CRUCIFIQUEMOS A DRAGÓ
Conocemos bien los defectillos de Dragó: donjuanesco, parlanchín sin fin sobre sí mismo - habla él más que los invitados a su programa en Telemadrid - , así como también sabemos de su viraje ideológico-estetizante a la derecha, efecto directo del discurso suicida que ha tomado Europa, según su conclusión, ratificada, por otro lado, por más de un intelectual bien alejado, en principio, de Dragó.
Ahora, por sus torpes declaraciones sobre aquel par de lolitas orientales con las que ligó, la nueva inquisición pretende quemarlo en la hoguera y retirar su programa de televisión. Entiendo, contextualizando el asunto, que se le juzga más por lo que ha dicho que por lo que, supuestamente, hizo. Si su affaire japonés lo hubiera ventilado hace unos cuantos años ¿hubiera levantado el mismo revuelo que ha levantado hoy? La tiranía sobre en qué consiste y es la realidad, es una de las razones por las que comulgo totalmente con un Agustín García Calvo cuando denuncia el adoctrinamiento con que los medios tiranizan nuestra atención. Y, por desgracia, los casos de abusos a menores que están saliendo a la luz , estimulan la industria mediática y focalizan la producción de noticias hacia esa dirección. Tal industria mediática más que escandalizarse, se frota las manos ante declaraciones como las de Dragó y semejantes.
Evitemos juicios sumarísimos. Lo sucedido en Japón fue hace más de cuarenta años, Dragó es sobre todo un escritor y no sabemos hasta qué punto lo que cuenta participa más del amaño imaginativo que de la realidad. Por otro lado, parece ser mala hora para los librepensadores. Michel Houellebecq se ha tenido que largar de Francia y refugiarse en Irlanda, por decir claramente lo que piensa del Islam.
Las palabras de Dragó han sido una fanfarronada y sobre todo, ahora, han resultado lamentablemente "inoportunas". Pero insisto, tengamos en cuenta cómo se desplazan los objetivos de la industria mediática y sobre todo, porqué enfatizan sobre unos, olvidando otros igual de importantes. Y esperemos que su programa no desaparezca, porque visto el paisaje, el suyo sigue siendo, a pesar de todo, si no el mejor, uno de los mejores. Si bien el personaje Dragó puede resultar cargante a alguien, ha sido en su programa donde hemos podido asistir a amplios debates sobre Heidegger, las drogas, la globalización, la literatura actual escrita por gitanos, las nuevas espiritualidades y tendencias filosóficas, y un largo y notable etcétera de personajes entrevistados y temáticas diversas y complejas, que en otros programas culturales se enfocan de modo menos directo, incisivo y personal.