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domingo, 28 de diciembre de 2014

Loser


Me he metido en un bucle musical.

Buena forma de empezar la carrera hasta las trescientas entradas, ¿no? 

El caso es que ahora mismo no soy capaz de buscar algo nuevo que escuchar, aunque no creo que haya llegado a mi tope de escuchar cosas, si es que eso existe.

Aunque al parecer lo que se me están acumulando esta vez son las dedicatorias, así que esta entrada va para la pesada de Irene, con una lista de razones que hacen que quiera escribir esto:

- Así deja de darme la brasa con este tema cada vez que me vea.

- Se le ocurren cosas como presumir de poder escupir muy lejos, pero luego a la hora de llevarlo a la práctica resulta que es mentira.

- Cuando se ríe ronca, o más bien gruñe como un cerdito, y ese detalle siempre me ha parecido muy tierno a la par que gracioso.

- Si se pone es más cabrona que yo.

- Ni siquiera sé si lee el blog (supongo que lo averiguaré después de hoy).

- Si alguna vez alguien me hace un vídeo para felicitarme por algo, quiero que se lo encarguen a ella, y que reciba libertad creativa total, como Orson Welles con Ciudadano Kane.

- El punto anterior es INNEGOCIABLE.

- Es capaz de ir a recogerme a Mataporculo del Páramo.

- En su casa (más o menos por la zona de Mataporculo del Páramo, pero no el mismo de antes, sino otro Mataporculo del Páramo más lejos todavía) hay un montón de gatos.

- De hecho hay más gatos que vecinos.

- Se ríe mucho (a veces sin gruñidos), y eso te salva cualquier chiste malo.

- Creo que jamás me ha enviado un audio por Whatsapp, y eso lo valoro mucho.

- Es muy susceptible a la denominada "bomba de humo", milenaria técnica ninja de huida (a veces también llamada "cuerda huida" por un videojuego cuyo nombre no recuerdo ahora mismo).

- Es más, es la única persona que puede quedarse sola con una bomba de humo y no darse cuenta.

- A lo mejor te dice que no, o que no ha sido idea suya, pero le gusta disfrazarse.

- Y lo sabe.

- Insisto: escupe realmente mal.

- Y por último y más importante, hay pocas personas que necesiten tan poco para hacer cosas por ti como ir a buscarte a Mataporculo del Páramo, o hacerte compañía cuando estás rodeado de desconocidos en un cumpleaños y beber es tu única salida digna.

En conclusión, Irene mola mazo, al contrario que esa misma expresión. "Mola mazo" no mola mazo.

Irene sí.

Así que aquí dejo el Loser, de Beck, que tampoco mola mazo, y fue básicamente lo que dio la fama al pesado en cuestión, para atestiguar dos cosas a título personal: La primera, que solo he escogido esa canción por poner algo diferente a lo que estoy escuchando estos días. La segunda, que hay veces que la música no tiene nada que ver con el tema del que hablo.

Pero yo estoy bien, gracias.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Liam Gallagher delante del micro


¿Lo habéis visto? Se coloca como para ponerse en cuclillas, echa la panza hacia delante, se cruza de brazos detrás y levanta la cabeza en busca del micro como si fuese un suricato herido.

A lo mejor por eso tiene tanta mala hostia. Seguro que tiene la espalda hecha un cristo después de tanto tiempo haciendo la pose.

Pero el tema lleva implícita otra lectura: Liam Gallagher hace difícil algo que es tan sencillo como ponerse de pie delante de un micrófono. Por extraño que parezca, esto (al menos en su momento) daba como resultado que hacía fácil algo tan difícil como ponerse delante de un micro y cantar bien, lo que daría lugar a esa frase endosada a Maquiavelo sobre que el fin justifica los medios (para los poco avispados, la cita es "el fin justifica los medios").

Pero yo creo que es simple suerte. A veces optas por una carambola de normas que dificultan algo aparentemente sencillo y das con la tecla que querías pulsar, pero eso no significa nada. Además, no hay mucha honestidad en ello. Una persona incapaz de reunir el aplomo necesario para dirigirle a otra la palabra cuando están cara a cara no puede pretender en la distancia ser su supercolega (del infierno), y ahí no hay doble check azul que valga para echarle la culpa. Un estudiante que no es capaz de estudiar más de cinco minutos seguidos no puede pretender sacar matrícula de honor tras matrícula de honor. Y un músico no puede pretender llenar estadios sin saber ni lo que es un acorde.

Y aunque haya quien sí pueda, al final no dura mucho.

De todas formas no fue el caso de Oasis, aunque para mostrar lo que quería decir al principio del todo, aquí dejo este Supersonic, interpretado en su directo en Wembley del año 2000.