Revisando mis costuras,
encontré un zurcido...
mostraba con orgullo
buena parte de lo que fui
y de eso que quise haber sido.
No hay renuncio en mi,
aún con rotos, taras y harapos,
forman mis principios,
cubren y ornamentan mis creencias...
campan libres, sabiendo que eres mi recompensa.