La vida ya contiene los suficientes espacios vacios, que
como los agujeros negros, absorben nuestras energías corriendo el peligro de
hacernos desaparecer…
Negros y tristes, los ojos de Abdel apuntan al corazón. Entre
sollozos compartidos, Suleima ajusta su kanga. Mientras, en el desierto, el
infierno sigue su lucha por la conquista del cielo.
-Bienvenido a este mundo, guapo. ¿Te gusta tu mantita? ¿Sabes?
Vas a tener una mamá que te querrá mucho, te cantará y te hará muy feliz.
Débiles maullidos desde dentro de una inquieta bolsa. Andreas
siempre es el primero en revisar el cubo. Entre mugre y sucios paños, va
descubriendo un llanto, envuelto en un manto.
-Ustedes son jóvenes y sanos. Tendrán todos los bebés que
quieran. A la niña se le complicó la llegada y nuestro señor la acogió. Consuélense,
ahora tendrá una vida llena de amor.
...De dejarnos igual que puzles incompletos: llenos de
ausencias y perdidos en tramas que nos llenan de cuestiones. Necesitamos tener
a mano coleccionistas de momentos como los nuestros, que nos elevan unas veces a
sabios y otras a perfectos idiotas.
Os propongo que me dictéis vuestras etiquetas.
Os propongo que me dictéis vuestras etiquetas.