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jueves, 26 de febrero de 2015

Kase.O Parte 2: Mierda


Segunda parte de esta dedicatoria a Javier Ibarra durante mi mes del rap (me dio por ahí este febrero).

Esta vez retrocedemos más allá de Vicios y virtudes, y nos trasladamos de Zaragoza a Gerona, donde en 1991 uno de los MC que comenzaron a popularizar el hip hop en España forma Geronación. Estoy hablando de Metro.

También realizando un rap de contenido político, Metro no tarda en convertirse en uno de los grandes del momento, cuando en 1999 sale a la luz En el sitio, con un tema que se convierte en un ataque directo a Kase.O, que en ese momento ya destacaba en la escena. Gran MC, mejor persona.

Y la respuesta de Ibarra es épica.

Este tipo de enfrentamientos entre MCs se llama beef, y era aún algo propio del rap estadounidense, destacando enfrentamientos como el de Tupac y The Notorious B.I.G. (curiosamente ambos fueron asesinados a tiros), de modo que (que yo sepa) estamos hablando del primer beef nacional.

Tras despacharse Metro a gusto con Kase.O, volvemos a la escena de Zaragoza, donde ese mismo año sale a la calle un single: Violadores del Verso presenta a Kase.O en: Mierda, incluyendo ese tema que da nombre al sencillo. Una base de R de Rumba que acoge durante casi diez minutos las rimas de Ibarra. El hoy considerado mejor MC nacional se dedica, con tranquilidad, a hablar de su trayectoria y la escena de Zaragoza en el momento en el que hacen el tema.

Pero más o menos tras siete minutos y medio llega su respuesta a Metro, y parece alguien totalmente distinto, aunque la base siga su ritmo habitual. Esta respuesta quedó grabada en los tímpanos de todos, no solo por ser uno de los primeros beefs de la escena, sino también por ser probablemente el más importante que se ha producido en castellano.

Aunque Metro se alejó un poco de la escena tras la respuesta recibida, actualmente parece que el tema está zanjado, ya que por una parte Kase.O le resta importancia, y por otra el gerundense reconoce a su antiguo adversario como el mejor MC del panorama español.

La única forma de hacerse a la idea, no obstante, es escuchar esto:

sábado, 21 de febrero de 2015

Kase.O Parte 1: Trae ese ron


En estos días se me ha ocurrido hacer una especie de tríptico sobre el considerado mejor MC del panorama nacional, y hay razones bastante contundentes:

Razón 1: El rap es un género que no he explotado mucho en el blog (últimamente algo más) y quiero remediarlo.

Número B: Javier Ibarra es básico en cualquier mención al rap que se precie.

Y minipunto en plan bonus track: Es mi blog y hablo de lo que quiero.

Así que de aquí a que acabe febrero me dedicaré a seleccionar tres temas característicos en este MC de Zaragoza, como un pequeño mapa de su carrera, en la que ha expandido sus horizontes más que cualquier otro y no ha bajado ni un ápice su calidad.

Y empezamos por la canción de cabecera de todo el que empezó a escuchar rap en España y tiene más o menos mi edad. Si bien ya en 1998 está circulando una primera maqueta (ni tan corta como un sencillo ni tan larga como un álbum completo), y en años posteriores ya habían sacado disco, maxi y otra grabación con el famoso enfrentamiento con Metro (a lo mejor debería haber empezado por Mierda, pero me remito al minipunto bonus track que mencioné antes); en 2001 sale a la luz el bombazo definitivo, que pondrá a Violadores del Verso definitivamente en la cima de la escena, y se instalará en todas las bocas que disparaban misiles en forma de "tienes que escuchar esto" a cualquiera que les hiciera un poco de caso.

Vicios y virtudes.

Este segundo disco, ya con el grupo consagrado en su estilo, cuenta con una canción a tener en cuenta por varias cosas: Primero, porque con R de Rumba a los platos, Kase.O coge el micro en solitario (y la que había liado la última vez que pasó eso es digna de mención). Segundo, porque introduce una temática que no llega a explotar definitivamente hasta el éxito de Los Chikos del Maiz, pero que contó aquí con una representación más que digna, como es la política. Tercero, e insisto con esto, porque todo el que hoy en día escucha rap en España y tiene más o menos mi edad puede dar fe de que las primeras rimas que recuerda son las dos primeras de Ibarra en este tema.

Y sin más esperas, "trae esa botella, trae el ron":

viernes, 6 de febrero de 2015

Maniquís y plástico


Es difícil lidiar con la sensación de ser imbécil.

Si tenemos en cuenta dónde vivimos, cuáles son las prioridades que rigen nuestras vidas desde un punto de vista general, tampoco es tan importante, porque todo lo que vemos está plastificado, tanto como el incesante estereotipo de mujeres anunciando detergente, o de tíos depilados promocionando maquinillas de afeitar.

Pero importa.

No puedo decir mucho más hoy, así que dejo esta canción del Nega de Los Chikos del Maíz, y que cada uno saque la conclusión que quiera.

Total, sintiéndome imbécil tampoco podría llegar muy lejos.

martes, 23 de diciembre de 2014

Paraisos artificiales


Una frase.

Una simple frase es lo único que ha impedido que la canción prevista viniera con esta entrada, la previa a la 200.

La verdad, soy una persona bastante enfrentada a la dialéctica, y me gusta mucho más esta posición después de andar leyendo a marxistas muertos que ensalzaban a la misma clase obrera a la que párrafos después tachaban de hatajo de borregos estúpidos. ¿Y las palabras son su arma? Si pueden hacer eso con el lenguaje, es que Daniel Day-Lewis tenía razón y las palabras en realidad no significan nada.

Pero las palabras sí que tienen sentido. Un simple sonido puede convertirte en un ente en perpetua caída como el miliciano de Robert Capa, congelado en el momento exacto en el que la frontera entre tu mundo y otro se disipa. Da igual si algo tiene peso o no, porque ahora todo y nada lo tiene al mismo tiempo. Son días de lo efímero, donde las apariencias valen más que el resto, porque no importa lo rico, culto o viajado que seas; sino que lo parezcas más que nadie. Todo es artificial y los conceptos se difuminan, pero las fronteras siguen más patentes que nunca. Vivimos en el mal chiste que le contaría Jimenez Losantos a un internacionalista.


Basicamente es como Rob fingiendo ante Liz que le cuesta decir "te quiero" mientras se dice a sí mismo que solo a un gilipollas le costaría decir algo así. Y es cierto en muchos más sentidos. Decir algo no cuesta nada. Montar revueltas en Twitter es muy fácil. Hasta ese punto hemos banalizado el lenguaje.

Y mientras tanto las calles vacías.

Tal vez sea que el tiempo nos afecta a todos, que nuestra mente moldea las palabras con un torno distinto cada vez. Dan ganas de asomarse a la ventana y ver cómo la propia calle pasa por delante sin hacer nada. Tal vez los edificios que hay delante se derrumben con el tiempo y así seas capaz de notar algo, porque parece ser que lo tangible es inútil.

De momento yo no puedo con una sola frase y me quedo a la espera de la siguiente entrada con ella en la garganta. Sin salir por mi boca, sin traspasar la frontera de mis labios. Vigilante cual personaje de Alan Moore.

¿A veces ser feliz qué poco cuesta? No, a veces cuesta tanto...

domingo, 7 de diciembre de 2014

Vintage


Hay domingos que no cambiaba por nada.

La gracia de muchas cosas radica en lo que Newton llamó el principio de acción y reacción. A cada acción le corresponde una reacción, tanto igual como contraria. Si yo cojo una piedra, la reacción igual es que la piedra se levanta del suelo; y la contraria es que la piedra tira de mi hacia el suelo con la misma fuerza con la que la levanto. En otras palabras, que pesa.

Esto significa que hay ciertas consecuencias a cada acción.

Sin embargo, si no puedes con tu alma un domingo, pero piensas en el sábado anterior y al rato te estás descojonando, es que tu reacción contraria merece la pena.

Y ayer, además de todo lo que hoy me hace descojonarme pese a mi resaca, encima me acabaron regalando un sombrero (no sé por qué me hacen tanta ilusión, pero ya tengo alguno que otro, y a veces no sé ni de dónde coño salen).

Y para alargar la calma del mañaneo, hoy me quedo con Vintage, de Puto Largo (de Dogma Crew) y su disco de 2011, Mi toque de color. A lo mejor un lunes no podría soportar esta canción (en la que participa Legendario, también de Dogma Crew), pero hoy sí. A pesar de que su mensaje sea prácticamente lo contrario a lo que quiero transmitir, el ritmo acompaña y con eso me vale. 

Feliz domingo.