Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de enero de 2017

El bombardeo de Coventry


El 14 de noviembre de 1940, el ejército Alemán bombardeó la ciudad inglesa de Coventry, acabando con la vida de más de quinientas personas, dejando heridas a más de ochocientas y destruyendo varios miles de edificios, entre ellos su catedral, que permaneció como símbolo de la masacre.

Existe una historia no confirmada oficialmente, relativa a este bombardeo.

Los alemanes contaban con una máquina para intercambiar mensajes cifrados, llamada Enigma. En su momento era la máquina de cifrado más segura que existía, llegando a existir la idea de que era inviolable. Sin embargo, en Inglaterra, una serie de científicos, entre los que se encontraba Alan Turing, se reunieron en Bletchley Park para tratar de descifrar sus códigos. Gracias a los diseños realizados por el equipo de Turing, se logró destruir la defensa de Enigma.

No obstante, el 11 de noviembre de 1940 se encontraron con un mensaje interceptado a los alemanes. Con una serie de nombres en clave, se señalaba una serie de objetivos militares alternativos para realizar un bombardeo sobre la zona industrial inglesa. Una de esas palabras aportó la pista definitiva para saber que el punto del bombardeo sería Coventry. 

Y aquí es donde comienza la polémica.

Según varias versiones, el bombardeo inminente a la ciudad británica fue descubierto y puesto en conocimiento de Churchill. El motivo por el que no se hizo nada al respecto varía: Unas teorías sostienen que era demasiado tarde como para impedirlo, faltando dos días para el ataque. Otras, consideradas parte de la versión oficial ante la falta de una prueba acusatoria definitiva, sitúan el descubrimiento de la noticia o bien a pocos instantes de la aparición en Coventry de la aviación alemana, o bien después de los sucesos. Sin embargo, una de las versiones más extendidas, la que a día de hoy sigue manteniendo la duda, dice que Churchill supo del bombardeo de Coventry con la bastante antelación para evitarlo, pero que decidió no hacer nada, ni siquiera realizar una evacuación, para mantener en secreto el descubrimiento del protocolo para descifrar Enigma, o bien por miedo a que el Tercer Reich se enterase y decidiera utilizar otro método de cifrado, o bien para utilizarlo como ventaja estratégica en un futuro.

Como he dicho, estas teorías son solamente eso, y no existe una prueba condenatoria que las valide. Sin embargo, ¿cuál parece la versión más cercana a la realidad?

miércoles, 4 de enero de 2017

Lo único que necesito


Es mentira que al final solo queda lo bueno.

Es mentira que el dolor desaparece o se atenúa con el paso del tiempo.

No termino de acostumbrarme a que no estés, y de vez en cuando recuerdo cómo te fuiste. Trato de no hacerlo mucho porque me mata por dentro, pero es peor sentir que me consume evitar pensar en ti, cambiar mentalmente de tema antes de descubrir que estoy atrapado y verme como un cobarde incapaz de asimilar la realidad. Incapaz de afrontarte.

Los momentos felices se acaban corrompiendo, contaminados por el virus incurable de que ya no estés nunca más, y me parezca haber perdido una parte de mí, tan real como si me hubieran arrancado un brazo. Y duele. Duele saber que estoy roto más allá de cualquier posibilidad de reparación, enfermo por el frío que me despierta por las mañanas en tu lugar.

Es todo mentira. Un puñado de frases vacías con la intención de reconfortar un poco un pensamiento demasiado grande como para caber en tu interior, y que por eso fuerza tus límites hasta el extremo, probando la elasticidad de tu mente hasta amenazar con romperla.

Solo hay una opción: asimilar ese dolor. Aceptar que tarde o temprano será lo único que impida el olvido, porque nunca se va a ir. No se puede escoger qué sensaciones experimentar, hay que atravesarlo todo. Solo así volverán los buenos momentos, despojados del sabor amargo de los malos.

Solo desgarrándome por dentro a veces, solo aceptando las lágrimas más abrasivas, es posible llegar a la sonrisa que deseo encontrar al pensar en ti.

Lo único que necesito es poder seguir echándote de menos.

jueves, 29 de diciembre de 2016

El materialismo dialéctico


Buenas, hoy voy a explicar un ejemplo clave sobre por qué la filosofía es sexy.

El materialismo dialéctico es una corriente de pensamiento fundamental para entender la aparición de cualquier posicionamiento político antifascista, especialmente el marxismo. Sin embargo, es un concepto complejo, porque la filosofía es así, esa clase de persona con un puntito rebelde que crees que puedes desentrañar, pero en el fondo es fácil porque solo era cuestión de amor, amor del bueno, del de las baladas de los Scorpions.

Vamos allá.

Marx y Engels aplicaron una base filosófica para desarrollar el marxismo que sintetizaba dos corrientes previas:

En primer lugar, el materialismo: Desde que Sócrates hizo aparición en la filosofía, surgió una frontera entre el mundo material y el mundo de las ideas. Platón, cuyos planteamientos sentaron las bases de la Antigüedad Clásica y la Edad Moderna, hablaba de la materia como una representación no participativa del mundo de las ideas (es como verse en un espejo. El reflejo es una representación tuya, pero no participa de ti, no tiene tu carne ni tu sangre, solo es una imagen).  
El llamado mundo de lo inteligible es más perfecto a medida que las ideas son más elevadas, partiendo de las cotidianas (mesa, silla…) hasta llegar a la idea de Bien (sustituida en el cristianismo por Dios). Los neoplatónicos, más adelante, empezaron a hablar de una participación existente entre este mundo y el llamado mundo de lo sensible, pero manteniendo la frontera entre ambos.
Por otro lado, Aristóteles, que fue discípulo de Platón, realizó una crítica a su filosofía, basada en la unión indisoluble entre la materia (lo físico) y la forma (la idea).
Esta es la historia de unas corrientes filosóficas que se van ramificando cada vez más. El pensamiento materialista en la filosofía se basa directamente en la materia, lo físico, como lugar del que emanan las ideas. Es, por resumirlo mucho, una forma de decir que lo que conocemos se basa directamente en lo que existe a nivel material.

En segundo lugar, el idealismo dialéctico: Esta corriente de Hegel a la que responden Marx y Engels mediante una crítica, aporta una faceta que será indispensable para entender el marxismo.
El idealismo, por supuesto, responde a la existencia de un mundo de lo inteligible, en el que se encuentra la única verdad absoluta, y del que emana una representación en el mundo de lo sensible. La dialéctica es una concepción filosófica basada en su significado original (diálogo, conversación), dado que es una representación de dos argumentos confrontados u opuestos para llegar a una conclusión.
Descartes, por ejemplo, utilizó una contraposición de ideas para llegar a su conclusión “pienso, luego existo”. ¿Cómo lo hizo? Enfrentando la idea “tengo dudas sobre la realidad y sobre si esta se puede llegar a conocer” con la idea “hay algo sobre lo que existe una certeza absoluta”. De este modo llegó a la conclusión de que su capacidad de pensar, de la que no existía ninguna duda, era la condición que confirmaba su existencia como realidad absoluta (aunque luego desarrolló muchísimo más esta teoría, a través de puntos que complementaban su “cogito ergo sum”).

Y al fin llegamos al crossover definitivo.

El materialismo dialéctico: Marx y Engels establecieron un pensamiento materialista, enunciando que todo lo que se conoce emana de la realidad material. Y, a partir de su posición crítica ante la filosofía de Hegel, incluyeron la dialéctica: Existe un diálogo entre lo material y las ideas. ¿Cómo se daba este diálogo? Mediante la fórmula TESIS – ANTÍTESIS = SÍNTESIS.
Gracias al desarrollo de esta corriente de pensamiento pudieron examinar la realidad de lo sensible, es decir, el mundo físico que les rodeaba; y mediante la contraposición de una serie de elementos que lo componían (clases oprimidas y clases opresoras, relaciones de producción, relaciones y dinámicas sociales…) sintetizar el marxismo.


¿Sexy, verdad?

domingo, 18 de diciembre de 2016

Y que pongan a los RIP


El otro día leí un artículo, ni sé dónde ni me puedo deshacer de la pereza que me da buscarlo, que hablaba de algo llamado Síndrome de Maná. Hablaba de que a día de hoy son algo así como los VOX de la música (porque son una mierda muy triste que nadie quiere). Sin embargo, también se preguntaba por qué tanto odio hacia dicho grupo, sobre todo si luego no hacen más que llenar bolos.

Esto, por lo visto, se debe a unas mal entendidas nostalgia y vergüenza ajena, que delimitan el cerco de lo que escuchamos a lo largo del tiempo y nos hace despreciar lo que nos gustaba en nuestra adolescencia. Vamos, más hipócrita que un comunista con posesiones materiales (ba dum tsss).

Eso me ha llevado a echar la vista atrás y repasar lo que hace unos años (no tantos) me gustaba mucho, dejando al lado el metal porque es una constante en mi vida. ¿Qué fue de los temas de Piperrak bajando en el eMule? Si la peña buscaba en La Oreja de Van Gogh rastros de ideología abertzale, ¿por qué no pasaban de esa mierda y se ponían a escuchar a Negu Gorriak, Zartako o Suspenders? ¿Eran tan buenos Skalariak? Y digo más, ¿eran buenos siquiera? ¿Por qué todos los adolescentes de izquierdas de mi época o creíamos que todo lo que viniera del País Vasco era revolucionario, o queríamos parecer extras de This is England?

En el artículo que leí habrían dicho que todos seguimos modas adolescentes, y con el paso del tiempo nos avergonzamos de quiénes éramos y por eso nos daría vergüenza escuchar a día de hoy a Maná, Laura Pausini, Santa Justa Klan o a mi polla en vinagre.

Pero la realidad es bien distinta.

Sí, cambiamos y las cosas que nos gustan ahora ya no son las que nos gustaban cuando teníamos quince o dieciséis años (y si tienes esa edad, que sepas que te va a acabar pasando), pero eso no quiere decir que seamos un rebaño por más que se empeñen en homogeneizarnos, en convertirnos en siervos de una hegemonía cultural, e incluso en vendernos un “progresismo” que nos quiere exactamente así.

Somos hijos de un tiempo, un pensamiento y una estética; y cuando empezamos a abrir los ojos a ciertas realidades de lo que nos rodea tenemos la necesidad de significarnos de una forma u otra, ya sea comenzando a trabajar unos intereses políticos, adoptando un aspecto o escuchando la música que sea, desde Eskorbuto hasta Skrillex, pasando por Rainbow. Esto ha pasado de forma constante a lo largo de la historia, porque cada directriz estética, intelectual o metafísica corresponde a una forma de ver o entender el mundo. Cuando avanzamos, dejamos atrás cosas, pero cincelamos nuestro yo golpe a golpe y nos convertimos en nosotros continuamente, con hegemonía cultural o sin ella.

Hay muchos aspectos socioculturales que son convertidos en moda, pero nosotros no somos una moda, porque en cuanto tomamos conciencia de lo que somos y de nuestro entorno dejamos de serlo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Hechos y datos en torno a la figura de Fidel Castro


Imaginad a un terrible dictador. Un sanguinario militar que se rebeló contra el gobierno de Fulgencio Batista. Un gobierno este último tan legítimo que, habiendo sido Batista presidente electo de Cuba, tramó desde EE.UU. un golpe de estado que acabó dando el 10 de marzo de 1952, antes de unas elecciones en las que se volvía a presentar y no parecía ser favorito.

Durante su régimen, Batista convirtió Cuba en el patio trasero de EE.UU., creando una interesante dualidad: Mientras el PIB alcanzaba una gran competitividad en un sistema capitalista, la gente se moría de hambre.
Cerca de un tercio de la población cubana se encontraba en situación de pobreza, había una gran corrupción, desocupación masiva, incidencia de mafias estadounidenses que plagaron La Habana de prostitución, tráfico de armas y droga, donde policías y políticos corruptos hacían y deshacían a su antojo, y mientras tanto dichos mafiosos estadounidenses se hacían de oro con sus negocios.

Y cuando me refiero a mafiosos estadounidenses no me refiero a su gobierno, sino literalmente a la mafia. De hecho, entre la presidencia de Batista y su golpe de estado ya hubo a finales de diciembre de 1946 una reunión en La Habana donde un gigantesco cártel se reunió en el Hotel Nacional y acordó la creación de lo que más tarde llamarían “Las Vegas Latina” (hay una peli basada en estos acontecimientos. Se llama El Padrino II).
Entre las decenas de representantes de sindicatos del crimen de distintas zonas de EE.UU. se encontraban representantes de Al Capone, o nombres tan populares del crímen organizado como los de Joe Bonano, “Lucky” Luciano o Vito Genovese.
Fulgencio Batista se dedicó a favorecer esa inversión, con incentivos como venta encubierta de licencias de juego. Y mientras las mafias se lucraban de forma directa, las grandes empresas americanas aprovecharon el filón, entablando relaciones con Batista.

Su golpe de estado y su régimen, de 7 años de duración, fue tremendamente pacífico… http://www.latinamericanstudies.org/cuba/Bohemia-1-11-59-180.jpg

Bueno, pues volviendo al tema, ese terrible dictador del que hablaba en el primer tuit derrocó el idílico gobierno militar de Batista. Y digo “derrocó”, porque los dictadores de este tipo, COMO TODO EL MUNDO SABE, hacen estas cosas solitos, sin apoyo del pueblo.
Por lo visto la gente de Cuba no tenía queja por haber sido una colonia española hasta 1898, y luego una colonia de EE.UU. y de la mafia. Les daba igual la pobreza, la corrupción y el enriquecimiento de una oligarquía frente a la miseria popular. O eso cree alguna gente.

En 1953, una escisión del Partido del Pueblo Cubano (que aparentemente iba a ganar las elecciones que se folló Batista) conformó el llamado Movimiento del 26 de Julio, que en 1953 intentó tomar unos cuarteles militares, fracasando en el intento.
No obstante, el terrible dictador del que hablaba al principio ya aparece aquí, como instigador de dichas acciones. Era un tipo con tan poco apoyo popular que el propio Batista tuvo que amnistiarlo a él y a los demás participantes ante la presión recibida.

Pues el muy cabrón resulta que se exilió para preparar una revolución armada contra el simpático gobierno militar de Fulgencio Batista. El 2 de diciembre de 1956, Castro desembarca en Cuba junto a un grupo armado que es repelido por el ejército de Batista.
Este último da por muerto a Castro, pero sobrevivió junto a unas pocas personas y se refugió en Sierra Maestra, que se convertiría en el corazón del ejército revolucionario.

Comienza aquí una guerra con diversos frentes, donde destacan las acciones de guerrilla. Pero también encontramos otros actos de insurrección, como el provocado por el brutal asesinato de Frank País en Santiago de Cuba.
El régimen de Batista, apoyado por el gobierno de EE.UU., fue perdiendo poder pese a contar con algunas victorias, viendo sus fuerzas divididas ante las columnas organizadas por Castro, dirigidas por el Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos, su hermano Raúl, Juan Almeida y Víctor Mora.
Los partidos opositores a Batista llegan a un acuerdo con Castro, ya como secretario general del M-26, en julio de 1958. A partir de ese momento, tras derrotas del régimen en batallas como la de El Jigüe, el 21 de julio o la de Guisa, ya en noviembre, Batista ve cómo Santa Clara se convierte en el último paso hacia La Habana. La entrada de la columna del Che en la ciudad precipitó su huída.

Así que el 1 de enero de 1959 se consumó el impopular y opresivo golpe de estado, con… la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana. Y mientras tanto un gran demócrata como Batista se veía obligado a huir a la República Dominicana y acabar exiliándose en otro paraíso de la democracia que había entonces. Sí, en España, donde murió en 1973.

¡Qué dictador asqueroso era Fidel Castro, que tras derrocar a Batista ni siquiera se convirtió en el presidente (Manuel Urrutia) ni en primer ministro (José Miró Cardona)!
Y era tan impopular que, tras sustituir a Cardona en el puesto, tuvo una serie de desavenencias con Urrutia, que discrepaba con la pena de muerte por fusilamiento para criminales de guerra. Así que Fidel Castro, esa sanguijuela aferrada al poder, dimitió.
Y su dimisión fue tan celebrada por el pueblo cubano que pidió en masa su regreso y acabó dimitiendo Urrutia.

¿Asumió Castro la jefatura del estado? Pues nope, Osvaldo Dorticós se convirtió en el nuevo presidente.

¿Cómo de terrible fue la dictadura castrista de… Osvaldo Dorticós? Pues a ver, una reforma agraria, la nacionalización de empresas (lo cual llevó a EE.UU., esa gran democracia, a amenazar con intervenir en la política cubana… Ah, sí, es que lo amparaba SU CONSTITUCIÓN, NO LA DE CUBA, LA SUYA. ¡¡Pero qué cabrón dictador era Castro!!), pactan con la URSS, se crean los Comités de Defensa de la Revolución ante las amenazas existentes, se comen el comienzo del bloqueo económico decretado por el presidente más icónico de la democracia como Dios manda (Kennedy) en 1962, un intento de invasión en Bahía de Cochinos (por si alguien se preguntaba para qué hacían falta los CDR), o la prohibición del comercio con Cuba en julio de 1963.

Porque aquí cabe aclarar una cosa: “Lo del bloqueo no fue pa’ tanto”, porque Cuba puede comerciar con cualquier país del mundo salvo con EE.UU., aunque claro, lo de que EE.UU. vete a países y empresas a las que se les ocurra comerciar con Cuba, pues ya tal.


Y aquí un análisis del bloqueo con el marco de la ley Torricelli: http://148.206.107.15/biblioteca_digital/capitulos/196-3317esf.pdf

Pero lo peor del terrible régimen castrista eran sus medidas ultrarrepresivas, como… convocar un referéndum para aprobar una constitución.
El 15 de febrero de 1976, y pese a todo lo que estaba pasando por Cuba, más del 95% de la población mayor de 16 años votó Sí.
Por cierto, lo de que hace 40 años en Cuba ya se empezó a poder votar a partir de los 16 años, y aquí no solo es que entonces no se votase aún, es que a día de hoy con 16 años puedes trabajar, ser juzgado en un tribunal, cotizar a la seguridad social y demás, pero votar no; se debe a que Cuba es una brutal dictadura porque… movidas.

En este enlace podéis acceder a la Constitución de la República de Cuba: http://www.cuba.cu/gobierno/cuba.htm

Y aquí a la reforma de la ley electoral de Cuba de 1992: https://ecosdelsur.files.wordpress.com/2012/10/el-sistema-electoral-cubano.pdf

El castrismo es una cosa muy seria, como la cerámica de Talavera. Son tan dictatoriales que permiten la oposición, su democracia es mucho más participativa que la de los propios “países democráticos”, su inversión pública tremendamente mayor, sus empresas nacionalizadas, sus barrios organizados en asambleas y sus cauces en las instituciones públicas para que cualquier persona física pueda ir a inscribirse como una candidatura independiente de cara a sus elecciones.

Porque sí, Cuba es una dictadura tan terrible que la gente vota más que aquí y por más cosas que aquí. Cosa reconocida incluso por opositores; pero claro, Cuba solo tiene un partido y tal, ¿no? Pues a ver, el Partido Comunista de Cuba es el partido, según el artículo 5 de su constitución, que ostenta la jefatura del estado. No es un partido electoral, aunque sí tiene su rama electoral. Por pura comparación: es como si en España la gente no supiera distinguir entre partido político y la casa real.

Solo que en Cuba el PC está legitimado por el pueblo, no como la monarquía española.

En fin, aquí os dejo una lista de partidos electorales cubanos:



- Partido Socialista Popular: https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_Popular_(Cuba)

- Movimiento Cristiano de Liberación: http://www.oswaldopaya.org/es/

Este último igual os suena por el incidente que relaciona la muerte de Oswaldo Payá con Ángel Carromero (nuestro cabezudo particular de Nuevas Generaciones PP).
Los candidatos, no obstante, no se presentan como cabeza de partido, sino a título personal, en asambleas de base, y son promocionados por una serie de votaciones populares hasta llegar a diversos puestos de responsabilidad política.

Aquí BBC, un medio evidentemente afín, y pese a sus intentos de tergiversar, acaba anunciando esto: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150419_elecciones_cuba_oposicion_derrota_fp

Uno de estos candidatos afirmó en una entrevista esta frase para explicar su derrota: “la gente sigue queriendo revolución”.

Esta clase de dictaduras es lo que tienen, que la gente al fin y al cabo vota lo que quiere.

Pero ahora en serio, ¿por qué entonces se sigue insistiendo en el carácter de dictadura del gobierno de Cuba? Al fin y al cabo estos son datos que están a la vista de todos. No obstante, y pese a las sobradas pruebas de manipulación mediática seguimos confiando en los medios de información privados y sus líneas editoriales, sin preguntarnos nada.
Da igual que se incluya como cifras de exiliados a los herederos, ciudadanos estadounidenses, de los burgueses y aristócratas que emigraron con la caída de Batista; o que se añada a los muertos durante la revolución a la lista de “víctimas” de Castro.

A lo mejor la cuestión es que quieren que pensemos en Fidel Castro como un dictador para que no queramos seguir su ejemplo, porque tienen miedo de que el pueblo se organice y un gobierno como el cubano se empiece a dar en otros lugares.

Pero a quienes se alegran de su muerte en realidad les jode otra cosa. No es solo por su concepto de democracia basado en escuadrones de la muerte, financiación de golpes de estado y terrorismo al servicio de los mercados. O al menos no sin más.
Lo que les duele de verdad es que un hombre que sobrevivió a más de 630 intentos de asesinato se haya muerto de viejo. Y no solo es que no hayan podido con él, que haya dejado Cuba como el único país de América sin desnutrición infantil, con la tasa de mortalidad infantil más baja del continente, la mayor financiación pública, avances médicos que hacen que ciudadanos estadounidenses viajen para conseguir medicamentos contra el cáncer, el mejor sistema educativo del continente, el hecho de ser el primer ministro de un gobierno que enviaba médicos y suministros a países a los que las "democracias" del mundo enviaban bombas y soldados, o el reconocimiento de diversos organismos internacionales sobre sus condiciones de vida e incluso su IDH.
Es que ni siquiera van a poder evitar su entrada en la historia y, tal y como él pronosticó, su absolución por la misma.

Y esta es, de un modo muy somero, la historia del terrible y sanguinario dictador Fidel Castro.

martes, 15 de noviembre de 2016

La chica del pelo rosa


Hoy vuelvo a hablar de otra persona de la que prácticamente no sé nada, a lo Inda. Creo que se llama Rosa, a juzgar por su usuario de Twitter. Sin embargo, en YouTube, que es por donde supe de ella por primera vez, la encontraréis en Save Our World2x2.

Esta entrada, al igual que la de Barbijaputa, no es para ella, sino para nosotros. Y recalco lo de NOSOTROS. No obstante, también intentaré hacérsela llegar, no para que sepa que no está sola (porque eso ya lo sabe sin que yo exista siquiera), pero sí como muestra de apoyo y absoluto agradecimiento.

Los motivos, al final de la entrada.

Bueno, entrando en materia, estoy suscrito a su canal de YouTube porque tiene vídeos geniales, aunque aún no los he visto todos. Por lo general sus vídeos consisten en salir a la calle y hablar con la gente de distintos temas (a veces tan concretos como en el caso que adjunto al final, y a veces más generales). Son vídeos cortos pero llenos de contenido, y a veces muy divertidos además de ilustrativos. Lo que es una constante es que en cada aportación siempre hay alguna reivindicación y un intento de concienciar sobre la misma. Aun así, lo que me fascinan son su Twitter y su Curious Cat (es una cosa en la que la gente pregunta cosas a alguien para que conteste... cosas. ¿A que no os lo esperabais?). ¿Por qué? Por cierta gente que contacta con ella.

Al principio pensaba que era un imán para perturbados, pero la realidad es bastante más triste. Fotos de pollas, insultos, agresiones verbales realmente jodidas, amenazas de violaciones... Parece que son para ella el pan de cada día. Simplemente por exponer sus ideas y defender sus derechos, es atacada con una violencia desproporcionada.

Y lo peor es que no son cuatro locos. Creer eso sería ceder a una ilusión. Lo peor es que somos así, unos machotes con derecho a vejar a alguien de un montón de maneras distintas como si no pasara nada, solo por sentir como una injusticia que se ataquen nuestros privilegios, o incluso que ese alguien está reclamando poder vivir su vida como le de la real gana, como si tuviera que reivindicarse por eso.

Me da auténtica vergüenza ver las cosas que comparte, percibir con tanta claridad cómo somos en realidad, debajo de nuestra máscara, como si destaparan ante mis ojos el retrato de Dorian Gray, y una chica con el pelo rosa me obligase a ver un rostro demasiado horrible, una abominación digna de Lovecraft.

Sí, otro puto espejo justo delante.

Y por eso quiero dejar constancia de mi apoyo a esa chica del pelo rosa: porque sé que no es la única, porque es tremendamente valiente, porque necesitamos que sus manos y las de cada mujer que también lo hace sujeten ese espejo en el que tanto asco nos da vernos reflejados, cuya realidad tanto nos afanamos en negar.

Y, sobre todo, porque me abruma pensar cuántas chicas serán la chica del pelo rosa cada día.

Gracias, aunque no lo hagáis por nosotros. Gracias por ser ejemplos de coraje.

jueves, 27 de octubre de 2016

Pienso en ti otra vez


Pienso en ti mientras el mundo se vuelve cenizas.

Mientras todo se consume carente de prisa, golpes de estado al servicio de grandes compañías, maquillados o tapados por la prensa que se pudre. Y me preocupo, nuestras vidas se deshacen, las cosas siguen como antes. Vidas carentes de emoción, ya no arreglamos el planeta dentro de mi habitación.

Y por eso pienso en ti, en tu imagen, cristales de un caleidoscopio fraccionando mil detalles, en la cara de tu padre cuando me llevaba a casa, en tus bragas, o en las miradas sin decirnos nada. Me acuerdo de las noches alargadas sin motivo, de besos en Navidades, de canciones de Fito, de las cartas, de deshacerme en palabras dentro de cada folio como el insecto de Kafka.

Queríamos volar y cortarnos las alas, creíamos que no encontraríamos quien nos parara, ni nos separara, mirábamos el panorama como William de Bakersville desmontando coartadas. Pero el tiempo pasa, ya nada es como era antes, cuando pensamos en luchar contra el sistema imperante. Yo adolescente imberbe, tú chica ilusionada, leíamos a Orwell, a Marx y dábamos por comenzada nuestra revolución de colegio de frailes, gemir en unos baños, contar tus lunares... Tiempo de locos, ahora el PSOE se suicida, antes jurabamos que Bush era el peor genocida.

Bendita inocencia. El sexo con prisas, los besos en el cuello y las respuestas agresivas hacia el mundo, nos volvimos un cliché, buscando nuestro lugar, Centauros en el desierto o peli mala rollo American Pie.

Recuerdo ponerme enfermo pensando en tu ex, y tus celos que de vez en cuando aparecían otra vez. El miedo, el pensar que te desharías con solo mirarte, elevar tus ojos a la categoría de arte y de repente ya no querer verte más, fumar y mirar por la ventana como Jack Lemmon hacia un bar. Borrachos y decadentes, como Baudelaire, nuestros días pasaron y el mundo sigue a punto de perecer, la realidad siempre es peor que la peli que acabamos de ver, Holden Cauldfield siempre se asustó antes de otro amanecer.

Por eso pienso en ti mientras la tarde se consume, mientras las cenizas espesan el aire y hay quien no lo asume, somos reflejos, transeuntes de una vida que pasa, cuando los años cruzan la puerta el primer amor se va por la ventana por la que miro, nostálgico del ayer, mientras el sol se pone y me pregunto qué es lo que no hice bien, pero ya da igual, luchábamos contra fantasmas, falsas apariencias, plástico made in Hollywood con el que nos aplacan.

Conciencias huecas, almas sumisas, explican mis recuerdos y aclaran mi vista. Por eso pienso en ti, cada vez menos que ayer, por eso lucho y pienso en el niño que fui una vez.

viernes, 21 de octubre de 2016

Para Barbijaputa


Tengo que empezar diciendo que es poco lo que sé sobre Barbijaputa (aunque hay quien dice que es Ignacio Escolar, lo cual siempre me ha parecido, no sé por qué, una imagen graciosísima), pero considero que es más que suficiente para escribir esto. No sé si lo leerá, aunque voy a intentar hacérselo llegar, porque realmente me encantaría tener esta oportunidad para decirle cuatro cositas.

Aquí va la primera de ellas: Muchas gracias.

Empecé a leerla por un artículo que me gustó bastante, aunque no recuerdo muy bien sobre qué iba (son varios los que me han impactado y no sé cuál en concreto es el que me llevó a hacerlo; puede que una carta abierta a Pérez-Reverte, aunque no estoy seguro porque podría ser algo anterior). Desde entonces, hay un aspecto de mi vida en el que podría decirse que soy una persona muy distinta a la que empezó a seguir sus publicaciones.

Al principio leía sus textos desde un punto de vista más crítico que comprensivo, encontrando cosas que me rechinaban más o menos, y comentando al respecto en redes sociales. Incluso pensaba “se limita a escribir artículos” de una forma en cierto modo despectiva, en plan “no está luchando de verdad”. Durante los JJ.OO., cuando puso el foco sobre el machismo existente en el periodismo deportivo, encontré cosas que consideraba fuera de lugar; concretamente lo referente a las entrevistas a entrenadores, que al fin y al cabo son, después de las propias deportistas, lo más importante del proyecto deportivo, y a veces, como en el fútbol, lo más importante (ahora pienso que las quejas tal vez no eran porque se entrevistase al entrenador de Carolina Marín, sino porque se entrevistase ANTES al entrenador que a la propia deportista, o porque sus palabras fuesen un testimonio más importante para la prensa que las de una medallista olímpica que acababa de conquistar la gloria). Además acababa de morir Doris Benegas, uno de los estandartes de la lucha feminista, anticlasista, antifascista y antirracista de este país, como si su ejemplo en vida me legitimase a establecer diferencias entre unos y otros tipos de lucha contra un mismo frente.

Pero con el paso de los artículos descubrí la virtud más importante de Barbijaputa. Puede que a veces crea que se equivoca, independientemente del tema que trate, porque al fin y al cabo no hay dos personas con opiniones idénticas; puede que haya cosas del medio para el que escribe que tampoco me gusten; pero a día de hoy que una persona como ella, con todo lo que ella tiene que decir, pueda disponer de un espacio no solo para decirlo, sino para convertirlo también en un lugar para cada vez más mujeres, me parece vital. La mayoría de sus artículos son brillantes, didácticos y, sinceramente, me revuelven las entrañas. He aquí la virtud de la que hablaba antes. Para los hombres, la existencia de alguien como ella es algo que debería ser valorado como una oportunidad de oro para ponernos frente al espejo y analizarnos, para despojarnos de dilemas morales ególatras como los que acarrea ir por la vida en plan #NotAllMen, para darnos cuenta de lo que supone haber asimilado tan hondamente muchos de los conceptos e ideas que nos inculca esta sociedad de mierda. Y, sin embargo, lo que hacemos es ponernos las gafas de críticos, posicionarnos entre la búsqueda de resquicios para justificarnos como unos “yonosoydeesos” y el ataque más infantiloide posible desde la derecha (claro que sí, chavales, casi no se nos nota el dilema moral que arrastramos).

Pero, aunque personalice esta entrada en Barbijaputa, no se trata solo de ella, sino de todas las mujeres que han protagonizado y protagonizan una de las luchas antiautoritarias más denostadas e impopulares, precisamente porque la de género es una clase de autoridad que todos llevamos dentro en mayor o menor medida, y se nos vuelve incómodo pensar en ello (¿quién se sentiría cómodo al tener que hacerse cierta clase de preguntas como “alguna vez he abusado de otra persona”, “tengo privilegios por algo que no he elegido”, o “he contribuido a alimentar la mentalidad machista”? Lo sé, porque yo he tenido, tengo, que buscar en mi interior respuesta a esas preguntas). Así que no solo es ella, son todas, desde Barbijaputa hasta Mary Wollstonecraft, pasando por supuesto por Doris Benegas y tantas y tantas otras que han visibilizado su lucha de un modo u otro y de las que a veces tenemos la jeta de no aprender nada.

Muchas veces me juro a mí mismo no volver a hablar de feminismo, y me digo que no soy yo quien debe hacerlo. Sin embargo, la reveladora verdad (o mentira) de esta entrada es que, en cierto modo, estoy mintiendo, o haciendo clickbait; porque, aunque se titule “Para Barbijaputa”, esta entrada es para nosotros, para los hombres. Pero, como he dicho al principio, de verdad me gustaría que lo leyese para poder darle las gracias por prestarnos ese espejo, aunque probablemente no sea su intención (al menos estoy totalmente convencido de que no es su intención principal), porque por lo menos a mí me ha hecho mejor, más fuerte y más consciente de mí mismo y los errores que he cometido (que por suerte no son tantos, ha ayudado ver desde pequeño las condiciones de muchas mujeres de mi barrio, empezando por mi propia familia, para saber al menos que había algo que no funcionaba). Así que tengo una doble intención más allá de mi agradecimiento. Quiero que los demás hombres a los que lleguen estas palabras mediten sobre ello, que piensen que tienen una oportunidad delante para empezar a cambiar las cosas desde su interior, porque toda revolución empieza por uno mismo.

No sé qué humorista dijo que no había que admirar a gente viva, porque al estar vivos tenían la oportunidad de cagarla y dejarte en evidencia. Todo sea que a partir de mañana Barbijaputa fiche por OkDiario y se vuelva una versión femenina de Álvaro Ojeda (“España: Con dos ovarios”, ya lo estoy viendo), aunque me parece como poco improbable, así que esperaré lo que se espera de la gente a la que se admira, que no cambie.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tópicos sobre el feminismo




Antes de ayer salía a la palestra una serie de tuits de una chica de dieciséis años que, en resumen, explicaba que no podía disfrutar de un rato tranquilo en una terraza con sus amigas sin que una piara de cerdos machitos la acosasen hasta el punto de perseguirla y buscarla por su barrio para saber dónde vivía. Hay voces (ya sabemos cuáles) críticas al respecto de esta historia, negando su veracidad, así que quiero empezar diciendo que el hecho de que ese acoso concreto fuese real o no es algo que le incumbe principalmente a la víctima, porque tú, que lo pones en duda, sabes de sobra que a ti no te afecta, y en lo más profundo de tu ser eres consciente de que unos hechos así pueden estar sucediendo ahora mismo perfectamente en cualquier parte del mundo, que son todo lo contrario a descabellados en la sociedad en la que vivimos.

Puede que haya hombres que no hayan aguantado hasta aquí sin tener convulsiones y un síndrome de Tourette con las palabras “denuncias falsas”, “hombres asesinados” o “feminazis”; pero para quienes lo hayan conseguido, paso a desarrollar, desde mi propia experiencia, una serie argumentos que pueden llegar a degradar a quien los emite, a quien los recibe y hasta a la mascota de su prima.

1- “Ni machismo, ni feminismo. Igualdad”

Tengo una amiga que reaccionó a esta frase con un “no me pienso molestar en hablar de feminismo con un tío que no se ha molestado ni en leer su definición en Wikipedia”. Y no me extraña. La propia RAE define el feminismo como “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, lo cual no daría ni para empezar a tener una conversación sólida sobre el tema, pero joder, es que si hay gente que no es capaz ni de llegar a esto, ¿qué esperan? El caso es que, haciendo un resumen un poco menos escueto que el de la RAE, el feminismo es, además de un concepto ideológico, un movimiento social a través de unas formas de pensamiento que se cuestionan los motivos de la existencia de diferencias de género. El intelectual parisino François Poullain de La Barre (1647-1723), ya en 1673, en el texto “De la igualdad de sexos”, escribe:

“(…) Por un lado, la aseveración sobre la inferioridad de las mujeres, fundada en un prejuicio y en una tradición popular, es falsa. Por otra parte, encontraremos que ambos sexos son iguales. (…) Esto solo puede establecerse refutando tanto al vulgo como a casi todos los sabios.”

“Una vez establecido el principio de la igualdad con base en razones positivas, se explican los defectos que se atribuyen a las mujeres y se demuestra que son imaginarios o de poca monta, que provienen únicamente de la educación que han recibido, y que marcan en ellas ventajas considerables.”

Antes de seguir, si me vas a venir con “baia baia, pero si lo escribió un hombre”, te recuerdo que las mujeres no podían acceder a la educación humanista y eran vetadas de las universidades (entre otros preciosos derechos que trajo esa maravillosa etapa de transformación y progreso llamada Edad Moderna). El caso es que aquí empieza a desarrollarse este concepto en una primera ola, en la que tocaba plantearse cosas, lo cual, ahora sin sarcasmo que valga, ya era algo más fácil que hasta entonces. La llamada Ilustración, donde de momento prefiero no meterme, tuvo como efecto la aparición de una serie de pensamientos que hasta entonces no se habían desarrollado (que no tenido, no nos confundamos). De hecho existió una reacción a los postulados de Poullain de la Barre. Se empieza a desarrollar la idea del género como estructura social, defendiendo que el cerebro no opera de forma distinta en función de si es de un hombre o de una mujer (ke loko, no??¿). Sus postulados se convierten en objeto de desarrollo hasta empezar a formar una teoría sólida, basada en la filosofía cartesiana, que busca eliminar cualquier tipo de prejuicio para dar con cualquier idea que pueda ser tomada, sin asomo de duda, como verdad. No obstante, tenemos que esperar hasta 1792, cuando la autora británica Mary Wollstonecraft (1759-1797) saca a la luz su obra “Vindicación de los derechos de la mujer”, como respuesta a la decisión del político y eclesiástico Charles Maurice de Talleyrand de redactar un proyecto de educación que incluía a los niños, pero no a las niñas, en 1791. En esta obra, Wollstonecraft ya no se adapta al papel que tomó Poullain de la Barre, como teórico al respecto, sino que se lanza a un papel más activo, reclamando medidas aplicables para paliar la desigualdad de sexos existente, poniendo cara a una serie de enemigos de la mujer, que a lo largo de la historia se habían encargado de acentuar esas diferencias, haciendo de la degradación de la mujer una herramienta de poder. La cuestión es que la pionera del feminismo trataba en este libro de exponer una reclamación sólida y bien fundada: la igualdad. Paso a citar:

“Según la modificación presente de la sociedad, el placer es el asunto central de la vida de una mujer y, mientras continúe siendo así, poco puede esperarse de esos seres débiles. Heredada la soberanía de la belleza en descendencia directa del primer bello defecto de la naturaleza, para mantener su poder tienen que renunciar a los derechos naturales que el ejercicio de la razón les habría procurado y elegir ser reinas efímeras, en lugar de trabajar para obtener los sobrios placeres que nacen de la igualdad.”

“(…) Deseo honestamente ver cómo la distinción de los sexos se confunde en la sociedad. (…) Porque estoy completamente convencida de que esta distinción es el fundamento de la debilidad de carácter atribuida a la mujer, es la causa por la que se niega el entendimiento, mientras se adquieren dotes con cuidadoso esmero; y la misma causa hace que prefiera lo elegante a las virtudes cívicas.”

No voy a ir más allá de estos primeros pasos porque si no me va a quedar un tocho gigantesco, pero acabamos de ver, de una forma incluso esquemática, cómo se origina esta corriente ya en el siglo XVII, como reacción a una situación de alienación de la que se quería escapar, y eso solo hablando del concepto, y no de las circunstancias que motivan su aparición (que son tan viejas como la propia historia), y todavía hay gente que tiene los huevazos de reducir todo esto y muchísimo más a cinco palabras, cinco palabras que encima componen una expresión totalmente estúpida.

En fin, ni machismo ni feminismo. Raúl selección.

2- “Es que ven machismo en todas partes”

A lo mejor el problema es que no lo ves tú. Desde que el ser humano empezó a existir, ha pasado por un proceso evolutivo que también ha condicionado las estructuras sociales. Esto se basa en un comportamiento instintivo: hay que proteger a las hembras porque pueden tener hijos (todavía no se conocía la relación entre coito y embarazo). Esto es un comportamiento no del todo desconocido en la naturaleza, aunque en ningún caso tan acentuado. Teniendo en cuenta la esperanza de vida, lo prioritario en el ser humano era la supervivencia: al empezar a desarrollar estos automatismos, los seres más prescindibles se ocupaban de buscar alimento, y los más valiosos de tareas con una mortalidad más baja. El propio evolucionismo propone el cambio en los animales desde un antepasado común hasta sus condiciones actuales, basándose en elementos de especiación y extinción para generar una biodiversidad. En el contexto del ser humano, la evolución natural del macho, encargado de las tareas más arriesgadas, tendía a un aumento de la fuerza física. ¿Y qué ocurre si un ser más fuerte físicamente mantiene una mentalidad protectora con otro más débil físicamente? Fácil, acaba generando valores de autoridad. En el Neolítico se descubre esa relación entre sexo y embarazo, se empieza a gestar la formación de parejas con carácter reproductivo, y al ser los machos los encargados de las labores de caza, empiezan a expresar agresividad, fuerza y liderazgo como características deseables.

El resto es historia. Milenios de evolución en los que parece persistir el rastro instintivo, como una vaga justificación de la creciente autoridad del hombre sobre la mujer en la práctica totalidad de estructuras sociales, dando lugar a sistemas dominados por hombres.

Y esto se llama patriarcado.

En resumen, mientras que el patriarcado se refiere a todo sistema de organización que genera un desequilibrio de poder del hombre sobre la mujer; el machismo es la actitud, persistente e interiorizada, de superioridad sobre el género femenino.

Si bien varios autores, desde el propio Poullain de la Barre hasta la filósofa y autora Judith Butler, defienden la tesis del género como una construcción puramente sociocultural (esta última diferenciándolo del concepto de “sexo”); la existencia de un género dominante y otro género oprimido es algo muy tangible. Pero el problema más importante es la profunda raíz que esto tiene en todos nosotros. La publicidad, las industrias del entretenimiento, la estructura de los estados, prácticamente todo, ejerce una constante y asumida presión al respecto, haciendo a unos pocos hombres occidentales millonarios más ricos todavía a costa de, entre otras cosas, convertir a las mujeres en cosas que sirven para anunciar detergente o parir bebés. De una deformación han hecho un negocio la mar de rentable.

De ahí la descripción enunciada por diversas mujeres feministas: Hijos sanos del patriarcado.

Es importante escuchar a las mujeres, porque están expresando una realidad de la que precisamente no somos conscientes porque pensamos que "ven machismo en todas partes". Aunque lo cierto es que parece increíble que a día de hoy haya tantísima gente a la que hay que explicar que está mal tratar a otras personas como si fueran algo peor que personas. Creo que hasta un niño pequeño lo entendería sin problemas.

3- “Denuncias falsas”, “la justicia está de su parte”

Por suerte, a este tema no necesito dedicarle mucho tiempo. Quienes se quejan de este tipo de cosas, de “privilegios” que, según ellos, las mujeres tienen sobre los hombres, es que todavía no han entendido el concepto de patriarcado.

Lo aclararé con una pregunta: ¿A quién hay que agradecer que en todos los sistemas sociales a lo largo de la historia se haya reservado a las mujeres el papel de víctimas, de seres indefensos necesitados de protección? Sí, hay mujeres que son malas personas a veces, igual que hay hombres que son malas personas a veces, eso ya es un tema de comportamiento, una cuestión individual. Vamos, que la gilipollez no es algo que entienda de sexo, etnia, religión o grado de calvicie. Pero si esas mujeres en concreto cuentan con esas armas (aparte de que sigue siendo un caso minoritario, y más en comparación con la tremenda tasa de mortalidad de mujeres a causa de la violencia machista, solo por poner un ejemplo), no es ni más ni menos que por culpa del patriarcado.

¿U os creíais que esto solo afectaba a las mujeres? Lo siento, pero hombres y mujeres hemos acabado cumpliendo roles de género determinados por el patriarcado, y si bien las mujeres son las más perjudicadas con mucha diferencia por el machismo, a nosotros también nos salpica: nos convierte en seres que tienen unas expectativas marcadas por la sociedad y cuyo no cumplimiento nos hace caer en el “fracaso”, siendo considerados más o menos hombres que otros, nos hace a veces víctimas de nuestras propias trampas (como acabamos de ver), nos lleva a reírnos si conocemos algún caso de una mujer maltratando a un hombre (otra cosa que no entiendo, ¿qué mierda de argumento es ese? Claro que hay hombres asesinados por mujeres, aunque sean muy pocos en comparación con las mujeres asesinadas por hombres; pero, para empezar, si a alguien le importa, no es a vosotros, que los reducís a simples argumentos antifeministas, pero luego ridiculizáis a alguien que no es lo bastante “hombre” para no dejarse pegar por una mujer, por no sacar a relucir una "pluma hetero"; y para terminar, un hombre asesinado por una mujer sería en todo caso la víctima mortal de una agresión, a secas, no es una cuestión estructural, y la razón de su muerte no es "ser un hombre". Es totalmente absurdo hablar de particularidades ante cuestiones estructurales, así como hacer el #NotAllMen cada dos por tres).

4- “Son unas feminazis”, “están generando hembrismo”

No me quiero imaginar a alguien que sea tan tonto como para llegar a esta palabra y haya sido capaz de leer hasta aquí. Aunque me sorprende más que alguien que habla de “feminazis” sepa leer.

Esto se debe sobre todo a lo que comentaba antes sobre las profundas raíces del machismo en la sociedad, en nuestro subconsciente; ese “no sé qué” que nos hace tomarnos como un ataque personal cualquier ejemplo de machismo. Hay tres cosas que ya toca entender:

Lo primero, que todo lo que expresa autoridad del hombre sobre la mujer, sin ninguna razón que lo respalde, es machista. Por ejemplo, no es machismo si un juez condena a una mujer por atracar a punta de navaja a decenas de ancianos, porque sí hay una razón que lo respalde. Pero ellas sufren, tienen miedo de no poder ponerse lo que quieran por miedo a agresiones, de no poder caminar por ciertos sitios y a ciertas horas, de no saber las intenciones de quien quizá, en su cabeza, solo está soltando un simple cumplido. Tienen miedo de convertirse en víctimas, en sufrir penalidades y acabar convirtiéndose en fríos datos que se puedan manejar en un debate tonto mientras siguen siendo ninguneadas por un sistema, o ridiculizadas en la típica sitcom familiar en la que montan un drama porque la mujer del prota se pone a currar y gana más que él.

Lo segundo, todas las personas, sean del sexo que sean, tienen derecho a expresar su visión del mundo, y puede que esa visión del mundo no os guste, como a mí no me gusta ver a un tío hablar de feminazis, hombres asesinados, denuncias falsas, nos comen los rojos, inmigrantes fuera, casos aislados, si no queréis ser españoles iros de España y todas y cada una de las gilipolleces que se pueden llegar a oír a lo largo del día a lo largo y ancho de este maravilloso país. No hay un tren con destino a un gulag esperando por esa gente, ni miedo a que alguien tenga una opinión diferente, e incluso que le importe una mierda si esa opinión está justificada o si es así y punto porque natillas con galletas.

Lo tercero, el hembrismo no existe. Y cuando digo que no existe no me refiero a que no exista la palabra (que obviamente existe, aunque a lo mejor es porque os la habéis inventado y tal), sino a que no está desarrollada como corriente de pensamiento. Tal vez se pueda definir como una actitud individual de alguien que plantee la superioridad de las mujeres sobre los hombres, y me estoy pillando los dedos, porque por esa regla de tres también podríamos hablar de quinielismo para referirnos a la gente que hace quinielas. La cuestión es que, aún con esta concesión, el hembrismo (es que no me lo admite ni el corrector del Word, hasta el clip piensa que es una gilipollez) sería, en todo caso, una actitud aislada y que no constituye ningún aspecto estructural, porque no hay ninguna corriente o movimiento colectivo que plantee la superioridad de las mujeres sobre los hombres por ser hombres. No existe. Punto. 

5- Bonus track, esta vez para feministas, aliados y lo que sea: “Si eres hombre, no pintas nada aquí”

Como he dicho ya unas cuantas veces, las mujeres son, con muchísima diferencia, las principales víctimas del machismo, y aunque eso no quiere decir que no nos podamos solidarizar, lo cierto es que es a ellas a quienes corresponde encabezar esta lucha. De ahí el concepto “aliado”, porque no somos los protagonistas de esta peli y varias de ellas han querido que lo tengamos claro.

Dicho esto, hay matices que examinar: Si te dedicas a hablar de apropiación, y justificas tu punto de vista en que un hombre no puede ser feminista o aliado por ser hombre, tenemos que un blanco occidental no puede ser antirracista por no haber sufrido discriminación racial, que todo aquel que no haya vivido bajo el yugo de un estado fascista no puede ser antifascista, o que un antiespecista no puede serlo por no haber padecido nunca el maltrato animal. De aquí hay que sacar una conclusión: hay una diferencia muy clara entre DAR VOZ y SER LA VOZ. Tú puedes dar voz a los desamparados, a las mujeres, a las personas de otras etnias y países, y a miles de personas con problemas que no tienes. Lo que no puedes es erigirte en portavoz, ocupar un espacio que no te corresponde y no dar a esas personas la oportunidad de luchar por sus derechos.
No se puede buscar la igualdad ni de clase, ni de género, ni de raza, a partir de convertir unos principios en conceptos excluyentes, pero hay que saber medir un poco. Tenemos que saber medir un poco. No podemos ocupar espacios que no son nuestros, solo podemos apoyarlos.

Por último, ¿por qué hago esto? Simplemente porque me gustaría que cualquier detractor de cualquier tema se informase un poco antes de hablar a la ligera, porque me gusta pensar, desde mi punto de vista individual, que todos podemos hablar de todo, siempre y cuando nos ciñamos a lo que sabemos y no nos aventuremos a soltar la primera memez que se nos pase por la cabeza. Y, sobre todo, porque quería desahogarme, motivo por el que suelo escribir prácticamente todo lo que escribo. En ningún momento he pretendido hacer algo más que expresar mi visión de este tema, basándome en lo que he aprendido al respecto; y animo a los hombres que hayáis leído esto a investigar más si os estáis acercando al feminismo y os ha interesado esta entrada, ya que está dedicada a vosotros por una razón importante: es cierto, lo creáis o no, que tenemos una serie de privilegios inherentes al género masculino, y muy concretamente el de poder interesarnos por estos temas, empatizar, ayudar en su lucha y demás, y luego desvincularnos sin tener que enfrentarnos al enemigo que están combatiendo. Ellas no pueden hacer eso, porque aunque se tomen un respiro de su activismo o militancia, o incluso aunque no lo realicen, siguen siendo mujeres, y sufriendo el machismo en sus carnes. Un ejemplo: Nosotros podemos volver a casa a las tantas, solos, andando, borrachos, lo hemos hecho muchas veces sin que pase nada. Ellas ni se plantean esa opción. ESO es un privilegio del que no nos damos ni cuenta.

En fin, que ellas no están aquí para resolver nuestras dudas. Si queremos información, nos la tenemos que buscar nosotros, es lo justo.

P.D.: En el primer comentario añado la bibliografía utilizada en los primeros puntos, así como una serie de datos que me he dejado en el tintero (creo que es la entrada más larga de mi vida).

martes, 23 de agosto de 2016

Hipócritas


Es posible que a veces reduzca el blog a un simple elemento catártico con testigos invisibles, como hoy, que además lo voy a hacer en prime time, pero la verdad es que va mucho más allá.

Paralelismo: Caminas por la calle, con los cascos puestos y la mirada perdida, y notas unos toques en tu hombro. Enfocas la vista y ves a una persona, una especie de versión desmejorada de alguien que se sentó a tu lado durante todo un curso en el instituto. A partir de aquí es fácil imaginar la seguidilla de tópicos que convertirán tu conversación en una plantilla de reproducción a nivel industrial, como si las conversaciones fuesen cromos de la liga.

Me jugaría mi propio blog a que uno de los dos acabaría diciendo una frase concreta...

A ver si quedamos.

Tenemos dos mecanismos en el cerebro a los que podríamos llamar los cimientos de la hipocresía. Uno de ellos es la capacidad de elaborar supuestos y reaccionar a ellos como si estuvieran pasando de verdad. Una diminuta fábrica de “¿y si...?” que favorece nuestra capacidad de inventiva y, por tanto, el autoengaño; el “y si no le gusta que se joda” enmascarado en un “no te importa, ¿verdad?”, el victimismo, la autocompasión, el ser perseguido por un animal salvaje y no parar de correr ni aunque se cansase de perseguirnos.

El otro es una exquisita intención de minimizar la incomodidad de lo que sea, presente en todos nosotros, personificada en ese “a ver si quedamos” dicho a alguien que no has tenido la intención de llamar en vete tú a saber cuántos años, cosa que sabes tan bien como esa otra persona. Y aun así, logramos comulgar con ello, esbozar una sonrisa y decir “cuando quieras”.

La hipocresía domina todos los niveles de nuestra vida, en campañas mentirosas que crean y esconden titulares de informativos, en ladrones denunciando la corrupción, en productoras vendiendo estilos de vida con entradas cada vez más caras, o en empresas que deatrozan amplios sectores del planeta mientras pagan millonadas por anuncios con niños cantando y eslogans sobre lo maravillosa que puede ser la vida a veces. Y lo peor de todo es que no es un sesgo evolutivo, ni un rastro de la naturaleza humana.

No existe la hipocresía en la naturaleza, no es un factor humano, sino un elemento artificial, tan artificial como la percepción que genera.

Pero no importa cuánto intentes esconderte, la realidad siempre es más rápida.

Aunque a veces se vuelva invisible.

martes, 26 de julio de 2016

Cada uno en su lugar


El tiempo avanza cada vez más rápido, como si describiera una especie de parábola que tiende a infinito, y no te das ni cuenta hasta que un día te da por mirar atrás y ver todo lo que ha pasado. Sientes que te has perdido todas esas cosas, solo porque ya no están ahí, contigo, y no puedes percibirlas como lo hacías, sino que se convierten en vagas sinestesias gustativas de tono amargo o dulce.

Es difícil disfrutar de un instante congelado que se pierde más allá de los pasos que has dado, pero es que los recuerdos no sirven para eso. Los recuerdos son, al fin y al cabo, experiencias sensoriales, la verdadera fuente de nuestro aprendizaje, y los necesitamos con auténtica desesperación para poder ser quienes somos. Son arquitecturas dignas de Oscar Niemeyer, componiendo formas caprichosas y con cierto tono impersonal, pero enfocadas a un propósito concreto. Esto es algo que he dicho unas cuantas veces, y es que todo lo que hacemos sirve para algo, aunque ese "algo" no sea lo que habíamos previsto en un principio.

Todo suma.

Cada persona tiene sus propios vínculos con el resto del mundo, pero no se mantienen porque sí. Hace falta una serie de pautas, porque no somos simples ubicaciones de GPS. No estamos fijos en una latitud y una longitud concreta para siempre; y si llevas la cuenta, impones tu ego constantemente o sometes el vínculo a tus condiciones, es más que probable que esa luz se extinga para siempre de tu mapa, y con el paso del tiempo solo se convierta en otro recuerdo congelado en el pasado, de esos que a veces miras con nostalgia preguntándote en qué momento apareció todo ese tiempo que os separa.

Así que coge tus recuerdos y observa hacia dónde apuntan, pregúntate qué clase de persona quieres llegar a ser, y procura que tus decisiones en adelante graviten en torno a ese objetivo; porque cuando los años pasen, y una versión más vieja y machacada de ti mire atrás, podrá sonreir y decidir que ha merecido la pena.