En 1930 el escritor inglés Ivor Montagu acompañó a S.M. Eisenstein, G. Alexandrov y A. Tisse en su peripecia por Estados Unidos, que acumularía frustraciones y terminaría con el controvertido episodio de Qué viva México. En ese momento no sólo no había relaciones dilplomáticas entre Estados Unidos y Unión Soviética, sino que existía una marcada ignorancia recíproca sobre las costumbres de ambos países. Según Montagu, el caso fue marcado por una reunión en la que un periodista preguntó :
-Y dígame, señor Eisenstein, ¿la gente se ríe en la Unión Soviética ?
-No, pero se van a reír cuando yo les cuente esta reunión.~
(Ediciones de la Flor, Buenos Aires, Argentina, primera edición de 1987)
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