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viernes, noviembre 18, 2016

Gira mágica y misteriosa

Nota en Radar sobre La Flor, película protagonizada por las actrices de Piel de Lava.


La nueva titánica, maratónica, epopéyica saga realizada por Mariano Llinás y El Pampero Cine, y protagonizada por las actrices del grupo teatral Piel de Lava, que comenzó a rodarse hace nada menos que siete años y que comienza su recorrido de exhibición en esta ciudad del Oeste de la provincia de Buenos Aires, casi en el límite con La Pampa. Un paisaje, por otra parte, verde, plano y al borde de la Ruta 5, que podría asociarse inmediatamente con las películas de Mariano Llinás.


La hazaña de los que llegan es solo comprensible como parte y colofón de la hazaña total del proyecto de esta película. La flor comenzó a filmarse el 5 de septiembre de 2009 en la por entonces casa de Agustín Mendilaharzu –miembro de Pampero Cine y responsable de las imágenes de esta película–y recién el 30 de octubre de 2016 comienza su itinerario de exhibición. En el medio pasaron una cantidad de cosas bastante difícil de enumerar, pero que podría resumirse de la siguiente manera: tiempo. Así como Boyhood de Richard Linklater fue filmada en doce años (hizo de eso su estrategia no solo estética sino también publicitaria)La flor filmó a cuatro actrices clave del teatro independiente de Buenos Aires a lo largo de siete años y mil aventuras: Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa, las deslumbrantes Piel de lava, que pasaron de tener venitipico a tener treintipico, dos de ellas –Valeria y Laura– se convirtieron en madres, protagonizaron otras películas, programas de TV y obras de teatro que viajaron por el mundo.

sábado, marzo 05, 2016

Buen teatro más allá del escenario

Natalia Blanc comenta el libro de Piel de Lava para La Nación:

 
Cuatro de las actrices jóvenes más talentosas del teatro independiente, que escriben, dirigen y protagonizan sus obras, reunieron en un libro editado recientemente por Entropía los textos llevados a escena en los últimos 13 años.
Piel de Lava, nombre del colectivo de experimentación teatral que integran Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa, es también el título del libro, cuyo subtítulo enumera las cuatro obras editadas: Neblina, Tren, Colores verdaderos y Museo. La característica que vuelve más interesante este trabajo es el procedimiento creativo que viene explorando con excelentes resultados desde su formación en 2003. Una producción colectiva, tanto en la escritura como en la puesta, que ofrece una mirada reflexiva sobre el quehacer teatral.
Como dice Rafael Spregelburd en la contratapa, "las obras de Piel de Lava son ejemplos valiosísimos de una dramaturgia personal, justamente allí donde no hay una persona sola". Cuatro obras, cuatro autoras, en un libro delicioso para quienes disfrutan del teatro más allá del escenario.

jueves, marzo 03, 2016

Posibilidades de la creación colectiva

Por Rafael Quiroga para Perfil Cultura

 

Integrado por Laura Paredes, Pilar Gamboa, Valeria Correa y Elisa Carricajo, el grupo Piel de Lava se formó en 2003 y presentó cuatro montajes hasta la fecha. Las actrices se proponen investigar “las posibilidades de la creación colectiva mediante un método de trabajo que incluye la actuación, la dramaturgia y la dirección”. Los textos de las obras tienen su origen en los ensayos, de donde deriva su carácter abierto, en reescritura constante, que ahora la publicación de un libro cierra en una versión. 
Si se excluye Colores verdaderos, una escena en torno a dos mujeres en una oficina, la creación colectiva es también el tema de la propia dramaturgia. La tensión entre lo individual y lo grupal, las fisuras entre la experiencia aislada y el encuentro con otros, atraviesan el resto de las producciones de la compañía, sea a través de una banda de música dirigida al público adolescente, en Neblina, las conversaciones de fieles y pastores evangélicos, en Tren, y la discusión sobre la curaduría artística en Museo.
s en la última obra donde la reflexión sobre el propio trabajo se vuelve explícita. El proyecto de un espacio destinado a cuestionar la mirada de los visitantes se duplica con la profusión de caretas, citas artísticas y el fotomontaje final que compone los rostros de las actrices en una imagen. Al desconcierto que provoca la deserción de una de las integrantes sigue la convicción sobre la necesidad de continuar. Esa profesión de fe relaciona la creencia religiosa “y aquello que nos sostiene en la actuación”, uno de los ejes de Tren. La atención está puesta en las condiciones de existencia de un grupo y en sus puntos de fuga, en las contradicciones entre la identidad que proporciona el colectivo y los valores individuales.
Perfil Cultura, 14/02/2016

lunes, enero 25, 2016

Libros: las mejores obras de teatro publicadas en 2015

Cuatro obras, del grupo Piel de Lava, entre los mejores libros de teatro de 2015, según FM Blue


 
El grupo Piel de Lava, compuesto por Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, ha editado por Entropíaestas cuatro obras que conforman el mejor panorama posible para poder acceder a una de las producciones teatralesmás interesantes en lo que va de esta última década. Y lo que decimos no es una exageración, ya que el grupo cumplió diez años el pasado 2014 y se pusieron a explorar precisamente eso en la obra “Museo”, aparecida en este texto. En ella, las integrantes de Piel de Lava acceden al mundo de las angustias y las obsesiones y se preguntan qué es lo que pasaría si una de ellas se fuera del grupo. Esta última obra estuvo durante el 2014 y el 2015 siendo presentada en Espacio Callejón (Humauaca 3759), y si bien no sabemos qué pasará el año que viene, nos permitimos llamar la atención con respecto a lo que sea que haga Piel de Lava.

miércoles, enero 13, 2016

Cambio de piel

El colectivo Piel de lava publica los textos de sus obras y con ese gesto revisa trece años de reflexiones sobre los vínculos entre mujeres.

Por Natalia Laube para el suplemento Las 12



La propuesta de publicar un libro con sus obras les llegó justo en el momento en que empezaban a sentir la necesidad de inventarse algún antídoto contra su propio olvido. En teatro, que por definición es un lenguaje del presente puro, los procesos creativos se vuelven tan inasibles con el correr del tiempo que las cuatro amigas comenzaban a tener la sensación de que algo había que hacer para refrescar la memoria y cristalizar el trabajo de tantos años: publicar los textos que habían escrito para sus montajes implicaba la posibilidad de capturarlos, revisitarlos y volver a compartirlos con lxs demás, así que dijeron que sí de inmediato.
Parece mentira, pero hace ya trece años que Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa formaron Piel de lava, el colectivo de actrices más famoso de la escena porteña y uno de los grupos teatrales más estables de su generación. Junto a Laura Fernández, que se sumó a dirigir a partir del tercer trabajo del colectivo, crearon cuatro obras en las que oficiaron casi siempre intérpretes, dramaturgas y directoras, es decir, en las que se dieron el gusto de ocupar tantos lugares como les fuera posible dentro del proceso creativo para experimentar con otras posibilidades que sus trabajos individuales como actrices de cine, teatro y televisión no necesariamente les daban. Tanto en Colores verdaderos, en Neblina, en Tren como en Museo, los vínculos entre mujeres (a veces amigas, a veces todo lo contrario) son un tema central que no se resuelve ni se tematiza de la misma manera siempre. Esto es algo que cualquier espectador/a de sus obras podía detectar pero que ahora, con la posibilidad de leer las cuatro de un tirón, se vuelve incluso más patente.
Publicado por Entropía, que ya había editado textos escénicos de Romina Paula, Rafael Spregelburd y Lola Arias, entre otrxs, Piel de lava: Cuatro obras es el primer libro de la colección dedicada al teatro con obras escritas de manera grupal. “La escritura colectiva, una excepción en el campo literario, no es una experiencia inhabitual en el teatro, donde el sentido teatral se construye por superposición de las poéticas de muchos. Sin embargo, las obras de Piel de lava son ejemplos valiosísimos de una dramaturgia personal, justamente allí donde no hay una persona sola”, reflexiona desde la contratapa Spregelburd, amigo de las actrices. Para ellas, la creación en conjunto no sólo es una decisión política o estética: alimentar ese espacio grupal y personal se volvió con los años una necesidad. Basta echar un vistazo a las fichas técnicas que aparecen al final del libro para notar que cuando no estaban haciendo funciones de alguna obra ya ensayaban la que vendría después: Colores verdaderos se hizo entre 2002 y 2004 (“Tardamos un verano en darnos cuenta de que esa escena de taller tenía que ser una obra y unas horas en convencer a Valeria de que volviera a Buenos Aires para trabajar juntas”), Neblina entre 2004 y 2006 (“Dos años en escribirla y ensayarla, un mes en aprender la coreografía, un ensayo en descubrir cómo llorar y comer chizitos a la vez”), Tren entre 2007 y 2011 (“La obra iba a llamarse Gente que no conocemos”) y Museo entre 2011 y 2015 (“Tres años en escribirla y ensayarla y seis meses en acostumbrarnos a caminar con tacos”).
“La escritura fue en las cuatro obras un proceso absolutamente colectivo”, cuenta Carricajo. “Y lo colectivo es también móvil en sus intensidades: por momentos alguna pudo estar más presente que otra, pero hay una confianza entre nosotras y una sensación de que la otra está pensando por vos que hace que eso sea imposible de diferenciar. Siempre, después de un tiempo de hacer las obras, hay cosas que no recordamos quien las escribió, porque lo cierto es que a la distancia sólo se ve lo grupal de ese monstruo de varias cabezas que somos”.