afición que me alegra el tiempo de ocio y que durará sólo hasta que deje de apetecerme sentarme ante la pantalla y teclear mis opiniones sobre esto o lo otro. Por suerte, ese día parece aún bastante lejano (aunque nunca se sabe...)
Seguro que, de escribirlas hoy, muchas de estas 800 entradas no se parecerían en absoluto a cómo quedaron en su momento. Quiero pensar que serían mejores. No obstante, sí hay algunas que, cuando las releo, me hacen sentir una pizca de orgullo. Igual toda la entrada me parece buena. Igual sólo es una frase. O incluso ese juego de palabras algo tonto del título. Pero, por alguna razón, esos posts me parecen mejores que el resto y hacen que crea que esto de escribir un blog sigue mereciendo la pena.
Casi tanto como vuestros comentarios. No es que escriba el blog esperando mareas de respuestas en cada entrada, pero es agradable saber que hay alguien leyendo al otro lado de la pantalla, y más agradable aún saber que le ha gustado lo que un servidor ha escrito. Como diría Sidney Waterman en “Scoop”, queridos lectores, “sois unos seres humanos increíbles y un ejemplo para vuestras razas”.
Y ahora, sin más preámbulos, os dejo con 10 entradas del Abismo de las que, por un motivo u otro, estoy especialmente satisfecho (sí, ya sé que todos odiamos esos capítulos de las sit-coms en los que se recopilan escenas de episodios anteriores sin contar nada nuevo, pero 800 entradas no se cumplen todos los días):
1- Receta para un ser pseudo-humano: de Diógenes a Calvin (pasando por Rob Fleming)
2- Recomendaciones femeninas VI: "El amor en los tiempos del cólera"
3- Morir como mujer
4- Uno
5- Relámpago y locura
6- Mayúscula
7- Bloggerdammerüng: una despedida en 3 partes
8- El kebab del diablo
9- David Fincher y el mundo de las ideas
10- Jimmy McNulty y el día en que murió el cine
Sé que 800 entradas no parecen demasiadas para cuatro años y medio de andadura (la primera miradita al Abismo data de septiembre de 2006). Existen otras bitácoras que en la mitad de tiempo ya llevan publicados el doble o el triple de posts. Aunque suene a excusa barata, debo señalar que nunca he creído en los beneficios de la cantidad por encima de la calidad. Cada entrada del Abismo ha sido, en su momento, lo mejor que servidor creía poder ofrecer sobre ese tema en concreto. De hecho, confieso haber descartado algunas reseñas ya escritas por no considerarlas óptimas para su publicación, y no haber aludido a ciertos discos, películas o tebeos por ser consciente de que su correspondiente entrada sería mero trámite, más obligación que inspiración. No quiero que El Abismo se convierta en una imposición. Es una afición que me alegra el tiempo de ocio y que durará sólo hasta que deje de apetecerme sentarme ante la pantalla y teclear mis opiniones sobre esto o lo otro. Por suerte, ese día parece aún bastante lejano (aunque nunca se sabe...)
Seguro que, de escribirlas hoy, muchas de estas 800 entradas no se parecerían en absoluto a cómo quedaron en su momento. Quiero pensar que serían mejores. No obstante, sí hay algunas que, cuando las releo, me hacen sentir una pizca de orgullo. Igual toda la entrada me parece buena. Igual sólo es una frase. O incluso ese juego de palabras algo tonto del título. Pero, por alguna razón, esos posts me parecen mejores que el resto y hacen que crea que esto de escribir un blog sigue mereciendo la pena.
Casi tanto como vuestros comentarios. No es que escriba el blog esperando mareas de respuestas en cada entrada, pero es agradable saber que hay alguien leyendo al otro lado de la pantalla, y más agradable aún saber que le ha gustado lo que un servidor ha escrito. Como diría Sidney Waterman en “Scoop”, queridos lectores, “sois unos seres humanos increíbles y un ejemplo para vuestras razas”.
Y ahora, sin más preámbulos, os dejo con 10 entradas del Abismo de las que, por un motivo u otro, estoy especialmente satisfecho (sí, ya sé que todos odiamos esos capítulos de las sit-coms en los que se recopilan escenas de episodios anteriores sin contar nada nuevo, pero 800 entradas no se cumplen todos los días):
1- Receta para un ser pseudo-humano: de Diógenes a Calvin (pasando por Rob Fleming)
2- Recomendaciones femeninas VI: "El amor en los tiempos del cólera"
3- Morir como mujer
4- Uno
5- Relámpago y locura
6- Mayúscula
7- Bloggerdammerüng: una despedida en 3 partes
8- El kebab del diablo
9- David Fincher y el mundo de las ideas
10- Jimmy McNulty y el día en que murió el cine
miércoles, abril 27, 2011
Tetas, culos y pseudomúsica
No se me malinterprete, por favor: me gustan las mamellas y los cacas tanto o más que a cualquier otro varón adulto heterosexual (bueno, quizás un poco menos que a Don Silvio), pero de un (buen) tiempo a esta parte tengo un empacho considerable. Sobre todo en el ámbito musical.
Cantantes monas las ha habido siempre, claro. La belleza es un recurso de marketing muy valioso. No obstante, si pensamos en voces femeninas célebres anteriores a los años 90, encontraremos nombres como Ella Fitzgerald, Nina Simone, Aretha Franklin, Joan Baez, Janis Joplin, Tina Turner... estrellas icónicas que no destacaban por su belleza, sino por su talento. ¿Que Olivia Newton John ponía románticos a los modernos de los 70 (creedlo o no: en los 70 ya había modernos)? Sí, claro, la chica estaba de buen ver. Pero ni siquiera las “guapas oficiales” eran tan descaradamente nulas en el aspecto musical, por horteras que resultasen a veces sus hits, como sus contrapartidas actuales.
Y entonces llegó Madonna y se fastidió el invento. Desde la irrupción de la Ciccone, las popstars fueron poco a poco convirtiéndose en zorrones libidinosos vestidos con piezas mínimas de lencería que desarrollaban coreografías con la colaboración de bailarines de abdominales imposibles recubiertos de sudor sexy (que no se parece en nada al sudor de toda la vida, que huele mal y te deja la ropa incómodamente pegajosa). Así, comenzó a finales de los 80 la “escalada de la turgencia” (con cantantes cada vez más jamonas, sin importar demasiado sus virtudes musicales) que nos ha llevado a tener hembras de rompe y rasga en 9 de cada 10 videoclips que se emiten hoy en día en MTV, KissTV, 40TV o cualquier otro canal musical que lleve las siglas TV en su nombre (FlyMusic no, claro, pero por desgracia ya no existe...). Cadenas en las que, por cierto, se censura la palabra “fuck” cuando sale de la boca de un rapero con el torso al aire que se refriega con una gogó despampanante en paños menores... no sea que los niños se lo tomen como una incitación al sexo, virgen santa.
Recapitulemos: ¿Katy Perry? Melafo. ¿Alesha Dixon? Le daba. ¿Beyoncé? ¡Ay, omá qué rica! ¿Rihanna? Pim-pam-toma-lacasitos. ¿Nicole Scherzinger? ¡Maldito Hamilton! ¿Jennifer Lopez? Le bailaba la Lambada. ¿Shakira? ¡Waka-waka! ¿Fergie, Jessica Simpson, Ke$ha? Incluso la demacrada Britney tuvo en su momento para un frotis, que diría Gil Grissom. Sin olvidarnos de todas esas anónimas figurantes que nos alegran la vista en vídeos protagonizados por machos de verdad, auténticos campeones del buen gusto lírico y musical. Ahora bien: ¿cuántas canciones interpretadas por estas señoritas sería capaz de escuchar seguidas antes de darle al enemigo los códigos para descifrar nuestra clave militar ultra-secreta? ¿Dos? ¿Una? ¿Ninguna?
Ay. No las soporto. Ni a ellas ni sus vídeos repletos de tetas y culos. En lugar de excitarme con sus sensuales contoneos y sus letras de mete-saca, no hacen más que irritarme con esas voces digitalmente retocadas, esos planos detalle de los poros de la piel de sus escotes y esos acompañamientos ¿instrumentales? enlatados que magnifican el vuelo (siempre a cámara lenta) de sus melenas resplandecientes.
Por eso me alegra tanto que las cosas le vayan viento en popa a Adele: nº 1 durante 11 semanas seguidas en Reino Unido desde la publicación de su segundo LP, “21”. Que a todo esto me parece un disco estupendo, repleto de canciones bonitas, bien tocadas y producidas, con letras profundas y personales interpretadas por una grandísima voz que derrocha sentimiento en cada estrofa, en cada verso. La voz de una chica que no tiene las medidas imposibles de las divas mainstream, que no baila como una contorsionista del Circo del Sol y que no se rodea en cada vídeo de modelos de Calvin Klein de mandíbula enladrillada. Una chica que me excita (en el más amplio sentido de la palabra) con un solo susurro más que un ejército de pussycat dolls en tanga fregándome el descapotable una soleada tarde de domingo.
Supongo que The Buggles se equivocaban: la estrella de la radio agoniza, pero el vídeo todavía no ha conseguido cargársela definitivamente. Mientras siga habiendo cantantes exitosas como Adele siempre nos quedará una mínima esperanza...
¿Lady Gaga? Esto... pasapalabra.
Cantantes monas las ha habido siempre, claro. La belleza es un recurso de marketing muy valioso. No obstante, si pensamos en voces femeninas célebres anteriores a los años 90, encontraremos nombres como Ella Fitzgerald, Nina Simone, Aretha Franklin, Joan Baez, Janis Joplin, Tina Turner... estrellas icónicas que no destacaban por su belleza, sino por su talento. ¿Que Olivia Newton John ponía románticos a los modernos de los 70 (creedlo o no: en los 70 ya había modernos)? Sí, claro, la chica estaba de buen ver. Pero ni siquiera las “guapas oficiales” eran tan descaradamente nulas en el aspecto musical, por horteras que resultasen a veces sus hits, como sus contrapartidas actuales.
Y entonces llegó Madonna y se fastidió el invento. Desde la irrupción de la Ciccone, las popstars fueron poco a poco convirtiéndose en zorrones libidinosos vestidos con piezas mínimas de lencería que desarrollaban coreografías con la colaboración de bailarines de abdominales imposibles recubiertos de sudor sexy (que no se parece en nada al sudor de toda la vida, que huele mal y te deja la ropa incómodamente pegajosa). Así, comenzó a finales de los 80 la “escalada de la turgencia” (con cantantes cada vez más jamonas, sin importar demasiado sus virtudes musicales) que nos ha llevado a tener hembras de rompe y rasga en 9 de cada 10 videoclips que se emiten hoy en día en MTV, KissTV, 40TV o cualquier otro canal musical que lleve las siglas TV en su nombre (FlyMusic no, claro, pero por desgracia ya no existe...). Cadenas en las que, por cierto, se censura la palabra “fuck” cuando sale de la boca de un rapero con el torso al aire que se refriega con una gogó despampanante en paños menores... no sea que los niños se lo tomen como una incitación al sexo, virgen santa.
Recapitulemos: ¿Katy Perry? Melafo. ¿Alesha Dixon? Le daba. ¿Beyoncé? ¡Ay, omá qué rica! ¿Rihanna? Pim-pam-toma-lacasitos. ¿Nicole Scherzinger? ¡Maldito Hamilton! ¿Jennifer Lopez? Le bailaba la Lambada. ¿Shakira? ¡Waka-waka! ¿Fergie, Jessica Simpson, Ke$ha? Incluso la demacrada Britney tuvo en su momento para un frotis, que diría Gil Grissom. Sin olvidarnos de todas esas anónimas figurantes que nos alegran la vista en vídeos protagonizados por machos de verdad, auténticos campeones del buen gusto lírico y musical. Ahora bien: ¿cuántas canciones interpretadas por estas señoritas sería capaz de escuchar seguidas antes de darle al enemigo los códigos para descifrar nuestra clave militar ultra-secreta? ¿Dos? ¿Una? ¿Ninguna?
Ay. No las soporto. Ni a ellas ni sus vídeos repletos de tetas y culos. En lugar de excitarme con sus sensuales contoneos y sus letras de mete-saca, no hacen más que irritarme con esas voces digitalmente retocadas, esos planos detalle de los poros de la piel de sus escotes y esos acompañamientos ¿instrumentales? enlatados que magnifican el vuelo (siempre a cámara lenta) de sus melenas resplandecientes.
Por eso me alegra tanto que las cosas le vayan viento en popa a Adele: nº 1 durante 11 semanas seguidas en Reino Unido desde la publicación de su segundo LP, “21”. Que a todo esto me parece un disco estupendo, repleto de canciones bonitas, bien tocadas y producidas, con letras profundas y personales interpretadas por una grandísima voz que derrocha sentimiento en cada estrofa, en cada verso. La voz de una chica que no tiene las medidas imposibles de las divas mainstream, que no baila como una contorsionista del Circo del Sol y que no se rodea en cada vídeo de modelos de Calvin Klein de mandíbula enladrillada. Una chica que me excita (en el más amplio sentido de la palabra) con un solo susurro más que un ejército de pussycat dolls en tanga fregándome el descapotable una soleada tarde de domingo.
Supongo que The Buggles se equivocaban: la estrella de la radio agoniza, pero el vídeo todavía no ha conseguido cargársela definitivamente. Mientras siga habiendo cantantes exitosas como Adele siempre nos quedará una mínima esperanza...
¿Lady Gaga? Esto... pasapalabra.
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