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miércoles, 23 de abril de 2014

PRIMAVERA EN BIZKAIA

En las últimas salidas que he realizado por Bizkaia aún no he notado el paso de migrantes (pero sí cierto goteo), pese a que ya he observado algunas aves estivales y otras que se encuentran de camino a sus territorios de reproducción en el norte europeo. Los primeros en ser detectados fueron los mosquiteros ibéricos Phylloscopus ibericus que sustituyeron a los comunes en los bosques de la provincia. Días más tarde, los mosquiteros musicales Phylloscopus trochilus dejaron escuchar su bonito canto por el que son llamados "warbler" en inglés, a diferencia del común y el ibérico cuyo nombre es "chiffchaff". Dicha distinción no existe en nuestro idioma, pues todos son llamados mosquiteros.

Mosquitero ibérico Phylloscopus ibericus.

domingo, 20 de octubre de 2013

PAJAREO EXPRÉS POR EL SUR DE SEGOVIA

El sábado 20 de julio realicé una visita de un día (hasta el domingo por la mañana) a un pequeño pueblo situado al sur de Segovia. Concretamente, a los pies de la Sierra de Guadarrama, dentro del recién declarado Parque Nacional.

Paisaje del valle, dominado por la majestuosa Sierra de Guadarrama.
Se trata de un extenso valle donde prevalece el campo abierto, cuya superficie se encuentra cubierta de herbáceas y arbustos en mayor o menor densidad. Los árboles se hacen comunes a medida que nos acercamos a la sierra, siendo el Pino silvestre Pinus sylvestris y el Roble melojo Quercus pyrenaica los más abundantes.
La sierra, a la que no pude subir por escasez de tiempo, alberga una riqueza faunística maravillosa. Pero el valle no se queda corto. Sin salir del pequeño terreno de la casa en la que estuve, pude ver multitud de especies.
Los primeros fueron los gorriones chillones Petronia petronia que se encontraban enfrascados en la ceba de sus pollos.

Gorrión chillón Petronia petronia con ceba en el pico.
Gorrión chillón / Rock sparrow.
Gorrión chillón / Harkaitz-txolarrea.
El incesante reclamo de estos últimos me permitió dar con el nido, situado en un agujero en la pared de la casa. Esta especie de gorrión me acompañaría a lo largo de casi toda la travesía.

El nido se encontraba situado en un hueco entre las tejas de color rojo que podéis ver en la imagen.

Una de las crías ya crecidas en el interior del nido.
Poco después, escuché el canto de la oropéndola Oriolus oriolus y el reclamo del mosquitero papialbo Phylloscopus bonelli, del cual me llevé alguna que otra foto.

Mosquitero papialbo Phylloscopus bonelli.

Los mirlos comunes Turdus merula se dejaban ver magníficamente.
En uno de los robles melojos de nuestro pequeño terreno, escuché al pico menor Dendrocopos minor mientras fotografiaba una curruca zarcera Sylvia communis y a los ruiseñores comunes Luscinia megarhynchos que parecía que habían criado en la finca de al lado, ya que no paraba de escuchar sus estridentes reclamos.

Curruca zarcera Sylvia communis.

Ruiseñor común Luscinia megarhynchos.
Una vez fuera del terreno, un milano negro Milvus migrans me sobrevoló planeando y reclamando. La primera vez solo, pero la segunda apareció persiguiendo a un abejero europeo Pernis apivorus para expulsarle de sus dominios de forma agresiva.

Milano negro Milvus migrans.

Milano negro Milvus migrans persiguiendo a un abejero europeo Pernis apivorus.
Al poco, otra rapaz sobrevoló el cielo segoviano, la más grande de toda Europa, el buitre negro Aegypius monachus.

Buitre negro Aegypius monachus.
Cada vez que salía del camino para investigar, las cogujadas comunes Galerida cristata y los bisbitas campestres Anthus campestris huían a mi paso, pues se encontraban ocultos detrás de los arbustos o entre la alta hierba confiando hasta el último momento en su camuflaje.

Cogujada común Galerida cristata.
Entre rocas asomaban las collalbas grises Oenanthe oenanthe. 

Macho de collalba gris Oenanthe oenanthe.

Collalba gris macho / Northern wheatear male.
Acostumbrado a verlas en cumbres rocosas, disfruté largo rato de ellas en un hábitat tan distinto al típico en Bizkaia. Eran abundantes, aunque más lo eran los alcaudones.

Alcaudón común macho Lanius senator.
Pude ver las 3 especies a lo largo de un tramo de unos 4 kilómetros. El alcaudón real Lanius meridionalis y el común L. senator habitaban zonas similares, áreas abiertas con arbustos dispersos en una densidad variable.

Desde el cable se lanzaba a por saltamontes, aunque sólo le vi tener éxito una vez.
Sin embargo, el dorsirrojo L. collurio frecuentaba la parte más próxima del valle a la sierra, casi en el límite entre el valle de rala vegetación y el pinar de pino silvestre que se extiende ladera arriba.

Hembra de alcaudón dorsirrojo Lanius collurio.
Un auténtico lujo observar machos, hembras, jóvenes, cebas, cacerías, etc. de este grupo de depredadores alados en miniatura.

Ejemplar joven de Alcaudón común Lanius senator.

Macho de Alcaudón común / Woodchat shrike male.

Macho de alcaudón común / Artzandobi kaskagorri arra.
Han pasado más de 2 meses de aquel viaje y todavía tengo grabados en la retina numerosos encuentros, no sólo con los citados alcaudones, sino con los comunes escribanos soteños Emberiza cirlus o las golondrinas daúricas Cecropis daurica.

Escribano soteño macho Emberiza cirlus cantano.
Los primeros posaron bien, sobre todo una cría y su padre.

Escribano soteño, cría y progenitor.
El macho se encontraba tranquilamente cantando hasta que su cría se acercó a quebrar su momento de relax. Y es que ser padre no deja ni un momento de respiro.

Escribano soteño / Cirl bunting.
En cuanto a las daúricas, no conseguí ni una sola imagen en vuelo, pese a las numerosas ocasiones en las que pasaron por encima. A cambio, una pareja posó en un cable lo suficientemente cercano, brindándome la oportunidad de inmortalizarlas en una única ocasión.

Golondrinas daúricas Cecropis daurica.
Finalmente, ya al abrigo de las tinieblas, permanecí en silencio embargado por los cantos de autillos Otus scops y chotacabras grises Caprimulgus europaeus, la luz de las luciérnagas Lampyris noctiluca y la belleza de la luna llena, despidiéndome de una estupenda jornada de pajareo.

Luna llena en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

¡Hasta la próxima entrada!




viernes, 27 de mayo de 2011

ORDUÑA, HOGAR DE AVES

Las siluetas de los buitres leonados sobrevuelan un pueblo. Cual guardianes de los cortados rocosos que lo rodean, los bandos se mueven en círculos sobre un enclave que es la única ciudad vizcaína.
En el mapa, lo encontraremos como una isla en un mar alavés y burgalés. Se trata de Orduña.

Buitre leonado Gyps fulvus, ave emblemática de Orduña
Varias rutas parten desde aquí en diferentes direcciones. Nosotros seguimos la del Oeste, muy cerca de la estación de tren, de la cual partimos el pasado 16 de abril en busca de aventuras.

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